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Día: 19 de octubre de 2015 (página 1 de 1)

Un pintoresco debate sobre la lucha armada en Francia

Juan Manuel Olarieta

En Francia la lucha armada es algo cotidiano, más de lo que cabría esperar si uno es capaz de ir más allá de las noticias que se publican y lee también las que se esconden debajo del felpudo. Por ejemplo, una entrada de la Wikipedia francesa dice (*) que los disturbios callejeros en Francia son corrientes desde comienzos de los años setenta.

Casi cada día los autónomos queman los cajeros automáticos de los bancos de manera metódica. “Desde 1995 la quema de vehículos se ha convertido en una especie de ‘rito’ de Año Nuevo en ciertas ciudades francesas”, dice la Wikipedia.

No se trata de que se quemen media docena de vehículos, sino de varios miles de ellos. Tampoco es cosa de los excesos de una noche de fiesta; a veces los disturbios, como en Toulouse, se prolongan durante varios días y van acompañados de barricadas y enfrentamientos con la policía.

En París los antidisturbios ya no pueden patrullar las calles de los barrios por la noche; lo dejan para los helicópteros, decía el diario Le Monde en 2008. Ahora los han sustituido por drones. “Uno tiene la impresión de vivir una guerra civil en los barrios”, decía el periódico.

No obstante, a diferencia de España, allá se puede hablar de algo así sin miedo a que a uno le metan en la cárcel, por lo que se puede leer una gama de tonterías mucho más variada que aquí, que van desde el desprecio al “lumpen” hasta la apología de la guerrilla urbana.

Es lo que ha ocurrido con los recientes ataques de los obreros de Air France en huelga a los miembros de la patronal. A un diputado del Partido de la Izquierda, Jean-Luc Mélenchon, no se le ocurrió otra cosa que jalear la violencia de los trabajadores, algo que aquí sería impensable, sobre todo procediendo de un partido que se califica a sí mismo como “eco-socialista”.

Haciendo gala de izquierdismo, Mélenchon pedía más madera a los trabajadores. Para situarnos en la fauna parlamentaria gala, Mélanchon es un antiguo trotskista que pasó al Partido Socialista y luego encabezó el nuevo Partido de la Izquierda, una imitación del Die Linke alemán.

Un colega suyo, Julien Dray, otro parlamentario que comparte con él mucho recorrido político, se asustó y dijo lo siguiente en una entrevista en Canal+ sobre la famosa “espiral” de la violencia:

“Cuando uno comienza a arrancarse la camisa, después pasa a dar palos. Tras dar palos se secuestra y se ejecuta. Lo que él [Mélenchon] cuenta ya ha pasado en la historia.

Para todas las generaciones que están ahí y que aplauden, es un debate que ya hemos tenido: en 1970-71, la extrema izquierda se planteó la cuestión de la violencia. Y en Italia, por ejemplo, basculó hacia el terrorismo”.

En efecto, es una debate que ambos ya habían tenido, porque Dray proviene de las mismas cloacas trotkistas y socialdemócratas de Mélenchon, en las que ambos compartieron mesa y mantel. Pero no fue el debate sino el sabotaje violento de un mitin del desaparecido partido fascista Ordre Nouveau, en compañía de los maoístas del PCMLF, el que condujo a la ilegalización de la Liga Comunista francesa en 1973.

Dray advierte que la lucha armada es algo con lo que no se debe jugar. Mejor no abrir la caja de Pandora. Mejor no hablar siquiera de ello. Cuidado.

Llamémoslo como queramos: lucha armada, guerrilla urbana, motines, disturbios, sabotajes, terrorismo… En Francia nada de eso existe porque alguna organización especialmente radicalizada haya realizado un llamamiento a las armas. Se equivocan, pues, quienes creen lo contrario y hacen depender la lucha armada de tales o cuales siglas.

No hay huelgas porque haya sindicatos, sino al revés. Tampoco hay lucha armada porque haya organizaciones que la propugnen, sino al revés. A ver si nos vamos enterando…

(*)  https://fr.wikipedia.org/wiki/%C3%89meutes_urbaines_fran%C3%A7aises

La Legión hace maniobras militares cargada con 200 kilos de hachís

El sábado la Policía Militar y la Guardia Civil encontraron 200 kilos de hachís en un camión de la Legión que se trasladaba de Ceuta a Almería para realizar maniobras militares.

El hallazgo fue posible porque el conductor de uno de los camiones de la Legión desplazado a Andalucía denunció la aparición en uno de los vehículos de varias mochilas con la droga.

Los legionarios habían superado «sin problemas» los controles ordinarios sobre su equipamiento, que se realizan antes de salir hacia la Península para participar en maniobras militares de esta naturaleza.

Los vehículos y sus tripulantes embarcaron el miércoles en el buque del Ejército de Tierra Martín Posadillo desde el puerto de Ceuta con destino al de Almería. El resto del personal salió de Ceuta por ferry hasta Algeciras y autobuses hasta el punto de destino.

Es bastante frecuente que en sus desplazamientos la Legión cargue con más drogas que cañones. Hace tres años, la Guardia Civil ya localizó 700 kilos de la misma droga en un cuartel ubicado en Ceuta de la Unidad Logística (ULOG) número 23, y hace tres años dos militares fueron condenados por utilizar una patrullera para trasladar 224 kilos de hachís hasta las costas andaluzas.

En 1996 la Guardia Civil de Albacete también incautó 225 kilos de hachís ocultos en varios vehículos militares pertenecientes a la Legión en el campo de maniobras albaceteño de Chinchilla.

Las incautaciones no son de unos pocos gramos. Con tanto hachís en el Cuerpo, no es extraño que se produzcan desfiles como el que encabeza esta noticia. Están como cabras.

El Tribunal de Cuentas asegura que el AVE va hacia la quiebra

El Tribunal de Cuentas asegura que el AVE es financieramente insostenible pero el gobierno de Rajoy fía el futuro de la Alta Velocidad a su Plan de Empresa, que pasa por completar la red en ejecución y conseguir un incremento significativo de viajeros que, a su vez, asegure la sostenibilidad a largo plazo de la red pública de alta velocidad.

En su “Informe de fiscalización de la financiación de las infraestructuras ferroviarias en el periodo 2011-2013”, el Tribunal de Cuentas cifra en 9.142 millones de euros la deuda a devolver a partir de 2017, cantidad que se incrementará en los siguientes ejercicios al concluir los periodos de carencia de los préstamos del Banco Europeo de Inversiones.

Esta abultada deuda, junto con unos cánones por uso de las infraestructuras que apenas cubren la mitad de los costes, hacen temer al Tribunal por la sostenibilidad de las cuentas de Adif, ya que los ingresos previstos son “insuficientes” para cubrir el mantenimiento, lo que no se solucionará con la futura liberalización, ya que en principio no se tiene en cuenta incluir en la balanza los gastos financieros y de amortización.

Por eso, el Tribunal de Cuentas recomienda al Ministerio de Fomento y a Adif revisar la política de cánones ferroviarios, introducir el “principio de racionalidad” en la ejecución de gastos, limitar las inversiones “altamente deficitarias” y ajustar “mejor” los proyectos a realizar a las perspectivas de financiación, “priorizando la evaluación socioeconómica” de cada iniciativa, dado que aún quedan 28.396 millones de euros para completar la red de alta velocidad.

Capturado un peligroso alijo que contenía toneladas de libros

El jueves pasado el portal de noticias Raialyoum publicó una información (*) más que curiosa: los servicios de seguridad tunecinos habían capturado 25 toneladas de libros takfiríes enviados desde “un país árabe” cuyo nombre no querían desvelar.

Es una noticia tan importante como si en lugar de libros hubieran capturado 25 toneladas de explosivos, o de armas, o de municiones.

¿Por qué la policía tiene que intervenir para una operación similar?, ¿por qué no intervino un bibliotecario y llevó el alijo de libros a una universidad, por ejemplo?

¿Desde qué país árabe se enviaron los libros?, ¿por qué la noticia no da su nombre? Un país debería estar agradecido de que otro le envíe libros en lugar de bombas, o drogas. ¿Por qué ocultar a alguien que envía libros?

La explicación debería ser más sencilla de lo que parece: los libros son una forma de lucha ideológica como cualquier otro medio: televisión, internet, escuela… La expansión de Estados Unidos a partir de 1945 no sólo fue económica y militar, sino también ideológica. Por eso la CIA y las embajadas de Estados Unidos también regalaban libros, creaban universidades, producían películas y abrían emisoras de radio por todo el mundo. Hoy nosotros pensamos como lo hacemos, nos gusta cierto tipo de cine y cierto tipo de música porque hemos mamado más de la “american way of life” que de las ubres de nuestras respectivas madres.

Lo mismo hace Arabia saudí, que es el país al que se refiere la noticia, en el mundo árabe: sustituir el islam autóctono por el takfirismo. No es sólo una suplantación ideológica, sino también política. Va ligada a la creación de nuevos partidos políticos yihadistas, ONG caritativas, madrasas y mezquitas.

En una entrevista a la agencia de prensa alemana Deutsche Presse Agentur, el suizo Riadh Sidaoui, director del Centro Árabe de Investigaciones y Análisis Políticos y Sociales de Ginebra analiza este fenómeno ideológico en el norte de África.

“Hay demasiado dinero que los países del Golfo derrochan sin medida en asociaciones llamadas religiosas cuyo objetivo real es el aniquilamiento del Madhab malekita y la naturaleza sufí de la práctica del islam en nuestras sociedades y su sustitución por la corriente wahabita”.

En el norte de África el malekismo es la corriente islamista más extendida que Arabia saudí trata de erradicar y sustituir por la suya propia. Pero lo mismo ocurre en otros países de mayoría musulmana, como dice Sidaoui:

“Esos países [del Golfo] hicieron lo mismo en Afganistán y Pakistán y el resultado fue la creación de los talibanes”.

Ahora bien, para que los países del Golfo (Arabia saudí, Qatar, Emiratos Árabes) pudieran lograr ese predominio ideológico en ciertos países no fueron suficientes los libros; hizo falta mucho dinero, asociaciones, periódicos, universidades…

El idealismo no entiende estas cosas. Del mismo modo que cree en eso que llaman “los mercados”, también cree en eso que llaman “las ideas”, y en su cabeza imagina que ambos (ideas y mercados) se mueven por sí mismos, por esa “mano invisible” a la que se refería Adam Smith.

Algo o alguien difunde determinadas ideas, al mismo tiempo que censura otras. Además, para que unas determinadas ideas se conviertan en dominantes en países tan vastos como la cristiandad o el islam, tienen que ser financiadas y apoyadas por países que son dominantes económica, política y militarmente.

(*) http://www.raialyoum.com/?p=330170

La economía china es aún mayor de lo que parece

El primer ministro chino, Li Keqiag, suele decir que para saber cómo está la economía es más seguro comprobar los niveles del consumo eléctrico o de transporte que analizar las estadísticas.

Eso es aún más importante cuando se trata de cuantificar la economía de un país tan diverso que tiene 1.400 millones de habitantes que aún viven en épocas distintas de la historia.

Los que tratan de seguir manteniendo la ficción de que Estados Unidos es el número uno mundial en todo aseguran que la economía de China es más pequeña de lo que se dice.

El PIB chino es de más de 10 billones de dólares, lo que representa un 16,7 por ciento de la economía mundial.

Sin embargo, el tamaño depende de la manera de medir y de los términos de comparación. En magnitudes como la paridad de poder adquisitivo, por ejemplo, China ya ha adelantado a Estados Unidos como primera economía mundial.

El director de mercados emergentes en Franklin Templeton, Mark Mobius, sostiene que hay una parte de la economía china que no está contabilizada en las estadísticas oficiales, ya que «el país está pasando de ser una economía orientada a la producción y la fabricación a convertirse en una economía dirigida por el sector servicios». Y en esta transición las cifras tardan en actualizarse.

Los expertos de Rhodium Group opinan lo mismo: la economía de China es más grande de lo que los datos oficiales sugieren. Los economistas de esta firma sostienen que el sector servicios es de los más complicados de medir. Además, el sector de la construcción es todavía más grande de lo que las estadísticas reflejan.

El tamaño de la economía es relativamente importante, puesto que un PIB más grande hace que la deuda en términos relativos (deuda/PIB) sea menor. Además, la productividad por trabajador también sería más elevada de lo que se están publicando.

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