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Día: 3 de mayo de 2016 (página 1 de 1)

El monopolio Bin Laden entra en bancarrota

El monopolio de la construcción Bin Laden, una de las mayores empresas saudíes que hace frente a graves dificultades financieras, ha despedido a 77.000 trabajadores extranjeros.

Además de los despidos, hay salarios impagados y acciones de protesta de los obreros de Bin Laden, promotor de grandes obras y proyectos urbanísticos en Arabia saudí, que se ha hundido por la caída de los precios del petróleo.

A los 77.000 obreros extranjeros que han sido despedidos les han dado sus visados para que abandonen Arabia saudí. En total en Arabia saudí trabajaban de 200.000 extranjeros para la multinacional de la construcción.

Esta ola de despidos también podría afectar a unos 12.000 de los 17.000 saudíes empleados como directivos, ingenieros, agentes administrativos y capataces.

El Grupo Bin Laden es una empresa familiar fundada en 1931 por el padre del dirigente de Al-Qaeda. Sus intereses han estado siempre estrechamente relacionados con los de la familia Bush en Estados Unidos.

La masa salarial que el monopolio adeuda a los obreros asciende a unos 2.000 millones de riyales (466 millones de euros) y sus proyectos en Arabia saudí y el extranjero se estiman en 136 millones de riyales (32 millones de euros).

El Grupo Bin Laden contrató los trabajos de expansión de los Lugares Santos en La Meca. Sin embargo, ha sufrido una crisis sin precedentes después de las sanciones del gobierno saudí tras la caída de una grúa en Meca, que causó más de 100 muertos.

Otras empresas saudíes también están en bancarrota.

Los ataques químicos contra la población siria fueron obra de Estados Unidos

El periodista Seymour Hersh
Un informe británico de inteligencia señala que el gas sarín que los yihadistas sirios utilizaron en agosto de 2013 en la Guta oriental, en la provincia de Damasco, no procedió de los depósitos del ejército sirio y que la antigua secretaria de Estado, Hillary Clinton, aprobó la entrega a los yihadistas de armas químicas procedentes de Libia.

En dos artículos publicados en el London Review of Books titulados “¿De quién es el sarín?” y “La línea roja y la línea de las ratas”, el periodista Seymour Hersh señala que Obama culpó falsamente al gobierno de Bashar Al-Assad por el ataque para que sirviera de excusa para invadir Siria.

En 2012 Estados Unidos, Arabia saudí, Turquía y Qatar alcanzaron un acuerdo secreto para llevar a cabo un ataque químico con gas sarín y culpar a Assad para que Estados Unidos tuviera una excusa para invadir Siria y derrocar a su presidente.

“Según los términos del acuerdo, la financiación provendría de Turquía, Arabia saudí y Qatar. La CIA y el MI6 británico fueron los responsables de conseguir las armas de los arsenales de Gadafi para trasladarlas a Siria”.

Hersh no aclara si tales armas incluían los componentes químicos para la fabricación de gas sarín que estaban almacenados en Libia, pero ha habido muchos informes independientes de que la Libia de Gadafi poseía tales depósitos y también de que la embajada de Estados Unidos en Trípoli estaba trasladando las armas capturadas al ejército de Gadafi hacia Siria a través de Turquía.

En un artículo publicado el 7 de octubre de 2013, titulado “Altos responsables de Estados Unidos y Arabia saudí culpables de las armas químicas en Siria”, el periodista Christoph Lehmann también afirmó que “las evidencias conducen directamente a la Casa Blanca, al presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor Martin Dempsey, al director de la CIA John Brennan, al jefe de la Inteligencia saudí Príncipe Bandar bin Sultan y al Ministerio del Interior de Arabia Saudí”.

El análisis definitivo de los restos químicos, el Lloyd-Postal Report, elaborado por dos estadounidenses, afirmó que el informe del gobierno de Estados Unidos “podía no ser correcto posiblemente”. En otras palabras: Obama había vuelto a mentir. El gas sarín empleado no era del tipo que el ejército sirio tenía en sus arsenales.

Ahora Hersh involucra a Hillary Clinton directamente. En una entrevista con Alternet.org a Hersh le preguntan por el papel que desempeñó la entonces secretaria de Estado de Estados Unidos en el operativo de la embajada norteamericana en Bengasi para reunir armas de los arsenales libios y enviarlas a Siria a través de Turquía.

Hersh señala que “el embajador norteamericano que murió en Libia era conocido como alguien que, por lo que se, no  se interpondría en el camino de la CIA. Se reunió con el jefe de estación de la CIA y con la empresa naviera que llevaba las armas. Estuvo ciertamente implicado y era consciente de todo lo que estaba ocurriendo. Y no hay forma de que alguien que ocupaba una posición tan sensible no hablara de ello a su jefa [Hillary Clinton] por cualquier canal”.

El periodista le pregunta a Hersh acerca de una referencia de su libro sobre la muerte de Bin Laden en el que dice que la Casa Blanca rechazó un plan para atacar 35 objetivos en Siria suministrado por la Junta de Jefes de Estado Mayor por no ser lo suficientemente perjudicial para el régimen de Al-Assad.

La Casa Blanca propuso una lista de objetivos que incluía infraestructuras civiles. ¿Cuál habría sido la suerte de cientos de miles de civiles si el propuesto ataque de la Casa Blanca hubiera tenido lugar?

Hersh señala que la tradición norteamericana ha sido siempre la de ignorar las bajas civiles (daños colaterales) en los ataques estadounidenses o a veces incluso las ha provocado deliberadamente (para aterrorizar a la población para que se rinda), como fue el caso de Irak.

El periodista insiste en preguntarle por qué Obama estaba tan obsesionado con reemplazar a Al-Assad en Siria, dado que el vacío de poder que seguiría sería llenado por los yihadistas. Hersh contesta que no sólo él, sino también la Junta de Jefes de Estado Mayor, se lo preguntaba. Nadie podría figurarse el por qué. Dice que la política norteamericana siempre había estado contra Assad. Punto.

Hersh recuerda que la CIA dio un golpe de Estado en Siria en 1949 y derrocó a un dirigente democráticamente elegido con el fin de permitir que un oleoducto con petróleo saudí atravesara Siria hacia Europa. La construcción del oleoducto comenzó al año siguiente, pero nunca se terminó.

Mediante golpes de fuerza Estados Unidos ha derrocado a varios dirigentes de la región, como Mossadegh en Irán, Saddam Hussein en Irak, Gadafi en Libia, etc. Lo mismo ha sucedido con otros dirigentes mundiales como Arbenz en Guatemala, Allende en Chile, Yanukovich en Ucrania, etc. Muchos de ellos eran aliados de Rusia. Otros querían un rumbo independiente para su país. En la actualidad, Estados Unidos apoya el derrocamiento de gobiernos nacionalistas o de izquierdas en América Latina como Rousseff, Maduro, Correa, Morales y otros. En Siria, Estados Unidos lo ha intentado, pero ha fracasado.

Obama buscó llenar Siria de yihadistas extranjeros para utilizarlos como fuerzas terrestres para sus bombardeos, pero dejó la función de pagarles en manos de los saudíes y otros aliados. Erdogan dio vía libre a los yihadistas en su territorio y les permitió vender su petróleo y objetos robados en Turquía. Sus servicios secretos les enviaron dinero y armas y su Ejército ha enviado incluso soldados a Siria o ha bombardeado a tropas sirias para apoyar a los yihadistas.

Estados Unidos quiere llevar el petróleo saudí y el gas qatarí a Europa a través de Siria para asestar un golpe económico a Rusia. Esto ha ido acompañado del golpe de estado en Ucrania y de sanciones contra Moscú. A esto hay que sumar la creación de una serie de bases para rodear a China. Todo ello se enmarca dentro del plan de Estados Unidos para dominar el mundo en el siglo XXI.

La resistencia de Siria y el apoyo de Rusia e Irán, que podrían haber llegado a una guerra caliente con el fin de proteger a su aliado sirio, acabó frustrando los planes de Estados Unidos y sus aliados.

Mientras, los grandes medios de comunicación siguen ignorando esta información con el fin de que la opinión pública norteamericana y mundial no se entere de que la antigua secretaria de Estado de Estados Unidos y candidata a la presidencia y su actual presidente fueron responsables del ataque químico de Guta, dirigido a culpar a un dirigente extranjero y provocar la invasión de un país.

Fuente: http://spanish.almanar.com.lb/adetails.php?eid=126806&frid=24&cid=24&fromval=1&seccatid=25

El ejército sirio rechaza la ofensiva yihadista sobre Alepo

Ayer el ejército regular sirio rechazó una poderosa ofensiva del Frente Al-Nosra, que atacó la ciudad de Alepo desde cinco direcciones distintas.

Los yihadistas del Frente Al-Nosra se sienten crecidos tras al respaldo diplomático que les ha prestado el portavoz del Departamento de Estado, Mark Toner, quien ha dicho que “Estados Unidos no quiere que Siria y Rusia ataquen a los grupos terroristas Ahrar Al-Sham y Jaish Al-Islam, incluso aunque luchen junto al Frente Al-Nosra” y hayan violado la tregua en Siria.

En los últimos días la situación se venía agravando en la ciudad, la segunda más poblada de Siria. El Frente Al-Nosra y sus secuaces han estado bombardeando los barrios residenciales del centro con lanzagranadas y morteros. El número de víctimas civiles es superior a 100 y los hospitales han agotado sus plazas para atender a los numerosos heridos.

Los yihadistas acumularon tropas y pertrechos que llevaron desde otros campos de batalla para dilatar lo que parece inevitable: la caída de la ciudad en poder de las fuerzas gubernamentales.

Una vez que se baten en retirada, el desenlace no se demorará más tiempo. No obstante, el coste ha sido terrible y el ejército tuvo que recurrir a la fuerza aérea para destruir los puntos de lanzamiento de los obuses.

Los milicianos que combaten junto al ejército sirio hablan de decenas de muertos entre los yihadistas, pero no se han podido confirmar ninguna cifra con un mínimo de precisión.

La intensificación de los combates en Alepo contrasta con el acuerdo al que han llegado Rusia y Estados Unidos para imponer el alto el fuego en Latakia y Damasco.

La semana pasada el coronel Steve Warren, del Ejército estadounidense, señaló que “es precisamente Al-Nosra quien tiene el control en Alepo”. Para evitar que lo pierda el Departamento de Estado ha pedido un cese inmediato de las hostilidades.

En Washington podrían hacer algo más que pedir. ¿Por qué no impiden el inicio de las hostilidades?

Rusia y China padecen la fiebre del oro

De todos los metales, el oro es uno de los más fascinantes. A lo largo de toda la historia ha recibido un valor especial, a veces sagrado o espiritual, desde que hace seis mil años las tumbas de los faraones se llenaban con oro para acompañar a los muertos en su viaje. En épocas de crisis financieras mundiales como en los años 30, el oro es el preferido de los bancos centrales y de los ciudadanos ordinarios como reserva de valor, cuando el papel moneda lo pierde. Nos estamos acercando a otra de estas épocas en que la deuda acumulada del sistema del dólar está sobrepasando el valor del papel moneda en dólares. Ante esto, lo que es muy significativo es que los bancos centrales están comprando todo el oro que pueden conseguir.

Hoy el dólar ya no está respaldado por el oro. Es así desde que Nixon de forma unilateral abolió en Tratado de Bretton Woods de 1944, y sacó al dólar de su obligatorio respaldo en oro para que flotara de forma libre, en agosto de 1971. Lo hizo así ante la insistencia del entonces subsecretario del Tesoro Paul Volcker y del patrón de Volcker, David Rockefeller en el Chase Manhattan Bank. En pocas palabras, Nixon adoptó esta medida desesperada debido a que las reservas de oro del la Reserva Federal estaban desapareciendo, a medida que Francia, Alemania y otros socios comerciales de los Estados Unidos pedían oro a cambio de sus dólares acumulados durante el comercio, como estaba permitido bajo las reglas de Bretton Woods.

Desde 1971, sin el respaldo del oro, aparte de la ficción cuidadosamente mantenida de la Reserva Federal aún tiene los mayores stocks de oro en sus profundos cofres, que la FED evalúa en 8.000 toneladas, los dólares creados por decreto en circulación se han expandido sin límite. Esta es la fuente de la Gran Inflación experimentada en el mundo durante los pasados 45 años, en que los dólares en circulación han tenido una expansión exponencial, un 2.500 por ciento desde 1970. La confianza en la posesión de dólares, que aún es la principal divisa de reserva mundial, se ha mantenido por Washington mediante varios trucos y engaños.

Tras la crisis del petróleo de octubre de 1973, el secretario de Estado Henry Kissinger habló de un “petrodólar”. El valor del dólar estaba respaldado no por el oro sino por el petróleo. El precio de éste fue manipulado por Kissinger y otros en 1973, como detallo en mi libro “Gods of Money”, consiguiendo un incremento de un 400 por ciento en cuestión de meses, y obligando a Alemania, a Francia, a Latinoamérica y a gran parte del mundo a comprar dólares. Washington se aseguró también en 1975, cuando Alemania, Japón y otras naciones intentaron comprar petróleo de la OPEP en sus propias divisas, que Arabia Saudí y los países de la OPEP solamente aceptarían dólares a cambio de su oro negro.

Desde septiembre de 2014 el precio mundial en dólares del petróleo se ha hundido. Ha ido desde los 103 dólares barril hasta acercarse hoy a los 30 dólares. Es un hundimiento de un 70 por ciento en la demanda de dólares para la principal mercancía mundial que se valora en dólares.

En este contexto político y financiero, los bancos centrales de Rusia y China están comprando oro para sus reservas a un ritmo frenético. No solo esto, sino que el Banco Popular de China anunció recientemente que abandona su sujeción al dólar y que diversificará una bolsa de divisas encabezada por el euro. Sin embargo, los movimientos de China y de Rusia hacia el oro son mucho más estratégicos.

Rusia compra mucho, mucho oro

Mientras todos los ojos están en el precio del petróleo y en la tasa de cambio rublo/dólar, el Banco Central de Rusia ha estado comprando silenciosamente altas cantidades de oro durante el año pasado. En enero de 2016, los últimos datos conocidos, el Banco Central de Rusia compró de nuevo 22 toneladas de oro, alrededor de 800 millones dólares al cambio actual, y esto entre las sanciones financieras de Estados Unidos y la Unión Europea y bajos precios de petróleo. Era el onceavo mes consecutivo que compraban grandes volúmenes de oro. En 2015 Rusia añadió 208 toneladas de oro a sus reservas, en comparación con las 172 toneladas que compró en 2014. Rusia tiene ahora 1.437 toneladas de oro en sus reservas, la sexta mayor del mundo según el World Gold Council de Londres. Sólo Estados Unidos, Alemania, Italia Francia y China tienen un mayor número de toneladas.

También es notable que el Banco Central ruso haya vendido sus tenencias de deuda del Tesoro estadounidense para comprar el oro, “desdolarizándose”, un movimiento sensible en tanto que el dólar está en guerra de divisas contra el rublo. En diciembre de 2015, Rusia mantenía 92.000 millones en bonos del Tesoro de Estados Unidos, contra 132.000 millones en enero de 2014.

Significativamente, después de que la gobernadora del Banco Central ruso Elvira Nabiullina declaró en mayo de 2015 que no veían ninguna necesidad de comprar toda la producción doméstica de oro al poder satisfacer fácilmente sus necesidades en el mercado abierto internacional, algo que disminuiría las reservas de rublos, se ha dado un aparente giro de 180 grados. El Banco central de Rusia está comprando ahora toda la producción doméstica de oro. Sólo cuando los objetivos mensuales están cumplidos proceden a importar. Nabiullina afirmó recientemente que “creemos que es necesario en términos de un colchón financiero para el Estado ante incertidumbres externas”.

Es muy significativo porque Rusia, cuyas reservas de oro del Banco Central fueron robadas durante la época del Yeltsin a principios de los 90 ha crecido hasta convertirse en la segunda potencia extractora después de China. Es un apoyo fundamental a su industria minera aurífera y al rublo.

También China y Kazajistán

Sólo unas cantidades ligeramente menores de oro ha comprado China en pasados meses. Y una notable suma mensual a las reservas de oro también ha sido realizada por Kazajastán. En los pasados cuarenta meses, Kazajastán ha estado aumentado sus reservas de oro. Junto con Rusia, es miembro de la Unión Económica Euroasiática, junto a Bielorusia, Armenia y Kirguistán. Bielorusia también ha incrementado sus reservas de lingotes.

China compró otras 17 toneladas de oro en enero, y comprará un total de 215 toneladas este año, aproximadamente la misma cantidad que Rusia. De agosto a enero de 2016 China añadió 101 toneladas de oro a sus reservas. Las compras anuales de más de 200 toneladas por el Banco Popular de China superarían las tenencias totales de oro exceptuando 20 países, según el World Gold Council. Sus reservas han crecido un 57 por ciento desde 2009, según datos revelados en julio de 2015. Los analistas de mercados creen incluso que esta cantidad de oro está siendo políticamente disminuida para que no se disparen las alarmas demasiado fuerte en Washington y Londres.

Kirguistán, Rusia y China son miembros también de la Organización para la Cooperación de Sangay. También son miembros estos países euroasiáticos del gigantesco proyecto chino de la Nueva Ruta de la Seda, proyecto para tejer todo Eurasia con redes de ferrocarriles de alta velocidad y desarrollar nuevos puertos grandes a fin de cambiar el mapa económica euroasiático. El año pasado China anunció que estaba diseñando las líneas ferroviarias de la Ruta de la Seda para permitir a las reservas de oro rusas y de Asia central, ahora carentes de infraestructura para desarrollo llegar a ser económicamente atractivas para estos países.

Las divisas de Rusia, China y los países euroasiáticos están mudando para llegar a ser “tan buenas como el oro”, un término que se aplicaba al dólar hace seis décadas. El hecho de que Rusia también tiene un extremadamente bajo índice deuda/Producto Interior Bruto, un 18 por ciento comparado con el 103 por ciento de los Estados Unidos y el 94 por ciento de los países de la Eurozona, y el 200 por ciento de Japón, es un hecho que las agencias occidentales de calificación comprometidas en la guerra financiera del Tesoro estadounidense contra la Federación Rusa ignoran oportunamente. Rusia tiene una economía mucho más saludable que la mayoría de los países occidentales, que declaran que Rusia es un Estado fallido.

F. William Engdahl http://www.globalresearch.ca/why-are-russia-and-china-buying-gold-tons-of-it/5518896

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