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Día: 17 de septiembre de 2016 (página 1 de 1)

Snowden cambia de chaqueta

Hace tres años Snowden pidió asilo político en Rusia, que le fue concedido. Desde su huida de Estados Unidos ha estado denunciando la vigilancia obsesiva que los imperialistas ejercen sobre todo el mundo.

Ahora ha empezado a criticar también las medidas de seguridad adoptadas por Rusia, lo que no es una actitud inocente sino que forma parte de su arrepentimiento y sus intentos de buscarse la vida en su país, en el que está acusado del crimen más grave: traición.

Esta semana pidió un indulto a Obama para no entrar en la cárcel. El precio es el de rebajar el tono de sus críticas y seguir haciendo méritos para que se lo concedan porque quiere regresar a Estados Unidos.

Pero hay algo aún más sospechoso. Su petición es paralela a otra orquestada por varias ONG que han empezado a apoyarle, como Amnistía Internacional, American Civil Liberties Union y Human Rights Watch.

Es tanto como decir que entre bambalinas Soros empieza a mover los hilos porque Human Rights Watch no es más que una correa de transmisión entre Soros y el Departamento de Estado y la American Civil Liberties Union está financiada por el omnipresente Soros.

Es más, el antiguo presidente de la American Civil Liberties Union, Aryeh Neier, también fue presidente del Instituto Open Society de Soros.

Este tipo de ONG están enfrentadas al gobierno de Putin, que prohibió su actividad en Rusia a causa de que estaban financiadas por fuentes extranjeras, es decir, que eran otros tantos caballos de Troya dentro de Rusia.

Soros es un multimillonario húngaro conocido por su feroz enfrentamiento con Rusia, donde ha financiado numerosos grupos de oposición al gobierno de Putin, hasta el punto de llamar a la guerra de agresión.

“Edward se ha comprometido a nuestro lado. Es el momento de que nosotros nos pongamos también a su lado”, dijo ayer Soros.

Los periodistas reconocen las presiones políticas a las que están sometidos

Un estudio de la Universidad de Amsterdam, realizado entre más de 500 periodistas españoles, revela que la gran mayoría ha recibido influencias directas del medio a la hora de publicar determinado contenido.

El estudio titulado “Percepciones políticas, económicas y organizacionales de los periodistas. Una amenaza para la libertad de prensa” señala que los periodistas españoles están sometidos a una gran presión política. Los políticos intentan controlar la información para cumplir sus expectativas.

Hay además una gran presión económica, debido a que los medios normalmente no generan ingresos suficientes para subsistir por su cuenta, y esto provoca que se produzca una reducción de la calidad del contenido, y guía a los periodistas a evitar publicar determinado contenido para no ahuyentar a posibles anunciantes.

En relación a las presiones que la organización somete a los periodistas, se ha encontrado que la organización posee una estructura dominante, y que los periodistas están sometidos a los objetivos de la organización, a las rutinas y a la influencia de dueños y editores.

Un 76,5 por ciento de los periodistas ha afirmado haber recibido alguna vez presiones políticas. Un 92,2 por ciento afirman haber recibido influencias directas de sus dueños a la hora de publicar cierto contenido, y un 88,5 por ciento afirma percibir las influencias de las expectativas económicas del medio como una influencia económica que limita su libertad de prensa. También, un 52,9 por ciento de los periodistas considera que su congruencia ideológica está alejada 2 puntos o más en el espectro ideológico, respecto al medio para el que trabajan.

El estudio también señala que “los periodistas con contrato indefinido perciben una mayor libertad de prensa y menos presiones externas e internas” y que “las mujeres periodistas, reciben más influencias económicas y de su organización que un periodista del genero opuesto”.

Fuente: http://www.tercerainformacion.es/articulo/actualidad/2016/09/15/confirman-las-presiones-continuas-sobre-los-periodistas-en-espana

La cara oculta de los pantanos de Franco

‘La cara oculta de los pantanos de Franco’, emitido en TV3, Canal Sur y TV Castilla La Mancha, rescata la historia, hasta ahora desconocida, de los trabajadores que construyeron las grandes obras hidráulicas impulsadas por el franquismo.

Aquellas gigantescas obras, situadas buena parte de ellas en el Pirineo aragonés y catalán, inundaron pueblos y zonas cultivables, desplazaron forzosamente a la población autóctona y generaron una gran emigración.

El documental recoge los testimonios de trabajadores de la época, alcaldes, ingenieros, técnicos, periodistas y maestros que narran las duras condiciones de trabajo y relatan los accidentes que quedaron silenciados. ‘La cara oculta de los pantanos de Franco’, rinde homenaje a todos los que participaron en penosas condiciones en aquellas obras.

El único comunista que subió a los altares y fue santificado por el Vaticano

Las fotografías de la guerra civil que han adquirido un aura mítica se sitúan casi unánimemente en la imaginería del combate de la república contra el fascismo: el miliciano caído de Capa, los guardias de asalto de Centelles, la alpargata pisando una esvástica de Català Pic, la joven Marina Ginestà, de Juan Guzmán… Pero tras la adquisición por la agencia Efe en 1987 del archivo de Hans Guttman (el brigadista alemán que llegó a Barcelona con su cámara, adoptó el nombre de Juan Guzmán y acabó consolidando una carrera como fotoperiodista en México), empezó la difusión de una imagen, hasta entonces inédita, que fue utilizada como icono de la persecución religiosa contra el clero español: una instantánea tomada por Guzmán en 1936 que supuestamante mostraba a un sacerdote, desgreñado, mirando serenamente, casi alegre, a la cámara «instantes antes de ser fusilado», según el pie de foto de la fototeca de Efe.

El hombre de la imagen fue identificado rápidamente como el sacerdote Martín Martínez Pascual, fusilado en Valdealgorfa, Teruel, el 18 de agosto de 1936 (y beatificado en 1995). Se han escrito páginas y páginas sobre cómo el sacerdote de la foto «espera con un gran coraje una ráfaga de balas que le envíen directamente al cielo con la corona del martirio puesta»; se han filmado y representado reconstrucciones de su muerte, se han editado estampas con su efigie y la imagen ilustró la portada del libro “El holocausto católico” del periodista Santiago Mata. Sin embargo, todo este material hagiográfico está equivocado. La publicación del libro “Live Souls” (Comanegra), con imágenes inéditas de la guerra civil del voluntario inglés Alec Wainman, lo confirma: definitivamente, la imagen ante la que muchos devotos han rezado no es la del beato, y con toda probabilidad ni siquiera es la de un sacerdote, y mucho menos instantes antes de su muerte.

Wainman fotografió a esa misma persona 36 días después de la muerte del beato Martínez Pascual y nueve días después de la fecha real en que posó ante Guttman. Y no en cualquier circunstancia: ese barbudo desconocido está en primera línea del sitio de Huesca, en un sector ocupado por milicianos de la UGT y el PSUC, voluntarios británicos y la centuria Thaelmann, compuesta por comunistas alemanes, con el mono de faena del Ejército, cartuchera reglamentaria al cinto y departiendo sonriente con sus compañeros.

La primera señal, aparte del uniforme, la despierta la datación de la fotografía de Wainman: en el libro “Live Souls” se apunta que podría ser el sacerdote, pero con la fecha del 23 de septiembre de 1936. El hijo de Wainman, Serge Alternés, ha confirmado a este diario que la fecha es correcta: se corresponde con las indicadas en el diario de su padre, en sus salvoconductos y en las notas adjuntas al rollo de película. Alternés nos facilita copias de los negativos anteriores y posteriores a la fotografía: en uno de ellos se ve un paisaje en el que destacan la ermita de San Jorge, en Huesca, y la vía de ferrocarril, desde un lugar que puede determinarse, con precisión, junto al Castillo de Pompién, al lado de Pompenillo, la posición más adelantada de las milicias de la república, a pocos metros ya de las afueras de la sitiada Huesca.En la foto de Wainman ese misterioso personaje reaparece, pues, a pocos kilómetros de donde lo fotografío Guttman, y bastantes días más tarde. En el siguiente negativo ya aparece un caserón en el que Wainman está recogiendo a heridos en su ambulancia para trasladarlos a la retaguardia, en un recorrido que dejó escrito que lo llevó a Huesca, Pompenillo y Grañén. El edificio no ha podido ser identificado.

[…] El personaje de la fotografía de Hans Guttman no podía ser el beato: la imagen estaba localizada en Siétamo, en el frente de Huesca, no en Teruel. Unos siguen aferrándose a la identificación y han sostenido que el alemán no identificó bien el lugar, y que la foto se tomó en Valdealgorfa; otros han propuesto, como alternativa, a otros sacerdotes fusilados en Huesca en ese mes de agosto, como mosén Antonio Vilellas, de quien se dice que se incorporó a una columna antes de ser ejecutado (aunque, según el erudito local de Siétamo Ignacio Almudévar, la familia no lo reconoció en la foto y además fue ejecutado mucho antes del 23 de septiembre).

[…] El pie de foto con que la fototeca de Efe ha difundido la imagen es contundente («agosto de 1936. Sacerdote capturado por las fuerzas republicanas, instantes antes de ser fusilado –pie de foto original-«), pero presenta bastantes problemas. Para empezar, el reportaje no corresponde al 1 de agosto como consta en la fototeca: las imágenes inmediatamente anteriores a la del supuesto sacerdote en las tiras de negativos archivadas por Efe muestran a los milicianos de la columna Carlos Marx en Siétamo, conquistada tras duros combates el 13 de septiembre de 1936, así como la profanación del cadáver del sargento de la Guardia Civil Antonio Javierre, padre del que sería cardenal Antonio María Javierre, nada más tomar el pueblo. La imagen del misterioso barbudo tomada por Guzmán, además, muestra el perfil del pico Gratal, visto desde algún lugar no muy lejano a Siétamo. Así pues, nuestro personaje no pasa por Teruel, sino que aparece en Huesca, en dos sectores del frente donde se está combatiendo, el 13 y el 23 de septiembre.

[…] Cada rollo de película de Guzmán iba acompañado  de un papelito con algunas indicaciones sobre el contenido del reportaje. Es muy posible que la descripción de una foto se adjudicase a otra del mismo rollo. Aunque en esa fecha y lugar, tras examinar los expedientes de la Causa General de las localidades de los alrededores, no consta ningún asesinato de sacerdote. Quizá Guttman confundió la situación, o quizá la nota corresponde a otro momento, o al escribirla años más tarde en México la memoria le falló y le complicó la vida a quienes acabaron poniendo orden en su archivo […]

Sea cual sea […] es muy posible que muchos devotos hayan pasado años encomendando sus plegarias ante la fotografía de un miliciano comunista.

Fuente: http://www.elperiodico.com/es/noticias/ocio-y-cultura/fotografia-sacerdote-guerra-civil-wainman-guzman-5352007

Una manifestación de 150 millones de trabajadores

Esta noticia es la típica que el lector jamás va a encontrar en ningún noticiario, ni periódico, ni radio, pero ocurrió en India el 6 de setiembre y la convocaron 10 sindicatos para defender los servicios públicos.

La gigantesca protesta, en la participaron uno de cada ocho hindúes, estaba dirigida contra la política económica del Primer Ministro, Narendra Modi, que quiere privatizar los servicios públicos.

Los sindicatos exigían que el gobierno garantizara la seguridad social y la protección de la salud para todos los trabajadores.

Como tantos otros países, la India es una país cuya imagen está absolutamente deformada por el “efecto lupa” de las grandes cadenas de intoxicación, que siempre muestran determinado tipo de información y siempre silencian las de otro tipo. Se trata de crear el mito de que ya no hay ni clases sociales, ni luchar de clases.


India es el típico país en el que no existe movimiento obrero ni revolucionario porque nadie habla de ellos. Las agencias de prensa sólo se refieren a ella para relatar la pobreza, las enfermedades, el pacifismo gandhiano, los desastres ecológicos y los tipismos folklóricos y religiosos.

No existen noticias tales como la lucha sindical en India contra el trabajo precario en la industria de la automoción, una campaña iniciada el viernes en Chennai, Bengaluru y Pune.

El lector se puede quedar sorprendido al enterarse de que el 28 de febrero de 2012, hace muy pocos años, los 11 sindicatos de ámbito nacional convocaron una jornada de huelga junto con 50.000 sindicatos más pequeños que agrupan a 100 millones de trabajadores.

Como en cualquier otro país, la actuación sindical no es lo que parece y buena parte de las movilizaciones tratan de contener un movimiento obrero que crece y se desarrolla a pasos agigantados, sobrepasando los estrechos cauces sindicales en los que quieren encajonarlos.

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