La web más censurada en internet

Día: 27 de septiembre de 2016 (página 1 de 1)

Podemos pierde más de la mitad de sus votos en las Vascongadas

Tras la borrachera llega la resaca. En sólo tres meses, Podemos, que había ganado el primer puesto en las anteriores elecciones en las Vascongadas, ha perdido más de la mitad de los votos.

En Galicia ha perdido un 21 por ciento de votos, pero en las Vascongadas lo que ha perdido es un verdadero bastión.

No es que sus sueños se hayan venido abajo; lo que se ha desplomado son los sueños de quienes les votaron en las anteriores elecciones. La pérdida de votos ha sido la misma en los tres territorios vascongados: un 53 por ciento. Si en lugar de elecciones fuera una operación, hablaríamos de hemorragia.

El montaje Podemos es víctima de la propia campaña publicitaria intensiva que le aupó hasta los platós de televisión. Al principio todos pican el anzuelo: compran para probar el nuevo producto, hasta que se dan cuenta de que no tiene nada que ver con lo que anunciaban y vuelven a comprar lo de siempre, lo mismo de antes.

Nadie sabe si Podemos es carne o pescado. Es algo tan deliberadamente confuso que, finalmente, los votantes se han dado cuenta de que sólo vende humo. Han realizado una campaña absolutamente vacía de contenido. Como es marca de la casa, no se han posicionado en ninguno de los temas clave de las Vascongadas.

Nadie sabe su opinión sobre la independencia, la consulta soberanista o la incorporación de Navarra a la Comunidad Autónoma Vasca.

Sus propuestas ante la crisis del capitalismo y la miseria creciente no han ido más allá de un par de tópicos gastados.

Es normal que Podemos no tenga ningún contenido político, social ni ideológico porque, también en las Vascongadas, es una jauría de corrientes y tendencias unidas por una misma marca comercial. No hay nada más.

Como cualquier otro consumidor, el votante siempre prefiere lo malo conocido, las marcas de (des)confianza, como la banda de Otegi, que celebra el desplome de sus competidores. Están eufóricos porque “sólo” han perdido cuatro escaños.

Los que hemos vuelto a ganar las elecciones somos los abstencionistas convictos y confesos. La abstención ha subido al 38 por ciento, una de las más elevadas de la historia en las elecciones autonómicas al Parlamento vascongado.

No es que estemos hartos de unos o de otros; estamos hasta el gorro de todos ellos.

Estados Unidos arma a los yihadistas con misiles TOW

Además de asesores militares, el Frente Al-Nosra ha recibido de Estados Unidos misiles guiados TOW, ha confesado Abu Al-Ezz, un dirigente del grupo yihadista, en una entrevista con el diario alemán Kölner Stadt-Anzeiger (*).

Según Al-Ezz, Washington patrocina a ese grupo extremista de forma indirecta, a través de países que apoyan al Frente Al-Nosra. “Pero todavía no estamos satisfechos con este apoyo”, señaló el dirigente. Para tener éxito ante las fuerzas gubernamentales los yihadistas deberían estar recibiendo “armas más sofisticadas” de sus jefes del Pentágono.

Al-Ezz destaca que el Frente Al-Nosra “ha ganado batallas gracias a los misiles antitanque TOW. Gracias a estos misiles llegamos a un equilibrio” frente al ejército sirio. “Las fuerzas gubernamentales tienen una ventaja porque cuentan con aviación y lanzadores de misiles, pero nosotros tenemos los sistemas TOW fabricados en Estados Unidos, y la situación en algunas zonas está bajo control”, dijo, aclarando que este armamento fue “destinado directamente” a la organización terrorista desde el Pentágono.

También relata que cuando el Frente Al-Nosra se encontraba acorralado, contó con el asesoramiento de “oficiales de Turquía, Qatar, Arabia saudí, Israel y Estados Unidos”. Al ser preguntado si los instructores militares norteamericanos están presentes en las filas de los yihadistas, Al-Ezz respondió: “Los estadounidenses están de nuestro lado”.

Asimismo indica que la organización terrorista ha recibido tanques y sistemas de lanzacohetes múltiples enviados desde Libia a través de territorio turco. El Frente Al-Nosra también cuenta con apoyo financiero de Washington, Arabia saudí, Qatar y Kuwait. “El dinero provenía de los gobiernos de esos Estados, no de individuos privados”, comenta al diario alemán.

(*) http://www.ksta.de/politik/interview-mit-al-nusra-kommandeur–die-amerikaner-stehen-auf-unserer-seite–24802176

Israel impone a Facebook la censura de las publicaciones palestinas

La red social Facebook ha cerrado decenas de cuentas palestinas por imposición del Estado de Israel, según informó el viernes la cadena de televisión iraní Al-Alam, que emite en árabe.

En contra de un principio básico sobre la neutralidad de la red, el 14 de setiembre Facebook llegó a un acuerdo con Israel para la vigilancia de los contenido que insertan los palestinos en sus perfiles.

En virtud del acuerdo, la multinacional informática ha accedido al 95 por ciento de las exigencias israelíes de eliminación de cuentas palestinas, lo cual ha desatado un enorme revuelo en las redes sociales, sobre todo en el mundo árabe.

Entre las cuentas censuradas está la televisión Palestine Lelhawar, que emite desde Gaza, así como varias universidades. Uno de los trabajadores de la cadena Lelhawar denunció que Facebook llevaba semanas amenazando con eliminar la cuenta del canal, que contaba con más de un millón de seguidores, que se redujeron a 145.000 tras la censura de la red social.

El domingo un grupo de usuarios lanzó una campaña de boicot a Facebook para protestar contra su servilismo hacia Israel. En Twitter la campaña duró dos horas. Los participantes utilizaron el hashtag #FBCensorsPalestine y alcanzaron más de 300 millones de impresiones.

Ayer Facebook amenazó a la Asociación de Ulemas argelinos por una publicación que consideran “indeseable”. Se trataba de un mapa geográfico de los territorios palestinos ocupados con una aclaración: que formaban parte de Palestina y no de Israel.

Cuando en 2012 murieron diez niños palestinos en un accidente de tráfico en Ramala al chocar el autobús en el que viajaban con un camión israelí que trasladaba combustible, las cuentas israelíes en Facebook se llenaron de comentarios festejando y burlándose de las muertes, uno de los espectáculos más sucios que se han podido ver en la historia de las redes sociales.

Entonces Facebook no censuró las cuentas abiertas por los sionistas, que en todas partes disfrutan de patente de corso, como el propio Estado de Israel.

El imperialismo lleva la guerra en sus entrañas

Juan Manuel Olarieta

La fase imperialista del capitalismo no se caracteriza sólo por unos u otros rasgos económicos o políticos, sino por varios de ellos, que son los que Lenin expone en su obra “El imperialismo fase superior del capitalismo”(*). Por lo tanto, no se puede definir por las transnacionales, ni por la ONU, ni por el Fondo Monetario Internacional, ni el Club Bilderberg, ni la financiarización, ni la OTAN, ni el TTIP, ni el G7, ni la Unión Europea. Es más, ese tipo de instituciones son la consecuencia y no la causa de los acontecimientos más importantes.

En el imperialismo no hay ninguna clase de igualdad y, naturalmente, el peso sustancial de las relaciones internacionales no está en los países más débiles, en las colonias, ni en el Tercer Mundo. Tampoco en las instituciones internacionales. Lo imponen las potencias más fuertes.

A su vez, las diversas potencias mundiales no tienen la misma fuerza militar, económica, tecnológica o política. No están en equilibrio y, aunque lo estuvieran, el capitalismo siempre se desarrolla de una manera desigual, de manera que si ese equilibrio existe, se romperá inevitablemente; tarde o temprano.

En el imperialismo todos los países, pero especialmente las grandes potencias, disputan una carrera en la que nadie quiere quedarse atrás porque resultaría engullida por las demás. Cada día el mundo se ve sometido a una prueba de fuerza, a lo que Lenin llamaba un “reparto de las esferas de influencia”.

Ese reparto no es sólo físico, no es como la división de un pastel entre los comensales porque el mundo, escribió Lenin, ya se repartió hace mucho (pgs.96 y 101). Uno de los cinco rasgos fundamentales en los que Lenin resume el imperialismo (pg.113) es que “la política colonial de los países capitalistas ha terminado” (pg.96).

Lenin se refería a un reparto “territorial” o geográfico, que es la imagen más corriente -y vetusta- del imperialismo: anexiones, cambio de fronteras, escisión del territorio de un Estado… Sin embargo, el reparto del mundo tiene un componente de naturaleza “económica” al que Lenin se refiere como “lucha por el territorio económico” (pg.106) o reparto “económico” del mundo, llegando a hablar incluso un reparto “político” (pg.108).

Este reparto “económico” es el de un pastel que va cambiado de tamaño y, resulta que en esta fase imperialista, es cada vez más pequeño a causa de la crisis económica. Este factor es lo que agudiza cada vez más las contradicciones entre las grandes potencias que, finalmente, acabarán desencadenando otra guerra mundial.

Las formas en que se lleva a cabo el reparto del mundo son muy variadas, aunque normalmente la que más se utiliza es la expansión, que casi se ha convertido en un sinónimo del mismo imperialismo. Pero hay muchas más, típicas de las épocas de crisis profunda, como las actuales. Una de ellas, a las que no se suele hacer referencia, a pesar de su actualidad, es la destrucción económica y política de un país, como intentó Estados Unidos con Alemania en 1945 (Plan Morgenthau). De ahí que la guerra sea el medio típico en que los imperialistas se reparten el mundo.

En el reparto del mundo tan importante es adquirir un buen pedazo del pastel para sí mismo como debilitar al adversario, rebajarle su ración. Por ejemplo, el Plan Morgenthau trató de eliminar la potencia industrial y tecnológica de Alemania, convertirlo en un país agrario y, naturalmente, semicolonial.

Sin embargo, habitualmente cuando se habla del reparto del mundo se equipara con el reparto de las colonias, convertidas en el pastel por antonomasia. Parece que sólo los países agrarios, más débiles, los dependientes, están más expuestos a ser devorados por los grandes. Es un error. No hay dicotomía entre unos países y otros o, por decirlo de otra manera, cualquier país, como Alemania en 1945, es susceptible de convertirse en tercermundista, lo cual es otra de las formas en que los imperialistas se reparten el mundo.

Una de las formas de reparto del mundo es la conversión, ya expuesta por Lenin en su época, de los países independientes en colonias (pgs.101, 103), porque las formas “de dependencia estatal” son diversas; hay países dependientes políticamente independientes, así como dependencia financiera y diplomática (pg.108). Hay países que están obligados a mendigar préstamos continuamente, y hay otros que son los que ponen el dinero para los anteriores y, por lo tanto, las condiciones que rigen la entrega.

“Este género de relaciones entre algunos grandes y pequeños Estados ha existido siempre, pero en la época del imperialismo capitalista se convierte en sistema general, entran a formar parte del conjunto de relaciones que rigen el ‘reparto del mundo’, pasan a ser eslabones en la cadena de las operaciones del capital financiero mundial” (pg.109).

La sumisión de los países más débiles es relativamente sencilla para las grandes potencias, pero en una época de crisis aguda, como la actual, es un bocado totalmente insuficiente que cambia muy poco el reparto del mundo. Lenin decía que las grandes potencias no sólo buscan la anexión de las regiones agrarias, sino también de las industriales (pg.116). Para salir de la crisis a quien tienen que someter es a sus competidores, a aquellas potencias que tienen una fuerza parecida.

En el reparto del mundo no sólo los países dependientes forman parte del bocado. Ni siquiera ellos son el bocado más suculento. En 1919 lo que se repartieron los imperialistas fueron el Imperio Austro-Húngaro y el Imperio Otomano, fracasando en Rusia gracias a la Revolución de Octubre. Lo mismo cabe decir de Alemania o de Japón tras las dos guerras mundiales. Las bases militares más importantes que tiene Estados Unidos en el mundo tampoco están en países periféricos, sino en Alemania y Japón.

Algunos de los ataques de las potencias imperialistas en el Tercer Mundo no van dirigidos contra los países dependientes sino contra otras potencias. Son agresiones indirectas, ahora llamadas “por procuración” (proxys) o a través de intermediarios. Un ejemplo actual de ese tipo de agresiones es la guerra en el Donbas.

Por eso no es exacto hablar de contradicciones internas y externas. La Guerra de Siria es una agresión externa, un ataque del imperialismo a un país, lo cual no es óbice para reconocer que el imperialismo instrumentalizó una contradicción interna, un descontento social, poniendo en movimiento a ciertas fuerzas sociales proclives a ponerse al servicio de sus intereses.

Este tipo de antagonismos son lo que Stalin y la III Internacional denominaron “contradicciones interimperialistas”. Proceden de la rivalidad mutua de las grandes potencias. En ciertos casos, como el de Estados Unidos, luchan por preservar la hegemonía. En otros, luchan por conquistarla. Finalmente hay casos en los que la desafían, intentan evadirse de ella, reducir su presión o incluso pretenden ser tratados de forma paritaria.

La lucha por la hegemonía no significa, como la historia pone de manifiesto, que las grandes potencias sean reemplazables unas por otras, o que unas puedan sustituir a otras. Ni la posición económica y política, ni los intereses de unas y otras son los mismos. Unas potencias no pueden ponerse en el lugar de las otras. No pueden hacer lo mismo. Su potencia militar no es equivalente y sus intereses son contradictorios entre sí.

Es un error poner a todas las potencias en el mismo plano. El imperialismo no forma un bloque homogéneo y los cambios en la correlación de fuerzas entre las potencias se resuelven mediante guerra.

A medida que la presión de los más fuertes llega a ser asfixiante, se crea en el mundo una gran bolsa de países permanentemente damnificados y esquilmados que, con el tiempo, suelen reaccionar en ocasiones y buscan el apoyo de otros que están en su misma situación. Se generan movimientos de tipo nacionalista, como el de los No-Alineados, la mayor parte de las veces para buscar algún acomodo entre los “eslabones de la cadena”, pero sin tratar de romperla.

Es un empeño utópico. No es posible lograr ninguno de esos objetivos por medios pacíficos. No es posible luchar contra la hegemonía asfixiante de las grandes potencias imperialistas sin acabar antes con el imperialismo.

La lucha contra el imperialismo no es, pues, exclusivamente nacional sino revolucionaria; necesariamente tiene que ir vinculada a la lucha por el socialismo, es decir, no se puede apoyar sólo en la capacidad de un Estado sino, sobre todo, en el movimiento de las masas.

Desde cualquier ángulo, el imperialismo conduce a la guerra. En un caso porque las potencias imperialistas no tienen otra forma de repartirse el mundo que recurriendo a ella. En el otro, porque la única manera de enfrentarse al imperialismo y a la guerra imperialista consiste en transformarla en guerra revolucionaria.

(*) Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo, Pekín, 1972.

Científico por la mañana, ‘terrorista’ por la noche

El físico argelino Adlene Hicheur fue sorprendido por la policía en su casa de Río de Janeiro cuando discutía con sus colegas a través de Skype uno de los últimos artículos científicos que había publicado sobre la desintegración en tres partículas de los mesones Bc en el laboratorio CERN.

La policía le secuestró y le metió en el primer avión que despegó con destino a París, donde le esperaba la policía francesa para secuestrarle, aplicarle el estado de urgencia e imponerle una deportación forzosa.

El motivo es que en 2009 había sido condenado por “terrorismo” porque había estado en contacto con Al-Qaeda del Magreb Islámico a través de internet. ¿Con quién estaba en contacto exactamente? La policía francesa nunca pudo concretarlo, ni falta que hace.

Como se suele decir, le condenaron por la cara, por ser moro. Le impusieron cuatro años de cárcel. Pero lo peor es que una calificación como “terrorista” es la peste moderna, una maldición bíblica que no se acaba nunca.

Este tipo de represalias tiene por objeto crear personas dóciles, sumisas y aborregadas. Para demostrar “urbi et orbi” que era un buen ciudadano, Hicheur firmó un artículo de opinión en el periódico “Le Monde” contra el “terrorismo”, pero no le ha servido de nada.

En Suiza, donde se encuentra el laboratorio europeo de partículas CERN, no le dejan entrar por sus malos antecedentes en Francia. Es una cadena perpetua. Le han jodido la vida. Nunca más podrá volver a ejercer su profesión científica en ningún país del mundo.

En su editorial de 15 de setiembre la revista científica Nature exigía públicamente a Francia una explicación sobre esta arbitrariedad que, naturalmente, el gobierno socialfascista de Hollande no puede dar.

Afortunadamente un científico conocido como Hicheur puede dar a conocer la situación terrorífica que padece la población magrebí en Francia como consecuencia de la ola de islamofobia que padece Europa.


Hicheur ha podido recurrir su situación ante el Consejo de Estado francés, lo que no está al alcance de la mayor parte de los represaliados por la policía francesa en aplicación del estado de urgencia.

Es la típica noticia que los lectores jamás podrán obtener de los medios convencionales de comunicación, que no comunican nada. Más bien, lo que podrán leer será basura, como el diario brasileño Epoca, que en enero anunció en su portada la presencia de un “terrorista” acompañada de la típica foto policial.

Era la preparación represiva de las Olimpiadas del verano, otro caso de persecución indiscriminada del que las ONG humanitarias no se hacen eco porque no se ha producido en Corea del norte o en Venezuela sino en la cuna de los derechos del hombre: Francia.

El científico argelino se había establecido en Brasil en 2013 huyendo de la represión en Francia y del vacío que le habían hecho los centros de investigación de toda Europa como consecuencia de su condena por “terrorismo”. Como ha tenido que reconocer el Ministro de Justicia, en el país sudamericano no había nada en su contra.

Brasil sólo obedece órdenes.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies