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Día: 5 de octubre de 2017 (página 1 de 1)

El exterminio de los rohingyas muestra las contradicciones del imperialismo en el sudeste asiático

Tras la brutal represión desatada en Myanmar (la antigua Birmania colonial) contra los rohingyas, varios medios internacionales independientes (no las grandes cadenas) han puesto en circulación versiones sesgadas de los acontecimientos, en varias líneas diferentes aunque, en definitiva, todas ellas cargan las tintas contra los oprimidos, lo cual es preocupante.

Otro rasgo común de ese tipo de insinuaciones es la falta de medida, algo también característico en este tipo de análisis. No ponen de manifiesto hechos falsos, sino que tratan de resaltar aspectos secundarios como si fueran los únicos o, al menos, los más importantes.

Esas corrientes establecen similitudes forzadas con la Guerra de Siria. En Asia el imperialismo también está fomentando nuevas “primaveras” al estilo de las de 2011. Del mismo modo, también aparecen las ONG que apoyan a los rohingyas y los fondos que llegan de Riad. El motivo son las buenas relaciones del actual gobierno birmano con China, países vecinos e inmersos en el proyecto de la Ruta de la Seda.

Ese tipo de afirmaciones son ciertas, pero se han expuesto de una manera muy descontextualizada. Myanmar no es Siria, ni Asia es Oriente Medio.

Es cierto que el imperialismo ha creado un grupo armado entre los rohingyas, un Al-Qaeda autóctono en el Estado de Rajin que el 25 de agosto provocó la reacción del ejército y la policía de Myanmar, pero hace ya decádas que los rohingyas están siendo marginados, perseguidos y masacrados, tanto en la etapa anterior de dictadura militar, como en la actual, que es una continuación de su precedecesora.

La situación en Birmania es, pues, otra buena oportunidad para entender los planes actuales del imperialismo y su forma de funcionamiento, incluso frente a Estados reaccionarios, como la actual Myanmar, donde operan las mismas ONG de siempre (Amnistía Internacional, Human Rights Watch), verdaderos caballos de Troya en cada uno de los países en los que operan, siempre financiados por los mismos “filántropos”: Estados Unidos (USAID, NED, IRI, NDI, Freedom House, Soros) y la Unión Europea.

Dichas ONG no trabajan sobre el terreno para ayudar a los represaliados sino para “crear opinión” en las grandes metrópolis, es decir, son los nuevos “corresponsales de guerra” que atraen la atención de los lectores hacia ciertos países, cuyos gobiernos están destinados a convertirse en víctimas de alguna campaña de desestabilización.

A través de dichas campañas, las ONG controlan una realidad que los demás ignoramos. Ellas fijan los hechos y crean los pretextos para convertir en aceptable -e incluso necesaria- cualquier agresión militar.

Algunos medios apuntan, incluso, al hecho de que el término “rohingya” es un invento reciente, que carece de ninguna otra entidad (nacional, étnica, cultural), con excepción de la religiosa, para poner de relieve la artificiosidad de un movimiento, lo cual alcanza a justificar la brutal represión.

Al conducir la atención hacia los rohingyas, se descuida la naturaleza política de Myanmar como Estado clientelar, su evolución, las elecciones del año pasado y la creación de un personaje, como la Premio Nobel Aung San Suu Kyi, pieza a pieza, al estilo del Dalai Lama: una pura mercancía para llenar las primeras planas de los noticiarios.

El imperialismo sujeta los dos extremos del hilo, escribe Tony Cartalucci (*), tanto al fantoche de Aung San Suu Kyi como a sus precedentes gorilas, tanto al gobierno que reprime como a los grupos armados rohingyas, un instrumento de presión para sujetar mejor a los dos anteriores. Los tentáculos de Washigton y de Bruselas han creado los partidos políticos que pueden funcionar legalmente, los periódicos y radios autorizados, conceden becas a los jóvenes para lavarles la cabeza en las universidades occidentales…

Es así como se margina a los gorilas de los aparatos del Estado para sustituirlos por una casta, que si por un lado es dominante, por el otro es clientelar: creada a imagen y semejanza de occidente, pero abocada a la política tercermundista. El fruto más acabado del imperialismo en Myanmar es el nacionalismo budista con el que ganaron las elecciones el pasado año.

Aunque su cabeza visible sea el fantoche de Aung San Suu Kyi, todos y cada uno de los ministros han aplaudido -lo mismo que la Premio Nóbel- las matanzas de los rohingyas. Se trata de los becarios adiestrados por esas universidades occidentales tan “prestigiosas”.

Veamos a uno de ellos: el ministro de Información Pe Myint, que ha sido encargado de redactar los artículos sobre las masacres. Se trata de un médico nacido precisamente en el Estado de Rajin que se benefició de un programa de formación impartido por el Departamento de Estado para periodistas en la Fundación Indochina Media Memorial de Bangkok, de donde pasó en 1998 a la Facultad de Periodismo de la Universidad de Iowa. A partir de entonces comenzó su carrera como “escritor” de novelas y redactor jefe del diario People’s Age Journal.

Si empezamos a tirar de cada uno de esos hilos, empezamos a encontrarnos con los mismos tinglados imperialistas de siempre. La Fundación Indochina Media Memorial aparece mencionada en los cables de WikiLeaks porque está financiada por el Departamento de Estado a través de los intermediarios que conocemos por montajes parecidos e imparte cursos a periodistas del sudeste asiático.

La misma conclusión se obtiene siguiendo el rastro babeante de las ONG que operan sobre el terreno, por lo que la conclusión es obvia: en Myanmar el imperialismo dirige los pasos de los criminales y de quienes los denuncian.

No obstante, para entender un crimen no hay que apoyarse tanto en la denuncia como en los criminales y en sus víctimas. Hay que empezar por el lugar de los “hechos”, el Estado de Rajin, donde ya se produce una primera diferencia respecto a Siria: el imperialismo no trata de destruir un Estado; se trata de un exterminio focalizado en un lugar de terminado.

Entonces es cuando aparece China, que está invirtiendo grandes cantidades en el Estado Rajin, que forma parte de la Ruta de la Seda. Sus fondos están yendo a parar al puerto de Sittwe, al que rodearán de grandes obras de infraestructura, carreteras, ferrocarriles y oleoductos que van de la costa a Kunming, en el interior del territorio chino.

La ola de protestas de las ONG que se inició este verano en Myanmar culmina una campaña anterior contra las obras de infraestructura, incluidos sabotajes, que viene acometiendo China en Rajin, con toda clase de pretextos (unos peores que otros). El gobierno de Pekín ha silenciado la represión contra los rohyngyas porque necesita mantener buenas relaciones con el gobierno de Rangún para un proyecto que es estratégico: disponer de una salida al Océano Índico que le suministre el petróleo procedente del Golfo Pérsico sin necesidad de atravesar el cuelo de botella del Estrecho de Malaca y el Mar de China Meridional, una zona en disputa.

Por su parte, Estados Unidos necesita un buen pretexto para llevar sus tropas a la región que, como muestran los mapas, es la frontera sur de China. Asia es el centro de gravedad de la política exterior del imperialismo estadounidense, cuyo objetivo primorcial es cercar a China con Estados vasallos o por medios propios.

(*) https://landdestroyer.blogspot.be/2017/09/analysis-by-analogy-myanmar-is-not-syria.html

Cuba: la mentira de los ataques sónicos

Jesús Arboleya

No existe un lugar más seguro para los diplomáticos norteamericanos que Cuba. Es común verlos correr por el Malecón, comer en los restaurantes más famosos o bañarse en las playas. Aquí nunca han tenido el temor de que los maten o secuestren, como ocurre en la mayor parte del mundo. Nada explica que esto haya cambiado, mucho menos que ocurriera debido al sinsentido de misteriosos “ataques sónicos” contra funcionarios de ese país.

Científicos de todas partes niegan la posibilidad de que algo como esto ocurra, el propio gobierno norteamericano asume su ignorancia en la materia y reconoce carecer de pruebas para culpar a Cuba, lo que explica menos que se tomen medidas contra el país.

El único argumento es que Cuba debe proteger -nadie sabe de qué- a los diplomáticos norteamericanos. Si Estados Unidos aplicara esta norma al resto del mundo, tendría relaciones con muy pocos países. Además, hay poca moral para decirle esto a un país cuyos diplomáticos sí han sido asesinados y atacados de la manera más brutal en territorio norteamericano.

Quizás la diplomacia y la objetividad periodística obligan a hablar usando términos como “supuestos”, “no identificados” o “no comprobados” para referirse a los pretendidos ataques sónicos, pero cualquier persona medianamente informada y con dos dedos de frente sabe que se trata de una soberana mentira. En Cuba hay ruido, quizás demasiado, pero no es ultrasónico ni infrasónico, más bien es lo suficientemente evidente y democrático, para afectarnos a todos por igual.

El asunto entonces es determinar la razón que impulsa al gobierno norteamericano a mentir de esta manera y utilizarlo como excusa para tomar medidas que dañan aún más el estado de las relaciones entre los dos países.

La primera hipótesis es que las agresiones a los funcionarios, sónicas o no, resultaron del uso de medios técnicos para labores de inteligencia por parte de Estados Unidos. Un cable de AP del 17 de septiembre, al que llamativamente la prensa no le dio mucha atención, cita a un funcionario de la NASA diciendo que el problema fue originado por equipos LRAD-RX, diseñados por la empresa American Technology Corporation (ATC), para las comunicaciones de la CIA con sus agentes.

Según esta fuente, cuando se conoció el daño a la salud que producía el uso de estos equipos se decidió su desmontaje, para lo cual era necesario suspender los servicios consulares y otras actividades de la embajada.

Primero se utilizó como excusa los daños causados por el huracán Irma, pero todo indica que después se ajustó al cuento de la protección de los funcionarios.

Esta versión no excluye otra mucho más integral, a tono con las características de ese gobierno. Para Donald Trump, la política exterior de Estados Unidos consiste en meterle miedo al mundo.

Su estilo de negociación nos recuerda al Padrino: si haces lo que digo voy a ser condescendiente contigo, sino, le corto la cabeza a tu caballo preferido.

No debe ser casual que individuos como el mexicano Jorge Castañeda, bien informado de los recovecos de la política norteamericana, declare que solo la intervención de Cuba puede conducir a la destitución del presidente Nicolás Maduro en Venezuela.

Es de suponer que presiones sobre Cuba se han ejercido en este sentido, pero Cuba no ha dejado de insistir en su apoyo al gobierno bolivariano. Que no le hagan caso molesta hasta el delirio a Donald Trump y está demostrado que no hacen falta ataques sónicos, para limitar su capacidad de escuchar a tanta gente que trata de controlar sus desboques.

El tercer elemento a tener en cuenta son las presiones de los sectores anticubanos ubicados en el Congreso. A Trump le sale barato complacerlos, a cambio de un apoyo que se torna desesperado en otros aspectos de la política doméstica y exterior de Estados Unidos, así como para la supervivencia de su propio gobierno, acusado e investigado por todas partes.

En resumen, los “supuestos” ataques sónicos han venido de perilla para desencadenar una tormenta perfecta contra Cuba, que incluye atemorizar a los viajeros norteamericanos y la cancelación indefinida de otorgamiento de visas, lo que coloca a Cuba, sin que se diga explícitamente, entre los países vetados para que sus ciudadanos viajen a Estados Unidos.

Esto ocurre cuando Cuba transita por una difícil situación económica, agravada por los enormes destrozos provocados por el paso del huracán. No es de extrañar que no haya habido un solo gesto solidario por parte del gobierno norteamericano hacia el pueblo cubano, sino todo lo contrario. En realidad el sistema estadounidense no está diseñado para ayudar a resolver crisis, sino para agudizarlas, hasta el punto que los países afectados no tengan otra alternativa que rendirse a sus pies. Al parecer, esa es la lectura que están haciendo del caso cubano.

Contrario a lo que podía pensarse hace solo unos meses, la convivencia con Estados Unidos se torna cada día más complicada para Cuba. Paradójicamente, la razón estriba en la debilidad de un gobierno como el de Donald Trump, incapaz de lidiar con sus propias limitaciones y actuar con la altura que dignifica la política, incluso en el caso de los imperios.

https://nuevatrinchera.wordpress.com/2017/10/03/cuba-eua-la-mentira-de-los-ataques-sonicos/

Cataluña enseña el camino

Darío Herchhoren

No me cabe ninguna duda de que el estado fascista español, no negociará nada con el gobierno catalán; y es más, aumentará más la represión contra las autoridades y el pueblo catalán.

Lo único que hace el gobierno pepero, es seguir machaconamente hablando del cumplimiento de la ley y de la constitución. No cabe duda tampoco de que estamos ante una situación pre revolucionaria, y que ello implica un cambio de la legalidad. La revolución francesa de 1789, significó la demolición de la legalidad monárquica, al igual que la rusa de 1917, la china de 1949 y la cubana de 1958. Sería absurdo que una nación como la catalana se planteara declarar la independencia manteniendo las leyes españolas y la monarquía española.

El discurso pronunciado por Felipe VI hace dos días preanuncia un desenlace fatal para Cataluña, y es llamativa la pasividad de las otras nacionalidades que conforman el mosaico español, cuando esta es la mejor oportunidad de crear una situación que sería insoportable para el estado español, y que le obligaría a negociar una nueva configuración del propio estado que de no hacerse significaría entrar en un tirabuzón mortal.

Cataluña es una nación por su historia, por su lengua y por representar una cultura propias.

El estado franquista intentó vanamente erradicar toda cultura, y llegó a prohibir el uso de las lenguas locales. Estaba prohibido hablar en catalán, en gallego o en euskera. Pero, ¿cómo se puede prohibir hablar en un idioma propio? Es algo como querer tapar la luz del sol.

Está claro que el intento catalán de independencia fracasará porque el estado español tiene una constante histórica, que el uso de la fuerza bruta, la represión, la tortura, la cárcel. Los fascistas españoles decían que su fuente de inspiración era San Agustín, que consideraba que la pena de muerte era una facultad del estado y que podía aplicarse. Ello dio lugar a que quienes torturaban sin matar se justificaran diciendo que torturar era menos que matar, y por lo tanto no violaban el pensamiento de San Agustín.

A pesar de todo lo que estamos viendo; y a pesar de que el estado español va a reprimir a sangre y fuego las veleidades independentistas catalanas, lo que está sucediendo es de dimensiones históricas, y nos enseñan el camino a seguir si queremos cambiar el rumbo de España y de Cataluña.

Otra vez estamos ante las dos Españas. La España revolucionaria, que quiere enterrar de una vez al gobierno pepero, la España laica, tolerante, moderna, antifascista, abierta, y la España de Sacristía, de confesionario, de la Guardia Civil de la que hablaba Lorca, de la sordidez, de la policía represora y torturadora jaleada por todo el facherío. Saquemos las necesarias enseñanzas.

El discurso pepero de Felipe VI

Darío Herchhoren

El 3 de octubre de 2017, a solo dos días del referéndum catalán, el rey de España Felipe VI, mandó un mensaje a los españoles, y sobre todo a los catalanes.

Si alguien pensaba que ese mensaje fuera al menos inteligente, se ha equivocado de medio a medio.

Si  alguien pensaba que por su parte habría algún gesto de dialogar, de pactar, de hablar, también se equivocaba. Según la Constitución Española, el rey es garante  de la unidad de España y debe hacer cuanto haya que hacer para consensuar en los conflictos que puedan generarse.

No hizo nada para eso. Su intervención parecía escrita por Rajoy y su pandilla.

Lo que se está llamando el «conflicto catalán» se ha convertido en una rebelión contra el estado español; pero sobre todo era un alzamiento contra el PP y contra Rajoy. Los llamados al diálogo que vienen haciendo tanto el PSOE como Podemos tendrán que explicar que quieren dialogar y con quien quieren dialogar.

¿Hay que dialogar con Rajoy? ¿Es Rajoy la persona más indicada para dialogar? Seguramente no. El primer ministro español, es el mismo que ha mandado un ejército de ocupación a Cataluña que se destacó por su “bravura” contra gente desarmada y que no ofreció ninguna resistencia ante la horda salvaje de policías nacionales y guardias civiles.

Las imágenes que se vieron por televisión y que han dado la vuelta al mundo, muestran acciones crueles, de enorme violencia contra personas de toda edad a las cuales agredieron sin motivo alguno. Estos cuerpos, hacen su «trabajo» cumpliendo órdenes; y seguramente las órdenes que recibieron fueron actuar como lo hicieron. Esto quiere decir que el Ministerio del Interior y la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil ordenaron actuar con la mayor violencia y brutalidad, con el fin de castigar a todos aquellos que se atrevieron a desafiar al gobierno pepero.

Ahora solo cabe esperar que el gobierno español actúe con mayor violencia aún, por la fuerza bruta y de acuerdo con las mejores tradiciones «españolas». Es una práctica que se viene manteniendo desde los Reyes Católicos; y que fuera actualizado por el franquismo. No debemos olvidar que el PP, es el continuador ideológico del franquismo y que el PP fué fundado por el ex ministro franquista Manuel Fraga, de triste memoria. Recordemos Montejurra, recordemos a Martín Villa, a Billy El Niño, y tantos otros que a la fecha nutren las filas de afiliados y militantes del PP.

En esta situación todo indica que no será fácil resolver esta confrontación y que, al contrario, habrá más represión y sangre; y que la se pone fea, es que el grado de estupidez de este gobierno facha ya no tiene límite.

Pedofilia, tráfico de niños y turismo sexual proliferan impunemente en Brasil

Josinaldo B. es un hombre desesperado. Su hija, de cuatro años, fue abusada sexualmente cuando tenía apenas un año y medio, pero a pesar de los informes médicos que atestiguan el abuso, aparentemente cometido por el abuelo materno y un primo, su lucha judicial ha chocado con la impunidad, como miles de otros casos de pedofilia y violaciones en el archipiélago brasileño de Marajó, en la cuenca de los ríos Amazonas y Tocantins.

“He puesto muchas denuncias, pero no ha pasado nada. Dos procesos judiciales fueron abiertos, uno por violación y el otro para exigir medidas protectoras para la niña, pero fueron archivados inexplicablemente”, explicó este hombre de 34 años en Breves, una ciudad de 100.000 habitantes.

La niña, C. B., que tuvo con una mujer que niega los abusos de su padre a la nieta, sigue estando en régimen de custodia compartida, por lo que todos los días pasa las noches en la misma casa donde reside el supuesto abusador.

“Imaginen lo que siento. Mi hija llora desesperadamente cuando la tengo que dejar en casa de su madre, donde vive el abuelo y el primo que abusaron de ella”, relata Josinaldo, cuya identidad fue preservada por motivos de seguridad.

Como la pequeña C.B., cientos de niños –o incluso miles, según los expertos- enfrentan cada año abusos sexuales, pedofilia o son incluso víctima del tráfico sexual nacional e internacional en el archipiélago de Marajó, en el estado amazónico de Pará.

El problema es ampliamente conocido por las autoridades, pero la impunidad sigue proliferando ante la negligencia de las fuerzas de seguridad, las autoridades locales, el Ministerio Público y el propio poder judicial.

En 2014 una Comisión Parlamentaria de Investigación (CPI) –un instrumento en Brasil con capacidad para interrogar a cientos de personas y pedir al Ministerio Público tomar acciones legales -examinó las causas de los abusos sexuales a niños en el país y aportó datos a un fenómeno que calificó de “generalmente tolerado y hasta practicado por diversas autoridades”.

“Uno de los grandes problemas detectados por la CPI en el combate a la explotación sexual de niños y adolescentes es la impunidad y el desinterés por parte de las autoridades”, señaló el documento, que identificó en Pará 11.000 casos de abusos entre 2004 y 2012 y la existencia de 72 rutas de turismo sexual.

Algunos expertos atribuyen este problema a la miseria en Marajó, uno de los lugares con el menor índice de desarrollo humano de todo Brasil, a pesar de la extraordinaria riqueza en recursos naturales (frutas, madera, pescado).

Otros señalan que en la región –víctima de una cruel colonización europea y de la violencia de la bonanza del caucho (1870-1920)- domina un sistema social machista que permite una cierta tolerancia social a estos abusos, y por lo tanto impide un mayor número de denuncias y la implementación de la ley de protección a los menores.

Ante ese cuadro, algunas organizaciones vinculadas a la Iglesia católica trabajan para poder atender a las víctimas, que muchas veces no llegan a los diez años de edad, al mismo tiempo que denuncian a los abusadores, la corrupción y la negligencia de las autoridades, a pesar del riesgo de muerte para los activistas.

Una de las figuras más prominentes es Henriqueta Cavalcante, una monja que lleva diez años combatiendo la pedofilia y la prostitución infantil en la región, y que por ello está amenazada de muerte y tuvo que tener protección policial 24 horas al día durante dos años y nueve meses.

“Prefiero morir denunciando que vivir callada”, dice, mientras Notimex la acompaña en un viaje por Marajó de una semana. “Nuestro papel es denunciar. No importa que sea mi amigo, un juez o el propio Papa”, agregó, esta mujer a cuya oficina en la sede de Belén de la Conferencia Nacional de Obispos Brasileños (CNBB, por sus siglas en portugués) llegan con frecuencia familiares de víctimas cuyas vidas han sido rotas.

De enero a agosto el número de denuncias recibidas por la CNBB asciende a 500, aunque Cavalcante asegura que muchas de ellas no serán objeto ni siquiera de una investigación policial y que el número real de casos puede ser cuatro veces superior.

La región norte de Brasil, donde se sitúa la selva amazónica, es una de las más azotadas por los abusos sexuales, así como por los embarazos precoces.

Un estudio del Banco Mundial de 2016 señaló que el 14.9 por ciento de las jóvenes urbanas de entre 15-19 años tienen ya un niño, mientras en áreas rurales el índice sube al 18.9 por ciento, en comparación con el 10.5 y 13.2 por ciento de media en el país, respectivamente.

Un estudio del brasileño Instituto Datafolha publicado en agosto de 2016 señaló que el 65 por ciento de las mujeres en Brasil tiene miedo de ser víctima de violencia sexual, mientras un tercio de la población brasileña considera que la víctima es la culpable en casos de violación.

http://www.elarsenal.net/2017/10/04/pedofilia-y-trafico-proliferan-impunemente-en-cuenca-del-amazonas/

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