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Día: 3 de julio de 2015 (página 1 de 1)

Estados Unidos paga los salarios de los mercenarios del Califato Islámico

En repetidas ocasiones el gobierno de Estados Unidos ha reconocido que financia a Al-Qaeda, al Frente Al-Nosra, al Califato Islámico y a otras organizaciones terroristas en Oriente Medio. Lo ha hecho tanto directa como indirectamente, a través de Arabia saudí. Sin embargo, a pesar de ello, ese tipo de afirmaciones aún se toman con escepticismo, o son ignoradas.

Recientemente, Estados Unidos lo ha vuelto a admitir expresamente: está financiado a los terroristas en Siria, remunerándoles por la asistencia que le prestan. La agresión a Siria no es, pues, una iniciativa propia de los terroristas sino que éstos actuaran al servicio de aquellos.

Según el Pentágono los “rebeldes” sirios formados y seleccionados por Estados Unidos reciben una “indemnización” que oscila entre 250 y 400 dólares mensuales para actuar como fuerzas delegadas de Estados Unidos en Oriente Medio.

Reuters reitera (*) que el pago de la remuneración ha sido confirmada por el Pentágono, por el secretario de Defensa, Ashton Carter, y por la comandante de la Marina Elissa Smith, que han admitido que los terroristas tenían la condición de asalariados de Estados Unidos, es decir, de mercenarios.

La agencia de noticias también ha publicado un informe sobre las dificultades que ha encontrado el Pentágono para formar a sus escuadrones gratuitos a causa de la incapacidad para “analizar” de manera apropiada la deserción de mercenarios que abandonan su tarea tras recibir formación del ejército de Estados Unidos.

El Pentágono afirma que esos mercenarios no querían firmar un contrato para poder desertar tras recibir su entrenamiento militar. Después pasan a formar parte de Al-Qaeda o del Califato Islámico.

En Siria nunca ha habido una verdadera oposición “moderada” al régimen de Damasco. Recientemente a la Defense Intelligence Agency la han obligado de publicar documentos secretos en los que admitía que no solamente Estados Unidos sabía que la “rebelión” había sido organizada por las fuerzas de Al-Qaeda y Al-Nosra sino que esas organizaciones y otros similares trataron de crear un “principado salafista” en el este de Siria y al oeste de Irak. Los documentos de la Defense Intelligence Agency también muestran que Estados Unidos ha sostenido esos esfuerzos. En realidad, Estados Unidos dirige esa estrategia.

Estados Unidos no financia a los “rebeldes” sirios para luchar contra Al-Qaeda o contra el Califato Islámico. Financian terroristas y mercenarios yihadistas para trabajar en las filas de Al-Qaeda y del Califato Islámico, si es que no son ya miembros de esas organizaciones, para derrocar al gobierno de Bashar Al-Assad.

El descubrimiento de que Estados Unidos financia un ejército de mercenarios para derrocar a Al-Assad no es nuevo. La única novedad de esos informes recientes son las confesiones de que los terroristas aceptan cantidades de dinero ridículas para extender la barbarie y defender el imperialismo.

(*) http://www.reuters.com/article/2015/06/22/us-mideast-crisis-syria-usa-idUSKBN0P22BX20150622

El despilfarro griego del que nadie habla

Philippe Legrain fue asesor del Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Conoce bien el entramado político que impuso a la población griega las políticas económicas de los buitres financieros europeos.

En su testimonio ante el Parlamento griego, emitido el 11 de junio, dijo que el problema de la deuda griega se inició en mayo de 2010, cuando el FMI se dio cuenta de que Grecia nunca podría nunca pagar su deuda, lo cual causaría un problema grave para los bancos europeos que la habían comprado.

Nunca se trató, pues, de salvar a Grecia sino al capital financiero europeo, dijo Legrain. El FMI y las instituciones europeas se disponían a hacer lo mismo que en todos los demás rescates conocidos en Europa: salvar a los bancos privados con dinero público.

Según Legrain, el gobierno alemán también conocía el problema, como los demás buitres financieros y políticos europeos, incluido el Banco Central. Todos sabían que la bancarrota del Estado griego crearía un problema gravísimo para los bancos poseedores de dicha deuda y este problema podría convertirse en un problema político mayor.

El FMI estimó que en Grecia los salvajes recortes originarían un descenso de un 5 por ciento del PIB griego. En realidad, fue mucho peor. El PIB griego descendió nada menos que un 20 por ciento (algunos creen que fue incluso mayor, un 25 por ciento).

Los recortes se justificaron para reducir la deuda pública griega, un objetivo que no solo no se alcanzó sino que tuvo el efecto contrario: la deuda pública aumentó, alcanzando el 150 por ciento del PIB en 2013.

Ninguno de esos “expertos” del FMI ha sido despedido de su cargo por sus errores, que Legrain calificó como “estupideces”.

Uno de los fraudes de la deuda griega es el despilfarro del dinero público en armamento. Según Eurostat, la oficina de estadística de la Unión Europea, durante años Grecia no contabilizó el gasto militar. Pero no es algo privativo de Grecia sino de todos los países de la OTAN, que ocultan el gasto militar real. España hace lo mismo. ¿Les engañan a los chupatintas de Bruselas?, ¿no sabían que Grecia se estaba gastando el dinero en armamento?, ¿no es eso despilfarro?

Ni el FMI, ni el Banco Central Europeo, ni la Comisión Europea, ni los gobiernos alemán y francés han hablado nunca de la posibilidad de recortar el gasto militar porque Francia y Alemania eran los mayores proveedores de armamento, pagado con deuda pública. Por eso se callaron la estafa como perros… pero sólo mientras se forraban vendiendo armas.

Durante décadas el ejército golpista griego ha mantenido la tensión con otro país de la OTAN, Turquía, para perpetuar una situación de privilegio en la que el gasto militar del país es el más alto de la Unión Europea en porcentaje respecto al PIB. Pero recortar el despilfarro militar supone enfrentarse tanto a la OTAN como a los propios militares griegos.

En plena batalla sobre la crisis griega, el martes Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, instó a Syriza a no recortar su presupuesto de Defensa en unas declaraciones al canal ZDF de la televisión alemana: “Ningún representante del Gobierno griego ha establecido ninguna relación entre la crisis financiera y la pertenencia a la OTAN, todo lo contrario, han remarcado siempre que Grecia es y será miembro de la OTAN”.

Puestos a recortar, he ahí una buena tajada: Syriza podría sacar a Grecia de la OTAN. ¿Verdad que sí?

Más información:

Grecia se endeudó para comprar armamento a Alemania:
https://mpr21.info/2015/03/grecia-se-endeudo-para-comprar.html

Las exportaciones de capital chino a Estados Unidos

Estados Unidos es el país más endeudado del mundo, con diferencia. Si existiera un “punto de vista económico” la conclusión sería que Estados Unidos está en la ruina desde hace muchos años. Del total de su gigantesca deuda, unos 6 billones de dólares son préstamos de terceros países.

China es el principal acreedor exterior de los Estados Unidos. La deuda de Estados Unidos con China es de 1,2 billones de dólares aproximadamente. Sin embargo, a pesar de la enormidad de la deuda, cobra muy poco en concepto de intereses. Se puede decir que China le presta el dinero gratis y que si buscara otros mercados, podría hacer un gran negocio. Pero, ¿es negocio lo que persigue China prestando dinero a Estados Unidos?

El 70 por ciento de las reservas de divisas de China son dólares. Una caída de la cotización en los mercados mundiales sería, al mismo tiempo, un gran golpe contra China.

Es una situación extraña de la que se suelen quejar los periódicos chinos y hasta la agencia oficial de noticia Xinhua: si Pekín no le estuviera prestando dinero, Estados Unidos hubiera quebrado, dicen por allá.

¿Qué hace Estados Unidos con el dinero que le prestan? Se rearma hasta los dientes. ¿Contrá quién utilizará sus armas? Contra China.

Como consecuencia de este panorama, somos bastantes los que llevamos tiempo esperando que China empiece a deshacerse de sus dólares, pero hasta la fecha eso no se ha producido. Más bien al contrario, parece que China sigue financiando a Estados Unidos.

Es posible que los occidentales carezcamos de la paciencia de que hacen gala los chinos, que el futuro nos de la razón y que llegue un momento en el China empiece a vender dólares, la divisa se hunda y compre lo que quede de Estados Unidos a precio de saldo.

Eso posible, pero se nos ha ocurrido otra hipótesis: nuestras esperanzas son infundadas y lo que está ocurriendo es que China tiene un acuerdo económico a largo plazo con Estados Unidos, al menos desde los tiempos de Deng Xio-ping, para sostener al dólar. Eso explicaría determinadas puertas que, a cambio, Estados Unidos, le ha abierto a China, especialmente el ingreso en 2001 en la Organización Mundial de Comercio.

Las negociaciones (presiones, promesas y pactos) para dicha incorporación, que se abrieron en 1985, son muy singulares y muy poco conocidas fuera de los ámbitos especializados. Es necesario recordar que China la había abandonado en 1950, poco después de la revolución, cuando la Organización Mundial de Comercio aún se llamaba GATT calificándolo como un “tratado desigual”.

El circuito financiero de las exportaciones de capital chino a Estados Unidos es el mismo que el de los petrodólares: el déficit de la balanza de pagos de Estados Unidos con China retorna en forma de deuda.

A la inversa, a pesar de una frase repetida millones de veces, las inversiones extranjeras directas no van a parar a China sólo por el bajo coste de la fuerza de trabajo. ¿Acaso es más barato fabricar en China que en Bangla Desh? En el espectacular despegue de China hay algún tipo de explicación que va mucho más allá de la economía y que, sin duda, empieza por el viaje de Nixon a Pekín en 1970 y sigue en la década de los ochenta con Deng Xiao-ping.

En 2000 el Congreso de Estados Unidos creó una comisión parlamentaria, que se mantiene desde entonces, para analizar específicamente las relaciones económicas entre ambos países. Dicha Comisión redacta informes anuales sobre el comercio bilateral y la seguridad nacional. Pero los bonos del Tesoro en poder de China no parecen ser una preocupación de primero orden y han quedado al margen de las pesquisas.

La deuda de Estados Unidos no está en las manos de empresas privadas chinas, sino del gobierno, por lo que no parece ser consecuencia de decisiones económicas sino políticas.

No obstante, en Estados Unidos no se muestran intranquilos por el hecho de que su mayor acreedor sea un país como China, ni tampoco ante la eventualidad de que China utilice el montón de dólares que tiene su poder en maniobras de tipo estratégico.

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