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Día: 10 de septiembre de 2015 (página 1 de 1)

La concentración bancaria como remedio ante al desplome financiero en Europa

Un reciente estudio sobre 130 bancos, directamente supervisado por el Banco Central Europeo, ha revelado que los bancos del sur de Europa, que suponen la mitad de los activos del sistema financiero de la eurozona, siguen teniendo dificultades. Los identificados como vulnerables padecen caídas en sus cotizaciones bursátiles, así como problemas por la morosidad de las empresas europeas.

En cambio esos problemas no se dan en los bancos grandes, aquellos con activos de más de 500.000 millones de euros. Estos bancos han sido capaces de recortar el riesgo de morosos y aumentar sus provisiones. Pero aún así, el sistema bancario europeo sigue en crisis.

Los bancos pequeños tienden una clientela concentrada geográficamente. Si la economía sufre, también lo harán los bancos, lo que hace que el futuro de la economía local vuelva a entrar en crisis. Es un círculo vicioso que además seguiría elevando los préstamos sin garantías de devolución. Esta debilidad -dicen- es la causante de que en Europa no fluya el crédito como debe.

Para combatir la fragilidad del sistema bancario, la Unión Europea se ha centrado en dar una única respuesta: inyectar más capital en los bancos. Incluso después de los test de stress del BCE, siguen centrados en ver cuánto más capital necesita el sistema bancario.

Bruegel, un equipo de expertos al servicio del capital financiero, sostiene que la recapitalización bancaria no es suficiente: «La problemática real en Europa es que los bancos en dificultades tienen problemas de gobernanza desde hace tiempo. A menudo o son propiedad del Gobierno o tienen lazos con él. Han sido durante tiempo fuente de patrocinio y de dudosos préstamos», señala el estudio.

La alternativa que propone Bruegel es la de acabar directamente con aquellos bancos que tienen problemas, con los más pequeños, es decir, reforzar la concentración de capital financiero.

Bruegel asegura que en Estados Unidos cerraron cientos de bancos desde que comenzó la crisis. En la zona euro, después de mucho esfuerzo, se han cerrado 51 y la política ha sido salvarlos de la quiebra con dinero público. Par Bruegel es hora de cerrar los bancos más débiles, o de lo contrario, Europa arrastrará el problema y se ralentizará la recuperación económica, como le ocurrió a Japón.

Europa tiene demasiados bancos y los grandes se tienen que comer a los pequeños.

Turquía marcha hacia la guerra civil

Selahattin Demirtas
En el transcurso de una rueda de prensa convocada ayer en Ánkara, la capital de Turquía, por el partido kurdo HDP (Partido Democrático Popular), el copresidente del mismo, Selahattin Demirtas, dijo que hay un riesgo de guerra civil en el país.

HDP es el partido independentista kurdo más importante de Turquía y el gobierno de Recep Tayyip Erdogan le acusa de ser el escaparate legal del PKK, cuyo máximo dirigente, Oçalan, permanece en prisión.

Los militantes del HDP y sus oficinas están siendo objeto de agresiones continuas, que se producen en paralelo con la escalada militar que vive Kurdistán y los ataques continuos del ejército contra las posiciones de las organizaciones revolucionarias e independentistas.

En la rueda de prensa Demirtas acusó al Estado de los ataques y de querer provocar una guerra civil. Los asaltantes son miembros del AKP, el partido islamista de Erdogan y del partido nacionalista MHP Devlet Bahçeli.

Por segunda noche consecutiva miles de fascistas han desfilado por varias ciudades turcas para denunciar a los “terroristas” del PKK y han quemado algunos locales, entre ellos la sede central, donde quemaron los archivos de la organización. Demirtas evaluó en 400 los ataques padecidos por el partido kurdo.

En la noche del martes también fue atacado en Estabul la sede del periódico Hürriyet, cercano a la oposición del gobierno de Erdogan. Es el segundo ataque en menos de 48 horas.

La destrucción se extendió a la sede del diario Sabah y de la televisión ATV. Más de 300 tiendas de pertenecientes a los kurdos padecieron grandes destrozos.

Por su parte, Erdogan se ha defendido diciendo que hablar de guerra civil es insensato y que el HDP debe optar entre la democracia y el terrorismo. Si el partido kurdo se alinea al lado del terrorismo, “debe atenerse a las consecuencias”, amenazó.

Erdogan se manifestó en presencia del presidente del Consejo Europeo, el polaco Donald Tusk, que está de visita en Ánkara.

Tras la intervención de Erdogan, la fiscalía turca ha incoado un atestado contra Demirtas por insultos al presidente de la República, apología de una organización terrorista e incitación al crimen.

Además, la fiscalía ha pedido al Parlamento que levante la inmunidad de Demirtas, que es diputado del HDP.

La tensión es máxima como consecuencia de las elecciones previstas para el 1 de noviembre. Si bien es poco probable que el AKP obtenga una mayoría, podrían hacerlo en alianza con el
nacionalista MHP. Si el AKP no consigue el poder, el Califato Islámico podría extender su campo de operaciones a Turquía.

En Kurdistán no es que haya un riesgo de guerra civil sino que hay, en la práctica, un estado de guerra. El ejército ha asesinado a más de un millar de ciudadanos kurdos, mientras que combatientes de la resistencia kurda han ejecutado a más de 50 soldados y policías.

El estado de guerra amenaza con extenderse a otras zonas. Ayer Demirtas y otros diputados del HDP iniciaron una marcha para romper el bloqueo impuesto desde hace seis días sobre la ciudad de la Cizre, donde 7 civiles ya han muerto.

China se prepara para una fuga masiva de capitales

En China la Administración Estatal de Divisas, la división del Banco Central responsable de la gestión de la divisa, ha ordenado en los últimos días a las entidades financieras que refuercen los controles sobre todas las transacciones en divisas extranjeras.

Pekín se esfuerza por frenar los efectos colaterales de la devaluación en cadena del yuan el mes pasado y la posible subida de los tipos de interés en Estados Unidos.

La SAFE ha ordenado a los bancos y a las entidades financieras que presten especial atención a la práctica de facturar más exportaciones de las que en realidad se producen, una corruptela empleada para ocultar grandes salidas de capitales.

Hace mucho tiempo que China impone límites a la cantidad de divisas extranjeras que pueden comprar o vender los especuladores, pero esos controles se han roto en cierta medida en los últimos años al aumentar el uso del yuan en todo el mundo.

El giro en la política se produce después de que el Banco Central chino gastara 200.000 millones de dólares para evitar que el yuan sufriese una fuerte caída frente al dólar tras la devaluación del mes pasado. Aunque siguen siendo las más grandes del mundo, sus reservas sufrieron el mayor descenso de la serie histórica en agosto, cayendo en 94.000 millones de dólares a unos 3,56 billones.

Por primera vez desde que empezase a internacionalizar su divisa hace unos años, el Banco Central también ha intervenido en el mercado del yuan extracontinental para reducir la brecha entre los tipos de cambio de éste y del yuan nacional.

El Mossad israelí reconoce su apoyo al terrorismo en Argelia

Según publica el diario argelino Al-Fadjr, el militar israelí Yoshi Alvor, un alto oficial del Mossad, ha reconocido el apoyo del régimen de Tel Aviv a los grupos terroristas activos en Argelia en su libro titulado “Israel, en busca de nuevos aliados​”.

“Israel está detrás de las organizaciones terroristas que operan en Argelia. Al equipar a los insurgentes desde 2011 con armas sofisticadas, busca desmantelar la unidad territorial de este país africano”, asegura en uno de los párrafos.

El pasado mes de julio el Califato Islámico confirmó su presencia en Argelia y amenazó que dentro de poco empezaría sus ataques y sus matanzas contra los ciudadanos del país norteafricano.

El militar anunció que dos de los grupos terroristas que operan en territorio argelino ya han jurado lealtad al Califato Islámico, que considera ese país africano como una puerta de salto hacia España.

En alusión a un documento filtrado por la inteligencia británica en 2013, reitera que las autoridades israelíes han vendido a ciertos grupos terroristas del norte de Argelia un gran cargamento de armas de fuego para perturbar la seguridad y estabilidad del país.

El libro refiere también que el dirigente de un movimiento separatista en la región norteña de​ la Cabilia, Farhat Mahni, que se encuentra refugiado en Francia, cuenta con el respaldo de Israel para la creación de una red de comunicaciones en el norte de África con el fin de satisfacer los intereses israelíes en esa parte del continente africano.

Israel, afirma el oficial israelí, también intenta acceder a los datos confidenciales de los gobiernos del Magreb para poder provocar disturbios en sus territorios.

En Detroit lo mismo que en Vietnam

Negros, esclavos y rebeldes (5)
En julio de 1964 estalló una revuelta en el barrio negro de Harlem, en Nueva York, como consecuencia del asesinato por un policía (blanco) fuera de servicio de un adolescente (negro) de 15 años. Las manifestaciones se transformaron en motines, los coches ardieron, las tiendas fueron saqueadas y los negros salieron a la calle con piedras, barras de hierro y cócteles Molotov para defenderse de la policía.

Progresivamente las protestas se extendieron de Harlem a Manhattan, Brooklin y Bedford-Stuyvesant. Luego, el levantamiento pasó de Nueva York a otras ciudades como Rochester. Las calles se convirtieron en un campo de batalla durante cuatro días y cuatro noches consecutivas. En otras ciudades los ecos no se apagaron hasta 10 días después.

El balance fue terrorífico: 7 muertos, 800 heridos de los cuales 48 eran policías, más de 1.000 detenidos y millones de dólares en daños materiales. La prensa se abalanzó contra aquel movimiento, al que acusaron de salvajismo y barbarie.

Fue el comienzo de una ola. El verano del año siguiente se produjeron levantamientos en todos los barrios más humillados de las grandes ciudades de Estados Unidos. A mediados de agosto, el barrio de Watts, en Los Ángeles, ardió literalmente durante cinco días a causa de la detención de un negro al que la policía acusó de estar borracho.

El balance fue aún peor que el año anterior en Nueva York: 35 muertos, 800 heridos, 700 viviendas incendiadas, un perímetro de 77 kilómetros cuadrados devastados y 500 millones de dólares en daños materiales.

Además, de Los Ángeles los negros se sublevaron en más de 20 ciudades: Jacksonville en Florida, Sacramento en California, Omaha en Nebraska, Nueva York, San Francisco, Chicago… En Cleveland, Ohio, la policía no pudo contener la revuelta y el gobernador tuvo que llamar en su auxilio a la Guardia Nacional. A finales del verano habían muerto 12 manifestantes y 400 heridos fueron conducidos a los hospitales.

El detonante de los levantamientos era siempre parecido. En Chicago, por ejemplo, se inició como consecuencia de que la policía detuvo a unos menores que abrieron una boca de incendios para refrescarse con el agua.

El verano del año siguiente los desórdenes volvieron a las calles, afectando a más de 100 ciudades. En Newark, Nueva Jersey, las protestas se sucedieron del 12 al 17 de julio. Hubo 27 muertos, de los cuales 25 eran negros. Ingresaron en la cárcel unos 1.500 detenidos, los heridos ascendieron a 2.000, las bloques de viviendas incendiados sumaron unos 60 y muchos centros comerciales fueron saqueados. Las paredes de las calles aparecían con numerosos impactos de bala y los blindados patrullaban las calles con las ametralladoras apuntando a los peatones día y noche.

En Detroit la sublevación duró del 24 al 28 de julio y, en palabras de Robert Kennedy, fue la crisis más importante desde el final de la guerra civil. El Washington Post la calificó como la mayor tragedia en la larga historia de los levantamientos de los barrios negros.

Todo empezó con una redada de la policía en un café clandestino frecuentado por los negros, que desencadenó las correspondientes protestas seguidas del feroz despliegue de terror policial. Ante su impotencia el gobernador llamó a los paracaidistas y los tanques de la Guardia Nacional, que comenzaron un asalto a los barrios negros, calle por calle y casa por casa. En los combates participaron la 82 y 101 división que llegaban de combatir en las selvas de Vietnam. Dispararon indiscriminadamente contra los peatones y la gente sentada en las plazas y los jardines. Los helicópteros ametrallaron las ventanas de las casas y bloques enteros de viviendas se consumieron en llamas. Por la mañana las calles aparecían devastadas por el fuego y las barricadas.

La represión se extendió. Las comisarías y juzgados colapsaron. Habilitaron como centro de detención un garaje subterráneo de la policía en el que se hacinaron hasta 1.000 detenidos. En la cárcel de la ciudad, con plazas para 1.200 presos, se agolparon 1.700. A otros detenidos tuvieron que internarlos en los reformatorios de menores, en autobuses…

El balance es aterrador: 41 personas murieron, 2.000 fueron heridos, 3.200 detenidos, otros miles perdieron sus viviendas, 1.500 centros comerciales saqueados, 1.200 incendios, las fábricas de automóviles paralizadas, 7.000 millones en daños materiales…

Todos los levantamientos tenían varios rasgos en común, además de los sangrientos enfrentamientos con la policía. Es evidente que no se pueden disimular como si sólo hubieran sido “disturbios raciales” y que iban mucho más allá de los “derechos civiles” porque no cabían dentro del Estado sino que iban dirigidos en su contra. Por eso el Estado no dudó en asesinar fríamente a los personajes que creía más representativos del movimiento, como Martin Luther King o Malcom X.

También es evidente que el movimiento estuvo acompañado por un contexto favorable de luchas y protestas de otros sectores sociales, como los blancos, en contra de la guerra de Vietnam, de los que no se pueden separar.

Desde luego que nunca existió nada menos parecido a un movimiento pacifista negro. La propia dureza de los enfrentamientos muestra que los negros no tenían ningún miedo porque no tenían nada que perder. Estaban dispuestos a todo. Formaban parte del odio profundo de los sectores más oprimidos de Estados Unidos contra el capitalismo y sus instituciones políticas, empezando por el Estado. Pero lo más importante es la falta de organización de los levantamiento y, por lo tanto, de dirección.

Cabe decir que el movimiento nunca tuvo dirección y que la represión política hizo todo lo posible, incluidos los asesinatos selectivos, para que nunca pudiera tenerla. Hay luchas que, en definitiva, es la propia situación quien las convoca; pero las realmente importantes las convoca una determinada organización.

La diferencia es crucial. Las luchas del proletariado negro en Estados Unidos en los años sesenta son la mejor ilustración de la diferencia entre una revuelta y una revolución. Las primeras están destinadas a perder; las otras están destinadas a ganar.

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