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Día: 13 de abril de 2017 (página 1 de 1)

El ejército de Estados Unidos lanza la bomba más poderosa de su arsenal en Afganistán

Esta tarde el ejército de Estados Unidos ha informado del lanzamiento de la bomba más poderosa de todo su arsenal de armas convencionales en una operación contra el Califato Islámico en Afganistán.

La GBU-43/B MOAB (Massive Ordenance Air Blast Bomb) es una bomba convencional de casi 10.000 kilos. Fue lanzada sobre una red de cuevas de la provincia de Nagarhar, habitualmente utilizada como escondite por Califato Islámico.

“A las 7:32 pm locales de hoy, las fuerzas estadounidenses en Afganistán ejecutaron un ataque contra el complejo de túneles de Califato Islámico en el distrito de Achin, provincia de Nargahar, como parte de los esfuerzos por derrotar a Califato Islámico en Afganistán en 2017”, informó el Pentágono en un comunicado.

“El ataque utilizó una bomba GBU-43 lanzada desde un avión estadounidense”, añade.

Según el Pentágono, el ataque fue diseñado “para minimizar los riegos de las fuerzas afganas y estadounidenses que ejecutaban operaciones de limpieza en el área, al tiempo que se maximizaba la destrucción de combatientes e infraestructura de Califato Islámico”.

En el comunicado también se afirma que “las fuerzas estadounidenses tomaron todas las precauciones para evitar bajas civiles con este ataque”.

“Como el número de bajas de Califato Islámico ha aumentado, están utilizando explosivos improvisados, búnkers y túneles para defenderse. Esta es la munición adecuada para reducir esos obstáculos y mantener el momento de nuestra ofensiva contra Califato Islámico”, ha dicho el general John W. Nicholson, comandante de las fuerzas estadounidenses en Afganistán.

El verdadero objetivo del imperialismo para invadir Panamá en 1989

Hace 27 años más de 20.000 soldados estadounidenses con artillería pesada de última generación invadieron por tierra y mar a Panamá, lo que derivó en la caída del general Manuel Noriega.

Revelaciones de un documento secreto de Estados Unidos confirman que el verdadero objetivo de su invasión militar a Panamá en 1989, era abolir los tratados del Canal y para ello capturaron y derrocaron a Manuel Noriega.

El escritor panameño Julio Yao publicó el 5 de abril en el diario “La Estrella” documentos que confirman cuál era el verdadero objetivo de la invasión militar estadounidense.

“Nuestro objetivo es desestabilizar el país sin arriesgar nuestra presencia e influencia allí, y al mismo tiempo tener una base legítima para derogar los Tratados Torrijos-Carter”, dice el texto del Memorándum Secreto-Sensitivo del Consejo de Seguridad Nacional, del 8 de abril de 1986.

El gobierno de George Bush padre ejecutó la llamada “Operación Causa Justa” de 1989 en la que utilizó 26.000 soldados. El ataque fue durante la noche y la ocupación en las calles y ministerios se extendió durante dos años.

Julio Yao explicó a la agencia Prensa Latina que había recibido este y otros documentos en 1989, y los guardó con el fin de presentarlos junto a una demanda ante la Corte Internacional de La Haya. Lo mismo hizo con una entrevista vía correo realizada al general Noriega en 1993.

El también ex asesor de política exterior probó que además de mantener el control sobre el Canal Interoceánico, Estados Unidos perseguía el objetivo de alejar a Japón de la posibilidad de trabajar en la ampliación del mismo, lo que negociaba el gobierno del general Omar Torrijos y lo continuó Noriega.

Noriega dijo en esa entrevista de 1993 que Japón hizo compromisos para los estudios del futuro Canal, buscando opciones convenientes, lo que se inició con la visita del presidente de la Cámara de Comercio japonesa, Shigeo Nagano.

El entonces jefe de las Fuerzas de Defensa de Panamá aseguró que Estados Unidos hizo presiones para eliminar esos contactos, lo cual calificó de chantaje a los nipones, a partir de los compromisos asumidos por estos en la post guerra.

Hasta el momento no se conocen reacciones estadounidenses que confirmen o nieguen la autenticidad del Memorándum.

El historiador panameño, César del Basto, explicó que en el contexto actual el tema parece no interesar a Estados Unidos. “A nosotros si, pues tenemos la deuda de seguir construyendo una memoria histórica basada en el pasado-presente y no en el pasado-pasado como quieren ellos”.

La invasión de Panamá el 20 de diciembre de 1989 es conocida como la “Operación Causa Justa” y considerada como un acto terrorista.

Estados Unidos ha intervenido siete veces a Panamá desde 1856 hasta 1989. En el país centroamericano no se tienen claras las cifras de muertos causados por la Operación Causa Justa. Según la Asociación de Familiares de los Caídos del 20 de diciembre de 1989 murieron más de 4.000 personas.

Adolfo Suárez, el franquista que quiso ser ministro ‘de lo que sea’

Tras Arias Navarro, alias “El Carnicero de Málaga”, Adolfo Suárez fue el segundo presidente del gobierno durante la transición (1976-1981). Como todos los políticos franquistas, comenzó a trepar dentro del Movimiento, una burocracia repleta de advenedizos.

Pero para ello había que tener enchufes, buenos contactos y lo que entonces se llamaban “recomendaciones”. En el caso de Suárez, su padrino fue Fernando Herrero Tejedor. Ambos se conocieron en Ávila, donde Herrero Tejedor era gobernador civil de Ávila.

Además de un personaje ligado al Opus Dei, Herrero Tejedor era un peón del almirante Carrero Blanco en el aparato judicial, donde desempeñó el cargo de Fiscal General del Estado.

En 1961 le nombró a Suárez jefe del Gabinete Técnico del Vicesecretario General del Movimiento fascista, donde también coincidió con Herrero Tejedor, que llegó a ser ministro y secretario general del Movimiento.

En 1967 fue elegido procurador en Cortes por Ávila y un año más tarde gobernador civil de Segovia.

Dos años después, durante una crisis de gobierno, Alfredo Sánchez Bella pasó a encabezar el Ministerio de Información y Turismo y Carrero Blanco le pidió que nombrase para la Dirección General de Radiodifusión y Televisión a Suárez.

En un tugurio de camarillas, como fue siempre el franquismo, tanto Herrero Tejedor como Adolfo Suárez fueron de la mejor camada: la del almirante Carrero Blanco. Cuando dicen que Suárez hizo la transición, hay que deducir, por lo tanto, que tal mérito corresponde directa e inmediatamente a Carrero y a los peones que dejó junto a Suárez para allanarle el camino, como los generales Díez Alegría y Gutiérrez Mellado, entre otros.

Al inicio de la década de los setenta la televisión empezó a jugar un papel clave, y sólo había una. Si la política se empezaba a escenificar en los platós, entre decorados y decoraciones, la transición se haría de la misma manera. Suárez lo aprovechó para hacer lo que le dijeron que hiciera: utilizarla para promocionar la figura del entonces “Príncipe” Juan Carlos, otro que debe su cargo al Almirante Carrero, al que en 1967 nombró para heredar al mismísimo Franco.

Permaneció en el cargo hasta 1973 y durante el breve semestre en que, por vez primera vez en su vida, no ocupó una poltrona pública, entró en el mundillo de los negocios para políticos de la mano de los Van de Walle, y con iniciativas propias, como la de actuar de comisionista en la venta de solares y pisos cerca de Madrid, en San Fernando de Henares, con Alfonso Gordillo, propietario de terrenos, moteles y gasolineras en la comarca.

Luego le nombraron presidente de la Empresa Nacional de Turismo S.A. (Entursa), dependiente del INI, a la que dejó con una deuda de más de 1.000 millones de pesetas. Con el dinero público Suárez le financió al canario Van de Walle la construcción de un hotel de lujo en Barcelona, el Ifa-Sarriá, con el que tuvo que cargar el INI tras importantes desembolsos y pérdidas.

El 12 de junio de 1975 su padrino Herrero Tejedor falleció en accidente de tráfico y entonces Suárez le confiesa a Armando Marchante (Razón Española, núm. 156) su vocación: “Yo quiero ser ministro; donde sea, con quien sea y para lo que sea. Todo lo demás no me interesa”. Se prepara para ello y le nombran presidente de “Unión del Pueblo Español”, un refrito de oportunistas de la vieja guardia creado para garantizar su continuidad en el poder.

En diciembre de 1975, un mes después de la muerte de Franco, Arias Navarro le nombra Ministro Secretario General del Movimiento y el 3 de julio del año siguiente el rey le nombra Presidente del Gobierno. No fue bien recibido ni por los sectores próximos al franquismo ni por la oposición. Días después, El País publicó un reportaje en el que aseguraba que Suárez era una marioneta del búnker y del Opus Dei impuesta a la Corona. Francisco Umbral lo expresó con ironía en su columna: “Había que liquidar el postfranquismo, cambiar la cosa, a ver si me entiendes. Y entonces han puesto a un falangista”.

En su primera declaración pública tras el nombramiento anunció una reforma de las leyes franquistas porque, como dijo Fernández-Miranda, presidente de las Cortes, la transición respetaba plenamente la legalidad fascista: “De la ley a la ley a través de la ley”. Naturalmente, se refería a la ley franquista, y no sólo todo se iba a hacer conforme a la ley, sino que la legalidad iba a marchar de una legalidad franquista a otra legalidad franquista. Los diarios de la época expresaron bien claramente en qué consistía el proyecto de reforma de Suárez. Por ejemplo, el diario “Córdoba” dijo que se trataba de “modificar una Constitución abierta, sin necesidad de que sea dinamitado el edificio del Estado” (10 de setiembre de 1976).

En realidad, se trataba de ir de un fraude a otro fraude, al que Suárez llamó “Ley para la Reforma Política”, la octava de las leyes fundamentales redactada por el franquismo, aprobada por las Cortes franquistas en noviembre de 1976. La ley reconocía la continuidad del régimen franquista: “Sólo incardinando en el orden político vigente puede [la reforma] encontrar fuente y base para su legítimo planteamiento”.

Con la “Ley para la Reforma Política” las Cortes franquistas se autodisolvieron, convocando elecciones legislativas para el 15 de junio de 1977. No fueron, pues, unas elecciones a Cortes constituyentes. A causa de ello, el PCE manifestó inicialmente su oposición.

Pero sin un proceso constituyente no puede aprobarse constitución. Sin embargo, como consecuencia de otro fraude más a los electores, posteriormente se reconvirtieron en constituyentes y redactaron una Constitución.

En las elecciones del 15 de junio no pudieron participar ninguno de los partidos que no aceptaron la monarquía fascista y todo el proceso, incluidas las elecciones, fueron dirigidas desde los aparatos del Estado conforme a los planes que el franquismo había elaborado de antemano.

Entre ellos, a Suárez le prepararon una coalición denominada “Unión de Centro Democrático” que jugó con las cartas marcadas.

Las Cortes resultantes de aquellas elecciones fraudulentas, convertidas en constituyentes, aprobaron la Constitución.

Felipe González afirmó que, si por Suárez hubiera sido, no se hubiera redactado la Constitución. A finales de los setenta a Suárez se le llevaban los demonios cuando la oposición le hablaba de Cortes Constituyentes, no por lo que ello representaba de desmontar el régimen franquista y restaurar la democracia, sino por el miedo de que la Constitución discutiera el hecho monárquico, pues ésta era, obviamente, una de las razones fundamentales por la que el Rey le había elegido. En una reunión a la que acudieron Suárez, Gutiérrez Mellado y González, éste les aseguraba que su partido plantearía una moción republicana testimonial pero que votarían finalmente a favor de la monarquía.

El 3 de marzo de 1979, Adolfo Suárez ganaba por segunda vez unas elecciones generales, e iniciaba su tercer mandato como presidente del Gobierno.

En 1981 Suárez dimitió de su cargo de presidente del Gobierno y también como presidente de UCD. Calvo Sotelo le sucedió al frente del gobierno hasta 1982, momento en el que, después de un intento de golpe de Estado, al frente del PSOE Felipe González ganó las elecciones.

El verdadero desarme de ETA

Pablo Soledad

Estas líneas se escriben pocos días antes del 8 de abril, fecha en la que se ha anunciado la entrega del arsenal que le resta a la organización armada vasca Euskadi Ta Askatasuna (ETA).

Dicha entrega de armas se anuncia con semanas de adelanto por un grupo referencial de personas de la sociedad vasca,  que viven principalmente en Iparralde (Pais vasco-francés), denominadas «Artesanos de la Paz». El secretario general de Sortu, Arnaldo Otegi, partido referente de la Izquierda Abertzale oficial (IAo), llama a saborear ese día, 8 de abril, como si de un banquete se tratara.

Los partidos representantes de las oligarquías francesas, española y vasca celebran el triunfo del «Estado de derecho» y la victoria sobre el «terrorismo», los mass media generan directa o indirectamente con tertulias, reportajes, entrevistas y declaraciones que la paz ha llegado y la ilusión de todos los días ya no es sólo el cupón de la ONCE.

El desarme de ETA que esperan el poder y los esbirros del capital, no es el fin de la lucha armada y la entrega de las armas, pues militarmente ya habían vencido hace muchos años. Lo que están a punto de conseguir es mucho más importante: es el desarme ideológico total y sin condiciones de la Izquierda Abertzale oficial (IAo) y  ciertamente parece que lo están logrando.

En los próximos meses y años vamos a constatar lo que ya empezó hace casi dos décadas: la exclusión de cualquier pensamiento y acción revolucionaria y anticapitalista por parte de las diferentes direcciones que han dirigido a la Izquierda Abertzale y sus diferentes marcas electorales. Solamente el todavía parece ser minoritario sector que se ha apartado de la oficialidad, y que se visualiza en organizaciones como ATA (Colectivo en defensa de la amnistía de las presas políticas) o la todavía jovencísima Herritar Batasuna, mantienen la Independencia y el Socialismo como objetivos a conseguir.

Si a estas organizaciones sumamos personas y grupos que todavía hoy están en la IAo, probablemente el desarme ideológico no será consumado por parte de las direcciones políticas del llamado MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco), que ahora parece no existir.

Eso sí, se vuelve a criminalizar la crítica desviando el debate a que unos están por el fin de la violencia y otros no lo aceptan, nada más lejos de la realidad. Se utiliza el señalamiento y la criminalización para tapar el verdadero debate de fondo: nos pasamos con «armas» y bagajes al sistema, otro viaje a la nada ya realizado por Euskadiko Ezkerra en su momento, o plantamos cara y luchamos por una verdadera Autodeterminación que nos lleve al Socialismo y que acabe con la mayor de las violencias y terrorismos como es el sistema capitalista.

El PNV ha conseguido en estos últimos cinco años tener más poder institucional que nunca, mantener su pacto con la oligarquía española y consolidarse como fuerza hegemónica en la práctica en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa pero también sin tener la misma fuerza electoral en Navarra, con su marca blanca llamada Geroba Bai. Ha conseguido que PSOE y PP, los primeros en el Gobierno del País Vasco, aprueben los presupuestos de este año y también votará a los presupuestos de Rajoy a nivel estatal.

El pacto entre capitalistas goza de muy buena salud, mientras tanto la desmovilización social, salvo contadas excepciones, está empapando Euskalherria como una red que bloquea la lucha por transformar la realidad impuesta por el modelo capitalista y las políticas neoliberales de la Unión Europea, el Reino de España, la República francesa y las comunidades autónomas de Navarra y la Comunidad Autónoma Vasca.

Ni el capital ni los partidos que lo sustentan se desarman, no sólo en el plano militar, al revés, cada vez lo aumentan y lo perfeccionan para parecer que están por la paz, su paz.

Debemos unir luchas, organizar a la clase obrera, mantener y aumentar la solidaridad internacionalista, defendiendo la Autodeterminación, la República y el Socialismo como herramientas para conseguir una sociedad sin clases, antipatriarcal, feminista, ecologista y comunista, luchando aquí y ahora por la Amnistía inmediata de todas las personas presas y para ello no podemos, no debemos desarmarnos ideológicamente ni en Euskalherria ni en ninguna parte del mundo. El 9 de abril seguiremos luchando por la paz de verdad y el fin de la opresión y la violencia.

http://eh.lahaine.org/el-verdadero-desarme-de-eta

La posición de China sobre el bombardeo de Estados Unidos contra Siria

El posicionamiento de los distintos países del mundo a favor o en contra del bombardeo de Estados Unidos contra Siria ha sido el esperado. El llamamiento de China a la “calma” también lo ha sido. Pero, ¿qué significa la calma en medio de la guerra? Se puede interpretar de muchas maneras distintas. Incluso se puede malinterpretar, sobre todo teniendo en cuenta que en Florida se celebraba una reunión al más alto nivel entre Xi Jinping y Trump.

La prensa rusa dice que al no condenar el bombardeo, Pekín ha abandonado a su aliado moscovita. El diario ruso Nezavisimaya Gazeta publica un análisis que expresa el estado de ánimo en ciertos sectores políticos de Rusia. Se hacen eco de rumores surgidos en la prensa de Estados Unidos según los cuales Jinping considera que el bombardeo vengó el ataque químico previo.

Eso es absurdo. El Presidente chino sabe mejor que cualquiera de nosotros que el gobierno sirio no tiene absolutamente nada que ver con el ataque químico, pero ningún otro país como China fundamenta sus buenas o malas relaciones con los demás países sobre criterios pragmáticos. A China lo que realmente le interesaba era la cumbre de Florida y no lo que ocurriera en Siria.

Cuando China llama a la “calma” no habla de Siria sino de Estados Unidos. Es lo que pone de manifiesto la prensa china, donde la situación en Siria ha quedado en un segundo plano frente a un posible deterioro de las relaciones de China con Estados Unidos tras la llegada de Trump a la Casa Blanca y han quedado entusiasmados cuando los gringos les han dado carta blanca para sacar adelante su “ruta de la seda”.

Eso pone de manifiesto otra de las diferencias entre ambos países: mientras China tiene una estrategia a largo plazo, Estados Unidos planifica de hoy para mañana.

Según el New York Times, tanto China como Estados Unidos han llegado a un principio de acuerdo sobre lo que consideran como una escalada de la tensión en el Mar Amarillo, del que responsabilizan a Corea del norte, una piedra en el par de zapatos de las buenas relaciones que quiere mantener China con Estados Unidos.

A nuestro modo de ver eso hay que interpretarlo de la siguiente manera: a cambio de lo anterior (la ruta de la seda) China deja las manos libres a Estados Unidos para que pueda tensar la cuerda con Corea del norte. Sólo queda saber hasta qué punto, es decir, si los chinos han autorizado a Estados Unidos a atacar al gobierno de Pyongyang, sin verse comprometidos por ello, ni obligados a defender a Corea como en 1950.

La agencia china Xinhua asegura que también ha habido acuerdo sobre un tercer aspecto de las relaciones entre ambas potencias: la competencia comercial. Se han dado un plazo de 100 días para equilibrar la balanza de pagos relanzando las exportaciones de Estados Unidos hacia China, uno de los propósitos electorales de Trump, típico de la cortedad de miras de los imperialistas de Washington.

Pero hay un aspecto sobre el que Nezavisimaya Gazeta llama la atención y no debe pasar desapercibido: China está muy lejos de la unanimidad del planteamiento de sus relaciones con Estados Unidos. El decano de la Facultad de Relaciones Internacionales de Pekín ha puesto de manifiesto la gravedad del ataque de la Marina de Guerra contra Siria, frente a la cual el gobierno de China debe intentar estrechar aún más sus relaciones con Moscú.

Al mismo tiempo, pone de manifiesto que Trump se ha concentrado en la situación en el norte del Pacífico para asegurar la posición de Corea del sur y Japón, abandonando a los países ribereños del Mar de China Meridional, cuyo mejor ejemplo es Filipinas.

Es otra de las características del declive de la hegemonía de Estados Unidos: a pesar de concentrar sus energías en el Pacífico, no es capaz de defender al mismo tiempo sus posiciones en el norte y en el sur. Cuando aprieta arriba, afloja por debajo.

El Fondo Monetario Internacional apoya la erradicación del dinero metálico

Un documento firmado por Alexei Kireyev, analista del FMI (Fondo Monetario Internacional), analiza los beneficios que tendrá para el capitalismo monopolista de Estado  la abolición del dinero metálico y sugiere las etapas en las que se puede implementar para extraer el máximo provecho.

El FMI asegura inicialmente que no desea tomar partido por dicha medida, pero sus conclusiones no dejan lugar a dudas de que la erradicación de la moneda fiduciaria es positiva para paliar la crisis del capitalismo.

Kireyev dice que las personas tenemos apego por el dinero metálico, mencionando expresamente la confidencialidad de lo que hacemos con él, cuánto tenemos, en qué lo gastamos y nos sobra algo a fin de mes.

Pero luego entra a saco en una de las manifestaciones de la crisis, las deudas gigantescas contraídas para paliar la crisis y la necesidad de meter la mano en el bolsillo de las masas para pagarlas, una operación que justifican con la excusa de la “lucha contra la corrupción y el blanqueo de capitales”.

Primero desataron la corrupción y ahora quieren acabar con ella, como esos niños que tratan de meter en agua del mar en un cubo agujereado. Naturalmente que la demagogia sobre la evasión fiscal, el dinero negro siempre salen a relucir en estos casos, como si ahora fuera la primera vez que eso existe.

Una vez más, el Tercer Mundo ha servido de conejillo de Indias para los experimentos del capitalismo. En India el gobierno de Modi lo ha puesto en práctica con efectos desastrosos. Australia también se dispone a poner en marcha este tipo de medidas.

Kireyev propone hacerlo progresivamente, por etapas, evitando hacerlo por decreto para evitar el rechazo social y no dar la impresión de que el Estado burgués trata de imponer un control absoluto sobre la vida de las personas a través de la fiscalización de sus ingresos y gastos. Tienen que hacernos creer que es mejor para nosotros, de que si contabilizamos mejor nuestras cuentas seremos menos miserables.

Las medidas deben ir acompañadas de otras de tipo fiscal e internacional para agilizar los desplazamientos de capital y las inversiones exteriores.

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