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Día: 5 de abril de 2017 (página 1 de 1)

Los Cascos Blancos están involucrados en el ataque químico de Jan Sheijun

Un día antes del ataque por el que se cifran más de 250 muertos, un periodista del grupo Orient News, portavoz no oficial del Frente Al-Nusra y de los Cascos Blancos, anunció  en su cuenta de Facebook que “mañana iniciamos una campaña de medios para cubrir los ataques aéreos en Hama, que incluye el uso de armas químicas contra la población civil”. Esto parece indicar el conocimiento previo que los rebeldes tenían de lo que iba a suceder.

Tras el ataque, los Cascos Blancos han difundido varias filmaciones supuestamente grabadas socorriendo a víctimas del ataque químico. Si bien es cierto que en otras ocasiones se han difundido imágenes falsas de estos «operativos de rescate», esta vez parece que las víctimas, muchas de ellas niños, son reales.
Varios niños asfixiados aparecen en los vídeos a partir de una sustancia química desconocida, mientras que otros parecen tener lesiones en la cabeza inexplicables. No obstante, hay que recordar que la semana pasada 250 personas fueron secuestrados por Al Qaeda en la cercana ciudad de Hama, que es el mismo número de muertos que han sido registrados en el ataque, según el diario emiratí Al-Masdar News.

Otra extraña “coincidencia” es la omnipresencia de un supuesto médico británico-paquistaní que en el momento del ataque estaba tomando pedidos de entrevistas en lugar de ayudar a los heridos que iban inundando el hospital de campaña rápidamente desplegado, donado por una organización británica tres días antes del ataque. Es extraño que ante un ataque tan mortífero, un médico tenga tiempo de atender llamadas y tuitear sin problemas.

El médico, Shajul Islam, está siendo utilizado como una fuente de medios en Estados Unidos y el Reino Unido, a pesar de enfrentar cargos de terrorismo por secuestro y tortura de dos periodistas británicos en Siria.

En otro caso sospechoso, los cascos blancos que operan en la misma zona del ataque recibieron trajes con protector de gas sarín un mes antes del ataque, a pesar de que el gobierno sirio ya no posee gas sarín. Los rebeldes vinculados a Al-Qaeda han afirmado que la sustancia química fue sarín y que fue utilizado por el gobierno sirio; sin embargo, la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPCW, en sus siglas en inglés) ha confirmado queSiria ya no tiene armas químicas y que ha desmantelado sus existencias desde 2013.
Por el contrario, los rebeldes no se han librado de las armas químicas a su disposición. El investigador y periodista Seymour Hersch, colaborador regular de la revista The New Yorker y especialista en temas militares, viene reportando que diferentes informes de inteligencia demuestran que los rebeldes adquieren armas químicas de contrabando desde Libia y a través de Turquía.
El gas sarín es un gas que se absorbe a través de la piel, y para protegerse, se requiere un traje completo. Sin embargo, las imágenes difundidas por los Cascos Blancos, éstos solo llevaban máscaras y guantes mientras manejaban a víctimas expuestas. Otros «voluntarios», directamente no llevan nada.

En unos pocos segundos de exposición al sarín, los efectos comienzan a sentirse en los músculos y el sistema nervioso. Hay una liberación casi inmediata de los intestinos y la vejiga, y se induce el vómito. Cuando se utiliza el gas sarín en un área concentrada, se tiene la posibilidad de matar a miles de personas. Sin embargo, a pesar de estar en un área con un gas tan peligroso, los cascos blancos están tratando cuerpos expuestos con poca preocupación y prácticamente desprotegidos. Esto tiene que plantear preguntas.
Todos estos datos, y algunos más que iremos publicando los próximos días, nos llevan a pensar que un acontecimiento como éste, en vísperas de las próximas negociaciones de paz, no es otra cosa que un nuevo ataque de falsa bandera contra el pueblo sirio. Y basta con comparar una reacción tan unánime y coordinada de primeros ministros de la UE, Israel y EEUU con estos hechos, frente a la escasa contundencia respecto a los recientes atentados ocurridos en estos días en el metro de San Petersburgo.

OTAN: 68 años de crímenes del imperialismo

El Tratado de la OTAN fue suscrito en 1949 y según su artículo 5 persigue finalidades puramente defensivas y de ayuda mutua en el caso de un ataque contra alguno de los Estados miembro. Pero la historia dice otra cosa muy distinta. La intervención de sus tropas y de las de Estados Unidos en países como Irak, Afganistán, Libia y Yugoslavia ha dejado a su paso muerte, destrucción, miles de desplazados y una verdadera crisis humanitaria.

Millones de víctimas, Estados en caos, destrucción y atropellos a las normas internacionales son el resultado de las acciones militares de la OTAN que en 68 años ha realizado como “operaciones humanitarias” emprendidas en nombre de la “paz y la libertad”.

Todas las agresiones del imperialismo han empezado con mentiras, como el incidente en el golfo de Tonkin, en agosto de 1964, que sirvió de pretexto para una agresión sangrienta contra Vietnam. En 1964 el Pentágono anunció que lanchas norvietnamitas presuntamente habían atacado buques de la Marina estadounidense. Después de 40 años, el gobierno de Estados Unidos desclasificó documentos de archivos militares y se reveló que la campaña contra Vietnam del norte fue descaradamente prefabricada.

Tras el incidente de Tonkín, la Fuerza Aérea de Estados Unidos emprendió una serie de bombardeos devastadores que causaron miles de víctimas entre la población civil.

Yugoslavia

Entre el 24 de marzo y el 10 de junio de 1999, la OTAN emprendió la Operación Fuerza Aliada en la antigua Yugoslavia. Bastaron 78 días para que la alianza militar lanzara un total de 2.300 misiles contra 990 objetivos y 14.000 bombas sobre este territorio.

El resultado: un país desintegrado, más de 2.500 víctimas, 88 niños entre ellos, y 6.000 heridos, tras los intentos de la OTAN por detener un supuesto genocidio étnico.

Destruyeron 300 escuelas y 20 hospitales, mientras que 40.000 viviendas resultaron afectadas.

Afganistán

En 2001 se posicionó la mayor coalición militar de la OTAN con el pretexto de buscar a Osama Bin Laden, a quien consideraron el responsable de los atentados en Estados Unidos el 11 de septiembre del mismo año.

“Operación Libertad Duradera” fue el nombre de la acción militar que se extendió durante 13 años y dejó un saldo de 17.252 civiles asesinados y más de 29.536 heridos.

Como resultado de la guerra imperialista contra el país, se calcula que un 40 por ciento de la población vive con menos de 1,45 dólares al día.

Libia

Tras seis años de la intervención militar de la OTAN en Libia, el país se encuentra devastado y los grupos terroristas se han extendido por su territorio. El caos, los desplazamientos forzosos, la inseguridad y la incertidumbre matizan la vida diaria de la población.

El 19 de marzo de 2011 la OTAN emprendió una agresión militar. Sin dilación, la noche de ese día comenzaron los bombardeos sobre el país.

En apenas siete meses de operación militar, la OTAN efectuó 10.000 ataques con 40.000 bombas y misiles contra los libios. Como resultado, 120.000 libios murieron según cifras de la Cruz Roja Internacional.

Irak

Las tropas estadounidenses y británicas invadieron este país bajo el pretexto de que Irak supuestamente tenía armas de destrucción masiva, es decir, bacteriológicas (ántrax) y lograr la “democratización”.

Esta “democratización” ha costado la vida de un millón de iraquíes. Las armas bacteriológicas, por supuesto, jamás fueron halladas. Sin embargo, la OTAN sí utilizó algunas armas prohibidas como el fósforo blanco.

http://www.annurtv.com/la-otan-68-anos-de-crimenes-en-nombre-de-la-paz/

En África lo más ‘moderno’ sigue siendo lo más antiguo: el neocolonialismo

La línea aérea congoleña ECair, fundada en 2011, ya está en suspensión de pagos. Luego algún cretino dirá que los africanos no son buenos gestores y, en efecto, la gestión ha consistido en algo muy poco original, llevarse el dinero a Suiza, pero hay que decir que los administradores de la empresa eran… suizos.

Así lo ha confesado la cadena de televisión pública de Suiza. Han sido cinco años de saqueo cotidiano de dinero, incluidos los 400 millones de euros de fondos públicos con los que se inauguró la empresa “africana”, encargada de “modernizar” el país.

En África lo más “moderno” sigue siendo lo más antiguo: el neocolonialismo. La línea aérea se formó en base a dos empresas suizas, una de las cuales, COEM (CO Engineering & Management) se encargaba de la asistencia técnica y la otra lograba que una parte de la flota volara con pabellón helvético.

La primera es una empresa registrada en Lugano, Suiza, en 2012 y su papel fue meterse el dinero congoleño en el bolsillo suizo. Tras su constitución, COEM firmó un contrato con el ministro congoleño de Obras Públicas Jean Jacques Bouya, director de ECair y sobrino del Presidente Denis Sassou Nguesso. La directora general era Fatima Beyina-Moussa, hija de otro ministro del gobierno congoleño, el co-director era italiano, Marco V., y el adjunto era belga, Johan M. Sin embargo, la empresa estaba compuesta de antiguos dirigentes de Lufthansa Consulting.

De 2013 hasta el año pasado, COEM se embolsó 22 millones de euros a costa de Congo, un dinero que fue parar a una cuenta en Emiratos Arabes Unidos y a la Banca Popolare di Sondrio, en Lugano, Suiza.

La segunda empresa es Privat Air, que tiene su sede en el aeropuerto de Ginebra y firmó con la línea aérea congoleña el contrato del siglo, consistente en cobrar mucho por no hacer nada. Sólo en 2014 se embolsaron 60 millones de euros.

A su vez, el 51 por ciento de dicha empresa es propiedad de un fondo especulativo británico, SilverArrow Capital, que ha cambiado la gestión y la contabilidad, encontrándose con importantes sorpresas que han dado lugar a la apertura de un sumario en los juzgados de Lugano. La fiscalía considera que las empresas suizas han incurrido en una malversación de fondos.

Mientras, en Brazzaville, la capital congoleña, no creen que los juzgados europeos puedan hacer nada por ellos y los trabajadores de ECair han empezado a protestar delante de la sede de la empresa. Llevan ocho meses sin cobrar. Sus sueldos oscilan entre 150.000 y 300.000 francos CFA, es decir, entre 230 y 460 euros mensuales.

Pero COEM no sólo administraba ECair sino que era adjudicataria de numerosas obras públicas emprendidas por el gobierno congoleño, tales como carreteras, hoteles y edificios públicos. Un auténtico saqueo de la riqueza del país africano.

http://www.rts.ch/info/suisse/8474630-des-millions-d-argent-public-congolais-siphonnes-via-des-societes-suisses.html

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