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Día: 23 de mayo de 2018 (página 1 de 1)

La huelga de los camioneros brasileños desabastece los mercados

La huelga que los camioneros brasileños iniciaron el lunes por los altos precios del diésel se ha mantenido firme y ya comienza a poner en jaque el abastecimiento de productos y los servicios en varias ciudades del país, así como los aeropuertos.

La protesta ha continuado en la mayoría de los 27 estados del país a pesar de que el gobierno del presidente Temer ha anunciado su intención de reducir los impuestos aplicados a los combustibles, a fin de atajar una escalada de precios atribuida al encarecimiento del petróleo en los mercados internacionales.

Los camioneros han estacionado sus vehículos en carreteras de casi todo el país y en algunos casos han bloqueado el tránsito, sobre todo en el estado de Sao Paulo, el más poblado, próspero e industrializado.

El malestar de los camioneros también ha afectado a las operaciones en el puerto de Santos, en el litoral paulista, considerado el mayor terminal de cargas de América Latina y cuyos accesos habían sido bloqueados parcialmente por los manifestantes. Tanto en Sao Paulo como en Río de Janeiro, dos de las principales ciudades del país, ha comenzado a escasear el combustible en las gasolineras y sucede lo mismo con otros productos, entre los que se incluyen hasta alimentos.

El Aeropuerto Internacional de Brasília-Juscelino Kubitschek ha tenido que suspender varios vuelos porque la huelga ha impedido repostar de combustible a los aviones.

La huelga de los transportistas ha afectado hasta a la empresa de Correos, que hoy ha suspendido la entrega de envíos exprés debido a que no puede garantizar su distribución.

El gobierno, que busca negociar con los sindicatos, ha dicho que ha alcanzado un acuerdo con el Parlamento para eliminar los impuestos aplicado al diésel y contener el alza de los precios. Sin embargo, el ministro de Hacienda, Eduardo Guardia, ha condicionado esta decisión y ha afirmado que los tributos serán suspendidos una vez que el Congreso apruebe una medida para eliminar beneficios fiscales que favorecen a otros sectores, a fin de no afectar la recaudación, pues se agravaría el ya elevado déficit fiscal.

Valtònyc anuncia que no se va a rendir en la vigilia de su entrada en prisión

“Mañana es el día. Mañana van a tumbar la puerta de mi casa para meterme en la cárcel. Por unas canciones”. El rapero Josep Miquel Arenas, Valtònyc, ha recordado en un mensaje en la red social Twitter que este jueves vences el plazo que le dio la Audiencia Nacional para ingresar en una cárcel por la condena de tres años y medio de cárcel por los delitos de amenazas, injurias a la Corona y enaltecimiento del terrorismo por el contenido de sus canciones.

Su defensa avanzó que el rapero esperaría hasta el último día del plazo para el ingreso en prisión. Para evitarlo, su abogado, Juan Manuel Olarieta, anunció la presentación de un escrito ante el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos. No obstante, si Estrasburgo no resuelve su petición antes del jueves, el rapero tendrá que esperar su respuesta en prisión.

Sin embargo, Valtònyc ha asegurado en Twitter que se resistirá a su encarcelamiento: “No se lo voy a poner tan fácil, desobedecer es legítimo y obligación ante este estado fascista”. “Aquí no se rinde nadie”, ha agregado el rapero mallorquín.

La pasada semana se dio a conocer que internautas anónimos estaban comprando billetes a nombre de Josep Miquel Arenas con el objetivo de “trolear” a la policía, en palabras del rapero, después de una orden policial para identificarle si sale en avión de la isla. “Mañana España va a hacer el ridículo, una vez más”, termina Valtonyc.

http://www.lavanguardia.com/politica/20180523/443783290719/valtonyc-no-rendir-entrada-prision.html

Rusia derriba un dron estadounidense de espionaje que sobrevolaba su base aérea de Hmeimim

El dron derribado el lunes cerca de la base aérea rusa de Hmeimim, en Siria, pertenecía a la coalición estadounidense, ha manifestado el general ruso Vladimir Bogatyrev.

“Los sistemas antiaéreos de la base de Hmeimim detectaron un dron que volaba en las inmediaciones y lo derribaron sin sufrir daños”, dijo Bogatyrev.

En la tarde del lunes 21 de mayo los medios de control del espacio aéreo de la base rusa de Hmeimim detectaron “un objeto aéreo de tamaño pequeño y de pertenencia desconocida” a cierta distancia de la base.

“El dron abatido pertenecía a las fuerzas de la coalición estadounidense en Siria. No se puede decir que fuera propiedad de los opositores armados sirios”, dijo el general ruso.

Según él, se trataba de un dron que estaba en una misión de inteligencia.

A este respecto, Alexander Ivanov, portavoz de la base aérea de Hmeimim, escribió en su página de Facebook que la violación del espacio aéreo de la base fue un acto de sabotaje y de apoyo a grupos terroristas en el norte de Latakia.

“Este ataque tuvo lugar con el objetivo de sabotear la misión de las fuerzas rusas que están ayudando al ejército sirio en su lucha contra el terrorismo internacional”, dijo.

El 24 de abril por la noche, los militares rusos también derribaron dos drones que intentaban atacar la base de Hmeimim, dijo el general Sergei Rudskoi, comandante de la Dirección General de Operaciones del Estado Mayor ruso.


http://spanish.almanar.com.lb/205016

Las amenazas de Estados Unidos acercan aún más Alemania a Rusia

El viernes Merkel y Putin defendieron su proyecto de gasoducto submarino Nord Stream 2, amenazado por las sanciones de Estados Unidos, durante la cumbre mantenida por ambos países en el balneario de Sochi, en el Mar Negro.

Es la primera reunión individual en un año y les dio a ambos la oportunidad de discutir sobre la Guerra de Siria, la del Donbas y las sanciones a Irán.

La construcción de los dos gasoductos se llevó a cabo a través del Mar Báltico a fin de evitar su paso por Ucrania, donde desde 2014 gobierna una banda nazi hostil a Moscú que utilizó el gasoducto como mecanismo de chantaje.

El nuevo proyecto tiene una carácter estratégico para ambos países, aunque Alemania ha pedido a Rusia que los gasoductos del Baĺtico no se hagan en detrimento del ucranaiano y Putin ha prometido continuar el tránsito de gas ruso a través de Ucrania… a condición de que sea rentable.

Estados Unidos ha amenazado a las empresas que participan en el tendido de los gasoductos de Báltico con imponerles sanciones y sus sicarios en el este de Europa, encabezados por Polonia, se han sumado porque Nord Stream tiene “un alcance político”.

“Vemos este proyecto como rentable para nosotros y lucharemos para que tenga éxito”, dijo Putin, vinculando las amenazas de Estados Unidos con el deseo de Trump de “defender los intereses de su negocio”, presionando por un suministro de gas estadounidense desde Europa en lugar de gas ruso, que actualmente satisface gran parte de las necesidades de Europa.

Merkel y Putin también se refirieron al acuerdo nuclear iraní, que rusos, chinos y europeos están intentando salvar tras la decisión de Trump de retirarse del texto y restablecer pronto las sanciones contra Irán.

“Alemania, Gran Bretaña, Francia y todos nuestros colegas de la UE apoyan este acuerdo y seguiremos aferrándonos a él”, dijo Merkel. “Este acuerdo no es perfecto, pero es mejor que ningún acuerdo”, agregó. “Garantiza mayor control, mayor seguridad. E Irán está cumpliendo con sus obligaciones”, admitió la Canciller alemana.

En el acuerdo firmado en 2015, Irán aceptó frenar su programa nuclear, prometiendo no fabricar nunca la bomba atómica, a cambio de levantar algunas de las sanciones internacionales.

Los europeos quieren ahora impedir que Teherán abandone el acuerdo a toda costa y relanzar su programa para adquirir un arma nuclear. En un esfuerzo por proteger sus inversiones, lanzaron el procedimiento oficial para contrarrestar los efectos extraterritoriales de las sanciones estadounidenses sobre las empresas europeas que desean invertir en Irán.

http://www.liberation.fr/planete/2018/05/18/poutine-et-merkel-defendent-leur-projet-de-gazoduc-face-aux-menaces-americaines_1650954

‘Los ataques químicos en Siria son una invención de los países de la OTAN’

El general libanés Amin Hteit
En la provincia de Homs ha aparecido el equipo necesario para organizar ataques químicos en depósitos de municiones suministrados a los yihadistas por países de la OTAN, ha dicho Amin Hteit, general libanés retirado.

“Esto significa que la historia del ataque químico en Siria fue preparada por los países de la OTAN. A los radicales se les dio todo lo que necesitaban. Desde los países de la OTAN, empezando por Estados Unidos, están organizando estas provocaciones para acusar al gobierno sirio” de los ataques químicos, dijo Hteit.

Según el general libanés, los depósitos de Homs prueban que la OTAN proporcionó armas a los terroristas. “Soldados americanos y franceses están ilegalmente en Siria. La OTAN fue creada para ser un bloque de defensa, pero ahora ha sido se ha transformado en una organización agresora”, concluyó.

El 21 de mayo representantes del Centro ruso para la reconciliación de las partes en conflicto en Siria y del ejército regular sirio descubrieron en Siria depósitos de munición fabricada por países miembros de la OTAN en la localidad de Zaafaran, en la provincia de Homs.

El mes pasado el ejército sirio incautó en Dumeir, al noreste de Damasco, un gran arsenal de los yihadistas que contenía misiles fabricados en Estados Unidos, así como otras armas y municiones. Anteriormente, las fuerzas del gobierno habían descubierto cloro y bombillas en el este del barrio de Guta de fabricación alemana y británica.

Una parte del material de guerra ocupado a los yihadistas es de fabricación israelí.

En Guta oriental el ejército regular descubrió arsenales, túneles secretos y otras construcciones. Entre los hallazgos aparecían cohetes destinados a bombardear Damasco años antes de que Guta llegara a ser una zona de combate.

Más de 4 años de lucha de los trabajadores de Coca-Cola

David Romero

Hace más de 4 años, un despido masivo en varias fábricas españolas de Coca-Cola desató un pulso jurídico y sindical que enfrenta a un grupo de trabajadores con una de las mayores empresas del mundo.

El 22 de enero de 2014, Coca-Cola Iberian Partners, la embotelladora de Coca-Cola para España, Andorra y Portugal, anunció un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que afectaba a 1.250 trabajadores. Por medio de este movimiento, la empresa planeaba despedir y prejubilar a 750 obreros y cerrar cuatro importantes centros de producción en España: las plantas de Fuenlabrada (Madrid), Colloto (Asturias), Alicante y Palma de Mallorca. Además, pretendía recolocar a 500 empleados en otros centros.

Pocos meses antes, Coca-Cola había obtenido el permiso de la Comisión Nacional de la Competencia para fusionar sus siete plantas de embotellado en el país y el ERE era parte de la re-estructuración consiguiente.

Por aquel entonces, el gigante norteamericano tal vez no imaginaba la magnitud ni la capacidad de resistencia de la oposición que iba a encontrar. En cualquier caso, no tardaría en darse cuenta: apenas una semana más tarde, los trabajadores de las cuatro fábricas afectadas por los cierres iniciaron una huelga indefinida que fue secundada por la totalidad de las plantillas.

En todas las demás fábricas también se dejó sentir la indignación en forma de solidaridad obrera: se convocaron grandes movilizaciones y paros parciales exigiendo la retirada de los cierres y los despidos.

Y en paralelo, por supuesto, daba comienzo una ardua y compleja batalla legal que, junto a la reivindicación social y su prolongado eco mediático, se ha convertido en una suerte de encarnación contemporánea del mito de David y Goliat en clave de lucha obrera colectiva.

Una primera victoria para los trabajadores

El sindicato Comisiones Obreras (CC.OO.) impugnó el ERE ante la Audiencia Nacional el día 26 de marzo, tras un periodo de negociaciones fallidas con la empresa, al considerar que la fusión de las embotelladoras no se realizó correctamente y, por lo tanto, la empresa carecía de potestad real para llevar a cabo los despidos.

No obstante, 5 días mas tarde y sin esperar ninguna resolución judicial, Coca-Cola ejecuta el ERE y cierra las cuatro plantas señaladas en su anuncio inicial. Se tramitan 236 despidos forzosos y el resto de empleados afectados se suscriben al plan de bajas incentivadas, prejubilaciones o traslados que ofrece Coca-Cola.

Sin embargo, la primera batalla en el terreno jurídico se salda con una importante y esperanzadora victoria para los trabajadores despedidos: la Audiencia Nacional española anula el ERE de Coca-Cola Iberian Partners y ordena su suspensión cautelar, obligando a la empresa a readmitir a los 236 despedidos y también a los que aceptaron la baja incentivada que deseen recuperar su empleo. Además obliga a la compañía a pagar los salarios que los trabajadores no han percibido durante los meses transcurridos desde el anuncio del ERE. A partir de ese momento, las reivindicaciones y acciones legales de los trabajadores se centran en conseguir la reapertura de la planta de Fuenlabrada.

En abril de 2015 el Tribunal Supremo ratificó e hizo firme la sentencia de la Audiencia Nacional, y acordó que los trabajadores de la planta de Fuenlabrada debían ser readmitidos e incorporados a sus mismos puestos de trabajo, exactamente en las mismas condiciones laborales y salariales.

Sin embargo, el cumplimiento de esta sentencia iba a quedar muy pronto en entredicho, generando un nuevo capítulo de controversia y pleiteo judicial entre empresa y trabajadores.

La guerra psicológica y ‘la gran mentira’

Tras encajar el golpe de la sentencia firme del Supremo, Coca-Cola responde ante la Audiencia Nacional presentando una propuesta de «solución» al conflicto: el COIL (Centro de Operaciones Industriales y Logísticas), un plan para convertir la planta de Fuenlabrada en un «gran almacén y centro de distribución», descrito ante el tribunal como un ambicioso proyecto de I+D+i (investigación, desarrollo e innovación).

En conversación con este medio, el responsable de la sección sindical de CCOO en la fábrica madrileña, Juan Carlos Asenjo, describe las verdaderas condiciones en que fueron readmitidos y lo que resultó ser, en la práctica, ese innovador centro logístico. «El proyecto no se ha puesto en marcha porque a la empresa no le ha interesado», explica Asenjo, denunciando también que «ha habido gran permisividad de la Justicia al respecto».

«La realidad es que a día de hoy, 3 años más tarde, no tenemos ni innovación, ni excelencia, ni rastro del proyecto que estaba definido. Lo único que tenemos es una actividad manual y precaria en el centro de trabajo. Las botellas nos llegan de los bares, mezcladas en las cajas, y aquí las separamos –porque son productos de distintos tipos– manualmente. Y ese es el proyecto de I+d+i de Coca-Cola», explica el líder sindical.

En este video publicado en Youtube, que es un fragmento del documental “Coca-Cola en Lucha”, Asenjo y otros miembros de la plantilla explican también las condiciones de trabajo reales en la planta de Fuenlabrada, y en qué consiste «la gran mentira de Coca-Cola en Madrid».

Asenjo comenta que los trabajadores de Fuenlabrada no tienen «ninguna integración real en la organización» ni están prestando los servicios para los que han sido readmitidos según el proyecto logístico presentado ante los tribunales: «Estamos en un abandono cuya consecuencia es un ‘mobbing’ [acoso laboral] y un maltrato desde el punto de vista psicológico que está siendo muy dañino para los trabajadores y trabajadoras de la plantilla, y para sus familias».

Este aspecto está en el centro de las quejas de la plantilla readmitida: consideran que se trata de una guerra psicológica de desgaste. El 11 de enero de 2017, los representantes sindicales denunciaron que «Coca-Cola no acepta la derrota legal y sigue burlándose de las sentencias judiciales», y se refirieron a los trabajadores de Fuenlabrada como «víctimas de un ‘mobbing’ colectivo».

Advierten asimismo que «con el incumplimiento de las sentencias, la empresa pretende el desmantelamiento del centro de producción de Fuenlabrada y derivar la producción a otros centros, acabando así con una fábrica que, gracias a la organización de los trabajadores y trabajadoras, disfrutaba de unas buenas condiciones de trabajo».

En consecuencia, los trabajadores acudieron de nuevo a la Audiencia Nacional y denunciaron que la manera en que se llevaron a cabo las readmisiones no se ajustaba al contenido de la sentencia. Sin embargo, la Audiencia validó la forma de proceder de la empresa, decretando que las readmisiones eran válidas. El sindicato CC.OO. acudió entonces al Tribunal Supremo, que también dio por buenas las condiciones de la readmisión. Pese a estos duros varapalos judiciales, los trabajadores continúan luchando para conseguir que su trabajo y la planta en la que se desarrollaba vuelvan a ser lo que eran.

Una resistencia espartana en el ‘Campamento Dignidad’

Uno de los aspectos más llamativos de esta contienda sindical y judicial es su honda faceta humana, y la manera concreta en la que se ha desarrollado en este caso. En paralelo a las disputas jurídicas y a la ardua labor de lucha obrera llegó a construirse entorno a la fábrica de Fuenlabrada un enclave físico de solidaridad que constituye un fenómeno interesante en si mismo: el llamado “Campamento Dignidad”.

Los trabajadores afectados por el ERE de Coca-Cola en la fábrica madrileña no tardaron en autodenominarse “espartanos”, en una de esas chispas de buen humor que de vez en cuando saltan en medio de la desolación. Después de todo, había algunos aspectos coincidentes con la famosa película ‘300’, la narración cinematográfica de la Batalla de las Termópilas, en la que una alianza de ciudades griegas lideradas por Esparta y Atenas consiguió detener la invasión del imperio persa. Al fin y al cabo, los empleados despedidos de la fábrica estaban dispuestos a dar la batalla hasta el final, iban a resistir como los antiguos espartanos… y eran casi 300.

Un dibujo hecho a mano que se asemejaba al cartel de la película y contenía consignas que llamaban a la lucha obrera presidía el interior del espacio que los “espartanos” denominaron “Campamento Dignidad”. Era de una estructura algo precaria pero decente: un chamizo construido con palés, vigas de madera y retazos plásticos, situado junto a la entrada de la fábrica. Disponían de una cocina de gas butano, un fregadero (sin grifo), un televisor y pocas comodidades más. Había también una estufa, pero lo que verdaderamente mantuvo siempre caliente aquel lugar fue la compañía humana, la comprensión mutua, la solidaridad y el trabajo en equipo; los desvelos por los problemas propios y ajenos, las lágrimas de frustración compartidas, y las modestas celebraciones de las victorias cuando ocurrían.

Como consecuencia de lo que el líder sindical Juan Carlos Asenjo considera una flagrante «connivencia entre los poderes del capital y la justicia» y de la «permisividad» con que la judicatura toleró que Coca-Cola «dilatara el proceso, intentando agotar la lucha de los trabajadores», se produjo una situación verdaderamente delicada para las familias afectadas.

El propio Asenjo nos lo explica: «A raíz de la sentencia de la Audiencia Nacional, que obligaba a Coca-Cola a readmitirnos y pagar los salarios pendientes, nos retiraron las prestaciones por desempleo, porque dejábamos de estar desempleados. Pero al mismo tiempo, al negarse Coca-Cola a desembolsar el dinero a pesar de que habían sido obligados, nos quedamos en una desprotección total, no sólo desde el punto de vista judicial, sino desde el punto de vista del sistema: evidentemente lo que ocurría era que no había ningún tipo de sustento, ni prestaciones ni salarios, y obviamente para las economías familiares fue muy duro soportar esa situación».

El “Campamento Dignidad” nació así de las apremiantes necesidades básicas de las familias afectadas y cumplió muchas funciones a la vez: a su manera, acabó siendo una delegación sindical, un despacho de asesoría jurídica, un comedor social y hasta un gabinete de psicoterapia colectiva. Con el paso de las horas y al calor de las charlas y las comidas compartidas, la lucha obrera se disolvía a veces en una relajada fraternidad entre colegas que acababa resultando balsámica frente al durísimo trance que pasaban los trabajadores a la espera de una solución.

El campamento estuvo operativo hasta el 30 de septiembre de 2015, día en que se abrieron las puertas de la planta de Fuenlabrada para la polémica readmisión de los trabajadores. Hasta diciembre de ese año permaneció en pie la estructura vacía junto a la entrada de la fábrica, el esqueleto de aquel núcleo de solidaridad y resistencia, hasta que finalmente fue desmantelado. Sin embargo, el espíritu que se desarrolló en el interior de aquel chamizo habita aún en el corazón colectivo del movimiento Coca-Cola en Lucha, que no ha cesado en la reivindicación de una solución digna.

La lucha en femenino: el poder de las espartanas

Uno de los fenómenos sociales más potentes y conmovedores originados entorno a la problemática laboral del ERE de Coca-Cola fue el conjunto de mujeres –en su mayoría compañeras, hijas o familiares de los trabajadores de la fábrica de Fuenlabrada–, que se unieron a la causa de sus parejas. Empezaron a conocerse entre ellas cuando acompañaron a sus maridos a las acciones de protesta en la fábrica, y no tardaron en crear un combativo grupo de apoyo a la lucha obrera de los trabajadores en litigio.

Su presencia añadía a la lucha de los trabajadores de Coca-Cola una nueva dimensión que amplificaba la proyección social, generaba una valiosa empatía con la causa y aportaba una creatividad y un coraje que impulsaron el movimiento con una energía impagable.

Uno de sus mayores «éxitos» en el impacto social de su campaña tuvo lugar en las Navidades de 2016, cuando las propias “espartanas” elaboraron un anuncio de Navidad que parodiaba un famoso “spot” publicitario de Coca-Cola, encajando en un guión similar sus propias reivindicaciones y denuncias. Esta obra maestra de la ironía publicitaria comunicaba muy bien el estado de ánimo del grupo en lucha y denunciaba hábilmente lo que sus autoras consideraban injusto o abusivo en la contienda jurídica con Coca-Cola.

«En estas fechas, la publicidad nos va a recordar que Coca-Cola es la felicidad –dice a cámara una de las protagonistas del anuncio–. Pero en Fuenlabrada Coca-Cola no respeta ni a sus trabajadores, ni a sus familias, ni a sus hijos, ni respetan nuestros derechos ni las sentencias». La misma mujer recuerda que «las espartanas llevamos tres años luchando, porque si Madrid no fabrica, Madrid no consume».

Esta última frase se convirtió en uno de los lemas principales de la campaña de los trabajadores en lucha de Coca-Cola, coreada a voz en grito en múltiples manifestaciones y difundida al máximo en las redes sociales.

Otro lema que las “espartanas” crearon es el que llevan escritos en su camiseta: otra sencilla declaración de intenciones cargada de actitud; casi una advertencia: «Ni nos doblan, ni nos doblaron, ni nos van a domesticar. La lucha sigue».

Unos meses antes del famoso “anti-spot” navideño protagonizaron también otro original salto a la fama: seis de las ‘espartanas’ aparecieron desnudas en una de las revistas más populares de España, Interviú, conocida, entre otras cosas, por llevar siempre una mujer semidesnuda en la portada, que aparece desnuda en el interior en un reportaje fotográfico más amplio. «¿Qué es enseñar un pecho cuando nos están robando nuestros derechos?», dijo Gema Gil, una de las espartanas, a la revista, explicando a continuación que estaban muy orgullosas de «haber creado un ejemplo en una clase trabajadora dormida».

El propio Juan Carlos Asenjo reconoció a la revista Pikara Magazine en diciembre de 2017 que las espartanas eran (y son) «la cimentación para que esto siga adelante: sin las espartanas, sin las mujeres, la lucha está coja. Gracias a ellas estamos en pie. Son las mujeres las que están poniendo en jaque al capital».

Un acuerdo digno o habrá que recurrir a Estrasburgo

Juan Carlos Asenjo admite que existe «un canal de comunicación con la empresa» desde 2014, desde los albores del conflicto. La mera cronología de los hechos deja claro que no ha sido un canal muy fructífero, y que más que un diálogo la relación entre las partes ha consistido en un pulso difícil, una guerra en varios frentes, desigual pero prolongada en el tiempo hasta nuestros días.

«Nos hemos sentado a dialogar con la empresa», explica Asenjo sobre la batalla actual. «Una de dos: la empresa tiene que cumplir con el proyecto que planteó ante la Audiencia Nacional o tenemos que sentarnos a buscar una ejecución de esa sentencia que aceptemos de mutuo acuerdo».

El sindicalista advierte que «si no tenemos una solución antes del plazo jurídico establecido en el que es posible solicitar el amparo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, pues evidentemente recurriremos a Estrasburgo». Igualmente reconoce que «si a través del diálogo somos capaces de buscar una solución, pues no tendremos que recurrir». Con todo, insiste en recordar que «a día de hoy, no tenemos ninguna solución real que evite la situación de tener que presentar el caso a Estrasburgo».

«Nuestro objetivo no es torcerle el brazo a Coca-Cola –aclara Asenjo–, sino hacer que se cumpla lo que la justicia dictaminó en su día para dar a los trabajadores y a sus familias una salida y una solución de futuro».

https://actualidad.rt.com/actualidad/272337-despidos-sentencias-lucha-cocacola-espana

Los nazis sí disfrutan de una plena libertad de expresión en España

La Audiencia de Barcelona ha estimado el recurso del nazi Pedro Varela y ha acordado la suspensión de la ejecución de la pena de tres meses y un día de prisión por editar ilegalmente la obra “Mein Kampf” de Hitler, y ha ordenado su libertad.

En marzo el Juzgado Penal 15 de Barcelona ordenó su ingreso en prisión -lo hizo en abril- acogiéndose a los argumentos esgrimidos por el fiscal del Servicio de delito de odio y discriminación, que se mostró contrario a aplicarle beneficios de suspensión de la condenena debido a los antecedentes penales del condenado por delitos de odio y no lo consideró un «delincuente primario».

Ahora la Sección Décima de la Audiencia de Barcelona considera que Varela -que tiene un procedimiento abierto en el Juzgado de Instrucción 9 de Barcelona por incitación al odio- ha de ser considerado delincuente primario «al tener cancelados sus antecedentes penales o ser éstos cancelables», y ha reprochado que no fueran tenidas en cuenta sus circunstancias personales.

El tribunal ha acordado la suspensión de la pena por un periodo de dos años condicionada a que durante el mismo no sea condenado por la comisión de un nuevo delito que ponga de manifiesto que «la expectativa en que se funda la suspensión ya no pueda ser mantenida».

En el juicio, Varela admitió que había editado el libro pero alegó que pensaba que los derechos eran libres, y justificó que después de que le citaran a declarar en 2009 por estos hechos lo siguió vendiendo porque tenía “la convicción de que el Estado de Baviera no tiene derecho sobre esa obra”.

Por lo tanto, el nazi no cometió el delito por difundir la obra hitleriana por antonomasia sino por razones económicas: el Estado de Baviera es el titular de los derechos de propiedad intelectual de la misma y ni siquiera por ello irá a la cárcel.

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