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Día: 17 de octubre de 2015 (página 1 de 1)

Burkina Faso reabre la investigación del asesinato de Sankara

Una vez superado el golpe de Estado, el gobierno de Burkina Faso reabrirá la investigación del asesinato de Thomas Sankara, llamado “El Che Guevara Africano” que gobernó entre 1983 y 1987.La reapertura de la investigación ha coincidido con el 27 aniversario de su muerte, que se produjo el 15 de octubre de 1987 tras el cruento golpe de Estado que llevó al poder a Blaise Campaoré, una marioneta del imperialismo.

“Si un día me matan, él será mi verdugo”, decía Sankara en las mismas narices de Campaoré, que entonces se hacía pasar por su amigo.

En mayo fue exhumado su supuesto cadáver, junto con los de otros 12 colaboradores más. Aunque aparentemente la ropa del cadáver pertenece a Sankara, desde el exilio su mujer no ha dejado de alertar para cerciorarse de que se trata de sus restos.

El cadáver aparece acribillado a balazos. Sin embargo, el director de sanidad en el momento de su asesinato, el coronel Fidel Guebré, anunció que había muerto de muerte “natural” y ha sido acusado de falsificación de documentos públicos.

Ahora la duda es si el gobierno burkinabés se atreverá a pedir a Marruecos la extradición de Blaise Campaoré. El Presidente del gobierno de transición, Michel Kafando, así lo prometió en su discurso de investidura. El criminal ex-presidente, que hasta entonces estaba refugiado en Costa de Marfil, huyó a Marruecos, donde se esconde actualmente.

En todo África el capitán Sankara es una leyenda. Cuando el 3 de enero de 1984 se crearon los tribunales revolucionarios en Burkina Faso, pronunció un discurso de inauguración en el que dijo lo siguiente:

“Mientras haya opresión y explotación, habrá siempre dos justicias y dos democracias: la de los opresores y la de los oprimidos, la de los explotadores y la de los explotados. La justicia bajo la revolución democrática y popular será siempre la de los oprimidos y los explotados contra la justicia neocolonial de ayer, que era la de los opresores y los explotadores”.

Estados Unidos pide al CNI que proteja sus bases militares en España

Las bases militares que Estados Unidos tiene en suelo español son uno de los objetivos de los yihadistas. Por ello, el Pentágono ha solicitado un “mayor esfuerzo” de los servicios secretos españoles a la hora de interceptar información terrorista.

Fue una petición expresa del secretario de Defensa norteamericano durante su visita a las instalaciones de los servicios de inteligencia. Pese a las múltiples operaciones policiales contra células de captación yihadista en España, el nivel de alerta antiterrorista continúa en el nivel cuatro, equivalente a un riesgo alto de atentado.

Uno de los objetivos principales del Califato Islámico, y no sólo en España, son las fuerzas militares involucradas en la alianza internacional para frenar el yihadismo en Siria e Irak. El grupo de Al Baghdadi ha hecho múltiples menciones en sus discursos y amenazas a los “cruzados”, haciendo especial hincapié en golpear intereses de Estados Unidos en todo el mundo.

Esos intereses en España tienen dos localizaciones muy claras: las bases militares de Rota y Morón de la Frontera. La primera es base de operaciones del Escudo Antimisiles, y desde la segunda opera el contingente de marines que forma la fuerza de reacción rápida contra el terrorismo en el norte de África.

Ese es uno de los puntos que se ha tratado en la reciente reunión entre el ministro de Defensa Pedro Morenés, el secretario de Defensa estadounidense Ashton Carter, el embajador James Costos y el secretario de Estado Director del CNI, el general Sanz Roldán.

Poco ha trascendido públicamente de esa visita de Carter a las instalaciones del CNI, más allá de que se trataba de la primera vez que el jefe del Pentágono conocía en persona el cuartel general de la inteligencia española. Sin embargo, las voces a las que ha tenido acceso ECD aseguran que el terrorismo yihadista y la presencia de bases estadounidenses en España fue uno de los temas clave.

El encuentro de alto nivel, y muy reservado, dejó una petición expresa por parte representante del Gobierno norteamericano: pidió al CNI y a los servicios antiterroristas españoles un “mayor esfuerzo” en la obtención de información sobre posibles complots terroristas contra las instalaciones de uso estadounidense en la Península.

Además, ofreció la colaboración de los servicios de información civiles y militares de Estados Unidos, cuyos efectivos en España han sido reforzados desde la pasada primavera con el aumento de la amenaza.

En el caso de Rota, no es la primera vez que la base está relacionada con un complot terrorista. En 2003 fue desarticulado en España el llamado denominado “Comando Dixán”, que planeaba atentar contra la base gaditana usando jabón de lavadora, lo cual causó hilaridad en el mundo entero.

De hecho, en los últimos años se han hecho frecuentes los viajes de miembros de cuerpos policiales estadounidenses, como el FBI, a España, especialmente a Ceuta y a Melilla, para investigar pistas sobre posibles planes terroristas contra sus intereses.

Fuente: http://www.elconfidencialdigital.com/defensa/Unidos-CNI-Rota-Moron-yihadismo_0_2582741706.html

Olga Benario, la vida heroica de una militante comunista

Olga Benario nació en Munich en 1908. Era hija de un abogado judío Leo Benario y de Eugénie Gutmann. Cuando tenía quince años ingresó en las Juventudes Comunistas y más tarde vivió en Berlín con Otto Braun, un escritor y militante comunista experimentado.

Ambos se destacaron en las luchas contra las bandas nazis de matones, hasta que fueron detenidos en 1927. Aunque ella fue liberada, Braun no, siendo acusado de «traición a la patria».

Un años después participó en el asalto a la prisión de Moabit, en pleno centro de Berlín, a punta de pistola, logrando liberar a Braun. Los persiguieron, las fotos de ambos circularon por toda la prensa alemana, se ofrecieron recompensas por pistas sobre su paradero, pero lograron fugarse a la Unión Soviética.

En 1931 se separó de Braun y se unió por un tiempo al oficial soviético B. P. Nikitin.

En la URSS se convirtió en oficial del Ejercito Rojo y recibió entrenamiento militar y político impartido por la Escuela Lenin en Moscú.

Participó activamente en la movilización de los sindicatos por el cumplimiento de los planes quinquenales.

En 1934 fue enviada desde Leningrado a Brasil por encargo de la Internacional Comunista, para apoyar la preparación de la insurrección. Viajó en compañía del dirigente comunista brasileño Luis Carlos Prestes, a quien el novelista Jorge Amado llama “El Cavaleiro da Esperança” en la extraordinaria novela “Los subterráneos de la libertad”.

Después se convirtió en su compañera y tuvo con él una hija, llamada Anita Leocadia.

En Brasil fundó la Alianza Nacional Libertadora, movimiento creado para preparar la insurrección contra el gobierno de Getulio Vargas. Fue un error. Ni Prestes ni la Internacional Comunista comprendieron el carácter nacionalista y progresista de aquel gobierno, y en 1935 promovieron la llamada “intentona comunista”.

El gobierno logró sofocarla y tanto Olga Benario como Prestes fueron detenidos. Pero Olga estaba embarazada y, poco después, fue entregada por el régimen de Getulio Vargas a la Alemania nazi.

Fue encarcelada primero por la Gestapo en la prisión de mujeres de Barnimstrasse, donde nació su hija, que por ser considerada brasileña, pudo ser reclamada por su abuela Leocadia. Con el avance del III Reich en Europa y el temor a que Anita volviera a caer en manos de los alemanes, Leocadia acompañada de su hija Ligia deciden trasladarse a México. Olga fue transferida al campo de concentración de Lichtenburg y luego al de Ravensbruck.

En la última carta que Olga le escribió a Carlos Prestes y a su hija se despide de ellos, con la certeza de que le quedaba poco tiempo de vida: «He luchado por lo justo, por lo bueno y por lo mejor del mundo… Quiero que me entiendan bien: prepararme para la muerte no significa que me rinda, sino saber hacerle frente cuando llegue».

En febrero de 1942, un poco antes de cumplir los 34 años, fue enviada al campo de exterminio de Bernburg, en donde fue asesinada en una cámara de gas.

Tanto en la antigua República Democrática Alemana como en el Brasil actual, muchas plazas y calles llevan su nombre. Fernando Morais escribió en portugués una biografía anovelada sobre la vida de Olga, llevada al cine en 2004.

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