La web más censurada en internet

Día: 20 de mayo de 2017 (página 1 de 1)

Tres organizaciones gays francesas presentan una demanda contra Chechenia por ‘genocidio’

Tres organizaciones LGTB francesas (Stop Homofobia, Mousse y el Comité Idaho France) se han unido para presentar ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya una denuncia contra el gobierno de Chechenia acusándole de “genocidio” hacia el colectivo gay y acusando al presidente de la región, Ramzan Kadirov y otros funcionarios de perpetrar una “ola de persecuciones”.

Al presentar esta demanda Etienne Deshoulières, representante de las organizaciones que han interpuesto la demanda, ha dicho que Kadyrov es “el arquitecto del genocidio“. Además ha acusado al presidente checheno de “organizar campos de tortura con el deseo de exterminar a los homosexuales”. Alexandre Marcel, presidente del Comité Idaho France ha aclarado que presentar esta demanda es “la únia forma de perseguir este comportamiento nazi”.

Las organizaciones pretenden —según dicen— que el Tribunal Penal de La Haya investigue sobre el terreno las acusaciones contra el gobierno de Chechenia y detener la persecución de personas LGTB, que califican como “masacre”.

Eludiremos pronunciarmos sobre la absurda retórica de estas organizaciones LGTB francesas. En Chechenia no hay ninguna clase de “genocidio”, una expresión de la que se abusa muy frecuentemente, pero que jurídicamente tiene un contenido muy preciso porque está definido por una Convención Internacional de 1948.

Por lo tanto, es evidente que dicha demanda se presenta para seguir alimentando la catarata de falsedades contra Chechenia y, naturalmente, contra Rusia, lo que está resultando bastante fácil porque las declaraciones públicas de Kadirov y su gobierno no son especialmente hábiles. El Presidente checheno no ha sido casi nunca políticamente correcto —y menos en este asunto— porque no está acostumbrado a lidiar con los buitres de los medios de comunicación imperialistas, que le buscan la boca cada día.

Ni las noticias de la prensa ni la demanda al Tribunal de La Haya aportan ni un solo nombre de algún desaparecido o asesinado. Tampoco revelan algún tipo de documento o material gráfico que muestre las detenciones o la liberación de las víctimas. Solo hay testigos sin nombre.

La noticia original ha rodado por la pendiente como una bola de nieve y en cada revuelta ha adquirido un carácter más truculento y fantasioso. Todo vale porque hablamos de Rusia, un país asociado a la homofobia por culpa de Putin.

Pongamos un ejemplo. Entre otros, un medio especializado en temática gay, como Gay Star News, pone en boca de Kadirov la siguiente frase: “Si los homosexuales existieran en Chechenia, las fuerzas del orden público no tendrían que preocuparse por ellas; sus propias familias se encargarían de enviarlas a donde no pudiesen volver” (1).

Este tipo de falsedades son fácilmente verificables porque la frase no es de Kadirov y, sin embargo, ha circulado por todos los medios de comunicación. Sí, esos mismos que se lamentan de la enorme cantidad de bulos que circulan por internet.

A pesar de la ausencia de víctimas, algunos colectivos gays están recaudando fondos para ayudar a evacuarlas de Chechenia, como si fueran refugiados y posiblemente estén buscando a alguien que puedan poner delante de una cámara de televisión de la CNN para hacerla circular por el mundo entero.

El origen de toda esta campaña es, como ya hemos comentado en otra entrada (2), el periódico ruso de la oposición Novaia Gazeta. Los movimientos gays rusos se han opuesto a la misma y han denunciado activamente que se fundamenta en hechos falsos, por lo que hay que poner de manifiesto que los colectivos gays de occidente no actúan movidos por la defensa de los gays sino por otras razones que no han confesado pero que son harto evidentes: son auténticos secuaces de los imperialistas franceses, alemanes y europeos, en general.

Un militante del movimiento LGBT ruso, Vladimir Klímov, también ha desmentido las noticias de Novaia Gazeta en lo que le conciernen: “En vísperas de la publicación, nosotros hablamos con los representantes de Novaya Gazeta, ellos grabaron una entrevista de cerca de 30 minutos, en la que personalmente les informamos que estuvimos presentes [en la entrega de los papeles para el desfile]. Al otro día, sale el artículo con la información totalmente distorsionada […] El artículo me atribuye que me asusté, que no me atreví a viajar al Cáucaso, a pesar de que sí estuve presente personalmente”, ha dicho al canal Rossiya 24 (3).

El portavoz de GayRussia, Nikolai Alexeiev, ha exigido al periódico que rectifique publicamente la información y, respecto a las torturas y persecuciones de los gays en Chechenia, ha afirmado lo siguiente: “Los informes sobre la violación de los derechos de la comunidad LGBT deben ser investigados. Según conozco, el Comité de Investigación, la Fiscalía y la policía ya se están dedicando a eso y veremos a qué resultados llegan. Yo personalmente no he visto datos concretos sobre la persecución de personas en esa región”.

Entonces la pregunta es: ¿por que los gays aquí no hacen caso de lo que dicen los gays allí?, ¿por qué hacen lo contrario?, ¿qué intereses les mueven?

(1) http://www.gaystarnews.com/article/french-lgbti-groups-want-to-take-chechnya-to-the-international-criminal-court/
(2) https://mpr21.info/2017/04/el-gulag-de-los-homosexuales-en.html
(3) https://mundo.sputniknews.com/sociedad/201704221068588605-gay-gais-rusia-chechenia/

Se triplican las multas por ‘falta de respeto a la policía’

Las multas a ciudadanos por faltas de respeto a miembros de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado se dispararon en 2016. También las sanciones por desobediencia y/o resistencia a la autoridad. Y también, cómo no, la recaudación del Estado en base a estas sanciones, que en 2016 superó los 10 millones de euros, tal y como refleja el informe “Actuaciones en materia de protección de la seguridad ciudadana 2016”.

El artículo 37.4 de la conocida como ley mordaza, Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana, contempla como infracción leve las “faltas de respeto y consideración” a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad cuando estas conductas no sean constitutivas de infracción penal. Pues bien, solo en el año 2016 se interpusieron en España 19.497 multas por este concepto con un valor de 3.006.761 euros.

La cifra triplica prácticamente a la cantidad recaudada por este concepto en 2015. Entre 1 de julio y el 31 de diciembre del mismo año, el Estado interpuso 3.130 multas por faltas de respeto a la autoridad por un valor de 469.203 euros. Es decir, en 2016 se interpusieron seis veces más multas que en los seis últimos meses de 2015.

No obstante, no es el único caso en el que tanto las multas, como la recaudación, se ha disparado en 2016. Llaman la atención también el importante incremento de las sanciones por “desobediencia y/o resistencia a la autoridad”. En el año 2016, el Estado interpuso 12.094 multas en aplicación del artículo 36.6 de la ley mordaza, que supusieron un ingreso a las arcas del Estado de 7.525.227.

La cifra es notablemente superior a las multas interpuestas en los seis últimos meses de 2015. En este tiempo, el Estado interpuso 4.311 multas por un valor de 2.631.590.

El importante número de multas por desobediencia y faltas de respeto a la autoridad contrasta con el ínfimo número de sanciones de dos de los artículos más polémicos de esta ley: el que limita las reuniones o manifestaciones frente a las sedes del Congreso de los Diputados o el Senado y el artículo que prohíbe el uso no autorizado de imágenes de guardaespaldas o policías.

El primer caso está regulado por el 36.2 de la ley mordaza y solamente han sido interpuestas dos sanciones por este motivo por un importe total de 1.202, es decir, 601 euros por sanción. En el caso de la distribución de las imágenes de policías, el Estado ha impuesto en estos 18 meses un total de 44 multas por un importe de 26.688 euros.

No es casual que de todo el arsenal de infracciones que regula la ley mordaza precisamente se haya disparado las sanciones por “falta de respeto” a la autoridad. Se trata de la infracción que más depende de la subjetividad del policía y de la voluntad de los propios agentes. En los procedimientos administrativos la palabra de la policía tiene presunción de veracidad, mientras que es el ciudadano el que está obligado a demostrar que no es el responsable de las acciones que se le imputan.

Antes de la ley mordaza, las vejaciones leves eran juicios de faltas, aunque fuera algo muy leve un juez decidía si se había cometido una infracción o no. Pero ahora, con la ley mordaza, no hay procedimiento penal ni de ningún tipo. Se impone la multa con el criterio del policía y, probablemente, lo que no conseguían delante de un juez lo estén consiguiendo por esta vía.


http://www.publico.es/sociedad/ley-mordaza-multas-faltas-respeto.html

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies