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Día: 13 de enero de 2018 (página 1 de 1)

La OTAN estrecha lazos en torno a la base militar en Emiratos Árabes Unidos

El interés de la OTAN por Oriente Medio crece a cada momento. Como si fuera una primicia, el portal Military revela que la alianza imperialista ha construido una base clandestina de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en Al-Dhafra, en Emiratos Árabes Unidos, donde tiene su sede el escuadrón 380.

Pero esa base no es nueva en absoluto. Está localizada a 30 kilómetros al sur de Abu Dabi y a poco más de 200 de las costas iraníes. La Wikipedia no alude a la OTAN para nada y se limita a asegurar que es una base compartida por Emiratos Árabes Unidos, Estados Unidos y Francia.

No obstante, en 1991 la base participó en la Segunda Guerra del Golfo, en 2003 en la invasión de Irak y actualmente sirve de enlace para las intervenciones en Afganistán y el Cuerno de África. Desde ella parten las aeronaves que castigando las infraestructuras de Siria.

Al-Dhafra puede ser el relevo de Inçirlik si Turquía abandona la OTAN. Es uno de los más grandes parques de combustible para aviones en el mundo. En ella se asienta un avión cisterna KC-10 y un dron RQ-4 Global, entre otros aparatos estadounidenses de guerra.

Hoy una delegación de la OTAN está en visita oficial en Emiratos Árabes Unidos, aunque los medios no identifican a los miembros que forman parte de la delegación.

La agencia pública emiratí WAM refiere que el subsecretario adjunto de Política y Asuntos Estratégicos del Ministerio de Defensa, el general de división Falah Al Qahtani, les ha recibido oficialmente.

Las notas oficiales dicen que los delegados de la OTAN y sus anfitriones abordaron formas de mejorar la cooperación en los campos de la seguridad y la estabilidad regional, que es tanto como no decir nada porque la OTAN es cada menos una organización “regional” y más “mundial”, lo cual está prohibido por la Carta fundacional de la ONU.

Siria: una guerra de la más alta tecnología al alcance de muy pocos

Dron militar capaz de llegar al espacio
El jueves el Pentágono desmintió la participación del ejército de Estados Unidos en el ataque de 13 drones contra la base aérea de Hmimim y la base naval de Tartus, ambas utilizadas durante la Guerra de Siria por Rusia.

El desmentido no alude a una circunstancia que nos parece capital: el 6 de enero por la noche, en el mismo momento en el que se producía el ataque, un avión de reconocimiento de la Fuerza Aérea estadounidense sobrevolaba el Mediterráneo.

Uno de los aspectos más descuidados de la Guerra de Siria son las novedades tecnológicas. La guerra y la técnica siempre han ido de la mano y la de Siria ha demostrado ser un campo para la experimentación de toda clase de novedades en el “arte de la guerra”.

A la guerra los ejércitos siempre van con la última tecnología disponible y, por sí mismas, las innovaciones técnicas que hemos visto en Siria ponen de manifiesto que nunca hubo ningún “levantamiento popular”, ni ninguna clase de “guerra civil”.

Lo que antes no eran tan evidente, ahora es resplandeciente, porque la guerra no ha acabado y esa es otra máscara que se ha venido abajo estrepitosamente: ahora Estados Unidos apenas puede ocultar el hecho de que la Guerra de Siria son ellos.

Aunque los imperialistas ya habían utilizado drones en otras guerras, como en Afganistán, es en Siria donde su empleo tiene un carácter táctico más evidente en el campo de batalla. Por ejemplo, el ataque a las bases rusas ha puesto de manifiesto el empleo de emjambres de drones, es decir, un lanzamiento masivo y simultáneo de unidades cargadas de explosivos de alta potencia.

Fueron nada menos que 13 los drones teledirigidos que, además, se desplazaron a dos lugares diferentes y alejados, como Tartus y Hmeimim, algo bastante difícil de coordinar, sobre todo si los pilotos a distancia no están muy entrenados para ello.

Si la Segunda Guerra Mundial, como dijo Stalin, iba a ser una “guerra de motores”, 70 años después la de Siria es electromagnética y llega hasta los satélites que circundan el espacio exterior. Sin los satélites espaciales, que están fuera del alcance de los yihadistas, la Guerra de Siria hubiera sido muy distinta.

La técnica militar también es pura dialéctica: toda medida tiene su contramedida. En las bases que Rusia tiene en Siria no sólo hay un poderoso sistema antiaéreo, capaz de abatir cazas o misiles, sino un paraguas radioeléctrico que detecta cualquier señal a 250 kilómetros de distancia, lo que les ha permitido algo mucho mejor que destruir algunos drones: apoderarse de ellos para analizarlos.

Los resultados del análisis no se saben, ni se van a saber, pero hay una cosa segura: lo que los rusos han encontrado en el interior de los drones no es el Corán.

Carta de Rodrigo Lanza desde las mazmorras y las mentiras

Rodrigo Lanza con su madre
Compañerxs, amigxs familia…

Otra vez desde las mazmorras del Estado, el estómago de la bestia. En primer grado y FIES escribo estas palabras, aislado, pero no solo, porque sé que nuestros valores son mucho más fuertes que estos barrotes que tengo delante, que nuestro amor por la libertad mil veces más digno que su odio y que no hay pared que logre separarnos de lxs nuestrxs.

Creo en muchas cosas y un par de ellas siempre han sido que la autodefensa antifascista es la lucha más legítima que hay, y que un Estado que promueve el fascismo, el racismo, la homofobia y un largo etcétera atacará despiadadamente a quien se defienda.

Después de ser insultado racistamente, atacado por la espalda por un hombre con un cuchillo en la mano y tras un trágico desenlace, la maquinaria se pone en marcha, el Estado se hace fuerte y sabe que una mentira contada mil veces se convierte en verdad, al menos para la mayoría que necesitan. El atacante se convierte en atacado, se inventan una excusa ridícula del ataque (los tirantes) que ni siquiera aparecen en la investigación policial, el cuchillo desaparece e intentan ocultar vinculaciones fascistas y racistas. Tiran de su mejor arma: el patriotismo. El peligro en la tele soy yo, y dirán esa mentira mil veces, porque pueden y la necesitan. Siento una impotencia terrible al saberme un peón de su juego, pero no desespero, sé por experiencia que la verdad sale a flote aunque la historia la escriban los poderosos, los vencedores… por ahora.

Sé que haremos más ruido que ellos, que nuestros lazos y solidaridad valen mucho más que sus medios y sus muros. Sigo creyendo ahora más que nunca en la legítima autodefensa, en el antifascismo, en mis hermanxs en la calle, en nuestras luchas, en mi familia, en mis principios.

Por todo esto y más, aún aquí, tras todo lo que estoy viviendo, sigo sintiéndome afortunado, porque sé que cuento con ustedes, y ustedes conmigo.

Desde las mazmorras, aislado, pero no solo.

Rodri, 2 de enero de 2018

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