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Día: 15 de diciembre de 2016 (página 1 de 1)

Del partido único fascista a las asociaciones del ‘Movimiento’

El Tribunal Supremo, como podía esperarse, se ha lavado las manos. Con ello se trata de impedir o al menos retrasar aún más la legalización de estos partidos, entre los que está el nuestro. Los franquistas y el Gobierno se frotan las manos. Éste que prometió al rectificar con el decreto-ley de febrero la Ley de Asociación Política, la legalización para todos los partidos, muestra una vez más su posición de obstaculizar al máximo la implantación de la democracia y de llevar a término su reaccionario programa reformista.

Durante los últimos 15 años, los sucesivos Gobiernos fascistas han ido modificando la legislación sobre el derecho de asociación. Concretamente en los últimos tiempos ha habido el Estatuto de Asociaciones Políticas del Movimiento de 1974, la Ley de Asociaciones Políticas de 1976 y el decreto-ley último que modifica algunos aspectos de aquella ley. También está la Ley de Asociaciones de 1964, todavía sin derogar, para las asociaciones culturales y recreativas. Estas modificaciones han ido al compás del deterioro y descomposición del Régimen fascista, jalones en la lucha del pueblo por la libertad.

Inmediatamente de acabada la Guerra Nacional Revolucionaria, las fuerzas fascistas victoriosas imponen el Partido Único, FET y JONS, como única asociación política legal. Expresamente se promulga una Ley por la que serán objeto de represión todos los partidos, organizaciones sindicales y asociaciones que no apoyaron el “glorioso alzamiento” de Franco. No sólo era delito haber apoyado al Gobierno legal republicano, era delito lo que no constituyera apoyo entusiasta y fervoroso al “Movimiento Nacional”. El Partido Único servía de cobijo y amparo a los mayores rufianes y en los tiempos más difíciles del hambre y el estraperlo, los líderes del Partido Único cocinaron las mayores fortunas.

Sólo hay que echar una mirada a los Franco, los Girón, Serrano Súñer, Fernández Cuesta y otros de cuyo nombre no queremos acordarnos. A medida que se restablece y aumenta la lucha popular contra la tiranía del régimen fascista, la dictadura comienza a sentirse herida. Las grandes movilizaciones de metalúrgicos vizcaínos, mineros asturianos y trabajadores madrileños a principios de la década de los 60, va a producir el primer efecto en el terreno que estamos comentando. Las Cortes franquistas aprueban en 1964 una Ley de Asociaciones, que aunque está destinada a aquellas “que no tengan fines políticos”, es presentada como el primer paso hacia la libertad de asociación. Ello con el fin de engañar al pueblo haciéndole creer que el fascismo se va a acabar y por obra de los propios fascistas.

Mas tarde, cuando comienza de forma continuada y efectiva la lucha popular antifascista y se inicia la descomposición del régimen, las movilizaciones en protesta contra el juicio de Burgos de 1970, los fascistas tienen que echar marcha atrás y comienzan a reconocer que el Partido Único del “Movimiento” no les sirve. No reconocen, ni mueven un dedo siquiera para hacerlo, el derecho democrático de asociación, pero a finales de 1974 aprueban el Estatuto de Asociación Política que permite formar asociaciones políticas, pero dentro del “Movimiento”, presentándolo como el no va más para el ejercicio de este derecho elemental. La verdad es que, acogiéndose dicho Estatuto, se formaron asociaciones como las del propio Suárez, Girón, Fernández de la Mora, Cantarero del Castillo, etc., que lo único que hicieron fue llevarse varios miles de millones de pesetas del presupuesto el Estado que sufragamos todos los españoles.

Muerto Franco y coronado Juan Carlos, al iniciar la Reforma, los fascistas ven la necesidad de crear una nueva Ley de Asociaciones para tapar por ese flanco las enormes grietas que va abriendo el pueblo en el régimen. Aunque intentarán retrasarlo lo más posible, las grandes luchas comenzadas con el 11 de diciembre de 1974, continuadas con la de finales de 1975 y principios de 1976, obligan al Gobierno monárquico de Arias a presentar a las Cortes la Ley de Asociaciones Políticas actual, que es aprobada por éstas, cuando ya ha tomado posesión de su cargo el Gobierno de Suárez.

Esta Ley, que se distancia grandemente de la anterior al no obligar a jurar los Principios Fundamentales del “Movimiento”, sigue siendo sin embargo una ley antidemocrática. Deja en manos del Gobierno apreciar quién puede o no ser legalizado. Nada más ser aprobada por las Cortes, ya surgieron las protestas. La Ley de Asociaciones Políticas estaba destinada a que el Gobierno legalizara a quienes no le llevaran la contraria. Al resto se le podían aplicar varios artículos para denegarles la legalización. Tan burdo era el truco que la Ley nació muerta. Sólo se acogieron a ella las “asociaciones del Movimiento” y los “históricos” de Murillo [una escisión del PSOE]. Ningún partido u organización democrática picó el anzuelo. Tan desprestigiada estaba esta ley —y lo sigue estando— que la primera medida del Gobierno tras la Huelga General Política de finales de enero de este año [1977], fue la de su modificación en algunos aspectos. Por medio de un decreto-ley dejaba sin efecto el trámite de “la ventanilla” y para aparecer más democrático el Gobierno dejaría de decidir sobre la legalización de cualquier Partido en última instancia, pasando a la Sala IV del Tribunal Supremo tal decisión.

Así lo ha hecho con una treintena de partidos y organizaciones, precisamente los que más se han destacado en la lucha por la democracia, entre los que se encuentra la ORT. Una maniobra destinada a impedir o al menos a retrasar la legalización de todos, intentando al mismo tiempo distraer a la gente sobre la “independencia” del Gobierno, como recientemente se vanagloriaba Suárez en las declaraciones al periódico alemán “Der Spiegel”.

El Gobierno, con este nuevo trámite pasa la pelota al Tribunal Supremo, cuando lo que tenía que hacer desde el primer momento era legalizar a todos, sin restricción alguna. Al mismo tiempo, el Tribunal Supremo —nombrados sus componentes por el Gobierno y cúspide de la “justicia” fascista— entra en el juego de éste aparentando un enfrentamiento al no dar el visto bueno al nombramiento del Presidente de la Sala IV y al inhibirse a los 30 días de haber recibido los expedientes. ¡Si el enfrentamiento hubiera sido más real que aparente, podían haberse inhibido el primer día y no retrasar el asunto!

Al mismo tiempo, mientras los trámites estaban en el Tribunal Supremo, el Gobierno ha seguido ordenando que se detenga a militantes y dirigentes de partidos democráticos, llegando al extremo en el caso de nuestro Partido, de procesar a camaradas y a permitir el asalto a la sede central de la ORT. Actitud hacia nuestro Partido que ha motivado una carta de protesta al Presidente del Gobierno firmada por varias personalidades políticas entre las que se encuentran Ruiz Giménez, Gil Robles, Enrique Múgica, Santiago Carrillo, Fernández Ordoñez… Este comportamiento del Gobierno es intolerable. Si persiste en él nos obligará a un enfrentamiento directo con el reformismo para sustituir este Gobierno por un Gobierno Provisional Democrático.

—ORT, En Lucha, núm.145, abril de 1977

Del fascismo al yihadismo, pero siempre al servicio del capitalismo

Fernández Aceña, hoy en la yihad
Esta mañana la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela tomará declaración a Daniel Fernández Aceña, un sicario de los GAL condenado en 1984 por el asesinato del ferroviario francés Jean Pierre Leiba en Hendaya. Luego el sicario pasó de los GAL al yihadismo y viajó a prestar sus servicios profesionales a Afganistán y Siria.

Desde el año pasado en el que el Ministerio del Interior elevó a 4 el Nivel de Alerta Antiterrorista (NAA-4), han detenido a un total de 173 yihadistas, reales o supuestos.

Fernández Aceña, nacido de Irún, fue detenido el martes en Segovia. En 1999 admitió que había espiado a personas de Euskadi norte (el país vasco-francés), que pasaban después al servicio de información de la Guardia Civil de Intxaurrondo (San Sebastián), entonces dirigido por el comandante Enrique Rodríguez Galindo.

Ahora el Ministerio del Interior detiene a su antiguo colaborador porque le considera como un individuo muy peligroso y han registrado dos viviendas que tenía, una en el barrio de Santa Eulalia de Segovia y otra en La Granja, cerca de Madrid, donde han encontrado vídeos escabrosos, con imágenes de decapitaciones y que el detenido poseía con el fin de adoctrinar a otros, según la subdelegada del Gobierno en Segovia, Pilar Sanz.

El detenido pasó del fascismo al yihadismo. Se había autoadoctrinado “en el extremismo religioso de carácter yihadista y realizaba labores de difusión de propaganda” del Califato Islámico, dice el Ministerio del Interior. Era muy activo en las redes sociales yihadistas. Desde el verano de este año había acelerado su proceso de radicalización, manifestando su apoyo a las acciones terroristas cometidas en Europa a lo largo de los últimos meses.

Fernández Aceña, en tiempos del GAL
En 1984 las cosas era un poco distintas. Fernández Aceña era un fascista de Irún al que la Guardia Civil condujo a crear un comando del “Gal Verde”, del que formaron parte Mariano Moraleda Muñoz, Vicente Fernández Fernández y Juan Luis García Anuarde. El asesinato de Leiba fue un encargo del empresario Victor Manuel Navascués Gil, un fascista y contrabandista que colaboraba con la Guardia Civil. El otro elemento del comando era un guardia civil apodado “Andrés”, un conductor a las órdenes de Rodríguez Galindo. Aceña reconoció en comisaría al tal “Andrés” mediante fotografías, pero se dieron órdenes de echar tierra encima.

Entonces no existían los acuerdos Schengen e Irún era una ciudad fronteriza donde los sicarios de Rodríguez Galindo se ganaban un sobresueldo con el contrabando y la guerra sucia. A Rodríguez Galindo que sólo era comandante en Irún, el gobierno del PSOE le ascendió a general por los crímenes cometidos en acto de servicio.

Al comando fascista de aquella localidad, que encabezaba Fernández Aceña, se le conocía como “los niños protegidos de Galindo”, y estaban asesorados por el guardia civil del Servicio de Información, Enrique Dorado Villalobos. En la comisaría de Irún el hoy reconvertido a yihaidista, aseguró que fue un guardia civil quien le entregó el arma y le señaló la persona que debía asesinar.

El entonces vicepresidente del gobierno del PSOE, Alfonso Guerra, mintió públicamente a los medios. Afirmó que los secuaces del comandante Rodríguez Galindo sólo eran unos jóvenes que hacían méritos para ingresar en los GAL, “pero que no pertenecían a ellos”. Se tapó a los comparsas y, con mucha más razón, a los jefes que movían los hilos desde los despachos del Ministerio del Interior.

Según la Fiscalía, Navascués era el intermediario encargado de pagar a los mercenarios de los GAL entre 1,2 y 5 millones de pesetas por el asesinato de los refugiados políticos vascos. Durante el juicio salió absuelto. Estuvo huido durante siete meses, pero se presentó en la Audiencia Nacional después de asegurarse de que el resto de los acusados le habían exculpado.

Con sus sicarios el Estado fascista es como la mafia. Se rige por un pacto de silencio. Ni ve, ni oye, ni entiende.

La Torre Eiffel de París apagó sus luces en memoria de la población de Alepo

Hay que tener a la población siempre en estado de máxima alerta; por un motivo u otro. Cuando París no padece un atentado yihadista, debe disfrutar de algo lo más parecido posible, como apagar por la noche las luces de la Torre Eiffel, uno de los emblemas del mundo.

El motivo es que todos debemos estar pendientes -porque quieren que lo estemos- de Oriente Medio, de la Guerra de Siria, del yihadismo, de los musulmanes… de lo que sea.

La alcaldesa de París, Ana Hidalgo, apela nuestras conciencias -las del mundo entero- para que no nos olvidemos que la población de Alepo, que hasta ahora era feliz bajo el dominio del Frente Al-Nosra, ha caído de nuevo en las zarpas de Bashar Al-Assad, lo cual es una catástrofe mundial.

“Es urgente reaccionar”, dijo la alcaldesa. “Hay que apelar a la comunidad internacional” porque quien sufre no son los yihadistas, que han perdido una plaza fuerte, sino “la población civil” que padece una situación “insoportable”. Ya ni siquiera hablan de la “oposición moderada”.

En su desesperada alocución, la alcaldesa dijo que la caída de Alepo está suponiendo “centenares de víctimas” y por eso las autoridades municipales quieren manifestar su apoyo, pero no al yihadismo sino a la “población civil”, que es la que realmente sufre.

Para dar ejemplo de apoyo humanitario, además de apagar anoche las luces de la Torre Eiffel, Hidalgo ha organizado el típico paripé mediático: hoy sale hacia Alepo una caravana de ayuda humanitaria con dos camiones repletos de material médico suministrado por la típica ONG con ganas de salir en la primera plana para recaudar donativos…

Como ven, con el tiempo los libros de historia dirán que la caída de Alepo estuvo a la altura de la caída del Imperio Romano. Marcará una época de la historia.

La sufrida población de Alepo vuelve a padecer la dictadura de Bashar Al-Assad

El negocio del sexo con los niños del Tercer Mundo

Lo que hace 50 años la intelectualidad burguesa que vegeta en su propio limbo aduló como “liberación sexual” no era otra cosa que la incorporación del sexo al negocio. Es lo que hoy llamaríamos un nuevo “nicho” de mercado, otra forma más de hacer dinero. Se trataba de sacar al sexo del mundo privado para llevarlo al público, al consumidor a una escala desconocida hasta entonces. Para ello hubo que banalizarlo y vulgarizarlo. El sexo es una mercancía; vende y se vende.

Algunos incluso dijeron que la liberación de la mujer consistía en eso exactamente. Dentro de poco dirán que incluso la infancia ha logrado liberarse gracias al sexo porque cuando la burguesía habla de “liberación” se refiere al sexo como negocio. Por eso en Amsterdam las prostitutas están en los escaparates de las calles, como en cualquier otra tienda. El capitalismo no puede entender las cosas de otra manera que ésa.

Por lo mismo, la “liberación” sexual no es otra cosa que la dominación. Las potencias imperialistas exportan “liberación” al Tercer Mundo, a cuya población famélica han convertido en mercancía sexual barata, en donde todas las lacras se muestran exasperadas, desde la pedofilia hasta la pornografía. En el Tercer Mundo el sexo no sólo es barato sino que es legal. Siempre. No está sometido a las censuras que aún imperan en las grandes metrópolis.

Un reciente informe de la Unicef (*) denuncia los negocios del sexo en Filipinas, que tienen como mercancía a los sectores más humildes y empobrecidos de la población, que no les queda otro remdio que venderse a sí mismo para poder subsistir. Las redes sociales, dice el informe, han multiplicado este negocio llevando al mundo entero escenas sexuales en vivo y en directo.

La pornografía en las redes sociales tiene una estrecha relación con la violencia y la violación. El 80 por ciento de los niños que practican el sexo ante las cámaras web han sido violados previamente.

El año pasado se llevó a cabo un sondeo en Filipinas entre una población comprendida entre los 13 y los 24 años y el resultado es demoledor: uno de cada cuatro había sido objeto de previas “violencias sexuales”. Los más afectados son los niños entre los 13 y los 17 años.

Según la Unicef, Filipinas es el epicentro de la pedopornografía difundida en directo por las redes sociales. Es un crimen público, publicitado y admitido mundialmente. Las grandes ciudades filipinas, sobre todo Manila, son el escenario de este lucrativo crimen. Los niños cobran menos de tres euros por cada una de las escenas de sexo ante las cámaras. Existen alojamientos que se alquilan llave en mano completamente equipados con las correspondientes redes informáticas para grabar y difundir este tipo de prácticas.

El negocio es tan rentable que, para escapar del hambre, en los barrios son los propios padres los que venden y alquilan a sus hijos por horas o por sesiones de sexo infantil.

En 2012 Filipinas aprobó una ley contra los “cibercrímenes” que no ha servido más que para lavar la conciencia de quienes la votaron en el parlamento. El negocio de la explotación sexual infantil crece imparable. Es otro mercado “off shore”. Se fabrica en Manila y se vende en Los Ángeles.

(*) http://qz.com/857921/unicef-calls-the-philippines-the-global-epicenter-of-live-streamed-child-pornography/

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