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Día: 21 de julio de 2015 (página 1 de 1)

Campos de concentración contra los disidentes

El general estadounidense Wesley Clark, antiguo candidato demócrata a la presidencia, propone internar a los “desleales” en campos de concentración. No le ha importado poner a III Reich como ejemplo. Durante la Segunda Guerra Mundial, ya encarcelaron en masa a todos los ciudadanos de origen japonés: “Si alguien apoyaba a Alemania a costa de Estados Unidos, no dijimos que tenía derecho a la libertad de expresión; le metíamos en un campo de internamiento y era una prisionero de guerra”.

En una entrevista al canal de noticias por cable MSNBC, el general extiende su plan a todos aquellos ciudadanos que se radicalicen: “Debemos identificar a las personas que tienen más probabilidades de radicalizarse y debemos intervenir desde el principio. Siempre hay jóvenes alienados: están sin trabajo, no tienen novia y su familia no es feliz”.

El perfil de quienes se puede radicalizar es, pues, bastante amplio: joven, sin trabajo, sin novia y sin una familia feliz. Les van a vigilar desde el primer momento antes de que se conviertan en un peligro para la sociedad que trabaja, que tiene novia y una familia feliz.

“En el plano nacional tenemos que comprender lo que significa esta auto-radicalización. Estamos en guerra contra esos grupos terroristas y tienen una ideología […] Si la gente se radicaliza, si son desleales a Estados Unidos, están en su derecho, pero también nosotros estamos en nuestro derecho de separarlos de la sociedad y debemos ser mucho más duros en este asunto”.

El general tampoco se corta en decir a sus amiguetes que tienen que hacer lo mismo: “Nuestros aliados, el Reino Unido, Alemania, o Francia van a tener que trabajar sobre sus procedimientos judiciales internos”.

El general Clark fue comandante en jefe de las fuerzas de la OTAN y se hizo famoso por sus duras críticas a Bush. Por ejemplo, dijo que su respuesta a los atentados del 11-S fue excesiva.

También criticó las políticas imperialistas que violaban la Convención de Ginebra sobre el tratamiento de los prisioneros de guerra, estimando que las torturas contradecían los valores por los que él luchaba.

Incluso recientemente acusó al gobierno de Bush de elaborar un plan secreto para adueñarse de Oriente Medio, país por país, comenzando por Afganistán e Irak.

China aspira a convertirse en una potencia financiera internacional

Después de seis años, el viernes China publicó su mayor secreto, sus reservas de oro, lo que ha dado lugar una caída de la cotización del metal en las bolsas asiáticas de 16 dólares, poniéndose al nivel de 2010. De cualquier manera, el oro es un “medio de atesoramiento”, escribió Marx, un refugio del valor, por lo que en plena crisis general del imperialismo, la cotización volverá a recuperar el nivel anterior y lo superará ampliamente.

La publicación no ha frenado las especulaciones entre las sanguijuelas internacionales: ¿son exactas? China declara disponer de 1.658 toneladas, lo que supone un aumento superior al 50 por ciento desde la última información. Las especulaciones dicen que las reservas tienen que ser mayores.

China se ha convertido en el sexto mayor tenedor mundial de oro, adelantando a Rusia en el escalafón. ¿Por qué ha publicado ahora el volumen de sus reservas? Porque quiere presionar al Fondo Monetario Internacional para que el yuan se convierta en una moneda mundial de referencia, tanto para las reservas de los bancos centrales, como para las operaciones comerciales.

En octubre el Fondo Monetario Internacional se reúne para revisar la canasta Special Draging Right, formada por las cuatro divisas con mayor peso dentro del comercio internacional: el dólar, el euro, la libra esterlina y el yen japonés. China aspira a que el yuan entre a formar parte de este selecto grupo, dejando de ser una moneda nacional y convirtiéndose en una divisa internacional.

En los dos últimos años el yuan ha experimentado crecimientos de tres dígitos de forma sostenida. En enero de 2013 la moneda china se encontraba en la posición 13, con una participación del 0,63 por ciento en los pagos mundiales. En diciembre del año pasado pasó al 2,2 por ciento y ya se acerca al yen japonés, que tiene una participación del 2,7 por ciento.

La publicación de las reservas de oro por parte del gobierno, le dice al Fondo Monetario Internacional que, además, el yuan cuenta con un fuerte respaldo metálico.

Los neonazis ucranianos quieren un segundo Maidan

Esta tarde en la Plaza de la Independencia de Kiev los neonazis ucranianos de Pravy Sektor celebrarán un mitin.
Para el 26 de este mes el dirigente de la organización Dmitri Yarosh planea convocar una reunión extraordinaria para adoptar una decisión sobre las futuras acciones contra el gobierno de Kiev.

El conflicto entre ambas partes se originó el 11 de este mes con el tiroteo de Mukáchevo en el que los miembros de Pravy Sektor se enfrentaron a tiros con la policía de la ciudad. Como consecuencia de ello, murieron tres personas y otras 13 resultaron heridas. El tiroteo se produjo cuando un diputado visitaba la localidad fronteriza y en el mismo tuvieron que participar sus guardaespaldas. El gobierno calificó el incidente como “un atentado terrorista” e inició una operación de búsqueda de los neonazis por la región fronteriza de los Cárpatos.

Los miembros de Pravy Sektor que participaron en el tiroteo siguen escondidos en los Cárpatos, mientras que los militares ucranianos que los han cercado esperan la orden de ataque. Los neonazis han convocando concentraciones y manifestaciones de protesta en Kiev, Lvov, Ivano-Frankovsk, Jarkov, Dniepropetrovsk y Chernovtski.

Como consecuencia del incidente, Yarosh pidió la destitución de Poroshenko, denunciando que el gobierno ucraniano “acepta acuerdos vergonzosos con los terroristas y comienza represiones contra los patriotas”. Llamó también a los miembros del Ejército ucraniano, batallones voluntarios, la Guardia Nacional, el Servicio de Seguridad de Ucrania y la Policía a no cumplir las órdenes de Kiev.

El enfrentamiento de los neonazis con el gobierno de Kiev pone de manifiesto la descomposición interna de Ucrania, que ya no se puede atribuir a la sublevación del Donbas, donde la línea del frente parece estabilizada tras los acuerdos de Minsk-2.

En Kiev corren rumores de “golpe de fuerza”, tentativas de golpe de Estado y, en definitiva, un segundo Maidan, pero Pravy Sektor no parece una organización capaz de llevar a cabo una operación de esa envergadura, ni de lejos. Ellos son sólo los mamporreros.

También es evidente que el gobierno de Kiev es una amalgama de distintos grupos y que para reinar, Poroshenko tiene que dividirlos. Es lo que estaba ocurriendo en Mukáchevo, donde a las milicias de Pravy Sektor les habían encomendado la lucha contra el contrabando y el crimen organizado.

Como cabía esperar, fue peor el remedio que la enfermedad. Mukáchevo es una localidad próxima a la frontera con Hungría está poblada por húngaros, a los que los neonazis de Pravy Sektor han tratado como cabía esperar de ellos: como a perros.

El tiroteo parece que tiene relación con la tensa situación dentro de la localidad y si en el Donbas la población local obtuvo el apoyo de Rusia, en Mukáchevo la ha obtenido de Hungría. Todo parece indicar que ahora Ucrania se ha buscado otro enemigo más entre sus vecinos.

El portavoz del Primer Ministro húngaro Janos Lazar ha manifestado que Hungría ha reforzado con tropas especiales la frontera común con Ucrania y que está dispuesta a acoger a todos los refugiados húngaros que procedan del otro lado.

En la medida en que Hungría, un país que pertenece a la Unión Europea, se ha sentido afectada por este incidente, el gobierno de Kiev se ha buscado enemigos en Bruselas, que hasta ahora era uno de sus apoyos más importantes. Es también posible que Poroshenko acabe enfrentado también a Rumanía, Eslovaquia y Polonia, donde se crearían nuevos Donbas que nadie en sus cabales podría imputar a Putin o a Rusia.

También es posible que con la actual caza que lleva a cabo de milicianos de Pravy Sektor en los Cárpatos trate de impedir ese enfrentamiento generalizado con los países vecinos. Los neonazis serían la moneda de intercambio. Pero tampoco se puede descartar que Ucrania se convierta en una especie de Libia dentro de Europa, o de Siria, o de Irak, o de Afganistán. Al fin y al cabo el modelo originario es el mismo.

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