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Día: 30 de agosto de 2016 (página 1 de 1)

El acuerdo militar entre Siria y China cambia el equilibrio estratégico

Thierry Meyssan

A pesar de haberse producido en el marco de una serie de contactos con el conjunto de los países de la región, la presencia en Siria del almirante Guan Yufei, jefe del nuevo Departamento de Cooperación Militar Internacional de las fuerzas armadas chinas, ha despertado inquietud en Occidente.

Por el momento, según el acuerdo firmado, las fuerzas armadas de la República Popular China se comprometieron solamente a formar en China a miembros de los servicios de salud de las fuerzas armadas de la República Árabe Sirio. Pero todo el mundo intuye que este acuerdo puede ser la parte visible del iceberg dado el hecho que ya hace 4 años que la mitad de los médicos militares sirios se forman en China. Aunque se ignora lo que realmente se decidió durante la visita, la mera existencia de este acuerdo constituye un cambio de naturaleza estratégica.

En efecto, durante los últimos 5 años, la República Popular China se abstuvo de asumir cualquier forma de cooperación que pudiese ser interpretada en Washington como una ayuda de carácter militar. Y no sólo se abstuvo de toda entrega de armamento sino incluso de proveer a Siria algún tipo de equipamiento civil indispensable en el tipo de conflicto que enfrenta este último país, como el equipamiento capaz de detectar la existencia de túneles.

Independientemente de la enorme envergadura económica actual de Pekín, muchos recuerdan probablemente que, a inicios de 2012, Rusia había firmado con Siria un acuerdo similar, documento que ya prefiguraba la asistencia militar rusa iniciada 3 años y medio más tarde. ¿Será que China está preparando su propio despliegue?

Es muy probable que la respuesta dependa de la rapidez del despliegue estadounidense en el Mar de China y de las provocaciones de los aliados de Washington en la región.

En todo caso, el interés de China por Siria data de la Antigüedad y la Edad Media. La célebre Ruta de la Seda atravesaba el Asia Central y pasaba por Palmira y Damasco antes de bifurcar hacia Tiro y Antioquía. Exceptuando la pagoda representada en los mosaicos de la Gran Mezquita de los Omeyas, en Damasco, poco queda actualmente de aquella lejana cooperación comercial. Pero el presidente chino Xi Jinping ha convertido en principal objetivo de su mandato la recuperación de esa vía de comunicación y la creación de una segunda Ruta de la Seda a través de Siberia y Europa.

El otro gran interés de Pekín es la lucha contra el Partido Islámico de Turquestán, afiliado sucesivamente a al-Qaeda y al Emirato Islámico (Daesh). Hoy existe un barrio uigur [1] en Raqqa, ciudad siria actualmente bajo control del Emirato Islámico, y este último incluso publica un diario especialmente dirigido a los miembros de ese Partido.

Los miembros de ese grupo se vinculan con la Orden de los Naqchbandis, una congregación sufista en la que fue líder el ex Gran Muftí de Siria, Ahmad Kuftaru. En 1916, varias logias de esa orden se acercaron a la Hermandad Musulmana, bajo influencia de los servicios secretos anglosajones, la CIA y el MI6. Los Naqchbandis participaron así en la creación de la Liga Islámica Mundial, por parte de Arabia Saudita, en 1962.

En Irak, los Naqchbandis se organizaron alrededor de Izzat Ibrahim al-Duri y respaldaron el intento de golpe de Estado organizado en Siria por la Hermandad Musulmana, en 1982. En 2014, proveyeron 80 000 combatientes al Emirato Islámico. En Turquía, los Naqchbandis crearon la Milli Gorus, entre cuyos responsables se hallaba un tal Recep Tayyip Erdogan. Fueron también los Naqchbandis quienes organizaron, en los años 1990, los movimientos islamistas surgidos en el Cáucaso ruso y en la región de Xinjiang, en China.

Incluso más que los rusos, los chinos necesitan datos de inteligencia sobre ese movimiento y sobre la manera cómo Washington y Londres lo controlan. En 2001, los chinos creyeron, erróneamente, que los anglosajones habían cambiado después de los atentados del 11 de septiembre y que colaborarían entonces con la Organización de Cooperación de Shanghai en materia de lucha contra el terrorismo. Hoy en día, 15 años después, ya saben que Siria es un auténtico amigo de la paz.

Fuente: http://www.voltairenet.org/article193080.html

Balance de la Guerra de Siria un año después de empezar la intervención rusa

La web libanesa El-Nashra se hace eco de lo que ya es un lugar común en la mayor parte de los medios de comunicación de Oriente Medio, incluidos los israelíes: que la Guerra de Siria ha entrado en una nueva etapa que afectará a toda la región.

La web libanesa añade que, en efecto, como ya indicamos, existe un acuerdo entre Irán, Turquía y Siria contra el PKK-PYD-YPG, convertidos en el caballo de Troya de los imperialistas en la región. La culminación oficial de ese acuerdo es la inminente entrevista entre Erdogan y Bashar Al-Assad anunciada por la televisión iraní (1), lo más extraño que cabe imaginar cuando uno ha invadido el país del otro.

Basándose en fuentes israelíes, el periódico añade que en esta nueva fase la aviación china reforzará a la rusa, para lo cual ya hay una delegación militar del EPL en Damasco y, según algunas fuentes, un portaviones se ha apostado junto a la costa de Latakia. Su objetivo es acabar sobre el terreno con los 3.000 uigures integrados en Jeysh Al-Islam que se han distinguido en la batalla de Alepo por actuar como kamikazes lanzando camiones cargados de explosivos contra las posiciones del ejército regular sirio.

Los motivos que han dado lugar a este cambio en la situación varían según los medios. Para la prensa israelí, como Maariv, todo comenzó cuando Rusia amagó con los bombardeos estratégicos desde Irán. Para otros ha sido el incidente de Hasaka entre el ejército sirio y las fuerzas del PKK-PYD-YPG. Finalmente, otros tienen cuenta la entrada del ejército turco en Jarablus.

Tienen razón los primeros, es decir, los israelíes, pero con un matiz importante: el cambio no se ha producido por los bombardeos estratégicos con aviones que despegan de Irán sino por el hecho mismo de la entrada de Rusia en la guerra. Todo lo demás es consecuencia de esto.

Los bombardeos rusos no sólo se han convertido en una pesadilla para los yihadistas sino también para sus padrinos de Washington. Según el Wall Street Journal (2), el 16 de junio la aviación rusa bombardeó una de las posiciones de las fuerzas especiales de Estados Unidos y Reino Unido, así como un puesto de la CIA, en At-Tanf, al sur de Siria, a unos 15 kilómetros de la frontera con Jordania.

El mando del ejército de Estados Unidos presentó una protesta formal ante el cuartel general ruso en Latakia, a pesar de lo cual 90 minutos después el bombardeo se reprodujo en la misma posición.

El 12 de julio la aviación rusa volvió a bombardear un campamento de los yihadistas “moderados” que sostiene la CIA a 80 kilómetros al oeste de At-Tanf.

Al mismo tiempo, la aviación estratégica rusa habilitó la base aérea de Nojeh y Hamadan, en Irán, para llevar a cabo sus bombardeos sobre las posiciones yihadistas, poniendo otra vez en claro riesgo a los comandos de operaciones especiales que tiene Estados Unidos en territorio sirio.

Como reacción los imperialistas pusieron en marcha a sus peones del PKK-PYD-YPG que a mediados de agosto enviaron un plan de 11 puntos al gobernador de Hasaka para crear una “Federación del Norte de Siria”. Entre otras exigencias piden la disolución de todas las milicias que apoyan al ejército regular sirio, así como la retirada del armamento pesado que tenía desplegado en la ciudad. Las YPG se encargarían de la defensa de los edificios oficiales del gobierno de Damasco que hubiera en Hasaka.

El plan es una reedición mimética del que los imperialistas impusieron tras la invasión de Irak: una autonomía de hecho a cambio de no exigir la separación formal de Siria.

El gobierno de Damasco rechaza las 11 exigencias, pero se muestra dispuesto a negociar un desarme mutuo en la ciudad.

Pocas horas después las tropas kurdas, dirigidas por las estadounidenses, atacan los edificios oficiales del gobierno sirio protegidos por milicias y tropas del ejército regular, produciendose choques armados entre ambas partes.

El PKK-PYD-YPG pretende que el gobierno de Siria abandone Rojava y otras zonas del norte de Siria. Para lograrlo las milicias Assayech, junto con YPG, se apoderan primero de Ghuairan, incendian varios edificios oficiales y luego atacan el barrio de Nachua, donde se encuentra el edifico del gobierno provincial, con el fin de sustituirlo por otro del PKK-PYD-YPG.

“Estáis en el punto de mira de nuestras unidades”, decía una octavilla repartida por YPG en las calles de Hasaka. “Nosotros hemos decidido esta batalla y no vamos a retroceder […] Os llamamos a que depongáis las armas om de lo contrario, daos por muertos”, añadía el comunicado.

En respuesta, la aviación siria bombarda las posiciones del movimiento kurdo, junto a las cuales se encuentran los comandos de operaciones especiales de Estados Unidos.

El bombardeo se reprodujo por segunda vez, también en Hasaka, aunque dos cazas sirios Su-24 fueron obligados a abandonar la zona por aviones F-22 Raptor de la fuerza aérea de Estados Unidos.

El 22 de agosto el Pentágono emite una amenaza contra la aviación siria: están dispuestos a derribar cualquier caza que amenace a las tropas que operan en el suelo y, por extensión, a los milicianos de YPG que operan a su lado.

“No es una zona de exclusión aérea”, precisa Peter Cook, un portavoz del Pentágono. “Sin embargo […] el régimen sirio queda advertido de evitar esas zonas en las que operan las tropas de la coalición”, añadió.

La amenaza concierne también a la aviación rusa: “Si amenazan a las tropas americanas, tenemos el derecho de defender a nuestras tropas”, añadió el portavoz.

Sin embargo, el que amenaza se siente amenazado, por lo que el ejército de Estados Unidos retira discretamente sus fuerzas, que se alejan de las posiciones ocupadas por YPG. Al mismo tiempo, una delegación del PKK-PYD viaja a Damasco para negociar con el gobierno sirio. Simultáneamente los rusos logran imponer un alto el fuego en Hasaka entre kurdos y sirios.

Los rusos han convertido a las negociaciones -de todo tipo- en el elemento estratégico fundamental de la Guerra de Siria. El intento deliberado de impedir la victoria militar del gobierno de Siria tiene como objetivo obligarle a ceder en la reforma constitucional del Estado. La consecuencia más evidente es la prolongación de la guerra que, a su vez, trae como consecuencia la retirada de los actores secundarios (yihadistas) para dar paso a los protagonistas (Turquía).

La invasión de Jarablus por Turquía es otro de los vuelcos estratégicos provocado por la dilatación de la guerra. El gobierno de Erdogan vuelve sobre sus pasos. De la consigna “Cero problemas con los vecinos” ha pasado a la realidad “Cero vecinos sin problemas”, es decir, al aislamiento total, del que está tratando de salir desesperadamente tras el golpe de Estado.

La nueva política de Erdogan es lo que explica que, a pesar de las apariencias, la invasión de Jarablus no haya sido unilateral, sino negociada en secreto, tanto con Siria como con Irán. Sus objetivos son dos: cerrar la frontera al Califato Islámico y expulsar a PKK-PYD-PYG a a la orilla este del río Eufrates.

El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, también ha aconsejado a los kurdos que acepten las exigencias turcas, algo que los portavoces del PYD han rechazado, al menos verbalmente. Por el contrario, están concentrando tropas en Qameshli. El ejército turco espera un inminente ataque a sus posiciones en Jarablus, por lo que ha enviado refuerzos.

La impresión es que Estados Unidos ha perdido a los dos peones más importantes que tenía: Turquía y el PKK; o por lo menos los ha enfrentado entre sí, como ha enfrentado al PKK con el gobierno sirio en Hasaka. Por su parte, el PKK corre el riesgo de aislarse por completo en todos los países de la zona, no sólo en Siria, aunque “más vale solo que mal acompañado” (como ha estado hasta ahora).

(1) http://www.presstv.ir/DetailFr/2016/08/27/481901/Syrie-la-mgasurprise-de-Poutine
(2) http://www.wsj.com/articles/russian-strikes-on-remote-syria-garrison-alarm-u-s-1469137231

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