La web más censurada en internet

Día: 23 de febrero de 2017 (página 1 de 1)

‘Cuando nadie os vea, patada en la boca’

En una clase de instrucción de Defensa Personal, un oficial, concretamente el Jefe del Grupo II de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) de Canarias llegó a decirles a sus subordinados: «Miráis, y cuando nadie os vea le dais una patada en la boca, que para eso os da las botas las DGP”, (Dirección General de la Policía). Es lo que cuenta el Sindicato Unificado de Policía (SUP), como parte de una denuncia contra los métodos de este mando, al que acusan de incitar a sus agentes a cometer actos de brutalidad, a exponerse a riesgos innecesarios. También le reprochan que impone su voluntad mediante la intimidación a sus subordinados. Asimismo, el SUP también ha lamentado  «la pasividad de los mandos policiales de la Provincia de Las Palmas ante las actuaciones».

El sindicato, que ha informado de todo ello a través de un comunicado publicado este jueves, también lo acusa de tomar «decisiones temerarias» en las operaciones policiales: en su denuncia, por ejemplo, explican que este inspector ha llegado a «ordenar pasar por delante de una vivienda donde, al parecer, se encontraba atrincherado un individuo con varias armas de fuego».

En el comunicado explican que en Marzo de 2016 se produjo el relevo en la Jefatura del Grupo II de la UPR de Las Palmas, unidad que hasta ese momento era un grupo de referencia a nivel nacional. «A partir de esa fecha empezaron los problemas del nuevo responsable con sus subordinados, ya que se dirigía a ellos como ‘mercenarios’ y otros términos peyorativos que no tardaron en crear un tremendo malestar entre sus miembros; descalificando el sistema de trabajo de este grupo II anterior a su llegada, interfiriendo en los planes de formación y exigiéndoles que utilizaran medios más contundentes».

El texto del sindicato policial alude directamente a algunas expresiones vejatorias empleadas con frecuencia por este inspector, que al parecer no toleraba bien las críticas a sus métodos: «Tras las primeras quejas ante los responsables de la Brigada de Seguridad Ciudadana, este Inspector, lejos de moderarse, inició una batalla contra quienes más abiertamente discrepaban de sus métodos de trabajo, mientras continuaba sus descalificaciones al grupo con frases como ‘no tenéis cojones’, ‘los hombres se visten por los pies’ o ‘no tenéis hombría'».

Los responsables de la denuncia explican que esta situación se ha prolongado durante los últimos diez meses, y que han remitido numerosos escritos a la responsable policial de Las Palmas. «Lejos de reconducir esta grave situación -se lamentan en el comunicado-, con su pasividad ha ido esquivando la solución del problema». Por el momento, la DGP considera que los hechos constituyen «una falta leve, que en todo caso ya ha prescrito».

https://actualidad.rt.com/actualidad/231804-patada-boca-denuncian-espana-protestas

Cuando los narcos de la CIA y la DEA operaban en Venezuela

Con la libertad operativa que le otorgó durante décadas los gobiernos de la Cuarta República (estando el puntofijismo hasta el cuello en materia de narcotráfico), Venezuela no quedaría exenta de ser utilizada como una plataforma  del narcotráfico internacional capitaneada por estos cárteles norteamericanos.

Varios casos explotaron en la opinión pública durante la década de los 90, más por rencillas dentro del cártel que por otra cosa, que develaron el estrecho vínculo de la CIA y la DEA en la exportación de drogas desde Venezuela, mediante la infiltración y posterior control a lo interno de las fuerzas armadas.

Las denominadas “operaciones antidrogas” en Latinoamérica sirvieron de excusa para que la CIA penetrara a los cuerpos de seguridad del Estado, condicionando sus decisiones y controlando su funcionamiento, sus altos mandos, ascensos y operaciones en el territorio. Todo.

En Venezuela (dada su ubicación geográfica principalmente) habían cavado profundo, así como en Colombia, Bolivia o Perú.

En los años 80 la CIA tenía su “hombre más confiable” en el general Ramón Guillén Dávila, según reseñara el Miami Herald en aquel entonces. Sí, es el mismo Ramón Guillén Dávila que en el año 2007 fue detenido por participar en un plan conspirativo pensado para asesinar al presidente Hugo Chávez.

Dávila era jefe de la unidad antidrogas de la Guardia Nacional y trabajó estrechamente con la CIA y la DEA en “operaciones antidrogas” para supuestamente desmantelar redes de narcotráfico con origen en Colombia. El 29 de noviembre de 1993, durante el programa de noticias estadounidense 60 Minutes, el ex jefe de la DEA para aquel entonces, Robert C. Bonner, afirmó que Ramón Guillermo Dávila y la CIA habían trabajado en conjunto para contrabandear -al menos- 22 toneladas de cocaína a Estados Unidos.

Un cargamento (de 800 libras) incautado ese mismo año en el Aeropuerto Internacional de Miami por agentes aduaneros de Estados Unidos, terminó por develar el trabajo en conjunto, y sobre todo, lo que alertara el periodista de investigación Michael Levine durante esos años: Ramón Guillermo Dávila contaba con la protección de la CIA y sus operaciones de narcotráfico internacional desde Venezuela eran supervisadas por la agencia de inteligencia en cuestión. Al parecer a la DEA la habían dejado fuera de ese negocio: el motivo real de las acusaciones de Bonner.

Durante ese mismo año el Departamento de Justicia de Estados Unidos inició una investigación que implicaba a dos agentes de la CIA en Venezuela en el envío de 2.000 libras de cocaína a Estados Unidos desde Venezuela. Los investigadores federales que seguían el caso determinaron que el beneficiario de la operación era uno de los brazos del Cártel de Medellín, comandado por Pablo Escobar. El escándalo fue tal que el agente Mark McFarlin, agregado de la CIA en Caracas, fue expulsado de la organización. El otro agente implicado, cuya identidad no fue revelada, también habría sido sometido a procedimientos disciplinarios, según comentó un portavoz de la CIA llamado Dave Christian. Pero ya el negocio estaba hecho y el dinero cobrado.

Tratándose de una pugna entre cárteles, reseñó The New York Times que en el año 1989 los agentes de la CIA en Venezuela, Jim Campbell y Mark McFarlin, se reunieron con la agregada de la DEA, Anabelle Grimm, para discutir envíos de cocaína a Estados Unidos (mediante su operador Ramón Guillermo Dávila), para supuestamente recabar información sobre cárteles colombianos. Aunque la agregada se opuso, los agentes de la CIA continuaron con la operación sin que ella notificara a sus mandos superiores que la agencia de inteligencia estaba traficando cocaína. La omisión es también una forma de complicidad.

Pero aunque la exportación de drogas desde Venezuela comandada por la CIA y la DEA es lo suficientemente grave y despoja de credibilidad las acusaciones en contra de Venezuela como un supuesto “narcoestado”, hay otro dato que refleja las otras esferas del negocio: hasta el año 2005 que la DEA operó en Venezuela, 215 hectáreas cultivadas de distintas drogas había en Venezuela. No es casualidad.

Desde ese año hasta 2012, la ONU ha calificado a Venezuela como territorio libre de cultivos ilícitos, poniendo en relieve la frontal lucha contra el narcotráfico que ha emprendido el Gobierno Bolivariano desde que la DEA se fue del país. Distinto a Colombia, país donde opera libremente la DEA desde el año 1999, que no ha dejado de aumentar su producción y exportación de drogas hacia Estados Unidos. Tampoco es casualidad.

Fuente: http://misionverdad.com/COLUMNISTAS/cuando-los-narcos-de-la-cia-y-la-dea-operaban-en-venezuela

‘Crosscheck’, el último mecanismo de censura en internet

El lunes la red First Draft News y el Google News Lab anunciaron el lanzamiento para la semana que viene de “CrossCheck” (cotejo, comprobación, en inglés) una herramienta en línea de censura y etiquetado de los contenidos que circulan por internet que habrá que añadir a los ya existentes.

Como es característico, en el proyecto participan las redacciones de numerosos medios de comunicación convencionales, es decir, que reúne a los nuevos medios de comunicación, como Google y Facebook, con los viejos.

Como la antigua, la nueva Inquisición tiene por objeto “vigilar y castigar”. Hace tiempo que su tarea dejó de ser informativa para pasar a ser represiva porque su descrédito les ha puesto a la defensiva. No dan noticias sino que juzgan -a la manera de Supremos Pontífices- las informaciones de terceros, tanto de texto, como fotos o vídeos.

El equipo censor se ha reclutado en la universidad, entre la mano de obra barata, joven, moldeable, que luego pasa por esos “cursillos” en los que los laboratorios de Google lavan la cabeza, cardan y tiñen siguiendo las últimas modas procedentes del Concilio de Trento (1545).

Pero al elenco de idioteces ya probadas, los degenerados intelectuales que diseñan este tipo de proyectos han añadido un invento que demuestra que siempre es posible caer más bajo: se trata de que los propios usuarios de las redes sociales puedan asumir el papel de censores y chivarse a los Grandes Pontífices pulsando un simple enlace.

La manipulación de este tipo de mecanismos deriva de que la información no son textos, ni imágenes, sino capitales invertidos en este sector. Como en cualquier otro, la competencia capitalista enfrenta a unos medios de comunicación con otros. Lo que pretenden con la censura los capitales más fuertes, los monopolistas, es etiquetar (o sea, desacreditar) a las empresas de la competencia.

Veamos un ejemplo, Decodex, que Le Monde puso en funcionamiento hace un mes, como ya hemos relatado en otra entrada. Hace tres semanas uno de los sitios al que etiquetó con el color naranja (¡precaución!) fue Doctissimo porque estaba acusado de promover las medicinas alternativas, lo cual está muy mal visto por los “científicos de verdad”.

Pero ese tipo de sitios, como los de la medicina convencional, también pueden estar vinculados con grandes monopolios, y en el caso de Doctissimo lo estaba con el grupo Lagardère.

Ahora resulta que Lagardère ha llegado a un acuerdo con Le Monde para sacar conjuntamente una revista sobre investigación científica y medicinas alternativas, algo que Decodex ha detectado inmediatamente sacando a Doctissimo del banquillo de los acusados y poniéndole una etiqueta verde; a la altura de los mejores.

Ya ven Ustedes para qué sirven los sesudos periodistas a los que la OTAN y los monopolios informáticos pagan para que analicen las informaciones y los sudocientíficos al servicio del capital y sus chanchullos.

Más información:

— La OTAN reconoce que está detrás de la ola de censura en la Unión Europea

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