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Día: 5 de junio de 2018 (página 1 de 1)

Estados Unidos da la espalda a los kurdos y firma con Turquía un acuerdo de expulsión

La hoja de ruta firmada en Washington por el titular de Exteriores turco, Mevlut Çavusoglu, y el Secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, concluirá sus objetivos en un plazo de seis meses. El documento propone un plan para la expulsión del YPG de Manbij; así como los civiles afiliados de las instituciones locales; el despliegue de una fuerza policial compuesta por efectivos de Turquía y Estados Unidos; y una nueva autoridad gubernamental. “Cuando el modelo de Manbij esté completo, aplicaremos otros similares en otras áreas de Siria ocupadas por los terroristas del YPG”, ha insistido Çavusoglu, después de recordar que el plan permitirá el regreso de los refugiados y desplazados sirios.

De esta manera el Gobierno turco de Recep Tayyip Erdogan consuma su proyecto para eliminar elementos de la guerrilla kurda de su área fronteriza. Después de la toma de Afrín el pasado mes de marzo, y la creación de una zona de seguridad entre Jarabulus y Azaz en 2017, el acuerdo bilateral con Estados Unidos supone un paso más para alejar a la facción kurdo-siria de su territorio. “Es la confirmación de una determinación conjunta para combatir el terrorismo”, ha publicado el Departamento de Estado de Estados Unidos sobre el encuentro, en el que ha hecho referencia a “recuperar la seguridad y la estabilidad en Manbij”, por el “Grupo de Trabajo de Estados Unidos y Turquía sobre Siria”, una iniciativa proyectada el pasado mes de febrero para recuperar las relaciones bilaterales.

En un período de campaña tan decisivo ante las elecciones generales del 24 de junio, el ejecutivo turco centra sus esfuerzos en éxitos militares que cosechan buenos resultados en los índices de popularidad. La definitiva victoria en Manbij, uno de los feudos limítrofes de la facción kurda, será un logro para el partido político de Erdogan. Es por ello que a menos de tres semanas de la cita electoral, el Ministro de Interior Suleyman Soylu ha sugerido que una posible operación militar sobre Qandil —el área montañosa del Kurdistán iraquí desde donde el PKK dirige sus operaciones— “es una cuestión de tiempo”. Además, recientemente el ejército turco ha doblado su presencia en el norte de Irak en 11 bases militares.

Por su parte, Estados Unidos tiene planes a largo plazo en el noreste de Siria pero necesita la aprobación de los demás países de la región. Así pues, Washington podría haber solicitado a Turquía la retirada de sus aliados kurdos proxy al este del río Eufrates puesto que necesita una fuerza local para justificar la presencia de sus tropas. Para que el área sea económicamente viable los efectivos norteamericanos están enseñando a los kurdos a trabajar la producción de petróleo y gas en el área de hidrocarburos más rica del territorio nacional, asegura Tony Badran, investigador de la Fundación para la Defensa de las Democracias (FDD). “Así como a desarrollar un futuro comercio de ese crudo con Jordania, Turquía o el Kurdistán iraquí”, señala.

https://elpais.com/internacional/2018/06/05/actualidad/1528207931_677983.html

En Guadalajara los inmuebles okupados se queman siempre fortuitamente

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Incendio en Azuqueca de Henares
La semana pasada ocurrió por última vez, pero el origen siempre es el mismo: cada vez que existen problemas legales para desalojar aceleradamente un inmueble okupado, que normalmente suele ser propiedad de alguna promotora quebrada y el banco está a la espera de tomar posesión, un incendio se produce en su interior.
El pasado 1 de junio ardió el último, que sepamos. Un edificio donde vivían varias personas y al que el alcalde de Azuqueca de Henares, Jose Luis Blanco (PSOE) había declarado la guerra, contó con la ayuda del fuego para su desalojo, algo que al Banco Santander le facilita su rápida toma de posesión. Y es que esta entidad financiera es uno de los principales acreedores de la empresa propietaria «Palomarejos Altos S.A.», que se encuentra en concurso en los juzgados de Toledo desde 2011.
Pero no es el único caso. El Banco Sabadell también tuvo la ayuda de uno de los cuatro elementos, junto al aire, la tierra y el agua, para ir desalojando a las familias que habían okupado un bloque entero de viviendas abandonado por el promotor en pleno centro de Guadalajara, a escasos metros del Ayuntamiento. El Alcalde, Antonio Román (PP), prestó todo el apoyo logístico al Banco Sabadell, cortando el agua a las familias y cortando también las de las fuentes de los alrededores. Pero fue el 7 de diciembre del año pasado cuando ocurrió otro misteriosos incendio, que facilitó el desalojo.
Los incendios en inmuebles okupados a entidades financieras están siendo habituales, ya que facilitan, en caso de estar incursa la propiedad en procesos judiciales lentos, como pueden ser los concursos de acreedores, un medio «acelerado» de recuperar la posesión y que, sorprendentemente, nunca es investigado de cerca.
La concurrencia de incendios «fortuitos» en aquellos inmuebles molestos o sobre los que existe un interés político o económico no es nuevo en Guadalajara. Así ocurrió hace ahora diez años con el antiguo Centro Social Okupado «El Nido», ubicado en la Carretera de Marchamalo, donde varios supuestos incendios entre agosto y septiembre de 2008 provocaron su desalojo. O con el Centro Social Octubre, que en 2006 sufrió varios cócteles molotov y fue el único caso donde el incendio fue aparentemente investigado. En aquella ocasión, y producto de que las llamas podrían haber incendiado todo el edificio de viviendas sobre el que se sostiene, fue detenido y condenado David Fernández Berbetore, ex cantante de la formación nazi Más que Palabras.

El gobierno de Túnez organizó el envío de yihadistas a combatir en Siria

El canal de televisión argelino Al-Churuk ha entrevistado a antiguos combatientes del Califato Islámico sobre su marcha a Siria y la implicación en ello del gobierno tunecino tras la Primavera Árabe de 2011.

Casi todos los entrevistados hablan de la complicidad y apoyo del gobierno tunecino para enviarlos a las guerras desatadas por los imperialistas en los países árabes y norteafricanos entre 2011 y 2014.

Según ellos, las asociaciones de misioneros y predicadores tenían autorización del gobierno para reclutar jóvenes y enviarlos a cometer actividades terroristas fuera de Túnez.

Hamza Jari, antiguo miembro del Califato islámico, declaró que enseñaba el pensamiento salafista en un centro de predicación en Ben Guerdane, con autorización del Estado tunecino, según él emitida gracias Ennahdha, el partido islamista que se aupó al poder gracias a la Primavera Árabe.

“Las autoridades estaban al tanto de nuestras actividades y sabían que nuestra asociación estaba involucrada en el envío de jóvenes a Siria. Estos mismos jóvenes despegaron de los aeropuertos tunecinos sin ninguna restricción. Todo el mundo lo sabía, no era un secreto para nadie”, dijo.

En su entrevista, Hamza Jari atribuyó la responsabilidad a Ennahdha, que estaba en el poder en ese momento, aunque después de las elecciones de 2014 se desvinculó de las asociaciones misioneras.

“Se separaron de las asociaciones para unirse al nuevo gobierno, dejando a los jóvenes a su suerte en las cárceles”, añadiendo que su asociación era cercana a la organización salafista “Ansar Al-Sharia”, afiliada a Al-Qaeda.

Ante la televisión argelina Mounir Ben Helal reconoció que siempre apoyó abiertamente la yihad y nunca había tenido ningún problema. “En aquel momento, incitar a la gente a ir a la yihad no era un delito castigado por la ley tunecina”, dijo.

Atef Abdelaziz, también ex miembro del Califato Islámico, afirmó que se había radicalizado, que le detuvieron en varias ocasiones, pero que nunca le acusaron por su actividad de misionero ni su reclutamiento para la yihad. “Nunca me preguntaron sobre mis actividades de predicación; en ese momento estaba permitido”, dijo.

Mounir Belhabib, por su parte, explicó que él y sus compañeros cruzaron las fronteras entre Túnez y Libia bajo un estricto control de sus dirigentes. El adiestramiento se llevó a cabo en los campos del Califato Islámico en Libia, empezando por un entrenamiento deportivo para acabar en el manejo de las armas.

Belhabib soñaba con vivir en Siria, en una zona gobernada por la ley islámica (shariá), y se quedó sorprendido cuando le pidieron que regresara a Túnez para llevar a cabo operaciones terroristas. “Sentí que era obligatorio abandonar el país y trasladarme a Siria, porque Túnez no está gobernado por la shariá. Quería luchar, vivir según la ley islámica, aprender el Corán y no ver a las mujeres descubiertas”, añadió.

Con lágrimas en los ojos, Khalil Belmahmoud expresó su pesar por haber puesto a toda su familia en esta situación. Su madre, que intervino en el reportaje, relató que la había llamado llorando cinco días después de su partida hacia Libia, rogándole que lo perdonara.

Para Sabri, en 2011 la discusión sobre la shariá y la yihad estaba permitida hasta el punto de que él y sus cómplices se reunían en cafeterías para intercambiar ideas. “Al igual que los que se reúnen para hablar de cómo hacer de Túnez un país más laico, lo hicimos para hablar de la yihad”, dijo.

Según varios yihadistas, las asociaciones terroristas se disolvieron después de 2014 y varios predicadores fueron detenidos. Si bien Túnez se ha recuperado prácticamente de los atentados de 2015 y ha mejorado considerablemente su situación de seguridad, la perspectiva de que miles de yihadistas regresen, en diciembre de 2016 fue objeto de controversias.

Unos 5.500 tunecinos se han unido a las filas de las organizaciones yihadistas, según cifras de la ONU.

Dos países de la Unión Euroipea son condenados por secuestro y torturas a los detenidos

El 31 de mayo el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) dictó dos sentencias condenando a Rumanía y Lituania, ambos Estados miembros de la Unión Europea. Los defensores de los derechos humanos permitieron que la organización terrorista conocida como CIA secuestrara y torturara a los detenidos en sus “agujeros negros” (prisiones secretas). Así es este santuario de los derechos humanos: la Unión Europea consintió sobre su suelo lo que Estados Unidos no quería llevar a cabo en el suyo.

Para justificar una detención prolongada e infundada, lo mismo que la tortura, la CIA clasificó a dos secuestrados “de alto valor” (HVD, High Value Detainees). Los detenidos eran Abd Al Rahim Husseyn Muhammad Al Nashiri, un saudí de origen yemení, actualmente secuestrado en Guantánamo. Capturado en Dubai en 2002, se le acusa de haber participado en el atentado contra el USS Cole en 2000 y el petrolero francés MV Limbourg en 2002. Estuvo recluido en prisiones secretas en Afganistán, Tailandia y Polonia entre diciembre de 2002 y junio de 2003, antes de ser trasladado a cinco prisiones sucesivas, una de ellas en Rumanía.

El otro era Zayn Al-Abidin Muhammad Husayn, alias Abu Zubaydah, un hombre apátrida de origen palestino, también detenido en Guantánamo. La CIA le acusa de preparar los atentados del 11 de septiembre de 2001. Estuvo detenido en Tailandia, Polonia, Guantánamo, Marruecos y luego Lituania.

Ambos presentaron un primer recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que dio lugar a la condena de Polonia en julio de 2014.

En ambos casos el Tribunal Europeo de Derechos Humanos no pudo dirigirse a ninguno de los dos secuestrados porque estaban incomunicados desde 2002. Su único contacto con el mundo exterior desde entonces ha sido una reunión con el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en 2006 y algunas entrevistas con su representante ante las autoridades militares estadounidenses.

El Tribunal tuvo que buscar pruebas fuera del expediente, es decir, todos los instrumentos a su disposición: una investigación llevada a cabo por el senador suizo Dick Marty a petición de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, una investigación llevada a cabo por el Senado estadounidense, pero también investigaciones de ONG como Human Rights Watch o Amnistía Internacional.

Además, existe el informe del CICR sobre el trato de los secuestrados HVD, basado en el interrogatorio de catorce de ellos, incluidos los dos solicitantes. Estos documentos proporcionan información sobre las prisiones secretas y las torturas a los secuestraddos. Del informe del Senado de Estados Unidos, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos concluye que el “sitio púrpura” en el que estuvo secuestrado Husayn estaba situado en Lituania y que funcionó de febrero de 2005 a marzo de 2006, y que el “sitio negro” en el que estuvo secuestrado Al Nashiri estuvo abierto en Rumania desde septiembre de 2003 hasta noviembre de 2005.

El Tribunal admite que el derecho de defensa no se ejerce plenamente y que los seuestrados no tienen acceso a la totalidad del sumario, por lo que los Estados demandados (Rumanía y Lituania) no pueden aducir la falta de pruebas, en particular las relativas a los lugares y horas de funcionamiento de las cárceles secretas.

La cuestión de las pruebas es especialmente delicada en lo que respecta a la tortura y los tratos inhumanos y degradantes, prácticas sancionadas por el artículo 3 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales. En términos materiales, es difícil demostrar que los secuestrados fueron sometidos a tortura. No es posible demostrar que el Al Nashiri le torturaran por el método de la bañera (ahogamiento) en Rumanía, a pesar de que lo había dicho antes ante la comisión de investigación del CICR.

No obstante, el Tribunal concluye que se infligieron diversas formas de malos tratos a los secuestrados, tanto en Rumania como en Lituania, como la práctica habitual de llevar una cinta craneal o una capucha, el aislamiento, el uso continuo de sujeciones, la exposición al ruido y a la luz. Sin necesidad de individualizar estas prácticas, las condiciones generales de detención constituyen, por lo tanto, un trato inhumano y degradante.

Los responsables de los malos tratos son los secuestradores, es decir, las autoridades estadounidenses. Al condenar, además, a Lituania y Rumanía, el Tribunal se basa en que ambos países tenían pleno conocimiento. En Lituania, las investigaciones penales se estancaron y finalmente se interrumpieron. Lo mismo puede decirse de Rumanía, donde la investigación penal no se inició hasta siete años después del cierre del “agujero negro”, ya que todos los documentos relativos al transporte aéreo fueron destruidos. En cuanto a la investigación parlamentaria, se limitó a concluir que era “probable” que se hubiera abierto una prisión secreta en el país.

El Tribunal condena a los dos Estados por abstención ilícita, puesto que las investigaciones no fueron ni “prontas”, ni “exhaustivas”, ni “efectivas”, tres condiciones ya exigidas en el caso El Masri contra Macedonia, de 13 de diciembre de 2012. El artículo 6 de la Convención contra la Tortura de 1984 obliga a los Estados a realizar investigaciones para determinar los hechos que puedan dar lugar a enjuiciamiento y tanto Lituania como Rumanía han ratificado ese Convenio.

La sentencia considera que Lituania y Rumanía son cómplices del trato infligido a los secuestrados, ya que no han hecho nada para impedirlo o castigarlo. Son culpables de “aquiescencia y connivencia”, una fórmula extremadamente dura que castiga la sumisión de ciertos Estados, su dependencia de Estados Unidos, en desprecio de los derechos humanos más elementales.

Después de Polonia, ahora le toca a Rumanía y Lituania, porque se trata de un mensaje dirigido a Estados Unidos, pero también una condena contra dos Estados europeos y seguirán más condenas en el futuro.

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