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Día: 9 de julio de 2015 (página 1 de 1)

Los estragos de la medicina colonialista

Juan Manuel Olarieta
En 1937 el químico Arthur Ewins sintetizó en Londres el compuesto MB800, que luego será llamado pentamidina y en Francia lomidina.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el caucho era una materia prima estratégica, una de las más codiciadas por las potencias imperialistas. Francia la obtenía en colonias africanas como el Congo belga, el África ecuatorial francesa, Camerún o Guinea.

No obstante, había una escasez de fuerza de trabajo local. Las condiciones de explotación de los bosques diezmaban a los africanos obligados a trabajar en las más duras condiciones imaginables. Eran víctimas de la tripanosomiasis, también conocida como la enfermedad del sueño que transmitía la mosca tsetsé.

El colonialismo llamó en su auxilio a la medicina y en 1948 se celebró en Brazzaville una conferencia africana sobre la referida enfermedad, a la que se calificó como “endémica”. Acudieron médicos británicos, franceses, belgas, sudafricanos y portugueses, que acordaron vacunar masivamente a los trabajadores africanos con la nueva sustancia química.

Fue el primer programa internacional de aplicación masiva de la medicina en África y tuvo el consiguiente coro de entusiasmo por los grandes avances de la ciencia y el progreso de la humanidad en la erradicación de las enfermedades. Salieron a la palestra los grandes santones de la “ciencia”, a los que ahora nadie recuerda, pero que entonces eran las estrellas más relucientes del firmamento: profesores universitarios, altos funcionarios de salud pública, eminentes doctores… La ciencia tenía en sus manos el medicamento que iba a salvar a África.

La campaña publicitaria no estuvo exenta del repugnante tufo colonialista, en el que las potencias imperialistas no pretendían extraer las mayores cantidades posibles de caucho sino liberar a los pobres africanos de una plaga. Todo era desinteresado, gratuito… y preventivo, es decir, no sólo se aplicaba a los enfermos sino también a los sanos.

A dichas notas características de la campaña de vacunación hay que añadir otra más que, naturalmente, es lógica teniendo en cuenta que no se trataba de un vínculo entre el médico y el paciente sino más bien entre el colonizador y el colonizado: la vacunación era obligatoria para los trabajadores africanos. Aunque ellos se empeñaran en enfermar, los colonialistas los querían sanos. De lo contrario, se quedaban sin caucho.

La primera alerta saltó en 1954, pero no tuvo el eco publicitario de la campaña previa de éxtasis: 28 africanos murieron como consecuencia de las vacunas de lomidina. En otros casos, las inyecciones no tenían los efectos milagrosos que habían anunciado los médicos. No sólo no era eficaz sino que, además, era peligrosa. Las inyecciones provocaban infecciones bacterianas que evolucionaban hacia la gangrena en las extremidades, que luego había que amputar.

Los africanos empezaron a resistirse a las vacunaciones forzosas y fueron acusados de ser unos ignorantes, unos supersticiosos y de estar influenciados por los hechiceros. Uno de los objetivos de la colonización era el de esforzarse por sacarles del atraso, llevarles la civilización y la modernidad. Pero los africanos nunca lo vieron de la misma manera. Por eso cuando en los años sesenta África fue liberándose del colonialismo, se liberó también de aquellos médicos, de sus recetas y de sus crímenes.

En un reciente libro el investigador francés Guillaume Lachenal (1) ha relatado aquella historia que, hasta la actualidad, ha quedado en el silencio, como tantos otros crímenes del colonialismo. Aquellos fatuos catedráticos de la universidad de mediados del siglo pasado esconden cadáveres bajo relucientes batas blancas. De la euforia inicial pasaron al olvido y al recordarlos ahora la ciencia muestra uno de sus muchos ridículos.

La lectura de la obra demuestra que -entonces y hoy- la medicina es un instrumento de dominación imperialista. En Francia ha causado un importante revuelo. La periodista Catherine Simon ha reseñado el libro para el diario Le Monde (2). En castellano apenas Clarín en Argentina se ha hecho eco de la publicación (3). Seguimos padeciendo la enfermedad del sueño. Es mejor no espabilar.

Notas:

(1) Guillaume Lachenal, Le médicament qui devait sauver l’Afrique. Un scandale pharmaceutique aux colonies, Éd. La Découverte, Paris, 2014.
(2) Catherine Simon, Le virus de la bêtisse coloniale, Le Monde, 24 de octubre de 2014
(3) Como conejillos de la farmacopea occidental, http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/conejillos-farmacopea-occidental_0_1240675936.html

Bélgica abandona la batalla contra el Califato Islámico en Siria e Irak

El viernes el gobierno belga anunció que, al menos de momento, abandona la misión internacional de bombardeo de las posiciones del Califato Islámico en Siria e Irak.

Comentando la noticia Ali Al-Ahmed, asistente del ministro sirio de Información, ha declarado que la decisión de Bélgica no le extraña, dada la brecha entre los objetivos militares anunciados por la coalición internacional y sus actividades reales.

El anuncio se produjo después de que los seis bombarderos belgas que participaban en la misión internacional regresaran a sus bases en Bélgica tras nueve meses de inútiles incursiones aéreas en Siria e Irak. Los aviones belgas tenían su base en Jordania y el gobierno ha reconocido que no podía permitirse el lujo de continuar financiando la operación por más tiempo.

Al-Ahmed dice que los informes de los países europeos que colaboran con Estados Unidos en los bombardeos son unánimes al reconocer que las incursiones aéreas no sirven absolutamente para nada.

Como consecuencia de ello, el gobierno belga ha estado acosado por la oposición parlamentaria, que le acusa de incurrir en un gasto enorme e ineficaz. Según Al-Ahmed todos los gobiernos europeos opinan lo mismo.

El portavoz sirio ha añadido que la coalición no ha llevado a cabo ninguna acción seria de lucha contra el terrorismo del Califato Islámico. “La aviación occidental no combate para vencer el mal sino sobre la base de intereses egoístas”. Sus bombardeos no se dirigen contra el Califato Islámico sino contra las milicias populares que le combaten de verdad.

Al-Ahmed criticó a las potencias occidentales por el empleo de recursos financieros limitados en costosas operaciones aéreas. Los fondos se podrían haber utilizados más eficazmente si se hubieran dedicado a prestar ayuda a los países directamente implicados en la lucha contra los takfiristas, especialmente Irak y Siria.

Finalmente, el funcionario de Damasco dijo que el principal objetivo de la coalición internacional es preservar el equilibrio de fuerzas sobre el terreno, de manera que nadie pueda ganar, perpetuando la sangría el mayor tiempo posible, hasta que Estados Unidos esté en condiciones de poner en marcha sus intereses en la región.

Un general ucraniano se pasa a las filas de la resistencia en el Donbas

Alexander Kolomiets
El gobierno de Kiev no gana para disgustos. Los síntomas de descomposición afloran por todos los poros, incluido el ejército que el lunes vio desertar a uno de los poco generales de prestigio que le queda: Alexander Kolomiets.

El general no ha desertado exactamente sino que se ha pasado al bando contrario, es decir, a las milicias del Donbas.

El giro dado por Kolomiets a su compromiso ha causado sensación en el Donbas, en Ucrania, en Rusia y en todas partes. El gobierno de Kiev teme que no se trate de un caso aislado y que sus filas se resquebrajen de manera irreversible o, al menos, que la moral de sus tropas se resienta. Algunas fuentes temen incluso que Poroshenko sea secuestrado por sus propias tropas y obligado a dimitir.

Kolomiets era un estrecho colaborador del Ministerio ucraniano de Defensa desde hace 19 años, incluso en los tiempos de Viktor Yanukovich y durante un tiempo fue comisario militar de la región de Donietsk. “Los combates bajo las órdenes del ejército ucraniano tienen por objetivo a los civiles, habitantes del Donbas. Por este motivo no puedo continuar en esas condiciones bajo las órdenes ucranianas”, ha dicho el general en una conferencia de prensa convocada este lunes.

El general dijo también que en el gobierno actual de Kiev hay algunos criminales de guerra. La situación en el Donbas se ha agravado desde que se puso en marcha la política de masacre llamada antiterrorista en Kiev. “Es una fuerza criminal responsable de la muerte de civiles”, ha añadido Kolomiets. “La población del Donbas no pidió más que hablar en su lengua natal, el ruso, y el reconocimiento de su federación. ¿Se debía por ello enviar al ejército y bombardear las ciudades y los pueblos matando a la población?”

En su rueda de prensa el general dijo que otros oficiales y soldados ucranianos quieren abandonar el ejército para incorporarse a las milicias del Donbas, pero la situación es difícil para los soldados que expresan su descontento porque les encarcelan y su familia sufre represalias.

El general dijo que los soldados ucranianos ya no tienen más energías para combatir porque son conscientes de las masacres cometidas. Sólo los batallones formados por mercenarios, neonazis y extranjeros, combaten con determinación.

Las defecciones se producen en cadena. La semana pasada fue Oleg Chernussov, el jefe del servicio ucraniano de aduanas, quien se largó al Donbas. Chernussov calificó de genocidio las acciones del ejército ucraniano. Explicó que los soldados de los batallones de voluntarios a sueldo de Kiev amasan enormes cantidades de dinero traficando con los alimentos que venden a la población que padece la guerra.

Hace dos semanas otros dos funcionarios de la embajada de Ucrania en París abandonaron el servicio diplomático y se unieron a las filas de quienes combaten en el Donbas.

300.000 mujeres pobres esterilizadas en Perú

El martes la parlamentaria indígena peruana Hilaria Supa recordó que los gobiernos de Estados Unidos y Japón financiaron un programa de control natal que esterilizó contra su voluntad a más de 300.000 mujeres pobres.

En un foro sobre el tema realizado en el Congreso de la República con motivo de la reciente reapertura de las investigaciones del caso, que ha sido varias veces archivado por el ministerio público, Supa preguntó a quién se encubre al no esclarecer los hechos.

Señaló que el programa de esterilizaciones desarrollado bajo el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000) contó con la financiación de la Agencia Estadounidense de Cooperación (Usaid) y del gobierno de Japón. “¿A quién estamos tapando (encubriendo)?”, preguntó la legisladora del gobernante Partido Nacionalista que ha destacado en la lucha por hacer justicia a las 300.000 víctimas del programa citado, principalmente mujeres pobres e indígenas.

En el foro participaron representantes de agrupaciones de esterilizadas y funcionarios de los ministerios de la Mujer, Salud y Justicia, cuyas intervenciones no satisfacieron a las víctimas, por mantener en reserva información clave sobre el tema.

Tras presentar conmovedores testimonios sobre cómo fueron esterilizadas con engaños o inclusive por la fuerza por personal médico que tenía la obligación de cumplir metas compulsivas de mujeres intervenidas, señalaron que no se les hace justicia y no son beneficiarias de los programas sociales oficiales.

El defensor del Pueblo, Eduardo Vega, se solidarizó con las mujeres que viven el dramático trauma de haber sido impedidas de procrear. Vega dijo que la reapertura de la investigación debe determinar quienes son los responsables, sin limitarse al personal de salud que ejecutó el programa, sin apasionamiento ni venganza y dando a las víctimas una reparación adecuada.

La representante del Grupo de Reparación a Víctimas de Esterilización Forzada, señaló que el ministerio de Salud está obligado a hacer público el registro total de víctimas, mantenido hasta hoy en reserva. El abogado de las víctimas, Sigfredo Florián, pidió al ministerio público que la fiscal a cargo del caso, Marcelita Gutiérrez, cuente con personal auxiliar, fondos y medios logísticos para la vasta pesquisa.

En las indagaciones no oficiales realizadas se ha señalado como responsables del programa a los exministros de Salud de Fujimori, Marino Costa Bauer, Alejandro Aguinaga y Eduardo Yong.

El desplome de la bolsa china se traslada a otros países asiáticos

Ayer el desplome de las bolsas mundiales, de los tipos de interés y hasta del tipo de cambio del euro, no estuvieron relacionados con la deuda griega sino con China. El Shanghai Composite chino se hundió más del 5 por ciento, el Nikkei japonés perdió un 3 por ciento y la Bolsa de Hong Kong también perdió más del 5 por ciento.

En total la bolsa china ha perdido una tercera parte de su valor tras su máximo del 12 de junio. Para paliar el desplome, el gobierno chino está recurriendo de manera desesperada a las mismas medidas que usaron sus homólogos estadounidenses para luchar contra el hundimiento de Wall Street en 1929.

Pekín ha anunciado más de 80.000 millones de dólares en nueva liquidez en el interbancario desde la China Securities Finance Corporation. También comprará valores de compañías pequeñas y pedirá a los mayores especuladores que incrementen sus adquisiciones.

Además, el Banco Central de China apoyará financieramente al CSFC. El gobierno chino flexibiliza las medidas para que las compañías de seguros inviertan en grandes valores. Prohíbe a compañías estatales reducir exposición al mercado. Aumenta los márgenes para reducir la especulación en el mercado.

Las últimas decisiones del gobierno y el Banco Central) están enfocadas a poner un suelo a la Bolsa: tipos a la baja, recortes en el coeficiente de caja, más crédito oficial y prohibir colocaciones nuevas de papel. Pero no han logrado estabilizar el mercado. Especialmente en el caso de las pequeñas empresas.

Más que el sector lo que determina el castigo es el tamaño, algo que ha levantado una mayor preocupación ante las consecuencias de que se profundice la caída.

Algunos identifican la caída de la bolsa con la credibilidad del gobierno para mantener un crecimiento sostenido en niveles de referencia oficiales cercanos al 7 por ciento. Como si de un círculo vicioso se tratara, también en China la relación entre bolsa y economía se convierte ahora en un problema donde domina el riesgo de inestabilidad financiera.

Comparaciones

Nicolás Bianchi

Las comparaciones están bien siempre que las cantidades o las situaciones comparadas sean más o menos homogéneas; si no es así, suelen ser odiosas, como suele repetir el tópico, que no por tópico, es menos cierto. No se pueden confundir, y menos comparar, churras con merinas, ¿no es cierto? Viene esto a cuento de la, al parecer, decisión de la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, de quitar del callejero madrileño los nombres de militares, jerifaltes y civiles fascistas que suscita, por una parte, la reacción del facherío indígena e íncola y, por otra, la indignación, vamos a decir, de la «progresía».

Antes de seguir, decir que manda eggs que la decisión consistorial sea noticia, es decir, que sea noticia lo que se tenía que haber hecho -eliminar del callejero madrileño y del resto del Estado todo rastro franquista- hace mucho tiempo. De la caverna es previsible su reacción facha y su teoría (?) de que en ambos bandos se cometieron atrocidades y que, por lo tanto, si quitamos la calle General Yagüe, por ejemplo, también habría que quitar la calle Largo Caballero, verbigracia. El «pijoprogresismo» -término acuñado por, a todo esto, el tea party español, pero que tomamos prestado-, tratando de hilar más fino, hace más el ridículo que la fachongada, pues gusta de COMPARAR la situación de España y la de la Alemania nazi bajo Hitler. Y esgrimen su argumento favorito y ya muy sobado que comienza -y acaba- con una pregunta: ¿alguien -que sea demócrata, se sobreentiende- se imagina que en Berlín -o en Múnich- haya calles o monumentos dedicados a Hitler o a Goebbels o a Göering a día de hoy? Respuesta de fachas y pijoprogres: no. Pero hay trampa en la pregunta que seguro ya ha adivinado el lector/a. Y es que en Alemania -y en media Europa- el nazismo perdió la guerra y hubo un Nürembreg, bien que bastante descafeinado por los norteamericanos, pero, vaya, lo hubo (como también en Japón, dato que suele olvidarse) lo que explica que en Berlín y en toda Alemania no haya ni una puta calle, travesía o alameda,  con el nombre de los jerarcas nazis. Cosa distinta e INCOMPARABLE es lo que pasó en España y no hace casi ni falta recordar, pero por si acaso lo haremos no sin antes exclamar aquello de qué tiempos estos, señores, en que hay que recordar lo que es evidente. Pues bien, en el Estado español ¡¡no hubo ni derrota del fascismo, ni Nürembreg ni cristo que lo fundó salvo la Iglesia que bendijo la «cruzada»!! Lo que explica que todavía haya en las calles -y en los muros de muchas Iglesias- nombres de facciosos que ganaron la guerra del 36-39 del siglo pasado.

En Alemania, en Europa, hubo lo que aquí no hubo, pasó lo que aquí no pasó. De acuerdo en que el tiempo pasa y los tiempos cambian, cómo no, propio de idiotas sería negarlo, pero, ESENCIALMENTE, las magnitudes SON INCOMPARABLES (*) sub speciae eternitatis, latinajo que significa «al margen de la duración», es decir, del tiempo que pase, y ello porque el tiempo, por sí mismo, no cambia nada: son los hombres quienes cambian las cosas y la Historia, aun, muchas veces, sin saberlo.

Así dicha la cosa, se explica un poco mejor, o eso creemos. Buenos días.

(*) Comparable sería el, vale decir, hitlerismo con el franquismo, o el fascismo italiano, fenómenos homogéneos pero no similares, pero no lo sería, en absoluto, las consecuencias de un nazismo y mussolinismo derrotado a un franquismo que no lo fue. Y, como decía aquél, de aquellos barros estos lodos.

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