La web más censurada en internet

Día: 14 de septiembre de 2016 (página 1 de 1)

Rojava: un mito para encubrir cinco años de agresión imperialista

Recientemente Kaos en la Red ha traducido y difundido un “Llamamiento a la solidaridad internacional” contra la intervención del ejército turco en el norte de Siria, que califica de “extranjera” (1) con absoluta corrección gramatical.

No obstante, el “Llamamiento” es el típico fraude político que pone de relieve el papanatismo de buena parte de la intelectualidad europea.

Quiere dar la impresión de que en Siria es ahora, después de cinco años de guerra, cuando los “extranjeros” empiezan a hacer su aparición en lo que hasta ahora a algunos les parecía una guerra “civil”, o quizá aún menos: un levantamiento de la población contra el gobierno opresor de Bashar Al-Assad.

También quiere aparentar que los turcos son los únicos invasores de Siria, ya que no se pide la salida de los demás ocupantes “extranjeros”. Por ejemplo, podían haber exigido la salida de las tropas británicas estacionadas en el noroeste, pero el “Llamamiento” no habla de ello. ¿Significa eso que los soldados británicos molestan menos que los turcos?, ¿a quién molestan menos?

Hay muchos “extranjeros” en Siria. Por ejemplo, hay muchos mercenarios procedentes de todas las partes del mundo que luchan en las filas de los yihadistas. El servicio secreto alemán afirma que el 95 por ciento de los yihadistas que combaten en Siria no son sirios; ni siquiera son árabes. Pero el “Llamamiento” tampoco se refiere a ellos para nada. ¿Por qué?, ¿no les molestan a los firmantes?, ¿deben permanecer en Siria?

Hay muchos más “extranjeros” de los que el lector es capaz de imaginar siquiera. Por ejemplo, hay millones de palestinos que han huido de las masacres organizadas por el Estado de Israel y han sido acogidos por el gobierno de Siria desde hace más de medio siglo.

Hay unos dos millones de irakíes que se refugiaron en Siria tras la invasión de Estados Unidos a su país en 2003.

Hay más de un millón de kurdos originarios de Turquía acogidos por el gobierno de Siria cuando huían de la represión al otro lado de la frontera. Algunos de ellos se quejan ahora de quien les ha ofrecido su hospitalidad más desinteresada… De bien nacidos es ser agradecidos.

En fin, como ven, hay muchos “extranjeros” que no sólo no molestan a los firmantes sino que su intervención en Siria la deben considerar como saludable, aunque seguimos sin saber para quién. Es el caso de las tropas de Estados Unidos que, junto a las fuerzas kurdas, “han estado despejando el norte de Siria de los soldados de Daesh”.

Seamos claros: los autores del “Llamamiento” que publica Kaos en la Red le quieren lavar la cara al imperialismo. Lo que dicen es: mientras Estados Unidos combate al yihadismo, Turquía ha llegado a un acuerdo con ellos para que la ciudad que ocupan, Jarablus, se convierta en su base de operaciones. Turquía es un enemigo; Estados Unidos no es un enemigo sino todo lo contrario: un aliado.

Nos toman por idiotas. Si no entendemos mal, lo que aseguran es que Jarablus era una base de operaciones del Califato Islámico y el ejército turco los ha expulsado de ella para que siga siendo una base de los mismos yihadistas… Absurdo.

Luego viene toda esa demagogia, también muy de moda, sobre la creación en Rojava del “primer ejemplo del corazón democrático en Siria”. Lo que está ocurriendo en Rojava se contrapone frontalmente no sólo con lo que hace el gobierno turco en su país sino también con lo que hace el gobierno sirio.

Lo de Rojava es, pues, un oasis, algo excepcional y modélico en un entorno de extremismo, crímenes y guerra sin cuartel. Algunos libertarios de pacotilla tienen incluso la desfachatez de hablar de “revolución” (2) y, por supuesto, de democracia, autogestión, feminismo, ecologismo… El no va más, una cortina de humo perfecta para ocultar la esencia de una brutal guerra desatada por el imperialismo.

A nosotros nos llegan informaciones un poco más preocupantes. Por ejemplo, el periódico armenio Agos insertó una declaración firmada por 16 organizaciones asirias y armenias (3) en la que afirman que en los territorios bajo su control, el PYG recluta tropas a la fuerza en Siria, extorsiona a las personas, interviene en los programas de las escuelas religiosas y, en fin, que viola los derechos humanos.

Más recientemente Amnistía Internacional ha calificado la destrucción de poblaciones en Rojava y el norte de Siria por parte de PYG como “crímenes de guerra”(4).

Reporteros sin Fronteras también ha criticado la censura impuesta a la prensa por el PYD en las zonas de Siria bajo su control militar a través de una especie de Ministerio de la Información, así como las detenciones de periodistas críticos (5).

Esa es la otra cara de la “revolución” en Rojava que, por cierto, tiene una relación directa con el aspecto que hemos comentado antes: la presencia de tropas “extranjeras”, como las de Estados Unidos, se explica precisamente para defender que dicha “revolución” alcance todos sus objetivos.

Los imperialistas siempre se han caracterizado por su apoyo a las revoluciones, a la democracia, a la libertad, a los derechos humanos…

(1) http://kaosenlared.net/llamamiento-a-la-solidaridad-internacional-ante-la-invasion-del-estado-de-turquia-al-norte-de-siria-y-rojava-kurdistan-sirio/
(2) La rebelión de los oprimidos del Kurdistán, http://subversiones.org/archivos/117939
(3) http://www.agos.com.tr/tr/yazi/13260/rojavada-hiristiyanlar-pydye-tepkili, más información: http://www.liberation.fr/planete/2014/10/19/kobane-le-pyd-un-parti-kurde-autoritaire_1125270
(4) http://www.amnesty.org/fr/documents/document/?indexNumber=mde24%2f2503%2f2015&language=en
(5) http://rsf.org/fr/actualites/le-rojava-ou-comment-le-pyd-entend-controler-les-medias-et-mettre-au-pas-les-acteurs-de-linformation

¿Cuál es el mejor momento para atacar a Rusia?

En una entrevista, un general del ejército checo retirado, Hynek Blashko, se burló abiertamente de los planes de la OTAN para atacar a Rusia.

Los periodistas se pusieron solemnes y le recordaron al general que la OTAN ya ha situado el armamento, incluido el de destrucción masiva, junto a la frontera rusa.

Entonces un lector pregunta si hay que esperar lo peor, un ataque de la OTAN a Rusia, y el general sale al paso contando el siguiente chiste:

Una vez estaba Obama con sus generales discutiendo en la Casa Blanca. No se ponían de acuerdo sobre cuál es el mejor momento para atacar a Rusia.

A uno de ellos se le ocurrió preguntar a los franceses, que respondieron lo siguiente: “No lo sabemos, pero desde luego nunca en invierno porque acabará mal”.

A los franceses se les había quedado grabada la campaña de Napoleón.

Entonces se les ocurrió preguntar a los alemanes, que respondieron lo siguiente: “No lo sabemos, pero desde luego nunca en verano. Nosotros ya lo intentamos”.

A los alemanes se les había quedado grabada la campaña del III Reich.

¿Qué hacer? En el Pentágono no encontraban la solución. ¿Cuál es el mejor momento para atacar a Rusia? A otro general se le ocurrió preguntar a los chinos, porque son innovadores: siempre se les ocurren nuevas ideas.

Así que los generales de la OTAN se fueron a Pekín: ¿Cuál es el mejor momento para atacar a Rusia? Los militares chinos contestaron sin vacilar: “¡Ahora mismo!”, respondieron. Rusia ha empezado a construir el gasoducto  “Sila Sibiri” (La Fuerza de Siberia), el gasoducto “Turk Stream”, el cosmódromo Vostok y el puente de Crimea.

En un futuro próximo quieren modernizar el Baikal-Amour Magistral, construir estadios para el próximo mundial de fútbol y de atletismo, tienen planes para explotar el Ártico… En fin que es ahora cuando necesitan prisioneros en abundancia para tener mano de obra.

N.del E.: Este chiste tiene dos características. La primera es que es real como la vida misma: lo contó el general Hynek Blashko. La segunda es que lo difunden los comunistas del KPU en su web:
Чешский генерал ответил анекдотом на вопрос о конфликте России с НАТО

El comercio soviético en la época de Stalin

Anatoli V. Gussev

Cuando trabajaba en el libro “La vida cotidiana de los habitantes de Pervouralsk en los años de la Gran Guerra Patriótica”, acumulé una gran cantidad de materiales sobre el país en su conjunto. Todo este material me llevó a pensar: ¿cómo sería la URSS de Stalin si no hubiese sucedido la Gran Guerra Patriótica?

Creo que no es posible dar una respuesta completa a esta cuestión, pero podemos hacernos una idea de la realidad existente en la Unión Soviética en 1939, 1940 y a principios de 1941.

Veamos, por ejemplo, cómo funcionaba el comercio.

Para la mayoría de los ciudadanos rusos y de los países vecinos, el comercio soviético era aquello que se observó en el período de Gorbachov: estanterías vacías, largas colas, etc. Las generaciones más viejas recuerdan, probablemente, el comercio de los años de gobierno de Leonid Brezhnev: precios bastante bajos, disponibilidad de artículos de primera necesidad, pero penuria permanente de aquello que estaba de moda, de artículos de divulgación, de productos importados…

Esto no sucedía en la época de Stalin. ¿Por qué? Porque el socialismo de Stalin era otro y el comercio también.

Inevitablemente tendremos que empezar por el periodo de la Primera Guerra Mundial y de las guerras civiles. Como es bien sabido, el sistema de vales de racionamiento fue introducido en Rusia en los tiempos del zar. El “sistema de vales”, normalmente, presupone un tipo de comercio distributivo, en el que cada persona puede adquirir una cantidad fija de mercancías al precio establecido.

El “sistema de vales” es, generalmente, una característica del tiempo de guerra. Pero no siempre es así. El comercio distributivo por vales existe en la actualidad, por ejemplo, en los EE.UU. Aquí, el “sistema de vales” se destina a apoyar a los ciudadanos que están en una situación difícil.

Después de la guerra civil, las principales organizaciones, a través de las cuales se realizaba el “comercio por vales”, eran las secciones de abastecimiento de los trabajadores (ORS)(1).

Fue una medida necesaria. La Revolución de Febrero, que derrocó la autocracia, se inició con la revuelta de las “ollas vacías”, en un momento en el que las familias trabajadoras ya no conseguían obtener vales para el pan. Los kúlaks, que habían sido creados por las reformas de Nicolás II, fueron los enterradores del zarismo. Por codicia, liquidaron el régimen que los había creado y así se liquidaron a sí mismos como clase.

El poder soviético enfrentó al problema seriamente, y mientras los kúlaks dominaban el campo, las ORS y el sistema de vales se mantuvieron. Con la liquidación de la explotación agrícola de tipo kúlak y la adhesión de la mayoría de los campesinos a las cooperativas, se crearon las condiciones para la abolición de los vales de racionamiento de los productos alimentarios.

Las cooperativas agrícolas (cuy forma principal era el koljós) estaban obligadas a entregar al Estado parte de la cosecha a precios bajos. Por ejemplo, en el Oblast de Sverdlovsk, en vísperas de la guerra, el estándar promedio por hectárea era de 133,5 kg (99,9 kg de suministros obligatorios y 33,6 kg de pago por el trabajo de las MTS (2)). En 1939, estas reglas eran bastante inferiores. Los suministros obligatorios por parte de los koljoses permitieron al gobierno soviético comercializar los productos agrícolas a precios fijados por el Estado.

Una persona que haya vivido en la época de Brezhnev, difícilmente entenderá lo que estamos diciendo. Esto se debe a que en 1939 había varios tipos de precios en el comercio al por menor en la URSS.

El primer tipo eran los precios estatales. Eran precios muy bajos que inicialmente fueron utilizados en el comercio distributivo, a través de las ORS y de otras estructuras.

En 1939, las ORS ya no existían, y los productos de primera necesidad eran vendidos libremente en los establecimientos comerciales del Estado a precios estatales.

¡Los precios estatales en la URSS de Stalin eran precios sociales! Estaban destinados a garantizar a todos los ciudadanos, independientemente de los ingresos, un consumo mínimo. Cuando la industria comenzaba a producir algún artículo en grandes cantidades, por ejemplo, tejidos de algodón, el gobierno tomaba la decisión de efectuar su comercialización en las tiendas del Estado a precios estatales.

A veces, la falta de un producto en el comercio del Estado era causada, no por factores objetivos, sino por factores subjetivos. En 1939 el periódico local de Pervouralsk escribía:

“En la tienda Nº 41, en la localidad de Dinas, no hay algunos productos a la venta. Esta tienda no es abastecida desde el 2 de agosto porque los productos no salen del almacén. El 11 de agosto había paquetes de cigarrillos en el almacén, pero en la tienda no. El mismo día, el almacén tenía salchichas, pero no podía llevarlos a la tienda por falta de transporte…”

La gran afluencia a la “Feria del Libro Escolar”, realizada en una librería de Pervouralsk en 1939, permite comprender por qué la URSS era el país con los más altos índices de lectura. El periódico local escribió lo siguiente:

“En apenas unos días del mes de agosto, la librería Koguiz vendió 1.200 ejemplares de los ‘Informes de Problemas de Aritmética’, 1.380 ejemplares de la ‘Gramática de la Lengua Rusa’, 1.680 ejemplares de libros de lectura, etc. En total fueron vendidos 10.300 libros”.

¡Esto en una pequeña ciudad de provincia!

Otra información confirma que la gente de Pervouralsk no pensaban sólo en pan. En esta ciudad de provincia, con 44.000 habitantes, un único jardín municipal vendía seis mil flores al día. ¿Es poco?… Alrededor de una flor por cada tres mujeres.

Hay que decir que el principal vendedor de flores en Pervouralsk era la empresa local Gorkom-khoz. En 1940 vendió a la población de la ciudad 210.000 flores. ¡Casi diez flores por mujer!

Los ingresos procedentes de la venta de flores fue de 45.000 rublos, es decir, cada flor era vendida a unos 21 kopeks.

Sin embargo, la gente de aquella época no siempre entendía el significado de los precios sociales de las tiendas del Estado. Naturalmente, querían no sólo productos de primera necesidad, sino también que otros artículos fuesen vendidos a esos precios sociales.

Pero cuando el salario de cada uno permite comprar cualquier cosa a precios subvencionados, la escasez es inevitable.

¡Sin embargo, en 1939 no había verdadera escasez de mercancías!

Esto se debe a que, más allá del comercio con precios estatales, también existía el comercio con precios de mercado. Estas tiendas también eran del Estado, pero los precios aquí eran mucho más altos. En diferentes períodos podrían superar los precios estatales en docenas de veces, y al final de la guerra hasta en cientos de veces. Cuando comenzó la guerra, estas tiendas fueron cerradas y sólo volvieron a abrir en 1944.

El Estado trataba de garantizar precios bajos a los ciudadanos sólo en los productos básicos. Para vivir mejor que los demás, la gente tenía que estar trabajando, y gracias que, en la URSS de Stalin (a diferencia de la época de Brezhnev), los salarios eran pagados por pieza o tarea en casi todas partes.

También existía el comercio cooperativo, que estaba particularmente extendido en las zonas rurales. Se trata de las conocidas cooperativas de consumo urbanas y rurales (RAIPO y SELPO)(3).

En mi juventud pude conocer una y otra. Y por lo que recuerdo, más allá de los nombres, no se distinguían de los restantes establecimientos comerciales.

En 1939 las RAIPO y SELPO eran formas de comercio cooperativo reservadas a sus miembros. En la práctica todo se procesaba de manera muy sencilla: fulano suministraba 500 kg de patatas y recibía un producto al precio estatal; mengano tenía 2,5 toneladas de patatas y podía adquirir un reloj y un gramófono a precios estatales. El comercio en las tiendas cooperativas se realizaba a través de listas.

Pero no se puede dejar de mencionar los mercados que existían en la URSS de Stalin. Eran, a menudo, llamados mercados de los koljoses, pero allí todos comerciaban, koljoses y koljosianos, comerciantes individuales, ciudadanos y asociaciones cooperativas.

En la URSS de Stalin, los mercados de los koljoses tenían una enorme importancia. El volumen de sus transacciones tenía una magnitud incomparable con el volumen realizado en los mercados de la época de Brezhnev e incluso actualmente.

He aquí algunas cifras del mercado de Pervouralsk: sólo en junio de 1939 fueron vendidas 31 toneladas de patatas, otras tantas toneladas de cebollas, más de cinco toneladas de pepinos, 4.000 pollos, 213 cerdos, 16 toneladas de carne y casi una tonelada de pequeños frutos.

También había muchas críticas a los mercados. En el periódico local de Pervouralsk se pudo leer:

“En los puestos hay verduras sucias y otros productos a la venta, junto a los cuales están personas con ropa sucia que se sientan en bancos sucios. El comercio de congelados es aún peor”.

El que sólo haya conocido la URSS de la época de Brezhnev no puede tener una noción justa del comercio antes de la guerra. Esto es porque era un comercio completamente diferente. En los mercados de la URSS de Brezhnev sólo se vendían productos de huertas particulares, producción agrícola no procesada y trastos viejos. La venta de artículos nuevos era considerada especulación, una vez que la producción industrial se realizaba sólo en las empresas estatales.

En la URSS de antes de la guerra, una parte significativa de los artículos de gran consumo era producida por cooperativas industriales. Estas, tanto como si utilizaban materias primas propias o compradas sobre la base de un contrato con el Estado, podían vender su producción en el mercado a precios libres.

Los impuestos sobre estos comerciantes eran muy pequeños y algunas categorías de productos estaban exentas de impuestos.

Por supuesto, también había especuladores. En el mercado de Pervouralsk era particularmente frecuente la venta especulativa de cigarrillos. Sin embargo, la venta de tabaco producido de forma individual no estaba prohibida. Se suponía que la gente vendía en los mercados sólo sus propios productos, pero, en realidad, ya en ese momento había intermediarios en los alrededores de los mercados.

Por ejemplo, mi madre tenía un cultivo de tabaco en su huerta en la aldea de Verkh-Tissa, en Krasnoufimsk. Como no podía permanecer mucho tiempo en la ciudad, ya que no tenía dónde vivir, vendía a un precio muy bajo sacos enteros de tabaco a un anciano de la tierra, y este los vendía mucho más caros a la población de la ciudad, midiendo el tabaco en tazas.

El comercio de la URSS antes de la guerra es totalmente desconocido por la gente de hoy en día. Por eso muchos consideran que el período soviético fue todo uniforme, ignorando las diferencias entre la URSS de Stalin y la URSS de Jruschov o Brezhnev.

La televisión muestra las estanterías vacías de la época de la perestroika de Gorbachov en programas sobre la época de Brezhnev. Y la gente se lo cree.

Se usan declaraciones de personas mayores que dicen que en la época de Stalin “sólo había pan y cerillas en las tiendas”, para crear la idea de que había pocas cosas en todas las tiendas, y no sólo en las tiendas del Estado, en donde los productos eran vendidos a precios fijados por el Estado.

Notas:

(1) ORS, acrónimo ruso de Otdel Rabotchevo Snabjenia (Sección de Suministros de Trabajadores) (N. Ed.)

(2) MTS, acrónimo ruso de Machínno-Tráktornaia Stántsia (Estación de Máquinas y Tractores). Al parecer, estas cantidades se refieren a los cereales (N. Ed.)

(3) RAIPO y SELPO, acrónimos rusos de Raionoi Potrbitelskoi Obchestvo y Selskoi Potrbitelskoi Obchestvo respectivamente, asociación de consumo de distrito y asociación de consumo rural. (N. Ed.)


Fuente: https://culturaproletaria.wordpress.com/2016/09/14/la-urss-olvidada-el-comercio-en-la-epoca-de-stalin
 

El G20 evidencia la crisis del imperialismo estadounidense

Manuel de Diéguez

Los grandes acontecimientos solamente se comprenden con lentitud y paso a paso, porque el espíritu humano rechaza asistir a desórdenes en el tablero del conocimiento. Así será en lo referente a la reunión del G20 del 4 y 5 de setiembre en China, que llevará el sello de la salida de Europa de la arena internacional. Solo entonces se comprenderá en su profundidad las causas de la caída lenta e inexorable del imperio americano hacia su hundimiento, interrumpido solamente por algunos sobresaltos. Se verá a los dos nuevos dirigentes mundiales, Rusia y China, enterrar sin flores ni coronas un G8 del que Estados Unidos había tomado el control desde el tiempo de su creación por Giscard d’Estaing, y del que habían hecho instrumento de su omnipotencia. Veremos a los nuevos dirigentes del planeta asentar su bien merecida hegemonía sobre la urgencia de las naciones para conquistar los beneficios de un nuevo juego.

Se asiste a un traspaso espectacular de poder y, de alguna manera, a una suave entronización del nuevo equilibro de fuerzas a escala planetaria. Ningún Estado europeo ha participado de manera viva y a la escala de los acontecimientos en la promulgación tácita de las nuevas reglas de la alianza entre la potencia de los verdaderos Estados con la visión del nuevo mundo que a todos se impone. Teresa May, nueva primer ministro británica, había pedido, con un adelanto de varias semanas, una cita con Vladimir Putin, que obtuvo inmediatamente. Igualmente había solicitado una cita con el primer dirigente de China, y había doblado su apuesta. Putin tuvo entrevistas separadas con diez dirigentes de peso de nuestro planeta. Se ha visto a un presidente de Estados Unidos prácticamente fuera de juego y con quien todo el mundo ha dejado de mostrarse atento, porque el vasallaje respecto a él ya no renta. En cambio, se hizo decisivo entrevistarse con Putin o con Jinping, en un modo de relaciones que ya no es el de sumisión de tipo norteamericano.

No sabiendo como encontrar un sitio nuevo en la corte, Hollande intentaba salvar la cara llegando a todos los sitios el último; pero este truco no engaña a nadie. Estaba escrito que los dirigentes europeos, desprovistos de todo conocimiento del destino de las naciones y del destino reservado a los ignorantes y a los incompetentes, pagarían el precio de su desconocimiento de las leyes elementales de la geopolítica. No se está a la altura de los acontecimientos ignorando en que sentido corre la historia y sobre que eje gira el planeta. Todo el “establishment” combate a Trump, pero nadie refuta sus declaraciones, ni se arriesga a mencionarlas. Ha formulado dos evidencias estridentes: la primera, que Europa no se constituirá nunca en una nación unida, y la segunda que ese fantasma se había dotado de una capital imaginaria, y estrictamente administrativa.

No se sabe que es más interesante observar, si el hundimiento del imperio americano o el de la Europa de las utopías. Si un Nicolas Sarkozy, que había reintroducido a Francia en la OTAN en 2008, había llegado en 2016 a denunciar el imperialismo norteamericano y su dictado sobre los bancos de todo el mundo, su gaullismo tardío no había sido reseñado por una prensa y unos medios franceses bloqueados, de manera que toda la atención de los nuevos antropólogos se centraba en la agonía política de Europa, al igual que la potencia quebrantada de los Estados Unidos no sabía que hacer ante los desprecios sufridos por los servidores de su hegemonía de ayer.

La servidumbre del Viejo Continente a las leyes americanas de comercio había fracasado. En todas partes el patriotismo reencontraba su voz. Se descubría que Washington obedecía a una política extranjera de tipo romano y que el tratado de Westfalia de 1648 que debemos al genio político de Mazarino había explotado. Julio César no se preguntaba cómo debía protegerse el derecho de los galos bajo las espadas de las legiones. Washington tampoco. ¡Y ahora Putin exigía al Pentágono nada menos que conservar el derecho de defender los intereses de su país!

El imperio americano moría por el anacronismo y la potencia de tipo romano a la que los Estados Unidos habían creído poder seguir siendo fieles. Un Estado pretendidamente democrático y que había hecho del sestercio el símbolo del dólar no podía cambiar de cultura política ante la adversidad: necesitaba agonizar en la alianza de la ética calvinista de los negocios y la cansada espada de los romanos de hoy.

El nuevo tono de la potencia ha sido muy bien ilustrada por un diálogo de Vladimir Putin con François Hollande. Después de haber simulado creer que el destino del planeta dependía todavía del diálogo de Francia con todo el universo, Putin ha añadido gentilmente: “Y ahora que hemos recorrido el mundo, vamos al examen más modesto de las relaciones de Rusia con Francia”.

Porque Hollande había tenido la ingenuidad de invitar a Putin a “mirar los problemas de frente”. Pero esta vez mirar los problemas de frente suponía plantear la cuestión de las relaciones concretas de Rusia con Francia. Sin duda, Hollande se ha visto sorprendido de encontrar en Putin a un interlocutor respetuoso de los intereses propios de Francia. No hay conquista mayor de una dignidad nueva, y ante todo de una nueva soberanía para Francia, que dirigirse a ella como nación con el derecho de defender sus intereses propios y su independencia.

En realidad, desde el 4 de septiembre de 2016, el G20 ha mostrado con claridad a todo el mundo como Rusia sustituía las relaciones de vasallaje de Estados Unidos con sus supuestos “aliados”, negociaciones de nuevo fundadas sobre el tratado de Westfalia de 1648, y como esta nueva conquista de una diplomacia civilizada entre dos Estados soberanos no es más que una gran conquista de la civilización mundial.

Rusia bien podría revelarse más potente de lo que el imperio norteamericano nunca lo haya sido. Pero, por el solo hecho de que el estilo nuevo del poder surgido de este G20 destruya la política de subordinación que el imperio norteamericano ha mantenido con sus aliados avasallados, el mundo ha cambiado de aspecto, de manera que desde el 4 de septiembre, incluso antes de la finalización de este G20, el nuevo estilo de poder en la escena internacional ha metamorfoseado la diplomacia mundial.

Pero el gran vencedor de este G20 habrá sido una Rusia invitada a figurar en el rango de invitados de honor en Hangzhou. Ya no se defendía un supuesto “orden mundial” que nunca ha existido y que nunca existirá, porque este beatífico concepto no era más que la máscara de la potencia hegemónica del momento. El realismo político se revela, en realidad, como la auténtica fuente de una política humanista y respetuosa de los Estados. La civilización mundial ha cambiado de guía.

Fuente: http://www.comite-valmy.org/spip.php?article7579

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies