
Los datos de las encuestas son demoledores: la abstención entre los jóvenes será superior al 50 por ciento en las próximas elecciones. Según los datos del INE, en la próxima convocatoria electoral habrá cerca de un millón de nuevos votantes, lo que explica el interés de los partidos en seducir a los más jóvenes.
Hace dos años sucedió algo más claro todavía: el 51,6 por ciento del llamado voto joven, de 18 a 30 años, optó por la abstención.
El capitalismo no ofrece ningún futuro a la juventud. El paro juvenil es monstruoso, los que trabajan lo hacen en unas condiciones laborales horribles y el precio de las viviendas es imposible para ellos, sea de propiedad o en alquiler.
No es un fenómeno exclusivo de España. En todos los países occidentales la abstención electoral prima entre la juventud, un fenómeno que ha generado perplejidad y preocupación.
Los niveles tan bajos de participación electoral y en las actividades institucionales contrastan con la participación de la juventud en otro tipo de actividades no sólo fuera del sistema sino en contra suya, como en los barrios y en los centros okupados.
La conclusión es que la participación que el Estados ofrece a la juventud no le interesa lo más mínimo, por lo que buscan otras formas, que son oposición, más que de participación.




