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Día: 28 de agosto de 2018 (página 1 de 1)

Los portaviones estadounidenses no resistirían un ataque con misiles de crucero rusos o chinos

Los portaviones estadounidenses están lejos de ser un activo de la Marina de Guerra. En el campo de batalla, constituirían una desventaja que serviría al enemigo más que a la defensa de Estados Unidos, según ha confirmado la revista The National Interest.

Refiriéndose a las tecnologías militares chinas y rusas, en su edición del lunes 20 de agosto, la revista estadounidense cuestiona la eficacia de los portaviones estadounidenses para una guerra real. Los portaviones tendrían dificultades para resistir torpedos y misiles balísticos.

Las innovaciones militares rusas y chinas han cambiado irreversiblemente la situación en detrimento de los portaviones estadounidenses, comenta The National Interest, al tiempo que reconoce la vulnerabilidad de los buques de guerra estadounidenses de todas las clases a los torpedos y a los misiles de crucero y balísticos.

Durante dos décadas, China y Rusia han logrado fabricar misiles antibuque de crucero de corto alcance que, volando a alta velocidad y baja altitud, son capaces de provocar daños muy serios, hasta el punto de poder inmovilizar a los portaaviones.

En 2005 un portaviones estadounidense obsoleto fue objeto de una investigación secreta por parte de la Marina, cuyos resultados nunca se publicaron. Según las filtraciones, el barco no habría resistido a los torpedos o a las minas submarinas, por no hablar de los misiles de crucero.

Pero todos estos factores no son tan importantes como un enorme inconveniente que tienen todos los buques de guerra estadounidenses, la mayoría de los cuales tienen entre 50 y 60 años de antigüedad: el coste de su mantenimiento y reparación.

Estos defectos hacen de la Armada estadounidense un gigante con pies de barro, no sólo contra China y Rusia, sino también contra Irán, con quien siguen aumentando las tensiones en el Golfo Pérsico”, señala la revista.

https://www.presstv.com/DetailFr/2018/08/21/571822/Qui-dfie-les-porteavions-us-

Corea del norte: ‘no envidiamos nada en este mundo’

Jay Tharappel

El 24 de julio llegué a Pyongyang con otras cinco personas, entre ellas Tim Anderson, profesor de economía política de la universidad australiana. La mayoría de los extranjeros que visitan Corea del norte pasan por Koryo Tours y se les muestra lo mejor del país, pero debido a que pasamos por el Comité de Relaciones Culturales con Países Extranjeros de la República Popular Democrática de Corea, nos mostraron mucho más de la vida cotidiana, desde los hogares agrícolas modestos hasta los grandes almacenes, pasando por las instituciones educativas para los niños coreanos.

Nuestro guía principal y traductor, Kim Jong-nam, nos guió a través de estos sitios y nos dijo que no nos consideraba como turistas, sino como una delegación de intercambio cultural. Probablemente tiene algo que ver con los motivos por los que nunca nos hemos sentido controlados de ninguna manera. Nuestra única limitación era que ninguno de nosotros entendía el coreano.

En junio del año pasado, un artículo de Fox News sostuvo que en Corea del norte a los turistas no se les permite salir del hotel sin escolta, y cualquier reunión con otras personas debe tener lugar dentro de los terrenos del hotel. Eso no es lo que ha ocurrido. Pasamos tres noches sin nuestros dos guías coreanos, hicimos lo que quisimos, volvimos tarde al hotel y saludamos a nuestros dos guías con una ligera resaca por la mañana. Pero estas tardes no sólo las pasamos bebiendo Arak y Soju y fumando shisha: hablamos con personas conocedoras que han estado viviendo en la República Popular Democrática de Corea durante muchos años, como el Coordinador Residente de la ONU en la República Popular Democrática de Corea, Tapan Mishra, y Jesús Fernández, que representa a la embajada de Cuba.

Una mañana nuestro guía Kim, un hombre delgado de 42 años, fumador empedernido y soldado del Ejército Popular de Corea, nos despertó temprano para dar un paseo por el muelle y ver el amanecer junto a decenas de pescadores. Estábamos en Wonsan, en la costa este, frente a Japón. Hablamos de la vida social. Según Kim, a los mineros del carbón se les paga más que a la mayoría de los oficinistas porque asumen trabajos físicamente exigentes. Los mineros del carbón pueden comer a precios rebajados. Según el artículo 30 de la Constitución de la República Popular Democrática de Corea, los “trabajos duros tienen derecho a jornadas laborales más cortas”.

Existe la percepción de que en Corea del norte la élite es diferente de la élite de las sociedades capitalistas, que están compuestas por profesores, científicos, arquitectos, médicos e ingenieros, personas cuyo ingenio ayuda a dotar al Estado de la capacidad intelectual necesaria para su autonomía económica. ¿Se paga mejor a las élites norcoreanas? Sí, pero esa desigualdad es pequeña en comparación con la desigualdad que vemos en el mundo capitalista.

En Wonsan visitamos una fábrica de zapatos donde los trabajadores de la línea de montaje que hacían el trabajo físico tenían aire acondicionado, pero no los diseñadores que trabajaban en los ordenadores. Visitamos una planta de procesamiento de alimentos donde los trabajadores tenían una piscina donde iban a menudo después del trabajo. Debido a que la vivienda urbana es administrativa en lugar de comercializable, la gente puede trasladarse con relativa facilidad de una parte de la ciudad a otra después de completar los formularios. ¿Tuviste un hijo y necesitas una habitación extra? Solicitas un ascenso de categoría y te buscan una nueva vivienda.

Hace dos años una desertora norcoreana, Kim Ryon-hui, declaró públicamente que estaba sorprendida por las personas sin hogar en Seúl, Corea del sur, y que nunca había visto a una persona sin hogar en Pyongyang, la capital del norte. Aunque este no es el único relato dado por los desertores, y muchos son ciertamente más desfavorables, este testimonio corresponde a lo que yo experimenté. Tampoco he visto a ninguna persona sin hogar y el personal de la embajada está convencido de que éste es uno de los lugares más seguros para vivir.

Visitamos la granja de la cooperativa Mikok cerca de la ciudad de Sariwon, donde se suponía que íbamos a trabajar, pero cuando llegamos los agricultores dijeron a nuestros guías que preferirían que no lo hiciéramos. En su lugar, fuimos invitados a la casa de una familia campesina y hablamos con una mujer de unos 60 años que recuerda la dura travesía, la hambruna de la década de 1990 que siguió al colapso de la Unión Soviética a principios de la década de 1990. Recordaba tiempos difíciles, pero también mencionó que en ese momento, pensaron que era una dificultad temporal porque creían que los dirigentes tenían un plan para lidiar con ella. Sus experiencias de la época nos dieron la impresión de que su sociedad estaba muy organizada, con niveles significativos de participación masiva. Los agricultores no sólo cuidan de la tierra, sino que también se les anima a tomar tiempo libre para estudiar agronomía, todo proporcionado por el Estado.

La consigna política popular en Corea del Norte en estos días es que “los niños son los dirigentes del país”, lo cual se debe a que la única área en la que el gobierno gasta mucho dinero es en la educación de los jóvenes. En Wonsan visitamos una escuela de huérfanos que tenía una piscina y toda una serie de instalaciones deportivas, mucho mejor que cualquier otra a la que yo tuviera acceso en la escuela primaria. Todas las provincias del país cuentan con un “Palacio de los Niños” donde los alumnos van voluntariamente, porque es opcional, a desarrollar sus habilidades en caligrafía, canto, teatro, danza, deportes, música y dibujo.

La economía de Corea del Norte se dispararía si se levantaban las sanciones económicas. Un país que se esfuerza por enfrentarse a Estados Unidos de manera creíble debe ser necesariamente autoritario por la simple razón de que es una nación en guerra, y no puede ser un país donde la gente sea timorata, esté derrotada de antemano o desmoralizada. Según Pyongyang, el ejército que asesinó a un tercio de su población y arrasó completamente el país durante la guerra de liberación sigue ocupando su patria. Así que la gente con la que hablé piensa que su Estado-fortaleza autoritario era necesario, la única manera de asegurar sus conquistas contra una fuerza que repetidamente usaba todos los medios para subvertir los esfuerzos de liberación.

El Estado considera que tiene una misión de civilización que cumplir, una misión que comenzó con la resistencia a la ocupación colonial japonesa y que debería terminar con la reunificación de Corea, lo que despierta el entusiasmo de ambas partes. Su lema es “no envidiamos nada en este mundo”, algo que parece tener mucho sentido cuando miras a tu alrededor. No manchan sus espacios públicos con publicidad diciéndoles a sus ciudadanos que son unos inadaptados, sino que pintan murales diseñados para inspirar a su gente a construir una sociedad mejor. Todo lo que piden es que los dejemos en paz y que los militares estadounidenses abandonen su patria.

Sí, nuestra estancia allí fue limitada, pero honestamente, lo que vi fue una sociedad altamente organizada, igualitaria y dinámica, con buenas razones para creer que ahora están cosechando los frutos de los sacrificios pasados.

https://www.fort-russ.com/2018/08/north-korea-uncovered-heres-the-hard-truth-about-the-korean-dictatorship/

Los niños se divierten en una piscina infantil en Corea del norte

Expulsan a los masais de sus tierras para que los turistas vayan de safari a África

Pastor de la tribu masai
El gobierno tanzano está expulsando a los masai de sus tierras en beneficio de las agencias de turismo Safari, según un informe del Instituto Oakland publicado el 10 de mayo de este año.

Los masai, famosos pastores seminómadas, siempre han vivido en el norte de Tanzania, una tierra conocida por su vida silvestre. Pero el turismo, las zonas de safari y el desarrollo de las áreas protegidas están consumiendo cada vez más el espacio que necesitan para sus rebaños o sus cultivos.

Un informe del Instituto Oakland denuncia las brutalidades que han sufrido durante varios años. Cientos de casas han sido quemadas y decenas de miles de personas han dejado sus tierras ancestrales de Loliondo, en el distrito de Ngorongoro, por turistas.

Han impuesto medidas que excluyen a las poblaciones locales y a su ganado de los abrevaderos y tierras cultivables, para permitir a los turistas observar o cazar leones, cebras, ñus, jirafas y otros animales silvestres.

El informe destaca el hambre y el miedo causados por la llegada de turistas, la desigualdad y la discriminación contra los grupos indígenas.

Las asociaciones de protección tribal han denunciado a dos empresas estadounidenses, Thomson Safaris y Otterlo Business Corporation, con sede en Emiratos Árabes Unidos, implicadas en estos casos de expropiación.

Un masai citado en el informe dijo que la agencia americana Safari había construido un campamento en el centro de su aldea, bloqueando el acceso. «Imagínate que llega un extraño y construye un gran edificio en el centro de tu casa», dijo. «Nuestro ganado no puede ir al punto de agua, no hay otro camino para los pastores ni para su ganado», concluyó.

El expolio no tardará en provocar una emigración hacia los países de los expoliadores, que se quejarán de que los masai no tienen papeles.

https://www.oaklandinstitute.org/tanzania-safari-businesses-maasai-losing-serengeti
 

Enfrentamientos con los antifascistas, linchamientos y ‘caza racista’ ayer en Alemania

Anoche varias personas resultaron heridas por artefactos pirotécnicos y proyectiles en una concentración nazi en Chemnitz, en el este de Alemania, un día después de una «caza colectiva» de inmigrantes denunciada hasta por Angela Merkel.

La policía no precisó cuántos heridos hubo ni su gravedad, en el marco de una manifestación que reunió a unos 800 nazis y a alrededor de un millar de antifascistas. “Más de 100 personas se taparon la cara”, algunas hacían el saludo fascista y otras lanzaron piedras.

Pero también asegura que «la mayoría de los participantes» de la marcha, que se realizó en medio de fuertes medidas de seguridad, avanzaba «en calma».

Los policías, desplegados de forma masiva y equipados con cañones de agua, mantuvieron a distancia un desfile de los antifascistas que intentaba acercarse a la concentración nazi.

«Merkel debe irse», clamaban algunos manifestantes, portando banderas alemanas, del partido nazi AfD y pancartas que rezaban: «Detengan el flujo de solicitantes de asilo» o «¡Defender Europa!».

El movimiento Pegida, que organizó la concentración, pretendía exigir al gobierno alemán que garantice «la seguridad de sus ciudadanos» tras el asesinato de un alemán de 35 años supuestamente cometido por dos jóvenes extranjeros, un sirio y un iraquí.

Por su parte, el diputado de Alternativa por Alemania (AfD) Markus Frohnmaier ha llamado
abiertamente en Twitter a los ciudadanos para que se tomen la justicia por su mano
.

Unas 800 personas, incluyendo una cincuentena dispuesta a enfrentarse con la policía, se reunieron el domingo a partir de una convocatoria lanzada en las redes sociales. Los nazis «atacaron lanzando botellas y piedras» a policías. Tomaron las calles y lanzaron «cazas colectivas» contra extranjeros, que la canciller Angela Merkel también denunció. Estos hechos «no caben en un estado de derecho», aseguró un portavoz.

«Es importante para el gobierno, para todos los representantes democráticos y pienso para la gran mayoría de la población de decir claramente que estos tumultos ilegales y cazas colectivas contra personas de apariencia u origen extranjero (…) no tienen lugar en nuestro país», afirmó la portavoz.

Los nazis que se reunieron el domingo para denunciar el crimen empezaron a atacar a los extranjeros, persiguiéndolos. Según la policía, se interpusieron tres denuncias contra 4 personas. Una adolescente de 15 años y su compañero afgano, de 18, fueron levemente heridos. Poco después, un sirio de 18 años fue golpeado. Un búlgaro de 30 años también recibió amenazas poco después.

Los incidentes han atizado las tensiones racistas en Alemania, casi permanentes desde hace tres años. En Sajonia, donde el 4,4 por ciento de la población es extranjera, la comunidad turca ha denunciado «tentativas de pogroms».

Un club de fútbol inglés homenajea a las Brigadas Internacionales que combatieron al fascismo en España

Un modesto club de fútbol inglés, el Clapton Community FC, ha conmemorado el 80 aniversario de la disolución de las Brigadas Internacionales, en las postrimerías de la Guerra Civil española, con una camiseta antifascista que homenajea a la II República española y a las propias Brigadas Internacionales.

“En la conmemoración del 80 aniversario del final de la Guerra Civil española, nuestra segunda equipación (la primera es rojiblanca) está inspirada en la bandera de la República española y adornada con la estrella de tres puntas de las Brigadas Internacionales, que viajaron a España para intentar frenar la marea fascista”, ha anunciado el club en su página web.

Agrupados en las Brigadas Internacionales, más de 35.000 jóvenes voluntarios, hombres y mujeres, de 53 Estados –entre ellos, Reino Unido– acudieron a España entre 1936 y 1938 en auxilio del Gobierno legítimo de la II República –atacado por el golpe de Estado franquista apoyado por nazis alemanes y fascistas italianos– y de los pueblos de España, amenazados por el fascismo español e internacional. En un caso de solidaridad internacional inédito en la historia, aquellos voluntarios llegaron a España dispuestos a dar su vida por la libertad y contra el fascismo, y más de 9.000 de ellos acabaron dándola.

Según datos de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales, más de 8.900 brigadistas procedieron de Francia, más de 3.100 de Polonia, más de 3.000 de Italia, más de 2.300 de Estados Unidos, más de 2.200 de Alemania, más de 2.000 de los países balcánicos, más de 1.800 de Reino Unido, más de 1.700 de Bélgica, más de 1.000 de la antigua Checoslovaquia… La mayoría de ellos procedían de organizaciones políticas o sociales de izquierdas –fundamentalmente, comunistas–, y la primera operación en la que participaron fue la defensa de Madrid, tanto en los combates de la Casa de Campo como en los de la Ciudad Universitaria. El Clapton los homenajea ahora con su segunda camiseta, tricolor como la bandera de la II República y que en la parte posterior del cuello incluye las palabras “No pasarán”, precisamente el lema con el que la II República resistió durante meses el asedio fascista sobre la ciudad de Madrid.

Según ha informado el club inglés, la camiseta está producida por el fabricante italiano Rage Sport “con material procedente de compañías que pagan a sus trabajadores de una forma justa y adecuada” y las de todas las tallas están a la venta en su propia web al precio de 25 libras esterlinas, es decir por algo menos de 28 euros, frente a los casi 90 que cuesta la del Real Madrid, los 85 de la del FC Barcelona o los 65 euros de la del Racing de Santander.

El Clapton Community FC es un club amateur del barrio londinense de Forest Gate conocido por la ideología de izquierdas de sus aficionados y por sus iniciativas sociales y compite en la Essex Senior League, una de las categorías regionales del fútbol inglés. La junta de aficionados que dirige el club sometió a votación el diseño de la segunda equipación, y resultó elegida la elástica antifascista que conmemora los 80 años de la disolución de las Brigadas Internacionales.

“Si hay hombres que contienen un alma sin fronteras,
una esparcida frente de mundiales cabellos,
cubierta de horizontes, barcos y cordilleras,
con arena y con nieve, tú eres uno de aquéllos”

Miguel Hernández: Al soldado internacional caído en España, 1938.

https://www.eldiariocantabria.es/articulo/memoria/club-futbol-ingles-conmemora-80-anos-disolucion-brigadas-internacionales-camiseta-homenajea-ii-republica-quienes-viajaron-espana-intentar-frenar-marea-fascista/20180827194120049691.html

Un asesino con tricornio: las atrocidades de un teniente de la Guardia Civil en Guinea Ecuatorial

Esclavos construyen una vía férrea en Guinea
Julián Ayala era un hombre flaco. Poca cosa. Según se observa en las fotos de la época, uno de esos tipos fáciles de tumbar. Esta fisonomía no fue obstáculo, sin embargo, para que se convirtiera en un genocida. En la década de 1920, al mando del destacamento de militares españoles de la zona de Micomeseng, en Guinea Ecuatorial, sometió a miles de guineanos de la etnia fang. Los mató, los esclavizó y jamás fue represaliado por ello. Murió en 1942 de una enfermedad no tropical en una cama en Barcelona.

Esta es la historia que cuenta el antropólogo Gustau Nerín en su libro “Un guardia civil en la selva”. La primera vez que oyó hablar de Ayala fue a comienzos de los años noventa, durante una visita a Guinea (hoy es profesor de Historia en el Centro Cultural Español de Malabo). Fueron los más viejos de la ciudad los que le pusieron tras la pista del sanguinario. Muchos recordaban sus atrocidades, como enviar a decenas de personas a la isla de Fernando Poo (actual isla de Bioko) para trabajar como esclavos en las plantaciones de cacao. Para Ayala, era además un negocio: por cada persona que enviaba, recibía una suculenta cantidad a cambio.

Julián Ayala procedía de una familia de militares “muy reaccionarios”, recalca Nerín. Nacido en 1897 en Logroño, todos los que le rodeaban estaban marcados por las recientes guerras coloniales de Cuba y Puerto Rico, y por la de Marruecos, donde se batallaba al mismo tiempo que se colonizaba Guinea. Su primera formación fue la de militar, pero después se hizo Guardia Civil para poder ir a Guinea Ecuatorial, ya que allí sólo enviaban a los miembros de este cuerpo. Cuando llegó allí, pronto se convirtió en el hombre imprescindible para llevar a cabo la colonización. Él fue el símbolo de lo que significa toda represión. “Para someter a un pueblo, es necesaria la fuerza. Siempre ha sido así. Y Ayala era el hombre. De hecho, muchos de sus crímenes se taparon por eso”, explica el antropólogo.

En esta biografía, con muchos tintes de novela de aventuras y de “El corazón de las tinieblas”, de Joseph Conrad, hay un hecho curioso: tras la proclamación de la República, Ayala se adhirió a ella. El motivo fue su desencuentro con los sacerdotes que evangelizaban en Guinea. “Igual que mato a un negro, mato a un cura, decía”, apostilla Nerín. Sin embargo, este compromiso con los republicanos, que tan sólo duró unos meses, le salió caro. Cuando intentó reconciliarse con el bando franquista, fue recibido con un portazo. Ayala cogió su tricornio, abandonó Guinea y se marchó a Camerún. Su pista se pierde en 1939 y sólo se recupera en la fecha de su muerte en 1942.

A pesar de este perfil violento, reaccionario y racista, Nerín descubrió durante su investigación que Ayala también tenía otro rostro: el del hombre afable, educado y con grandes dotes sociales. Tampoco era cruel por sí mismo. “Con sus castigos, evitaba sublevaciones. Era un individuo que descubrió los rendimientos del mal”, afirma el investigador. En este sentido, para Nerín esta personalidad tan contradictoria le aleja del personaje de Kurtz de Conrad, pero le acerca “a los verdaderos malos, que son los que matan y luego te muestran una cara amable”.

“Un guardia civil en la selva” es uno de los pocos libros que escarba en la colonización española de Guinea. Uno de los más recientes es “La última selva de España: antropófagos, misioneros y guardias civiles”, también de Nerín y publicado por Libros de la Catarata en 2010. Precisamente, para el antropólogo, el papel de la Iglesia fue “bastante fuerte, ya que agregó un factor de intolerancia. Querían que los guineanos fueran a misa y se casaran con una sola mujer. Su postura fue muy agresiva”.

La bibliografía sobre Guinea Ecuatorial aún queda por descolonizar. A Nerín le gustaría investigar los trabajos forzados durante el periodo franquista, un sistema que bajo el término de prestaciones permitió la construcción de puentes, carreteras e iglesias. Pero el tiempo corre en su contra. Los viejos guineanos que sufrieron aquellas barbaridades se mueren. Y la esperanza de vida del país apenas llega a los 48 años.

https://www.publico.es/culturas/sanguinario-tricornio-guinea.html

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