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Día: 27 de enero de 2016 (página 1 de 1)

La crisis bancaria italiana amenaza con hundir el euro

La crisis bancaria de Italia lleva mucho tiempo incubándose y ya está en su punto crítico. La economía italiana se ha contraído un 10 por ciento desde 2009.

En noviembre cuatro pequeños bancos tuvieron que ser rescatados. El 18 por ciento de las deudas italianas son incobrables. La morosidad es del orden de los 200.000 millones de euros. La relación deuda-PIB de Italia es más de 132 por ciento y se ubica en el segundo lugar después de Grecia.

El tercer banco más grande y más antiguo, Monte dei Paschi Di Siena (fundado en 1472) ha sido rescatado dos veces por el gobierno italiano desde 2009. Durante el año pasado perdió la mitad de su valor.

Los préstamos en mora y los préstamos de dudoso cobro realizados por el Monte dei Paschi llegan a unos 45.000 millones de euros, el 22 por ciento del total.

Los cuatro bancos italianos rescatados en noviembre equivalían sólo al 1 por ciento de los depósitos bancarios, y sus accionistas perdieron unos 790 millones de euros. Los problemas del Monte dei Paschi son de una magnitud mucho mayor.

Las acciones de los bancos italianos han caído en todos sus frentes pero el Monte dei Paschi es el que se lleva la peor parte. Para evitar su desplome la Commissione Nazionale perle Società e la Borsa (Consob) prohibió la venta a corto plazo de sus acciones.

Draghi dará nuevos estímulos al capital financiero, como ocurrió a mediados de 2012 cuando quiso desactivar el pánico con su promesa de hacer “lo que sea necesario para salvar el euro”.

Pero cada nuevo rescate del euro no hace más que prolongar la agonía de la moneda europea. El derroche se hace con cargo al contribuyente y mientras la banca es la que se queda con todos los beneficios, obligará a varias generaciones de contribuyentes a pagar la cuenta y la crisis jamás se resolverá.

La Comisión Europea rechazó en octubre el plan italiano de crear un “banco malo” que se hiciera cargo de las deudas incobrables. Los objetivos de este plan eran fomentar la inversión en los bancos de Italia, y crear un instrumento, respaldado por garantías públicas, para la venta de la morosidad en el mercado.

Este plan propone dar a los bancos italianos la posibilidad de comprar las garantías públicas, lo que les permite descargar sus préstamos morosos en una especie de sociedad de gestión de activos. Pero la creación de cualquier vehículo que absorba la enorme cantidad de activos incobrables puede afectar a la capacidad del sistema en su conjunto para prestar.

Estos planes trasladan el riesgo de los bancos al gobierno italiano, y esto es precisamente lo que la Unión Europea quiere evitar. Quiere que los tenedores de deuda italiana y los depositantes estén en la primera línea de defensa con sus fondos, y no el gobierno.

¿Por qué? Muy posiblemente porque el gobierno italiano no es capaz de absorber el riesgo de los préstamos incobrables.

El turbio montaje del asesinato del espía Litvinenko

Alexander Litvinenko
La llegada de Putin a la Presidencia de Rusia en 1999 se produjo en medio de una dura batalla, no sólo contra lo que entonces la prensa internacional llamaba “independentistas” chechenos, sino también interna contra los caballos de Troya del Kremlin.

En sólo 15 días, entre el 31 de agosto y el 16 de setiembre de 1999, en Rusia se produjeron cinco atentados mortíferos cometidos por los yihadistas chechenos, que no eran otra cosa que la quinta columna del imperialismo contra Rusia.

Los sangrientos atentados de 1999 hay que encuadrarlos en el contexto del giro que Putin da a la política interna e internacional de Rusia.

Entonces el borracho de Yelsin era Presidente de la República Federativa y Putin era su Primer Ministro y se disponía, según sus propias palabras, “a buscar a los ratones en su madriguera”, en referencia a la tercera guerra contra los chechenos, que a la postre resultó definitiva.

Pocas semanas después cayó Yeltsin y Putin tomó las riendas con el apoyo del conocido oligarca Boris Berezowski, entonces en la cúspide de su poder.

En aquel momento un oscuro espía del FSB, Alexander Litvinenko, feroz enemigo de Putin, abandonó Rusia para venderse a la CIA y cuando la CIA le repudió, se ofreció al MI-6 británico, que le acogieron con los brazos abiertos.

Se instaló en Londres, donde dio rienda suelta a su fobia contra Putin, jaleado por la prensa internacional y por… Berezovski, que había roto con Putin y también se había instalado en Londres, sumándose a la campaña anti-rusa. En Moscú a Berezovski le acusaban de haber apoyado a los yihadistas chechenos, de lo cual había varios indicios.

En Londres el espía Litvinenko de lealtades oscilantes, se puso a escribir un libro en el que acusaba al FSB de provocar los atentados de 1999. El libro se titulaba “Blowing up Russia: terror from within” (Explosiones sobre Rusia: el terror desde dentro) y su publicación fue financiada por el oligarca Berezovski.

Resumiendo: en Rusia se prohibió la difusión del libro y el oligarca Berezovski apareció muerto en 2013, aparentemente ahorcado.

Por su parte, Litvinenko falleció envenenado en 2006 con polonio, una sustencia radiactiva.

Pocas semanas antes de fallecer, Litvinenko se reunió con dos antiguos colegas del FSB, Andrei Lugovoi y Dmitri Kovtun, con quienes tomó el té en un hotel de Londres. Según Scotland Yard, fue en ese momento cuando resultó envenenado, de donde resulta la responsabilidad del FSB y, por elevación, de Putin.

Rusia se ha negado a extraditar a Lugovoi y Kovtun. Incluso ha condecorado al primero de ellos por los “servicios a la patria”. La situación ha degenerado en una escalada de la tensión entre ambos países. Gran Bretaña ha expulsado a cuatro diplomáticos rusos y Rusia ha hecho lo mismo con otros cuatro británicos y, además, ha interrumpido la extensión de visados para viajar y la colaboración antiterrorista entre ambos países.

Para presionar al Kremlin, en 2014 el gobierno de Londres recurrió a una argucia legal que no existe en otros países: la posibilidad de revisar documentos secretos a puerta cerrada no con fines judiciales sino a los efectos de conocer los hechos y sin ninguna clase de consecuencias judiciales.

Este tipo de asuntos seudojudiciales los manejan muy bien los gobiernos imperialistas para lavarse la cara ante la prensa. El año anterior el gobierno de Londres se había negado a la revisión de los documentos sobre el caso Litvinenko. ¿Qué había cambiado de un año para otro? La anexión de Crimea, la guerra del Donbas, la caída del vuelo MH-17… En fin, un interés claro por tensar la cuerda con Rusia.

Como buen pelele, el juez encargado del caso, Robert Owen, se presta a esta manipulación y su argumentación es cualquier cosa menos un acto jurídico: “Es probable que la operación del FSB contra Litvinenko fuera aprobada por Nikolai Patruchev [el antiguo jefe del FSB] y también por el Presidente Putin”.

Si, probablemente eso sea cierto y, por lo tanto, también es posible lo contrario, algo que hasta el más idiota sabe que no tiene nada que ver con una decisión jurídica. En definitiva, estamos en presencia de una manipulación política a escala internacional.

“El hecho de que el señor Litvinenko haya sido envenenado con polonio-210 fabricado en un reactor nuclear sugiere que los señores Lugovoi y Kotvun actuaban por cuenta de un Estado más que de una organización criminal”, añade el juez.

A los jueces les gusta alimentarse de “sugerencias”, cuando no de ensoñaciones, lo cual los políticos británicos y luego la prensa mundial han convertido en certezas absolutas.

V Jornadas por la amnistía en Madrid

Un año más acudimos a la cita solidaria con los presos políticos, convocando las V Jornadas por la Amnistía, que se celebrarán en Madrid en el mes de febrero. Estas Jornadas antirrepresivas se han consolidado y constituyen ya un lugar de encuentro y debate para todos los antifascistas y solidarios con los presos políticos. La lucha por la amnistía es cosa de todos, porque la represión nos alcanza a todos. No hace diferencia entre comunistas, anarquistas, sindicalistas o nacionalistas. No hace diferencia entre trabajadores, estudiantes, desahuciados, parados, emigrantes… Toda aquella persona o colectivo popular que defienda sus derechos o reivindique justicia social de forma coordinada es duramente reprimido. Los presos políticos son la punta de lanza de esas luchas sociales.

Están presos por luchar contra la explotación, por tratar de construir un mundo más justo y solidarios. Son un ejemplo de dignidad y resistencia. Son la demostración de que, aún en las peores condiciones, es posible mantenerse firme; y eso, es muy peligroso para el Estado, porque demuestra que es vulnerable. Por eso son aislados, dispersados lo más lejos posible. Tratan de ocultarlos, de silenciar su voz. Toda organización popular realmente democrática, realmente antifascista, debe reivindicar la libertad de los presos políticos sin distinción. No por una cuestión humanista, sino por coherencia política. La crisis política y económica es cada vez más profunda y descansa sobre nuestras espaldas. La pobreza y la miseria crecen. No solo entre los parados. Tener un trabajo asalariado no garantiza hoy poder comer. Continúan los desahucios, desaparecen las becas, se privatiza la sanidad y los servicios públicos, se reducen las pensiones…

Y mientras, los grandes bancos reciben miles de euros del Estado o se facilitan los despidos y la explotación laboral. Para tratar de controlar el descontento social, se han endurecido las penas, no solo las condenas de cárcel, también la aplicación de grandes multas que suponen el estrangulamiento económico de los condenados y de los colectivos solidarios. El número de trabajadores y de miembros de colectivos populares que han sido juzgados y condenados crece día a día. Las leyes antiterroristas son aplicadas indiscriminadamente con dureza en cualquier movilización social para tratar de aislar las luchas, y se criminaliza y persigue la solidaridad. Este año, además, se cumple el 80 aniversario del triunfo del Frente Popular en las elecciones generales de 1936. Dicho Frente representaba la unidad de todos los partidos de izquierda y de los sindicatos. Republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas y sindicalistas, por primera vez, unidos en torno al programa democrático-revolucionario que las masas obreras y populares venían demandando. Uno de los puntos esenciales de ese programa unitario exigía la libertad de los presos políticos. Tras la victoria, una de las primeras medidas del gobierno del Frente Popular fue la libertad de los 30.000 presos políticos que entonces poblaban las cárceles del Estado. Esta experiencia histórica de lucha y unidad popular está hoy plenamente vigente y nos enseña que para conquistar una sociedad más justa y democrática es imprescindible nuestro esfuerzo conjunto y la exigencia de la libertad de todos nuestros presos.

No puede haber libertad ni justicia donde el pueblo tiene presos políticos. La lucha por la amnistía es una cuestión fundamental para cualquier demócrata y antifascista. Por todo ello, queremos invitar a todos los colectivos solidarios y antifascistas para que acudáis y participéis activamente en las V Jornadas por la Amnistía que se celebrarán el próximo mes de febrero en Madrid.

¡Amnistía total para los presos políticos!
¡Libertad para los presos políticos enfermos, ya!
¡La solidaridad y la unidad nos hace invencibles!
¡Viva la República Popular!

Las monjas católicas secuestran a menores de edad en la India

El Juzgado de Instrucción número 1 de Santiago de Compostela investiga el secuestro de tres menores originarias de la India en el convento de clausura de las Mercedarias de la capital gallega.

El Juzgado recibió el viernes un atestado de la Comisaría General de Extranjería informando de la denuncia de una joven que aseguraba que ella y otras mujeres estaban secuestradas en el convento de clausura compostelano.

Tras la denuncia, la jueza autorizó el sábado un dispositivo para comprobar que las mujeres que vivían allí lo hacían por voluntad propia. Tres jóvenes manifestaron en ese momento su  “voluntad de abandonar el centro”, algo que hicieron el mismo día.

La jueza investiga si las mujeres que decidieron abandonar el sábado el convento tenían acceso a su permiso de residencia para poder hacerlo de forma efectiva y si estaban siendo coaccionadas para seguir allí.

Las mujeres llegaron a la congregación compostelana procedentes de la India hace unos 15 años, cuando todavía eran menores de edad. A pesar del dilatado periodo de secuestro, la prensa manipula los hechos hablando de “retención”.

A su llegada les amenazaban con la deportación si abandonaban el convento. De hecho, el Juzgado investiga los motivos por los que fueron deportadas otras dos jóvenes indias de la misma congregación en 2011, a pesar de tener permiso de residencia.

Las mujeres secuestradas permanecen en un centro de acogida bajo tutela judicial.

A pesar la gravedad de los delitos, no han detenido a ningún jerarca católico. Si los secuestradores hubieran sido imanes en lugar de monjas, hubieran convertido el asunto en un escándalo mediático de grandes proporciones: tráfico de menores de edad, secuestro grave, robo de documentos personales…

Los militares británicos se quedarán permanentemente en Polonia

El jueves de la semana pasada el ministro de Defensa de Polonia, Antoni Macierewicz, afirmó que el Reino Unido estacionará de forma permanente a 1.000 militares en el país, en una aparente contradicción con el anuncio de Londres de que los ejercicios militares en territorio polaco era puramente temporales.

El miércoles el Ministerio de Defensa de Reino Unido indicó que enviaría 1.000 militares para participar en ejercicios defensivos en Polonia, como parte de un acuerdo con Varsovia para fortalecer sus lazos de seguridad.

Sin embargo, Macierewicz ha asegurado que el acuerdo contempla que las tropas estén desplegadas en el país de forma permanente a partir de 2017. «Serán rotativas, pero la presencia de 1.000 soldados será permanente», agregó.

Polonia, que acogerá una cumbre de la OTAN en el mes de julio, ha reclamado en numerosas ocasiones al organismo que incremente el número de tropas en su territorio, argumentando que son necesarias para hacer frente a Rusia tras su papel en Ucrania.

Por contra, la OTAN se ha mostrado reticente ante esta posibilidad, ya que el despliegue de tropas en Europa central supondría una violación de su acuerdo con Rusia, firmado en 1997, sobre el número de fuerzas de la alianza imperialista desplegadas en los países del antiguo Pacto de Varsovia.

Pese a ello, Macierewicz ha argumentado que el despliegue de tropas británicas es «realista». «No hace mucho se nos dijo que sería imposible conseguir bases permanentes [de la OTAN], que no era una petición realista. Bien, resultó ser realista», remachó.

En los barrios rojos de Estambul (2)


Juan Manuel Olarieta

En el parque de Gazi, otro de los barrios obreros de Estambul, los revolucionarios han asaltado el salón de bodas para crear un centro de atención a los drogodependientes. El carácter suntuario del lugar contrasta con sus ocupantes, entre ellos un anciano de barba blanca que camina lentamente y me saluda sonriente cuando me cruzo con él: ¡Merhaba! (¡Hola!). Tiene el rostro atravesado por los surcos del alcohol, una plaga desconocida hasta ahora en los países de cultura islámica.

El centro alberga a unos 20 toxicómanos, muy jóvenes la mayor parte de ellos. Cuentan con el apoyo de los revolucionarios, de las familias, de los vecinos y de los que han superado su adicción.

En los barrios de la metrópoli turca ha comenzado una guerra contra las drogas y los que trafican con ellas. La semana pasada las patrullas encontraron un enorme alijo junto a una comisaría, lo llevaron a la plaza del pueblo y llamaron a los vecinos para quemarla en su presencia.

Mientras la policía protege a los traficantes, las patrullas se encaran con ellos y les proponen acudir al centro de rehabilitación. Si no lo hacen, no pueden vender drogas en el barrio y tienen que marcharse.

El centro lleva dos años funcionando. “La puerta está abierta, tanto para entrar como para salir”, me dice Demir, el portavoz, un joven de unos 24 años, antiguo adicto que ahora se dedica a apoyar a otros.

“Aquí hacemos vida en común: comemos juntos, charlamos entre nosotros, limpiamos y nos ayudamos unos a otros”. A la mayor parte de ellos los han traído las patrullas. Les informan a las familias que los han localizado y hacen un trabajo político de propaganda y organización.

“El periodo de estancia es de un mes, pero pueden estar tanto tiempo como quieran”, me cuenta Demir. En los barrios populares apenas circula la cocaína y sus derivados, cuyo precio astronómico la reserva para los adinerados. Sobre todo circula el “bonsai” y la heroína.

Llaman “bonsai” a una hierba que se obtiene de la verónica. En los barrios se vende muy barata, el equivalente de un euro y medio, porque es una planta que prolifera en las regiones frías, donde sus infusiones siempre se emplearon con carácter medicinal.

“¿Con qué tipo de sustancias tratáis las crisis de abstinencia?, ¿con metadona?”, le pregunto a Demir. “Con cariño”, me responde. No se si he entendido bien, pero Demir insiste: “Nosotros no sustituimos unas drogas por otras”. En los momentos más agudos de crisis, le duchan al adicto con agua fría y le dan masajes.

¿Es una terapia exitosa? Rotundamente sí. “Las instituciones oficiales fracasan en un 97 por ciento de los tratamientos que emprenden; nosotros en un 30 por ciento solamente”, me asegura Demir.

Lo del cariño me ha dejado con la boca abierta, pero lo voy entendiendo a lo largo de la conversación. Es la confianza en la persona, en su capacidad de cambiar, de lograr todo aquello que se proponga con la ayuda de los que le acompañan. “Aquí no preguntamos a nadie por lo que ha sido sino por lo que quiere ser”.

De esta manera muchos antiguos toxicómanos se han incorporado a las filas revolucionarias, junto con sus familiares. Recientemente la policía mató a uno de ellos cuando denunciaba el tráfico de drogas en el barrio.

Cuando terminamos de hablar, atravieso una sala presidida por una larga mesa en la que los toxicómanos comen en compañía de los responsables del centro, de sus familiares, amigos y vecinos del barrio.

A la salida del centro hay un enorme edificio de varias plantas recién construido. Demir lo señala con el dedo: “Dentro de poco lo ocuparemos también. Tenemos intención de crear un conservatorio para que los vecinos aprendan música”. De momento el edificio está vacío. “¿Por qué no lo habéis ocupado ya?”, le pregunto. “Porque es tan grande que sería imposible amueblarlo”, me responde. “Estamos esperando a que lo llenen de muebles para apoderarnos de él”.

La justificación para construir un edifico público tan grande son los discapacitados, que jamás disfrutarán de sus instalaciones. El verdadero negocio está en su edificación. Lo que luego hagan con él no le importa a ningún organismo público. La única excepción es esa: que una organización revolucionaria lo ocupe para destinarla al disfrute de los vecinos. Entonces se rasgarán las vestiduras.

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