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Día: 22 de agosto de 2016 (página 1 de 1)

La aviación siria bombardea las posiciones kurdas en Hasaka

El jueves de la semana pasada se produjo un incidente grave en Hasaka, una población de unos 200.000 habitantes al noreste de Siria cercana a la frontera con Irak. La localidad está poblada mayoritariamente por kurdos y el incidente retrata bien el momento por el que atraviesa la guerra.

En Hasaka hay una guarnición del ejército regular sirio que hasta la fecha había convivido con las tropas kurdas (YPG) que están desplegadas en la ciudad (1) y de las que forman parte 300 soldados de las fuerzas de operaciones especiales de Estados Unidos, lo que no es otra cosa que una invasión militar de un país extranjero, es decir, una declaración de guerra contra Siria.

El día anterior se había producido un incidente entre los soldados regulares y los milicianos kurdos, ordenando el gobierno de Damasco a la aviación el bombardeo de las posiciones ocupadas por YPG (2), lo que estuvo a punto de acabar con una unidad de las tropas estadounidenses (3).

Para esclarecer las responsabilidades el mando estadounidense se puso en contacto con los rusos, quienes les informaron de que sus aviones no habían participado en el ataque.

Como represalia, Estados Unidos ordenó el despegue de dos cazas, a fin de contrarrestar el ataque de la aviación siria, que ya había abandonado la zona. No obstante, empezaron a patrullar el cielo para evitar nuevos ataques a sus tropas, amenazando al gobierno Sirio con ejercer su “derecho” a la autodefensa, cuando tales tropas carecen de ningún derecho a permanecer ilegalmente en un país extranjero.

El incidente es confuso. Ha habido 43 muertos y la junta de tribus kurdas de esta provincia ha dado la razón al gobierno sirio y ha condenado los ataques contra las posiciones del ejército regular sirio, expresando su apoyo a la integridad territorial del país (4).

En los cinco años de guerra es la primera vez que Hasaka sufre un bombardeo y también es el primer choque entre el ejército regular sirio y las fuerzas kurdas. Se trata de una zona relativamente tranquila, por lo que tampoco se entiende la presencia de tropas especiales de Estados Unidos.

Precisamente como consecuencia de la calma relativa que había imperado hasta la fecha, un choque entre los sirios y los kurdos no tiene fundamento, por lo que algunas fuentes sospechan que el papel de Estados Unidos en Hasaka es el de provocar este tipo de incidentes entre sirios y kurdos.

Las patrullas aéreas de Estados Unidos se prolongaron hasta el fin de semana, impidiendo la actividad de la aviación siria, lo que se puede convertir, de hecho, en la creación de una zona de exclusión aérea, similar a la de los Balcanes o la posterior de Irak.

También se han detectado agentes estadounidenses de enlace en el Kurdistán iraní formando parte del movimiento PJAK, que es la sucursal iraní del PKK, incluso participando en ataques contra los convoyes de avituallamiento del ejército regular sirio procedentes de Irán.

Al mismo tiempo, en el norte de Irak el ejército israelí sigue apoyando a las tropas kurdas. El gobierno regional ha mejorado sus relaciones con los kurdos procedentes de Turquía, lo que ha vuelto a levantar las suspicacias en Ankara.

En Hasaka inicialmente las fuentes kurdas indicaron que YPG estaba evacuando los barrios de la ciudad ocupados por los kurdos (5), lo que indicaba que los enfrentamientos podrían continuar en el futuro.

Sin embargo, esta mañana en la vecina ciudad de Qamichli se ha producido otro acontecimiento igualmente significativo que merece ser tenido en cuenta: gracias a la mediación rusa, ambas partes, sirios y kurdos, han alcanzado un acuerdo de alto el fuego. Cada parte evacuará sus muertos y heridos de Hasaka y los kurdos volverán a ocupar las posiciones militares previas a los choques del miércoles. Los kurdos ya se han retirado de siete de ellas y quedan otras tres en disputa.

Los combates entre sirios y kurdos han despertado las alarmas entre los turcos, que han intensificado su acercamiento al gobierno de Damasco. El primer ministro Yildirim se ha resignado a la continuación del gobierno de Bashar Al-Assad, “aunque no nos guste”.

(1) http://www.israelnationalnews.com/News/News.aspx/190071
(2) http://www.businessinsider.com/syria-bombs-kurdish-held-parts-of-hasaka-for-first-time-in-5-years-2016-8
(3) http://www.nbcnews.com/news/world/u-s-military-comes-under-attack-syrian-regime-airstrikes-n634521
(4) http://spanish.almanar.com.lb/adetails.php?eid=136585&cid=23&fromval=1
(5) http://www.yahoo.com/news/syrian-kurds-evacuate-thousands-hasaka-city-second-day-130144535.html?ref=gs

La agresión imperialista contra Siria empezó en Deraa hace ya cinco años

El imán de la mezquita de Omari
Deraa es una pequeña ciudad siria situada junto a la frontera jordana que vive del rendimiento de las faenas agrícolas de su población. No es Damasco, la capital, ni tampoco Alepo, una ciudad industrial, acostumbradas a las batallas sociales y políticas en las calles.

En marzo de 2011, cuando empezó la Primavera Siria, los medios dijeron que todo había empezado allá porque unos jóvenes habían realizado unas pintadas en los muros de las calles, los habían detenido, las familias iniciaron protestas contra la represión y poco a poco la población se fue sumando.

Según escribe Steven Sahiounie (*), todo empezó mucho antes en una de las mezquitas locales, la de Omari, dirigida por el imán Sheikh Ahmad Al-Sayasneh, un anciano casi ciego. Procedentes de la frontera jordana, Deraa se fue llenando de visitantes, especialmente libios, que acumularon armas en la mezquita de aquel viejo imán.

Hasta entonces no había pintadas, ni detenciones, ni manifestaciones callejeras. Nadie sospechaba lo que estaba a punto de ocurrir, salvo en Jordanía, donde la CIA había instalado su cuartel general para preparar la Primavera en Siria. De ahí procedían los libios que luego cruzaron la frontera en Deraa. Se trataba de veteranos de todas las provocaciones orquestadas por los imperialistas contra los países árabes en los últimos años, de Afganistán a Túnez.

En Deraa a los mercenarios se unieron los miembros locales de los Hermanos Musulmanes, descontentos por las fuertes restricciones que el gobierno de Bashar Al-Assad y los baasistas imponían a sus actividades, empeñados en defender un Estado laico y multiconfesional.

Los Hermanos Musulmanes y algunos salafistas locales lograron que durante meses los extranjeros pasaran desapercibidos en una localidad tan pequeña como Deraa. Estaban a la espera de la menor oportunidad para saltar y arrastrar a la calle a todos los figurantes que pudieran, ignorantes de la trama que dirigía las operaciones desde Jordania.

Como tal oportunidad no se produjo, hubo que inventarla, pura ficción, ya que jamás existió ninguna pintada, ni ningún detenido, ni ningún familiar que desfilara por la calle para denunciar la represión. Lo mismo que en otros países árabes, se trataba de destruir un Estado y sembrar el caos. “A río revuelto, ganancia de pescadores”.

En Deraa empezaron a menudear las manifestación exigiendo democracia y un cambio de gobierno. La mayor parte de los manifestantes procedían de otras ciudades, especialmente de Idlib y junto a ellas apareció el conejo de la chistera: un “ejército sirio libre” avalado por el inefable senador McCain, ahora ya en vías de extinción política.

Por el mismo procedimiento artificioso, otras manifestaciones saltaron en otras ciudades sirias, en medio del estupor general de los vecinos, e incluso de la policía, que miraban atónitos a aquellas gentes que se manifestaban por sus calles y con las que ni siquiera se podían comunicar porque no hablaban árabe o lo hacían con un acento que jamás habían escuchado.

En sus bolsillos aquellos manifestantes aún guardaban sus billetes de Turkish Airlines, con tarjetas de embarque emitidas en Afganistán, Europa, Australia y varios países del Magreb. Habían aterrizado en Estambul, donde el servicio secreto turco los había alojado hasta que salieron en autobuses del gobierno hacia la frontera. La logística de aquella legión extranjera era turca, el dinero era saudí y las armas estadounidenses, llegados vía Bengasi.

Uno de los jefes legionarios era Mehdi Al-Harati, un libio con pasaporte irlandés que había cumplimentado el contrato con su país al servicio de la CIA y ahora quería seguir el mismo modelo en Idlib, la base de operaciones del recién creado “ejército libre de siria”, al que pasaría revista con todos los honores militares el senador McCain, entrado clandestinamente en Siria, igualmente que los demás legionarios, sin pasaporte ni control fronterizo de ninguna clase.

En Arizona un hipócríta como McCain utilizaba otro lenguaje, pronunciándose a favor de la expulsión de Estados Unidos de cualquier extranjero sin papeles o en situación irregular, pero ya saben que en este tipo de asuntos todo depende del cómo, el cuándo y el por qué. Los galones por los cuales McCain calificó de “libre” a su tropa ya los conocen: degollamientos, violaciones, secuestros, tráfico de seres humanos, prostitución… todo ello no sólo reconocido y reivindicado sino rodado al mejor estilo de las superproducciones de Hollywood y puesto en internet para que todos nos sintiéramos debidamente escandalizados.

Hasta aquellos primeros días de Deraa, Siria nunca había conocido lo que era Al-Qaeda, salvo por las noticias de la guerra de Afganistán y luego la de Irak. Cuando llegaron dos millones de refugiados irakíes, entendieron las consecuencias de lo que aquello significaba, pero jamás imaginaron que les podía tocar a ellos.

Las agencias de viajes vendían viajes a Siria como el destino turístico más seguro del Mediterráneo oriental. Un verdadero oasis. Por aquellas fechas llegaron a Damasco Brad Pitt y Angelina Jolie, que fueron recibidos por Bashar Al-Assad y su esposa en su residencia privada. Fueron de los pocos que se interesaron por los dos millones de refugiados irakíes, a quienes manifestaron su deseo de visitar y ayudar. Brad Pitt se quedó estupefacto cuando Bashar Al-Assad, en persona, sin ningún guardaespaldas, le llevó a visitar los campos de refugiados. En aquella época el presidente de Siria aún viajaba sin escolta, pero los actores estadounidenses nunca daban un paso sin los suyos.

Aquel escenario paradisiaco acabó en Deraa y sucedió lo mismo de siempre: los hechos empezaron a aparecer del revés. El pueblo sirio no era víctima de una agresión militar extranjera sino que se estaban levantando contra su gobierno. Entre los portavoces del imperialismo (CNN, Sky, BBC y demás) no hubo ni una sola voz discordante, prueba fehaciente de que todos ellos, sin excepciones, carecían de voz propia; no eran más que altavoces de las directrices emanadas de la CIA. Los grandes de medios de comunicación clamaban contra el terrorismo, pero no eran más que parte del mismo terrorismo.

Como la intoxicación necesita imágenes, en Siria surgió el negocio de las grabaciones rudimentarias con móvil. La cadena de televisión Al-Yazira pagaba 100 dólares por cualquier material gráfico sobre las mil y una atrocidades de la policía, los militares y seguidores del gran dictador de Damasco. La represión del régimen apareció por todas partes, a 100 dólares la grabación. Nunca se habían visto tantos atropellos juntos y todos ellos procedían de la misma fuente: el gobierno. El negocio era tan bueno que las ciudades de Siria se convirtieron en un plató de televisión, con sus figurantes, sus guiones y sus realizadores.

Hasta el viejo Al-Sayasneh, el imán de la mezquita de Omari, se ha convertido en una estrella del espectáculo. Al principio el gobierno le puso bajo arresto domiciliario. En enero de 2012 le expulsaron a Jordania, de donde dio el salto a la Meca, o sea, a Hollywood. Ahora imparte conferencias a lo largo de las universidades de Estados Unidos y la prensa no se cansa de hacerle entrevistas para que relate lo mal que viven los sirios por culpa de la dictadura de Al-Assad.

(*) http://ahtribune.com/world/north-africa-south-west-asia/syria-crisis/1135-day-before-deraa.html

El submarino nuclear Kursk fue hundido por la Marina de Estados Unidos

Alexandre Artamonov

Decididamente, agosto es un mal mes para la marina nacional rusa. El 12 de agosto de 2000 se hunde en alta mar el  submarino nuclear “Kursk”. El 30 de agosto de 2003 otro submarino nuclear soviético se fue a pique, el “K-159”. El 7 de agosto de 2005, junto a la línea costera de la península de Kamchatka se accidentó un batiscafo ruso, evitando lo peor por los pelos. Pero con diferencia es el “Kursk” lo que sigue impresionando a la gente; todavía no se llega a comprender el verdadero escenario de la catástrofe.

Un año después de la pérdida del submarino, el sitio Pravda.ru fue la primera publicación rusa en publicar la versión más cercana de todas  a una pesadilla: un grupo de científicos se manifestó diciendo que, según ellos, el submarino en cuestión fue atacado por otro submarino, tal vez de origen norteamericano. Según nuestras fuentes, esa información fue considerada al más alto nivel estatal. Sin embargo, no se proporcionó respuesta oficial alguna. Hasta hoy, esta versión todavía no se ha descartado.

Hay que recordar que el 141 “Kursk”, submarino nuclear lanzador de tipo crucero sumergible dotado de misiles, es un aparato del tipo 949 “Anthé”. Fue construido en “Sevmach” en 1992 y botado el 30 de diciembre de 1994, pasando oficialmente a formar parte de la marina nacional rusa. Entre 1995 y 2000,  el “Kursk” estuvo asignado en la parte norte de Rusia, fondeado en el puerto de Vidiayevo. Se hunde en el mar de Barents, a 175 kilómetros de Severomorsk, a una profundidad de 108 metros. Su desaparición tuvo lugar el 12 de agosto de 2000. Los 118 miembros de la tripulación que se encontraban a bordo perecieron. En la escala rusa de gravedad de los accidentes de submarinos desde 1945, el “Kursk” ocupa el segundo lugar, siendo el primero la explosión del submarino B-37 hundido tras la explosión de sus municiones a bordo.

Inmediatamente tras la catástrofe numerosos almirantes y altas personalidades mencionaron la hipótesis del torpedeo del “Kursk” por un submarino nuclear norteamericano. A continuación, esta versión desapareció, en favor de la versión oficial emitida por las autoridades. Los almirantes fueron obligados a callarse.

Sin embargo, el realizador Jean-Michel Carré rodó un documental titulado “‘Kursk’, un submarino en aguas turbulentas” (*). El film se proyectó el 7 de enero de 2005 en una de las principales cadenas de la televisión francesa. Los franceses afirman que el “Kursk” fue torpedeado por el submarino nuclear de ataque norteamericano, el “Memphis”. Según la versión de Carré, el “Kursk” efectuaba un ejercicio de tiro con los nuevos misiles “Rafale”, (Shkval en ruso), cerca de dos submarinos nucleares de Estados Unidos, el “Memphis” y el “Toledo”, quienes lo intimidaban.

Hay que indicar que tal situación no tiene nada de extraordinaria, porque según la práctica existente, los submarinos rusos y los de la OTAN se vigilan mutuamente durante las maniobras y en el marco de misiones de rutina. Tal procedimiento permite a los profesionales ejercitar al personal embarcado en condiciones cercanas a un combate verdadero. Pero esta presencia de la flota “enemiga” se hace normalmente teniendo en cuenta cuestiones de seguridad.

Por lo que respecta al “Toledo”, se aproximó peligrosamente al “Kursk” cubierto por el ruido de los motores del “Memphis”. En un momento dado los dos aparatos entraron en colisión (de lo que es testigo el casco del “Kursk” que reposa en el fondo del mar, abierto en toda su longitud). Para evitar el disparo del “Kursk” contra el “Toledo” (una de las versiones expone que el sonido de la válvula del torpedo abriéndose es perfectamente audible en la grabación de audio), el “Memphis” hubiera disparado usando el torpedo Mk-48, que alcanza de pleno al “Kursk”. Esta versión tiene el apoyo de muchos marinos de graduación que hoy están ya retirados. Hay que decir también que si un día se sabe la verdad no será, desgraciadamente, pronto. Sea cual sea, el “Kursk” era por excelencia el elementos mas dañino para Estados Unidos y su flota. No hay de que extrañarse.

Un año antes de su pérdida, el “Kursk” provocó el pánico generalizado en la OTAN. En el período entre agosto y octubre de 1999 esa embarcación, denominada por la OTAN “el asesino de los portaviones”, participó en una misión autónoma en el Atlántico y en el Mediterráneo. Justo antes de estos hechos, el resultado de sus disparos de misil fue anotado por el comandante de la marina rusa.

Infiltrándose furtivamente por Gibraltar, el submarino nuclear alcanzó el Mediterráneo. “Eso fue un hecho bélico extraordinario”, confió recientemente a Pravda.ru el ex comandante de la flota del norte de Rusia, almirante Popov. El “Kursk” tenía como misión la persecución de la escuadra de la Sexta Flota de las fuerzas navales de Estados Unidos en el Mediterráneo, que tenía como núcleo duro al portaviones “Theodore Roosvelt”, cuyos aviones estaban bombardeando Serbia durante la operación de la OTAN contra Yugoslavia. En el curso de esa misión, el “Kursk” realizó cinco ataques de entrenamiento contra blancos reales. Tras su regreso a la base, 72 miembros de la tripulación fueron condecorados. De hecho, el “Kursk” hubiera podido intervenir de manera real a lo largo de la costa yugoslava impidiendo la operación de la OTAN contra Yugoslavia. En cualquier caso, consiguió dificultar la maniobra de la OTAN.

La súbita aparición en pleno Mediterráneo del “asesino de portaviones” ultra sofisticado provocó el pánico en las filas de la marina estadounidense. Todos los países miembros de la OTAN limítrofes con el Mediterráneo se sumaron a la búsqueda del “Kursk”, que seguía danzando por las costas de Italia y Francia. Finalmente el submarino ruso multiplicó sus enemigos, dejando una herida abierta en el amor propio norteamericano. Los rusos se comportaban como un barco fantasma, yendo y viniendo a su voluntad. ¡Esto era totalmente intolerable!

Justo después de los hechos narrados, numerosos oficiales de la marina de muy alto rango, incluyendo el jefe de la base de defensa antiaérea de Gibraltar, fueron pasados a la reserva. El “Kursk” fue considerado el enemigo número 1 de la flota de Estados Unidos. El comandante del submarino, capitán de navío Guennadi Liatchin, recibió el mayor mérito militar, el título de Héroe de Rusia. Pero debido a su muerte a bordo nunca pudo asistir a la ceremonia.

Durante el último año del siglo XX el capitán Liatchin preparaba a su tripulación para un nuevo crucero de larga duración, esta vez no en solitario, sino encuadrado en una potente flotilla. Rusia se preparaba para entrar en el Mediterráneo por primera vez tras la implosión soviética.

(*) http://www.canal-u.tv/video/cerimes/koursk_un_sous_marin_en_eaux_troubles.13454

Pregunticas (muy pocas y contadas) a vuelapluma

B.

Ya es un mantra decir que unas terceras elecciones en el Estado español sería una catástrofe por temor al ridículo internacional. ¿Desde cuándo este gente ha tenido «sentido del ridículo»? ¿Le importa realmente algo? A ver si va a ser el pavor a que el personal pase de ellos y se abstenga cosa mala mandándoles al sumidero de la historia. Por otra parte, ¿qué tiene de malo consultar al pueblo las veces que haga falta? Es lo más democrático que hay, «stricto sensu». Pasa en los sistemas mayoritarios burgueses (aquí es proporcional).

De otra parte, está el caso de «Ciudadanos». También es un mantra tener que oír que son los únicos que velan porque no haya unas terceras elecciones y ello por «sentido de la responsabilidad» y el «bien de la nación» por encima de «intereses partidistas» y esas chorradas que dicen y los primeros que no se las creen son ellos mismos. Si se lee un editorial de EL PAIS -que en diciembre apostó por un gobierno PSOE-C’s y en junio por un gobierno PP-C’s con la abstención del PsoE, como quieren cachalotes antediluvianos como el criminal González,etc.- Albert Rivera es un muchacho excelente situado entre el vago y pícnico Rajoy y la terquedad del leptorrino Sánchez. Un chico dinámico, vaya. Ahora bien, ¿se fiaría usted de alguien que se alía con Pedro Sánchez -eso hizo el 20-D -, y ahora, tras el 26-J, lo hace con Rajoy? ¿O en Madrid apoya a Cifuentes y en Andalucía a Susana Díaz? ¿Le compraría usted un auto de segunda mano a este percal? Pues eso, «in puribus», es lo que hacen y les llaman «bisagra». Es aquello de Groucho Marx de «si no le gustan mis principios, tengo otros», con la diferencia de que con Groucho te ríes y Rivera no tiene principios de ninguna clase.

Todo apunta a unas terceras elecciones, pero ¿habrá al final transfuguismo en las filas del PsoE para apoyar la investidura de Mariano? Recuerden El Álamo, digo, perdón, el «tamayazo». Además, eso no sería «ridículo», eso sería «hacer política», «responsabilidad», «altura de miras», etc, etc, etc. Encima uno dando ideas…

Buenas tardes.

Historia de uno de los halcones de Hillary: los crímenes de Negroponte

En los últimos meses una plétora de reaccionarios han saltado del barco republicano para dar su apoyo a Hillary Clinton. Hay neoconservadores y militaristas que apoyaron abiertamente todas las atrocidades de la política exterior de Estados Unidos, desde las guerra de Irak y Libia hasta los campos de tortura. Pero, a pesar de que resultaron valiosos por haber respaldado estas acciones, son pocos los que tienen una responsabilidad directa en la elaboración de los desastres.

No es el caso de John Negroponte, ex diplomático de carrera que sirvió bajo cuatro presidentes republicanos y uno demócrata, cuyo apoyo a Hillary Clinton fue anunciado la semana pasada.

Los apoyos, a Hillary Clinton, de figuras del “Salón de la Fama reaccionaria” como John Negroponte, no han surgido de la nada. La razón es esta: muchos de los elementos de la política exterior de Clinton coinciden con el intervencionismo del Partido Republicano.

La campaña de Hillary que ha cortejando activamente a importantes figuras del GOP (Grand Old Party) culminó con el lanzamiento de ” Juntos por América”, un sitio web que promociona la creciente lista de destacados republicano que respaldan a la candidata del partido demócrata.

A todas vista se trata de un proceso muy llamativo ; sobre todo cuando en su primer debate Clinton proclamó su orgullo porque sus enemigos de siempre han sido “los republicanos”; palabras que le valieron una ovación de la multitud y una amplia sonrisa suya .

Dada su declarada animosidad hacia los republicanos, buscar el apoyo de alguien como Negroponte debe tener mucho valor para Hillary. Pero, ¿quién es exactamente Negroponte y por qué Clinton aprecia tanto el respaldo de alguien como él?

El hombre de Reagan en Tegucigalpa

Hijo de un magnate naviero griego, John Negroponte se curtió en los manejos diplomáticos durante la guerra de Vietnam, donde sirvió bajo las ordenes del criminal de guerra Henry Kissinger (otra “estrella republicana” que Clinton quiere conquistar) durante las conversaciones de paz de París.

Kissinger ayudó a Nixon a ganar en 1968 echando a pique el secreto de las negociaciones de paz con Vietnam del Norte. Pero, una vez en el poder, ambos decidieron que Estados Unidos debería salir de la guerra, sobre todo porque “ese pantano “ dañaría políticamente a Nixon.

“¿Quieres que nos quedemos allí para siempre?”, preguntó Kissinger al joven Negroponte cuando este se resistió el acuerdo de paz que permitió a los norvietnamitas estacionar tropas en el sur, después de la retirada de Estados Unidos. Aparentemente, para Negroponte no eran suficiente años de derramamiento de sangre en Vietnam, Camboya y Laos.

Negroponte trabajó durante años en cargos diplomáticos poco prominentes porque fue “condenado” por Kissinger a causa de las divergencias sobre Vietnam. La elección de Ronald Reagan dio a Negroponte su gran oportunidad.

Bajo Reagan, la política en América Latina dio un giro hacia la reacción más dura. Ronald Reagan envió a tropas a Granada y patrocinó, sin remilgos, gobiernos fascistas que cometieron atrocidades contra la población.

En 1981 Reagan nombró a Negroponte embajador en Honduras. Negroponte había ocupado cargos menores en Grecia y Ecuador; con Honduras ingreso en las grandes ligas.

En 1980 el país vecino de Honduras, El Salvador, estaba sumido en una guerra civil entre la guerrilla y un gobierno fascista (respaldado por Estados Unidos) y fuerzas paramilitares de la reacción que incluían escuadrones de la muerte. Un año antes, otro país vecino, Nicaragua, había depuesto a Somoza (también apoyado por Estados Unidos) y los sandinistas habían accedido al gobierno.

Al gobierno sandinista Estados Unidos contrapuso una coalición de contrarrevolucionarios brutalmente violentos que incluía a miembros de la Guardia Nacional, soldados, miembros del partido conservador y agricultores descontentos. Eran conocidos como los Contras.

En ambos países, el gobierno de Reagan dio sustento a los torturadores y asesinos. Las acciones criminales se ejecutaron, básicamente, en Nicaragua y El Salvador. Sin embargo Negroponte no estaba olvidado en un recodo insignificante.

En realidad, Honduras ocupó el lugar central de los esfuerzos de Reagan para detener la propagación de gobiernos progresistas en América Central, sirviendo como base de operaciones para una guerra encubierta en la región.

Honduras acogió a miles de soldados estadounidenses porque, a la sazón, tenía una de las mayores embajadas de Estados Unidos en América Latina y albergaba la estación de la CIA más grande del mundo.

Aunque Honduras tenían un gobierno civil –por primera vez en más de un siglo– el ejército era muy poderoso, y el general Gustavo Álvarez, jefe de las fuerzas armadas, ejercía una considerable influencia. Bajo Álvarez, la nación se convirtió en el campo de entrenamiento y en la sede de la “Contra” y de otras fuerzas de la reacción que, más tarde, fueron enviadas a cometer estragos en Nicaragua y El Salvador.

También en Honduras los miembros de los escuadrones de la muerte recibieron instrucción militar, incluyendo el famoso Batallón 3-16, responsable de la desaparición de al menos 184 personas y de la tortura de muchos más.

Todo esto se hizo con el apoyo de Estados Unidos y su hombre en el terreno era Negroponte.

La ayuda militar norteamericana aumentó de 4 millones de dólares a 200 millones entre 1980 y 1985, porque el gobierno de Reagan pagó a los altos mandos militares y a las fuerzas represivas, incluyendo el Batallón 3-16. Esta organización terrorista fue entrenada por la CIA y el FBI, y fue Estados Unidos quien proporcionó el dinero para contratar a agentes de contrainsurgencia argentinos, que participaron apoyados también por Estados Unidos, en la horrible década de la “guerra sucia” contra las fuerzas progresistas latinoamericanas.

Las “técnicas coercitivas” que aprendieron fueron tomadas de los manuales de interrogatorio de la CIA que instruyen en el uso de la violencia y en la interrupción de los “patrones de tiempo, espacio y percepción sensorial” de los prisioneros.

Con este manual en el bolsillo trasero, las fuerzas hondureñas y los escuadrones de la muerte procedieron a actuar con brutalidad en todo el país y en los vecinos. En Honduras, cientos de personas sospechosas de ser subversivos fueron secuestradas, torturadas, desaparecidas. Todos lo sabían y Negroponte lo aprobó.

La tortura de presos cubrió todo el espectro de la depravación; incluía asfixia, golpes, privación del sueño, electrocución de los genitales, violación, y amenazas de violación a los miembros de la familia del torturado. En algunos casos, las fuerzas militares utilizaban cuerdas para arrancar los testículos del hombre antes de matarlo.

Las víctimas eran arrojadas desde camionetas sin identificación. Algunos eran totalmente inocentes, como un sindicalista, que siendo amigo de un miembro del batallón 3-16 fue torturado y asesinado con falsas acusaciones.

Las fuerzas militares irrumpieron en casas, saquearon, detuvieron a sus ocupantes solo por sí se encontraba algún “tipo de literatura marxista”. A los “Contras” Reagan los llamó “ejemplo de moralidad, igual que nuestros Padres Fundadores”.

Negroponte jugó un papel clave en el encubrimiento de esta época macabra. El trabajo del embajador consistió en asegurar que los abusos cometidos en Honduras no llegaran a la opinión pública y los congresistas norteamericanos.

De todas maneras el Congreso supo de las atrocidades cometidas y el gobierno de Reagan tuvo que terminar con el flujo de decenas de millones de dólares en ayuda militar para Honduras que, en virtud de la Ley de Ayuda Exterior, prohíbe financiar a gobiernos que participan en violaciones de los derechos humanos.

Era lo último que Reagan y Negroponte deseaban. Ellos estaban decididos a derrotar a los progresistas, aunque ello supusiera hacer la vista gorda a la tortura generalizada, la violación y el asesinato.

Oficialmente no hay escuadrones de la muerte

El éxito de Reagan en aquella “cruzada” fue posible gracias a la constante ocultación de la embajada en Honduras y del propio Negroponte.

En un cable de 1983 dirigido a Thomas Enders, Secretario de Estado adjunto para asuntos interamericanos, Negroponte lo reprendió por hablar abiertamente sobre la presencia de la “Contra” en Honduras. “¿Desde cuando, en los mensajes por canal abierto, nos referimos al apoyo de Estados Unidos a los exiliados instalados en Honduras, como lo hace una declaración del Departamento de Estado?”, le reprochaba.

En ese momento, el apoyo del gobierno de Reagan a la “Contra” seguía siendo un secreto. Probablemente Negroponte quería impedir que las referencias de la ayuda a la “Contra” aparecieran en documentos oficiales, con el fin de evitar reclamaciones posteriores.

En una nota de 1984, solicitó a la secretaría de Estado, que Washington censurara la información acerca de las acciones de la “Contra” en Honduras, porque esas noticias son “obviamente exageradas” y es necesario “bajar su perfil al mínimo absoluto”.

Públicamente, Negroponte sostuvo sistemáticamente que todo era una “exageración”. En 1988 declaró en The Economist: “Es simplemente falso afirmar que los escuadrones de la muerte estén apostados en Honduras”.

Un año más tarde escribió un artículo para el diario Los Ángeles Times donde reconocía que había habido “detenciones arbitrarias” y “algunas desapariciones”, pero que “no hay indicios de que estas violaciones, poco frecuentes, de los derechos humanos, sean parte de una política gubernamental deliberada”.

Todavía en el año 2001 insistió en este punto en la audiencia que lo confirmó como embajador de Bush en la ONU: “Nunca he visto un testimonio convincente de que el Batallón 3-16 de Estados Unidos, estuviera involucrado en los escuadrones de la muerte o en actividades de ese tipo”.

En consecuencia, los informes anuales sobre derechos humanos elaborados por la embajada en Honduras, bajo la estrecha vigilancia de Negroponte, fueron higienizados hasta el punto de la parodia.

Algunos extractos de 1983 lo ilustran: “No hay presos políticos en Honduras”; el “habeas corpus parece ser una práctica estándar”; “el acceso a los detenidos no es un problema para familiares, abogados, funcionarios consulares u organizaciones internacionales humanitarias”; “la santidad del hogar está garantizada por la Constitución y, en general, se observa correctamente”.

Comentando las mentiras del informe, un funcionario de la embajada dijo en broma en su momento: “¿Qué es esto, el informe de derechos humanos de Noruega?”

Ocultar la evidencia

Por supuesto, Negroponte sabía muy bien que la realidad era todo lo contrario a lo que él afirmaba en esos informes.

En su momento, la prensa hondureña denunció cientos de historias sobre los abusos de los militares y las familias de las víctimas protestaron en las calles contra la intervención de funcionarios estadounidenses y contra el mismo Negroponte.

Cuando John Negroponte se hizo cargo de la embajada, su predecesor, Jack Binns, le informó personalmente sobre las atrocidades que se estaban cometiendo.

No hay ninguna duda que Negroponte siempre estuvo al tanto de las barbaridades. En 1982, cuando le informaron de que los militares habían secuestrado y estaban torturando a un destacado periodista y a su esposa, Negroponte intervino, no porque le preocuparán los derechos humanos, sino por los potenciales daños para los programas intervencionistas de Estados Unidos. Los prisioneros fueron liberados y viajaron a Estados Unidos con la condición de que nunca hablarían de su experiencia.

El episodio fue dejado fuera del informe de la embajada y los funcionarios limpiaron todas las referencias a estos abusos sistemáticos.

En 1997 un informe, consecuencia de una habitual inspección de la CIA, dejó claro que “el embajador Negroponte suprime periódicamente toda información incómoda sobre los militares de Honduras”. En 1984-1985 varios informes fueron clasificados como” políticamente sensibles” por la embajada, que solicitó su no publicación o su difusión restringida.

En otro informe se lee: “Personas no especificadas de la embajada no quieren que la información relativa a violaciones de los derechos humanos durante la operación militar en Honduras sea difundida, porque es un asunto interno de ese país”.

Este informe demuestra que Negroponte estaba preocupado por las derivaciones políticas de la Operación Olancho, que acabó con el asesinato de un sacerdote estadounidense. También el documento subraya la preocupación de Negroponte por “el injustificado énfasis por las violaciones de los derechos humanos en Honduras”.

Estados Unidos no quería la paz en Nicaragua

Muchos años más tarde, cables diplomáticos desclasificados por una solicitud del Washington Post, muestran que Negroponte hizo mucho más que suprimir información perjudicial.

A pesar de la disposición declarada –en repetidas ocasiones– de los sandinistas para iniciar negociaciones con la “Contra” y llegar a un acuerdo de paz, el embajador en Honduras sostuvo que las negociaciones eran un “caballo de Troya” que ayudaría a consolidar la revolución sandinista.

Negroponte insistió en que el proceso de Contadora, las negociaciones de paz auspiciadas por los estados de América Latina en 1983, iba a “liquidar nuestro proyecto especial”. En lugar de aceptar la oferta de los sandinistas que pondría fin a la tortura y al derramamiento de sangre, Negroponte empujó con fuerza el mantenimiento de las acciones de las fuerzas respaldadas por Estados Unidos.

Distanciándose de sus funciones de embajador, Negroponte apareció en muchas ocasiones dando el apoyo directo de Estados Unidos a la “Contra”. En un cable sugirió reforzar a los antisandinistas con el fin de contrarrestar la idea que “todo está emanando de Honduras”. En otro el Departamento de Estado suministró información detallada sobre los movimientos militares sandinistas en la frontera entre Nicaragua y Honduras.

Al hablar con el presidente de Honduras, Roberto Suazo Córdova en abril de 1982, Negroponte declaró “que deberían tomarse fuertes medidas preventivas para adelantarse a la violencia revolucionaria”. En la práctica la declaración era una incitación velada para proseguir con los abusos cometidos por los militares hondureños.

Gracias a la desclasificación de documentos secretos –como lo demostró las investigación periodística de “Baltimore Sun” en 1995– se ha documentado que Negroponte permitió las violaciones de los derechos humanos durante su misión en Honduras. Sin embargo, lo que debería haber sido un escándalo político, promovió su carrera diplomática.

El ‘diplomático de los diplomáticos’

John Negroponte fue nombrado embajador en México en 1989 por George H. W. Bush, para promocionar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC). Como era de esperar, también es un fan de la Asociación Trans-Pacífico (TPP).

Luego pasó a servir en diferentes cargos en el segundo gobierno de Bush. Fue director nacional de inteligencia y el primer embajador post-Saddam en Irak. A pesar de las críticas sobre su pasado, en cada nueva ocasión fue confirmado con facilidad.

En círculos de la oligarquía estadounidense es simplemente un “diplomático de diplomáticos”, un estadista venerado, en que su acción en los países donde se cometieron terribles crímenes, son tan relevantes como su número de zapato.

Con personajes como éste muy difícil no advertir que la política exterior de Hillary Clinton estará contaminada con una primacía deshumanizada por los intereses estratégicos y políticos a expensas de la paz, los derechos humanos y la vida de las personas pobres en los países extranjeros.

Digan lo que digan sobre las creencias políticas de Hillary, ella ha tenido una constante en su visión de la política exterior: siempre ha estimulado un enfoque intervencionista, sin complejos, que la ha convertido en la favorita de los halcones mucho antes de su elección como candidata.

Al igual que Negroponte, tiene su propia y reciente historia intervencionista en Honduras y ha apoyado tanto el TLC y el TPP (a menos que cambie de opinión acerca de este último). En estos temas son almas políticas gemelas.

Algunos dirán que el apoyo de Negroponte puede ser visto simplemente como el respaldo a Hillary por parte de figuras respetadas. Otros dirán que el apoyo de Negroponte no importa en realidad porque sólo es boato y no la señal de una futura política exterior.

Incluso si aceptamos esto, el hecho de abrazar y buscar el apoyo de un hombre que facilitó activamente durante años atrocidades que revuelven el estómago es particularmente indecoroso. Sobre todo cuando tanto los demócratas como la propia Clinton –con aire de suficiencia– han argumentado que su partido ha puesto en la picota a Trump por su elogio de los gobernantes autoritarios como Putin y Saddam Hussein.

“El elogio de Donald Trump a hombres brutales no conoce límites”, decía Clinton el mes pasado en una declaración. “Los cumplidos de caballero de Trump a dictadores brutales y las retorcidas lecciones que parece haber aprendido de su historia, demuestran lo peligroso que sería como comandante en jefe y lo indigno que es para la presidencia”.

Clinton golpeó a Trump al denunciar las palabras del millonario a favor de gobiernos autoritarios. Pero ella no tiene nada de qué ufanarse, porque buscó el apoyo de alguien como John Negroponte, que protegió a quienes llevaron a cabo terribles crímenes contra la población.

Branko Marcetic http://socialismo21.net/historia-de-uno-de-los-halcones-de-hillary-los-crimenes-de-negroponte/

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