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Día: 15 de abril de 2017 (página 1 de 1)

Los crímenes de guerra de Estados Unidos en Vietnam fueron mayores de lo que se creía

Hace 42 años el último soldado de Estados Unidos abandonaba Vietnam desde un helicóptero que se logró posar en el tejado de su embajada en Saigón, hoy Ciudad Ho Chi Minh, mientras un tanque de las fuerzas de liberación embestía la puerta de entrada al Palacio Presidencial. Los imperialistas se marcharon con el rabo entre las piernas y los vietnamitas lo celebran cada año con desfiles y manifestaciones populares.

No solamente celebran una victoria militar contra el imperialismo, sino también la reunificación nacional. Las calles de Ciudad Ho Chi Minh se llenan de pancartas rojas deseando una “larga vida al glorioso Partido Comunista” mientras el país aún tiene las heridas abiertas.

Durante la guerra Estados Unidos cometió incontables y bárbaros crímenes, y causó pérdidas y dolor incomparables a todos los pueblos de Indochina, incluido el vietnamita.

Unos tres millones de civiles y soldados murieron durante la guerra, frente a los 58.000 estadounidenses y 250.000 aliados de lo que entonces era Vietnam del sur, un país títere.

El tonelaje de bombas lanzado en Indochina fue más del doble de la cantidad arrojada por Estados Unidos y Reino Unido en Europa durante la Segunda Guerra Mundial.

Aún hoy siguen naciendo niños con terribles malformaciones por el “agente naranja”, un gas tóxico que la aviación estadounidense diseminaba en la jungla.

En 2006 el diario Los Ángeles Times publicó documentos confidenciales del Grupo de Trabajo de Crímenes de Guerra de Vietnam del Archivo Nacional de la Universidad College, en Maryland.

Según el diario, la documentación demuestra que las matanzas de civiles a manos de soldados estadounidenses durante la guerra fueron mucho más numerosas de lo que se creía y, como es lógico, quedaron impunes.

Los archivos mencionan siete masacres cometidas en Vietnam desde 1967 hasta 1971, período en el que, al menos, 137 civiles murieron. Esto no incluye la masacre de los casi 500 habitantes del pueblo de My Lai.

Hubo otros 78 ataques a no combatientes en los que al menos 57 personas fueron asesinadas, 56 resultaron heridas y 15 violadas. En total, suman 320 crímenes cometidos por soldados estadounidenses.

“Los abusos no se limitaban a unas pocas unidades indisciplinadas”, informó Los Ángeles Times. “Estaban encubiertas en cada división del ejército que operaba en Vietnam”, añadía.

La cuarta parte de los 203 soldados acusados de herir a civiles o prisioneros vietnamitas fueron enviados ante un tribunal militar, pero sólo 23 fueron condenados, según el informe del periódico.

El archivo incluye 241 casos que relatan más de 300 atrocidades probadas por parte de fuerzas de Estados Unidos y otras 500 sospechas sin confirmar.

El periódico dijo que había examinado casi todos los documentos y que tenía copias de 3.000 páginas, es decir, un tercio del total, antes de que funcionarios del gobierno los retiraran del acceso público.

Zapatero presiona en Venezuela por encargo de los monopolios para liquidar el chavismo

El antiguo Presidente del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero presiona en Venezuela por encargo de Repsol y otros monopolios en favor de una liquidación “dulce” del bolivarismo. Es el mismo papel que viene jugando España en Venezuela desde que Chávez llegó al gobierno en 1999, aunque con algunas variaciones: Aznar trató de dar un golpe de Estado, mientras Felipe González y Zapatero “sólo” presionan.

La actuación de Zapatero es la de cualquier otro lobbista al servicio de los monopolios españolas, que buscan un “hombre de paja” para defender sus intereses en el país latinoamericano. El apoyo de Zapatero ha sido especialmente importante para que Repsol pueda repatriar dividendos de Venezuela.

Pero los monopolistas españoles preparan el desembarco en una Venezuela post-Maduro o participar allí de un capitalismo salvaje. El plan es el de que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) siga en el poder, pero sin la presencia de Maduro y de figuras destacadas del chavismo, sobre todo aparato militar.

Zapatero ya ha actuado como lobbista en Cuba o Guinea Ecuatorial, de la mano de los antiguos ministros del PSOE Miguel Ángel Moratinos y José Bono. Tiene muy buena relación con el todavía subsecretario de Estado de Estados Unidos para Asuntos Políticos de Latinoamérica, Thomas Shannon, uno de los supervivientes del gobierno de Obama. Shannon está al tanto de cada paso que da el equipo de mediadores de Zapatero en Venezuela.

La intervención de Zapatero en Venezuela comenzó, al menos oficialmente, a finales de 2015, cuando aterrizó en Caracas como observador internacional de las últimas elecciones parlamentarias, las que dieron a la oposición la mayoría de la Asamblea Nacional. Tras estos comicios, Zapatero continuó viajando al país latinoamericano como mediador de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), y desde octubre de 2016 participa de forma más activa en las negociaciones entre el gobierno venezolano y la oposición.

En este cometido le acompañan los expresidentes Ernesto Samper (Colombia), Leonel Fernánez (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá). También ha aportado su visión monseñor Claudio María Celli, emisario del Vaticano.

http://www.vozpopuli.com/actualidad/mediacion-Zapatero-lobbista-etapa-post-Maduro_0_1015098724.html

La estrategia del ‘tomahawk’

En Estados Unidos llaman “estrategia del tomahawk” a lo que ha llevado a cabo Trump en Siria: bombardear un país soberano sin declarar la guerra, sin consultar al Congreso, sin el apoyo de sus aliados, incluso de los más incondicionales, y sin la autorización de la ONU, lo que en otros países llaman hacer las cosas “por cojones”, eso que tanto espanta los juristas y amantes de la ley, el orden y el Estado de Desecho.

Además de un misil moderno, el “tomahawk” es una especie de hacha (el hacha de guerra) que utilizaban las tribus autóctonas de norteamérica de las que procede Nikki Haley, la embajadora de Estados Unidos en la ONU. En el lenguaje del siglo XIX, habría que decir que la manera de proceder de Estados Unidos en Siria es una “salvajada”, impropia de personas civilizadas. Los estadounidenses son unos “bárbaros”.

Los que nos lamentábamos de que Trump carecía de estrategia, o que la había cambiado, no salimos de nuestro estupor: Trump tiene una estrategia, que es la del “tomahawk”, dice un diplomático europeo para lamentarse de que Trump no cuenta con sus amiguetes del otro lado del Atlántico.

Es más, de lo que el diplomático se queja exactamente es de que Trump hubiera advertido previamente del ataque a los rusos y no a ellos, a los europeos.

Los diplomáticos, en general, lo mismo que los periodistas, se engañan a sí mismos y no se enteran muy bien de la verdadera situación del mundo. No será porque Trump no se lo ha advertido a sus “aliados” europeos, al menos a quien debía hacerlo, que es Angela Merkel. Por eso los editoriales de la prensa alemana tienen poco que ver con el cúmulos de imbecilidades de otras, como la francesa y, naturalmente, la española.

En Alemania la prensa ya reserva sus mejores columnas para la guerra, el rearme, la industria del guerra y la militarización de la sociedad. Hacen tiempo que abandonaron los eufemismos. Al Der Spiegel ya no le basta con exigir el apoyo militar a los amigos terroristas que operan en Siria sobre el terreno. Lo que propone es lanzar un ultimátum a Bashar Al-Assad seguido de un bombardeo masivo si no atienda las exigencias que se le impongan.

Una de esas exigencias son las zonas de exclusión aérea que tanto beneficio reportaron al imperialismo durante las agresiones contra los Balcanes y Libia. La prensa alemana habla de ellas y dice que se pueden hacer digerir con la misma excusa que en Libia: para proteger a los refugiados de los bombardeos con armas químicas, etc.

Es la propuesta para la Unión Europea del redactor jefe del Süddeutsche Zeitung, Kurt Kister: sentar a Rusia ante una mesa de negociaciones para admita las zonas de exclusión aérea, la concentración de los refugiados en ellas y los convoyes de “ayuda humanitaria” a través de los cuales se volvería a rearmar y reorganizar a los terroristas sirios.

Con Corea del norte habría que proceder de la misma manera, asegura Die Welt: ya basta de amenazas y demostraciones de fuerza; hay que bombardear el país sin piedad. Cuando el periódico alemán se queja de Trump porque no tiene estrategia, aclara bastante las cosas al añadir que se refiere a la “estrategia militar” porque ya todo se resuelve en el terreno de la guerra o de la amenaza de guerra.

Los plumíferos del imperialismo se declaran absolutamente conscientes de las consecuencias de una guerra en el mundo actual y saben que cuando hablan de atacar a Siria o a Corea del norte de lo que están hablando es de un choque frontal con Rusia o al menos, como dice Die Welt, de una “escalada”.

Así que, además de los eufemismos, el panorama de despeja también de intermediarios. El lenguaje empieza a cambiar. Ya nadie habla de aquella fantasmal “coalición internacional”, sino de Estados Unidos. Nadie alude a los “rebeldes moderados”, al Califato Islámico, o a Al-Qaeda.

Por ejemplo, el planteamiento del Der Spiegel parte de considerar que una zona de exclusión aérea no se puede imponer con bombardeos sino que exige llevar muchas tropas sobre el terreno (“una masiva operación militar y logística”), lo cual es imposible sin chocar con los rusos, que ya están allá.

Todos los planteamientos que los imperialistas son capaces de poner sobre la mesa conducen, pues, tropiezan con Rusia y, como dice Der Spiegel, a la Tercera Guerra Mundial. No tienen más que una única posibilidad: que Rusia ceda al chantaje que le quieren imponer.

En Alemania no cuentan con ello, por lo que otro buen número de reportajes abundan sobre el rearme del ejército, el incremento de los presupuestos militares y, como dice el Frankfurter Allgemeine Zeitung, el retorno al servicio militar obligatorio “tanto para hombres como para mujeres”.

“En Berlín ya se habla de la bomba D”, dice el semanario económico Handelsblatt, donde la D significa “Deutschland”. En la próxima guerra Alemania tendrá una bomba atómica en su arsenal.

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