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Día: 27 de junio de 2015 (página 1 de 1)

El terrorismo racista en Estados Unidos es tan antiguo como el país

Mi abuela contaba de los hombres del Klan que andaban a caballo por la noche en Luisiana. Ella los había visto con sus ropas blancas que brillaban en la oscuridad como también había visto a personas negras que se escondían en los pantanos para escapar de ellos. Antes de que ella llegara a este mundo, durante la Reconstrucción, los miembros del Ku Klux Klan creían que podían asustar a una población negra supersticiosa y con una libertad recién conquistada. Llevaban trajes terroríficos pero no se escondían exactamente –muchos antiguos dueños de esclavos y algunos vecinos podían ser reconocidos debajo de las sábanas blancas. Ellos eran los exorcistas enmascarados, una manera de mantener el control usando el terror. Además de matar y golpear a los negros, a menudo afirmaban ser los fantasmas de los soldados confederados muertos.

Se podría argumentar, por supuesto, que no hay fantasmas de la Confederación, porque la Confederación aún no ha muerto. Las estrellas y las barras viven, orgullosamente estampadas, en las camisetas y las placas de los carros; el símbolo por excelencia de la esclavitud, la bandera, aún vuela sobre el Capitolio de Carolina del Sur. El asesinato no ha parado tampoco, y como botón de muestra ahí está la muerte de nueve personas de raza negra en una iglesia en Charleston esta semana. El sospechoso, que es de raza blanca y que el viernes fue acusado de nueve cargos de asesinato, le dijo al grupo de estudio bíblico al que después masacró: “Tengo que hacerlo… Ustedes violan a nuestras mujeres y están tomando nuestro país y se tienen que ir”.

Los medios de comunicación han sido reacios a clasificar el tiroteo de Charleston como terrorismo, a pesar de lo inquietante que es el eco de la historia del terrorismo en nuestro país. El terrorismo estadounidense se originó con el fin de restringir el movimiento y la libertad de los recién liberados estadounidenses negros quienes, por primera vez, comenzaron a ganar un poco de poder político. El Acta del Ku Klux Klan fue una de las primeras piezas que tuvo en cuenta la legislación antiterrorista de Estados Unidos. Cuando se promulgó la ley federal en 1871, nueve condados de Carolina del Sur se colocaron bajo la ley marcial, y decenas de personas fueron arrestadas. Los temores del pistolero Charleston –hombres negros que violan a mujeres blancas, negros que toman el país– son los mismos temores que sentían los miembros del Klan, que utilizaron la violencia y la intimidación para controlar a las comunidades de negros libertos.

Incluso con estos paralelismos, todavía escuchamos interminables especulaciones sobre los motivos del atacante de Charleston. La gobernadora Nikki Haley de Carolina del Sur difundió un mensaje de Facebook en el que decía que “aunque todavía no conocemos todos los detalles, sí sabemos que nunca vamos a entender lo que motiva a alguien a entrar en uno de nuestros lugares de culto y quitarle la vida a otra persona”.

A pesar de los informes de que el asesino declaró su odio racial antes de disparar a los miembros del grupo de oración, sus motivos son inescrutables. Incluso después de que se difundieran fotos en las que el sospechoso llevaba una chaqueta adornada con las banderas de Rhodesia y de Sudáfrica durante la era del apartheid o que estuviera junto a un automóvil con las placas de la bandera confederada -una prueba tangible de su alineación con la ideología violenta, segregacionista- sus acciones se mantuvieron supuestamente indescifrables. Un tweet del Seattle Times (ahora suprimido) preguntaba si en el pistolero se “concentra el mal o es un dulce niño”, The Wall Street Journal lo calificó “solitario” y el alcalde de Charleston lo llamó “sinvergüenza”, sin embargo, las designaciones aparentemente obvias –asesino, terrorista, criminal, racista– no aparecen en ninguna parte.

Este es el privilegio de la tez blanca en Estados Unidos: si un terrorista es blanco, sus actos de violencia nunca serán relacionados con su color de piel. Un terrorista blanco tiene motivos únicos y complejos; está más allá de toda comprensión. Puede ser un solitario perturbado o un monstruo. Es un enfermo mental o el mal personificado. El terrorista blanco existe únicamente como una díada de extremos: o es humanizado hasta el punto de despertar simpatía o es casi tan monstruoso como un ser mitológico. De cualquier manera, nunca es indicativo de un problema global que tiene que ver con el color de piel, ni está relacionado con una sociedad racista. Él solo se representa a sí mismo. Un terrorista blanco será definido de cualquier modo que permita calificarlo como una anomalía, sin conexión con la larga historia del terrorismo racista de Estados Unidos.

Siempre me llamó la atención esta reticencia no sólo para nombrar al terrorismo cometido por los blancos estadounidenses, sino al propio adjetivo “blanco” en los actos de violencia racial. En un artículo reciente del New York Times sobre la historia de los linchamientos, las víctimas son descritas repetidamente como negros. Ni una sola vez, sin embargo, los protagonistas de los actos violentos han sido descritos como lo que son: blancos. En cambio, las turbas blancas dedicadas al linchamiento son simplemente descritas como “un grupo de hombres” o “una turba”. En un artículo sobre la violencia racial, esta supresión es absurda. El color de las víctimas es relevante, sin embargo, la raza de los asesinos no lo es.

Si estamos dispuestos a admitir el color de la piel de los negros que fueron linchados, ¿por qué no estamos dispuestos a admitir que la raza es la razón de por qué fueron linchados? En el discurso tras la matanza de Charleston, el presidente Obama mencionó el color blanco sólo una vez –en una cita del reverendo Martin Luther King Jr. que intenta fomentar la armonía interracial. Obama reconoció ambiguamente que “esta no es la primera vez que las iglesias negras han sido atacadas”, pero omitió especificar las causas de los ataques a dichas iglesias. Usa un tiempo verbal pasivo que es el eco de la misma extraña vaguedad, la renuencia a nombrar incluso al terrorismo de los blancos, como si las iglesias negras hubieran sido atacadas por una fuerza sin cuerpo; y no por gente real motivada por una ideología racista cuyas raíces se extienden más allá de la fundación del país.

Entiendo que resulte cómodo guardar silencio. Si no se habla de la violencia blanca, si no se la reconoce, si se considera que los terroristas blancos son santos o demonios, no tenemos que lidiar con la realidad mucho más complicada de la violencia racial. En la actualidad, el terror por razones raciales ya no se presenta con capuchas y batas blancas. Usted puede ser alguien de 21 años de edad, que tiene muchos amigos negros en Facebook y cuenta chistes racistas inofensivos y cometer un acto atroz de violencia racial. No podemos separarnos de los monstruos porque los monstruos no existen. Los monstruos han sido siempre seres humanos.

En la imaginación contemporánea de Estados Unidos, el terrorismo es extranjero y tiene la piel oscura. Los terroristas no tienen motivaciones complejas. No nos exhortamos, unos a otros, a no emitir ningún juicio hasta conocer su historia en Facebook o escuchar las entrevistas a sus amigos. No se invita a psicólogos para analizar el estado mental de esas personas. Sabemos de inmediato por qué matan. En cambio, un terrorista blanco es un enigma. Un terrorista blanco no tiene historia, ni contexto, ni origen. Sigue siendo por siempre una incógnita. De su existencia no se habla. Lo vemos pero fingimos no verlo. Es un fantasma que flota en la noche.

Brit Bennett http://www.telesurtv.net/opinion/El-terrorismo-racista-en-EE.UU.-es-tan-antiguo-como-el-pais-20150625-0056.html

El compromiso de Francia con el Frente Al-Nosra

Francia siempre se ha esforzado por impedir que el Frente Al-Nosra, la filial de Al-Qaeda en Siria, fuera incluido en la lista de organizaciones terroristas internacionales de la ONU. El Presidente francés Sarkozy había puesto todos los medios a su alcance para expulsar a Bashar Al-Ashad de Damasco y la llegada de los socialistas en mayo de 2012 empeoró las cosas aún más, si cabe. Francia necesitaba utilizar a los fundamentalistas como fuerza de choque.

Lo que no hizo la ONU lo hizo Estados Unidos, que incluyó a Al-Nosra en su propio listado, lo cual fue duramente criticado por Laurent Fabius, ministro francés de Asuntos Exteriores.

Una carta confidencial fechada el 29 de abril de 2013, dirigida por la delegación marroquí en la ONU a su Ministerio en Rabat, ha puesto al descubierto la política de los socialimperialistas franceses en Siria. El gobierno de Damasco, dice la carta, quiere que la ONU incluya al Frente Al-Nosra en el listado de organizaciones terroristas internacionales, pero Francia se opone, temerosos por la posibilidad de que se descubra que la llamada “oposición siria” no es otra cosa que terrorismo.

Para impedirlo el ministro francés de Asuntos Exteriores llevó a cabo una serie de negociaciones bajo cuerda, dice la delegación marroquí. El plan, que ha sido aprobado por Gran Bretaña, consiste en añadir discretamente al Frente Al-Nosra en el listado de sanciones impuestas contra Al-Qaeda en Irak. De esa manera el gobierno francés contaba con contrarrestar el plan del gobierno sirio y la “oposición” no quedaría estigmatizada.

La carta alude también a la posición de Arabia saudí sobre el mismo asunto. Tampoco desea que Al-Nosra sea incluida en el listado de la ONU, entre otros motivos porque la autocracia de Riad podía quedar al descubierto como patrocinadora de grupos terroristas. El delegado saudí en la ONU le confesó a su homólogo marroquí: “Es imposible estigmatizar a Al-Nosra mientras nosotros los sostengamos, armemos y financiemos. Es imposible que se diga y escriba que nosotros somos aliados del terrorismo”.

El 31 de mayo de 2013 Francia perdió la batalla y Al-Nosra fue incluida en el listado de la ONU, poniendo en peligro la campaña mediática orquestada por la prensa mundial acerca de la “oposición siria”. Cuando el setiembre del año siguiente Al-Nosra liberó a 45 cascos azules que mantenía secuestrados, el gobierno francés apoyó el rescate que pedían los secuestradores: que los borraran de la lista negra de la ONU. El chantaje no salió adelante. Pero, ¿por cuánto tiempo? Ahora Kerry, lo mismo que Qatar, apoya a los franceses y también quiere sacar a Al-Nosra del listado.

La memoria es frágil. En muy poco tiempo el Califato Islámico ha dejado a Al-Qaeda casi como si fuera una ONG. ¿Es que ya nadie se acuerda del 11-S?

Un 89 por ciento de los rusos avala la política de Putin

Mientras la credibilidad de los políticos occidentales está bajo mínimos, los sondeos le ponen a Putin en la cumbre de su popularidad, en porcentajes desconocidos en Estados Unidos, Francia, Alemania o Inglaterra.

El jueves el sitio Ruskaia Narodnaia Linia publicaba los resultados de una encuesta del Centro Levada sobre la puntuación de Putin entre los rusos, que alcanzó una cota del 89 por ciento de los encuestados. El 64 por ciento se reconocen convencidos que Rusia avanza en la buena dirección.

El sondeo se realizó entre el 19 y el 22 de junio entre 1.600 personas habitantes de 134 lugares distintos, repartidos en 46 regiones del país. El margen de error de la encuesta se ha establecido en un 3,4 por ciento.

Un 89 por ciento aprueba la gestión de Putin como Presidente, frente a un 85 por ciento en enero. Un 10 por ciento la desaprueba y un 1 por ciento no se manifiesta.

Entre los políticos rusos, Putin es el mejor valorado con un 65 por ciento. La segunda plaza la ocupa Serguei Shoigu, ministro de Defensa, con un 28 por ciento. La tercera es para el ministro de Asuntos Exteriores, Serguei Lvrov, con un 21 por ciento, en las mismas condiciones que el Primer Ministro Dimitri Medvedev.

Un 64 por ciento de los rusos cree que su país marcha en la buena dirección, mientras que un 22 por ciento opina lo contrario y el 14 por ciento no se pronuncia.

El responsable de prensa de la Presidencia, Dimitri Peskov, ha dicho que un porcentaje tan elevado de confianza constituye “una enorme responsabilidad”, pero que Putin no teme “en absoluto” a las responsabilidades. También dijo que los elevados índices de apoyo le abren “formidables posibilidades de acción”.

Fuente: Июньские рейтинги одобрения и доверия, http://www.levada.ru/24-06-2015/iyunskie-reitingi-odobreniya-i-doveriya

300 soldados saudíes cambian de bando en la guerra de Yemen

“El último golpe propinado a la familia real saudí procede de Hachem al-Ahmar, comandante de artillería del ejército saudí de Al-Wadia, quien ha cruzado la frontera con 300 soldados que se han unido al ejército yemenita y las fuerzas revolucionarias”, según el sitio Panorama de Oriente Medio.

El régimen saudí se encuentra en una situación difícil y los dirigentes saudíes son plenamente conscientes de ello.

El miércoles las fuerzas tribales y militantes de la región de Najran, en Arabia saudí, formaron un movimiento de oposición política y militar a Riad, llamado “Ahrar Al-Najran”. Previamente la región había declarado su independencia y se ha unido a Yemen en la guerra contra el régimen de Riad.

La ineptitud que viene mostrando la monarquía saudí en la guerra de Yemen es preocupante. Lleva décadas armándose hasta los dientes, ha necesitado formar una especie de coalición bendecida por la Liga Árabe, ha tenido que esperar a recibir el apoyo expreso de los imperialistas… y, sin embargo, sus ataques no han hecho más que reforzar al movimiento insurgente.

Para justificar sus reveses, la autocracia saudí apela al apoyo que presta Irán a los huties, mucho menos importante de lo que dicen y, en cualquier caso,  irrelevante frente a la fuerza de choque saudí. La autocracia no puede disimular por más tiempo su absoluta ineptitud.

Por el contrario, los huties no necesitan demostrar nada. Entre 2004 y 2009 libraron seis guerras contra el gobierno central y los que siguen en pie son ellos.

Lo que el viento se llevó

En un artículo publicado por el New York Post, el crítico de cine Lou Lamerick sostiene que la película “Lo que el viento se llevó” es racista y defiende la esclavitud. La referida película, a la que le dieron diez Óscar de Hollywood en 1940, se basa una novela de la escritora Margaret Mitchell y está considerada como uno de los pilares más importantes de la cultura cinematográfica.

La película se va a volver a proyectar el 4 de julio, la fiesta nacional estadounidense, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York para celebrar el 75 aniversario de la invención del tecnicolor en el cine.

Fue la película más cara y más larga de la historia. También fue la más rentable. La novela, publicada en 1936, también fue laureada con el Premio Pulitzer, por lo que en todo el mundo el mensaje racista se ha transmitido a un público muy amplio.

La trama de la película arranca con la guerra civil que se desencadenó en Estado Unidos en 1860 y que se suele resumir muy esquemáticamente como un enfrentamiento entre los Estados del norte (antiesclavistas) con los del sur (proesclavistas).

La película presenta la guerra civil como la presentan en España las plañideras de nuestra guerra civil de 1936-1939; un lamentable enfrentamiento fratricida, que causó muchos sufrimiento (a todos en general, a todos por igual), que se hubiera podido evitar…

Lo cierto es que el sufrimiento depende de las clases sociales, sobre todo si hablamos de la esclavitud y es difícil que los esclavos consideren como un “sufrimiento” la pérdida de su condición.

Por lo tanto, bajo la apariencia de una crítica a la guerra civil subayace una crítica a la abolición de la esclavitud. Pero, además, la “culpa” de la guerra fue de los nordistas. De ahí que la bandera confederada, símbolo de la supremacía blanca, aparezca continuamente en muchos planos de la película.

Las referencias racistas son sutiles. El Ku Klux Klan no aparece, ni tampoco las alusiones abiertamente despectivas hacia los negros (“niggers”) a los que se les llama “morenos” (“darkies”). Sin embargo, los personajes Rhett y Ashley acuden a una serie de mítines políticos, cuyo contenido se deja en el aire porque dichas reuniones no eran otras que las del Ku Klux Klan.

Según Lamerick la película falsea la historia cuando afirma que los sudistas acudieron en masa a la guerra para defender un modelo de Estado confederal y no el mantenimiento de la esclavitud.

El color es tan importante en la calle (color de la piel) como en el cine (tecnicolor). El racismo de la sociedad se expresa a la perfección en el racismo de la polícula. La actriz negra Hattie McDaniel obtuvo uno de los Óscar con los que fue galardonada. Era la primera vez que un negro recibía un premio de la Academia de Hollywood. Los negros demostraron entonces que podían representar papeles secundarios a la perfección. No necesitaban ser actores porque es el mismo papel que representan en la sociedad estadounidense.

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