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Día: 10 de enero de 2016 (página 1 de 1)

Badajoz fue la segunda provincia más reprimida por el franquismo

La investigadora Candela Chaves (Montijo, 1982) ha recorrido media península en busca de la documentación de los procesados por el régimen franquista en la provincia Badajoz, una de las regiones del país que vivió una represión más intensa. Ávila, Guadalajara, Sevilla… en un recorrido de años, en el marco del Proyecto para la Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura, que incluyó también la visita a un buen número de ayuntamientos extremeños.

El resultado fue una tesis que saldrá próximamente a la venta en formato libro bajo el título Sentenciados (Premhex, 2016) y que analiza los procesos sumarísimos de cerca de 8.000 pacenses. Su trabajo deja a un lado la violencia desatada por la “columna de la muerte”, comandada por el general Yagüe, en los primeros meses de la contienda, y se centra en la actuación de la justicia franquista, de 1937 a 1950, utilizada de manera represiva con un objetivo ideológico, pero también de clase.

¿La represión en Extremadura fue especialmente dura?

Sí, es muy elevada en comparación con otras regiones. La de Badajoz fue la segunda provincia más afectada por la represión después de la de Sevilla. Las razones de estas cifras son tanto la actividad política que tenía la región, sobre todo la provincia pacense, el modelo represivo de la llamada “columna de la muerte” a su entrada y, por último, la propia idiosincrasia de la región. Los datos que tenemos nos permiten crear un perfil del represaliado, y es el de una persona con una cierta participación política en organizaciones y agrupaciones de izquierda. Pero no se reprimía sólo a aquellos que tenían una implicación activa, sino en todos los grados, desde alcaldes hasta simples afiliados, o gente que sólo había mostrado simpatías hacia las instituciones republicanas. Por ejemplo, hay penas de doce años de reclusión por haber acudido a manifestaciones antes del golpe. No obstante, en la provincia de Badajoz el perfil del represaliado indica que la violencia fue también social, porque era gente de una clase muy determinada, la mayoritaria aquí: campesinos, jornaleros, braceros y muchas profesiones artesanales, como zapateros, herreros o albañiles.

¿Destaca también en estos años la represión a la mujer?

Por el propio devenir de la represión, la mujer es la que se quedaba en el pueblo y es la que sufría esa violencia cotidiana, esas vejaciones, esa humillación, en un nuevo Estado donde a la mujer se le quitaron todos los derechos y fue ninguneada y casi invisibilizada. Fue una doble represión. Además a nivel procesal se la despreciaba. Según las sentencias, el hombre tenía una conciencia política, se identificaba con la izquierda y lo hacía mediante la razón. La mujer, si tenía una militancia de izquierda, estaba movida por un impulso, por unas bajas pasiones, era algo mucho más visceral. No se le daba la carga de raciocinio que podía tener el hombre. Uno de los casos más conocidos es el del alcalde de Castuera, Basilio Sánchez, que fue condenado a muerte y ejecutado por su cargo, acusado de ser líder y dirigente de la revolución marxista en el pueblo. A la mujer la ejecutaron también, por ser mujer del alcalde de Castuera y por lo tanto fomentar ese clima revolucionario. Hay muchos matrimonios que son represaliados.

¿Qué carácter tuvo la represión en esta zona?

En Badajoz no hubo guerra, hubo un frente pero no fue largo. La represión no fue porque un bando se enfrentase a otro, fue sistemática y muy intencionada, hacia una clase social muy concreta. No hubo un enfrentamiento de armas, se mató a la gente por una cuestión política y social. En la provincia de Badajoz se crea la bolsa de la Serena y hay una parte que queda bajo control franquista y otra bajo control republicano. Mucha gente de la parte franquista, se estima que unos 8.000, huyó hacia la zona controlada por la República. En Cáceres, los consejos de guerra empiezan a funcionar ya a partir del 36 porque la provincia se subleva desde el primer momento. En Badajoz no, se resiste de una forma muy dura. Cuando los africanistas llegan es cuando empiezan esas matanzas ejemplarizantes y esa quema del territorio. Aquí no hay guerra, aquí es matar. No había muchos efectivos. Las fuerzas del ejército franquista eran mucho mayores, con más material y experiencia. Había una gran desigualdad de fuerzas.

En su libro se centra sobre todo en la represión una vez acabada la guerra. ¿Quién queda por represaliar en los años 40 en Extremadura?

Queda la posible disidencia. La inversión en violencia que hace Franco desde el primer momento le va a permitir vivir de las rentas del miedo. Esa violencia no sólo elimina al que se ha significado, también corta, mediante el terro, la disidencia que pueda generarse. El régimen no se mantiene durante tantos años porque haya gente a favor y en contra, sino que hay una masa gris que es la que sostiene el régimen, gente a la que le da igual, gente que se adapta. Y la inversión que hace Franco en violencia durante los primeros años le permite apaciguar y controlar por el miedo a los territorios que ha ido dominando. A finales de los 40 queda aún mucho guerrillero y gente que está militando en partidos clandestinos. En 1947 hubo un juicio a miembros del PCE clandestino en Almendralejo. Intenté indagar en ese proceso pero por falta de tiempo aún no he podido. Lo tengo pendiente. En el 45 empieza ya a descender la actividad guerrillera en la zona, sobre todo porque la acción de la Guardia Civil es muy efectiva, porque es muy bruta. La dictadura también se nutrió de gente muy, muy violenta, que realizó torturas muy bestias, una presión continua en los pueblos. Era el brazo armado más potente que tenía el régimen. La agrupación guerrillera que había en esta región se movía por el norte, por la zona de Herrera, que ya linda con Toledo y es más montañosa.

El alcalde de Badajoz fue capturado en Elvas, Portugal, y fusilado. También ejecutaron al de Castuera. ¿Hubo muchos cargos republicanos de primera línea asesinados?

Lo del alcalde de Badajoz fue un asesinato extrajudicial, en los primeros momentos de la guerra y sin juicio. En la zona oeste, la mayor parte de los dirigentes, como alcaldes, concejales, presidentes de diputaciones, fueron asesinados en los primeros meses. Fue una limpieza brutal de esa cabeza política que se identificaban con la república. Había que eliminar a la república, física, cultural e ideológicamente. El castigo, como lo entiende el franquismo, es a través de la redención, es decir, si has actuado a favor de la república, has errado y por tanto te voy a castigar por ello. El castigo va a ser muy  uro y encima tienes que resarcir el daño que has hecho. Se hará mediante colonias penitenciarias, trabajos, reconversión ideológica en prisiones, campos de concentración y en el día a día. Se adoctrina a todo un pueblo eliminando cualquier vestigio de la república.

¿Qué papel tuvieron las organizaciones clandestinas en Extremadura?

Durante la república, en el norte de Cáceres había mayor impacto de organizaciones anarquistas. En la provincia de Badajoz tenía fuerza el Partido Socialista, las casas del pueblo en cada localidad, la UGT y sindicatos agrarios. Sí que es verdad que luego dentro de la clandestinidad el que tuvo mayor peso en Extremadura fue el PCE. Sobre todo es el que más cobertura tuvo entre el exilio. En todo caso, es un tema que aún está por estudiar.

¿La represión franquista en la zona responde a las ocupaciones masivas de tierras que hubo en Extremadura en los años anteriores al golpe?

Sí, en aquellas localidades durante hubo ocupaciones de tierras, sobre todo los dirigentes fueron represaliados. En los consejos de guerra no suelen aparecer estos motivos. Las ocupaciones fueron un motivo más aunque el principal fue la significación política. En Montijo, por ejemplo, no hubo ocupaciones y fueron represaliadas más de cien personas, que son muchas en un pueblo de sus dimensiones.

¿Qué papel tuvieron campos de concentración como el de Castuera?

En Extremadura hubo varios, tanto en Cáceres como en Badajoz. Se crean por el propio devenir bélico. Durante la guerra se valla un terreno o se habilitan edificios para recluir a prisioneros. Normalmente son plazas de toros, como en Badajoz, que fue el primero, en Plasencia, en Trujillo y en Cáceres. En Barcarrota también, al que se llamó “el fusiladero”. La zona este, la Siberia, es la última que cae, coincidiendo con el final de la guerra y la caída de Cataluña. A medida que van subiendo a la cornisa cantábrica y llegando a Cataluña, hay tantos prisioneros en la zona de vanguardia que los comienzan a llevar a la retaguardia, a los campos de esta zona. Tienen una función práctica, que es la clasificación de prisioneros, basándose en los informes que llegan de sus pueblos de origen. Si ven que su actividad no ha sido tan negativa contra el alzamiento, empiezan a integrarlos en batallones de trabajadores para reconstruir el país, bien durante la guerra, construyendo fortines y trincheras, o después con empresas públicas y privadas. A partir de los 40 se integran en colonias penitenciarias, como las que hubo en Montijo, que son las que levantan todo el Plan Badajoz. El canal de regadío lo construyen presos de esta colonia. El campo de concentración de Castuera tiene una duración de un año aproximadamente y se estima que pasaron por él más de 8.000 personas. Es un campo muy grande. Fundamentalmente había extremeños, pero había también gente de otras procedencias.

¿No había cárceles suficientes?

Exacto, la prisión provincial de Badajoz estaba masificada. Durante toda la guerra hubo un problema de abastecimiento de cárceles, por eso se hicieron campos de concentración. En Almendralejo, por ejemplo, había una cárcel que era un almacén de trigo. Imagina las condiciones, que ya de por sí eran insalubres en una prisión normal. De la provincia de Badajoz se mandaba gente sobre todo al norte o al sur. A muchas mujeres se las enviaba al norte, a cárceles femeninas como la de Amorebieta. El problema del llamado turismo carcelario es que también tiene una carga represiva, porque si estás aquí, en la cárcel de Badajoz, tu familia puede ir a llevarte comida, tienes una manutención externa y apoyo emocional. Pero si te mandan lejos y tu familia no tiene dinero, como era el caso la mayoría de las veces, era un problema.

De los represaliados fueron ejecutados una parte.

Claro, la represión no es sólo muerte. Hay muchísima gente en la cárcel, que lo pasa muy mal. Muchos mueren de enfermedades en ellas y en campos de concentración, otros muchos en los pueblos que se quedan sin nada porque le incautan bienes, reciben multas diarias, no tienen donde comer, no pueden encontrar trabajo. Hay mucha gente que tiene que exiliarse, muchos a los que destierran, otros que tienen que vivir callados durante mucho tiempo. Eso es importante que se conozca. No con una intención revanchista, porque yo ya estoy harta de justificarme doblemente. Creo que se ha demostrado que no se va por ahí. No hay ni el 40% de las fosas exhumadas en toda España y hay muchas que nunca se sabrá dónde están. El problema es que para encontrarlas se necesita un testimonio oral y la gente se muere. Si además tienes una clase política que te dice que la gente se acuerda de su padre cuando hay dinero… si no te gusta el tema, vale, pero tampoco hace falta llegar a este extremo.

¿Crees que deberían las instituciones implicarse más con este tema?

Esto lo debería cubrir el Estado. Nadie tiene por qué poner de su bolsillo para costear una exhumación y abrir una fosa. En Extremadura las fosas se han abierto con voluntarios, nadie ha cobrado nada más allá del arqueólogo. Pero claro que necesitan dinero las exhumaciones, hay que pagar el material, el transporte y la manutención de los voluntarios durante el tiempo que dure. En las fosas de esta zona hay mucha gente. El modelo represivo que se usaba eran las sacas, con un número de personas elevado. En Llerena, por ejemplo, se exhumaron dos fosas, cada una con entre 30 y 40 cuerpos. Eso no se hace en un día, sino en un mes y medio. Yo estuve ahí. Vale que soy voluntaria pero tendré que dormir en algún sitio. Pagar el alojamiento y la comida. Eso lleva un dinero.

Fuente: http://www.lamarea.com/2016/01/10/80387/

Wall Street registra el peor desplome en 119 años

El jueves el índice Dow Jones se desplomó 392 puntos después de que el indicador de la bolsa china cayera un 7 por ciento a los 30 minutos de abrir la puerta.

Otros índices importantes de Wall Street como S&P 500 y Nasdaq también se desplomaron un 2,4 por ciento y 3 por ciento respectivamente.

Durante el año en curso el Dow Jones ya ha perdido 911 puntos (un 5 por ciento), lo que supone la peor caída de cuatro días consecutivos jamás registrada en la historia, según las estadísticas de FactSet que inició sus estudios en 1897.

Las fluctuaciones de los principales mercados del mundo provocaron pánico entre los especuladores.

La burbuja bursátil china estalló hace seis meses atrás y ha provocado derrumbes del 40 por ciento en pocas semanas.

El viernes el banco central de China también se vio obligado intervenir para apoyar al yuan, que desde octubre forma parte de la cesta de monedas del Fondo Monetario Internacional.

El precio del petróleo ha caído significativamente como consecuencia de la crisis internacional de superproducción y la profunda recesión que padece el capitalismo.

Los bajos precios del petróleo afectan a los principales productores del mundo: Arabia saudí, Estados Unidos y Rusia, que ocupan los tres primeros lugares con un 13,1 por ciento, 12,4 por ciento y un 11,6 por ciento, respectivamente.

Mientras que Rusia y Arabia saudí consumen solo una parte de lo que producen, el petróleo de Estados Unidos apenas cubre la mitad de lo que necesita.

La traición como ‘adaptabilidad’, la coherencia y la honradez como ‘patologías’

Que el capitalismo no se detiene en las relaciones de producción formales y aparentes, sino  que impregna y determina también la conducta y el malestar psíquico social es algo que, aun siendo sufrido y observado en todas y cada una de las dolencias, no tiene el necesario conocimiento popular. Menos aún lo tiene si cabe entre sus mas directas víctimas, sin recursos para defenderse de una apropiación y vaciado de conciencias convertido en algo natural y transparente como el aire.

En esta entrevista con el psiquiatra Guillermo Rendueles, ejerciente en un ambulatorio gijonés, se ofrecen algunas ideas importantes que nos dan pistas e ilustran los derroteros de un sistema destructivo.

“[…] Después del Prozac, la siguiente poción mágica fue la Paroxetina, un fármaco de diseño que se inventó después de transformar la timidez en un cuadro clínico llamado fobia social. En el último congreso de ese horror que es el DSM-5 el último grito en materia de psiquiatrización social ha sido la ‘anhedonia’, que es el no sacar disfrute de las situaciones y es ahora motivo de consulta psiquiátrica porque se considera una depresión encubierta. Va a ser la próxima epidemia. Al final, los trastornos de personalidad son ya tantos que quien no cae en uno cae en otro”.

“Otra cosa de la que se habla ahora es la ‘personalidad opositora’. Ahí cae todo: si te opones a algo, si discutes, tienes un trastorno de personalidad opositora”.

“Hay, sí, esos laboratorios que tienen cinco o seis premios Nobel cada uno puestos a inventarse todos los fármacos que puedan, pero también hay una población que necesita fármacos para poder resistir sus pésimas condiciones de vida. Si trabajas a turnos, tienes que tomar algo para dormir y tienes que tomar algo para aguantar despierto. Hay laboratorios vendiendo fármacos, hay masas pidiéndolos y hay una estructura intermedia que también pide orden: los jueces, por ejemplo”.

“Y luego están las familias. En Estados Unidos, por ejemplo, cuando se inventó el síndrome ése de hiperactividad y desatención y se empezó a dar fármacos a los críos con mala escolaridad, los movimientos de resistencia ésos de ‘quiéreme, no me drogues’ fueron prácticamente linchados por la población […] Se habla ya de una epidemia de los trastornos mentales: los usuarios de salud mental no hacen más que aumentar y la ingesta masiva de fármacos parece una epidemia. Los laboratorios quieren vender a toda costa, faltaría más, pero no venderían si no encontrasen en los compradores complicidad, un deseo de servidumbre y una búsqueda de guía vital, de personas que te enseñen a comer, a follar, a dormir […]”.

“[…] Buscar remedios donde no los hay para malestares derivados de las relaciones de pareja, sociales y laborales; males que se solucionan enfrentándose a ellos pero que atacamos tomando pastillas. Hay un malestar que sólo puedes atajar modificando la situación que lo causa y en lugar de eso tomas una pastilla que te hace ver la situación de una forma más tolerable […]”.

“Cosas derivadas del modelo social que tenemos, de la desconexión entre la sociedad del bienestar que se promete y la realidad […] El que sufre estrés laboral lo sufre de verdad, no es que se lo invente: el trabajo produce dolor y malestar. En lo que se equivoca es en el remedio que busca: un psiquiatra que le dé un remedio artificial que en vez de solucionar el mal lo hace tolerable. ‘Deme algo para aguantar esto como sea’. En lugar de intentar cambios reales, acude a pastillas que hacen que vea las cosas más lejos, que no le importen. Las pastillas crean una especie de barrera contra el daño que te ataca, pero el daño no desaparece. Lo que hay que hacer para atajar el estrés laboral no es atiborrarse de pastillas, es crear lazos de solidaridad horizontal que modifiquen esa situación.

“Curiosamente, las personas que sufren el estrés laboral que las impulsa a tomar pastillas suelen ser personas que previamente se han desolidarizado en general. Son personas muy individualistas, trepas que han intentado superar individualmente a los otros y que de repente se encuentran con que Roma no paga traidores […]”.

“Los problemas sociales como ‘problemas personales’: el paro es TU problema, la precariedad, el mobbing es TU problema… esos procesos de individuación han sido enormemente exitosos. El capitalismo ha logrado que se vea como una opción de progreso decir: ‘Yo soy yo, yo dirijo mi vida, no tengo nada que ver con los otros’”.

“[…] Porque ahora las pastillas son, sí, una prótesis del capitalismo, un factor necesario para la supervivencia del capitalismo. El mandato capitalista es: ‘Sé gerente de ti mismo, empréndete a ti mismo’. Tienes que acumular un capital cultural, un capital deportivo, un capital estético dicen ahora, etcétera, para interaccionar ventajosamente con los demás en la competencia social […]”.

“La norma es el egoísmo utilitarista. Y es una escalada, además. Lo vemos muy bien en toda esa manía de la cirugía estética, del gimnasio, de la ropa […] Nunca se tiene bastante […]”.

“Los grandes propagandistas del capitalismo pregonan que por primera vez no tenemos que seguir ninguna tradición, por primera vez no tienes que ser arquitecto como tu padre, sino que puedes ser aquello que te propongas, puedes abrirte completamente al deseo y hasta cambiarte de sexo, pero no dicen que muy rara vez se logra cumplir plenamente eso, que son muy pocos los que lo logran y que el resto de la población es una masa de hombres y mujeres parados, frustrados y ansiosos. Pero para aplacar eso están las pastillas”.

“[Sin pastillas] no creo que fuera a haber ningún asalto a farmacias ni nada por el estilo. Pero sí que se tendría que llevar a cabo un cambio global enorme. Nos veríamos obligados a tener otros ritmos vitales. Necesitaríamos más tiempo para dormir, más tiempo para estar juntos […] Lo que es seguro es que los ritmos laborales, los ritmos de la vida cotidiana que seguimos ahora, desaparecerían sin las pastillas. Para la mayoría de la población no sería posible vivir sin antidepresivos para salir de la cama y ansiolíticos para volver a ella […]”.

”[…] El ejemplo paradigmático de esto [la fibromialgia] es el de la gran teórica del asunto, la señora Manuela de Madre, que publicó al respecto un libro, ‘Vitalidad crónica’, que yo me quedé fascinado cuando lo leí. Manuela de Madre era alcaldesa de Santa Coloma de Gramanet por el PSC pero llevaba, cuenta en el libro ése, una vida muy mala, muy mala. Lo que ella le hubiera gustado era ser bailarina, de adolescente andaba todo el día bailando, pero en lugar de ser bailarina había acabado llevando ese horror de vida de escuchar quejas de vecinos y debates sobre ordenanzas de tenencia de mascotas. Empezó a tener dolores por todo el cuerpo y fatiga generalizada y fue a médicos sensatos que le dijeron: ‘Mire, no tiene usted nada: las radiografías son normales, los análisis son normales y todo es normal’. Un día encontró a uno que le dijo: ‘Tiene usted fibromialgia’, y entonces dijo: ‘¡Ay, bendita palabra!’ Por fin podía etiquetar aquello que le pasaba y tratarlo como algo del cuerpo y no como consecuencia de una biografía equivocada. Consiguió tranquilizarse, pero eso fue a costa de empezar a tomar medicaciones brutales y de crearse una especie de pseudobiografía”.

“[…] Toda la medicina estética en general, que tan en boga está, es un timo capitalista. Se ha sustituido la moral por la estética y no hay órgano que el capitalismo no prometa reconstruir, no hay nada que no prometa apañar, no hay límite natural que no prometa que se puede transgredir […]”.

“[…] Se están dando, por ejemplo, patologías muy espectaculares relacionadas con los videojuegos, los chats y las redes sociales: esa gente a la que no le gusta su cuerpo y se inventa una personalidad para chatear, haciendo de sí misma una descripción completamente diferente de la real o hasta mandando una foto de un tío completamente distinto, y a la que a veces se le va de las manos y acaba no distinguiendo lo que es verdad de lo que es mentira […]”.

“[…] Como mi ‘yo’ del trabajo es una mierda pero hay ‘yoes’ que siguen estando relativamente bien, lo que hago es tener un ‘yo’ para el trabajo y otro para la vida cotidiana. Lo de los chats está relacionado con eso: como tu ‘yo’ del trabajo no te gusta, te construyes otro ‘yo’ en el ordenador y empiezas a establecer relaciones con ese ‘yo’ ideal que nada tiene que ver con el ‘yo’ real. Te vas liando […] se forman ahí unos líos tremendos y aparecen los trastornos disociativos […]”.

“[…] Además, los medios imponen un estándar muy alto de felicidad. Ves la televisión y todo el mundo parece feliz, y eso te hace pensar que el único que está jodido eres tú […]”.

“La incapacidad de cambiar, la inadaptación, decir: ‘Yo no participo en este trabajo que va en contra de mis ideas o valores’, que antes se percibía como coherencia, ahora se etiqueta como rigidez de personalidad y se vive como patología, como trastorno de personalidad, y la traición ya no se considera tal, sino adaptabilidad. Adaptabilidad es la palabra clave. El modelo de amistad que existe en esta sociedad líquida, por ejemplo, es la amistad utilitaria: soy tu amigo mientras me eres útil y dejo de serlo en cuanto dejas de interesarme; estoy en este grupo mientras me divierta y dejo de estarlo en cuanto deja de divertirme. Los grupos de amigos ya no son grupos de lealtad, sino grupos de afinidad. Es un mundo duro, éste […]”.

“[…] El neocapitalismo impone como conducta racional el utilitarismo, el ‘aprovéchate lo más que puedas’, el ‘saca ventaja ante toda situación invirtiendo lo menos posible, como triunfan los grandes triunfadores’. El neocapitalismo ha diseñado al gorrón con éxito como héroe. Ellos se defienden diciendo que hay unas leyes que hay que respetar, pero en general el gorrón no viola las leyes, simplemente se aprovecha de ellas […]”.

“[…] Un emprendedor es el que está dispuesto a pelear en esa carrera de la sociedad del riesgo y a hundir a los demás para llegar el primero y sacrifica toda su moralidad para conseguir ese fin […]”.

“El ‘Manifiesto Comunista’ es un análisis perfecto de la realidad: sólo falla en esa confianza en un nuevo modelo de socialización superior que finalmente no se produjo. La destrucción capitalista de las viejas redes no fue compensada con la creación de una sola red universal […] El modelo normativo de identidad es alguien completamente aislado de los demás, que sólo establece lazos superficiales y utilitarios y que traba cada relación preguntándose: ‘¿Cuánto me da? ¿Cuánto pierdo?’: un infierno”.

“La revolución es destruir lo que haya que destruir pero conservar lo que haya que conservar […] El capitalismo nos dice: ‘Tú a lo tuyo y si te vienen mal dadas ya habrá un psiquiatra o un psicólogo que te eche una mano; no necesitas ni vecinos, ni amigos, ni redes sólidas’. La revolución es acabar con eso y hacer que prevalezcan las necesidades naturales sobre las del mercado”.

Fuente: http://mas.asturias24.es/secciones/entrevistas-en-el-toma-3/noticias/el-capitalismo-trata-como-trastorno-de-personalidad-lo-que-antes-se-consideraba-lealtad-coherencia-u-honradez/1451271184

El ‘Mein Kampf’ de Hitler de nuevo en la librería más próxima

Las cadenas de televisión han anunciado a bombo y plantillo la reedición del “Mein Kampf” de Hitler. Da la impresión de que, hasta ahora, ese libro estaba prohibido, lo cual es falso.Lo novedoso no es la reedición del libro; lo realmente sorprendente es la publicidad que le han dado.

Las noticias han asegurado, además, que su “liberación” ha sido posible gracias a que este año 2016 caducan los derechos de autor. ¿Pretendió Hitler sacar un dinerillo cobrando por las ventas de su libro?, ¿realmente pensaba en eso cuando estaba en la cárcel?

Pero empecemos por el principio: Hitler no escribió el “Mein Kampf”; a lo máximo se lo dictó a Rudolf Hess y, en lo que a mi respecta, si en la obra hay alguna idea, creo que corresponde más a Hess que a Hitler.

La parafernalia de la noticia justificaba esta reedición diciendo que no se trataba de hacer propaganda del nazismo sino de presentar una obra “crítica” avalada por prestigiosos historiadores y bla, bla, bla.

Pero no creo que haya habido ningún nazi que se haya convencido de su ideología leyendo una obra que es soporífera y farragosa. Es más, no creo que los nazis se caractericen por su afición a la lectura sino, más bien, por quemar libros.

Por seguir aclarando las cosas: dudo mucho que la reedición “crítica” de cualquier otro tipo de obra política del siglo pasado obtenga nunca tal publicidad por parte de las cadenas de televisión.

Como es costumbre en ese tipo de noticias, la verdad está ausente. En España el “Mein Kampf” es una obra de libre disposición que nunca ha tenido ningún problema de censura.

La censura es un problema europeo, un asunto de mala conciencia por haber sido Europa la cuna del nazismo, de las grandes guerras y las grandes matanzas. Los europeos, que se creen a sí mismos el ombligo del mundo, necesitan la censura para exorcizar sus fantasmas porque siguen viviendo con ellos.

En otros continentes no ocurre lo mismo. Por ejemplo, hace años que en la India la Editorial Jaico y otras cinco parecidas editan una y otra vez el “Main Kampf”.

En internet el “Mein Kampf” siempre ha estado disponible. ¿Por qué se ha orquestado ahora esta campaña con el libro? Porque el fascismo está de moda, pero está de moda en Europa, donde los fantasmas obligan a disfrazar el fenómeno con otros nombres, como el de “ultras”.

En Grecia un partido nazi como “Amanecer Dorado” concurre a las elecciones y tiene representación parlamentaria.

En Croacia los ustachis están eufóricos desde la “independencia” del país y convocan grandes conciertos en el Estadio Maximir a los que acuden con sus boinas y camisas negras, al más viejo estilo.

El presidente turco Erdogan ha declarado que le gustaría ejercer los mismos poderes que tuvo Hitler y, posiblemente, de la misma manera, un indicativo de una marea de fondo que hay en los partidos parlamentarios turcos calificados púdicamente como “nacionalistas”.

Los “nacionalistas” turcos lo son casi tanto como los del Frente Nacional de Le Pen en Francia, otro partido con amplia representación institucional escondido bajo mil eufemismos que impiden llamar a las cosas por su nombre.

¿Qué os voy a contar de Ucrania, de Svoboda, de Pravy Sektor, del Batallón Azov o de la masacre de Odesa que no sepáis ya?

¿Y de Jörg Haider en Austria, donde los nazis se llaman “El Partido de la Libertad”? Es algo típico de Europa, el baluarte de las libertades por antonomasia.

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