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Día: 24 de agosto de 2015 (página 1 de 1)

De víctimas

N. Bianchi

Leemos que EH Bildu participará en el debate sobre el Mapa de la Memoria para completar “lagunas y vacíos” ya que “todas las víctimas necesitan y merecen ser reconocidas y reparadas”. Asimismo, la coalición criticó al PSE-PSOE por querer “clasificar” a las víctimas.

Dicho Mapa de la Memoria, que consiste en una relación de víctimas habidas durante los últimos 50 años entregadas a diversos municipios vascos (excluyendo significativamente a Navarra) donde hubo esos muertos ocasionados por ETA, GAL, Batallón Vasco-Español, GAE, la Triple A o por las FSE, está impulsado por la Secretaría de Paz y Convivencia del Gobierno Vasco ubicado en Lakua (Vitoria-Gasteiz).

EH Bildu dice querer participar en el debate por “responsabilidad” puesto que “si se reconoce a unas víctimas y a otras no, eso va en contra de la dignidad de todas ellas”. Dicho así, suena lógico, pero hay algo que rechina. Eso de meter en el mismo saco A TODAS LAS VÍCTIMAS, de insacularlas, no acaba de encajarnos bien. Es un poco como el “argumento” que dice que en la guerra civil española hubo “atrocidades por ambos bandos” diluyendo la responsabilidad principal del causante de dicha guerra, esto es, la sublevación militar-fascista. Es como si la guerra tuviera orígenes deportivos con, por supuesto, vencedores y vencidos, siendo los muertos “daños colaterales” inevitables, qué se va a hacer, el “juego de la guerra” es así, tiene estos imponderables de los cuales NADIE ES RESPONSABLE porque nadie empezó y, si unos hablan, de sublevación facciosa, otros dirán que la rebelión empezó en Asturias en el 34 con los mineros que poco menos que querían hacer una revolución bolchevique ¡contra la República!

Paradójicamente, es la secretaria general del PSE-EE, Idoia Mendia, quien arroja algo de luz en este contencioso al exigir al lendakari Urkullu que “no avale la tesis del conflicto político” (entre, se supone,  ETA y parte del pueblo vasco y el Estado español). Admite, como quien te perdona la vida, que haya habido víctimas ocasionadas por “actuaciones irregulares de funcionarios públicos”, o sea, las FSE, pero, advierte, esas víctimas en absoluto “se pueden equiparar a la acción criminal de ETA”. Y es que la causa de la victimización de unos y otros “es distinta”, concluye Mendia, que añade: “su origen radica en otras circunstancias muy distintas entre ellas en muchos casos”.

Pues bien, aunque parezca mentira o que nos hemos vuelto locos, estamos de acuerdo con las palabras de esta señora aunque, eso sí, coincidamos por motivos bien diferentes y opuestos. Ella distingue las víctimas desde quien se sabe vencedor en el “conflicto” que ella niega -va en el guión y en el sueldo- por hurtarle su carácter político y, por lo tanto, las víctimas de ETA son las auténticas víctimas, las de verdad,  y producidas por “criminales”, por “terroristas” que querían implantar un “proyecto político” mediante la lucha armada o “terrorismo” en la jerga oficial. Las otras víctimas, las de las FSE, son, como se dijo, “actuaciones irregulares”, pero no cometidas por “criminales”, ahora no, ni por “funcionarios públicos”, policías, al servicio del terrorismo de Estado quien, en última instancia, no se olvide, tiene el monopolio de la violencia, de modo que sus víctimas son de otra clase, de otra categoría, son de segunda división. Por lo tanto, esta señora DISTINGUE  a unos de otros, y, repetimos, estamos de acuerdo, por razonamientos opuestos, por descontado. Unas y otras “víctimas” son magnitudes heterogéneas, no homogéneas porque, en efecto, sí existe ese conflicto que a ella no le gusta que se reconozca y le da una colleja a Urkullu. Y ese conflicto persiste al margen de la existencia o desaparición de la organización armada, de su derrota.

Quien está dispuesto, al parecer, a meter a todos en el mismo zapato es EH Bildu en aras de la “pacificación y la convivencia y la reconciliación”. Tiene que ser el enemigo, encarnado en esta señora, quien le recuerde quién manda aquí, quienes son víctimas del “terrorismo” y quienes “pasaban por allí” en el momento más inoportuno.

Al borde del apocalipsis capitalista mundial

El titular no es nuestro; lo tomamos prestado de los portavoces del imperialismo. Un informe de John Ficenec, publicado por el diario británico The Telegraph, augura una crisis sin precedentes del capitalismo mundial entre septiembre y octubre.

La economía mundial está en el minuto anterior al colapso de los mercados de valores debido a que los bancos centrales han perdido el control, según The Telegraph.

La semana pasada el índice de volatilidad CBOE, conocido como el “indicador del miedo” de las bolsas, se duplicó. Es el mayor incremento semanal que jamás ha registrado.

Para tratar de impedir la catástrofe, el domingo el gobierno chino anunció que autorizaba al gigantesco fondo de pensiones a invertir un 30 por ciento de sus colosales activos en las bolsas locales. Ha consumido ya 200.000 millones en tratar de sostener al yuan y otro tanto en tratar de sostener a la bolsa.

No ha servido para nada. El coche no andará por más gasolina que le pongan; es el motor el que se ha fundido.

Esta mañana la bolsa de Shanghai ha perdido casi un 8,5 por ciento en su peor sesión desde 2007, arrastrando a todas las bolsas del mundo, que han experimentado pérdidas generalizadas. El Ibex 35 se desplomaba un 7,11 por ciento, su mayor caída en tres años, mientras París retrocedía un 7,01 por ciento, Frankfurt un 5,5 por ciento y Londres un 5,36 por ciento. En Estados Unidos el Dow Jones ha caído un 3,2 por ciento y el Nasdaq un 7,5 por ciento.

Después de rescatar a los bancos, ¿rescatarán los gobiernos también a las bolsas?, preguntaban esta mañana los especuladores. Sí, justamente esos que cada día se quejan del intervencionismo del Estado en la economía.

“Los grandes pilares de la economía mundial están empezando a caer. Mientras que China sufre una desaceleración económica y Estados Unidos experimenta una situación parecida a los momentos previos a La Gran Depresión, los mercados emergentes se están paralizando y los bancos centrales están perdiendo rápidamente el control”, afirma The Telegraph.

Como los bancos centrales han perdido el control de la situación, el precio del riesgo se ha disparado. El Libor (London InterBank Offered Rate) ha aumentado durante los últimos 12 meses. Las tasas de interés se han mantenido en mínimos de emergencia en el Reino Unido y Estados Unidos durante seis años, dice el informe, pero ahora “se espera que crezcan hasta un 0,25 por ciento en Estados Unidos a final del año y poco después en el Reino Unido”.

El mercado de valores del Reino Unido ha experimentado un alza durante 77 meses consecutivos, una tendencia que se inició en marzo de 2009. El informe asegura que “en solo dos ocasiones en la historia un mercado ha mantenido el crecimiento durante más tiempo: en el periodo previo al crack del 29 en Estados Unidos y antes del estallido de la burbuja de las empresas punto com a principios del 2000”.

Finalmente, el informe señala que Estados Unidos sitúa la relación precio/beneficio (índice Shiller) en el 27,2 por ciento, un 64 por ciento por encima del promedio histórico (16,6). Solo en tres ocasiones desde 1882 este índice ha sido mayor que el actual: en 1929 (La Gran Depresión), 2000 (crisis de las punto com) y 2007 (crisis financiera), concluye el informe.

El crimen más organizado, el crimen de Estado

En nombre de la lucha contra el terrorismo, Francia acelera sus operaciones clandestinas para asesinar a personas señaladas como objetivo sin juicio previo. El Presidente de la República François Hollande tiene una lista de objetivos potenciales de personas a liquidar, cuya composición discute regularmente con altos dirigentes del ejército y de la inteligencia.

Este programa de crímenes de Estado existe en un país donde está abolida la pena de muerte, lo que destaca la degeneración profunda de la República francesa. Mientras las guerras imperialistas se generalizan en su antiguo imperio colonial y que la crisis social se generaliza en Francia, el Estado vuelve a los niveles de criminalidad de la guerra de Argelia y del régimen de Vichy.

La prensa francesa ha revelado y aplaudido el programa de asesinatos llevado a cabo por París, sobre todo en las regiones en las que Francia ha lanzado intervenciones militares pretendidamente para luchar contra el terrorismo en África y Oriente Medio.

En un artículo publicado el 8 de agosto, titulado “Guerra contra el terrorismo, permiso para matar”, la revista Le Point insiste en que el Presidente francés tiene derecho a matar a una persona, aunque no haya sido acusada y mucho menos declarada culpable de ningún delito. El semanario escribe: “El Estado tiene derecho a su parte de sombra. El Presidente de la República tiene derecho de matar, a pesar de la abolición de la pena de muerte. Monarca republicano, el jefe del ejército tiene la facultad de bajar el pulgar para decidir, sólo y con sangre fría, de acabar con la vida de un hombre”.

Según  Le Point, “este derecho es incuestionable porque no está escrito en ninguna parte. Y porque su ejercicio no se discute, ni se comparte, ni se controla”.

Según el sitio estadounidense Slate, la lista de objetivos a asesinar que tiene Hollande “reagrupa los nombres de terroristas y otros enemigos declarados a los que el Presidente de la República autoriza a eliminar sin ninguna clase de juicio. Eso significa matarlo, sin acusación, no importa cuándo, desde el momento en que los servicios secretos o los oficiales de inteligencia militar logren localizarlo”.

Esto destaca la complicidad de toda la clase política burguesa en la creación y promoción en Francia de un aparato estatal entrenado para cometer asesinatos políticos.

La revista Le Point descubre la existencia de un escuadrón de la muerte de la inteligencia francesa: “Existen los medios humanos de ejecutar tales acciones [asesinatos], con una cadena de mando identificada y entrenada que conduce, o bien a fuerzas discretas, las del Mando de Operaciones Especiales, o bien a unidades clandestinas pertenecientes al servicio de acción de la Dirección General de Seguridad Exterior. En el mismo seno de esta última entidad, existe una unidad más misteriosa y aún más escondida que las demás”.

Esta unidad, llamada “Alfa”, e creó en los años ochenta por el general Jean Henrich, director de operaciones de la Dirección General de Seguridad Exterior “para ocultar sus eventuales acciones en los tenebrosos pliegues del mundo de las sombras”, según Le Point.

En su reciente libro, “Los asesinos de la República”, el periodista Vicent Mouzeille expone el programa de asesinatos de los sucesivos gobiernos franceses. Para avanzar sus intereses en África y Oriente Medio, la Presidencia de la República dirige secretamente una campaña de asesinatos de Estado. Nouzille descubre la existencia de una célula clandestina en el interior del servicio de acción de la Dirección General de Seguridad Exterior cuyos agentes están entrenados para ejecutar asesinatos u “operaciones homo” (homicidios) en las zonas de conflicto.

En unas declaraciones que realizó en abril a Sud Ouest dijo: “A mediados de los años ochenta en el seno del servicio de acción se constituyó una minucélula, la célula Alfa que agrupa a una decena de personas. Son asesinos, los ‘pistoleros de la República’. Actúan sin que se pueda vincular su acción a los servicios franceses. A ee servicio de acción hay que añadir el potente crecimiento de las fuerzas especiales, que trabajan en los conflictos declarados, como es el caso de Mali. En el seno de esas fuerzas se han creado mini-grupos de francotiradores de élite que puede identificar y matar a una persona en algunas horas”.

Durante la guerra desencadenada por la OTAN en 2011 para derrocar al coronel Gadafi en Libia, esos comandos, junto con los islamistas vinculados a Al-Qaeda, capturaron, torturaron y ejecutaron a Gadafi. “En el caso de Libia, las fuerzas especiales actuaron vestidas como los civiles. Desempeñaron un papel clave para derrocar al régimen de Gadafi”, dijo Nouzille.

Con Hollande y el gobierno del Partido Socialista el ritmo de asesinatos se ha intensificado a un nivel nunca visto desde la guerra de Argelia de 1954-1962. Durante esta guerra los escuadrones de la muerte franceses asesinaron a centenares de combatientes argelinos del Frente de Liberación Nacional.

Con Hollande entre 2012 y 2015 se han ejecutado más de una docena de Operaciones Homo. Según Nouzille “las fuerzas especiales y el servicio de acción nunca fueros utilizadas tantas veces. Por razones de contexto ciertamente. A partir de 2012 aparece una práctica mucho más ofensiva”.

En mayo Francia asesinó en Mali a Abdelkrim al-Targui, un tuareg que dirigía Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI), acusado de participar en el asesinato de dos periodistas franceses en el norte de Mali en noviembre de 2013. Un funcionario francés ha confesado a Le Point: “Nos instalamos en el corazón de las katibas tuaregs de AQMI. Necesitamos cinco meses para entender el medio, encontrar la línea buena de tiro y esperar el momento favorable”.

El programa de asesinatos de Hollande destaca su carácter socialfascista y el de aquellos que, como el Nuevo Partido Anticapitalista, la filial francesa de Podemos, llamaron a votarle en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de 2012. Apoyaron la agresión imperialista contra Libia y luego han mantenido un silencio cómplice sobre los asesinatos cometidos por Francia.

Hollande es hoy el Presidente francés más desacreditado desde 1945. No tardará en lanzar a la banda de asesinos que ha creado en contra del propio movimiento obrero francés.

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