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Día: 7 de septiembre de 2015 (página 1 de 1)

Tsipras utilizó a Rusia para presionar a la Unión Europea

La entrevista del diario francés “L’Humanité” a  Stathis Kuvelakis (*), dirigente de Unidad Popular, la organización escindida de Syriza, confirma las sospechas de que Tsipras utilizó a Rusia para presionar en sus negociaciones con la Unión Europea. Al mismo tiempo, los contactos con Rusia le proporcionaban a Syriza una imagen progresista o de izquierda ante sus electores.

En organizaciones como Syriza, que no son nada sino que viven del ejercicio permanente del postureo, tales cambalaches son muy importantes y se extendieron al tendido del gosoducto South Stream, cuya negociación trataron de mantener viva hasta el último minuto.

No obstante, a pesar de sus promesas electorales, Syriza nunca tuvo ninguna intención de abandonar el euro ni de admitir sobre su suelo la llegada del gosoducto ruso.

En la entrevista Kuvelakis cuenta otras cosas interesantes. Afirma que no es lo mismo desarrollar relaciones diplomáticas con Rusia que con China porque la estrategia de ambos es diferente. A China le interesa el comercio y los negocios. Quiere meter mano en las privatizaciones que Grecia está obligada a sacar al mercado y crear una sucursal del banco de los países Brics.

Pero la organización a la que pertenece Kuvelakis no admite las privatizaciones. Como Rusia, en cambio, es diferente porque tiene una perspectiva geopolítica. Para Rusia los intereses económicos están subordinados a los geopolíticos.

Desarrollar las relaciones con Rusia -confiesa Kuvelakis en su entrevista- no supone en absoluto que Putin esté cercano a nosotros, Unidad Popular, política o ideológicamente. “Es una cuestión de relaciones internacionales”, concluye.

Por su parte, Alexander Mercuris critica a ambos, a Syriza y a Unidad Popular en “Rusia Insider”. Afirma que es un error decir que Rusia subordina sus intereses económicos a sus objetivos geopolíticos.

Pero no tiene razón. Como bien dice Kuvelakis, uno de los puntos fuertes que Rusia ha recuperado de los tiempos soviéticos es ese precisamente: tiene una estrategia que va mucho más allá del corto plazo y de los vaivenes cotidianos de las bolsas.

(*) http://www.humanite.fr/grece-stathis-kouvelakis-aucune-illusion-sur-le-carcan-de-leuro-582336

La Reina Nanny (Negros, esclavos y rebeldes)

La parte más escondida de la historia de la esclavitud es la historia de las revueltas de esclavos. En los 300 años en los que los negros padecieron esclavitud protagonizaron 250 levantamientos, sin contar las fugas, los incendios, sabotajes, envenenamientos y otras formas de resistencia, entre las que hay que destacar los cursos clandestinos de lectura y escritura.

En 1598 los africanos crearon sobre el territorio actual de Brasil una república de Palmares sobre un territorio mayor que el de Bélgica. Los africanos tuvieron que defenderse de los ataques portugueses y holandeses hasta el siglo XVIII.

Desde 1642 existía en Florida, sometida entonces a la Corona española, una comunidad cimarrona (“maroon”) compuesta por negros fugados a la que un siglo después se unieron los indios seminolas que huían de las matanzas y el saqueo de las tierras de los colonos blancos. En 1816 la comunidad trató de convertirse en el Estado seminola afro-indio y lograron resistir la expansión de los colonos hasta 1842.

Como consecuencia de la resistencia en los asentamientos cimarrones, Jaimaica nunca pudo ser totalmente colonizada por los británicos. Una de las dirigentes de la lucha fue la Reina Nanny, más que una heroína, un personaje legendario y un símbolo nacional jamaicano. La mayor parte de lo que se conoce sobre su biografía procede de fuentes orales, transmitidas durante 300 años a través de generaciones.

Nanny nació en la tribu de los Ashanti, en el actual territorio de Ghana en 1686. Cuando era una niña los negreros la trasladaron a Jamaica y fue vendida como esclava en Saint Thomas Parish, una región próxima a Port Royal donde los esclavos trabajaban las plantaciones de caña de azúcar.

Sus hermanos Accompong, Cudjoe, Johnny y Quao pertenecían al mismo amo y se fugaron al mismo tiempo de la plantación. Nanny y Quao crearon una comunidad cimarrona en Portland Parish donde Nanny conoció a su marido, Adu.

Hacia 1720, Nanny y Quao llegaron a controlar la región de Blue Mountains, a la llamaron Nanny Town, un territorio de 2,4 kilómetros cuadrados que fueron ocupando los cimarrones que Nanny logró liberar de la esclavitud.

La comunidad cimarrona vivía de la agricultura, la ganadería y el trueque de alimentos por vestidos y armas. La zona, situada sobre un collado de 300 metros de altitud y junto aun precipicio, era estratégica y fácil de defender. Los centinelas avistaban la presencia de los negreros a distancia soplando un cuerno que cumplía las funciones de alarma. Hoy el soplo del cuerno, llamado “abeng”, es en Jamaica un símbolo de libertad en todas las fiestas.

Nanny fue una audaz estratega y dirigente militar de los cimarrones, precursora de la moderna guerra de guerrillas y de las emboscadas en la que los mercenarios de los esclavistas eran implacablemente aniquilados. En Jamaica se la conoce como la Reina Nanny.

Pero entre 1728 y 1734 la comunidad cimarrona fue atacada sistemáticamente por los negreros y las fuerzas británicas. En uno de esos combates cayó Nanny en 1733. El Diario de la Asamblea de Jamaica de 29 de marzo de aquel año mencionaba a un esclavo negro que combatió en la guerra contra los cimarrones, el Capitán Sambo, también conocido como William Cuffee, como modelo de esclavo leal: “Este buen negro ha matado a Nanny, la mujer rebelde”, dice la mención.

Tras la derrota, algunos cimarrones se suicidaron lanzándose por el acantilado. Otros fueron capturados vivos. Pero unos 300 pudieron huir y unirse a otra comunidades clandestinas, donde continuaron la lucha. El capitán Kojo (Cudjoe) se convirtió en el jefe militar de los clandestinos que, periódicamente, hacían incursiones por las plantaciones liberando a los esclavos, quemando los campos y ejecutando a los terratenientes, muchos de los cuales tuvieron que regresar a Inglaterra.

Lo mismo que Nanny, Kojo había sido capturado en la actual Ghana por negreros españoles, que le llevaron a Jamaica, donde nadie pudo nunca someterle. El gobernador Edward Trelawney tuvo que firmar un tratado de paz con él en 1793. Los negros se quedaron con sus tierras y crearon su propio gobierno. Desde entonces el 6 de enero los jamaicanos celebran una fiesta de homenaje a Kojo.

Los blancos nunca regalaron nada. Hasta 1833, después de grandes levantamientos de esclavos, no se abolió la esclavitud en Jamaica.

Haití fue el primer país en sacudirse la dominación colonial. De 1791 a 1804 Toussaint L’Ouverture dirigió una revuelta contra el colonialismo francés en la isla de Santo Domingo con Christophe y Dessalines. Su objetivo fue crear un Estado negro que fuera reconocido por los países del mundo. Toussaint L’Ouverture está considerado como el fundador del nacionalismo negro. Fue quien superó el aislacionismo característico de los negros cimarrones que trataron de refugiarse en quilombos o comunidades aisladas.

El movimiento fue aplastado en 1844 con la llegada de los españoles, que dividieron la isla en dos: Haití sometida los franceses y la República Dominicana a España y luego a Estados Unidos.

El movimiento de liberación se fue desarrollando en todo el mundo, incluso en Estados Unidos. El 7 de octubre de 1800 unos 1.000 africanos armados dirigidos por el general Gabriel Prosser marcharon hacia Richmond, en Virginia. Se convirtió en una fecha simbólica para el movimiento de los afro-americanos en Estados Unidos.

Los blancos respondieron de la manera acostumbrada, con la represión y la organización de milicias paralelas. Prohibieron a los negros salir entre las 6 horas de la tarde y las 6 de la madrugada. A su vez la represión condujo a que el movimiento negro adoptara la violencia como forma de respuesta. Los esclavos empezaron a apoderarse de las armas de fuego y aprender su manejo.

En 1831, durante una segunda oleada abolicionista, David Walker, un esclavo liberto, plantea una propuesta de la Sociedad Americana de Colonización, que quería devolver a los negros a un nuevo Estado, Liberia, que se crearía en el noroeste de África. El Estado estaría compuesto por negros que tendrían su propio gobierno negro. Es una “alternativa” que, sobre todo, mucho blancos no ven con malos ojos. En el fondo no es otra cosa que segregacionismo y dejar a Estados Unidos sólo con los blancos.

Jamaicano soplando el “abeng”

Negros, esclavos y rebeldes (1)

La primera vez que la monarquía española llevó esclavos negros a América del norte fue en 1518. Muchos de ellos se resistieron, huyeron y fundaron pequeños Estados independientes en las zonas que los europeos blancos no ocuparon.

El comercio basado en la trata de esclavos era triangular. Comenzaba en el oeste de África y llegaba hasta Bahía (actual Brasil), Santo Domingo, Haití Cuba y Virginia. Luego los barcos regresaban cagados con el azúcar, el tabaco y el algodón que producían los esclavos en las plantaciones americanas. Tras descargar en Europa los barcos volvían a África cargados textiles y de quincalla.

Inicialmente dicho comercio estuvo dirigido por españoles y portugueses. Luego les sustituyeron ingleses, franceses y holandeses. Fue un elemento fundamental de la acumulación originaria de capital que condujo a la industrialización en Europa.

A mediados del siglo XIX en los Estados del sur de Estados Unidos los esclavos producían el 75 por ciento del algodón, la mercancía de exportación esencial para el país y la materia prima fundamental para el desarrollo de la industria textil en Europa, que entonces era el motor del capitalismo.

En el siglo XVII los negros tenían la posibilidad de comprar su libertad por un determinado precio. Inicialmente sólo eran una minoría en una sociedad de blancos. Las mujeres negras eran especialmente codiciadas por su función en la reproducción del comercio. Se las obligaba a tener entre 10 y 20 hijos de manera que el negocio de la esclavitud creciera indefinidamente.

Las violaciones, tanto por los blancos como por los negros, eran moneda corriente porque las mujeres negras evitaban quedarse embarazadas. No querían tener hijos para impedir verles sometidos a la esclavitud, golpeados, explotados y maltratados. En muchas ocasiones mataban a sus hijos recién nacidos, perjudicando así el negocio de los esclavistas.

Como la descendencia no era suficiente para sostener la avaricia de los esclavistas, los españoles pensaron abrir para la esclavitud un mercado de blancos. Necesitaban más fuerza de trabajo. Algunos blancos se convirtieron en esclavos a tiempo parcial que trabajaban un promedio de 7 años en las plantaciones en condiciones parecidas a los negros. Según una ley de 1640, cualquier mujer blanca que trabajara al servicio de un patrón y le desobedeciera podían convertirse en esclava.

Pero la esclavitud de los blancos no se impuso, por lo que la esclavitud no sólo fue un negocio y una condición laboral sino un sistema de dominación político e ideológico, el racismo, que se propagó a partir del siglo XIX. Las leyes regulaban minuciosamente la condición civil de los negros, saturada de prohibiciones: no podían casarse con blancos, no podían comprar tierras, no podían votar, no podían acudir a la escuela, no podían reunirse, no podían organizarse, no podían ocupar cargos cualificados…

En las sociedades que compartían con los blancos, los negros fueron relegados al último escalón. A su vez esa situación se justificaba por la supremacía de los blancos: los negros estaban al final porque su raza era inferior a la de los blancos, un escalón intermedio en la evolución biológica antes de descender al mundo animal.

La condición esclava no sólo estaba ligada al color de la piel sino a un determinado sector de la producción: la agricultura. En el sur de Estados Unidos el 90 por ciento de los negros trabajaba en el campo a mediados del siglo XIX. El aprendizaje estaba estrechamente ligado a la sumisión y su herramienta más significativa era el látigo, una variante de la tortura.

A finales del siglo XVIII el 40 por ciento de la población del sur de Estados Unidos eran esclavos de origen africano, un porcentaje que en el norte sólo suponía un 10 por ciento. En 1830 eran 3.777 las personas que poseían esclavos en los Estados del sur. En 1860 una tercera parte de la población blanca, 1.733 familias, tenían al menos un centenar de esclavos.

A finales del siglo XVIII, la independencia de Estados Unidos en 1775-1783 no supuso ningún progreso. Los negros no aparecían en la nueva Constitución. Las declaraciones de derechos no tenían nada que ver con ellos, ni con la esclavitud, que no se prohibió en el mundo hasta 1807. Para entonces habían sido brutalmente asesinados unos 30 millones de negros.

La prohibición del comercio de esclavos fue -más que nada- simbólica. Los negros aún deberían conquistar sus derechos más básicos y no serían los blancos quienes se los regalarían generosamente. Necesitarían de la lucha, del esfuerzo y de la sangre.

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