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Día: 18 de junio de 2015 (página 1 de 1)

20 oficiales del ejército israelí muertos en la guerra de Yemen

El 6 de junio se confirmó la participación de Israel junto a Arabia sadí en la agresión contra Yemen al explotar un misil Scud lanzado por la resistencia yemení en la base aérea saudí de Jamis Mushait, en la provincia Yazán, que provocó la muerte de 20 oficiales de las fuerzas armadas del régimen israelí. La noticia no se ha conocido hasta que el lunes de esta misma semana la confirmó la agencia local LahjNews citando al comandante del Ejército yemení, Mansur Awaz.

Los combatientes de Ansarolá y el Ejército yemení atacaron con misiles Scud la citada base, que hizo sonar las sirenas de alerta en la ciudad de Jamis Mushait, en respuesta a una ofensiva militar saudí.

El comandante del Ejército yemení anunció que los militares israelíes estaban colaborando con los saudíes para lanzar una bomba nuclear contra la montaña de Naqum, en Saná, la capital de Yemen, justo cuando el misil disparado desde el lado yemení impactó contra la base aérea saudí, matando a los oficiales israelíes y varios saudíes.

Además afirmó que los saudíes normalmente utilizan los aviones de guerra tipo F-16 de las fuerzas aéreas del régimen israelí para perpetrar ataques con bombas de neutrones.

Desde el inicio de la agresión saudí a Yemen, que ha causado la muerte de 4.000 yemeníes, el primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, expresó su apoyo a la ofensiva militar y el ejército de Israel ha proporcionado servicios de inteligencia a la aviación saudí.

Recientemente la revista “Veterans Today” reveló, además, que los aviones del régimen israelí podrían haber atacado con bombas de neutrones el territorio yemení. El pasado 25 de abril, Riad empleó la bomba llamada Moab, considerada el arma no nuclear más poderosa del mundo, en un ataque contra Yemen.

Además el régimen saudí reconoció haber utilizado bombas de racimo durante su ofensiva contra la población de Yemen.

Hasta ahora el único objetivo logrado por los bombardeos de la aviación saudí ha sido la destrucción de la escasa infraestructura de dicho país y el refuerzo de los grupos terroristas, como Al-Qaeda.

Los tribunales españoles se pasan la ley por el forro de los cojones

El artículo 15.2 de la Ley de Memoria Histórica obliga a las administraciones públicas a retirar escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, la Guerra Civil y de la represión de la dictadura.

En 1959 la Falange levantó en Vigo la Cruz do Castro, una construcción de 12 metros de altura que justificaba la Guerra Santa contra la República.

La Asociación Viguesa pola Memoria Histórica do 36 pidió al Ayuntamiento de la ciudad, gobernado por Abel Caballero, alcalde del PSOE, algo absolutamente inusual y extraordinario: que cumpla la ley y derribe la Cruz do Castro.

Pero el Ayuntamiento de Vigo se pasó la ley por el forro de los cojones, como han dicho gráficamente las asociaciones de defensa de la memoria histórica.

Entonces la Asociación Viguesa pola Memoria Histórica pidió lo mismo a los tribunales: que cumplan con la ley y derriben la Cruz do Castro.

Pero el 5 de junio el Tribunal Superior de Justicia de Galicia se volvió a pasar la ley por el mismo forro que el Ayuntamiento del PSOE.

Lo curioso es analizar los argumentos de dicho Tribunal para tomar el pelo al personal. Según los magistrados el monumento que en 1959 se erigió para la exaltación del franquismo ha perdido cualquier «simbología fascista» ya que ha desaparecido su «carga política». ¿Por qué? El Tribunal no lo dice, pero ha debido ser por arte de magia.

¿Acaso los jueces españoles creen en la magia? Naturalmente que sí. Lo mismo que el PSOE que gobierna en Vigo. Lo que pasa es lo que lo llaman de otra manera: milagros.

Tanto el PSOE como los jueces gallegos utilizan el mismo argumento milagrero para hacer desaparecer el carácter fascista de un monumento en 1959 y reconvertirlo en un símbolo “puramente religioso” en 2015. Para ambos la Cruz do Castro es una construcción religiosa “puesto que es evidente que se trata de una cruz latina”.

Pero como todos los trapaceros, los jueces caen en sus propias argucias cuando sentencian que la memoria que se ha de conservar y la que se ha de derribar no es la que dice la ley sino la que imponen ellos por sus santos cojones, es decir, una memoria religiosa. Pero, ¿vivimos en un Estado Laico o en un Estado Islámico (perdón, nacional-católico)?

Los magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Galicia han dejado claro que en un Estado Islámico (perdón, nacional-católico), como España, lo fascista y lo religioso es lo mismo. Antes (en 1959) y ahora (en 2015).

Los soldados españoles en Irak comen la sopa boba

Ayer el ministro de Defensa, Pedro Morenés, estuvo en un seminario sobre yihadismo en Toledo con un título espectacular, de esos que uno no puede dejar de asistir: “Del terror a la guerra”. Lo organizaba la Asociación de Periodistas Europeos y le invitaron al ministro porque los plumillas no quieren ser otra cosa que los portavoces oficiales del imperialismo, los que difundan las “notas oficiales” de los respectivos Ministerios de “Defensa”.

Se trata, pues, de encubrir el origen y la función del yihadismo y aparentar que, desde Nigeria a Tailandia, se han expandido de la noche a la mañana como caídos de un guindo. Morenés se puso a largar sobre la expansión del Estado Islámico y la necesidad de “combatir” este fenómeno al más puro estilo idealista: “en la batalla de las ideas”, dijo. Para esa “batalla” el ministro español necesita la complicidad de los periodistas y que las “notas oficiales” vayan “acompañadas con trigo” porque, a su juicio, el mensaje yihadista “está calando en sustratos ideológicos que van acompañados de pérdida de futuro y pobreza”.

Después de esa tontería llegó lo mejor (si cabe). Resulta que en el acto estaba presente un consejero de la Embajada de Irak en España que quiso aprovechar la presencia del ministro para preguntarle si el gobierno español tenía pensado enviar a aquel país más militares, siguiendo la senda de Estados Unidos.

Desde enero de este año en Irak hay 300 militares españoles para realizar labores de “formación”, concretamente en la región de Besmayah y en el aeropuerto de Bagdad.

Tras la pregunta, el ministro Morenés se puso hecho una furia, pasó al ataque y le respondió al más puro estilo fascista-imperialista: “Le voy a decir una cosa que le va a sonar dura –comenzó advirtiendo– es muy importante que los 300 españoles que están allí formando reciban los suficientes oficiales iraquíes a formar. El problema que tenemos es que no tenemos suficientes oficiales que formar. En Besmayah eso se está solucionando, pero le tengo que decir y aprovecho para decírselo que sería muy conveniente una moralización de la oficialidad iraquí que viene a formarse a la hora de asumir la responsabilidad de formarse”.

El panorama quedó de tal manera que la queja del diplomático se convirtió en la queja del ministro. La culpa de todo la tiene el gobierno de Irak porque no proporciona suficientes oficiales para recibir formación de los 300 militares españoles desplazados hasta allá con ese fin. “Que no ocurra lo sucedido en otros países, que teníamos que rogar que nos mandasen a las fuerzas para formar”, le dijo Morenés de muy malos modos.

Pero la soberbia del ministro no se quedó ahí y lanzó un mitin para criticar a los oficiales iraquíes porque carecen de la convicción suficiente “sobre lo que se está haciendo” allí. Es alucinante: ¿son los militares irakíes los que no saben lo que tienen que hacer en su propio país? Y si no lo saben, ¿se lo tienen que enseñar los militares españoles?

Una vez lanzado el ministro no fue capaz de parar sus comentarios estúpidos: muchos oficiales irakíes, dijo, “no ven el sentido de lo que estábamos haciendo” y acabó sin cortarse ni un pelo: no sólo los soldados españoles en Irak les tienen que enseñar a los irakíes lo que tienen que hacer sino que -ni corto ni perezoso- el propio ministro le dijo al diplomático lo que tenía que hacer: “Ya que es usted el encargado de la Embajada de España transmita este mensaje a sus superiores”.

A Morenés el calificativo de fascista se le queda pequeño. Le gusta dar órdenes y aunque habla de “moralizar” al ejército irakí, debería mirar en sus propias filas porque los escándalos que salpican a la tropa española son de órdago.

Una última cosa: si los militares irakíes no mandan soldados para que los españolitos les enseñen lo que tienen que hacer, ¿por qué el ministro no ordena que vuelvan a España? Para rascarse la barriga es mejor que se queden en sus cuarteles. Igual nos ataca alguien y pilla a nuestras aguerridas fuerzas dispersas por ahí lejos…

Furbo femenino

N.B.
Ya el hecho de añadir a la palabra «Mundial» el epíteto «femenino» tiene alguna traza sexista, pero tal vez estoy apurando y rizando el rizo. Nunca hemos oído decir, por ejemplo, Mundial MASCULINO.

Pero voy a otra cosa. Echando un somero vistazo a la plantilla española, llama la atención, al menos a mí, los nombres de pila del combinado español (?), Veamos algunos nombres que pondré en cursiva. Elisabet (le faltaría una «hache» final para ser más british: Elisabeth, y quedar más «chic» y más «in», que se decía antes, a la jugadora bilbaina), Ruth, Virginia, Priscilla (¿será nieta de Priscilla Presley, la mujer de Elvis?), Vero, Vicky, Alexia (¿será descendiente de algún Romanov ruso?), Jennifer, Melanie (¿será hija de la Griffith y Don Johnson? Lo digo porque Banderas, el español Banderas, la hubiera puesto «Melania» o «Antonia», como debe ser), Erika (¿será su mamá vikinga?), Ivana, Sandra… Luego aparece una Leire y una Ainhoa vascas (por descontado damos por sentado que allá cada cual con los nombres que pone a sus vástagos).

No aparecen, porque ya no es moda, los horrorosos y estridentes Vanessas, Julias (pronunciado a la inglesa manera: Yulia, que ya es recochineo paleto de cojones) y más que me dejo y seguro se le ocurre al lector/a. ¡¡¡ Ni una españolísima y castiza Dulcinea (o Robustiana) que llevarse a la boca el españolismo cañí y cerril que oyen un, por ejemplo, Pep y les sale urticaria.

¡¡ Cuánto daño han hecho las estúpidas series de televisión gringas !! Por otra parte, muchas de estas jugadoras juegan en equipos extranjeros. El resto, o son mayormente del Barcelona, y en menor medida del Athletic de Bilbao, o tres del Atl. de Madrid y el Valencia y una (portera reserva) del Levante.

Por lo demás, que ganen, oiga.

Nota: Y también, por supuesto, los Jonathans y hasta algún William que he oído por ahí.

Un congresista negro da la nota contra los nazis ucranianos

Junto a otro del partido republicano por Florida, Ted Yoho, un congresista demócrata por el Estado de Michigan, John Conyers, ha presentado una enmienda al proyecto de presupuestos del Pentágono que -dentro de los parámetros de la obsesiva propaganda imperialista en los que se mueve Estados Unidos- sólo se puede calificar de “revolucionaria” por las dos medidas que propone.

La primera es la prohibición de que el Pentágono instruya militarmente al Batallón Azov y la segunda que se saque el sistema de misiles tierra-aire Manpad de Irak y Ucrania. Pero si la propuesta de ambos congresistas es “revolucionaria” los motivos lo son aún más.

Fuera de las “informaciones” oficiales es sobradamente conocida la naturaleza nazi del Batallón Azov. Las fotografías que se han divulgado con la parafernalia que le rodea es harto elocuente. Su apoyo al gobierno golpista de Kiev lo es aún más. Finalmente, que en el siglo XXI los vástagos del III Reich tengan el apoyo de Estados Unidos y la Unión Europea es absolutamente incalificable.

Pero lo que aún sorprende más es encontrar restos arqueológicos de antifascismo en el mismísimo Congreso de Estados Unidos. La enmienda Conyers-Yoho califica al Batallón Azov como el “repulsivo Batallón neonazi”.

La Cámara Baja de Washington ha admitido la enmienda de los congresistas por unanimidad, constituyendo así el primer acto legislativo oficial de Estados Unidos que reconoce formalmente la persistencia de fuerzas neonazis armadas y su integración dentro del ejército de un país europeo.

Como aquí nos gusta contarlo todo les contamos también que, por si fuera poco, Conyers es negro o, como dicen por allá, afro-americano, que es el congresista más veterano porque desempeña su cargo desde 1967, nada menos, que desde siempre fue un destacado militante por los derechos civiles y que tiene 87 años. En Estados Unidos los diputados negros forman una piña llamada “Black Caucus” en donde por encima del partido político está el color de la piel.

En fin, ya se lo avisamos antes: Conyers es arqueología, una especie en vías de extinción. De ahí que su enmienda esté cargada de simbolismo. Hace un par de años Conyers apoyó una enmienda de un joven congresista republicano, Justin Amash, para privar a la Agencia de Seguridad Nacional de buena parte de sus poderes de espionaje. Perdieron la votación por muy poco margen: 217 votos contra 207.

De una manera sutil, la enmienda Conyers-Yoho destaca que Estados Unidos está vendiendo armamento sofisticado que, a través de gobiernos intermediarios, acaba en manos de grupos como el Batallón Azov o el Califato Islámico.

También se apoya en el derribo en julio del año pasado del vuelo MH17 sin mencionar a los responsables del mismo, lo cual indirectamente contradice la campaña mundial orquestada por la Casa Blanca para involucrar a los rusos y a las milicias del Donbas. En el contexto de la enmienda, la fórmula indica claramente que los misiles Manpad entregados al gobierno de Kiev podrían caer en manos de nazis como los del Batallón Azov, los cuales podrían derribar aviones comerciales, asesinando a sus pasajeros de manera indiscriminada.

No ha habido reacciones oficiales por parte de los secuaces de Poroshenko a la enmienda de Conyers. No obstante, el sábado de la semana pasada el sitio de internet EuroMaidan recogía la opinión del Batallón Azov, que decía sentirse ultrajado por las acusaciones de consstituir un grupo armado de tipo nazi. Ellos se consideran a sí mismos como “patriotas”.

Es difícil que el gobierno de Kiev pueda guardar silencio durante más tiempo ante unas acusaciones tan graves rodando por los pasillos oficiales de Washington, nada menos. El asunto les ha pillado por sorpresa. En cualquier caso, en medio de una tenaza, su posicionamiento no va a sorprender: defenderán el “patriotismo” del Batallón Azov como si formaran parte del mismo.

En un nido de buitres carroñeros, como es el Congreso de los Estados Unidos, sólo la veteranía de un viejo zorro como Conyers ha podido lograr que la enmienda sorprenda en Kiev tanto como en Washington. ¿Cómo lo ha logrado? De la misma manera que dio el golpe contra la Agencia de Seguridad Nacional hace dos años: manteniendo la presentación de la enmienda en el más absoluto secreto hasta el último momento. Es el éxito de un francotirador experto que conoce mejor que nadie lo que se mueve por los pasillos legislativos.

Durante la semana pasada en el Congreso nadie se acordaba de Ucrania. Todos estaban entretenidos discutiendo sobre el tratado de libre comercio con Europa y la “Fast-Track Authority”. Aquí estamos absolutamente convencidos que ningún diputado se enteró de lo que estaba firmando cuando un abuelete negro que chochea contando viejas historias de hace medio siglo les puso un montón de papeles y un boli encima de la mesa.

¿Ucrania?, ¿nazis?, ¿qué es eso? En Estados Unidos a los diputados les ocurre lo mismo que en España: cuando no tienen instrucciones de sus jefes les da lo mismo ocho que ochenta. Hasta un viejo negro les toma el pelo. Es suficiente con tener cuatro cosas mínimamente claras. Conyers ha demostrado que las tiene; los demás congresistas no saben ni por dónde sopla el aire.

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