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Día: 9 de abril de 2017 (página 1 de 1)

El último que apague la luz

Bianchi

Agentes políticos, personalidades, el Parlamento Vascongado -menos el PP vasco y su clon navarro, UPN- parecen perder el culo por ver quién es el primero en decirle a ETA que se desarme de una puta vez, pero de manera clara, unilateral y sin contrapartidas.

Ve uno la foto de toda esta pandilla y se pregunta: ¿todos por fin reunidos, menos el PP, para hacer ver al Gobierno de turno que no queda otra que buscar soluciones políticas al llamado «conflicto vasco»? No, todos reunidos para pedirle a ETA que se desarme y que se verifique y que sea por la paz. Y, también, se ruega a los gobiernos español y francés que no pongan «obstáculos» a ese desarme. ¿El mundo al revés? Podría parecerlo en apariencia.

Suele decirse que «a enemigo que huye, puente de plata» queriéndose decir que cómo es posible que el Gobierno español ponga tantas trabas a un desarme por el que apenas unos años antes hubiera firmado a pie juntillas y se hubiera dado con un canto en los dientes, mostrando ahora desdén cuando no desidia por algo por lo que, como decimos, suspiraba hace bien poco. ¿Cómo se ha llegado a esta situación? Vaya por delante que todo -al menos fue un detonante mollar- arrancó del ultimátum del ministro del Interior con Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba, cuando dijo al mundo abertzale que «o bombas o votos: elijan» captando el mensaje la camarilla de Arnaldo Otegi a la primera, aunque el cese de la lucha armada ya lo venían rumiando años atrás, desde Anoeta-2004, por ejemplo. Si no antes (en Argel-1989). Ocurre que no tocaba todavía enseñar la patita claudicante e, incluso, criticaban acerbamente a quienes sí lo hacían como Aralar de Patxi Zabaleta, Eusko Alkartasuna (de Garaikoetxea, exlendakari con más carisma), Esker Batua (de Javier Madrazo, hoy «Alternatiba» -con be en euskera- con el vividor Óscar Matute), que se adelantaron en el tiempo y hoy son parte del conglomerado EHBildu con Sortu de principal mascarón.

Si alguien puede atribuirse el «mérito» de poner una pista de aterrizaje a ETA fue Rubalcaba cuando todavía podía especularse con un «paz por presos». Ahora, con Rajoy, ni eso. Ahora la rendición pura y dura, el desarme teatralizado de manera patética y protagonizado, se dice, por la «sociedad civil» -no saben ni lo que es eso- que se hace llamar «artesanos de la paz» preocupadísimos por la impecabilidad del desarme de marras, como diciéndole a ETA que no intente trucos (como ya pasó con «verificadores internacionales» en otra ocasión televisada), que sean serios como lo son ellos también. ¿Hablar de que se desarme la otra parte, el Gobierno? Por favor, no hagan chistes, no estamos para bromas…

¿Por qué parece que Rajoy no hace nada, al menos aparentemente, decíamos, (porque detenciones sigue habiendo si se tercia)? E incluso parece poner obstáculos al desarme, ¿está loco?, ¿echa de menos los viejos tiempos cuando la culpa de todos los males la tenía ETA y era el capacico de las ostias? Mariano no tiene necesidad de mover ni un dedo, ni un músculo: ya lo hacen otros por él. ¿Quiénes? La izquierda abertzale oficial (la no «oficial», la que no ha cambiado de chaqueta, ya está siendo hostigada, señalada y criminalizada por el reformismo aberzale) encargada del trabajo sucio, es decir, lavar el cerebro de sus parroquianos, labor que nadie más que ellos podría hacer con alguna credibilidad.

Esta es una pata necesaria -el caballo de Troya interno- para desmontar el otrora llamado (hasta Aznar lo pronunció con alguna dificultad lingüística) MLNV (Movimiento de Liberación Nacional Vasco). La otra, por supuesto, la tuvo que poner el Régimen, lo mismo uno que otro gobierno de no importa qué pelaje, PsoE o PP, Un régimen que se da en llamar ahora «Régimen del 78» y que yo llamo, en una cruzada perdida, lo sé, «Régimen del 39», o sea, de cuando se acabó la guerra civil ganando los fascistas, y de aquí que diga que a ETA no la derrotó, como se llenan la boca ahora el baboserío tertulianesco y demás paniaguados, estómagos agradecidos e intelectualillos de medio pelo y áulicos, el «Estado de derecho», o la «democracia», o la Policía, sino el fascismo con disfraz pero vacunado contra la rabia sacando el doberman en «temas de Estado»: Euskadi, Navarra y ahora Catalunya. Llegado el momento, actuarán sin vacuna contra el facha que llevan dentro y les vence y es su ADN… «que para eso ganamos la guerra, qué cojones».

Así, pues, en la dialéctica de la clase dominante que sólo ve el conflicto -y los conflictos, como el último con los estibadores- en términos de «vencedores y vencidos», típica antidialéctica fascista más propia del maniqueísmo del conmigo o contra mí, en la derrota de ETA ha intervenido el Régimen, de una parte, personificado por mí en Rubalcaba, y, de otra, la ayuda inestimable, la traición, de la camarilla degenerada de los Otegi y compañía (Rufi Etxeberria, Barrena, Permach, Rafa Díez y otros «veteranos» encargados de «gestionar» las consecuencias -olvidándose de las causas- del mal llamado conflicto vasco, e hipotecando el futuro y lucha política de nuevas generaciones condenadas a la frustración a no tardar mucho). Roma no pagó a quienes traicionaron a Viriato. Madrid, sí.

Bona tarda.

El lugar del mundo donde se cometen más violaciones es en el ejército estadounidense

El lugar del mundo donde más violaciones y delitos sexuales se producen es en el ejército estadounidense. Se habla de una verdadera “epidemia” y de violaciones en masa. En 2014 el Pentágono admitió que aproximadamente 20.000 soldados habían sido violados en los cuarteles.

Pero al 85 por ciento de las víctimas ni se les pasa por la cabeza la idea de denunciar el delito, a causa de las amenazas que pesan sobre ellos. La violación en el ejército estadounidense forma parte de una “cultura” militarista que refleja la que impera en aquella sociedad, donde cada 98 segundos se comete una violación.

En 2014 el Comité contra la Tortura de la ONU tuvo que recordar a Estados Unidos que la violación no forma parte de ninguna “cultura”, sino más bien al contrario y, por lo tanto, que tiene obligación de proteger a las víctimas de las violaciones que se cometen entre sus fuerzas armadas.

Un factor que pesa sobre la enorme cifra de violaciones y crímenes sexuales en el ejército estadounidense es el aumento en el número de criminales que hay entre la soldadesca del Pentágono. Tras la guerra de Irak, la popularidad de la tropa ha disminuido y, como consecuencia, también el número de reclutas, por lo que tienen que acudir a los exconvictos.

Estudios realizados por la Marina en 2012 revelan que un 15 por ciento de los nuevos reclutas había cometido o intentado cometer al menos una violación antes de unirse a las Fuerzas Armadas. En 2011 el FBI aseguraba que miembros de más de 53 bandas callejeras se habían alistado en el ejército para no ser detenidos.

Al mismo tiempo, en Estados Unidos un 8 por ciento de la población penitenciaria la componen veteranos del ejército.

En 2014 otra encuesta del Pentágono destapó que el 62 por ciento de las víctimas que permanecían activas en la Armada habían recibido algún tipo de represalia tras denunciar un delito sexual a sus jefes.

El acoso sexual en el ejército afecta tanto a mujeres como hombres, pero cuando estos son víctimas de violaciones se enfrentan al peor estigma que pueda haber entre la soldadesca, la homosexualidad, que hasta 2011 ha estado estaba prohibida en la Armada estadounidense.

En 2004 el Pentágono tuvo que poner en marcha una oficina de respuesta de las violaciones en la Armada, conocida en inglés como SAPRO. Esta misma oficina tiene un encargado por cada instalación militar al que las víctimas pueden dirigirse en caso de padecer un delito. También se ha modificado el Código Penal Militar para que los comandantes no puedan continuar amañando las denuncias.

Sin embargo, en 2013 el propio teniente coronel Jeffrey Krusinki, director de la prevención de abusos sexuales en las Fuerzas Aéreas, fue denunciado por acoso sexual.

El padre de una recluta que se suicidó después de ser violada y licenciada de la marina,  muestra su retrato

Estados Unidos planea un choque militar con Rusia utilizando a Siria como pretexto

En la Guerra de Siria la novedad no es la nueva patraña del ataque químico de Jan Cheijun, algo muy oxidado, sino el bombardeo del aeropuerto de Al-Shayrat por la Marina de Guerra de Estados Unidos, que se ha puesto al frente sin tapujos. Ya no escuda sus ataques con intermediarios ni yihadistas.

Una vez que Estados Unidos ha dejado claras sus intenciones, todos le pasan el testigo a Rusia: ¿qué ha hecho?, ¿qué no ha hecho?, ¿qué va a hacer? Tras el bombardeo la pelota está, pues, en el tejado ruso y la primera pregunta es por qué los afamados sistemas de defensa antiaérea no destruyeron los misiles estadounidenses.

El periodista francés Thierry Meyssan recoge comentarios de diplomáticos árabes —argelinos más bien— según las cuales el Estado Mayor del ejército estadounidense advirtió a los rusos del ataque con antelación. De ahí concluye que el bombardeo estaba “pactado”, lo que es mucho decir y, además, no impide reconocer que Trump ha dado un salto cualitativo al que no se había atrevido Obama.

El bombardeo, añade Meyssan, fue irrelevante porque el aeropuerto estaba ruinoso y vacío y que Trump sigue adelante con su intento de cambiar la política imperialista hacia Oriente Medio de la mano de Rusia.

Algunas fuentes rusas van en la misma dirección de minimizar los daños causados por el bombardeo. La prensa rusa ha transmitido lo siguiente:

— Siria fue advertida del ataque y retiró sus aviones, las pérdidas han sido ínfimas, “sólo” han destruido 9 aviones sirios
— los sistemas de defensa antiaéreos sólo protegen al ejército y a la aviación rusos, no a los sirios
— cualquier respuesta hubiera supuesto una guerra nuclear con Estados Unidos

De manera significativa, los portavoces del Pentágono han respondido a la primera de las cuestiones, que es realmente irrelevante, y se han dedicado a enviar fotos a la prensa para demostrarle al mundo que sus misiles Tomahawk son mucho más eficaces de lo que dicen los rusos. El Daily Mail ha expuesto dichas fotos (*), que juegan el papel de trofeo de guerra.

Las fotos mostradas no son concluyentes sobre las pérdidas causadas, entre otras cosas porque en ella aparecen refugios de hormigón para proteger a los aviones de ese tipo de ataques aéreos. En cualquier caso, el objetivo del ataque no era causar daños a la aviación siria; ni siquiera a Siria. Para tratar con Siria el Pentágono utiliza a sus lacayos yihadistas. Para tratar con Rusia hacen falta otro tipo de instrumentos.

Como ya hemos dicho, el ataque al aeropuerto estaba dirigido contra Rusia y transmite un mensaje indubitado, que el Pentágono, además, no ha tratado nunca de ocultar. Entre las declaraciones oficiales y las oficiosas, han manifestado que “sin apoyo exterior” Siria no hubiera podido llevar a cabo el ataque químico de Jan Sheijun. “Sospechamos que los sirios han recibido ayuda”, ha dicho un alto oficial.

Como ven, en Washington nunca se quedan cortos; no sólo sostienen la fábula química sino que involucran en ella a los rusos (el “apoyo exterior”). En Siria se acabaron los intermediarios, los proxies y los recaderos. “Como mínimo los rusos no han sido capaces de controlar la actividad” de sus aliados sirios, dicen en Washington. “No podemos decir ahora el papel que los rusos han podido jugar” en el lanzamiento del ataque químico de Jan Sheijun. “Pero si hay una prueba cualquiera o una acusación creíble, deduciremos de ello las consecuencias al máximo de nuestras posibilidades”, añaden las fuentes gringas.

A los imperialistas se les puede achacar muchas cosas, excepto la de falta de determinación. Su continua referencia a las “pruebas” es un chiste para el entretenimiento de la propaganda mediática. En el momento en el que necesiten tratar directamente con los rusos, aparecerán esas “pruebas” y muchas más, incluso del sexo de los ángeles y de san francisco.

Los rusos son quienes mejor lo saben. ¿Por qué no paralizaron el lanzamiento de los misiles Tomahawk sobre el aeropuerto sirio? Porque habían firmado un protocolo precisamente para evitar ese tipo de provocaciones. Por eso han minimizado las pérdidas. Se le llama “no entrar al trapo” en el lenguaje corriente. Como en los duelos del siglo XIX, no hay que dejar que el adversario diga el cuándo, el dónde y el cómo. Ahora los rusos han borrado su firma del protocolo y así lo han advertido. Cualquier incidente puede escalar la guerra.

(*) http://www.dailymail.co.uk/news/article-4392962/Satellite-images-destruction-Assad-s-air-base.html

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