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Mes: octubre 2016 (página 3 de 11)

El fin del sueño occidental en Turquía

Hakan Karakurt

Dos meses y medio han pasado desde el fallido intento de golpe de Estado respaldado por Estados Unidos en Turquía. El objetivo era derrocar al presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogán, debido a su tendencia a perseguir una política exterior independiente respecto de la OTAN y Estados Unidos. Su visión de política exterior es la de integrar económicamente a Turquía con sus vecinos y formar alianzas políticas regionales que beneficien a todos los lados, mientras que por el otro lado quiere una colaboración equitativa tanto con Estados Unidos como con la Unión Europea. Erdogán rechaza la imposición de políticas de Estados Unidos y la Unión Europea, y en su lugar quiere multipolaridad para crear un mundo más justo y equilibrado. El rechazo de Turquía para unirse al embargo económico impuesto sobre Rusia e Irán ha molestado especialmente a Estados Unidos y la Unión Europea.

Estados Unidos percibió a Turquía como una comisaría para ser usada después de que Turquía se uniera a la OTAN en 1952. Las prioridades de seguridad de Estados Unidos nunca tuvieron en consideración a los intereses de Turquía. Para ellos, era preferible la débil Turquía que normalmente aceptaba las demandas de Estados Unidos aunque fueran contrarias a los intereses turcos hasta 2002. Pero el deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y Turquía terminó cuando el ejército turco lanzó una operación militar en el norte de Siria para barrer al Califato Islámico de la frontera turca con el consentimiento de Rusia.

Irónicamente, Turquía comenzó la operación el 24 de agosto de 2016, el día que el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, visitaba Turquía. No hay duda de que el acuerdo entre Rusia y Turquía sobre el conflicto sirio apuntando a preservar la unidad territorial y modelar el futuro del país solamente dependiendo de fuerzas nativas, fue pactado cuando Erdogán visitó Rusia el 9 de agosto de 2016.

El objetivo esencial de Estados Unidos para dividir Siria, una estrategia muy clásica de Estados Unidos que alimenta la estabilidad en Oriente Medio mediante el respaldo a grupos étnicos (YPG) y sectarios (Al-Nosra), está a punto de ser derrotado por la alianza de nueva fundación entre un miembro de la OTAN, Turquía, ¡y Rusia!, el principal rival de Estados Unidos.

La arrogancia de Estados Unidos y el aguante y premonición de Rusia, crearon una alianza no declarada entre Rusia y Turquía, que no solamente cambió el equilibrio de fuerzas en Siria, sino también el gran juego tanto para Estados Unidos como para las potencias euroasiáticas.

La Unión Europea considera a Turquía como un gran mercado para los productos de la Unión Europea (38 por ciento de las importaciones turcas) y como una zona intermedia entre la Unión Europea y los países de Oriente Medio. Entre los europeos, al igual que la rusofobia sin sentido, la turcofobia es todavía muy común. Tras el fallido golpe, en vez de apoyar al gobierno legítimo electo democráticamente, la Unión Europea mantuvo silencio y los principales medios de comunicación europeos acusaron al presidente turco de escenificar el golpe para consolidar su poder autoritario. La Unión Europea trató de forzar al gobierno turco para que  retrasara el régimen sin visados para turcos, mientras abría las puertas -con facilidad- para los ucranianos que actualmente están regidos por un “gobierno pro-europeo”. Así, durante la ceremonia de apertura del parlamento turco el 1 de octubre, Erdogán declaró que 30 años de negociaciones para unirse a la Unión Europea fueron sólo una distracción y que el juego con la Unión Europea casi ha llegado a su fin.

El presidente de Turquía y el gobierno, percibiendo el futuro del país como los embustes en políticas euroasiáticas, están dando pasos para redistribuir las posiciones del país. No obstante, tras la fundación de la Turquía moderna en 1923, las élites gobernantes y una importante porción de la nación turca, como descendientes de un gran imperio que gobernó durante más de 6 siglos, han considerado la occidentalización como el principal objetivo para reestablecer un Estado poderoso. Por tanto, las instituciones gubernamentales, estructuras económicas y formaciones militares copiaron a Estados Unidos y la Unión Europea. El pueblo turco consideraba a Estados Unidos y la Unión Europea como aliados y modelos a seguir, y esperaba y creía que, un día en el futuro, su país se integraría en el eje occidental.

El fracasado golpe militar el 15 de julio de 2016, marcó el fin de esos sueños pro-occidentales en Turquía. El apoyo de Estados Unidos y la Unión Europea para los orquestadores del golpe despertó al pueblo turco que llegó a considerar al golpe como un ataque extranjero directo.

Las opiniones anti-americanas y anti-Unión Europea subieron vertiginosamente. El mes pasado, dos encuestas de opinión en Estados Unidos y la Unión Europea fueron publicadas por una empresa y fundación de investigación independiente. La encuesta de opinión realizada por “MAK Consulting” se enfocó en las relaciones turco-estadounidenses a ojos del pueblo turco. Los resultados fueron impactantes. El 90 por ciento de los encuestados estiman a Estados Unidos como no fiables aun cuando Turquía es un miembro de la OTAN. Este porcentaje era solo del 50 por ciento antes del intento golpista. Según el CEO de la empres a encuestadora, el pueblo turco cree que pueden derrotar a Estados Unidos y, si no se declara la ley marcial, entonces la embajada de Estados Unidos puede ser atacada por ciudadanos enfadados.

Otra encuesta de opinión muy interesante fue realizada por Tavak (en inglés, Turkey Europe Education and Science Research Foundation) sobre las relaciones Turquía-Unión Europea. Solo el 22 por ciento de los participantes creen que Turquía conseguirá convertirse en miembro de pleno derecho de la Unión Europea. Casi la mitad de los participantes sugirieron que la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS) y los BRICS (Brasil, Rusia, India, China, y Suráfrica) ofrecen un nuevo camino para Turquía en vez de la Unión Europea. Desafortunadamente el 60 por ciento de los participantes sostienen que la islamofobia es la razón más importante para el rechazo de la Unión Europea al reconocimiento de Turquía como miembro de pleno derecho.

Es muy interesante que los musulmanes turcos vieran su destino en la alianza con otros países no-musulmanes (OCS y BRICS). Tras el colapso del mundo bipolar, todos fuimos testigos de una nueva fase de imperialismo encabezado por Estados Unidos disfrazado bajo mágicas pero vacías palabras (globalización, liberalismo, humanitarianismo, democracia, y auto-determinación) que solamente apuntaban a extender la hegemonía de Estados Unidos por todo el mundo en contra de los intereses de todas las demás naciones. Los objetivos irresponsables y presumidos de Estados Unidos, sin duda serán derrotados por la colaboración de las grandes naciones de Eurasia. El fin del conflicto llegará tal como sostiene la ideología protestante de Estados Unidos, ¡pero Estados Unidos no saldrá victorioso! La intervención militar de Rusia en Siria y la alianza encubierta ruso-turca para preservar la unidad territorial de Siria ha detenido los planes de Estados Unidos en Oriente Medio. Según se incrementa la colaboración de las naciones euroasiáticas, veremos más derrotas de Estados Unidos en otras regiones del mundo.

Fuente: http://katehon.com/es/article/turquia-dice-no-los-eeuu-y-la-ue

El momento del giro en la política exterior de Rusia

Lavrov, ministro ruso de Asuntos Exteriores
Juan Manuel Olarieta
A la vista de la intervención de Rusia en la guerra desatada por los imperialistas contra Siria, son muchos los que se preguntan por qué no hizo lo mismo en Libia, por qué no trató de impedir la caída de Gadafi. El mero planteamiento de la duda es muy interesante y quizá se podría responder diciendo que el motivo es que Siria no es Libia o, quizá más exactamente, que Siria no representa para Rusia lo mismo que Libia. Siria es el corazón de Oriente Medio y está a una hora de vuelo desde Rusia: forma parte de su zona de seguridad.

Para no caer en simplificaciones, hay que recordar aspectos ilustrativos, como el hecho de que Rusia no interviene en Siria desde el principio y que si entendemos por intervención, la intervención militar, ésta sólo se produce después de cuatro años de guerra. Tanto la caída de Gadafi como la de Bashar Al-Assad se inician con la Primavera Árabe, por lo que forman parte del mismo proyecto imperialista y basta recordar las declaraciones de los dirigentes rusos en 2011 para darse cuenta de cuáles eran sus posiciones entonces: decían lo mismo que los estadounidenses, o los británicos, o los franceses. No es, pues, de extrañar que algunos metan en el mismo saco a Rusia que a Estados Unidos, o a Francia, o a Gran Bretaña.

Pongamos el ejemplo de Lavrov para ver el vuelco en la política exterior rusa. En una entrevista a la radio Ejo Moskvy, el 4 de marzo de 2011 el ministro ruso de Asuntos Exteriores calificó el levantamiento en Libia como una “explosión popular espontánea” causada por las condiciones económicas internas del país y un ejercicio autoritario del poder. Así se pueden poner numerosos ejemplos de otros países árabes víctimas de la Primavera y otros dirigentes rusos, cuyas declaraciones eran intercambiables con las estúpidas que escuchábamos por aquí.

Por lo tanto, es evidente que en cinco años ha habido un cambio muy radical en la política exterior rusa. Lo que no puedo admitir, ni como hipótesis, es que Rusia no supiera quiénes estaban cocinando realmente las Primaveras Árabes, por lo que concluyo que entonces su política era la de seguir haciendo concesiones, que es la política más vieja y errónea que se conoce ante el imperialismo: la del Pacto de Munich, la de la división de Checoslovaquia, la del Anchluss de Austria, la de la guerra civil española…

Hace décadas que Rusia lleva haciendo concesiones al imperialismo. Es la esencia de su política exterior desde 1956, desde los tiempos soviéticos, la principal de las cuales fue suponer que la voracidad de Estados Unidos se apagaría desmantelando la URSS y el Pacto de Varsovia, la máxima prueba de “buena voluntad” por parte del Kremlin. Esa política rusa (y soviética) no sólo no ha frenado al imperialismo, sino todo lo contrario, ha estimulado su agresividad.

Al mismo tiempo, la política de hacer concesiones demuestra un factor muy importante en la situación internacional: que Rusia ha estado y está a la defensiva, por lo que el ritmo de los acontecimientos lo marcan en Washington.

Pero si eso es importante hay algo que lo es aún más: el objetivo militar y estratégico de Estados Unidos no son los países secundarios del escenario mundial sino Rusia (y China). Durante años Rusia ha tenido sobradas muestras de que Estados Unidos no va a parar jamás hasta lograr su destrucción (y la de China), un objetivo que, como se está demostrando, es independiente del régimen social existente en ambos países.

Dice el refrán que “a la fuerza ahorcan” y Rusia no hubiera cambiado nunca su política de concesiones si los imperialistas no se hubieran plantado delante mismo de sus narices, sobre todo desde del golpe de Estado fascista en Ucrania en 2014. El máximo ejemplo de ese cambio fue la anexión de Crimea. Por fin, los rusos habían dicho “basta”.

Por lo tanto, la Guerra de Siria está relacionada estrechamente con la del Donbas. A partir de 2014 Rusia se dio cuenta de que lo que el imperialismo estaba discutiendo en Siria no era un asunto regional, propio de los países árabes y de Oriente Medio, sino internacional: en Siria se juega el futuro de la propia Rusia y en cuanto el Kremlin se ha plantado, fulminantemente, el imperialismo ha padecido una de sus más severas derrotas desde 1945, sólo comparable a la de Vietnam.

En Siria la guerra sigue y es muy posible que los imperialistas no dejen que nunca llegue la paz, pero sus planes ya han fracasado… en parte, porque realmente el verdadero plan del imperialismo es la guerra misma. Tal y como hoy lo conocemos, el imperialismo sólo se puede sostener por la guerra.

El pleno del Comité Central del Partido Comunista de China está marcado por la corrupción

Ayer inició sus sesiones el VI Pleno del Partido Comunista de China, donde los aproximadamente 400 miembros del Comité Central debatirán, especialmente, sobre la situación interna del Partido y del país. El lema central de la reunión lo dice casi todo: “Gobernar el partido de una manera convincente” porque desde hace muchos años la credibilidad del PCCh es prácticamente nula, dentro y fuera de sus filas, como es lógico en un país capitalista dirigido por un partido que se sigue calificando de “comunista”.

En una reunión tras otra, la corrupción sigue siendo el tema estrella de los dirigentes que, como en España, únicamente alcanzan a hablar sobre ella y de la “lucha” contra ella. Desde la llegada al poder en 2013, la campaña lanzada por Xi Jingping ha llevado a la cárcel a cientos de miles de afiliados, “tigres” y “moscas”, grandes jefes y pequeños cuadros.

La lucha contra la corrupción es de tal envergadura que ha bloqueado cualquier otro debate. El país está paralizado. Ante el temor de ser acusados de corrupción, los funcionarios están paralizados. Las reuniones, los regalos, los gastos, los viajes, los proyectos, las cenas… Todo está bajo sospecha. La dirección quería dar pasos aún más decididos en la misma línea que las demás potencias capitalistas: reconversión, privatización, desregulación, apertura al exterior… No ha podido llevar a cabo nada de eso porque el PCCh está completamente paralizado.

La lucha contra la corrupción es la excusa perfecta para depurar a los viejos y que lleguen los nuevos, los fieles e incondicionales a Xi Jingping, por lo que como en cualquier otro país capitalista, los periodistas hacen quinielas sobre los que salen y los que entran.

Xi ha descrito al Partido Comunista de China como un “arma mágica”. Pronto cumplirá un siglo de historia, tiene casi 90 millones de afiliados, el doble que toda la población española. Sin embargo, su presencia en la sociedad es ínfima en la actualidad. Como en cualquier otro país capitalista, es más bien un aparato del propio Estado, una organización burocrática, que reúne en sus filas a los dirigentes centrales y locales de las instituciones públicas.

La magia de los “comunistas” chinos es muy vieja. No engaña a nadie. Lo mismo que la dirección política en Rusia, el Partido Comunista de China es de ideología nacionalista, muy condicionado desde su misma fundación por el vasallaje colonial impuesto a China desde comienzos del siglo XX y ahora por asegurarse las mejores relaciones posibles con los vecinos, especialmente en la cuenca del Pacífico y Asia central.

A los “comunistas” chinos les retratan acuerdos como el que firmaron solemnemente en 2013 con María Dolores de Cospedal, la secretaria general del PP español, por el que ambas organizaciones iniciaron un diálogo característico: los españoles se comprometían a no intervenir en los “asuntos internos” de China y a cambio los chinos se encargaban de todo lo demás, es decir, de favorecer la cooperación en los ámbitos económico, comercial, científico, tecnológico y cultural.

¿Dónde está la magia? Los chinos sólo quieren que les dejen en paz; los españoles sólo quieren que alguien les saque las castañas del fuego, o sea, del hundimiento económico.

¿Hacia dónde va la economía española?

Darío Herchhoren

Durante el corto período republicano España intentó iniciar un proceso de industrialización para lo cual se abrieron lineas de crédito para el desarrollo industrial, la mecanización del agro, las industrias de transformación de la carne y los productos agropecuarios.

Además de todo, la República Española comenzó una política de transformación y desarrollo de la minería del carbón y de los metales ferrosos, promoviendo la fabricación de aceros para lo cual se utilizaron las piritas de Huelva y el carbón asturiano.

Tras la guerra civil el gobierno fascista de Franco y en especial el ejército impulsaron lo que se llamó la autarquía, es decir utilizar las capacidades nacionales sin depender del exterior.

En ese sentido España aplicó una política muy similar a la iniciada antes por la Alemania nazi y la Italia fascista.

En España se impulsó la empresa CAMPSA, que se hizo cargo del monopolio del petróleo, y se crea la empresa Hunosa, que se encarga de la explotación de los carbones y lignitos, ENSIDESA, que impulsa la fabricación de aceros, y los Altos Hornos del Mediterráneo en Sagunto y los Altos Hornos de Vizcaya en el país Vasco.

Mediante generosos créditos se impulsó la industria nacional de fabricación de buques de altura, con empresas como Bazán, y los astilleros gallegos en El Ferrol, la empresa Pegaso, Orbegozo, Barreiros, y la creación del Instituto Nacional de Industrias (INI). Todo este entramado industrial, engendra un efecto de creación de un proletariado industrial, que crece a expensas del abandono del campo por parte de una importante cantidad de población que deja las actividades agrarias en busca de trabajos mejor remunerados, y con jornadas de trabajo tasadas en lugar de las interminables horas de trabajo rural.

Comienza entonces un éxodo hacia las ciudades importantes y sus suburbios, que no están preparados para absorber esa cantidad de personas y sus necesidades de viviendas, escuelas, hospitales, centros de ocio y de compras.

Todo esto genera la creación de un proletariado industrial, no politizado, pero que muy pronto comienza a despertar, y a reclamar mejores condiciones salariales y de trabajo.

Con la muerte del dictador, la burguesía española aplica hábilmente el principio lampedusiano de “que todo cambie para que todo quede como está”, y en aplicación del mismo se promulga la Constitución Española de 1978, que legaliza los partidos políticos, los sindicatos, las asociaciones de todo tipo, y comienza un período de alianza de la burguesía española que se había enriquecido durante el franquismo, con el capital transnacional.

Eso significaba el abandono de las políticas proteccionistas del franquismo por un lado, y la competencia con otros actores económicos más preparados. España, pasa a convertirse en un país industrial; pero no es un país plenamente desarrollado. Es un país periférico del desarrollo. No tiene tecnología propia, y desarrolla una industria que utiliza patentes extranjeras, para fabricar sus productos. Es un país tributario de las economías de los países centrales como Francia, Alemania, Reino Unido, y sobre todo Estados Unidos.

La llegada del PSOE al gobierno español, y sobre todo su ingreso en la Unión Europea implicó la práctica destrucción de las industrias básicas españolas. Se cierran los Altos Hornos de Vizcaya y de Sagunto, se acaba con Ensidesa, se liquida la flota pesquera, que era una de las mayores del mundo, y se convierte a España en un país de servicios.

A cambio de ello, se crean los ferrocarriles de alta velocidad a un costo enorme, para pagar la deuda política que el PSOE mantenía con la socialdemocracia alemana que había financiado la campaña del PSOE de 1982, y como pago de los favores franceses a la persecución policial contra ETA, se contratan los trenes de Alsthom para las lineas de alta velocidad, y las locomotoras Siemens para arrastrar esos trenes. Todos sacan ventajas menos España y los españoles.

La llegada del PP al gobierno español significa la ruina total de la economía española, que siguió aplicando la misma política del PSOE de beneficio de la inversión extranjera y de perjuicio del capital nacional. El PP nacionaliza la deuda privada y la convierte en deuda externa del país. De esa manera, llegamos a que España en la actualidad debe más del cien por ciento del producto bruto interno (PIB). Este es un dato oficial, que está trucado a la baja. El economista español Santiago Niño que es un estudioso independiente de la deuda externa y sus consecuencias, afirma que en realidad la deuda externa española es de cerca del ¡300 por ciento!

Es indudable  que España no puede pagar su deuda. Si lo hace no podrían pagarse los sueldos de la administración pública, ni las pensiones, ni los gastos de educación, ni de sanidad, ni de mantenimiento de los gastos corrientes.

Esa es la situación real de la economía española. La deuda es impagable. La solución: desconocer la deuda por ilegítima, utilizando para ello la teoría de la deuda odiosa, que consiste es que esa deuda no ha sido contraída en beneficio del pueblo español.

Además de todo ello, el paso siguiente debe ser la salida de la Unión Europea, y la reconstrucción de la industria y el comercio español orientando eso hacia el mercado histórico español que es Sudamérica y África, y pagando en la moneda nacional.

Dylan, Sartre y el Nobel de Literatura

B.
Parece que el recientemente galardonado con el Premio Nobel de Literatura, Bob Dylan, anda por ahí semioculto sin que la Academia sueca dé con su paradero para saber, por lo menos, si tiene intención de recoger el premio y su nada desdeñable cuantía económica o «passsha» de todo. Sea lo que sea lo que haga  el bardo de Minnesota, será considerado como una extravagancia típica de los «genios» -al final irá y cobrará, ya lo verán- que, desde luego, no tiene nada que ver con la actitud de Jean Paul Sartre -guardando las distancias entre un caso y otro que tampoco son tantas, si bien se mira- y su real rechazo del Nobel de Literatura que le otorgaron en 1964 y, como decimos, declinó.

Preguntado por una revista francesa los motivos de su rechazo al galardón, entre otras cosas, Sartre dijo: «¿Por qué rechacé ese premio? Si hubiera aceptado el Nobel -y aunque hubiera hecho un discurso insolente en Estocolmo, lo que hubiera sido absurdo- habría sido recuperado (por el ‘sistema’, diríamos hoy. Nota mía). Si hubiera sido miembro de un partido, del partido comunista, por ejemplo, la situación hubiera sido diferente. Indirectamente hubiera sido a mi partido que el premio habría sido discernido (sic); es a él, en todo caso, que hubiera podido servir. Pero cuando se trata de un hombre aislado, aunque tenga opiniones ‘extremistas’, se lo recupera necesariamente, de un cierto modo, coronándolo. Es una manera de decir: ‘Finalmente es de los nuestros’. Yo no podía aceptar eso”.

Sartre, en octubre de 1964, ya era famoso por su solidaridad con causas progresistas como el Mayo francés (aunque hubo otros «mayos» por ahí), la revolución cultural china, la revolución cubana y la guerrilla venezolana, la guerra de Vietnam y, sobre todo, con la guerra de independencia de Argelia, por entonces colonia francesa. También organizó y formó parte del «Tribunal Russell» en absoluto sin tener que ver con los «Human Right Watch» o «Amnistias Internacionales» actuales financiados por magnates y financieros tipo Soros.

Sartre lo tenía claro:»el premio Nobel es objetivamente una distinción reservada para los escritores de Occidente o los opositores del Este», sostuvo por aquella época. Época de plena «guerra fría» (cool war) en que  surgían, cuando no se promocionaban, los a la sazón llamados «disidentes» (con el socialismo, claro, con el «real», y no el «socialismo con rostro humano», que decían defender ellos, los «disidentes»), otrosí los «opositores» a los que se refiere Sartre.

Hombre, hablando de Dylan, por allí asoma. Como Moby Dick…

Buenos días.

Turquía ha sido expulsada de la ‘coalición internacional’ que interviene en la Guerra de Siria

Mañana se reúnen en París los ministros de Defensa de los países que forman parte de la llamada “coalición internacional”, el heteróclito grupo de fuerzas imperialistas reclutadas por todo el mundo para intervenir en la Guerra de Siria, sin que nadie les haya llamado para ello.

A pesar de su pertenencia, cada vez más formal, a la OTAN, el ministro turco Fikri Işık no ha sido invitado, otro de los síntomas de que Turquía se ha movido del sitio que venía ocupando desde el principio de la Guerra Fría en 1945. Aunque el motivo de la ausencia no está claro, parece que no se trata de que el gobierno de Erdogan no quisiera ir, sino de que no les han invitado, de que la OTAN ha perdido la confianza en sus viejos aliados de Ankara.

Sin embargo, la diplomacia turca sí participó en la reunión de la semana pasada que preparó la estabilización futura de Mosul, una intervención de menor cuantía que no altera el hecho de que, desde el punto de vista militar, Turquía está fuera de juego en la Guerra de Siria y que, aparentemente al menos, no coordina sus operaciones militares con nadie. Se podría decir que hace la guerra por su cuenta, que es lo peor que se puede decir de alguien que está metido en una guerra.

Eso parece dar la razón a los que afirman que, por primera vez en la historia militar, ha estallado una guerra en la que no hay dos bandos sino posiblemente tres o cuatro, pero nadie es capaz de decir cuáles son esos bandos y quién lucha contra quién. Es extraño, pero no cabe descartar nada de eso porque estamos hablando de Oriente Medio, que desde hace 100 años los imperialistas han convertido en el reino de taifas por excelencia.

Hay muchos síntomas de la confusión propia de una guerra de “todos contra todos”. El sábado el Estado Mayor del ejército turco informó de que, por segunda vez en dos días, sus fuerzas aéreas habían realizado ataques contra 70 posiciones sostenidas por el conglomerado kurdo de siglas PKK-PYD que, a su vez, forma parte de las denominadas Fuerzas Democráticas de Siria, junto a algunas pequeñas milicias árabes, que Estados Unidos dirige, apoya y protege en el norte de Siria.

Al mismo tiempo que se producían esos bombardeos, el jefe del Pentágono, Ashton Carter, estaba de visita en Ankara tratando de arreglar un viejo matrimonio entre dos países en el que las recientes rencillas están causando estragos.

Al menos de puertas afuera, Carter dice que Turquía debería colaborar en la batalla de Mosul, en Irak, para desalojar al Califato Islámico. No se ha debido enterar de que quien se opone a ello es el actual gobierno de Irak, no el turco. ¿Se le abren las puertas de Irak a Turquía al mismo tiempo que se le cierran las de Siria?

Gracias al apoyo aéreo de la llamada “coalición internacional”, las Fuerzas Democráticas de Siria desalojaron a los salafistas de la ciudad de Manbi, al tiempo que Turquía inició la ocupación del norte de Siria para impedir que el PKK-PYD se consolidara en Rojava y uniera las zonas de Afrin, Kobane y Yazira bajo el mando de un único gobierno autónomo kurdo tutelado por Estados Unidos.

Lo mismo que en Siria, el ejército turco está presente también en el norte de Irak, en Bachika, una localidad al noroeste de Mosul, donde ha formado su propia milicia local, denominada “Gran Nínive”, integrada por unos 2.000 combatientes dirigidos por  Atheel Nujaifi, el antiguo gobernador de Mosul, a quien el gobierno irakí acusa de haber facilitado que el Califato Islámico capturara la ciudad, hasta el punto de que ha ordenado su detención.

Las relaciones de Erdogan con el gobierno central de Irak no son buenas, lo que contrasta con su familiaridad con el gobierno autónomo de Barzani. Es otro indicio de lo que parece una guerra minifundista de “todos contra todos” en la que los kurdos de uno u otro bando, de uno u otro país, se mueven como pez fuera del agua.

Síntesis de la resolución del Comité Federal del PsoE

B.

No pasa nada”. Esta es la conclusión que saca este blog una vez conocido el cantado y previsible resultado de la votación del pomposo Comité Federal ese donde ha ganado la abstención, o sea, ponérselo a Rajoy como le ponían las carambolas (en el billar) a Fernando VII y los túnidos a Franco cuando pescaba en el yate “Azor” donde, por cierto, puso su pie Felipe González -dato que pocos recuerdan, pero para eso estamos nosotros- sin duda aquejado de oscuros complejos edípicos y/o homoeróticos.

Preguntado un relevante miembro del PsoE, expresidente y “barón” de una comunidad autónoma partidario de la abstención en la sesión de investidura a Mariano, en segunda vuelta, eso sí, declaró (por si no estaba claro): “aquí no pasa nada”. Y añadió: “me piro que empieza el partido; por cierto, ¿se sabe si juega Benzema en el once inicial?”


“Ha habido un debate, una votación y un resultado favorable a la abstención, Eso es la democracia, amigo mío”, dijo a quien quisiera oírle otro destacado miembro de la Gestora en funciones que no quiso revelar su nombre por modestia franciscana, añadiendo estas sabias palabras: “y a quién Dios se la dé, San Pedro se la bendiga”. Off the reccord se le oyó eso tan recio y español de “y a tomar por culo”. Después lo negó.

En la acera de enfrente de la calle Ferraz, donde está la sede del PsoE este, una señora con sombrero tirolés, exclamó: “apaleados puede, pero cornudos va a ser que no, o sea, mire usted, lo que yo le diga, pues sí que faltaría, mecagoendiós, y no juro”. Era partidaria del “no es no”, evidentemente. Borrell declaró que “sí pero no, o átame esa mosca por el rabo”, emulando a la Cospedal y recordando, de paso, a Susana Díaz que, si tanto le gusta “coser”, como decía después del golpe de mano contra Pedro Sánchez, que se meta costurera o monja, pero que deje de joder con cara conejo, quien dijo a todo esto que “es tiempo de unidad del Partido este de los cojones que nos da de comer a todos en este cuento fantástico y fabuloso” (de “fábula” y “fantasía”) que es la democracia esta de pacotilla y baja estofa.

Los derrotados partidarios del “no” a darle por la puta cara el Gobierno a Rajoy Brey, zángano a carta cabal, dijeron que “hoy es un día triste igual que el gato que está triste y azul”, que cantara Roberto Carlos, no el “jurgolista”, sino el otro, sí, coño, ese.

En resumen y conclusión, para que nuestros miles y miles de lectores/as no pierdan su precioso tiempo oyendo a tertulianos y tertulistos, la cosa es ésta: “aquí no pasa nada, tenemos a Arkonada”. Seguiremos informando.

Buenas tardes.

Marruecos colaboró con Israel en la Guerra de los Seis Días contra los ejércitos árabes

Hasan II de Marruecos con Nasser
Un antiguo dirigente de la inteligencia militar israelí, Shlomo Gazit, acaba de confirmar la colaboración de Marruecos con Israel en 1967 durante la Guerra de los Seis Días contra los ejércitos árabes.

El 5 de octubre de 1967 Israel lanzó un feroz ataque militar contra Egipto, bombardeando los aeródromos militares y destruyendo casi todos sus aviones de combate. La agresión fue posible gracias a las informaciones que suministró Marruecos a Israel, traicionando sus vínculos con los demás países árabes.

Durante la Guerra, Israel arrebató la franja de Gaza y la Península del Sinaí a Egipto, Cisjordania y Jerusalén este a Jordania y los altos del Golán a Siria.

En 1965 el rey de Marruecos, Hassan II, autorizó que los servicios secretos de Israel, tanto al Mosad como al Shin Bet, ocuparan una planta entera del hotel Casablanca, hoy llamado Hyatt Regency, para grabar en secreto una reunión de los delegados de la Liga Árabe.

Temiendo que los espías israelíes fueran descubiertos por sus invitados árabes, permitió que ocuparan la planta el día anterior a la reunión.

Los espías estuvieron dirigidos por Rafi Eitan, que a su condición de oficial de inteligencia unía la de político. A sus órdenes intervino Peter Zvi Malkin, un conocido espía del Mossad, muy conocido en su país.

En una nota de servicio enviada a Levi Eskhol, entonces primer ministro israelí, Meir Amit, el director del Mossad entonces, describe la operación marroquí como una de las mayores hazañas de los servicios de inteligencia.

Los dirigentes árabes habían convocado en secreto la reunión e iban acompañados de sus jefes militares y de inteligencia para discutir si sus ejércitos estaban preparados para hacer la guerra a Israel. Cada uno expuso detenidamente sus posibilidades, que fueron cuidadosamente registradas por los espías israelíes, que las transmitieron a la Dirección de Inteligencia Militar de su ejército, que las tradujo al hebreo.

Gracias a la información obtenida, Israel pudo prepararse cuidadosamente y empezar la guerra con una enorme ventaja militar. Supieron que las fuerzas árabes no sólo no estaban unidas sino que muchas de sus unidades militares tampoco estaban preparadas.

Tras esta operación de espionaje, a Shlomo Gazit le nombraron jefe de la inteligencia militar. Pero en octubre de 1973, durante la Guerra de Yom Kippur, el espionaje israelí no tuvo un cómplice tan cualificado como el rey Hassan II de Marruecos, que llegó a cambiar de chaqueta, participando junto a Egipto y Siria en la guerra contra Israel, que estuvo a punto de sucumbir.

La supervivencia del su ejército y, por lo tanto, la salvación del Estado de Israel, fue posible gracias a la intervención de los submarinos de los imperialistas.

Fuente: https://ledesk.ma/2016/10/19/guerre-des-six-jours-un-historien-israelien-dedouane-hassan-ii-et-pointe-la-responsabilite-doufkir/

La gallina de los huevos de oro se ha secado

Enron era uno de los grandes monopolios estadounidenses del sector de la energía, cuya desaparición se ha olvidado demasiado rápidamente porque en el capitalismo el tiempo es como todo lo demás: oro. Todo se hace demasiado rápidamente para que no podamos pararnos a pensar un poco las cosas.

Antes de hundirse los elogios menudeaban. La prensa especializada la consideraba como un ejemplo de gestión moderna. En sólo un año llegó a crecer un 90 por ciento. La revista Fortune la eligió durante seis años seguidos como la empresa más innovadora. Fue fundada en 1985 y pasó de ser una distribuidora regional de gas a convertirse en la séptima empresa más grande de Estados Unidos por capitalización bursátil.

Eran los años de Reagan, cuando el monopolio creció como consecuencia de la desregulación del sector energético en California y el precio de cada kilowatio se disparó. En su desplome Enron se llevó consigo todo aquello, especialmente a la empresa de auditoría Arthur Andersen, verdaderos cómplices de lo que a partir de entonces empezó a llamarse “ingeniería contable”. Es una pena que para tapar el agujero destruyeran un millón de documentos que hubieran debido ser materia de estudio en las Facultades de Economía (y de Criminología) de todo el mundo.

20.000 trabajadores fueron despedidos y varios cientos de millones de dólares de sus fondos de pensiones se esfumaron, por lo que les espera una vejez muy triste. La consigna de Enron era “Pregunta el por qué”, algo que al cabo de los años parece un sarcasmo. Es una pregunta que casi nadie se hace nunca. Parece normal que los peores dramas ocurran.

Tras la crisis, la contabilidad no ha vuelto a ser lo que era y las auditorías tampoco. Pero el crecimiento de Enron no fue consecuencia de una falsificación contable por una sencilla razón: los capitalistas no saben sumar (ni restar). Todas las cuentas, tanto las públicas como las privadas, están amañadas. El monopolio se rodeó de una red de sociedades fantasmales cuyo agujero suma 60.000 millones de dólares.

Kim García contó unas anécdota ilustrativa del alcance al que llega el parasitismo capitalista. Un día el capo de Enron, Kenneth Lay, invitó a 150 analistas de Wall Street a visitar la sexta planta que tenía la empresa en su sede de Houston, donde un enjambre de 75 intermediarios, rodeados de teléfonos y ordenadores, gritaban frenéticos las compras y ventas de acciones en una jerga incomprensible.

Los periodistas tomaron fotos de todo aquel trajín para hacer sus portadas y reportajes a todo color en papel cuché. Los intermediarios de Enron desempeñaban un trabajo agotador y estresante como pocos, escribieron los gacetilleros de las páginas sepia después de haber sido agasajados con unos canapés y unos buenos buenos tragos de vino blanco.

Era un decorado; aquellos frenéticos intermediarios eran actores y la sexta planta de Enron poco más que un plató para la prensa y los invitados. En cuanto acabó el ágape, relató García, el decorado que había sido contratado se desmanteló; los teléfonos y los ordenadores volvieron al depósito que había en el sótano.

La cotización en bolsa de las acciones depende de ese tipo de shows estrafalarios, tan típicos de Estados Unidos, el país de las relaciones públicas.

A finales de setiembre de 1999 la redactora jefe de CFO Magazine, Julia Homer, estaba muy contenta por la entrevista que le había concedido un joven tiburón de 37 años, Andrew Fastow, director financiero de Enron, que siempre simuló que se encontraba a disgusto bajo los focos. Homer quería a preguntarle qué había hecho Enron para multiplicar por 10 su cifra de negocio en menos de 10 años sin endeudarse. “Una financiación innovadora”, decían los cretinos cerrando los ojos ante los viejos trucos de siempre para inflar el activo y desinflar el pasivo. A ninguno de aquellos analistas embobados se le ocurrió pensar, siquiera por un momento, por qué Enron tenía más de 700 filiales en las islas Caimán y por qué tenían nombres como LJM2, LJM3 y otras siglas parecidas: porque eran las iniciales de la mujer y los dos hijos de Fastow.

En un capitalismo parasitario dominado por la farsa y la bufonada, los capitalistas son las primeras víctimas de sus mentiras. Nosotros creemos que nos engañan, pero no es así. A base de repetirlas mil veces se creen sus propias mentiras, como se vio durante la crisis de “las punto com”, las empresas informáticas que, como Enron, se hundieron después de haber experimentado un crecimiento espectacular con el cambio de siglo.

En agosto de 2000 las acciones de Enron estaban en la cumbre, a 90 dólares la unidad, y poco después 26.000 millones de dólares se habían evaporado como por arte de magia, pero el Consejo de Administración quería llevar el show hasta el final y acordó repartir dividendos, una parte de los cuales fueron a parar a sus propios bolsillos: un millón de euros en acciones y opciones por un trabajo bien hecho.

En una de las sesiones de investigación, uno de aquellos administradores dijo que ellos gestionaban la empresa, que no eran detectives para husmear en los papeles y las cuentas. En el capitalismo que padecemos, pedir explicaciones y revisar las cuentas es de mala educación. “¿Es que no te fías de mí?” A los ingenuos les basta con un buen decorado y el mundo está lleno de ellos. Se ha acostumbrado al cartón piedra de los escenarios, el maquillaje y el atrezzo (económico, político y social). Nos cuesta diferenciar la realidad de la ficción; no preguntamos por qué ocurren las cosas.

Cuando después del pucherazo electoral Bush toma solemnemente posesión del cargo de Presidente de Estados Unidos en enero de 2001, los máximos dirigentes de Enron, también tejanos, están el aquel show con pleno derecho: cada uno de los jefes de Enron -y la propia Enron- pusieron 100.000 dólares para pagar la fiesta de su hombre en Washington. Entre 1989 y 2001 el monopolio tejano repartió casi 6 millones de dólares entre los partidos políticos y los candidatos. A Kenneth Lay, el capo de Enron, Bush le llama “Kenny Boy” seguramente por los 737.000 dólares que puso para las campañas electorales de 1993 a 2001.

Hoy hace exactamente 15 años el jefe de contabilidad de Enron en Arthur Andersen entró a las oficinas ordenando a gritos que había que quemar toda la documentación comprometedora, una operación nada fácil. Tardaron más dos semanas en hacerlo.

El Parlamento Europeo se dispone a censurar a los medios ‘inspirados por el Kremlin’

Esta semana la Comisión de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo ha aprobado una resolución instando a incrementar la “capacidad institucional de contrarrestar la propaganda inspirada por el Kremlin”. El acuerdo será sometido al pleno de la Cámara el mes que viene.

Como suele ocurrir, la resolución ha vuelto a pasar desapercibida porque la Unión Europa quiere seguir aparentando que es el santuario de la libertad de expresión y demás libertades, de las que ya no va quedando ni rastro.

No es que los medios convencionales no quieran ninguna clase de competencia; lo que quieren es poder mentir a sus anchas sin que nadie les saque los colores. Por si alguien ha leído con prisa la resolución parlamentaria, nos permitimos insistir en el detalle: no se prohíbe la propaganda del Kremlin sino toda la que esté inspirada por el Kremlin, que es aquella que no sigue el dictado de las cancillerías imperialistas de Washington, París, Berlín y Londres.

La paranoica demonización de Rusia no ha bastado. Los medios de todo el mundo están en sus más bajas cotas de credibilidad desde que nació la prensa moderna. Nunca en la historia se han contado tantas y tan absurdas mentiras como en la actualidad. Pero como nada de eso les parece suficiente, pretenderán acompañar sus tonteorías con montajes seudojudiciales, que para eso están pagando a los zánganos del Tribunal Penal Internacional. Nos esperan juicios del estilo Milosevic contra los malvados de la era moderna que aún no han caído en sus garras (Putin, Bashar Al-Assaad, Kim Yon-Un) y acusaciones espectaculares sobre crímenes de guerra, genocidios, crímenes contra la humanidad y demás.

El ministro británico de Asuntos Exteriores, Boris Johnson, ha iniciado su propia guerra particular afirmando que Rusia corre el riesgo de convertirse en un “Estado paria” y no sucede así, los imperialistas harán todo lo posible para que suceda, es decir, desencadenarán provocaciones, guerras, bloqueos y primaveras por todo el perímetro de las interminables fronteras de Rusia, por no hablar de todos aquellos países “satélites” equiparados a Rusia o aliados a Rusia a los que les espera un futuro muy negro.

Es una Operación Araña a escala internacional en la que no van a escatimar ni medios ni demagogia. Para eso tienen a toda la intrincada red de ONG que han ido tejiendo a lo largo de las dos últimas décadas para defender los derechos humanos, entre los que la libertad de expresión estará ausente.

Ahora mismo en Bruselas un nutrido equipo de políticos y periodistas prepara los informes preliminares de la próxima ofensiva mediática contra Moscú y todos aquellos que se dejan inspirar por Moscú. Es posible que retorne hasta aquella vieja acusación franquista de que todos los que no se manifiestan a favor de los crímenes del imperialismo y del fascismo están comprados “por el oro de Moscú”.

A la vista del palo que ha supuesto el Brexit, la Comisión de Asuntos Exteriores de Bruselas apunta una de las claves de la futura campaña de intoxicación: se permiten el lujo de decir que es la televisión rusa la que está dividiendo a Europa, o sea, que el Kremlin “inspira” a todos los que se resisten frente a las delirantes políticas europeas.

A los canales rusos, como Russia Today y Sputnik, los califican como “seudo agencias de prensa” y herramientas de propaganda del Kremlin, destacando que se trata de medios públicos de comunicación, es decir, financiados por el gobierno, algo que no han detectado ni en RTVE, ni en TV3, ni en Telemadrid, ni en Deutsche Welle, France24 o la santísima y laureada BBC, por no hablar de medios históricos de la CIA, como la Voz de América o Radio Free Europa.

Los fondos públicos destinados en Europa a las empresas de comunicación superan con creces a los rusos, pero padecen un problema insoluble de falta de credibilidad que no tienen los medios rusos, cuya audiencia se ha disparado en los últimos años como consecuencia de la creciente agresividad del imperialismo y la crisis de la Unión Europea.

La OTAN ha vuelto a presionar a Bruselas publicando un informe en el que -en su típico lenguaje cuartelario- afirma lo que ya sabemos: “Occidente está a punto de perder la guerra de la información contra Rusia”, porque se trata de eso justamente, de una guerra, en la que las noticias son casi tan letales como los morteros y los obuses.

Otro informe de La Voz de América, o sea, de la CIA, dice lo mismo: “Occidente debe intensificar sus esfuerzos para combatir y contrarrestar la guerra de información que dirigen sus adversarios […] Países como Rusia explotan la libertad de prensa en los medios occidentales para extender la desinfomación”.

Los que se inspiran en el Kremlin (y el propio Kremlin) se aprovechan de la libertad de expresión que hay en Europa y los imperialistas se disponen a impedirlo, es decir, a acabar con lo que queda de ella, si es que queda algo.

El pasado mes de setiembre el teniente general del ejército y director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, James Clapper, informó a los miembros del Congreso de Estados Unidos sobre la “guerra rusa de la información”, mencionando expresamente e Russia Today y Sputnik como “armas mediáticas” para la subversión y la utilización de “grupos radicales” para sembrar la confusión en el público.

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