Por ejemplo, la conocida periodista Jenan Moussa que trabaja para la cadena de televisión Al-Aan TV de los Emiratos Árabes Unidos siempre se ha mostrado partidaria abiertamente del “Ejército Libre de Siria”… hasta ahora.
Sus reportajes para la televisión eran claramente tendenciosos y propagandísticos contra el gobierno de Damasco. En su cuenta de Twitter @jenanmoussa tiene más de 100.000 seguidores.
Le ha costado bastante darse cuenta de que entre el fantasmal “Ejército Libre de Siria” y los yihadistas no hay mucha diferencia. Ahora en los mensajes de su cuenta se lamenta de que también dicho “Ejército” imponga una determinada vestimenta a las mujeres, lo mismo que el Califato Islámico o el Frente Al-Nosra.
En Idlib el “Ejército” impuso el velo a las mujeres en una campaña llamada “Mi velo es mi castidad”.
En otro mensaje la periodista comenta que el referido “Ejército” no puede oponerse a los yihadistas porque podría resultar aplastado por ellos, lo cual ya ha sucedido en algunas zonas.
A diferencia del Frente Al-Nosra y el Califato Islámico, el “Ejército Libre de Siria” no tiene tribunales, por lo que si algún responsable comete alguna falta, quien le juzga son los otros dos grupos, especialmente el Frente Al-Nosra, al que se ve supeditado.
En ciertas regiones, comenta Moussa en uno de sus mensajes, el Frente Al-Nosra le permite operar al “Ejército” porque a través suyo obtiene los misiles TOW que les entregan los imperialistas. El referido “Ejército” se convierte así en un intermediario entre los imperialistas y los yihadistas.
Algo parecido le ha ocurrido al periodista alemán Jürgen Todenhöfer que el año pasado viajó por las zonas controladas por el Califato Islámico. Cuando en un vídeo le preguntaron por la opinión que tienen los yihadistas sobre el “Ejército Libre de Siria”, respondió:
“Se mofan de ellos. No se lo toman en serio. Dicen ‘el Ejército Libre de Siria es nuestro mejor suministrador de armas. Cuando tienen un buen arma nos la venden’. Por el contrario, a Al-Assad sí se lo toman en serio. Se toman las bombas en serio. En cambio el Ejército Libre de Siria no juega ningún papel importante”.
El Frente Al-Nosra está satisfecho de que el Califato Islámico concentre la atención mediática. Les ayuda a jugar el papel de moderados. Una edición reciente de Al Risalah, la revista del Frente en inglés, entrevista a un australiano que milita en la organización:
“Le debemos algo importante al Califato Islámico. Antes la gente pensaba que Al-Qaeda y los muyaidines, en general, como extremistas y los que no participaban en la yihad como musulmanes normales, moderados, que seguían un camino centrista”, explica el australiano en la entrevista.
“Pero ahora la verdad ha salido a la luz. Los muyaidines están en la moderación, el buen camino, y los extremistas son el Califato Islámico”.
Los que imponen una forma de vestir islámica estricta a las mujeres en Idlib y que castigan a las que desobedecen, son a los que Estados Unidos se refiere cuando acusan a Rusia de haber bombardeado las posiciones que no son del Califato Islámico o rebeldes “moderados”.
Bajo el código @THE_47th, escribe en Twitter alguien que quiere derrocar al actual gobierno de Damasco y tiene 26.000 seguidores. Ayer se le encendieron las bombillas de la cabeza y escribió lo siguiente:
“No hay una sola figura creíble, prometedora y aglutinadora en la oposición siria que se pueda presentar contra Assad”.
Tiene razón. Por eso Estados Unidos jamás aceptará un plan que incluya elecciones libres en Siria en las que Bashar Al-Assad se pueda presentar. Saben que las ganaría.







