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Día: 11 de mayo de 2018 (página 1 de 1)

En Siria los drones británicos disparan bombas termobáricas

Un dron MQ-9 Reaper
El ministro británico de Defensa ha reconocido el uso de los controvertidos misiles termobáricos en Siria, que grupos humanitarios han descrito como “indiscriminado”. Los drones de la Royal Air Force han usado estas armas (a menudo llamadas bombas de “vacío” porque extraen el oxígeno en el curso de una poderosa explosión) contra objetivos en Siria en enero y febrero de este año, según una respuesta oficial a una solicitud de Drone Wars UK, un grupo contra estas armas, ha revelado.

Los misiles funcionan absorbiendo el oxígeno del medio para crear una explosión a alta temperatura con un radio de destrucción extremadamente potente. Al contrario que los explosivos convencionales que causan daños mediante la metralla, los efectos explosivos de las armas termobáricas causan daños en los órganos internos, incluyendo los pulmones.

Los drones MQ-9 Reaper de la Royal Air Force dispararon 19 misiles AGM-114N durante esos meses. La variante ‘N’ de estos misiles, conocidos como Hellfire, contiene una cabeza termobárica que es especialmente efectiva contra personas dentro de espacios cerrados como edificios, fortificaciones o túneles.

El gobierno británico rechazó en el pasado reconocer el uso de estas armas en combate, alegando que podría dañar la efectividad de las fuerzas armadas. La revelación llegó el mismo día que el gobierno británico admitió por primera vez que su campaña de bombardeos contra el Califato Islámico en Siria e Irak había matado a civiles. El ministerio de Defensa declaró que el 26 de marzo un civil que entró en el área objetivo en el último momento murió en el valle del Eúfrates en Siria, cuando un drone Reaper disparó contra un “vehículo terrorista” con un misil Hellfire. El ministerio no especificó qué tipo de misil Hellfire se empleó.

Justin Bronk, investigador en el Royal United Services Institute declaró que las armas termobáricas producen una explosión significativamente mayor que los explosivos convencionales de tamaño similar. “Lo que diferencia aun arma termobárica de un explosivo convencional es que mientras un explosivo convencional es explosivo en un 30 o 40 por ciento… las armas termobáricas llegan casi a un 100 por ciento”, declaró. Las armas, también conocidas como “armas explosivas aumentadas” dispersan un polvo metálico explosivo en el aire inmediatamente antes de la detonación. Esto extrae oxígeno del aire, produciendo una explosión muy potente.

“La causa concreta de muerte al ser alcanzado por un arma termobárica son múltiples heridas a varios órganos, incluyendo los pulmones”, añade Bronk. Aunque las armas termobáricas son legales, los grupos humanitarios alegan que su amplio área de daño  hace de ellas armas indiscriminadas, que no deberían ser usadas en áreas especialmente pobladas.

Un informe del United Nations Institute for Disarmament Research declaró que las armas de explosión incrementada, refiriéndose al tipo de arma termobárica que incluye a las empleadas por lo drones de la RAF “generan preocupaciones humanitarias que merecen atención”. “Las denominadas ‘armas termobáricas’ generan altas temperaturas que pueden producir fuego y causar heridas especialmente crueles a personas dentro de un extenso área”, dice el informe.

El número de ataques efectuados por los drones británicos en Siria se han incrementado mucho este año. Esos drones han disparado tanto en los tres primeros meses de este año como en el año y medio anterior. Chris Cole, de Drone Wars UK ha declarado que la escala de las operaciones del Reino Unido desde 2014 y el reciente aumento en los ataques de drones significa que el caso de la muerte de un civil probablemente es solo la punta del iceberg. “Los ataques de los drones británicos se han extendido en Siria desde enero. En los primeros tres meses de 2018 han disparado tantas veces como en los anteriores 18 meses”.

“Pese a que el ministerio de Defensa insiste en que los drones son esencialmente para labores de vigilancia y recogida de información, los Reaper han disparado más misiles en Siria que el aparato destinado a estos fines, el Tornado”.

No es lo mismo arre que só

Bianchi

Es costumbre inveterada en lo que da en llamarse democracia burguesa y/o formales, esto es, las que priman en el «mundo libre» (con sus elecciones,  parlamentos, etc.), acusar de no haber esos paraísos democráticos en los países socialistas especialmente cuando celebran comicios y eligen sus representantes. Hay elecciones, sí, -dicen- como en Cuba o Venezuela, pero están amañadas -en China o Vietnam o Rusia o Irán dirán que se celebran «a la búlgara», o sea, que gana el partido en el poder por goleada- queriéndose decir que no son como «las nuestras», las «occidentales», las auténticas, las «de verdad» ergo: no son libres, no hay libertad de prensa ni oposición y, por no haber, no hay ni una mínima cuota de corrupción que es la piedra de toque y el diapasón que indica el nivel de calidad de una democracia que se precie: «desconfía de una democracia que no tenga su nivel de corrupción», podría decirse jocosamente.

El problema no es tanto esta propaganda burguesa -a la que ya estamos acostumbrados y debería resbalarnos- como la mella y erosión que puede causar en mentes progresistas y pieles delicadas y hasta consecuentemente de izquierdas o, dicho en otras palabras, hacer suyo o internalizar ese discurso falaz y mendaz dominante, que está cargado con balín ideológico ponzoñoso, y tratar de emularlo y, aún peor, imitarlo, para adquirir label de «demócrata» a la occidental manera otrosí unas elecciones homologables en el «mundo libre» al que trataríamos de «convencer» de la ortodoxia del sistema electoral tan válido -y homologable, ya decimos- como cualquiera de la órbita occidental. E incluso, de no ganar quienes les gustaría, dirán -sobre todo en América Latina- que ha ganado el «populismo» (de izquierdas), el «chavismo» con su demagogia propia de dictadorzuelos.

El peligro, pues, vendría de introyectar este mantra… que les gusta a ellos, a los que, dueños de los mass media, deciden y reparten las etiquetas de países democráticos, populistas o, lo peor, dictaduras comunistas a la norcoreana que se suceden por vía familiar (dicho en monarquías como la española o en Repúblicas como la gringa y las sagas familiares de los Clinton o los Bush).

De lo que se trata, además de evitar estos tics y complejos, es de desarrollar e implantar, en los países socialistas o en vías de ello, una democracia socialista (y no burguesa) con su manera de hacer las cosas y, sobre todo, con su manera de entender la política olvidándose de los cantos de sirena que llegan del escaparate occidental donde impera la democracia de «un hombre, un voto ¡y a callar!» No hay que demostrar nada a nadie, y menos a esta gentuza. Es la única manera de ser un país independiente y libre.

Buenas tardes.

Calentamiento climático: dónde está lo verdadero, lo falso y lo incierto

Juan Manuel Olarieta

No es tan obvio -como parece- decir que hay buenos y malos científicos como hay buenos y malos arquitectos, camareros o políticos. Es aún mucho menos obvio decir que la inteligencia no está bien repartida entre las distintas profesiones, incluida la científica. Que alguien se dedique profesionalmente a la ciencia no significa que sea inteligente. Que alguien acumule muchos conocimientos tampoco demuestra nada, salvo que tiene buena memoria.

Por eso resulta sorprende cuando se leen obras que no sólo se salen del canon sino que lo combaten, tanto en las batallas políticas, como en las filosóficas y, naturalmente, también en las científicas porque en la ciencia las concepciones gregarias están tan extendidas como en los demás terrenos y a veces se disfrazan de “consenso científico”.

También en la ciencia es muy grato tropezarse con quienes combaten el gregarismo y, además, se rodean de magníficos argumentos, como ocurre con la obra publicada en diciembre por el suizo Jean Claude Pont, profesor de la Universidad de Ginebra, de la que me encanta hasta su título, a medio camino entre Descartes y el cineasta italiano Sergio Leone: “Lo verdadero, lo falso y lo incierto en las tesis del calentamiento climático”.

En su obra Pont dice cosas como que, en su estado actual, la ciencia no está en condiciones de predecir ninguna catástrofe climática, ni el estado de los glaciares dentro de 50 años, ni el nivel de los mares.

En materia climática el canon viene impuesto contra viento y marea por organismos internacionales, como el GIEC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre la Evolución del Clima), al que Pont califica de “secta” y “grupo de presión”. Incluso algunos científicos que han formado parte del mismo, se han quejado de la manipulación de sus aportaciones. Sobre ese tipo de tinglados sólo pueden recaer sospechas por su afición al dopaje, las subvenciones y otras manipulaciones de la alta política internacional que -no hace falta recordarlo- viene impuesta por Estados Unidos.

Según Pont, no existe consenso científico, lo cual es una obviedad que no sólo concierne a este tema sino que es consustancial a la ciencia a lo largo de toda su historia. La ciencia es dialéctica y, por ello mismo, avanza en medio de controversias y polémicas.

Ni el GIEC ni ningún científico sabe cuál será el nivel de los mares, ni el estado de los glaciares, ni de la temperatura del planeta dentro de 50 años porque hoy no hay un método fiable para realizar ese tipo de cálculos, concluye Pont.

La lucha contra el CO2 es absurda y contraproducente porque es un gas que no contamina, ni aumenta tampoco la temperatura del planeta. A pesar del aumento de las emisiones, desde 1998 la temperatura se encuentra estancada.

La reducción de los glaciares del monte Kilimanjaro no se debe a la subida de la temperatura sino a un cambio en el régimen de precipitaciones, lo cual es otra obviedad: a menos lluvias, menos hielo.

Por lo demás, asegura Pont, un aumento de la temperatura de 0,7 grados en el plazo de un siglo es un margen despreciable desde el punto de vista estadístico.

Lo mismo cabe decir del incremento del nivel de los océanos, que es del orden de un milímetro por decenio, según el marégrafo de Brest; actualmente no hay ningún sensor lo suficientemente fiable como para predecir ni un aumento ni una regresión de ese nivel.

¿Aún no le han acusado a Usted de ser el toro que mató a Manolete?

Un pringao: el juez federal Daniels
Los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York en 2001 son como el toro que mató a Manolete: valen para cualquier propósito que a uno se le meta en la cabeza.

En el franquismo la policía torturaba a los detenidos para que “cantaran” que ellos eran los responsables de la llorada muerte del torero Manolete, la imperecedera gloria de un país que no tenía ninguna otra.

Primero el 11-S justificó la invasión de Afganistán porque sus autores habían sido los talibanes. Luego sirvió para hacer lo mismo en Irak, porque la culpa había sido de Saddam Hussein.

Ahora el ridículo sube de grado cuando un juez federal de Nueva York, George Daniels, condena a Irán a indemnizar con millones de dólares a las víctimas de los atentados: 12,5 si se trata de la pareja, 8,5 por parentesco de consanguinidad y 4,5 a los hermanos.

¿Qué relación hay entre Irán y los atentados del 11-S? Es un misterio que sólo los grandes juristas como Daniels serán capaces de explicarnos alguna vez.

¿Por qué no cargar la factura en la cuenta de Arabia saudí si 15 de los 19 autores de los atentados tenían dicha nacionalidad? Es otro misterio que el señor Daniel nos debe contar.

Naturalmente que dicho juez federal es tan independiente como cualquier otro de influencias políticas, prebendas, chantajes y presiones de cualquier tipo.

Su sentencia tampoco tiene absolutamente nada que ver con la ruptura del acuerdo nuclear firmado por su país en Viena en 2015. Nada que ver con las sanciones económicas contra Irán que se impondrán el lunes de la semana que viene…

No sean Ustedes conspiranoicos y no vean cosas raras donde no las hay.

Sionistas y yihadistas trenzan sus lazos en sangre

Mohamed Zaouari, el ingeniero asesinado
El miércoles un tribunal croata aprobó la extradición a Túnez de un bosnio que en diciembre de 2016 asesinó en el país norteafricano a un dirigente del movimiento palestino Hamas.

Se trataba del ingeniero tunecino Mohamed Zaouari, de 49 años, que fue asesinado a tiros en su coche el 15 de diciembre de 2016 en Sfax, la segunda ciudad más grande de Túnez.

Fueron dos los pistoleros que dispararon contra el militante de Hamas, ambos bosnios. De ellos sólo han capturado a uno, Alen Camdzic, de 46 años, detenido el 13 de marzo en Croacia en virtud de una orden de detención internacional (*).

El asesinato de Zaouari conmocionó a Túnez. Desde un principio el gobierno afirmó que en el mismo estaban implicados pistoleros extranjeros.

Zaouari era una figura importante dentro de Hamas, ya que se encargaba del desarrollo de los drones que utiliza la organización palestina.

No es necesario ser un lince para saber que el asesinato fue obra Israel y que fue el Mosad quien contrató a los asesinos, por lo que sólo queda volver a poner de manifiesto los magníficos vínculos que tienen los criminales sionistas con sus colegas bonios, como Camdzic, quien participó en la Guerra de Bosnia en la década de los noventa en las filas de la policía especial y se convirtió en soldado profesional después de la Guerra.

Este tipo de detalles explican, por si aún quedaban dudas, varios acontecimientos históricos recientes que pocas veces aparecen relacionados.

Por un lado, el papel de Israel (además de la OTAN y la Unión Europea) en la destrucción de Yugoeslavia, el fraccionamiento balcánico y las posteriores guerras de aquellos años, cuyos ecos aún no se han apagado.

Por el otro, el papel de Israel en el impulso de uno de los primeros focos en el que se entrenaron los yihadistas (que entonces aún no se llamaban así), Bosnia, y los magníficos lazos que ambos, sionistas y yihadistas, mantienen desde entonces.

Tampoco hará falta insistir en que tales lazos se traban en medio de cada uno de los baños de sangre que salpican el mundo desde la caída del Telón de Acero en 1991.

(*) https://www.timesofisrael.com/croatia-court-okays-extradition-of-alleged-killer-of-hamas-engineer-to-tunisia/

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