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Mes: julio 2018 (página 9 de 10)

¿En qué consiste la doctrina de los Cinco Mares de Bashar Al-Assad?

Hubo una vez un tiempo en que Siria y Bashar Al-Assad no eran lo que hoy. Por ejemplo, en diciembre de 2010 el diario New Orient News publicó un artículo titulado “Bashar Al-Assad, personalidad árabe del año” (*). En Londres y París le condecoraron al Presidente sirio y le pusieron por las nubes como un político moderado, reformador… un modelo a seguir.

Fue pocos meses antes de que se convirtiera en un dictador sanguinario que masacraba a su propio pueblo. “Damasco es la sede principal de los movimientos de resistencia libaneses y palestinos, que han desempeñado un papel decisivo en el establecimiento de las nuevas relaciones de poder en los últimos años”, decía el New Orient News.

Mientras los países árabes “evolucionan en la órbita americana”, añadía, el modelo sirio está “marcado por dos constantes: la independencia y el realismo”, por una “visión estratégica” y un “feroz deseo de independencia y liberación”.

El periódico acababa afirmando lo siguiente: tras “varios años de amargas luchas dirigidas por Bashar Al-Assad”, Siria ha “consolidado alianzas con Turquía e Irán, fortalecido alianzas con el grupo de países independientes de América Latina y desarrollado la teoría de los Cinco Mares, con el objetivo de servir a los intereses árabes. Su visión se basa en la posición geográfica estratégica de Siria, que puede convertirse en el centro del transporte de energía a través de la construcción de redes de gasoductos y oleoductos, y comercial, a través de la construcción de ferrocarriles”.

¿A qué se refería Bashar Al-Assad con esa “teoría de los Cinco Mares”? A lo más básico: los países árabes no se ven a sí mismos como los vemos nostros y como los dibujamos en los mapas. Eso que nosotros llamamos “Oriente Medio” porque nos creemos Occidente, Bashar Al-Assad lo considera como una región del mundo comprendida entre cinco mares: el Mar Caspio, el Mar Negro, el Mar Mediterráneo, el Golfo Arábigo y el Mar Rojo.

Es una geografía distinta, que ni es “natural” ni tampoco llega impuesta por nadie desde fuera. Se trata de un espacio que reúne al Levante árabe (Irak, Siria, Líbano, Palestina, Jordania), Egipto, los países del Golfo, Rusia, Turquía, Irán, los países de la costa africana y los de la costa europea del Mediterráneo.

Esta doctrina, expuesta por Al-Assad en 2004, es lo que la guerra ha confirmado durante siete años. Primero, en ella han participado todos los países comprendidos dentro de los Cinco Mares. Segundo, Siria es el epicentro de esa región. Tercero, Rusia no ha desembarcado allá sino forma parte integrante de la región.

(*) http://www.neworientnews.com/archive1/news/fullnews.php?news_id=18975

La batalla del sur, ¿es la última de la Guerra de Siria?

La historia de la Segunda Guerra Mundial muestra que los imperialistas no pueden ser derrotados, sino aplastados. Como las lagartijas, no es suficiente con cortarles el rabo porque se reproducen. La Guerra de Siria va a demostrar de nuevo que la victoria no es suficiente.

Ya hemos explicado aquí que los altavoces de Estados Unidos e Israel no se resignan y su volumen es tan elevado que no dejan oir nada más que sus cantinelas: no hemos sido derrotados (ni nosotros ni los yihadistas) sino que hemos negociado la retirada, nos vamos porque nos da la gana…

¿Con quién han negociado? Con Rusia. ¿Qué han negociado? La protección de los intereses de Israel. ¿Qué creen que han conseguido? Que los iraníes se vayan de Siria, algo que es imposible porque nunca estuvieron allá… oficialmente. Luego no pueden escenificar una retirada sin contradecirse a sí mismos.

Lo mismo cabe decir de Hezbollah: estuvieron pero ya se han largado discretamente, lo cual para los israelíes es como una victoria o, al menos, el fin de una pesadilla: sólo el ejército sirio estará presente a una distancia de 40 kilómetros desde el límite de la parte ocupada del Golán.

Por eso los altavoces de Estados Unidos e Israel hablan de un golpe a Hezbolah e Irán. Simulan satisfacción a raudales.

Pero el plan israelí no era ese. Lo que pretendían era sustituir en la frontera del Golán al ejército sirio por las mesnadas yihadistas, es decir, acabar con el acuerdo de alto el fuego de 1974, firmado bajo la supervisión de las ONU y lo que han visto en estos años de guerra ha sido la posibilidad de que tener a sirios, iraníes y libanes junto a su frontera. Una auténtica pesadilla.

El fin de esa pesadilla es lo que en Washington y Tel Aviv interpretan como una victoria.

El ejército sirio ya no necesita refuerzos. El número de frentes abiertos se ha reducido considerablemente y ya no exigen una movilización a gran escala. Por eso Damasco ha reanudado los permisos a los soldados que se suspendieron en 2011 e incluso ha reducido su fuerza en 11.000 reservistas que recientemente regresaron a la vida civil.

La batalla del sur es, sin duda, la última gran confrontación, ya que el norte del país se liberará mediante negociaciones diplomáticas a gran escala en las que participarán los rusos y los turcos, además de los sirios y posiblemente los estadounidenses (que llevan un tiempo anunciado que se largan).

El ejército sirio ha preparado la batalla del sur separando la región de Deraa de la de Quneitra, a fin de impedir los contactos entre los mercenarios de las dos zonas y, sobre todo, neutralizando el riesgo de una intervención militar israelí en su ayuda.

Después de muchas vacilaciones, Jordania ha indicado que no tiene intención de abrir sus fronteras a los mercenarios ni a quienes les ayudan. El centro de mando de la OTAN cerca de Ammán, que estaba bajo la supervisión de oficiales del Pentágono y que ha dirigido gran parte de las batallas durante los últimos siete años, ya no es necesario y no ha intervenido en la batalla del sur, entre otros motivos porque las posiciones yihadistas eran militarmente insostenibles.

Abandonados a sus propias fuerzas, en los últimos días los mercenarios yihadistas han mostrado su enorme fragilidad.

La batalla del sur de Siria terminará, pues, con una victoria aplastante de las fuerzas de Damasco y sus aliados. A los estadounidenses e israelíes no les queda otra que disimular lo más posible con subterfugios, para lo cual cuentan con la ayuda de los plumíferos de los medios, encargados de poner el acento en que quienes se retiran del campo de batalla son iraníes y libaneses.

Siria en el orden del día de la cumbre entre Trump y Putin

Dos semanas antes de la cumbre entre Trump y Putin, los ojos están puestos, entre otros puntos, en la batalla que hay entablada en el sur de Siria.

La guerra de Siria empezó en Deraa y puede acabar en el mismo lugar. El ejército regular sirio avanza rápidamente y podría llegar al paso de Al-Nassib, fronterizo con Jordania, en los próximos días.

La prensa libanesa vendida al imperialismo asegura que dicho avance forma parte de un acuerdo negociado entre Trump y Putin que, además, toma en consideración los intereses israelíes en la región.

Ya saben: el imperialismo nunca reconoce una derrota, y menos del tamaño de la Guerra de Siria.

Más bien parece todo lo contrario: el fulgurante avance pretende impedir cualquier negociación sobre el sur de Siria y, desde luego marginar a Israel antes de la cumbre.

Los únicos que negocian son los representantes del llamado “ejército sirio libre”, para lo cual utilizan a Rusia. No tienen otra opción porque son montajes “de usar y tirar”. Han sido abandonados por Estados Unidos y la vecina Jordania, algo que no se esperaban.

Al “ejército sirio libre” la gasolina le ha durado tanto como las subvenciones procedentes de Washington, Bruselas, Riad y Ankara. La tropa que presentaron como el brazo armado de una rebelión popular contra un “régimen sanguinario” desapareció hace mucho tiempo y lo que quedaba de ella se integró en grupos yihadistas afiliados a Al-Qaeda, o se alió al Califato Islámico, o se puso bajo el paraguas de Turquía.

Como es costumbre, la prensa imperialista dice que la población huye en masa, aterrorizada ante el avance del ejército regular, algo que no hizo cuando estuvo bajo el terror yihadista.

Es al revés: los habitantes de Deraa celebran la llegada del ejército y reciben a los soldados con demostraciones de alegría.

Sutilmente las marionetas del imperialismo, incapaces de derrotar al gobierno por la fuerza, envían señales a Rusia, e incluso al propio Bashar Al-Assad, de que están dispuestos a participar en las conversaciones para alcanzar una solución política.

Ahora la contrapartida es que Damasco se distancie de Irán y no permita su presencia militar en una región, como el sur de Siria, que es muy sensible porque limita con Israel y Jordania.

Después de venderse al mejor postor, la oposición siria también se ha vuelto muy “nacionalista”.

Odio, discurso de odio, delito de odio, grupo de odio

El odio y sus conexos, como el llamado “discurso de odio”, son uno de los mejores ejemplos de la basurilla intelectual que fabrican las facultades de sociología de Estados Unidos, las ONG, los periodistas, los grupos reformistas y los movimientos LGTB, entre otros.

Lo políticamente correcto está de moda y el odio se ha quedado fuera. Le han dado sustantividad propia y lo han convertido en un delito por sí mismo. Hay fiscalías y grupos de la policía dedicados especialmente a perseguir este tipo de delitos. Cabe suponer que si los grupos de estupefacientes han erradicado las drogas, los grupos antiodio acabarán con el odio y el rencor, y harán realidad el mandato bíblico de “amaos los unos a los otros”.

Esta imbecilidad intelectual cumple numerosas funciones de control social, diversión ideológica y ataque a la libertad de expresión.

El recurso al odio es una explicación extremadamente subjetiva de un fenómeno social, de una conducta personal y de un delito del estilo que difunde la telebasura, como “mentes criminales”.

Te radicalizas porque lees páginas radicales en internet. De ese modo, tienes que tener cuidado porque puedes acabar en la extrema derecha o en la extrema izquierda. Así los “expertos” aseguran que los yihadistas cometen crímenes atroces porque leen ese tipo de propaganda y se “reconvierten”. Si leyeran a Bakunin pondrían en práctica la acción directa y si leyeran a Mao, la guerra popular prolongada.

Por eso es imprescindible acabar con el odio, el extremismo y las páginas extremistas en internet, que es su incubadora. “El discurso del odio invade la red”, decía el año pasado un informe del Ministerio del Interior (1).

Es la típica falsedad propagada al unísono desde un Ministerio tan propenso, como el de Interior, cuyas tonterías los medios jalean para crear una (falsa) alarma: internet es el moderno Sodoma y Gomorra, un ámbito especial de criminalidad repleto de piratería y pornografía.

Convierten a lo que es puramente virtual en real. Por ejemplo, es habitual el empleo de expresiones como “ataque” o “agresión” para referirse a mensajes aparecidos en las redes sociales. Alguien se ha debido quedar hipnotizado: un mensaje no es una paliza ni una cuchillada.

El segundo paso es convertir lo virtual en viral. Es otro vuelco de 180 grados. Quieren aparentar que un determinado mensaje se ha expandido por la red, cuando en realidad lo que expande el mensaje es la censura y la represión.

En fin, es una cadena que luego pasa de lo viral a lo “visible”, otra expresión absurda de la jerga moderna.

Un mensaje no es en sí mismo viral; lo viral es la represión. Los delitos cometidos en el ejercicio de la libertad de expresión, como el de enaltecimiento (artículo 578 del Código Penal), requieren publicidad. Pero un mensaje en Twitter no es público; alguien lo convierte en público. Quien ha elevado a Casandra Vera a los altares de la fama no es un chiste, sino la policía, los tribunales y los medios de comunicación.

Además de constituir un delito por sí mismo (artículo 510 del Código Penal), el odio es una circunstancia agravante (artículo 22.4 del Código Penal) en cualquier otro delito, como en el Caso Altsasu.

Por estúpida que resulte, la ideología dominante se propaga como la peste a golpe de subvenciones, ONG y prensa. En el caso del odio ha llegado al delirio, como se comprueba en la noticia del diario ecuatoriano “El Universo” de la semana pasada, donde se informa de que el actual Presidente de la República, Lenín Moreno, había denunciado por un delito de odio a su predecesor Correa porque le llamó “Efialtes” en su cuenta de Twitter (2).

Hay que recurrir a Herodoto para averiguar que Efialtes fue un ateniense de hace 2.500 años que, durante la batalla de las Termópilas, envió a los persas a masacrar a los espartanos que defendían el desfiladero. Es, pues, sinónimo de traidor, el Malinche azteca o el Caín bíblico.

La leyenda es común a muchos pueblos: los extranjeros no nos derrotaron porque fueran más valientes, sino porque uno de los nuestros nos traicionó…

Si dos políticos que ocupan los cargos de máximo relieve de un país, tienen que recurrir a los tribunales llevándoles este tipo de “delitos”, es porque estamos rodeados de gilipollas, y no se trata sólo de periodistas, sino de juristas (jueces, abogados, fiscales, profesores universitarios) y de todos esos colectivos seudoprogres.

A pesar de la represión, el odio aumenta a través de internet, que es su correa de transmisión. “Las redes sociales han permitido el aumento de los ataques y casos de odio en Estados Unidos”, asegura el SPLC (Southern Poverty Law Center).

Además internet pone en contacto a unos odiadores con otros, los recluta y los organiza, de tal modo que el referido SPLC ha registrado unos 900 grupos de odio en Estados Unidos, que Rick Halperin uno de esos “expertos” de pacotilla de una universidad metodista, atribuye a los mensajes de Trump: “Todo empieza con el Presidente”, sostiene Halperin. “Ha demostrado quién es: un intolerante, un mentiroso, una persona que odia”(3).

La conclusión es obvia: si todo empieza con Trump, para acabar con el odio primero deberíamos acabar con él… Pero no podemos. Lo que sí podemos hacer es censurar internet de manera que el odio, el racismo, el yihadismo y el extremismo no se propaguen.

Ahora bien, la censura está mal vista y es antipática si llega desde fuera, sobre todo desde el Estado y sus funcionarios. Lo mejor -y más barato- es que internet se autocensure: que los buscadores se autocensuren, poner a Facebook y Twitter a vigilar a sus usuarios, cerrar los servidores a saco…

(1) https://politica.elpais.com/politica/2017/06/08/actualidad/1496913111_575299.htm
(2) https://www.eluniverso.com/noticias/2018/06/20/nota/6821237/denuncian-rafael-correa-supuesto-delito-odio-tras-llamar-efialtes
(3) https://mundohispanico.com/noticias/aumenta-racismo-y-odio-en-redes-sociales-experto-lo-atribuye-a-trump-video

El gobierno sirio inicia negociaciones con los kurdos en Raqqa

El domingo el gobierno sirio envió una delegación oficial para reunirse con las Fuerzas Democráticas Sirias (FSD) apoyadas por Estados Unidos en Tabqa, una localidad al oeste de Raqqa.

La delegación del gobierno sirio ofreció a los dirigentes de FDS y PYD el mismo acuerdo que dieron para la administración de Hasakah. Consistía en lo siguiente:

– puntos de control comunes para la administración de Raqqa
– la policía militar siria se encargará de la seguridad de Raqqa
– el tiempo dedicado por las tropas de YPG/FDS contará como tiempo pasado en las filas del ejército regular sirio
– el ejército regular sirio abrirá oficinas de reclutamiento en Raqqa
– el ejército sirio y las tropas de las FDS/YPG unen sus fuerzas

A pesar de la oferta, las partes no han llegado a ningún acuerdo, aunque han avanzado hacia una solución política.

Las reuniones en Hasaka y Raqqa se han celebrado poco después de que el gobierno sirio enviara delegaciones de paz a Qamishli para reunirse con dirigentes kurdos.

Las reuniones de Qamishli fueron provechosas, ya que desde entonces el gobierno sirio y los dirigents kurdos se han reunido varias veces.

https://www.almasdarnews.com/article/exclusive-syrian-govt-meets-with-us-backed-forces-in-western-raqqa/

Los médicos de Estados Unidos llevaron la epidemia del Ebola a África occidental en 2014

Murciélagos: una tesis estúpida
Los periodistas liberianos llevan años estudiando si en 2014 el CDC (Centro para el Control de Epidemias de Estados Unidos) provocó el brote repentino del virus del Ébola en África occidental.

Hasta ahora han confirmado que durante al menos un año antes del brote del Ébola, el CDC controlaba un laboratorio de investigación que, en diferentes momentos, estaba estudiando muestras vivas del virus del Ébola.

En las instalaciones de investigación del CDC en Atlanta, los residuos sólidos del laboratorio se incineran en hornos de última generación y los residuos líquidos tienen su propia instalación de tratamiento.

Antes de la epidemia de Ébola no había nada de eso en Liberia. La investigación ha encontrado pruebas de que la eliminación de residuos sólidos del CDC fue tratada fuera del sitio por contratistas privados que quemaron todo en un incinerador cerrado.

Pero la investigación ha revelado que, además, en Liberia los residuos sólidos, incluidos los objetos punzantes, también fueron arrojados en vertederos a lo largo de Monrovia, la capital de Liberia.

Con cientos, si no miles, de liberianos se ganan la vida recogiendo los montones de basura, por lo que sólo era cuestión de tiempo que alguien fuera atrapado con una aguja hipodérmica del Ébola, lo que ha causado una epidemia de un virus mortal como nunca antes se había encontrado en África occidental.

Puede que no sean los residuos sólidos del laboratorio de investigación del CDC, sino también los residuos líquidos generados allí. La investigación revela que los desagües de los laboratorios del CDC no eran realmente diferentes de los del resto de Liberia, un país donde la capital no tenía electricidad, y mucho menos agua corriente.

Desde tuberías de laboratorio hasta zanjas, pasando por un arroyo donde la gente se bañaba, lavaba sus platos y ropa e incluso tomaba agua potable… no había un sistema moderno de contención de desechos líquidos, por no mencionar el tratamiento de lo que se desechaba mediante la mortífera investigación que llevaba a cabo el CDC en Liberia.

A la Organización Mundial de la Salud y otros colegas del CDC sólo se les ocurrió la ridícula “explicación” de que los africanos comían murciélagos infectados, del mismo modo que en los ochenta lanzaron la estupidez de que comían monos, para explicar la propagación del SIDA. Pero nadie ha explicado cómo los murciélagos viajaron 600 kilómetros entre el Congo y África occidental por primera vez en la historia.

Del mismo modo, fue la ONU quien llevó el cólera a Haití.

Los periodistas liberianos han descubierto que fue el CDC quien llevó el virus del Ébola vivo a Liberia para estudiarlo por lo menos un año antes del brote y no se molestó en traer sistemas modernos de saneamiento para evitar su propagación.

En el actual sistema sanitario mundial, ejemplo palmario de colonialismo, los africanos son los conejillos de Indias, el campo de experimentación para probar vacunas y todos tipo de fármacos. Para ello cuentan con el apoyo de las ONG sanitarias

El colmo es cuando todo ese tipo de organismos seudomédicos (OMS, CDC y otros) vuelven a sus países con la sonrisa bajo el brazo: la farmacopea moderna ha vuelto a triunfar; el hombre vence a la enfermedad; la epidemia del Ébola ha sido derrotada en África…

https://ahtribune.com/world/africa/2315-cdc-ebola.html

¿Quién mueve los hilos de la desestabilización en Nicaragua?

Desde el 18 de abril los altercados de grupos desestabililzadores ha dejado decenas de muertos y heridos en Nicaragua, pero no hay una insurrección popular contra el Gobierno, sino, por el contrario, la resistencia de todo el pueblo sandinista y no sandinista, contra Estados Unidos y la Unión Europea.

Desde hace décadas la Agencia Sueca Internacional de Cooperación al Desarrollo financia las redes antisandinistas en Nicaragua.

El imperialismo interviene en las protestas del lumpen, dada posición geoestratégica del país, que une América del Norte con América del Sur y permite el paso del Mar Caribe al Océano Pacífico. Para controlar a Centroamérica, tienen que mantener a Nicaragua como a Afganistán: en un estado de guerra permanente.
El año pasado la cámara baja del Congreso de Estados Unidos aprobó la ley “Nica Act” para bloquear los préstamos de instituciones financieras internacionales al gobierno de Nicaragua.

La Nica Act se aprobó cuando el presidente Ortega exigió a Washington el pago la indemnización de 17.000 millones de dólares sentenciada por la Corte Internacional de Justicia de La Haya en 1986, por el papel de la nación norteamericana en actividades militares y paramilitares contra Nicaragua.

La exigencia de Ortega ante Estados Unidos y su rechazo a la injerencia pone en riesgo los intereses de la oligarquía de Nicaragua: perder sus fuentes internacionales de financiación.

En Nicaragua la oligarquía capitalista se compone de una alta burguesía vinculada a las finanzas internacionales y las empresas multinacionales.

Michael Healey, actual portavoz del levantamiento es un simple empleado de una fábrica propiedad de capitales colombianos. Asimismo, José Adán Aguerri, presidente de la patronal COSEP (Consejo Superior de la Empresa Privada) no posee empresa alguna aparte del propio COSEP. La familia Pellas, que durante la Revolución de los ochenta declaró la huelga económica al Gobierno Sandinista y trasladó todo su dinero a los paraísos fiscales desde los que se dedicó a la especulación financiera, vio aumentar su poder e influencia con la guerra que desangró al país.

Precarización y derecho a huelga en el sindicato más grande de Argentina

Juana Galarraga y
Matthias Flammenman

La alteración de la normalidad cotidiana con la huelga, es una forma en que la clase trabajadora hace pesar el lugar que ocupa, la imposibilidad de que el sistema funcione sin sus manos, pies y cerebros puestos a trabajar.

La foto de la 9 de Julio vacía, sin transporte público, sin el embotellamiento de la hora pico cuando miles de almas se disponen a ingresar a sus puestos de trabajo, condensa la potencia de esa fuerza social que la CGT llamó a parar este 25J, pero a quedarse en su casa.

A pesar de los límites que las direcciones sindicales impusieron a la medida, la cotidianidad capitalista se vio interrumpida y la clase obrera se expresó como poder social de peso.

Mucho más potente hubiese sido la postal si esas miles de almas hubiesen salido a poblar el país de piquetes y movilizaciones, tal como hizo el sindicalismo combativo y la izquierda en la 9 de Julio y en varias grandes ciudades del interior. Mucho más potente hubiera sido la medida si la totalidad de la clase obrera hubiera podido sumarse a la huelga.

¿Por qué pudo comprar puchos en el kiosco el día del paro? También pudo ir a Mc Donald’s en vez de cocinar. ¿Por qué atendió su teléfono a eso de las 20 horas y una vocecita le comunicó una nueva promoción de Cablevisión desde un punto remoto del país? El paro podría haber sido mucho más contundente. El 25J podría haber sido un día imposible para que cualquiera de estas cosas sucedieran.

Así como la huelga es una forma de expresar el poder social de la clase trabajadora sindicalizada, afectando la normalidad de la vida cotidiana, aquellos sectores de la economía que se desarrollan en medio de una huelga como si nada, permiten ver cuál es el alcance de la precarización.

Un ejemplo claro son los comercios. El Sindicato de Empleados de Comercio (SEC) nuclea a alrededor de 1.200.000 personas. ¿Cuántas habrán tenido que asistir obligadas a sus trabajos? ¿Cuántos empleados de comercio ni siquiera están registrados?

El paro general es una buena oportunidad para echar luz sobre la situación de los miles de precarizados que no pudieron participar por ser contratados, por no tener representación sindical o estar en negro. Son quienes más sufren cuando hay ajuste. Los números muestran que las mujeres y los jóvenes menores de 30 años son el sector más afectado por la precarización, la informalidad y los bajos salarios.

Para miles, parar hubiera significado la pérdida del presentismo (en muchos lugares representa hasta un tercio del salario en mano) o peor aún, el despido. Aunque hayan tenido muchas razones para parar y sus condiciones laborales sean las peores, simplemente no pudieron hacerlo por temor a las represalias patronales.

Noelia trabaja en un call ubicado en el microcentro de la ciudad de Buenos Aires. Más de una vez se cruzó con gente del (SEC) repartiendo folletos en la puerta.

En una de sus primeras semanas de trabajo, mientras hablaba como autómata frente a la computadora con la vincha puesta, alguien tocó su hombro y la saludó. Noelia giró sobre su desvencijada silla. Sin poder sacarse la vincha y en los pocos segundos de “avail” (término con el que se conoce a los segundos o minutos de espera entre un llamado y otro), conoció a un joven y a una chica que le dijeron “hola, somos los delegados de la empresa”.

La escueta presentación se vio truncada por un llamado que cayó y Noelia tuvo que atender. El delegado le siguió hablando mientras ella dialogaba con una clienta al teléfono. Le extendió una planilla para que Noelia les pasara su mail. “Por cualquier duda que tengas con tu recibo de sueldo o lo que sea, nuestra oficina está al lado de la puerta o mandanos un mail”. La delegada apenas unos años mayor que ella le dejó en el box una serie de folletos del SEC.

Fue la única vez que Noelia vio las caras de los delegados en casi tres meses de trabajo. El sindicato que comanda el octogenario Armando Cavalieri adhirió al paro de la CGT. Sin embargo en el call donde ella trabaja, los delegados no dijeron nada al respecto ni enviaron un mail. Los encargados de comentar cómo se trabajaría ese día fueron los team leaders.

Días antes, box por box, cada uno de ellos pasó a preguntarles a los operadores de su equipo dónde vivían para evaluar la posibilidad de que se presentaran de todos modos, aunque no hubiera transporte público. La empresa depositaría plata en sus cuentas sueldo para “ayudarlos” con el costo del remise.

El ejemplo anterior muestra una de las formas en que la patronal presiona individualmente para que su personal no pueda parar. El sindicato que debería garantizar la efectividad de la huelga brilla por su ausencia.

Otra apretada fuerte se vivió en las sucursales del supermercado Coto. Sus trabajadores y trabajadoras denunciaron que la patronal amenazó con suspensiones y despidos a quienes adhirieran a la medida.

En este caso la suerte del personal de Coto también está atada al rol del SEC. En el país se garantizó que algunas sucursales mantuvieran bajas sus persianas, no así en todas. En Santa Fe, por ejemplo, el acatamiento al paro en las grandes cadenas de supermercados fue dispar. Walmart cerró sus puertas, pero Coto se mantuvo abierto.

En la Ciudad de Buenos Aires los comercios de Alfredo Coto abrieron durante el paro general. El referente gremial de las sucursales porteñas es Ramón Muerza, quien disputa la conducción del sindicato al histórico Armando Cavalieri.

Se sabe que Muerza es amigo del empresario Alfredo Coto, el hombre que atraviesa una causa judicial por tener un verdadero arsenal de armas escondido en un depósito de uno de sus hipermercados. Muerza, de hecho, se encuentra salpicado por esa denuncia.

De apretados y apretadores

El día del paro el empresario propietario de los supermercados “El Abastecedor”, se mostró durante todo el día como una gran víctima de la jornada. Jorge Munua denunció aprietes por parte de los delegados del SEC zona Oeste, para que no abriera su local en la localidad de Ituzaingó.

TN y otros noticieros tomaron el caso del señor y lo replicaron hasta el hartazgo para demonizar la medida de lucha de los trabajadores. Es que en la concepción del Gobierno, sus medios afines y los empresarios, el ejercicio del derecho a huelga es una actitud “extorsiva”.

Según respondió el sindicato en un comunicado, “El Abastecedor resistió durante años la participación sindical en la empresa, e hizo todo lo que tuvo a su alcance, incluidos despidos de compañeros, para evitar que sus trabajadores tuvieran un delegado gremial que defendiera sus derechos”. El mismo empresario admitió que el sindicato llegó hace poco a su establecimiento.

El SEC denuncia además que el empresario es “un negrero” y que las condiciones de trabajo del personal son muy irregulares.

Evidentemente la relación de este hombre de negocios y los delegados no es tan amigable como la de Muerza y Coto. Esto no redunda en la defensa irrestricta de las condiciones de trabajo del personal por parte de un sindicato altamente burocrático. De hecho el dueño del súper se encargó de remarcar cómo los delegados le pedían que “limpiara” gente que no respondía directamente a ellos. No se puede garantizar la veracidad de esta afirmación. Sin embargo, como bien saben trabajadores de otros lugares, la organización independiente y antiburocrática en Comercio es muy difícil.

Es una conducta común por parte de las conducciones burocráticas “sacar del medio” a los activistas que intentan organizarse por fuera de sus lineamientos y en esto comulgan con las patronales.

Las empresas de medios no hablan de quiénes son los que sufrieron la apretada más grande el día del paro. Como muestran los ejemplos, los sectores más precarizados fundamentalmente de los comercios, con o sin representación sindical, fueron presionados por la patronal y librados a su suerte por el sindicato.

Recuperar los sindicatos

La política que divide a los trabajadores entre quienes cuentan con derechos elementales y los que no, no es casualidad. La burocracia sindical la mantiene y alienta para restarle fuerzas a la clase obrera. Y esto favorece a los empresarios y a los burócratas sindicales que viven como ellos.

Manteniendo al 30 por ciento de la fuerza laboral en negro, la precarización y la tercerización laboral, las empresas se ahorran millones.

El paro fue contundente, pero faltó que pudieran expresarse cientos de miles que trabajan en condiciones precarias, bajo contrato o en negro. Para que la fuerza de la totalidad de la clase obrera se ponga en movimiento es imprescindible echar a la burocracia sindical que divide las filas obreras.

Hay que recuperar los sindicatos para que se pongan al frente de las demandas del conjunto de los explotados. Que luchen por terminar con la precarización, para que las mujeres cobren el mismo salario que los hombres por el mismo trabajo y para que peleen por el derecho al aborto.

Si el total de los 30 millones de trabajadores se unieran, no solo derrotarían el ajuste macrista, sino que podrían dar una solución de fondo a la crisis nacional.

http://laizquierdadiario.com/Comercio-precarizacion-y-derecho-a-huelga-en-el-sindicato-mas-grande-del-pais

Expulsión de extranjeros: Argentina precursora

Darío Herchhoren

El hecho de contar acontecimientos que tuvieron lugar hace ya más de un siglo, solo tiene sentido si ligamos esos hechos con la actualidad. Si no lo haemos así convertimos la historia en un cuento como los que nos contaban nuestros padres y abuelos antes de dormir. Lo que a continuación contaremos está dirigido a aquellos que todavía se asombran con las expulsiones de extranjeros que se producen en estos momentos y que atribulan a todos aquellos que consideran que los seres humanos merecen un trato mejor.

La República Argentina es una nación que se construyó sobre la base de enormes flujos migratorios, y fue en su tiempo un refugio para todos aquelos que huían de persecuciones, hambrunas y guerras que asolaban el mundo entero. Para ello, el imperio español que saqueó esas tierras y acabó con la vida de millones de aborígenes, y luego los gobiernos criollos que continuaron esa política de exterminio, había dejado una población muy escasa, y era necesario repoblar el país con inmigrantes, especialmente europeos de raza blanca y de religión cristiana.

Muchos de esos europeos eran  geentes que provenían de Italia y de Rusia, y que venían de sus paises de origen imbuidos de la ideología anarquista que habían leido en las obras de Bakunin y Malatesta. Eran en general gente culta que inmediatamente comenzaron a organizar los sindicatos de trabajadores que por millares se iban incorporando al trabajo en los frigoríficos ingleses que explotaban el negocio de la exportación de la carne vacuna, que había cobrado un enorme impulso con el descubrimiento de la refrigeración. Todos esos frigoríficos se instalaron en las cercanías de Buenos Aires, y especialmente en el partido de Avellaneda contiguo a la capital. La existencia de grandes concentraciones de trabajadores de la industria de la carne y muy poco después de la metalurgia, el cuero y la lana, creó un anillo de clase obrera en torno a la capital, muy combativo y reivindicativo, que chocó de inmediato con las jornadas abusivas y extenuantes a que eran sometidos esos trabajadores.

El conflicto estaba servido. Y estallaron esos conflictos, que giraron en torno a reclamar una jornada de ocho horas, con un descanco de un día los domingos.

Luego esas protestas reclamaron que a cada trabajador se le proveyera de ropa y calzado adecuados para el desempeño de sus tareas, y de un vaso de leche de vaca, más un descanso de media hora para comer en el lugar de trabajo.

Todo esto comenzó a darse en los años de 1895 a 1905, en que las luchas obreras tomaron un cariz insurreccional que no podía ser tolerado por la oligarquía terrateniente y ganadera que sacaba enormes beneficios a costa del sudor de los trabajadores, y para ello se aprobó la ley 4144, conocida como «ley de residencia» todavía vigente, que permitía expulsar del país a todo extranjero que vulnerara el «orden público». Es decir que se podía expulsar a todo extranjero que luchara por sus derechos y los de su clase. La ley 4144 se aprobó en 1905, y generó enormes movilizaciones en su contra, y algunos gobiernos argentinos no la aplicaron, pero tampoco la derogaron.

El año 1905 es el año de la sublevación del Potemkin; es también el año de la firma del tratado de alianza entre Alemania y el Imperio Austro Húngaro y ya se preparaba la primera guerra mundial. Era el año de la guerra anglo boer en sudáfrica que consolidó el dominio inglés en ese país, y es también el año en que por primera vez es elegido un diputado socialista en Argentina, en la persona del Doctor Alfredo Palacios, un gran defensor de los derechos sindicales de los trabajadores, que consiguio la jornada de ocho horas, un descanso semanal de un día y medio, el vaso de leche y el vestuario adecuado al trabajo desempeñado por cada trabajador.

También en esos años comenzó a crecer el partido radical a cuyo frente estaba uno de los grandes políticos argentinos, Hipólito Yrigoyen, que llegaría a la presidencia de la República Argentina en 1916, y que en 1917, año de la revolución bolchevique en Rusia, envió cargamentos de harina, carne y trigo a Rusia para aliviar la hambruna de los rusos como consecuencia de la contrarevolución y la intervención extranjera en esa nación. Sus palabras fueron célebres: «Los hombres son sagrados para los hombres y los pueblos son sagrados para los pueblos», en referencia a la revolución bolchevique y en contra de la intervención extranjera en Rusia.

Como vemos, las expulsiones no son una novedad, y nos revelan una constante: Los enemigos de los pueblos del mundo son siempre los mismos, y los pueblos también son los mismos; la clase obrera es siempre la misma clase y los explotadores también son los mismos. Entonces si los actores son los mismos; ¿por qué no hacemos como lo hicieron los explotados de entonces; pelear hasta lograr el objetivo?

La manada judicial

Rebeca Quintáns

Una decena de políticos catalanes, entre rejas muy lejos de sus hogares, como tantos militantes de ETA; como los jóvenes de Altsasu, que llevan 600 días de talego; donde ya han estado también varios titiriteros y donde podrían acabar otros seis chavales que han recuperado un pueblo, Fraguas, con una lista de raperos, actores y twiteros que crece día a día.  Y, mientras, los cinco violadores de los San Fermines, en la calle; Iñaki Urdangarín, en una cárcel de lujo reservada para él solito; y su mujer, viviendo en Suiza sin pensar ni por asomo en devolver el dinero robado; como tampoco lo harán Rodrigo Rato, Jordi Pujol, M. Rajoy y un largo etcétera, que ríen las gracias-amenazas a Jiménez Losantos, también en libertad, porque en la cárcel estos no están, ni se les espera.

El despropósito judicial ha traspasado ya todas las líneas rojas, huelga decirlo. Toca ya sacar conclusiones. Evidentemente, no son casos aislados (porque un juez singular esté pasado de vueltas), ni se puede solucionar reformando o derogando un par de leyes. El problema es sistémico, y viene de la misma raíz de nuestro sistema político: el régimen del 78.

Lo primero que se hizo mal fue mantener todo el aparato judicial del franquismo y dejar a los mismos perros con distintos collares.

Los próceres del régimen no sólo mantuvieron su estatus en los juzgados, sino que continuaron reproduciéndose sin problema con sus privilegios de casta: un elitista sistema de acceso a la judicatura facilitó el proceso, para que fueran mayoritariamente sus cachorros los que conseguían entrar por oposición. Ya dentro del cuerpo, los filtros democráticos desaparecen completamente.

Todo lo controla el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), un grupo selecto de 21 jueces elegidos a dedo por los partidos mayoritarios exclusivamente (PP y PSOE). De esos 21 miembros depende todo. Entre sus múltiples atribuciones están la de elegir al Presidente tanto del CGPJ como del Tribunal Supremo (son el mismo), a los Presidentes de Sala y Magistrados del Tribunal Supremo, a los Presidentes de los Tribunales Superiores de Justicia de las Comunidades Autónomas y a los miembros del Tribunal Constitucional. También se encarga de la selección, provisión de destinos, ascensos y régimen disciplinario de jueces y magistrados en general; de la inspección de juzgados y tribunales, y del amparo de los jueces o magistrados que se consideren inquietados o perturbados en su independencia. Por si fuera poco, fiscaliza, mediante la elaboración de informes, los anteproyectos de leyes y disposiciones generales del Estado y de las Comunidades Autónomas que afecten a determinadas materias, entre otras la organización, demarcación y planta judiciales. Y, como colofón, se encarga en exclusiva de la formación de futuros jueces, a través de la única escuela judicial de España (curiosamente en Barcelona).

En estas variadas tareas, como funcionan como una casta, todo suele quedar en familia. Los apellidos son principios de mayor peso que el mérito y la capacidad, y no es infrecuente encontrarse con sagas familiares como la del juez Ricardo González (el del voto particular absolviendo a la Manada), en la que todos los hijos han salido jueces, casualidades de la vida. La directora de la Escuela Judicial, Gema Espinosa, es la esposa del juez del Supremo, Pablo Llarena, que a su vez es hijo de dos magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (e instructor de la causa por el «procés»). Las escasas iniciativas para protestar por los abusos en este terreno han caído siempre en saco roto. Como cuando en noviembre de 2016 las principales asociaciones profesiones denunciaron que en el CGPJ “no se respetan los criterios de competencia” y que se efectúan nombramientos de personas que tienen vínculos familiares con vocales del Órgano de Gobierno de los jueces o con cargos de la cúpula de la Fiscalía General del Estado. Venía a cuento del nombramiento Rafael Fernández, entonces fiscal en Sabadell e hijo del magistrado del Tribunal Supremo Rafael Fernández Valverde, que fue elegido entre otros 23 candidatos en apariencia con mayor experiencia profesional o tiempo en el ejercicio de la profesión, con el voto a favor del propio presidente del CGPJ, Carlos Lesmes.

Y del caso del hijo de la actual pareja de Eduardo Torres Dulce, anterior Fiscal General del Estado, que fue promocionado como letrado del Gabinete Técnico del Tribunal Supremo.

Desde las altas instancias se controla todo, y si algún juez les sale díscolo por méritos propios, siempre pueden desplazarlo, marginarlo y, en los casos más extremos, inhabilitarlo. A través del Tribunal Superior de Justicia (cuyos miembros eligen ellos mismos), si de algún juzgado provincial o autonómico sale algo que no gusta, todo tiene remedio: El TS puede enmendar la plana a cualquier sentencia de rango inferior; es el único que puede ordenar la detención de sus propios miembros y sólo él puede procesarlos y separarlos por responsabilidades civiles y penales en el desempeño de sus funciones; y el único con atribuciones para juzgar a los aforados (es decir, se encargan de velar por que los políticos y miembros de la familia real estén suficientemente protegidos, no dejando que nadie más los juzgue ni los investigue). Por encima del Tribunal Supremo y el CGPJ sólo está el rey, que no puede ser juzgado ni por ellos.

Así que todo está atado y bien atado.

Felipe VI, como antes su padre, inaugura ceremoniosamente cada año judicial en tanto que máxima autoridad. “La Justicia emana del pueblo y se administra en nombre del Rey”, dice nuestra Constitución en su artículo 117; por lo que, para todos los órganos judiciales, salas de vistas, despachos de jueces, fiscales y letrados, la foto de Felipe VI es una obligación. En la imagen oficial aparece, como en los actos protocolarios, con toga aterciopelada, con sus correspondientes puñetas, sobre la que lleva el escudo de magistrado del Tribunal Supremo (aunque no es tal), y el Gran Collar de la Justicia (que el Presidente del CGPJ le cede, porque tampoco es suyo).

Uno de los últimos actos en que pudimos ver juntos a toda esta “Manada” de la judicatura, fue en la entrega de los despachos a la 67 promoción de la Escuela Judicial de Barcelona, en abril de este año. Felipe VI -acompañado por el presidente del CGPJ y del TS, Carlos Lesmes; el fiscal general del Estado, Julián Sánchez Melgar; el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, Jesús María Barrientos; la directora de la Escuela Judicial, Gema Espinosa, y su esposo, el juez del Supremo, Pablo Llarena-, trasladó su firme respaldo a los jueces como «garantía última de los derechos y libertades» de todos los ciudadanos y «factor esencial para el respeto de la ley como expresión democrática de la voluntad». “Gozáis del respaldo de todos -les aseguró muy convencido- para que vuestra actuación responda fielmente a las expectativas depositadas en la labor de juez, como garantía última de los derechos y factor esencial para el respeto de la ley, como expresión democrática de la voluntad de los ciudadanos”. Y los asistentes, en pie, le brindaron una cerrada ovación.

https://www.diarijornada.coop/opinio/20180625/manada-judicial

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