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Día: 22 de abril de 2018 (página 1 de 1)

Pistoleros del Mosad israelí asesinan a un científico palestino en Malasia

Ayer el Mosad israelí asesinó a Fadi Mohamad Al-Batash, un ingeniero e investigador palestino afiliado al Movimiento de la Resistencia Islámica de Palestina (Hamas) en Kuala Lumpur, capital de Malasia, informa la agencia palestina de noticias Safa.

Al-Batash tenía 35 años de edad y era originario de la Franja de Gaza. Fue tiroteado por dos motociclistas cuando se dirigía a una mezquita para la oración de la mañana.

Los motociclistas le dispararon más de 14 veces y se dieron a la fuga, asegura el jefe de la policía, Mazlan Lazim. Según imágenes registradas por cámaras de vigilancia, los dos agresores esperaron unos 20 minutos antes de que la víctima saliera de su casa. Lazim asegura: “Él era el blanco”.

La familia de la víctima y Hamas acusan al Mossad de estar detrás del asesinato de Al-Batash. “Culpamos al Mossad por el asesinato del investigador”, acusa Jaled Al-Batash, un miembro del movimiento palestino.

Hamas ha publicado un comunicado en el que destaca las “importantes contribuciones” de Fadi Mohamad Al-Batash a la ciencia y lo califica de miembro “leal” de la formación y de “mártir”.

El asesinato de científicos musulmanes es un modus operandi habitual del régimen sionista para evitar que los países árabes se desarrollen y alcancen nuevas tecnologías.

Al asesinato a finales de 2016 del ingeniero aeronáutico tunecino Mohamad Al-Zawahiri, con vínculos con Hamas, ya puso al Mossad en el foco de mira. El grupo palestino inmediatamente culpó a Israel del asesinato, aduciendo que el ingeniero asesinado supervisaba el programa de drones del grupo.

Israel también ha aplicado la táctica de los asesinatos selectivos contra Irán. El polémico libro titulado “Rise and Kill First” (“Levántate y mata primero”) acusa al régimen de Tel Aviv del asesinato de media docena de científicos nucleares de Irán.

Turquía recupera sus depósitos de oro de Estados Unidos acentuando la crisis del dólar

Detrás de Venezuela, Alemania, Austria y Holanda, ayer Turquía retiró también los depósitos de oro que poseía en el banco de la Reserva Federal de Nueva York y en otros bancos centrales occidentales, según informa el periódico turco Yeni Safak.

No es la primera vez que Turquía pide a la Reserva Federal de Nueva York que le devuelva los depósitos de oro. En los últimos años, Turquía ha repatriado 220 toneladas de oro del extranjero, de las cuales 28,7 toneladas fueron traídas de Estados Unidos el año pasado.

Según los últimos datos del FMI, las reservas de oro de Turquía se estiman en 591 toneladas, algo más de 23.000 millones de dólares. Esto convierte a Ankara en el undécimo mayor poseedor de oro, por detrás de Holanda y por delante de India.

La repatriación de oro de Turquía se produce en un momento delicado para la moneda turca, la lira, que ha sido golpeada, y ha caído a mínimos históricos frente al dólar y el euro. A pesar de la inflación de dos, el banco central turco teme a Erdogan y se niega a subir los tipos de interés.

Mientras tanto, el gobierno del AKP ha adoptado una postura firme contra la moneda estadounidense, criticando los préstamos en dólares y diciendo que los préstamos internacionales deberían ser otorgados en oro.

“¿Por qué hacemos todos los préstamos en dólares? Usemos otra moneda. Sugiero que los préstamos se basen en el oro”, dijo Erdogan durante un discurso en el Congreso Mundial de Empresarios de Estambul el 16 de abril, según el periódico turco Hurriyet.

En lo que algunos han visto como una llamada al patrón oro, Erdogan añadió que “con el dólar el mundo sigue bajo la presión de los tipos de cambio. Debemos salvar a los Estados y a las naciones de esta presión sobre el tipo de cambio. El oro nunca ha sido una herramienta de opresión a lo largo de la historia”.

Ahora que Turquía tiene el oro en sus manos, Erdogan puede lanzar una moneda respaldada por oro si así lo desea. Desafortunadamente, todos los signos indican que el oro sólo retorna para que los miembros de la oligarquía en el poder puedan saquearlo y depositarlo en bóvedas mar adentro.

La ola de repatriaciones de oro desde la Reserva Federal de Nueva York comenzó en 2012, cuando Venezuela anunció que retiraba sus 160 toneladas, valoradas en unos 9.000 millones de dólares. El Bundesbank alemán exigió entonces la devolución de 300 toneladas y la Reserva Federal dijo que tardaría siete años en hacerlo. Alemania pudo completar el proceso tres años antes de lo previsto. Holanda también ha repatriado 122,5 toneladas.

Como consecuencia de ello, la cantidad de oro almacenado en la Rserva Federal de Nueva York cayó a un mínimo histórico por debajo de los ocho millones de toneladas, después de un aumento en los retiradas que comenzó en 2014 y continuó hasta finales de 2016. Después de un descanso de 15 meses, las retiradas se reanudaron en 2018, con 15,5 toneladas de oro repatriadas en enero y febrero.

https://www.zerohedge.com/news/2018-04-20/turkey-will-repatriate-all-gold-us-attempt-ditch-dollar

Alexander Butlerov, un científico ruso eclipsado por su genio

César Tomé López

¿Puede una idea científica ser tan brillante que llegue a ocultar a su autor? ¿Tan esclarecedora que pase de forma prácticamente instantánea a los libros de texto como cosa sabida y que, por lo tanto, su creador no merezca ni siquiera una mención? Parece casi inconcebible que pueda ocurrir, pero ocurrió.

Estamos en septiembre de 1861 en Speyer (actual Alemania), en el Congreso de Médicos y Naturalistas Alemanes. Un profesor de una pequeña universidad rusa, Kazán, tiene anunciada una conferencia titulada “Sobre la estructura química de la materia”; un nombre muy rimbombante para un don nadie venido de la mitad de ninguna parte. Hoy día nadie recuerda nada de ese congreso salvo esa conferencia en la que se dijo por primera vez que “la naturaleza química de una molécula está determinada no sólo por el número y tipo de átomos sino también por su disposición. El estudio químico de las sustancias debe llevar a conocer su estructura y viceversa, el conocimiento de su estructura debe llevar a predecir sus propiedades”. La teoría estructural nacía de la mano de Alexánder Mijáilovich Butlerov.

Pero Butlerov no se quedó en la teoría. Predijo y demostró experimentalmente la existencia de isómeros, en concreto de dos butanos y tres pentanos. En 1866 sintetizaría el isobutano. En 1868 demostraría que en los compuestos orgánicos insaturados los carbonos se unen entre sí con enlaces dobles.

Estos resultados espectaculares hicieron que el catedrático de química inorgánica de la Universidad de San Petersburgo, Dimitri Ivanovich Mendeleiev, propusiera para el puesto de catedrático de química orgánica a Butlerov, que ocuparía en 1868 y hasta su jubilación en 1885, un año antes de su muerte. En ese mismo año de 1868 se completaría la edición en alemán de su “Introducción al estudio completo de la química orgánica”, libro que había aparecido en ruso sólo dos años antes y que puede ser considerado el primer texto moderno de química orgánica.

Butlerov formó parte de una incipiente escuela química orgánica rusa iniciada por sus profesores en la Universidad de Kazán, Klaus y Zinin, y que continuaron sus alumnos Markovnikov, Zeytsev y Popov. Los estudios que inició Butlerov sobre la polimerización los culminaría en 1910 Serguéi Vasilievich Lebedev con el primer método de producción de caucho sintético (polibutadieno).

Butlerov nació en Chistopol (Rusia) en 1828. Cursó estudios de zoología y botánica en la Universidad de Kazán, pero su talento para la química fue detectado por Karl Karlóvich Klaus y potenciado por Nicolái Nikolaévich Zinin. En 1849 se gradúa y en 1851 presenta su primera disertación (lo que hoy llamaríamos tesis de máster) titulada “Sobre la oxidación de los compuestos orgánicos”. En 1854 presenta su tesis doctoral dirigida por Zinin en la Universidad de Moscú, “Aceites esenciales”, pasando a ser profesor extraordinario de la Universidad de Kazán. En 1857, se convierte en profesor ordinario y consigue una beca para viajar al extranjero durante un año, que repartiría entre el laboratorio de Kekulé en Heidelberg y el de Wurz en París.

Este año de exposición a la vanguardia de la química le hace ver la importancia de la teoría y la construcción de modelos. En este período, en anticipación a lo que después sería su charla en Speyer, Butlerov tiene una intuición fundamental. Pasteur había estudiado la actividad óptica del ácido racémico en el año 1847, con resultados espectaculares. Sin embargo, en una época en la que todas las moléculas se entendían lineales, no existía una explicación de cómo ocurría este fenómeno a nivel molecular. Butlerov apuntó que la explicación podía estar en la tridimensionalidad de los enlaces del carbono, que formarían un tetraedro, lo que daría lugar a la posibilidad de imágenes especulares de las moléculas, explicación que, como sabemos hoy día, es la correcta.

Las aportaciones de Butlerov fueron tan revolucionarias y, a la vez, con una capacidad de explicación de los fenómenos observados tan grande, que esta misma grandeza le eclipsó en vida y después de muerto. Hoy día su nombre sigue sin aparecer en muchas historias de la química occidentales.

http://edocet.naukas.com/2018/03/14/562/

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