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Mes: mayo 2015 (página 3 de 10)

La Marina de Guerra china desembarca en Djibuti

Esta noticia es histórica porque es la primera vez que China instala una base militar fuera de sus fronteras. Pero no se entendería sin la ayuda del mapa y sin acompañarla de otros datos importantes a tener en cuenta, como la Operación Atalanta aprobada en 2008 por la Unión Europea para reprimir lo que en Bruselas (y en Madrid) califican como “piratería” en Somalia, un país que tiene fronteras comunes con Djibuti.

Al mirar el mapa verán que en Djibuti se acaba África y empieza Asia, que de ahí a Yemen no hay más que cruzar un estrecho charco de agua y que ambos países abren (o cierran) las compuertas del Mar Rojo y el estrecho de Suez, y que la situación en Yemen es… la que ya saben. En cuanto a Somalia… es como la Costa de los Piratas, pero ¿quiénes son los piratas y quiénes los corsarios?

La OTAN, que no podía permanecer pasiva ante tanto interés, también acaba de abrir una oficina en Djibuti. La operación se ha llamado Combined Task Force 151 y está comanda por la V Flota estadounidense, creada en enero de 2009.

China es el mayor acreedor de aquel país del Cuerno de África: casi la totalidad de la deuda exterior de Djibuti son préstamos chinos y están garantizados por importantes concesiones, que se han adjudicado en los últimos cinco años.

Sólo en Etiopía hay ya 350.000 chinos. La mayor parte de los ataques terroristas en África están dirigidos contra técnicos y especialistas chinos que, hasta la fecha eran objeto de una discreta protección por parte del Ejército Popular de Liberación, vestidos de civiles.

Pero China ya ha desplazado a Gran Bretaña en el elenco de los países del mundo que más armas exportan. En febrero del año pasado el ministro chino de Defensa, el general Chang Wanquan, visitó el país africano, donde permaneció un día y medio. En mayo fue el turno de Obama, que recibió al presidente del país africano Ismail Omar Guelleh en la Casa Blanca y le impuso una línea roja que en ningún caso podía franquear: en Djibuti no pueden instalarse bases militares rusas.

Los chinos han demostrado que tenían mucha prisa y ningún portaviones. La guerra en Yemen ha acelerado sus planes. Mientras construían su base aérea y naval en la región de Obock, la Marina china se instaló en el puerto de la capital. El objetivo es garantizar los suministros de petróleo y gas hacia China, así como las exportaciones hacia terceros países.

China está construyendo un oleoducto para llevar el petróleo sudanés hasta el puerto de Djibuti, un proyecto presupuestado en 3.000 millones de dólares para llevar hasta el Extremo Oriente dos millones diarios de barriles de petróleo. Necesita dos aeropuertos, cuatro puertos de aguas profundas y al menos dos líneas ferroviarias.

Ahora mismo China vive la angustia de que su único portaviones, el Lioaning, antes se llamaba Varyag porque se lo compraron a Ucrania en 1998 y se puede decir que no está operativo porque las obras de reparación no acaban nunca. No se puede ser una gran potencia mundial sin portaviones y China está demostrando los límites actuales de su fuerza, no sólo estratégico-militar sino tecnológica. Quizá eso explique algunas debilidades evidentes de su política exterior.

Al primer portaviones “made in China” le quedan cinco años y sin él no puede mover su fuerza aérea. La base de Djibuti colma en parte esa laguna. Antes de que acabe este año el Presidente Guelleh visitará a Xi Jinping en Pekín. Pero todo no iba a ser un inagotable maná para Djibuti. Las presiones del FMI y del Banco Mundial arrecian. Advierten que Djibuti no podrá devolver los préstamos a China, pero parece que les olvida sumar: si todo marcha como hasta el momento, Djibuti será el Singapur de África.

Más información:
— La primera base militar china fuera de su territorio

Estados Unidos lleva la guerra al interior de su propio país

Máximo Ramírez Samper

Cierto revuelo ha habido en los medios de prensa alternativos de EE.UU., tras conocerse que las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE) de ese país prevén realizar, entre julio y septiembre próximos, un ejercicio sobre Guerra No Convencional (GNC), entre cuyas particularidades está que no se realizará dentro de una instalación militar o en uno de los tantos polígonos de entrenamiento habilitados para estos fines, sino en escenarios reales, entre la población.

La alarma con respecto al ejercicio Jade Helm 2015 la activó el portal Infowars (1), al que siguieron otros que han denunciado la presunta preparación de las fuerzas armadas estadounidenses, a través de ejercicios como este, para actuar contra su propia población. Se habla de preparativos para aplicar la ley marcial en determinados estados, para evitar sucesos como los de Ferguson y otras ciudades, en que el asesinato de jóvenes afroamericanos por la policía ha generado disturbios y protestas de consideración.

Sin embargo, quizás no deberían preocuparse tanto, al menos por este ejercicio, cuyo objetivo es entrenar a las tropas norteamericanas en la GNC, una vieja estrategia retomada y maquillada por los estrategas imperiales, que como hemos denunciado anteriormente (2), promueve el derrocamiento o la inestabilidad de un Estado, por el mero hecho de pensar y actuar diferente a los designios del establishment.

En el ejercicio conjunto Jade Helm 2015 (3) participarán todos los elementos del Comando de Operaciones Especiales de EE.UU., principal ejecutor de la GNC, según los manuales de guerra estadounidenses, así como agencias civiles. Así, estarán sus efectivos asignados a la Marina, la Fuerza Aérea, el Ejército y la Infantería de Marina, mientras que por el Ejército participará la 82 División Aerotransportada, la misma que invadió Granada en 1983, para derrocar al presidente legítimo de esa isla nación, Maurice Bishop, cuyos restos nunca más han sido encontrados.

La envergadura que tendrán tales maniobras, a desarrollarse en siete estados del suroeste de EE.UU., da cuenta de la importancia que este tipo de guerra cobra en la actualidad, por diferentes razones; a saber, su relativamente bajo costo, en comparación con los grandes despliegues de fuerzas y medios para invadir a un país, al estilo Irak o Afganistán; se emplean fuerzas sustitutas, ya sean mercenarios o fuerzas insurgentes del país objetivo, minimizando con ello la injerencia estadounidense en terceros países y posibilidad de tener numerosas bajas, tan difíciles de explicar a la opinión pública de EE.UU.

Quienes sí deberían preocuparse, y prepararse para este tipo de contiendas, somos las naciones del Tercer Mundo, ya sea en África, Asia, América Latina, donde exista un gobierno con autonomía, capaz de hacer por su población y de decir “no” a EE.UU. o sus aliados.

Ya no importa si su tendencia política es el marxismo o el comunismo. Basta con que se le señale desde una oficina en Washington para que en un país se creen condiciones que den pie a protestas, manifestaciones “pacíficas”, sabotaje y guerra económica y política, entre otras de las herramientas del arsenal no convencional estadounidense. Libia, Ucrania, Siria y Venezuela pueden dar fe de lo aquí denunciado, aunque los dos últimos países han demostrado que se puede hacer frente a este tipo de contienda.

Para resistir una campaña de GNC, la unidad de la población en torno al gobierno es vital. Manuales de guerra como la Publicación de Técnicas del Ejército 3-05.1 (ATP 3-05.1) (4) y la Circular de Entrenamiento 18-01 (TC-18.01) (5), sobre Guerra No Convencional, dedican amplios espacios a explicar cómo segmentar a una población, para luego volverla contra sus autoridades. Como vemos, la añeja idea de “divide y vencerás” es parte importante de esta guerra.

Esa será, con seguridad, una de las dinámicas que se entrenen en Jade Helm, así como la infiltración de los efectivos estadounidenses entre la población objetivo, para comenzar sus “trabajos” desestabilizadores, o la identificación y preparación de líderes potenciales que apoyen la “causa” estadounidense contra el gobierno a derrocar.

La población y los medios alternativos estadounidenses harían bien en preocuparse ante la presencia de tropas norteamericanas en las calles, pero no por ejercicios de GNC, sino ante entrenamientos de guerra urbana o para enfrentar disturbios civiles, para lo cual existe todo un manual (6) que describe cómo asesinar y reducir a “disidentes” estadounidenses, además de explicar cómo a los prisioneros se les recluiría en campamentos de internamiento para ser “reeducados” a favor de las políticas estadounidenses, según el artículo publicado por el portal Global Research el 26 de marzo último (7).

La presencia de las FOE en las calles de EE.UU., en dinámicas no convencionales, pudiera guardar relación con lo que han apreciado sus servicios de Inteligencia para un futuro no muy lejano, cuando las grandes ciudades cobrarán mayor importancia y el grueso de la población vivirá en ellas, lo que aumenta la posibilidad de zonas sin control gubernamental, guerrillas urbanas y demás. Pero ese será el tema de un próximo artículo.

(1) http://www.infowars.com/feds-preparing-to-invade-texas/
(2) http://www.allnewspipeline.com/Jade¬¬_Helm_2015.php
(3) http://www.cubadefensa.cu/?q=lista_guerra_no_convencional
(4) http://www.cubadefensa.cu/?q=documentos-doctrinales-eeuu
(5) http://www.cubadefensa.cu/?q=node/2494
(6) http://www.globalresearch.ca/jade-helm-u-s-military-exercise-troops-to-operate-undetected-amongst-civilian-population/5438890
(7) http://www.infowars.com/army-manual-outlines-plan-to-kill-rioters-in-america/
Fuente: http://lascalderasdelmiedo.blogspot.com.es/

Una reunión de Bin Laden con la CIA

Es una verdadera faena que las hemerotecas existan y alguien se dedique a hurgar en ellas. Dos meses antes de los famosos atentados del 11-S el diario francés Le Figaro informó en primera plana de la entrevista celebrada por la CIA con Bin Laden en Dubai, mientras éste convalecía de una grave enfermedad. Es interesante echar un vistazo a la noticia a pantalla completa porque cuenta los detalles de la reunión.

La entrevista se celebró cuando faltaban menos de dos meses para el 11-S. Si Bin Laden era el cerebro de dichos atentados, hubiera bastado con ponerle los grillletes para impedir los atentados.

¿No era Bin Laden el hombre más buscado?, ¿no había puesto Bush precio a su cabeza? Si sabían que estaba en Dubai, ¿por qué no le detuvieron entonces?, ¿por qué no le mataron aprovechando su hospitalización? El motivo es obvio: aún necesitaban de él para que llevara acabo su mejor “trabajo”: los atentados a las Torres Gemelas con los que Estados Unidos justificó su agresión contra Afganistán.

No obstante, la agresión estaba decidida de antemano; el 11-S sólo fue una excusa. Por aquellas mismas fechas, la BBC lo difundió (*) a los cuatro vientos: antes de los atentados contra las Torres Gemeral, un antiguo diplomático pakistaní, Niaz Naik, manifestó, que altos funcionarios estadounidenses le habían confirmado la invasión.

Una operación militar de aquella envergadura no se puede preparar en 25 días. Por ejemplo, la invasión de Irak en 1991 demoró cuatro meses y medio en los que la CIA estuvo manteniendo entretenido a Sadam Hussein con unas “negociaciones” ficticias.

Doce horas después del 11-S Bush ya dijo que era “casi seguro” que el responsable de los atentados era Bin Laden. Pocos días después transformó esa convicción en una afirmación rotunda al cien por cien: “sus huellas digitales están por todas partes”, dijo.

Se le olvidó añadir que las suyas también estaban por todas partes en el mismo escenario del crimen.

(*) http://news.bbc.co.uk/hi/english/world/south_asia/newsid_1550000/1550366.stm

Nuevas informaciones sobre la creación del Califato Islámico por los imperialistas

Un documento desclasificado de la Defense Intelligency Agency aporta nuevos detalles sobre los motivos que tuvo el imperialismo para impulsar la creación del Califato Islámico. El referido documento tiene siete páginas y muestra que la creación de un movimiento fundamentalista en el este de Siria era necesario para aislar al régimen de Damasco y que el imperialismo lograra sus objetivos en la región:

“Occidente, los países del Golfo [Pérsico] y Turquía [que] apoyan a la oposición siria… existe la posibilidad de establecer un principado salafista, oficial o no, en el este de Siria (Hassaka y Deir Ezzor), y eso es exactamente lo que quieren las potencias que sostienen a la oposición a fin de aislar al régimen sirio”.

Antiguamente clasificado Secreto/Noforn y fechado el 12 de agosto de 2012, el informe de la Defense Intelligency Agency circuló ampliamente por diversas instituciones gubernamentales, incluidas la Centcom, la CIA, el FBI, el DHS, la NGA, el Departamento de Estado y otros.

Se ha desclasificado gracias a un litigio federal y el 18 de mayo la organización Judicial Watch lo ha publicado en el diario Levant Report (*), un portal de Texas especializado en noticias de Oriente Medio.

El documento demuestra que, al menos desde 2012, la inteligencia estadounidense había previsto el desarrollo del Califato Islámico en Irak y Siria, pero en lugar de poner a la organización como un enemigo, el informe considera que los terroristas son una pieza de la estrategia imperialista en Oriente Medio.

El diario Levant Report asegura que “hay pruebas materiales, vídeos, así como confesiones recientes de altos funcionarios implicados, como la del antiguo embajador de Estados Unidos en Damasco, Robert Ford, que demuestran que el apoyo material de los terroristas de Daesh [Califato Islámico] en el campo de batalla sirio por el Departamento de Estado y la CIA se remonta al menos a 2012 y 2013 (como ejemplo de ‘pruebas materiales’ ver el informe de la organización inglesa Conflict Armement Research que, siguiendo la pista de los lanzagranadas anti-carro croatas recuperados en manos de los combatientes de Isis [Califato Islámico], demuestra la existencia de un programa conjunto CIA / Arabia saudí a través de números de serie identificables”.

El resumen del informe de la Defense Intelligency Agency que hace el diario es el siguiente:

1. Al-Qaeda dirige la oposición en Siria

2. Occidente se identifica con la oposición

3. La creación del Califato Islámico no se convierte en realidad hasta la expansión de la insurrección siria. No hay ningún motivo para pensar que la retirada de las tropas estadounidenses de Irak desempeñara un papel catalizador en el surgimiento del Califato Islámico, como afirman numerosos políticos y “expertos” en Estados Unidos

4. La puesta en marcha de un “principado salafista” en Siria oriental es lo quieren “exactamente” las potencias exteriores que sostienen a la oposición (identificadas como “Occidente”, los países del Golfo Pérsico y Turquía) para debilitar al gobierno de Damasco.

5. El informe sugiere crear “lugares de refugio seguros” en las zonas conquistadas por los fundamentalistas insurgentes, como se hizo en Libia (lo que en la práctica se tradujo en una zona de exclusión aérea como primer acto de una “guerra humanitaria”.

6. A Irak se le identifica con la “expansión chiíta”.

7. Un “Califato Islámico” sunita podŕia impedir la “unificación de Irak” y podría “facilitar de nuevo la entrada de elementos terroristas de todo el mundo áraba en el escenario irakí”.

Además Levant Report deduce algunos factores que se desprenden del informe sobre la situación general en Siria:

En el interior, los acontecimientos toman un sesgo claramente sectario.

Los salafistas, los Hermanos Musulmanes y Al-Qaeda-Irak son las fuerzas principales de la insurrección en Siria

Occidente los países del Golfo y Turquía apoyan a la oposición, mientras que Rusia, China e Irán apoyan al régimen.

Al-Qaeda-Irak ha apoyado a la oposición siria desde el principio, ideológicamente y en los medios de comunicación.

En 2009 y 2010 Al-Qaeda-Irak perdió terreno en las provincias del oeste de Irak. Pero tras el auge de la insurrección en Siria, los poderes religiosos y tribales regionales empezaron a simpatizar con el levantamiento sectario.

Esta simpatía se concretó durante los sermones de los viernes con el llamamiento a los voluntarios para que sostuvieran a los sunitas en Siria.

Finalmente, el informe establece varias hipótesis sobre el desarrollo futuro de la crisis:

Evolución de la situación actual de la guerra a través de intermediarios: las fuerzas de la oposición tratan de controlar las zonas orientales (Hasaka y Deir Ezzor) que limitan las provincias irakíes orientales (Mosul y Anbar), además de las fronteras turcas vecinas.

Los países occidentales, los países del Golfo y Turquía apoyan ese intento. Esta hipótesis, que es la más probable dado que no conocemos los acontecimientos más recientes, permitirá preparar refugios seguros bajo control internacional, como se hizo en Libia cuando Bengasi fue elegido como centro de mando del gobierno provisional.

Si la situación se deteriora, se podrá establecer un principado salafista, oficial o no, en el este de Siria (Hasaka y Deir Ezzor) y eso exactamente lo que persiguen las potencias que sostienen a la oposición a fin de aislar al régimen sirio, que está considerado como el extremo estratégico de la expansión chiíta (Irak e Irán)

Así el Califato Islámico podría constituir un Estado Islámico unificándose con otras organizaciones terroristas en Irak y en Siria, lo que podría en grave peligro la unificación de Irak y la defensa de su territorio.


(*) http://levantreport.com/2015/05/19/2012-defense-intelligence-agency-document-west-will-facilitate-rise-of-islamic-state-in-order-to-isolate-the-syrian-regime/

La revolución burguesa en España

Juan Manuel Olarieta
En relación con un artículo anterior me pregunta un lector por la revolución burguesa en España en los mismos términos que Hamlet: ¿ser o no ser?, ¿hubo o no hubo revolución burguesa en España? Solamente el hecho de formularla de esta manera, es decir, de forma errónea, conduce a la imposibilidad de dar una respuesta.

Añade además dicho lector que se trata de una cuestión debatida. Es completamente lógico: un asunto mal planteado da lugar a debates interminables. Pero yo también tengo una pregunta: ¿en dónde se plantean ese tipo de debates? La respuesta es: en la universidad. Se trata de un planteamiento característico de los pocos profesores que aún alardean de marxismo en las aulas.

El núcleo de ese debate universitario se introdujo mal en España porque lo introdujo el revisionismo, es decir, el PCE en los años sesenta en el contexto de la disputa que tuvieron Claudín y Semprún contra el carrillismo. La característica fundamental de aquel planteamiento es que unos revisionistas (Claudín y Semprún) se pelearon con otros (Carrillo).

Inmediatamente después el debate pasó a los primeros núcleos que se empezaron a escindir del PCE en nombre del marxismo-leninismo y de la lucha contra el revisionismo, pero pasó en los mismos términos en los que se había planteado dentro del PCE, es decir, mal, sazonado por lo que es (y sigue siendo) típico de esos grupos, que es la sustitución de la historia y de la realidad por las frases y las citas de los clásicos traídas por los pelos.

El debate sobre la revolución burguesa en España no sólo polariza las conclusiones de unos y otros sino que se plantea de maneras bastante distintas porque es un asunto que también ha preocupado a la intelectualidad burguesa y por eso ha adquirido tintes abstractos, tales como el secular atraso de España, en referencia al escaso desarrollo económico, que a su vez quiere referirse al escaso desarrollo capitalista, es decir, a la naturaleza semifeudal y a la transición del feudalismo al capitalismo. En ocasiones ese debate se ha planteado para justificar la incorporación de España a Europa, para “modernizar” el Estado (el Estado burgués), o para imponer la cultura (burguesa) europea, o la ciencia, o la filosofía…

El atraso económico ha producido aquí una abundante literatura histórica y económica, especialmente en lo referente al problema de la tierra y la reforma agraria, un asunto que ahora está bastante olvidado, no porque se haya resuelto en los libros sino porque la realidad ha saltado por encima.

En algunos círculos marxistas-leninistas las referencias al atraso adoptaron la forma de un debate sobre la naturaleza “colonial” o dependiente de España respecto a Estados Unidos, o Alemania más recientemente. Entonces y ahora un planteamiento colonialista del debate conducía a encubrir el reformismo con unos tintes que aparentaban ser radicales (tercermundistas) pero que conducen al nacionalismo burgués más estrecho, como es evidente en Galicia, donde algún grupo se aferra a la dependencia “colonial” de aquella nacionalidad (respecto a España) para justificar sus aberrantes posiciones políticas.

Detrás de aquel debate lo que los marxistas necesitaban era justificar una determinada línea política de claudicación ante el fascismo, y cuando me refiero a los marxistas hablo tanto del PCE como de quienes se salieron de él en nombre de la lucha contra sus posiciones revisionistas. A su vez, la claudicación adopta la forma de una supuesta necesidad de recorrer una “etapa intermedia” previa a la construcción del socialismo.

La claudicación aparece con claridad si acudimos al planteamiento que hizo Carrillo de aquel debate con Claudín y Semprún. Aquellos dos fugitivos sostenían que en los años sesenta España ya era una país capitalista desarrollado, lo cual era cierto. Pero a partir de ahí ellos utilizaban esa tesis para defender lo que todos los revisionistas (entonces y ahora) vienen asegurando en España: que el desarrollo del capitalismo conduce a la democracia (burguesa) y, por lo tanto, de forma mecánica, el fascismo caería por su propio peso (por sus “contradicciones” o sus propias fuerzas internas) y se reconvertiría en democracia sin necesidad de ruptura. Por consiguiente, el PCE debía “apoyar las reformas en el interior del régimen” (1).

Si alguien hoy lee eso pensará inmediatamente que es -cabalmente- lo que hizo el PCE durante la transición. Pero esa era la tesis de Claudín y Semprún, mientras que Carrillo decía otra cosa diferente: que la desaparición del franquismo no podía ser el resultado de un proceso interno. “De ninguna forma”, añadía. La conclusión es que, como siempre, Carrillo decía una cosa y hacía otra. Criticó a Claudín y Semprún para acabar llevando a cabo exactamente la misma línea que estos preconizaron una década antes. Pero el caso es que todos ellos (Claudín, Semprún y Carrillo) acabaron sus vidas dentro del PSOE. La diferencia es que Claudín y Semprún se adelantaron a su tiempo. Eran más reformistas que los reformistas.

En un planteamiento mínimamente serio de la revolución burguesa en España la historia debería estar en el primer plano, lo cual desborda las pretensiones de este artículo. Me debo limitar a desfacer entuertos, para lo que Lenin siempre viene bien, ya que su invocación demuestra que todo este tipo de aberraciones ya existían hace cien años dentro del movimiento obrero.

En los universitarios es muy corriente imaginar que una revolución es un acto único y ese tipo de automatismos es lo que buscan en la historia, algo del tipo del asalto a la Bastilla o al Palacio de Invierno que deje claro que hasta ese día España era un país feudal y a la mañana siguiente se despertó capitalista y burgués. Lenin ya dejó claro que eso es un error: la revolución no es “un acto único” sino “una sucesión rápida de explosiones, más o menos violentas, alternando con periodos de calma, más o menos profunda” (2). Los seres humanos medimos esos periodos históricos con la vara de nuestra propia existencia, que es efímera y está lastrada, además, por nuestra impaciencia: nos gustaría ver una revolución socialista, con lo cual estamos diciendo que ahora mismo no asistimos a una revolución en ciernes. No la vemos por ninguna parte (o no queremos verla). Seamos claros: lo que nos gustaría ver es la parte bonita de la historia, la culminación de nuestros esfuerzos. Pero el esfuerzo mismo nos desagrada porque no somos capaces de ver su importancia (lo cual no es más que un síntoma de nuestra propia torpeza).

Si ninguna revolución (ni la burguesa, ni la proletaria) es un acto sino un proceso significa que hay un periodo de tiempo en el que un país pasa de una a otra, del feudalismo al capitalismo y que, durante dicho proceso, adopta formas intermedias, que son las que plantean más dudas porque el debate exige que nos pronunciemos sobre si la botella está medio llena o medio vacía. Pero el marxismo es otra cosa. Una demostración de marxismo la dio el PCE en la época de José Díaz, que caracterizó exactamente a España como un país semi-feudal, es decir, a medio camino de un modo de producción a otro.

No entraré tampoco ahora a exponer que esas épocas de transición son direccionales, es decir, van del feudalismo al capitalismo, y no a la inversa. Pero conviene recordarlo porque en el mundo, especialmente en el Tercer Mundo, hay organizaciones que se aferran al secular atraso de su país, como si la historia (o sea, el capitalismo) pudiera detenerse en un punto. Ven la botella medio vacía y eso justifica su claudicación política y su reformismo.

También hay que despejar otro aspecto erróneo de la cuestión, que es el empleo en la historia de “modelos”, como si un país pudiera imitar a otro. Eso no ha existido nunca y, sin embargo, lo mismo que la burguesía española más avanzada se pasó el siglo XIX mirando al París de 1789, el proletariado español ha mirado y sigue mirando impávido al Petrogrado de 1917. Cuando leemos a Marx y Engels, entendemos que los países que ellos utilizan como “modelos”, por ejemplo Inglaterra, es justamente por los motivos opuestos: el marxismo afirma que en todo el mundo la penetración del capitalismo es inexorable, que todos los países marchaban hacia el capitalismo, como marchan hoy al socialismo, por vías que son históricas, es decir, diferentes y peculiares.

Ese es justamente otro de esos debates infames de los años sesenta, trufados de reformismo y claudicación: los diferentes “modelos” de construcción del socialismo. Existía un “modelo soviético”, existía un “modelo chino”, existía un “modelo yugoeslavo”, existía otro “checoslovaco”… En fin, cada país tenía el suyo propio y quien no lo tuviera lo pretendía. Los que hacían ese tipo de planteamientos no querían el socialismo para nada. Querían una “tercera vía”, algo que vimos en los eurocomunistas de los setenta y seguimos viendo también hoy en algunos grupos latinoamericanos que pretenden un “socialismo autóctono”. Para entender las razones de los revisionistas no hay más que leer al ministro checoslovaco de Economía en la época de Dubcek y la Primavera de Praga (3). Entonces y ahora todo estaba aderezado bajo los postulados más coherentes del “marxismo-leninismo”.

La historia es contundente: si por revolución burguesa entendemos la penetración del capitalismo, dicho proceso se inicia en España en el primer tercio del siglo XIX y se consuma en los años sesenta del siglo pasado, es decir, se prolonga durante un siglo y medio. Pero si por revolución burguesa entendemos una derrota política de la aristocracia feudal a manos de la burguesía por la vía revolucionaria que acarrea la edificación de un Estado democrático, la historia también es contundente: tal acontecimiento no se ha producido. Es más, lo que se ha producido es todo lo contrario: la penetración del capitalismo en España ha estado ligada a la contrarrevolución, al fascismo, al terrorismo de Estado, a la represión salvaje y al asesinato en masa del proletariado, del campesinado y de los sectores más avanzados y progresistas de la población.

Esa es la verdadera y única esencia de España como Estado, y esa es también la peculiaridad de la situación en el momento que vivimos ahora mismo. Si a pesar de lo expuesto hasta ahora alguien sigue diciendo (y pensando) en la teoría de la homologación, es decir, en que eso es algo común también en otros países próximos, como Francia o Alemania, le diré que es verdad, pero no porque España, por fin, haya seguido el “modelo europeo” sino porque, por fin, Europa está siguiendo el “modelo español”, es decir, porque en la actual etapa imperialista, los países más avanzados ya no son un ejemplo de democracia sino de fascismo.

Para entender este fenómeno histórico hay que recurrir a Lenin, quien en su época hizo un planteamiento para Rusia que hoy los universitarios españoles no tienen en cuenta: “hay democracia burguesa y democracia burguesa”, escribió; hay diferentes “grados” de democracia, no hay categorías “puras” sino situaciones históricas intermedias que evolucionan siguiendo determinados vectores. Cumpliendo una tarea histórica, ideológica y política, la burguesía puso a la democracia en un primer plano y según cada país esa democracia alcanzó un determinado grado de desarrollo. Es lo que el marxismo califica como “democracia burguesa”: el grado histórico en el que la burguesía de cada país llegó hasta la democracia, o bien el modo en el que la destruyó, en todo o en parte.

Pues bien, creo en este punto hay que ser muy claros: en cualquier país del mundo la guerra del proletariado no es contra las tareas históricas que la burguesía cumplió, o no cumplió y debió cumplir, sino en llevar a buen puerto esas mismas tareas históricas, a saber, la conquista de la democracia que, como es obvio, es una labor pendiente, bien porque no se ha alcanzado cabalmente, bien porque, de lo contrario, no se alcanzará nunca, bien porque está en retroceso, es decir, porque el mundo marcha hacia el fascismo a pasos agigantados. En lo que a la democracia concierne, la lucha del proletariado empieza justo en el punto en el que la abandonó la burguesía.

En plena jornada electoral, alguno estará pensando a qué democracia me estoy refiriendo y volverá a incurrir en el desliz de creer que hay muchos tipos (distintos) de democracia: democracia burguesa, democracia popular, democracia socialista… Los marxistas hemos demostrado muchas veces que podemos ser tan superficiales, o más, que la burguesía y reducir la democracia a los partidos y a las periódicas farsas electorales. Nos toca ahora demostrar que podemos ser mucho más profundos que todo eso, como Marx, Engels y Lenin se esforzaron por inculcarnos.

En alguna parte Hegel escribió que la historia es el despliegue de la libertad. Nosotros podríamos decir que la historia también es el despliegue de la democracia, que no es otra cosa que la intervención de las masas y, por lo tanto de la clase obrera, en asuntos que son sus propios asuntos. A lo largo de la historia la intervención de las masas en la primera línea de la actualidad es cada vez mayor, y sólo hay una manera de que eso sea una realidad cabal: la democracia. Las masas sólo pueden intervenir por medio de la democracia y si la democracia es una realidad o, dicho en palabras de Lenin: “La situación misma del proletariado como clase, le obliga a ser demócrata consecuente” (4).

En la frase de Lenin no se si es más importante lo de “demócrata” o lo de “consecuente”, porque quizá alguno quiera llevar agua a su molino y postularse como diputado en las próximas elecciones, en lugar de denunciarlas como la farsa que son, es decir, como un atentado a la democracia “consecuente”. Luchando contra el fascismo o, lo que es lo mismo, luchando en defensa de la democracia, el movimiento comunista internacional no ha dejado un reguero con 30 millones de cadáveres por una burda farsa. Cuando Lenin hablaba de democracia se refería a “una consigna de vanguardia”, no a cualquier payasada.


Notas:

(1) Santiago Carrillo, Mañana España, París, 1975, pgs.146 y stes.
(2) Lenin, ¿Qué hacer?, Obras Escogidas, tomo I, pg.258.
(3) Ota Sik: La tercera vía. La teoría marxista-leninista y la moderna sociedad industrial, Madrid, 1977.
(4) Lenin, Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática, Obras Escogidas, tomo I, pg.496.

Los imperialistas nunca dicen la verdad

Como ya apuntamos en nuestra reseña sobre la película Zero Dark Thirty, recientemente otro artículo de Seymour Hersh en la London Review of Books (1) volvía sobre las mentiras de Obama acerca de la muerte de Bin Laden.

Hersh es un periodista muy veterano y muy conocido en el mundo entero. Fue quien denunció la matanza de My Lai, realizada por Estados Unidos en Vietnam y las torturas que practicaron los mercenarios del imperialismo en la cárcel de Abu Ghraib en 2003 y 2004.

Su artículo no aporta muchas novedades importantes. A estas alturas el cúmulo de mentiras que contaron Obama y la prensa mundial no creo que puedan sorprender a nadie. ¿Han dicho la verdad alguna vez?

Seymour Hersh confirma los siguiente datos:

a) Bin Laden fue capturado en 2006, no en 2011 como hizo creer Obama todo el mundo
b) no fue la CIA quien le capturó sino el ISI, el Servicio de Inteligencia pakistaní
c) durante cinco años lo mantuvo detenido en secreto en Abbottabad

Abbottabad es una ciudad de Pakistán que alberga la sede de la más prestigiosa academia militar de aquel país asiático, así como importantes unidades de combate. También es la ciudad en la que Obama aseguró haber capturado al dirigente de Al-Qaeda. Naturalmente, que lo del tiroteo que se produjo durante la detención es mentira, es mentira que Bin Laden estuviera armado, es mentira que un prisionero confesara su paradero a causa de las torturas, el cadáver tampoco fue arrojado al mar…

Absolutamente todo lo que contó Obama es mentira. El ataque peliculero de las fuerzas especiales, tampoco existió. Los espías paquistaníes guiaron a los pistoleros de la Armada de Estados Unidos hasta la habitación de Bin Laden. Le encontraron agachado y, a pesar de que estaba enfermo, lo acribillaron a tiros. Vaciaron los cargadores de sus armas en el cadáver hasta el punto de que el cuerpo se desintegró en pedazos.

A pesar del secreto, la autocracia saudí conoció la detención de Bin Laden desde el primer momento y, a causa de sus presiones, Pakistán no dio a conocer la noticia de la captura. La familia real saudí no quería verse involucrada en un asunto que concernía a uno de sus familiares más allegados que tantos servicios les había prestado en el pasado.

A cambio de ingentes sumas de dinero, los saudíes consiguieron que Pakistán mantuviera al dirigente de Al-Qaeda detenido en secreto. Temían que una entrega formal a Estados Unidos desvelara la connivencia de la familia real saudí con el yihadismo desde los tiempos de la Guerra de Afganistán, es decir, desde 1979.

A los pakistaníes tampoco les interesaba una entrega formal que pondría en primer plano que también ellos habían desempeñado un papel estelar en el impulso a Al-Qaeda y al yihadismo, un problema que llega hasta nuestros días. En resumen: todos (Arabia saudí, Pakistán, Estados Unidos) querían a Bin Laden muerto y con la boca cerrada para siempre. Tienen mucho que ocultar.

La CIA se enteró de la captura de Bin Laden en agosto de 2010 gracias al soplo de un antiguo dirigente del ISI que a cambio se embolsó 25 millones de dólares, lo que le ha permitido establecerse en Virginia con su familia a cuerpo de rey. Naturalmente que, además, trabaja para la CIA como “consultor”.

Además de las pruebas que aporta Hersh, hay otros rastros (2) que conducen en la misma línea, sobre cuya pista ya estaba un diario de Pakistán, mientras que otro ha confirmado la identidad del delator que informó a la CIA de la captura de Bin Laden.

La posterior entrega a Estados Unidos del detenido y su ejecución fueron objeto de de una larga negociación, en la que participó la familia real saudí, a la que Bin Laden pertenecía.

El caso es que el teatrillo orquestado por Obama y su famosa rueda de prensa para dar a conocer al mundo la noticia de su falsa captura, es una patraña de dimensiones colosales, aunque poco a poco el castillo de naipes se va desmoronando y hasta el New York Times reconoce que de aquellos polvos llegan estos lodos: la creación de Al-Qaeda tiene su origen en el apoyo de los saudíes a la yihad afgana.

Lo de la CIA y Al-Qaeda es ya un clamor general. En su último libro, el conocido periodista Bob Woodward, que en los años setenta fue uno de los que reveló el escándalo de Watergate, también lo dice bien claro: Bin Laden fue un instrumento de guerra creado y financiado por la CIA.

Todo eso ya lo sabíamos, pero que ahora El Mundo reconozca que “todo lo que nos han contado sobre el ataque en el que los Navy SEAL de Estados Unidos mataron a Bin Laden es mentira” (3), debería hacernos reflexionar: ¿quién es el que mintió?, ¿quién difunde mentiras?, ¿por qué mienten?, ¿alguna vez dicen la verdad?

El New York Times también se rasga las vestiduras, lo cual resulta apasionante porque nos entrega detalles escabrosos, como el de que el actual rey Salman era la persona que recaudaba los fondos entre los sátrapas de su familia para sostener la yihad contra el comunismo en Afganistán, Bosnia y otros lugares.

Cuando el New York Times deja caer que los saudíes también financiaron la yihad “en otros lugares” es porque no quiere que sus lectores prestemos atención a que se está refiriendo a la Guerra del Caúcaso de 1999, es decir, que la yihad es un movimiento creado de cabo a rabo por el imperialismo para luchar contra la Unión Soviética primero y contra Rusia después.

“La casualidad no existe”, decía Voltaire. Pues si es así, justo cuando Hersh publicaba su artículo, Obama merendaba en su residencia de Camp David con los sátrapas del Consejo de Cooperación del Golfo, esto es, Arabia saudí, Kuwait, Qatar, Barein, Omán y los Emiratos Árabes Unidos. En las fotos se les ve felices. ¿De qué se ríen? (Perdón, la pregunta está mal formulada: ¿de quién se ríen?)

(1) Seymour M. Hersh, The killing of Osama bin Laden, London Review of Books, http://www.lrb.co.uk/v37/n10/seymour-m-hersh/the-killing-of-osama-bin-laden
(2) Jon Schwarz y Ryan Devereaux, Sy Hersh’s bin Laden Story First Reported in 2011 — With Seemingly Different Sources, The Intercept, https://firstlook.org/theintercept/2015/05/11/former-professor-reported-basics-hershs-bin-laden-story-2011-seemingly-different-sources/
(3) La ‘verdadera’ historia de la muerte de Bin Laden, http://www.elmundo.es/internacional/2015/05/11/5550b674ca4741bb658b456e.html

Grecia anuncia que no pagará la deuda al FMI

Nikos Voutsis
El ministro del Interior de Grecia, Nikos Voutsis, acaba de anunciar que su país no pagará la deuda que mantiene con el Fondo Monetario Internacional, que vence el próximo mes de junio, debido a que no dispone de recursos para ello: “Grecia no tendrá la posibilidad de realizar el pago del próximo tramo de su deuda al Fondo Monetario Internacional, ya que el país no dispone de recursos suficientes”, ha dicho Voutsis.

El ministro ha indicado que los tramos de junio al FMI, desde el 5 hasta el 19 de junio son de 1.600 millones de euros y “este dinero no se pagará, porque no está”. Explicó que el gobierno griego debate sobre la posibilidad de un acuerdo que permita respirar al país e insistió en que existe un pacto que “dará aliento al país” y será “económicamente viable e inspirador políticamente y abrirá perspectivas”.

Grecia negocia una alianza estratégica con Rusia en medio de las tensiones con la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, debido al rescate financiero negociado entre las partes, mientras evalúan el programa económico de Tsipras, que concede prioridad a la protección e inversión social para superar la crisis económica del país.

Este primer tramo que vence en junio es de 300 millones de euros. Hasta el momento no se ha logrado alcanzar un acuerdo con la Comisión Europea, Banco Central Europeo y FMI.

En Inglaterra expropiarán los salarios de los trabajadores inmigrantes

Si el proletariado no expropia a la burguesía, es la burguesía quien expropia al proletariado. Así lo anunció el jueves el primer ministro británico, David Cameron, quien con la excusa de controlar a los trabajadores inmigrantes, amenazó con expropiarles sus salarios en su programa de gobierno para el próximo curso legislativo.

Son las dos caras de la misma moneda: al mismo tiempo que prepara una nueva ley “antiterrorista”, el gobierno inglés ataca a los trabajadores inmigrantes. Por eso Cameron ha desvelado sus siniestros planes nada menos que… en el Ministerio del Interior. Es posible que a primeros de mes veamos a los antidisturbios presentarse en las oficinas de las empresas para apoderarse de las nóminas de los trabajadores. O quizá pongan comisarías dentro de ellas porque quienes están facultados para expropiar los salarios son los policías.

El mercado laboral está intervenido… por la policía, que podrá inspeccionar las cuentas bancarias de los trabajadores, así como tomar medidas contra las personas que alquilen pisos a inmigrantes sin papeles y contra las oficinas de empleo, que están obligadas a contratar mano de obra no en función de su destreza sino de su nacionalidad.

El “neoliberalismo” tiene esas cosas: a pesar de que -según dice- quiere reducir el intervencionismo del Estado en los mercados, apela a la más brutal de las intervenciones públicas, hasta el punto de que, por primera vez, el proyecto de ley del gobierno considerará delito trabajar sin papeles o emplear a obreros no comunitarios que estén en situación irregular.

La amenaza de Cameron también forma parte del discurso que leerá la reina Isabel II el 27 de mayo en la solemne apertura del Parlamento de Westminster. La confiscación del salario los obreros que no tengan sus papeles en regla es una de las medidas más inmediatas, cuyo objetivo no es el de erradicar el mercado negro de trabajo, sino que va mucho más allá, ya que pretende también reformar las reglas laborales y renegociar la regulación en materia de inmigración con la Unión Europea.

Puestos a intimidar, Inglaterra ataca también a la Unión Europea en su conjunto. El objetivo de Cameron es reformar la legislación europea y la Unión Europea en su conjunto, antes de cumplir otra de sus bravuconadas: convocar un referéndum en 2017 para sacar a Inglaterra de los laberintos de Bruselas.

A la Unión Europea le crecen, pues, los enanos, pero como no se trata de Grecia, estamos ante otra noticia que Ustedes no escucharán en los noticiarios. ¿A qué viene involucrar a la Unión Europea?

El motivo es el siguiente y tiene dos aspectos un poco distintos: primero, en Inglaterra está aumentando el volumen de fuerza de trabajo inmigrante (un 22 por ciento más que el año pasado), y segundo, en su mayoría ese incremento corresponde a ciudadanos de la Unión Europea. De ahí que el proyecto de ley obligue a los trabajadores comunitarios a abandonar Inglaterra en el plazo de seis meses si no encuentran trabajo.

Ya no hablamos de trabajadores negros, hindúes, rumanos o magrebíes. Lo que Cameron se propone de manera explícita es restringir el acceso de inmigrantes de la Unión Europea a las prestaciones sociales a las tienen derecho los trabajadores: “Yo y muchos otros creemos que es adecuado reducir los incentivos para las personas que quieren venir aquí… Los cambios en el [estado de] bienestar para reducir la inmigración desde la UE serán un requisito absoluto en mi renegociación” con la Unión Europea, ha dicho el primer ministro británico.

En Londres se han acabado los chocolates con churros.

Estados Unidos ya no oculta su apoyo a Al-Qaeda en Siria

 Tony Cartalucci
El equipo de análisis político Brookings Institution confirma que, al contrario de lo que dice la propaganda, los “moderados” sauditas-norteamericanos y los “islamistas” de Turquía-Qatar han estado coordinados todo este tiempo.

La guerra en Siria continúa de forma interminable, ahora con un vigor renovado que, recientemente se ha puesto de manifiesto tras una oposición largamente retratada como fracturada que reflejaba una miríada de intereses extranjeros que compiten entre sí. A la opinión pública le han asegurado que los norteamericanos y los sauditas, por un lado, estaban apoyando a los llamados “rebeldes moderados”, mientras que por el otro, Turquía y Catar estaban apoyando abiertamente a Al-Qaeda y varias de sus franquicias, incluyendo al Estado Islámico.

Sin embargo, para quienes han seguido el conflicto de cerca, estaba claro desde el principio que Occidente ha tenido éxito al suministrar articulada y encubiertamente, armas, dinero, equipos y apoyo, tanto político como militar, a Al-Qaeda y otros grupos extremistas, a los que Arabia Saudita no se opuso, sino más bien usando al reino como principal intermediario, a través del cual el apoyo material de Occidente se podía blanquear.

Ahora este hecho se confirma en un artículo recientemente publicado en la página web del Brookings Institution titulado “¿Por qué Assad está perdiendo?“. Sostiene inequívocamente:

“La participación de grupos del ‘Ejército Sirio Libre’ (ESL), de hecho, revela que quienes apoyan a las facciones han cambiado su canción en relación a la coordinación con los islamistas. Varios comandantes que intervienen en la dirección de las operaciones en Idlib confirmaron al autor que las operaciones impulsadas por la sala de operaciones dirigida por EEUU en el sur de Turquía, que coordina el aprovisionamiento de apoyo letal y no letal a grupos vetados de la oposición, fueron un recurso para facilitar su intervención en las operaciones de abril en adelante. Esta sala de operaciones –junto a otra en Jordania, que cubre el sur de Siria– también parece haber incrementado de forma dramática su nivel de asistencia y suministro de inteligencia a esos grupos vetados, como se vio en semanas recientes.

A pesar de que esa sala de operaciones multinacional exigió previamente que los receptores de ayuda militar cesaran la coordinación directa con grupos como Jabat al-Nusra, las dinámicas recientes en Idlib parecen demostrar algo diferente. No sólo se aumentó el envío de armamento a los llamados ‘grupos vetados’, sino que la sala de operaciones alentó específicamente una cooperación aún más cercana entre los islamistas que dirigen el frente de operaciones”.

En líneas generales, Brookings se complace en anunciar que con la infiltración y el desbordamiento de gran parte de Idlib, al norte de Siria, el objetivo planteado hace tiempo de crear una base de poder para sus intermediarios en las fronteras de Siria, y tal vez incluso la ampliación de la cobertura aérea de la Otan sobre él, ya está finalmente al alcance de la mano. Brookings todavía intenta perpetuar una narrativa de una confrontación entre Occidente y Al-Qaeda, a pesar de admitir que las recientes ofensivas de Al-Qaeda fueron exitosas sólo gracias al apoyo occidental.

En realidad, ya para 2007, el armamento y financiación a extremistas sectarios, incluyendo Al-Qaeda, era la política admitida por la Casa Blanca, entonces dirigida por W. Bush, a través de intermediarios, incluida Arabia saudita. El veterano periodista y doble Premio Pulitzer Seymour Hersh en su reportaje “El viraje: ¿beneficia la nueva política del gobierno a nuestros enemigos en la guerra contra el terrorismo?” develó esta conspiración, que desde entonces se ha revelado literalmente tal y como fue descrita en 2007.

El artículo de Brookings mencionado más arriba también alude a un paisaje geopolítico más amplio que está tomando forma más allá del conflicto sirio. En relación con el actual apoyo norteamericano que, a efectos prácticos, es una ofensiva dirigida por Al-Qaeda, manifiesta que “la explicación más probable de una acción como ésta es la presión que proviene de la nueva y envalentonada alianza regional compuesta por Turquía, Arabia Saudita y Catar. Estados Unidos también está buscando vías para comprobar la continuidad de su alineación con sus aliados sunitas del Golfo, en el marco del contexto ampliado de su reconciliación con Irán.

La continuación, e incluso expansión, del conflicto apoyado por Estados Unidos en Siria es la evidencia más expresiva de todo lo relacionado con la falsedad de la reconciliación norteamericana con Irán. Todo el objetivo de desestabilizar y potencialmente derrocar al gobierno en Siria es para debilitar a Irán en una futura y similar campaña de cerco, desestabilización y destrucción de la misma Irán.

El hecho de que se aceleren los acontecimientos en Siria, con el propio Brookings admitiendo que se han “dejado de lado diferencias internacionales e ideológicas”, ilustra la desesperación palpable de Occidente para culminar el conflicto en Siria con la esperanza de avanzar hacia Irán antes de que la dinámica regional y la postura defensiva de Irán vuelvan irrelevante la totalidad de la agenda regional de Occidente, poniendo en peligro su hegemonía de larga data por el norte de África y el Medio Oriente.

Operaciones igualmente apresuradas parecen estar en curso en Yemen. Con conflictos estimulados por Occidente envolviendo a todas las naciones que rodean a Irán, la idea de Estados Unidos busca todo salvo la eventual destrucción de Irán, ya no hablemos de la “reconciliación”. Seguramente no ha engañado a nadie sobre esto en Teherán.

Mientras en Brookings anuncian entusiasmados la continua destrucción en Siria, en cuya promoción e ingeniería han tomado parte, admiten que el derrocamiento del gobierno legítimo sirio no es inevitable. Mientras intentan que los aliados de Siria retiren su apoyo a Damasco, la realidad es que si llegara a caer Siria, sus aliados indiscutiblemente irían después.

Irán tendría una nación completa entregada a Al-Qaeda y otros grupos sectarios, extremistas, con armamento pesado y bien apoyados soñando con una confrontación cataclísmica con Teherán, estimulado por una red mundial de madrasas (escuelas islámicas conservadoras) apoyadas por Estados Unidos y Arabia Saudita convirtiendo legiones de fanáticos envenenados ideológicamente. Y más allá de Irán, Rusia se enfrentaría la posibilidad de una región del Cáucaso convertida en un corredor de terror apuntando directo al corazón de la misma Rusia.

El conflicto en Siria es apenas una batalla dentro una guerra mucho más amplia; una guerra mundial que se constituye básicamente como una Tercera Guerra Mundial, trabada no sobre vastos frentes claramente definidos, sino más bien mediante el uso de la guerra de cuarta generación, agentes, mercenarios, economía e información. Los que no logran ver que Siria está vinculada con la supervivencia de muchas naciones más allá de su frontera y que el mismísimo concepto de un mundo multipolar construido bajo el concepto de las soberanías nacionales, no sólo son cómplices de la derrota de Damasco, sino del fin del mundo tal y como lo conocemos.

Fuente: http://journal-neo.org/2015/05/11/confirmed-us-operation-rooms-backing-al-qaeda-in-syria/

Ni independentzia ni sozialismoa

Juan Manuel Olarieta

Desde hace medio siglo el binomio independencia y socialismo ha sido una constante, tanto de las organizaciones como de las movilizaciones en Euskal Herria, una consigna tan sencilla que parece esculpida en la misma piedra. Constituye la seña de identidad de todo un movimiento popular, la izquierda abertzale, que con ello se quiere diferenciar de los españolistas porque quiere la independencia y del PNV porque quiere el socialismo.

Sin embargo, a pesar de la importancia que tiene para sus propias aspiraciones, dicho movimiento apenas ha sido capaz de avanzar más allá de la expresión de sus propios deseos. No hay una línea política que conduzca hacia dicho objetivo porque, a pesar de su sencillez, una consigna tan elemental envuelve una explicación compleja.

La independencia y el socialismo son dos batallas cuya naturaleza social y política es diferente. Los problemas no derivan, pues, de la consigna en sí sino de las explicaciones que se han tratado de articular en torno a ella, en su mayor parte (por no decir completamente) erróneas. No me refiero ahora a que (en Euskal Herria y fuera de allá) hay quien no sabe lo que es el socialismo. Tampoco me refiero a que (en Euskal Herria y fuera de allá) hay quien no sabe lo que es la independencia. Lo que trato de decir es que, además, hay quien no es capaz de articular un movimiento con otro, y un ejemplo de ello lo constituyen quienes afirman que se trata del mismo movimiento.

Por lo tanto, en lo que sigue daré por sentadas dos tesis: que la independencia y el socialismo expresan reivindicaciones diferentes y que el problema es la articulación de ambas en una única línea política, algo que históricamente siempre se ha planteado mal, de forma metafísica, como si fuera un asunto temporal del tipo “primero habrá una revolución socialista (en España) y luego, gracias a ello, las nacionalidades podrán decidir”; o bien “primero Euskal Herria logrará su independencia y luego será más fácil luchar por el el socialismo”. Ciertamente también hay quienes quieren que ambos procesos sean simultáneos y no estarían dispuestos a aceptar a uno sin el otro.

Cualquiera de esos planteamientos es más de lo mismo: una expresión subjetiva de los buenos deseos y las aspiraciones de cada cual. A lo máximo son hipótesis, más o menos descabelladas, que no tienen en cuenta ni la experiencia internacional ni la interna, es decir, quimeras y castillos de naipes.

Como cualquier otro fenómeno social, su explicación tiene que ser, a la vez, científica e histórica y hay que buscarla, pues, en el materialismo histórico. No es algo característico exclusivamente del movimiento en Euskal Herria, sino de algo más general que surge dentro del movimiento obrero desde los mismos orígenes del marxismo: a diferencia de la lucha de clases, la lucha contra la opresión nacional es de naturaleza democrática, se lleva a cabo en nombre de la democracia y su protagonista es toda una nación y, consiguientemente, tanto el proletariado como la burguesía, la grande y la pequeña. De ahí que la lucha contra la opresión nacional sea algo mucho más amplio que la lucha de clases. De ahí también que en este terreno el proletariado tenga exactamente los mismos derechos que la burguesía, y a la inversa: la burguesía tantos derechos como el proletariado.

Desde su mismo origen, hace ya más de un siglo, la línea política bolchevique, a diferencia de la menchevique, afirma que el proletariado debe asumir la dirección de toda lucha por las libertades democráticas y, por consiguiente, también la lucha por la liberación nacional. La entrada del capitalismo en su fase imperialista agudizó, si cabe, esa necesidad. El desarrollo del capitalismo en todo el mundo ha forzado, además, a que con el paso del tiempo ese protagonismo de la clase obrera en cualquier tipo de lucha sea creciente, incluida la lucha contra la opresión nacional.

Eso tiene múltiples consecuencias. El proletariado no sólo es una parte integrante de todo tipo de luchas, al lado de otros sectores sociales. Tampoco es una clase que por su cuantía resulte mayoritaria dentro de la nación y de las reivindicaciones nacionales. Lo que estoy afirmando es que la clase obrera debe dirigir todas y cada una de las luchas contra la opresión y, por lo tanto, también contra la opresión nacional y que en ninguna parte del mundo dichas luchas triunfarán si no están dirigidas por la clase obrera.

Llegados a este punto tocaría explicar lo que los leninistas entienden por “dirigir”, que no tiene nada que ver con lo que entienden otros y, en especial, con esa otra quimera a la que en Euskal Herria es corriente calificar de “vanguardia”. No obstante, creo que bastará con dejar un par de apuntes. El primero es el más importante: la clase obrera dirige todos los movimientos sobre la base de sus propios principios, de su propio partido y de su línea política, que nada tienen que ver con los de la burguesía. El segundo deriva del anterior: una clase social como el proletariado está en condiciones de dirigir todo un movimiento, como es el movimiento nacional, cuando no se confunde con él.

Por cualquier recorrido realmente científico que se pretenda plantear, la conclusión es siempre la misma: la liberación nacional no es posible si no está dirigida por la clase obrera y la clase obrera no puede dirigirla si se confunde con el propio movimiento, que es lo que ocurre en Euskal Herria con esa abigarrada demagogia que se arrastra desde hace tanto tiempo en torno a los famosos “frentes” y al no menos famoso “pueblo trabajador vasco” que no son sino otras tantas distracciones ideológicas y políticas.

La propia naturaleza heterogénea de un movimiento nacional conduce a la dispersión que, a falta de una verdadera vanguardia, se transforma rápidamente en degeneración, algunos de cuyos rasgos ya están presentes en Euskal Herria. Para el proletariado es imposible dirigir sin combatir de la manera más estricta esa tendencia de los movimientos nacionales a la dispersión (ideológica y política) porque es un rasgo típico de la burguesía que conduce a la capitulación, y en la medida en que la burguesía cree representar a la nación en su conjunto, considera que ese combate del proletariado, la lucha por la hegemonía, está enfilado no en su contra, en contra de la burguesía, sino en contra de toda la nación.

Uno de los rasgos que en el futuro diferenciará cada vez más a la clase obrera -y a su partido- en Euskal Herria, de la burguesía (grande y pequeña) es que deberá poner al desnudo todas sus viejas y conocidas artimañas (ideológicas y políticas). El objetivo de esa permanente batalla no es alejar a la burguesía del movimiento nacional, sino todo lo contrario, acercarla a él, lo cual significa poner a la burguesía bajo la dirección del proletariado, y no al revés, como ha ocurrido hasta ahora. De lo contrario, no habrá ni independencia ni socialismo.

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