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Día: 28 de diciembre de 2015 (página 1 de 1)

Los kurdos de YPG prefieren colaborar con Estados Unidos antes que con Rusia

Rusia ha estado tratando de incorporar a las milicias kurdas de YPG (Unidades de Protección Popular) al frente de lucha contra el yihadismo en Siria. Pero después de cinco encuentros, no han alcanzado un acuerdo porque YPG prefiere colaborar con el imperialismo estadounidense.

Los encuentros entre los rusos y los kurdos tuvieron lugar a semana pasada en el aeropuerto Humaimim. Las YPG estuvieron representadas por Redor Khalil, su portavoz oficial. La delegación rusa estaba formada por un general y cuatro oficiales. Estaba previsto que a las reuniones se incorporaran también oficiales sirios.

Los rusos aprovecharon el viaje para visitar Hasaka y otros puestos avanzados de la región. Recorrieron las zonas controladas por los kurdos y otras dominadas por el ejército regular sirio.

Las milicias kurdas exigen como condición previa el reconocimiento por el Estado sirio de la autonomía antes de iniciar cualquier tipo de colaboración. También piden hacer el servicio militar en la YPG, que están situadas en la provincia de Hasaka, y no en las filas del ejército sirio.

Asimismo reclaman la aceptación de la lengua kurda y permitir enseñarla. A cambio ofrecen 50.000 combatientes para luchar contra el Califato Islámico de manera coordinada con el ejército sirio. Sin embargo, los kurdos no tienen más de 25.000 combatientes.

Da la impresión de que los rusos llegan tarde porque la cooperación de los kurdos con Estados Unidos se ha ampliado en las últimas semanas. Estados Unidos ha reparado el aeropuerto Abu Hajar, en Hasaka, para que puedan operar helicópteros. Militares y técnicos estadounidenses trabajan para restaurar otro aeropuerto al norte de Rmelan, también en Hasaka, para recibir aviones militares de carga.

La campaña de reclutamiento forzoso de las YPG ha producido situaciones tensas en algunas zonas. Los árabes, e incluso los kurdos que militan en otros partidos
políticos, no quieren combatir en las YPG. En el pueblo de
Al-Suwaidiya, en la zona rural de Al-Malikiya las YPG detuvieron a
muchos jóvenes que se negaban a incorporarse a filas. Los vecinos
respondieron atacando las patrullas del Al-Asayesh (policía), salvando a 9
jóvenes de la detención y expulsando a las patrullas kurdas, aunque
éstas pidieron refuerzos que cercaron al pueblo y detuvieron a 38 de los
que se manifiestan contra el servicio militar obligatorio.
Las milicias YPG se crearon hace más de tres años y se las considera como el brazo armado del Partido de la Unión Democrática (PYD). Una parte de sus combatientes son militantes -turcos y kurdos- del MLKP, el Partido Comunista Marxista-Leninista de Turquía.

Las YPG controlan zonas que alcanzan los 24.000 kilómetros cuadrados, es decir, el doble del área del Líbano. Paulatinamente se han convertido en una fuerza importante en la guerra contra los yihadistas, así como en uno de los pilares de la autonomía en las regiones kurdas del norte de Siria.

La peor ola de islamofobia en Estados Unidos

Los ataques islamófobos se han disparado en especial tras los atentados de noviembre en París, Francia y de hace unas semanas en San Bernardino, California.

Según el Consejo de Relaciones Islámico-Estadunidenses, ha habido un total de 71 ataques contra mezquitas o centros culturales y religiosos asociados al Islam en Estados Unidos en lo que va de 2015, 29 de los cuales ocurrieron tras los atentados de París y 15 tras la masacre de San Bernardino.

El Consejo atribuyó esta situación a un alza en la retórica antimusulmana por parte de políticos republicanos, y señaló en especial el discurso xenofóbico del aspirante presidencial republicano Donald Trump, quien propuso prohibir temporalmente la entrada de musulmanes en Estados Unidos.

Asimismo, el Consejo condenó el llamamiento del aspirante presidencial republicano Ben Carson para que en Estados Unidos no se permitiera a un musulmán ser presidente.

El portavoz del Consejo, Ibrahim Hooper, expresó que los miembros de muchas organizaciones musulmanas, además de la que representa, han sufrido en el último mes un incremento en las amenazas de muerte, así como el envío de paquetes sospechosos que han obligado a realizar desalojos.

Por su parte, Sayyid Ali, representante del Congreso Musulmán en Estados Unidos, criticó los discursos de odio que buscan instigar temor en los estadunidenses. En entrevista Ali ha señalado que todos en su comunidad saben que deben condenar el terrorismo, cualquiera que sea su manifestación, pero que eso no los ha eximido de ser víctimas de acoso y ataques.

“Muchos de mis conocidos han sufrido cada vez más acoso en las últimas semanas, actos islamofóbicos, de discriminación y de odio tras los incidentes de París, pese a que a nosotros también nos entristecieron mucho esas agresiones”, dijo Ali, en referencia a los atentados perpetrados el 13 de noviembre pasado en París, que dejaron 130 muertos.

Crimea después de su incorporación a Rusia

El 18 de marzo de 2014 Crimea celebró un referéndum sobre la reunificación con Rusia. Un año después un poco más del 95 por ciento de los habitantes de Crimea se expresaron a favor de ser parte de Rusia tras el golpe de Estado en Ucrania, orquestado por los oligarcas, Unión Europea y Estados Unidos.Un año después de la anexión de Crimea, todos los sondeos demostraron que los vecinos –ucranianos, étnicos rusos o tártaros– están de acuerdo en una cosa: la vida con Rusia es mucho mejor que la vida con Ucrania.

En su publicación, la edición norteamericana de la revista Forbes publicó los resultados de las encuestas sociológicas de dos estructuras autorizadas occidentales, una la institución Gallup de Estados Unidos y la otra GFR alemana. Esta última está entre las cuatro principales “oficinas” sociológicas en el mundo. Así que para dudar de los resultados de los estudios creo que no hay razón.

Por consiguiente en las páginas de Forbes el periodista estadounidense, Kenneth Rapoza, en su artículo “One year after Russia annexed Crimea: Locals prefer Moscow to Kiev” (*) dice que la situación en Crimea es diametralmente opuesta, y en Ucrania es muy diferente de lo que suele decir el Departamento de Estado de Estados Unidos.

Durante los últimos meses en Crimea poco ha cambiado, destaca Kenneth Rapoza. A pesar de todas las declaraciones de Kiev, Bruselas, Washington y de la OSCE, la mayor parte de la población de la península de Crimea cree que el referéndum sobre la cuestión de la secesión de Ucrania era legítimo. En algún momento Occidente tendrá que reconocer el derecho a la autonomía de Crimea. Si tan sólo todos decidimos que los residentes locales, entrevistados por Gallup y GFR, contestaban las preguntas en la presencia de agentes del FSB (antes KGB), debajo de un arma de fuego, dice Kenneth Rapoza.

En junio de 2014 el Instituto Gallup en cooperación con Broadcasting Borrad of Governors preguntó a los residentes de la península de Crimea, sí los resultados del referéndum celebrado el 16 de marzo de 2014 reflejaban el verdadero estado de ánimo de las personas. El 82,8 por ciento de los encuestados en la península de Crimea dijo que sí se reflejaban. Cuando los investigadores dividieron a los participantes en grupos de acuerdo a sus pertenecientes étnicos, se encontró que 93,6 por ciento de la etnia rusa y 68,4 por ciento de los ucranianos tienen fe en la legitimidad del referéndum. Asimismo, cuando a los habitantes de Crimea les preguntaron si se mejorará la vida de sus familias al unirse a Rusia, una respuesta afirmativa se le dio a un 73,9 por ciento de los encuestados, y el negativo sólo el 5,5 por ciento.

En febrero de 2015 los resultados de una encuesta realizada por la empresa alemana GFK mostraron que la actitud de la gente no ha cambiado. A la pregunta “¿Aprueba usted la anexión de Crimea?” El 82 por ciento de los encuestados respondió “definitivamente sí” y 11 por ciento “Sí, en su mayor parte”. Sólo el 2 por ciento de los encuestados dijo que no aprueban la anexión. El 3 por ciento de los encuestados no respondió.

La inmensa mayoría de la población de Crimea no cree que los obligaron a engaño a votar por la anexión: creen que ellos y sus familias estarán mejor con Rusia, y no con Ucrania. En 2014 el 83 por ciento de la población de Crimea participó en un sufragio universal y casi el 97 por ciento de ellos estaban a favor de la reunificación con Rusia. Pues la mayoría de los habitantes de la península de Crimea son étnicamente rusos.

Estados Unidos intentó centrarse en la necesidad de proteger los derechos de las minorías étnicas de la península, exactamente a los tártaros, que constituyen aproximadamente el 10 por ciento de la población de Crimea. Del 4 por ciento de los tártaros que dijeron que ellos no aprueban la anexión de Crimea, la mayoría –55 por ciento– han explicado que ellos creen en el hecho de que la anexión tuvo que ser llevada a cabo de acuerdo con las leyes internacionales y con el consentimiento de Kiev. El otro 24 por ciento dijo que la votación en el referéndum se había celebrado “bajo presión”, que, lo más probable, significa unas amenazas políticas o militares destinadas a sacar a la gente a votar para la anexión a Rusia.

Según la encuesta de GFK al preguntar a los habitantes de Crimea, si va a hacer una evaluación justa de los eventos en Crimea por parte de los medios de comunicación de Ucrania, sólo el 1 por ciento de los encuestados dijo que los medios ucranianos “proporcionan información absolutamente fiable”, y sólo el 4 por ciento dijo que la información era “más fiable” que la mentira.

Sólo el 13 por ciento de habitantes de Crimea creen que su situación financiera se ha deteriorado en el último año. El 21 por ciento de la población considera que su situación financiera por el año mejoró significativamente, el 30 por ciento que sólo mejoró, el 35 por ciento dijo que su situación se mantuvo en el mismo nivel que el año pasado. En comparación, en Ucrania, al mismo tiempo, los sociólogos ucranianos dicen que 94 por ciento de la población declaró un fuerte deterioro en su bienestar.

Los resultados de las encuestas de Gallup y GFK muestran que ahora Ucrania está profundamente dividida, señala Kenneth Rapoza. Las diferencias en los puntos de vista políticos, finalmente, amenazan la integridad territorial de Ucrania. Sólo el 19 por ciento de los residentes del este y 26,8 por ciento del sureste del país creen que Ucrania debería ingresar en la Unión Europea, mientras que en el oeste la idea de la necesidad de la adhesión a la Unión Europea mantenga 84,2 por ciento de la población. Casi 60 por ciento de los residentes de la zona norte del país coinciden en que Ucrania debe ser parte de la eurozona y aproximadamente la mitad de los residentes de la parte central están por la integración con la Unión Europea.

Por otro lado menos aún los residentes de este y del sureste de Ucrania apoyan la idea de la integración con la OTAN, y en las partes central y norte del país, sólo un tercio de la población está de acuerdo en que Ucrania debe unirse a la alianza militar occidental. Mientras tanto, en occidente, esta cifra alcanza 53 por ciento.

A pesar de la supuesta participación de Rusia en el movimiento separatista en el este de Ucrania, sólo 35,7 por ciento de los encuestados dijeron que ellos perciben la participación de Rusia, en su conjunto, positivamente, pues 71,3 por ciento de la población de Crimea se solidarizó con la posición de Rusia, como lo demuestra una encuesta realizada por Gallup el año pasado.

El hecho es que Crimea se convirtió en Rusia principalmente debido a la posición de sus habitantes. Y con “la euro-integración” en Ucrania no es tan simple.

(*) http://www.forbes.com/sites/kenrapoza/2015/03/20/one-year-after-russia-annexed-crimea-locals-prefer-moscow-to-kiev/

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