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Día: 31 de agosto de 2017 (página 1 de 1)

‘El Presidente Al-Assad ha ganado la guerra y seguirá en el poder’

Ford, un embajador criminal de guerra
“El Presidente Al-Assad ha ganado la guerra y seguirá en el poder”, ha declarado Robert Ford, el antiguo embajador de Estados Unidos en Damasco, en una entrevista con “The National”, un medio de Abu Dhabi.

Ford es el máximo artífice del inicio de la Guerra de Siria. Cuando en 2011 estaba a la cabeza de la embajada, fue quien elaboró los planes para de guerra para derrocar a Al-Assad. Él en persona fue quien fomentó las manifestaciones armadas por las calles y los ataques provocadores a la policía y al ejército.

Nadie mejor que él, pues, para dar la guerra por finiquitada. A Ford también le preguntan si, a pesar de todo, es posible que en ciertas regiones de Siria existe la posibilidad de romper el equilibrio de fuerzas sobreel terreno, y el embajador responde negativamente: “Los rebeldes no tienen ninguna posibilidad de recuperar el terreno perdido, a menos que los Estados occidentales acepten seguir armándolos”.

Ford trataba de mantener las distancias con la decisión de Trump de cesar el envío de armas a los mercenarios yihadistas que había apdrinado hasta este momento.

¿Cómo continuar la guerra contra Siria por otros medios distintos de los que hasta ahora han puesto en práctica? A Ford se le ocurre pasar de la tragedia a la farsa para continuar las batallas en el Tribunal Penal Internacional. Incluso en Estados Unidos los abogados son más baratos que los bombardeos de misiles.

Naturalmente Ford ni siquiera se imagina la posibilidad de que quien se siente en el banquillo de los acusados sean él y otros criminales de su misma ralea. Se refiere a Bashar Al-Assad.

Es como si los 300.000 cadáveres nada tuvieran que ver con quienes, como el embajador Ford, movieron los hilos de la guerra sentados cómodamente en los despachos de Washington, Londres o París.

Qatar rompe el bloqueo estrechando sus vínculos económicos y políticos con Rusia

Ayer Qatar y Rusia, los dos productores de hidrocarburos más importants del mundo, firmaron un protocolo para estrechar relaciones económicas, justo en el preciso momento en el que el enclave árabe está sometido a un bloqueo por parte de sus vecinos desde el 5 de junio.

El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, está realizando un gira por Oriente Medio en la que también ha visitado Kuwait y Emiratos Árabes Unidos.

En Doha el canciller ruso se ha entrevistado con el jeque Tamim ben Hamad Al-Thani y su homólogo qatarí, Mohamed ben Abderrahmane Al-Thani. “Estamos decididos a reforzar los lazos comerciales y económicos”, afirmó Lavrov en una conferencia de prensa conjunta celebrada tras las reuniones.

Lavrov admitió que Moscú concede una gran importancia a la cooperación económica con Qatar, incluido el campo de la energía, donde constituyen el grupo cabecero.

El año pasado Qatar adquirió una participación clave en la empresa rusa de hidrocarburos Rosneft, de capital público, invirtiendo miles de millones de dólares.

El bloqueo económico de Arabia saudí y Emiratos Árabes Unidos se torna así contra sus patrocinadores, que han dado su enésimo paso en falso, conduciendo a una crisis entre los Estados del Golfo, que viven la peor de sus crisis desde que adquirieron la independencia.

En Oriente Medio no se formará una tercera vía; ni Qatar, ni Turquía, ni Egipto están en condiciones de implementar una política independiente o al margen del eje de la resistencia que encabeza Irán y cuyo caballo de batalla es Israel.

Ese es el significado último de las palabras de Lavrov: la solución de la crisis del Golfo pasa por la mediación de Kuwait y su conclusión impedirá la claudicación de los países árabes ante Israel, que es la postura que encabezan los saudíes.

A lo largo de la crisis, Estados Unidos ni aparece ni nadie espera que lo haga en el futuro.

Estados Unidos sigue vendiendo armas a los yihadistas a través de intermediarios

Los mercenarios que entrenan en la base estadounidense de la ciudad de Al-Tanf (Siria) bajo la supervisión de instructores del Pentágono venden armas estadounidenses al Califato Islámico, confesó el antiguo jefe del servicio de seguridad del sector sirio de la base de Estados Unidos, Mohamed Asalam.

La base de Al-Tanf, que se ubica en la zona fronteriza con Irak, sirve de terreno para entrenar a los mercenarios del denominado “ejército libre  de Siria”, según Estados Unidos.

“El apoyo clandestino se realizaba a través de la venta de armas al Califato Islámico. Cuando lo sacamos a la luz, en seguida lo pusimos en conocimiento de las autoridades estadounidenses. Sin embargo, lo que ellos hicieron fue apoyar aún más a nuestro jefe [el cabecilla del grupo Maghawir Al-Thawra, Muhammad Talla]. Vendieron armas fabricadas en Estados Unidos, gas natural licuado (GNL), automóviles, un gran número de rifles M-16; después de la última revisión de los estadounidenses, faltaban 4.700 rifles”, explicó Asalam.

El grupo Maghawir Al-Thawra forma parte del denominado “ejército libre  de Siria”, un conglomerado de grupos terroristas agrupado por el Pentágono para combatir al gobierno de Bashar Al-Assad. El jefe inmediato de Asalam era Muhammad Al-Talla, dirigente del grupo Maghawir Al-Thawra.

El interlocutor de la agencia indicó que en la base estadounidense hay sirios cuya principal misión es combatir al Califato Islámico, pero hay otros dispuestos a luchar contra el ejército sirio de Bashar Asad, entre los cuales está el grupo de Al-Talla.

En lo que concierne a la población civil, los estadounidenses no prestaban mucha atención a los ciudadanos de a pie, a pesar de que los campos de refugiados están ubicados a 20 kilómetros de la base militar de Al Tanaf.

“La gente carece de ayuda humanitaria o médica. Además, [los estadounidenses] simplemente no protegen a los civiles”, resumió Mohamed Asalam.

Un grupo de 101 personas, integrado por 41 combatientes, 19 mujeres y 41 menores, abandonó voluntariamente la base militar y pasó a territorio controlado por las fuerzas gubernamentales, radicado actualmente en un campo de refugiados en las inmediaciones de Damasco.

https://mundo.sputniknews.com/orientemedio/201708311071993669-al-tanaf-armas-estadounidenses-terroristas/

La lujosa biografía sexual de un mártir del bolchevismo llega a la gran pantalla

Hace unos días en otra entrada ya aludimos a la superproducción rusa “Matilda”, una película centrada en las relaciones amorosas entre el zar Nicolás II y la bailarina de ballet Mathilde Kschessinska sobre la que se ha levantado una enorme polvareda en Rusia, como decíamos, más humo que otra cosa.

El estreno estaba previsto para el 30 de marzo, pero se ha tenido que posponer hasta el 23 de octubre en el teatro Marinsky de San Petesburgo y al día siguiente en el cine Octubre en Moscú.

Como en tantas otras ocasiones, muchas de las protestas, que proceden de los sectores más reaccionarios de la Rusia actual, especialmente eclesiásticos, critican que la película tergiversa la historia, lo cual es siempre una estupidez, incluso cuando el guión “se basa en hechos reales”. Es vergonzoso tener que recordarlo a cada paso: el cine es mentira, o sea, ficción.

La historia (la de verdad) de Rusia no empieza en octubre de 1917. El zar Nicolás II abdicó del trono imperial al producirse la revolución de febrero (de 1917) y fue fusilado en julio del siguiente año, tras la de octubre.

Un actor porno encarna al zar
Quizá no sea tan conocido que una contrarrevolución es sagrada, una guerra santa: la yihad de los cristianos. Para la Iglesia Ortodoxa las dos revoluciones de 1917 fueron como para la católica la guerra civil española de 1936: una cruzada. No es que el zar fuera dios, pero casi; era un santo, por lo que fue canonizado, es decir, elevado a los altares: en 1981, cuando la URSS no había desaparecido, los popes (en el exilio) le declararon “mártir” (del bolchevismo).

En fin, que Rusia es como España, más o menos. Aquí no se puede hacer un chiste del almirante Carrero y allí no se puede mostrar al zar con las pasiones típicas de los humanos. La única pasión imaginable es la divina: la que Cristo padeció en el monte Calvario. La diferencia es que en Rusia no te llevan a la cárcel por ello (de momento).

No obstante, atacar al zar es tan intolerable como atacar a San Juan Evangelista o a la Virgen de la Macarena en plena procesión de Semana Santa. En ningún país católico podría aparecer un santo o un mártir en pelotas en plena noche de pasión (sexual), tras una juerga regada generosamente con champán francés o vodka de los Urales.

El gobierno ruso se ha gastado 25 millones de dólares con la ridícula pretensión de que “Matilda” sea aceptada en el Olimpo de Hollywood y gane uno de los próximos Óscar de la Academia, lo cual no ocurrirá por más que Nicolás II enseñe sus cojones en la pantalla.

Para los amantes de la historia, lo peor de la película es que el personaje central no es el zar sino su amante, la bailarina Mathilde Kschessinska, lo cual no es ni varonil ni suficientemente regio.

Mathilde Kschessinska
La vida de Matilda es suficientemente conocida porque murió en 1971 en París con 99 años y el relato de su fastuosa vida, llena de palacios, príncipes y otros lujos, atrajo a muchos escritores.

La bailarina conoció a Nicolás cuando aún era un príncipe (zarevitch) adolescente que aspiraba a heredar un Imperio y aún no se había prometido a la zarina, en fin, en la época en que Rusia era aún más rosa que roja. Incluso hay quien dice que ambos tuvieron una hija en 1911.

El problema es cuando llegan esos historiadores para impedir que el cine nos engañe impunemente: “no está demostrado que el zar se emborrachara en las juergas y se acostara con la bailarina”, aseguran. La pretensión de los científicos es siempre la misma: quieren que la realidad ensucie un buen relato de ficción, que en los títulos de crédito aparezca la bibliografía que ampara cada frase del guión.

No les basta, además, con su propia autoridad, sino que acuden a la de la Iglesia Ortodoxa, a la del gobierno y a la de la fiscalía para impedir, como sea, que los espectadores veamos la película. Velan por nosotros; nunca dejan que nos equivoquemos o que alegremos la vista con las escenas más calientes de alcohol y sábanas.

Todo nuestro gozo en un pozo por culpa de los científicos rigurosos: el zar Nicolás II tampoco eran tan campechano como creían los rusos. Se presupone que los reyes, como representantes de dios en la tierra, son siempre justos y benéficos; por lo tanto, si alguien afirma, aunque sea en el cine, que un rey es un chorizo, un borracho y un sinvergüenza (no piensen en nadie) debe demostrarlo fehacientemente.

De lo contrario, ya saben, los científicos pondrán una querella por injurias “a la Corona”, tanto en Rusia como en Hispanistán. ¿Aún no lo saben? Cuando alguien insulta al rey (o a la bandera) a quien insulta es “a todos”, a la nación, al país. ¿No se ofenden Ustedes con los pitidos al himno “nacional”?

La fiscal Poklonskaia defiende al zar
Aquí es donde entra en juego la típica fiscal que ven en la foto con uniforme de gala, como corresponde al tema que tratamos (el cine). Se trata de Natalia Poklonskaia, que ejerció su tarea represiva en Crimea y ahora es una diputada que defiende el zarismo como nadie en Rusia. Se ha dirigido a todas y cada una de las instituciones públicas en defensa del zar y de la verdad por antonomasia frente a la provocación “antirrusa” y “antireligiosa”, una difamación y una “amenaza a la seguridad nacional” [sic].

La diputada tiene un blog en el que publica artículos con títulos significativos como “Nicolás II no necesita protección: Dios mismo le glorifica” o “También se puede traicionar a Dios con el silencio”.

Hace un par de años Poklonskaia encargó varios retratos de los Romanov para colgar del Palacio Livadia, en Crimea. Luego participó en el desfile del Regimiento Inmortal enarbolando un icono de Nicolás II. Finalmente encabezó una petición para esculpir un busto del Emperador en el edificio de oficinas de la fiscalía.

Es de esas científicas que quiere que los rusos conozcan la verdadera historia de la familia Romanov: “Es inadmisible que se difunda una película que deforma la descripción de los hechos históricos y desacredita, difama y ridiculiza a uno de los santos más respetados de nuestra iglesia: el zar Nicolás II”, escribe en su blog.

Naturalmente, como buena fiscal, no le basta con defender la verdad contra viento y marea; quiere que el Ministerio Público procese al director de la película por haber “violado la vida privada del zar”.

Lo que debería hacer es venir a España y poner una querella en la Audiencia Nacional, el único tribunal en todo el mundo que nunca abandona a los zares, las princesas y los marqueses. Las injurias coronarias son el peor crimen que se puede cometer contra una nación. ¿No han visto Ustedes la película Sisí Emperatriz?, ¿no le gustan los desfiles de la Guardia Real?, ¿las cenas de gala?, ¿los bailes de salón?, ¿las recepciones oficiales?

¿Cómo es posible que hace 100 años los bolcheviques acabaran con todas esas maravillas versallescas?

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