La web más censurada en internet

Día: 4 de enero de 2018 (página 1 de 1)

El terrorismo de Estado puede ser ‘patrimonio de la humanidad’ para la UNESCO

El 22 de diciembre de 1992 el profesor Martín Almada descubrió en una comisaría de Lombaré, Paraguay, cuatro o cinco toneladas de documentos secretos de la policía política paraguaya, los llamados “archivos del terror”.

Es el mayor y más importante archivo descubierto de un Estado criminal, como el del general Stroessner, y ha sido propuesto a la UNESCO como Patrimonio documental mundial, en el Registo “Memoria del Mundo” (1).

Pocos días después, otra búsqueda similar en el cuartel general de la Dirección Nacional de Asuntos Técnicos, equivalente al FBI estadounidense, sacó a la luz más documentos reveladores del terrorismo de Estado seguido implacablemente durante 35 años.

La sanguinaria dictadura del general Stroessner convirtió a Paraguay en la cueva de Alí Babá y los 40 ladrones, el refugio de toda clase de criminales, desde los nazis de la posguerra, como Mengele (2), hasta los fascistas y golpistas italianos (y españoles) de los años setenta.

Stroessner había caído en 1989 pero, como suele ocurrir, la cúpula policial seguía siendo la misma. Dependiente del Ministerio del Interior, “La Técnica” seguía funcionando bajo responsabilidad de su antiguo capataz de siempre: Antonio Campos Alum.

No sólo contaban con la complicidad y el silencio de los recién llegados sino con algo aún peor: la impunidad. Eso hace que los criminales se confíen, incluidos los policías. El aparato represivo heredado estaba absolutamente seguro de sí mismo y de que el Estado, cualquiera que fuera, nunca se volvería contra ellos. Continuaba con sus actividades y ni siquiera intentó borrar las numerosas huellas de sus crímenes.

No contaba con unas elecciones podridas, unas venganzas implacables y un sinfín de luchas internas en la Asociación Nacional Republicana, el Partido Colorado del régimen fascista de Stroessner.

Como suele ocurrir la filtración procedió de la propia policía y ocurrió algo que en España no conocemos: un juez, Agustín Fernández, se presentó con la víctima, Martín Almada, en los locales de la policía y la mierda salió por todas las esquinas.

La policía “técnica” la creó Estados Unidos en Paraguay a fines de la década del cincuenta con la misión de combatir el comunismo. Su inspirador fue el coronel Robert K. Thierry, un experto estadounidense veterano de la Guerra de Corea e instructor de torturadores.

Campos Alum, que había estudiado en Estados Unidos las técnicas represivas, la dirigió durante más de 30 años, transformándola en una de las bandas de torturadores más siniestras de Latinoamérica, la columna vertebral del Operativo Cóndor.

En Paraguay “La Técnica” es la actual Secretaria de Prevención e Investigación del Terrorismo (Serprinte). Ya ven: los comunistas de antes son los terroristas de ahora. Antes todo era comunismo y ahora todo es terrorismo.

Hasta hace muy pocos años la Serprinte funcionó, abiertamente, en la embajada de Estados Unidos y hoy funciona en una dependencia afín a Estados Unidos.

Entre los papeles encontrados hace 25 años en Paraguay hay una carta que el director del FBI, Clarence Kelley, envió a Campos Alum con membre oficial: “En estas Navidades, deseo hablar en nombre de todos mis colaboradores y agradecerle de todo corazón la cooperación que ustedes, con tanta buena voluntad, han proporcionado al FBI. Deseándole lo mejor de las cosas, que merece con creces”.


Sí, para el FBI un criminal como Campos Alum se lo merecía todo, incluída la impunidad de la que disfrutó hasta su muerte en 2012.

(1) http://www.unesco.org/new/es/communication-and-information/memory-of-the-world/register/full-list-of-registered-heritage/registered-heritage
(2) http://www.portalguarani.com/809_mariano_llano/19544_hitler__los_nazis_en_paraguay__por_mariano_llano.html
Dos criminales con las manos manchadas de sangre: Stroessner y Franco

La represión en Argentina y sus raíces y ramificaciones

Escuela de Mecánica de la Armada
Darío Herchhoren

Argentina es un país complejo, y por lo tanto no es fácil explicar su política. Pero lo que si es fácil es identificar a Argentina como un país periférico del desarollo y que en algunos momentos de su historia reciente ha intentado actuar como un país central sin conseguirlo.

Al efecto es necesario remontarse al año 1946, que es el año del triunfo de Perón en las elecciones celebradas en el mes de febrero de ese año.

Argentina era en ese tiempo un país agrícolo ganadero, y ya en el año 1943 por primera vez en su historia la producción industrial superó a la producción agrícola en términos de producto bruto interno. Ello marca un punto de inflexión que marcaría hasta la actualidad a la economía argentina.

Y esto es también lo que marca el nacimiento de una nueva clase obrera, que deja de ser rural para convertirse en urbana.

Pero, hay algo más que merece ser mencionado: ss el nacimiento de los sindicatos como medio de expresión de la clase obrera, y como tal clase entra en conflicto con la pequeña y gran burguesía nacional dando un impulso importante a la lucha de clases.

La segunda guerra mundial había aflojado el control que los grandes monopolios internacionales ejercían sobre la economía argentina, y ello permitió el crecimiento producido a partir de 1943. Argentina como gran productor de alimentos se benefició enormemente de la destrucción de Europa por la guerra, que había quedado devastada, y Argentina tenía los alimentos que iban a calmar el hambre que se cernía sobre una población y unas infraestructuras devastadas.

A raiz de todo esto Argentina recibió una enorme cantidad de divisas fuertes, que hicieron que el dólar USA se cotizara a solo dos pesos.

Pero la existencia de una clase obrera que comenzaba a expresarse políticamente, hizo aflorar las divergencias de clase, y los primeros reclamos masivos de mejoras salariales, que el peronismo supo sortear estableciendo una colaboración de clases de hecho. Perón en sus discursos planteaba que la torta debía repartirse al cincuenta por ciento entre patronos y trabajadores, y la cosa funcionó más o menos bien.

Pero en 1955 el ejército depone a Perón con un golpe militar llevado a la práctica por un sector profundamente fascista, y la luna de miel acaba en forma de baño de sangre, inaugurando una era de represión brutal, que culmina con la última dictadura militar.

El año 1955, marca un punto clave en la historia reciente de América Latina. En Colombia cae el gobierno del General Rojas Pinilla, muy similar al peronista mediante un golpe de estado, en Bolivia comienzan graves disturbios contra el gobierno nacionalista de Paz Estensoro  y del lider minero Juan Lechín, mientras en Cuba, un grupo de barbudos da comienzo a operaciones de guerra contra Fulgencio Batista. Se trata del movimiento 26 de julio, de ideología confusa, aunque hablaba de acabar con la tiranía batistiana, y lograba con ello la adhesión de grandes sectores de la clase media cubana.

Mientras todo esto ocurría el imperio USA, recuperaba su lugar hegemónico que estaba siendo cuestionado tanto por el gobierno peronista, como por los trabajadores mineros bolivianos que habían adherido en masa al Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).

Pero vayamos a lo que significó la represión en Argentina y en otros países de latinoamérica.

La represión policial no es otra cosa que una parte de la lucha de clases; y por lo tanto hay que verla dentro de ese contexto. Las clases acomodadas se ven en peligro, y recurren a la represión como medio de conservar sus privilegios y el manejo del estado poniéndolo a su servicio.

Todo estado necesita un aparato ideológico, que consiste en el manejo de la prensa escrita y televisada, de la educación, de las diversas iglesias y religiones, de las redes sociales; y cuando todo esto no es suficiente, recurre a su otro brazo; que es el aparato represivo, que está constituido por la policía, el ejército, y sobre todo a los servicios de información y de tortura y exterminio de aquellos elementos díscolos que puedan encabezar movimientos de oposición.

Pero ningún país está aislado, y funciona dentro de unos bloques con intereses comunes, y uno de esos bloques es la clase dirigente burguesa que tiene conexiones con sus metrópolis que están listas para auxiliar a sus hermanos de clase.

Es así, que surge la famosa y temible «Escuela de las Américas», con sede en la llamada «zona del canal de Panamá», donde expertos de la CIA, de la DEA y de la Agencia de Seguridad de los USA, enseñan a militares y policías de sudamérica a «interrogar intensamente» y a torturar, matar y desaparecer a personas incómodas.

Argentina no fué ni es una excepción, y personajes como el General Galtieri, el General Videla, el coronel Mohamed Alí Seineldín (es argentino) y el coronel Aldo Rico, estos dos últimos líderes de los «carapintadas», que se sublevaron contra Raúl Alfonsín formaron parte importante de los torturadores y asesinos de la última dictadura militar.

Llegados a esta parte de nuestro artículo no debemos soslayar la inestimable ayuda del franquismo, y sobre todo del posfranquismo. La España «democrática» de Adolfo Suárez y de Martín Villa, mandó a militares españoles y a policías a «estudiar» en la Escuela Superior de Guerra en Buenos Aires métodos de tortura ya ensayados en otras latitudes, que fueron investigados por el ex Juez Baltasar Garzón, y donde el estado español «no sabe, no contesta» a sus requerimientos de información.

Pero donde mejor queda reflejada esta verdadera internacional del terror es en la participación de militares franceses en la represión y entrenamiento de cuadros de torturadores y asesinos. Empecemos por el año 1945. En París entra una columna de tanques franceses al mando del General Leclerc, que es ovacionado como «libertador de París». Esos tanques estaban tripulados en buena parte por milicianos españoles que se había unido a la lucha antifascista, y llevaban inscriptas en esos tanques los nombres de batallas donde el fascismo había mordido el polvo como «Guadalajara» o la «Batalla del Ebro». Es el mismo General Leclerc, que se iba a destacar en la represión contra el pueblo vietnamita en la primera guerra de Vietnam y donde crea la «escuela francesa» de «interrogatorio», donde destacan por su bárbara crueldad los generales franceses Massu y Salan; aprendizaje que aplicarán más tarde en la guerra de liberación de Argelia contra los patriotas argelinos. En tierras de Indochina destacan dos personajes que es ineludible señalar, y que son el coronel francés Beaufré que es contratado por la última dictadura militar argentina para que enseñe las técnicas de «interrogatorio» a los policías y militares argentinos y el General marroquí Mohamed Oufquir, que fué uno de los más aventajados «estudiantes» de la escuela francesa. Oufquir es el asesino y desaparecedor del dirigente comunista marroquí Ben Barka, que es desaparecido en París y cuyo cadáver nunca apareció, y que era en la práctica el látigo del criminal rey Hassan II de Marruecos. Oufquir terminaría su vida muerto a tiros por el propio Hassan II, ya que sabía demasiado y se había convertido en alguien incómodo.

Y para que nada falte en esta internacional del terror, decir que el conspicuo fascista Manuel Fraga Iribarne ya reconvertido a la democracia, y reconocido por otro demócrata como Santiago Carrillo tenía una custodia cuyo jefe era el comisario de policía argentino Almirón, que fué uno de los cabecillas de la masacre producida en 1973 en la llegada del exilio español del General Perón, y donde perdieron la vida más de 300 personas.

El responsable de la investigación del caso Diana Quer fue condenado por torturas en 1997

Resultado de imagen de kepa urra
Kepa Urra, tras salir en 2014 de la cárcel
El coronel Manuel Sánchez Corbí, máximo responsable de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, fue condenado en 1997 a cuatro años de cárcel y seis de inhabilitación por torturas a un detenido en Basauri en 1992. Kepa Urra era acusado de ser miembro de ETA, pero carecían de pruebas solventes y fue tanto en la detención como en el Hospital de Basurto cuando Urra recibió torturas de parte, entre otros, de quien es hoy jefe de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil.
En su declaración en el juicio en 1997, Kepa Urra señaló que estaba dormido cuando la Guardia Civil irumpió
en el piso de Basauri donde fue detenido y que se lo llevaron en camiseta
y calzoncillos. Aseguró que no fue golpeado hasta que se metió en el
coche que se le debía trasladar a La Salve.

Los golpes e insultos arreciaron al llegar a un descampado, donde le
desnudaron y esposaron fuertemente para comenzar a arrastrarlo por el
suelo tirándole de las esposas y golpearle continuamente por todo el
cuerpo. En ese lugar se le aplicó la bolsa en varias ocasiones e incluso
le introdujeron una pistola en la boca mientras le interrogaban sobre
su identidad. Urra perdió en varias ocasiones el conocimiento y fue
vestido con un buzo de trabajo antes de ser trasladado a La Salve, donde
le metieron en una habitación en la que le esperaban unos quince
guardia civiles encapuchados, que continuaron golpeándole.
Ante el estado que presentaba el forense recomendó su ingreso en el
hospital, donde dos tenientes volvieron a “visitarle”. Kepa Urra, que se
encontraba entubado y con sonda, relató que llegaron dos personas que
se hicieron pasar por un juez y un abogado y que le interrogaron sobre
la identidad y familia hasta que “me preguntaron si era de ETA, me
mosqueé y me callé
”. 
Su reacción fue gritar pidiendo ayuda, mientras los
guardias civiles le tapaban la boca y le pellizcaban los hombros y el
cuello. Una enfermera logró ahuyentar a los policias.Urra volvió a tener
más “visitas” , que poniendole una pistola en la frente, le amenazaban
con tirarle por un barranco en su traslado a Madrid.
En 1998, el Tribunal Supremo rebajó el castigo a un año de cárcel y seis años de inhabilitación. En 1999, el Consejo de Ministros -primer Gobierno de José María Aznar-, con Margarita Mariscal de Gante como titular de Justicia, decidió el indulto. Y hoy el Gobierno de Mariano Rajoy lo ha elevado a jefe de una unidad estratégica para las investigaciones más mediáticas. Si bien ninguno de los condenados en aquella ocasión pisó la cárcel, sí lo hizo Kepa Urra, que salió en 2014 tras 22 años a pesar de que su testimonio había sido obtenido bajo tortura.
Otro de los condenados por aquellos hechos y posteriormente indultados también es el hoy «coordinador» de los Mossos D’Esquadra Diego Pérez de los Cobos, quien tras la intervención de la Generalitat tras la aplicación del art. 155 de la Constitución es el jefe de la Policía Autonómica. De los Cobos fue condenado a otros cuatro años de cárcel por las torturas a Urra y recientemente se desveló su respaldo al Golpe de Estado de Antonio Tejero en 1981. También desempeñó como asesor personal del ex Ministro del Interior con el PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies