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Día: 30 de noviembre de 2016 (página 1 de 1)

Rusia hace perder la cabeza a los europarlamentarios

Últimamente los europarlamentarios están de los nervios. Nada les sale como esperaban. Primero fue el Brexit. Luego el ascenso de los neonazis delante de sus narices. Después el triunfo de Trump también les sorprendió. Con la siguiente, la de François Fillon en Francia, les va ocurrir lo mismo: no se lo esperan.

Para evitar las malas noticias lo mejor es prohibir medios de comunicación, como los rusos, que son sus portadores, los que cuentan lo que no quieren oír, porque nada de lo que está ocurriendo en el mundo es causualidad: se trata de una conspiración urdida por Putin contra las democracias europeas. Sin Putin y sin los medios de comunicación que el maneja, todo sería mucho más fácil.

La manada de zánganos que dormita en Bruselas se ha convertido en el hazmerreir del mundo: “Putin y los medios rusos han desnudado al Parlamento europeo”, titula el periodista argelino Jarrubi Habib en El Diario de Orán. Lo que los europarlamentarios nunca van a reconocer es que los europeos están hasta las narices de ellos y de sus medios de propaganda. Ante sus permanentes ejercicios de imbecilidad, los rusos parecen verdaderos genios de la comunicación.

Es lógico que reaccionen a las desesperada ante quien les muestra a cada paso su ridículo. También es lógico que los espectadores prefieran los medios rusos a cualquier otro gacetillero de tres al cuarto.

En Estados Unidos Rusia Today es el quinto canal extranjero de noticias de mayor audiencia, después de la BBC, Deutsche Welle y Al-Jazira. En YouTube es el más visitado. En junio de 2013 se convirtió en el primer canal de televisión en la historia en llegar a 1.000 millones de visitas, registrando alrededor de 800.000 a un millón de entradas diarias. En diciembre del año pasado el número de visitas superó los 3.000 millones.

En octubre de 2010 Rusia Today en castellano, cuyas emisiones habían comenzado el año anterior, ganó seis galardones en el prestigioso concurso latinoamericano “Promax/BDA Latinoamérica 2010”.

No hay otra manera de salvar a la democracia que acabar con ella. En Bruselas deberían darse prisa por prohibir de una vez todos los medios de comunicación rusos. Luego deberían encarcelar a quienes sigan sus canales de Youtube. ¿Para qué sirve la Audiencia Nacional si no es para ese tipo de trabajos sucios?

Trump no basculará la política exterior de Estados Unidos hacia el Pacífico

Todo se acelera. En una declaración de tres minutos emitida por vídeo el 21 de noviembre, Trump ha anunciado que renunciaba a la firma del Tratado Trans Pacífico redactado el año pasado con 12 países de Extremo Oriente (Japón, Vietnam, Malasia, Singapur, Brunei, Australia, Nueva Zelandia, Canadá, México, Perú y Chile, además de Estados Unidos), del que China estaba expresamente excluida.

Aunque ya lo advirtió durante su campaña electoral, es difícil adivinar el alcance de esta declaración de Trump. Caben varias interpretaciones posibles. La primera es la de quienes ven el final de eso que han venido llamando “globalización” y “neoliberalismo” en favor de nuevas políticas económicas “nacionalistas” o incluso “proteccionistas”, el retorno de los aranceles, los déficits públicos y otras medidas características de la posguerra.

La segunda es muy poco más amplia y supone que Trump hará extensiva a China la nueva política de entendimiento de quiere poner en práctica con Rusia, lo cual sería una buena sopresa porque, según los términos de lo que hemos escuchado durante la campaña electoral, la oferta iba dirigida sólo a Moscú, dejando al margen tanto a los chinos como a los iraníes, quizá con la pretensión implícita de romper al bloque que estos tres países han formado.

La tercera es más amplia todavía y asegura que Trump liquidará el intento de de Obama, Clinton y ciertos sectores del partido demócrata de volcar la política exterior de Estados Unidos en el Pacífico. Además de impulsar las exportaciones de Estados Unidos, el Tratado debía fortalecer la hegemonía de Washington en Asia y el Pacífico. La agencia oficial de noticas china Xinhua lo describió como el “brazo económico de la estrategia geopolítica de la administración Obama para garantizar el dominio de Washington en la región”. Más claro, agua.

En cualquier caso, también aquí Obama va a salir de la Casa Blanca con el rabo entre las piernas como uno de los presidentes más torpes de Estados Unidos que se recuerdan.

Hay que poner de manifiesto que, cualquiera que sea el alcance de la declaración de Trump, su política no es exclusiva, ya que el demócrata Bernie Sanders, la “extrema izquierda” de la campaña electoral, proponía lo mismo. Es otra muestra de las profundas fallas que muestra el imperialismo estadounidense, metido en un verdadero atolladero al que no encuentra salida, como muestran las deserciones de algunos aliados tradicionales, como Filipinas y Malasia.

Frente al plan estadounidense, China ha impulsado un acuerdo de asociación económica integral más amplia de 16 países que incluye a India. Con Estados Unidos al margen, es el momento de arrojarse en los brazos de China. Tanto la CNN como la BBC se muerden las uñas. “China gana si Trump saca a Estados Unidos del Tratado”, titulan los unos. “No hay duda del regocijo del gobierno chino ante los planes del presidente electo”, dicen los otros.

Rusia y China han llegado a Siria para quedarse

La Armada rusa en Tartus
La semana pasada el viceprimer ministro ruso Dimitri Rogozin y el viceministro de Defensa, Anatoli Antonov, se entrevistaron en Damasco con el Presidente sirio Bashar Al-Assad para reforzar el apoyo económico ruso a la guerra con la apertura de un fondo de 5.000 millones de dólares, de los que la mitad se consagrarán a la modernización del puerto de Tartus.

Desde 1977 Rusia tiene una base naval en aquel puerto del Mediterráneo oriental dedicada al mantenimiento técnico de los buques de su Armada. Hasta ahora era su único punto de apoyo logístico fuera de sus fronteras. El servicio naval lo mantiene personal que, casi en su integridad, es civil.

Al tiempo que los ministros rusos viajaban a Damasco, la Duma aprobó un acuerdo con Siria para el despliegue de las fuerzas aéreas rusas en la base aérea de Hmeimim, en la provincial de Lataquia. Además, Rusia ha desplegado sistemás antiaéreos de defensa SS-300 para garantizar la defensa de sus tropas en Tartus frente a posibles ataques en la toda la franja costera de Siria.

El acuerdo permitirá también la instalación de una zona portuaria militar para la Armada china. Los primeros trabajos comenzaron el octubre del año pasado. El gobierno de Pekín está empeñado en un ambicioso proyecto para salir al mar. En Grecia ya administra el puerto de El Pireo, uno de los más importantes del mundo, y tiene la vista puesta en crear grandes infraestructuras portuarias en Argelia.

En resumen: Rusia y China han llegado a Oriente Medio para quedarse y las potencias imperialistas se lo han servido en bandeja. Obama, Cameron y Hollande no lo podían haber hecho peor. El Mediterráneo vuelve a formar parte de la milenaria Ruta de la Seda, pero ya no necesitamos viajar a oriente en incómodas caravanas: ellos se acercan hasta nosotros.

Pero no todo es geoestrategia. Uno de sus objetivos son los 3.500 yihadistas uigures que combaten en Alepo, Idlib y Jir El-Chujur con falsos pasaportes… turcos, vía Tailandia y Malasia (*). Otras fuentes elevan la cifra de uigures chinos hasta los 50.000 porque cuentan también a los familiares de los combatientes. En efecto, a diferencia de otros mercenarios extranjeros, los uigures chinos se han desplazado hasta los frentes de Siria con todos sus familiares, incluidos niños y ancianos, por lo que no pueden vivir en campamentos.

El llamado “Partido Islámico de Turkestán” que agrupa a estos uigures es desde 2001 una filial de Al-Qaeda. En sus vídeos de propaganda muestran la destrucción de iglesias cristianas en Idlib, en las que han colocado las banderas de su partido como símbolo del triunfo de su lucha. La mayor parte de ellos se ha instalado en Az-Zanbaqi, en la provincia de Idlib, de la que algunos yihadistas burlan llamándola “Chinatown”. De donde han desplazado a la población local para ocupar sus viviendas y sus escuelas. Las únicas asignaturas que en ellas imparten a los niños son el Corán y el adiestramiento militar.

Cada mes llega puntualmente el dinero a cada una de esas familias uigures procedente de Arabia saudí y Qatar.

(*) http://chinamatters.blogspot.com/2015/07/turkey-plays-uyghur-card.html

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