La web más censurada en internet

Día: 12 de septiembre de 2016 (página 1 de 1)

La Fiscalía General del Estado constata el aumento de la islamofobia en España



La Fiscalía General del Estado ha observado un “progresivo crecimiento de los hechos denunciados y cometidos por intolerancia religiosa, siendo la mayoría casos de islamofobia” en España, tras examinar las Memorias de las Fiscalías territoriales.

Así lo pone de manifiesto en la Memoria de la actividad desplegada por el Ministerio Fiscal a lo largo del año pasado, presentada el 6 de setiembre por la Fiscal General del Estado, Consuelo Madrigal, con motivo de la apertura del Año Judicial.

El presidente de la Comisión Islámica de España, Riay Tatary, ha explicado que cuando se producen atentados terroristas, como los sucedidos en Niza o Bruselas, “se nota que hay una reacción o algunos fenómenos” de islamofobia en España. No obstante, ha asegurado que “cuando se disipa el tiempo”, los casos “disminuyen”.

Por otro lado, la institución que dirige Madrigal apunta asimismo que las principales causas de la comisión de delitos (que ahora se llaman “de odio”) son el racismo y la xenofobia, los motivos ideológicos o de orientación política.

Pero el fascismo y la islamofobia no son cosas diferentes. Lo que aumentan son las agresiones fascistas. Por ejemplo, la semana pasada en Barcelona dos fascistas insultaron y propinaron una patada en el vientre a una mujer embarazada a la que recriminaron que vistiera un niqab y agredieron a su pareja cuando se encaró con ellos.

La Fiscalía General del Estado resalta la necesidad de una investigación de los hechos y su motivación desde el primer momento, recogiendo aquellas pruebas que sirvan para acreditar los motivos racistas, xenófobos o constitutivos de cualquier otro tipo de discriminación.

En relación con el Protocolo de actuación de la policía para los delitos que vulneran las normas legales sobre discriminación, aprobado en diciembre de 2014, Madrigal defiende en la memoria que este protocolo “constituye un instrumento de extraordinaria importancia” a la hora de afrontar estas conductas, dada la necesidad de una detección “temprana” de los delitos de odio y por ser el policía quien primero entra en contacto con el hecho ilícito.

‘No teman. Llámenlo libertad de expresión’

Para la CNN los miembros de Al-Qaeda son unos héroes

Ward vestida para la ocasión
El sábado, durante una entrevista en la CNN, a Clarissa Ward, su corresponsal en Oriente Medio, se le escapó que los miembros del Frente Al-Nosra eran “los héroes de la guerra de Siria” que, por supuesto, era una guerra civil entre sirios de uno y otros bando.

“Comprenda Usted, le dijo al presentador Charlie Rose, que aunque algunos de esos grupos extremistas no sean muy populares entre los civiles que viven en las zonas controladas por los rebeldes, se han convertido, desgraciadamente, en los héroes de esta historia porque su intervención ha llenado un vacío. La realidad de la Siria controlada por los rebeldes es tal que en ellos los grupos islamistas han adquirido una influencia considerable. Si ahora Estados Unidos se decide a aliarse con Rusia para desembarazarse de los grupos más extremistas, esta decisión sería muy mal percibida por el pueblo sirio, que vería en ello, de hecho, lo contrario de una pretendida ayuda”.

Los yihadistas viven de los medios y al revés, los medios se nutren de los yihadistas. Sin este tipo de parrafadas la Guerra de Siria y sus yihadistas nunca hubieran sido nada. Pero no sólo son algo; no sólo son rebeldes, sino algo mucho más importante: héroes. En una guerra no hay nada más grande que ser el héroe de la misma… sobre todo cuando el héroe actúa al servicio de Estados Unidos.

La corresponsal ha estado en la parte de Alepo ocupada por los yihadistas, desde donde ha transmitido vestida para la ocasión, con un chador que oculta sus cabellos rubios. Como bien sabe, en cualquier lugar de Siria ocupado por el ejército regular no hubiera necesitado esa prenda.

Cuando el presentador le pregunta a Ward si realmente Jabat Fatah Al-Sham ha roto sus lazos con Al-Qaeda, la corresponsal responde que es improbable en la medida en que sus últimos vídeos elogian a Bin Laden y Ayam Al-Zawahiri.

Ward en compañía de los yihadistas
Pero ese pequeño detalle no le impide a Ward exigir el apoyo de Estados Unidos al grupo yihadista porque, según ella, Hezbollah, que apoya a Assad es un grupo terrorista, con lo cual Ward, que no muestra muchas luces, no hace otra cosa que poner a Estados Unidos a la misma altura que el movimiento libanés de resistencia.

Pero tanta ayuda exterior lo que prueba es que en la Guerra de Siria hay muy poco de autóctono, en contra de lo que Ward quiere aparentar. Nunca hubo niguna clase de levantamiento de la población contra el gobierno, ni mucho menos hubo nada que fuera espontáneo.

Como relata en su web Gearoid O’Colmain, un testigo presencial (*), durante la Primavera Árabe de 2001, las policía no reprimió ninguna manifestación popular, mientras que, lo mismo en Kiev, se produjeron disparos por parte de francotiradores que mataron a manifestantes y policías. Dichos francotiradores, sostiene O’Colmain, actuaban por encargo de los Hermanos Musulmanes. Las ONH “humanitarias” que contaron los sucesos del revés, como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y Cascos Blancos, además de mentir, justificaron la agresión imperialista contra Siria y la actuación criminal de los yihadistas.

Como dice O’Colmain, la instrumentalización de grupos yihadistas, como Al-Qaeda, es absoluta. En Siria justifican una guerra devastadora y en Estados Unidos la represión de la población propia. Si actúan en un determinado lugar son héroes y si actúan en otro son terroristas.

Pero en España las cosas funcionan de otra manera. No nos andamos con tantos remilgos. Aquí la fiscalía de la Audiencia Nacional ya le habría abierto un sumario a Ward por enaltecimiento del terrorismo.

(*) http://www.gearoidocolmain.org/cnn-says-al-qaeda-heroes/
Aquí la tienen sin disfraces de ninguna clase

El gobierno de Bagdad exige la devolución de los territorios ocupados por los kurdos

Haider Al-Abadi
El gobierno central iraquí está reclamando la devolución de los territorios ocupados por el gobierno regional kurdo en 2014.

Un intento de partición de Irak coordinado por Estados Unidos, Israel, Jordania y Turquía, en complicidad con Arabia Saudita y Qatar, se inició en 2014. Según lo previsto en el plan inicial, los yihadistas del Emirato Islámico (Daesh, anteriormente identificado como EIIL) invadieron la región de al-Anbar y el gobierno regional kurdo de Irak se apoderó de los campos petrolíferos de Kirkuk, pertenecientes al gobierno central iraquí [1]. En aquel momento, las tropas iraquíes se retiraron sin oponer resistencia a los yihadistas ni a los kurdos, dejando en manos de esas fuerzas el armamento nuevo que Washington acababa de entregar a Bagdad, lo cual también formaba parte del plan.

Seguidamente, Washington organizó la destitución del entonces primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, quien se oponía al desmembramiento de su país. Para sacarlo del poder, se desató una campaña de prensa internacional en la que se afirmaba que al-Maliki privilegiaba a los chiítas en relación con los sunnitas, cuando en realidad acababa de ser cómodamente reelecto al cargo de primer ministro con el respaldo de ambas comunidades.

Sin embargo, debido al lento pero inexorable avance del ejército sirio del otro lado de la frontera y al acuerdo entre Moscú y Washington, la idea de crear un gran Kurdistán que abarcaría territorios pertenecientes a Irak y a Siria ahora parece haber sido abandonada o pospuesta [2].

Al igual que el norte de Siria, los campos petrolíferos de Kirkuk no son territorios históricamente kurdos. El presupuesto nacional del Estado iraquí prevé la entrada de fondos frescos provenientes de la explotación de los yacimientos de Kirkuk, hoy bajo control del gobierno regional del Kurdistán iraquí, que está explotando ese petróleo para sí mismo y exportándolo a través de su propio oleoducto, junto con el petróleo robado del Emirato Islámico.

Ante esa situación, totalmente negativa para Bagdad, el nuevo primer ministro iraquí, Haider al-Abadi logró deshacerse de algunos de los políticos sobornados por Washington, formó un nuevo gobierno, el 15 de agosto de 2016, y de hecho está retomando la política de su predecesor.

En Erbil, sede del gobierno regional kurdo iraquí, existe inquietud sobre las posibles consecuencias de un proceso de paz ya que el presidente Massud Barzani, cuyo mandato en el Kurdistán iraquí expiró en junio de 2013, aprovechó la confusión creada por la invasión yihadista para posponer sine die las elecciones y mantenerse en el poder eliminando a sus opositores.

La restitución de los territorios conquistados por los kurdos iraquíes aprovechando la invasión yihadista de 2013 reduciría en un 40% la superficie total del territorio actualmente bajo control del clan Barzani. Pero lo más importante es que la pérdida de los campos petrolíferos de Kirkuk provocaría una drástica disminución de sus colosales ganancias actuales y le impediría proseguir el trafico de petróleo que hoy mantiene junto al Emirato Islámico y Turquía.

[1] Revelaciones del PKK sobre la ofensiva del EIIL y la creación del Kurdistán, Red Voltaire, 8 de julio de 2014.
[2] Los proyectos (diferentes) de creación de un Kurdistán, por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 5 de septiembre de 2016.
http://www.voltairenet.org/article193222.html

La continuación de la guerra de Siria por otros medios

Lord Palmerston en 1855
En Oriente Medio, en general, y en Siria, en particular, esperan momentos de encuentros y desencuentros, discusiones, debates, negociaciones, acuerdos y desacuerdos… diplomacia y política que, en definitiva, es la continuación de la guerra por otros medios. Mientras en el frente velan las armas, en los despachos afilan los cuchillos. Unos negocian delante de las cámaras, pero otros sólo si se apaga la luz.

No es posible asegurar ni quién negocia, ni qué es lo que negocia, pero nunca es lo que la mayoría creemos ingenuamente. Como dice una frase atribuida a Lord Palmerston, típica del cinismo colonialista británico, en este tipo de asuntos no hay amigos, ni tampoco principios, sino sólo intereses. A los que carecemos de intereses -y menos intereses de ese tipo- se nos hace difícil entender el comportamiento de los interlocutores.

La prueba más evidente de que Lord Palmerston tenía razón es que en la mayor parte de esas negociaciones no está quien debería, el gobierno legítimo de Siria, mientras que participan otros a los que les resultaría difícil justificar su presencia.

De ello no cabe deducir más que una única conclusión: Siria es el objeto y no el sujeto de las conversaciones, lo que resulta especialmente repugnante, al menos para nosotros, por lo que por medios de nuestras modestas líneas siempre defenderemos a la población masacrada de Siria, al gobierno de Siria y a quienes defienden a ambos de una agresión salvaje que, como está quedando claro, procede de fuera del país y, más exactamente, del imperialismo.

Las negociaciones en curso demuestran que el plan de destrucción de Siria ha fracasado, lo que está conduciendo a que algunos cómplices de la agresión, como Turquía, hayan cambiado sustancialmente su posición y buscan acomodo en la nueva correlación de fuerzas que se está creando porque es irreversible.

El cambio de Turquía es un desafío contra al imperialismo. El gobierno de Erdogan parece haber desistido de su intento de ser admitido dentro de la Unión Europea. Al mismo tiempo se ha enfrentado a Berlín el prohibir que una delegación parlamentaria alemana visite la base aérea de Incirlik, donde hay más de 200 soldados alemanes, varios aviones de reconocimiento Tronade y un avión de avituallamiento.

El Ministerio alemán de Defensa había aprobado un presupuesto especial para reforzar su presencia militar en la base que ahora ha tenido que cancelar. Es un golpe para la OTAN, pero mucho menos importante que el boicot al despliegue naval en el Mar Negro, una respuesta de los imperialistas a la anexión de Crimea por Rusia. Ahora ya no se llevará a cabo porque el gobierno de Erdogan ha anunciado que se retira. La OTAN queda fuera del Mar Negro y de las cosas de Rusia en la frontera sur.

La entrevista pendiente en Erdogan y Bashar Al-Assad, que parecía inminente, se ha retrasado porque los desacuerdos entre ambas partes aún son muy importantes. El periódico libanés As Safir que la anunció, dijo que su celebración estaba prevista en Moscú, lo que fue desmentido por el Ministerio ruso de Asuntos Exteriores.

Ahora tenemos una nueva confirmación de la suspensión de dicho encuentro por las declaraciones de Bouthaina Chabaane, un consejero de Bashar Al-Assad, a la cadena de televisión Al-Mayadin.

Sin embargo, las conversaciones entre ambas partes, en las que participan diplomáticos rusos, continúan, lo que prueba que existe un interés mutuo en que prosperen. Recientemente el analista rumano Vasilescu ha proporcionado detalles del acuerdo entre Siria, Turquía y Rusia para la entrada del ejército turco en Jarablus, que comprende los siguientes puntos:

1. Ambas partes, Siria y Turquía, han encomendado a oficiales del ejército ruso desempeñar la función de árbitros para controlar la ejecución del operativo militar en el norte de Siria.

2. Se ha impuesto un límite al despliegue de tropas turcas en la región, 8.000 soldados que forman parte de dos brigadas mecanizadas, un regimiento de artillería, un batallón de fuerzas especiales, un escuadrón de F-16 y un equipo de helicópteros, vehículos de asalto anfibio y vehículos de transporte.

3. También se han impuesto límites al territorio sirio por el que el ejército turco se puede desplazar. Se trata de una franja entre las ciudades de Quarah Kubri y Jarablus que tiene 90 kilómetros de ancho para sellar la frontera y 30 kilómetros de profundidad.

4. El gobierno de Turquía se compromete a que los milicianos del “ejército libre de Siria” no actúen en dicha franja sin órdenes expresas de los oficiales del ejército turco.

5. El sistema de misiles rusos S400 no derribará a los aviones turcos que operen más allá de la franja fronteriza de 90 x 30 cuando ataquen a los objetivos del PKK.

6. Turquía debe retirar del frente a Alepo y de la provincia de Latakia a todos los milicianos yihadistas dirigen sus servicios de inteligencia.

Las consecuencias del 11-S para Estados Unidos y el mundo entero

Thierry Meyssan

Hace 15 años, el 11 de septiembre de 2001, hacia las 10 de la mañana, Richard Clarke, entonces coordinador nacional para la seguridad, la protección de la infraestructura y el contraterrorismo, activaba el “Plan de Continuidad del Gobierno” [1]. Según Richard Clarke, se trataba así de responder a la situación excepcional creada por 2 aviones que se habían estrellado contra las Torres Gemelas del World Trade Center, en Nueva York, y por un tercer avión que se había estrellado contra el Pentágono.

Pero el “Plan de Continuidad del Gobierno” había sido concebido como respuesta a la destrucción de las instituciones democráticas provocada, por ejemplo, por un ataque nuclear. Nunca estuvo previsto activarlo en una situación en la que el presidente y el vicepresidente de Estados Unidos así como los presidentes de la Cámara de Representantes y el Senado estuviesen vivos y en condiciones de seguir ejerciendo sus funciones.

La activación de ese plan puso las responsabilidades del presidente de los Estados Unidos en manos de una autoridad militar alternativa con base en Mount Weather [2]. Esa autoridad militar sólo devolvió las prerrogativas presidenciales al presidente George W. Bush Jr, al final de aquel día. La identidad de los miembros de esa autoridad y las decisiones que tomaron durante aquellas horas siguen en secreto.

El 11-S fue un golpe de Estado

Dado el hecho que, el 11 de septiembre de 2001, el presidente estadounidense se vio privado de las prerrogativas inherentes a su cargo durante unas 10 horas, en violación de la Constitución de los Estados Unidos, es técnicamente exacto hablar de “golpe de Estado”. Por supuesto, el uso de esa expresión puede resultar chocante, porque estamos hablando de Estados Unidos, porque el hecho se produjo en circunstancias excepcionales, porque la autoridad militar nunca reivindicó el hecho y porque finalmente devolvió el poder al presidente constitucional. A pesar de todo eso, el hecho es que se trató, stricto sensu, ni más ni menos que de un “golpe de Estado”.

En un libro célebre, publicado en 1968, reeditado y convertido en lectura obligada de los neoconservadores durante la campaña electoral del año 2000, el historiador Edward Luttwak explicaba que un golpe de Estado verdaderamente exitoso es aquel cuya existencia nadie percibe, ya que al no percibirlo nadie tratará de oponerse a él [3].

Seis meses después de aquellos hechos, publiqué un libro sobre las consecuencias políticas de aquel día [4]. Los medios de prensa solamente hablaron de los cuatro primeros capítulos, en los que demostraba que la versión oficial no podía ser cierta. Fui muy criticado por no proponer mi propia versión de aquel día, pero no tengo tal versión y hoy en día sigo abrigando al respecto más preguntas que respuestas.

En todo caso, los 15 años transcurridos nos aclaran lo sucedido aquel día.

Estados Unidos se halla al margen de la Constitución

En primer lugar, aunque la aplicación de algunas de sus disposiciones fueron brevemente suspendidas en 2015, Estados Unidos sigue viviendo actualmente bajo los términos de la USA Patriot Act. Adoptado apresuradamente, 45 días después del golpe de Estado, ese texto constituye una respuesta al terrorismo. Dado su volumen, sería más adecuado hablar de un código antiterrorista que de una simple ley. Se trata, en realidad, de un texto preparado por la Federalist Society durante los 2 años anteriores a los hechos del 11 de septiembre. Sólo 4 parlamentarios se opusieron a su adopción.

La USA Patriot Act, o Acta Patriótica, suspende las limitaciones que la Constitución de los Estados Unidos podría imponer a las iniciativas del Estado federal en materia de lucha contra el terrorismo. Esas limitaciones están formuladas en la “Carta de Derechos”, o sea en las 10 primeras enmiendas de la Constitución y su suspensión corresponde al principio del estado de emergencia permanente. El Estado federal puede entonces practicar la tortura fuera de su territorio y espiar masivamente a su población. Al cabo de 15 años de aplicación de tales prácticas ya no es técnicamente posible que Estados Unidos pretenda presentarse como un “Estado de derecho”.

Para aplicar el Acta Patriótica, el Estado federal comenzó por crear un nuevo ministerio: el Departamento de Seguridad de la Patria (United States Department of Homeland Security). El nombre real de este ministerio estadounidense resulta tan chocante que en el mundo entero lo traducen como “Seguridad Interna” o “Seguridad Nacional”, lo cual es falso.

Posteriormente, el Estado federal se dotó de un conjunto de cuerpos de policía política que, según un amplio estudio del Washington Post empleaban en 2010 al menos 850.000 nuevos funcionarios para espiar a 315 millones de habitantes [5].

La gran innovación institucional de ese periodo es la relectura de la separación de poderes. Hasta entonces se consideraba, según la concepción de Montesquieu, que la separación de poderes permitía mantener un equilibrio entre el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial, equilibrio indispensable para el buen funcionamiento y la preservación de la democracia. Estados Unidos podía enorgullecerse de ser el único país del mundo que aplicaba estrictamente el principio de separación de poderes. Actualmente, por el contrario, la separación de poderes significa que el Poder Legislativo y el Poder Judicial ya no tienen posibilidad de control sobre los actos del Ejecutivo. Es incluso en virtud de esta nueva interpretación que el Congreso estadounidense no fue autorizado a debatir las condiciones del golpe de Estado del 11 de septiembre de 2001.

Contrariamente a lo que escribí en 2002, los Estados de Europa Occidental se resistieron a esa evolución. No fue hasta hace un año y medio que Francia cedió y adoptó el principio del Estado de emergencia permanente, a raíz de la masacre perpetrada en las oficinas del semanario satírico Charlie-Hebdo. Esa mutación interna viene acompañada de un cambio radical en materia de política exterior.

Estados Unidos ha saqueado el Oriente Medio Ampliado

En los días posteriores a los hechos del 11 de septiembre de 2001, George W. Bush –quien ya había recuperado sus prerrogativas presidenciales en la noche del 11 de septiembre– declaró a la prensa: “Esta cruzada, esta cruzada contra el terrorismo, llevará tiempo” [6]. Aunque se excusó después por haberse expresado en esos términos, la selección de las palabras que utilizó en su declaración indicaba que el enemigo decía actuar en nombre del islam y que la guerra sería larga.

En efecto, por primera vez en su historia, Estados Unidos está en guerra ininterrumpidamente desde hace 15 años. Ese país definió su Estrategia Contra el Terrorismo [7], estrategia que la Unión Europea no tardó en copiar [8].

Si las sucesivas administraciones estadounidenses han presentado esa guerra como una persecución de Afganistán a Irak, de Irak hacia África, Pakistán y Filipinas y luego hacia Libia y Siria, el general estadounidense Wesley Clark, ex Comandante Supremo de la OTAN, confirmó, por el contrario, la existencia de un plan a largo plazo. El 11 de septiembre de 2001, los autores del golpe de Estado decidieron cambiar todos los gobiernos amigos existentes en el “Medio Oriente ampliado”, o Gran Medio Oriente, y hacer la guerra a los 7 gobiernos que oponían resistencia en esa región. El presidente Bush Jr. tomó nota de esa orden, 4 días después, durante una reunión organizada en Camp David. Hoy es evidente que ese programa se puso en aplicación y que aún está en marcha.

Estos cambios de regímenes amigos mediante revoluciones de colores y las guerras desatadas contra los regímenes que resistían al dictado estadounidense no tenían como objetivo la conquista de esos países en el sentido imperial clásico –en definitiva, Washington ya tenía a esos aliados bajo control– sino saquearlos. En esta región del mundo, sobre todo en el Levante, la explotación de esos países no sólo encontraba la resistencia de las poblaciones sino que existía un obstáculo adicional: la presencia de una extraordinaria cantidad de ruinas de civilizaciones antiguas. O sea, no sería posible saquearla a fondo sin enfrentar la crítica de los defensores de ese patrimonio histórico de la humanidad.

Según el presidente Bush Jr., los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron perpetrados por al Qaeda, lo cual justificaba el ataque contra Afganistán mucho mejor que la ruptura –en julio de 2001– de las negociaciones petroleras con los talibanes. La teoría de Bush fue desarrollada por su secretario de Estado, el general Colin Powell, quien prometió presentar al Consejo de Seguridad de la ONU un informe sobre ese tema. Pero no sólo Estados Unidos nunca encontró tiempo –en 15 años– para redactar ese informe sino que el pasado 4 de junio el ministro ruso de Relaciones Exteriores reveló que su homólogo estadounidense John Kerry le pidió que Rusia no atacara a al Qaeda –aliado de Estados Unidos– en Siria, revelación extremadamente sorprendente que la parte estadounidense nunca desmintió.

Al principio, el Estado federal estadounidense al margen de la Constitución prosiguió adelante con su plan, mintiendo descaradamente al mundo entero. Después de prometer un informe sobre el papel de Afganistán en los hechos del 11 de septiembre, Colin Powell mintió una y otra vez ante el Consejo de Seguridad de la ONU en un largo discurso destinado a vincular el gobierno de Irak con aquellos atentados y a acusarlo de querer prolongar la masacre utilizando armas de destrucción masiva [9].

El Estado federal liquidó en días la mayor parte del ejército iraquí, saqueó los 7 principales museos de Irak y quemó la Biblioteca Nacional [10]. Puso en el poder una Autoridad Provisional de la Coalición, que no era un órgano de la coalición de países participantes en la invasión de Irak sino una empresa privada, al estilo de la siniestra Compañía de Indias y perteneciente fundamentalmente a Kissinger Associates [11]. Durante todo un año esa compañía saqueó todo lo que se podía saquear en Irak. Finalmente entregó el poder a un gobierno títere iraquí, pero antes le hizo firmar un documento comprometiéndose a que nunca exigiría reparaciones de guerra y que no modificaría –durante un siglo– las leyes comerciales draconianas redactadas por la Autoridad Provisional.

En 15 años, Estados Unidos sacrificó más de 10.000 estadounidenses, mientras que la guerra dejaba más de 2 millones de muertos en el “Medio Oriente ampliado” [12]. Para acabar con aquellos que designa como sus enemigos, Estados Unidos ha gastado más 3.500 millardos [13] de dólares [14]. Y hoy anuncia que la masacre y el derroche de fondos van a continuar.

Extrañamente, ese derroche de miles de millardos de dólares no ha debilitado económicamente a Estados Unidos. Se trataba de una inversión que permitió a ese país saquear toda una región geográfica del mundo, apoderándose de sumas muy superiores.

Contrariamente a la retórica del 11 de septiembre, la retórica de la guerra contra el terrorismo es lógica. Se basa en una gran cantidad de mentiras presentadas como hechos comprobados. Por ejemplo, la filiación entre el Emirato Islámico (Daesh) y al-Qaeda se explica recurriendo a la personalidad de Abu Mussab al-Zarkaui, personaje al que el general Colin Powell dedicó buena parte de su discurso ante el Consejo de Seguridad de la ONU. El problema es que el propio Powell reconoció posteriormente haber mentido descaradamente en el aquel discurso y es imposible verificar ni el menor elemento de la biografía de al-Zarkaui según la CIA.

Si se admite que al-Qaeda es la continuación de la Legión Árabe de Osama ben Laden, creada como tropa mercenaria de la OTAN durante las guerras contra Yugoslavia [15] y contra Libia, también hay que admitir que al-Qaeda en Irak, convertido en Emirato Islámico en Irak y posteriormente en Daesh, es la continuación de esa organización yihadista.

Dado el hecho que, a la luz del derecho internacional, el saqueo y la destrucción del patrimonio histórico son ilegales, el Estado federal estadounidense al margen de la Constitución de Estados Unidos comenzó poniendo el trabajo sucio en manos de ejércitos privados, como Blackwater [16]. Pero su responsabilidad seguía siendo demasiado visible [17]. Así que decidió confiar el trabajo sucio a su nuevo brazo armado: los yihadistas. A partir de ese momento, el saqueo del petróleo –que en definitiva se consume en Occidente– es imputable a esos extremistas y la destrucción del patrimonio histórico se atribuye al fanatismo religioso de estos.

Para entender la colaboración entre la OTAN y los yihadistas, tenemos que preguntarnos qué sería hoy de la influencia de Estados Unidos si no existieran estos yihadistas. El mundo sería multipolar y Washington habría cerrado la mayor parte de sus bases militares a través del mundo. Estados Unidos sería una potencia más.

Esta colaboración entre la OTAN y los yihadistas resulta chocante incluso a numerosos altos responsables estadounidenses, como el general Carter Ham, comandante del AfriCom, quien se negó en 2011 a trabajar con al-Qaeda y tuvo que renunciar al mando de la agresión contra Libia. Otro de esos responsables, el general Michael T. Flynn, director de la Defense Intelligence Agency, se negó a otorgar su aval a la creación del Emirato Islámico y fue obligado a dimitir [18]. Más recientemente, la colaboración CIA-yihadistas se convirtió en tema de la campaña electoral por la presidencia de Estados Unidos: de un lado, Hillary Clinton, miembro de The Family, la secta de los jefes de estado mayor [19]; del otro lado, Donald Trump, quien cuenta entre sus consejeros al ya mencionado general Michael T. Flynn y 88 oficiales superiores [20].

Al igual que en tiempos de la guerra fría, cuando Washington controlaba a sus aliados europeos a través del Gladio, o “los ejércitos secretos de la OTAN” [21], hoy en día Estados Unidos controla el Medio Oriente ampliado, el Cáucaso, el valle de Ferghana y hasta la región de Xinjiang a través del “Gladio B” [22].

Quince años más tarde, las consecuencias del golpe de Estado del 11 de septiembre no son obra de los musulmanes, ni del pueblo estadounidense sino de quienes lo perpetraron y de sus aliados. Son ellos quienes convirtieron la tortura en una simple herramienta, generalizaron las ejecuciones extrajudiciales perpetradas ahora en cualquier lugar del mundo, debilitaron la ONU, masacraron más de 2 millones de personas, saquearon y destruyeron Afganistán, Irak, Libia y gran parte de Siria.

Notas:
[1] Against All Enemies, Inside America’s War on Terror, Richard Clarke, Free Press, 2004, Ver el primer capítulo, titulado “Evacuate the White House”.

[2] A Pretext for War, James Bamford, Anchor Books, 2004, ver el capítulo 4, titulado “Site R”.

[3] Coup d’État: A Practical Handbook, Edward Luttwak, Allen Lane, 1968. Junto a Richard Perle, Peter Wilson y Paul Wolfowitz, Edward Luttwak era uno de los “Cuatro mosqueteros” de Dean Acheson.

[4] La grand impostura, Thierry Meyssan, La Esfera, 2002.

[5] Top Secret America: The Rise of the New American Security State, Dana Priest y William M. Arkin, Little, Brown and Company, 2011.

[6] “A Fight vs. Evil, Bush and Cabinet Tell U.S.”, Kenneth R. Bazinet, Daily News, 17 de septiembre de 2001.

[7] National Strategy for Combating Terrorism, The White House, febrero de 2003.

[8] Una Europa segura en un mundo mejor – Estrategia Europea de Seguridad, Javier Solana, Consejo Europeo, 12 de diciembre de 2003.

[9] “Colin Powell Speech at the UN Security Council”, Colin L. Powell, Voltaire Network, 11 February 2003.

[10] “Discours du directeur général de l’Unesco”, Koichiro Matsuura, 6 de junio de 2003, Réseau Voltaire, 6 de junio de 2003.

[11] The Coalition Provisional Authority (CPA): Origin, Characteristics, and Institutional Authorities, Congressional Research Service, L. Elaine Halchin, April 29, 2004.

[12] Body Count, Casualty Figures after 10 Years of the “War on Terror”, Physicians for Social Responsibility (PSR), marzo de 2015.

[13] 1 millardo = 1 000 millones

[14] The Three Trillion Dollar War, Joseph Stiglitz y Linda Bilmes, W. W. Norton, 2008.

[15] Wie der Dschihad nach Europa Kam, Jürgen Elsässer, NP Verlag, 2005. Existe una edición francesa titulada Comment le Djihad est arrivé en Europe [En español, “Cómo llegó la yihad a Europa”], Xenia, 2006.

[16] Blackwater: The Rise of the World’s Most Powerful Mercenary Army, Jeremy Scahill, Avalon Publishing Group/Nation Books, 2007.

[17] The Powers of War and Peace: The Constitution and Foreign Affairs after 9 11, War by Other Means: An Insider’s Account of the War on Terror, John Yoo, University Of Chicago Press, Atlantic Monthly Press, 2006.

[18] DIA Declassified Report on ISIS, August 12, 2012.

[19] The Family: The Secret Fundamentalism at the Heart of American Power, Jeff Sharlet, Harper, 2008.

[20] “Open Letter From Military Leaders Supporting Donald Trump”, Voltaire Network, 9 September 2016.

[21] Nato’s Secret Armies: Operation Gladio and Terrorism in Western Europe, Daniele Ganser, Frank Cass, 2004. Edición francesa, Les Armées Secrètes de l’OTAN: Réseaux Stay Behind, Opération Gladio et Terrorisme en Europe, Éditions Demi-Lune, 2007. El lector hispanohablante puede encontrar ese libro, traducido al español y publicado por capítulos en nuestro sitio web consultando este vínculo.

[22] Classified Woman, The Sibel Edmonds Story: A Memoir, Sibel D. Edmonds, SE 2012.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article193203.html

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies