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Día: 23 de febrero de 2015 (página 1 de 1)

Andar por andar, no…

Nicolás Bianchi

… si no hay un objetivo.

Los iluminados que todavía creemos en la Revolución -que no es el Santo Grial, sino algo que se organiza, Lenin dixit-, no la concebimos en términos de historicismos positivistas decimonónicos, esto es, como algo que tenga que suceder porque lo dicen las sagradas escrituras. Todo consiste, repito, en la organización: por eso en las cárceles no hay más que presos políticos comunistas, antifascistas y patriotas pretendiendo frenar la historia aherrojando ideologías emancipatorias y la más alta expresión del humanismo socialista que es la voluntad de la mayoría trabajadora, la dictadura del proletariado. Como se ve, mi caquexia es galopante y mi «idealismo» incorregible.

El poder, el statu quo y el establishment tratará de amargar al pueblo, de rebajar sus conquistas, distraerlo, y ello sin rubor y en su nombre y, aún peor, halagándolo. Los vendepatrias, pesebristas, poltroneros, charlatanes hablarán de cautela, prudencia, paciencia y otras virtudes teologales. Tratarán de relajarnos. En especial a lo mejor y más lúcido y combativo de este pueblo.

Ya les puedo ver maquinando y tramando la mejor manera de engañarle y engatusarlo por enésima vez. Y no por una querencia monomaníaca de joder por joder: simplemente les vence la clase social a la que pertenecen o a la que aspiran, la clase propietaria.

España, sus gobiernos, jamás fue democrática. Salvo episodios efímeros -la II República, el Trienio Liberal-, nunca hubo tics ni reflejos democráticos. La historia de España está jalonada de cruentas luchas para arrancar conquistas democráticas y sus consiguientes asonadas y trapisondas contrarrevolucionarias. Es la lucha de clases.

Desde mi mórbida decrepitud , hipnotizado como el Dr. Valdemar de E.A.Poe, espero que se escriban novelas que reflejen la rara belleza épica de este pueblo con letras de osadía. Y no por quienes, hasta ahora, lo han hecho desde una muelle y calculada equidistancia. Aunque todavía igual es pronto para Ossian. O no.

La era de la salud pública nació en la URSS

El concepto y, sobre todo, la práctica de la salud pública no han existido siempre sino que son una conquista de la Revolución de Octubre. Algo tan sencillo como esa práctica cotidiana y actual que consiste en acudir a un centro médico para cuidar nuestras enfermedades gratuitamente se la debemos al esfuerzo de los bolcheviques. La atención médica ha existido siempre… para unos pocos privilegiados; la atención a los obreros, los campesinos y la población, en general, sólo existen desde 1917 y sólo existirá en el futuro si somos capaces de defenderla al menos con tanta energía como pusieron otros en conseguirla.

La primera red sanitaria general de la historia fue obra de Nikolai A. Semashko, fundador del partido bolchevique y primer comisario (ministro) de Sanidad desde 1918 hasta 1930. En su libro sobre la “Protección de la salud en la URSS”, publicado en 1934, Semashko estableció tres principios básicos que debía reunir el servicio soviético de salud: unidad en la organización, participación de la población en la totalidad del trabajo de protección de salud y medidas profilácticas, es decir, la prevención.

La sanidad soviética, por tanto, no era un servicio especialmente destinado a los obreros y campesinos sino una tarea en cuya planificación participaban activamente los sindicatos obreros, las cooperativas agrarias, los soviets y la población en general, es decir, millones de personas que atendían y eran atendidos por la red sanitaria más grande que nunca se había puesto en funcionamiento, alcanzado a cada uno de los rincones de la extensa URSS, incluidos los más alejados y remotos.

La implantación del modelo de medicina soviética en el mundo capitalista fue obra del suizo Henry E. Sigerist que, entre otros, impartió cursos en el Instituto de Historia de la Medicina de la Universidad John Hopkins de Estados Unidos. Sigerist viajó varias veces a la URSS y estudió meticulosamente su sistema sanitario, del que se convirtió en su divulgador más entusiasta: “Los estudios que he hecho durante tres veranos en la URSS -escribió- fueron quizás los más inspiradores de toda mi carrera. Admito francamente que estoy impresionado por todo lo que vi, por el esfuerzo honesto de una nación entera para darle atención médica a todo el pueblo”. El médico suizo siempre reconoció honestamente las aportaciones pioneras de la revolución socialista a la medicina mundial, que describió en su libro “Socialized Medicine in the Soviet Union” publicado en Nueva York en 1937.

Durante la I Guerra Mundial Sigerist fue movilizado como médico del ejército francés, lo que le permitió comprender el carácter imperialista de aquella terrible masacre y, a la vez, valorar la trascendencia histórica de la revolución de 1917: “Un nuevo orden político, económico y social ha nacido de allí y ha modificado muy profundamente las formas de la atención médica […] Puesto que la salud es un bien al que todos tienen derecho el servicio médico es gratuito […] La medicina preventiva tiene prioridad decisiva […] El servicio médico se lleva a la población cada vez más por centros médicos, dispensarios, policlínicos […] La cultura física se ha hecho popular […] Lo que está sucediendo allá es el inicio de un nuevo período de la historia de la medicina”.

Médico e historiador de la medicina, Sigerist se convirtió en un socialista convencido. Sin llegar a ser nunca un marxista militante, gracias al estudio de la medicina se apercibió de que el socialismo era una forma superior de vida para la humanidad. Para el médico suizo el sistema sanitario soviético no sólo era un modelo válido de atención sanitaria que había que llevar al mundo entero; era algo mucho más importante que eso: la sanidad soviética culminaba una larga evolución histórica de los servicios de salud.

En 1938 escribió el artículo “Medicina socializada” para la “Yale Review” donde decía que “el pueblo tiene derecho a la atención médica y la sociedad tiene la responsabilidad de cuidar a sus miembros […] Cada ciudadano debe tener una asistencia médica gratuita, los médicos, como los demás trabajadores de la salud, deben recibir un salario”. La salud no es sólo un problema técnico de asistencia al enfermo sino que se promueve activamente proporcionando condiciones de vida decentes, buenas condiciones de trabajo, educación, cultura física y formas de esparcimiento y descanso.

En 1943 en su libro “Civilization and desease” (Civilización y enfermedad) escribió que el mundo se disponía a dar el paso “de la sociedad de competencia a la sociedad de cooperación; irá hacia el socialismo”. La obra incorpora importantes tesis del materialismo histórico sobre la enfermedad en dos capítulos en los que analiza los determinantes materiales y económicos de la enfermedad. El libro le convirtió en un referente para los estudiantes y jóvenes médicos progresistas de todo el mundo. El 30 de enero de 1939 la revista “Time” ya había publicado su retrato en portada, calificándole como el historiador de la medicina más importante del mundo.

A través de Sigerist la influencia de la medicina soviética alcanzó a Estados Unidos. Con la ayuda de conocidos investigadores, el médico suizo creó la “American Soviet Medical Society”, que presidió Walter B. Cannon, amigo de Pavlov y profesor emérito de Fisiología de la Universidad de Harvard. La asociación editó la revista “The American Review of Soviet Medicine”. La promoción de la comprensión entre los pueblos era su modo de ayudar al intercambio cultural y científico.

Sin embargo, durante la caza de brujas de la posguerra fue ferozmente atacado por la Asociación Médica Norteamericana y el círculo más reaccionario de estudiantes de medicina de la Universidad Johns Hopkins. Fue purgado por la Comisión del Servicio Civil Gubernamental, lo que le impidió ocupar cargos públicos en lo sucesivo. Entonces decidió regresar a Suiza, donde comenzó a redactar su obra cumbre “Historia de la Medicina”, de la cual llegó a publicar el primer volumen.

Por influencia de la Revolución de Octubre y de Sigerist, en Inglaterra también apareció un movimiento en favor de la nueva medicina social y en 1930 Major Greenwood fundó la Asociación Médica Socialista que influyó decisivamente en el programa sanitario del partido laborista. Posteriormente con la ampliación del campo socialista en 1945 y la llegada del partido laborista al gobierno, los obreros británicos pudieron disfrutar de una red pública de atención sanitaria como la que ya disfrutaba la URSS desde hacía décadas.

Desde Suiza, Sigerist hizo varios viajes a Londres que culminaron en las Conferencias de Health-Clark en 1952, pronunciadas en la Escuela Londinense de Higiene y Medicina Tropical. Hasta su muerte en 1957 la ingente obra de Sigerist, que llena las bibliotecas de las facultades de medicina, inspiró la creación del nuevo sistema público de salud británico y otros parecidos en el mundo entero.

El remate de este proceso que se inició en la URSS también acabó en la URSS, en 1978, en Alma-Ata, durante la asamblea de la Organización Mundial de la Salud, cuando el bloque de países socialistas logró aprobar una resolución en la que, por primera vez, se definía a la medicina como un servicio público, con un único voto en contra: el de Estados Unidos. En medicina este principio se conoce como la Declaración de Alma-Ata y dice lo siguiente: “El pueblo tiene el derecho y el deber de participar individual y colectivamente en la planificación y aplicación de su atención en salud”.

Hoy en cada dispensario médico, hospital o clínica pública del mundo siguen latiendo -inmortales- los principios de la Revolución de Octubre y su éxito al llevar a toda la humanidad algo tan preciado como es la salud.

(artículo publicado por vez primera en 2010)

5 años de cárcel para un policía que cobraba ilegalmente a los extranjeros

La Fiscalía de Alicante pide una pena de 5 años de prisión y una multa de 3.600 euros para un policía nacional destinado en la Brigada de Extranjería de la comisaría provincial de Alicante acusado de cobrar a cambio de la expedición de certificados del número de identificación de extranjeros, equivalente al DNI de los nacionales.

La misma condena, igualmente por un delito de cohecho continuado, reclama para dos gestores de la comarca de la Vega Baja que supuestamente sobornaban al policía a fin de evitar que sus clientes, ciudadanos europeos con segundas residencias en la zona de Torrevieja y la costa de Orihuela, tuvieran que viajar a España para obtener en persona los citados documentos, como exige actualmente la ley.

El juicio por estos hechos, registrados en 2011 y 2012, se ha iniciado hoy ante un jurado popular en la Audiencia Provincial de Alicante. Las irregularidades fueron detectadas después de que la responsable de otra gestoría presentase una denuncia.

La legislación requiere que el extranjero solicitante de un número de identificación de extranjeros se presente en persona en comisaría, rellene un formulario y pague una tasa de 9,18 euros. Según la acusación pública, el policía, de 40 años, se concertó con dos gestores para entregarles los documentos de sus clientes extranjeros sin que cumplieran los citados requisitos a cambio de aproximadamente 50 euros por cada certificado.

De esta forma, los gestores ofrecían supuestamente a diferentes establecimientos de gestión inmobiliaria y extranjería la posibilidad de obtener certificados del número de identificación de extranjeros de forma más rápida de lo habitual. Éstos cobraban 100 euros por cada documento, de los que la mitad era para el policía encausado.

Durante el periodo referido el policía grabó en la aplicación informática Adextrra de la comisaría 2.180 certificados con normalidad, y se estima aproximadamente en 270 los número de identificación de extranjeros que grabó irregularmente.

El policía fue detenido en su puesto de trabajo el 27 de marzo de 2012. En una mochila de su propiedad localizaron dos formularios de solicitud de número de identificación de extranjeros y un folio con el número de teléfono de otra acusada. En el registro de su domicilio, ubicado en Aspe, se hallaron, escondidos en la funda de un arma, 9.550 euros procedentes, presuntamente, de las ganancias con su actividad delictiva.

Por su parte, al otro acusado se le intervino una carpeta con documentación y un sobre con tres certificados que el policía le acababa de entregar en un bar situado frente a la comisaría provincial de Alicante. También poseía documentación relativa a la obtención del número de identificación de extranjeros en su vivienda de Torrevieja.

En su declaración ante el juzgado que instruyó esta causa, el policía acusado admitió los cobros por la expedición de los documentos a extranjeros que no se personaron en la comisaría.

La CIA financió actos terroristas contra la RDA

La CIA organizó y financió atentados terroristas en la desaparecida República Democrática Alemana, según revela un estudio publicado hoy por la revista alemana «Der Spiegel».
Se trata de una investigación del historiador alemán Enrico Heitzer sobre el llamado “Grupo de Combate contra la Inhumanidad” (KgU, según las siglas en alemán).

El KgU se fundó en 1948 con el pretexto de trabajar como organización humanitaria que documenta supuestas violaciones de derechos humanos en la RDA. También fingió ayudar a “victimas del régimen socialista en la RDA”, informa Der Spiegel. No obstante, Heitzer reveló que su verdadera prioridad consistía en mantener una red de espionaje con cientos de agentes e informantes. Además, el KgU cometía actos de sabotaje y atentados terroristas en la RDA, también con métodos de la guerra psicológica.

Según las revelaciones de Heitzer, los agentes del KgU dañaron líneas de alta tensión y telefónicas y destruyeron máquinas en fabricas. Estimaciones de la CIA indican que los actos terroristas del grupo causaron daños por millones de dólares.

A partir de 1949, el servicio secreto estadounidense financió al KgU sin lograr total control sobre el trabajo de la organización terrorista.

A pesar de que el autor del estudio no pudo comprobar si hubo muertos por los atentados del grupo, su estudio revela que hubiera sido posible, pues los agentes del KgU también cometieron atentados incendiarios contra las populares tiendas HO.

Cuando la CIA cerró el grifo del dinero al KgU en 1959, el grupo se disolvió.

En el pasado, la propaganda imperialista trató reiteradamente de ridiculizar a los historiadores que destacaron el uso de supuestas organizaciones de derechos humanos para campañas terroristas contra la RDA. El estudio de Heitzer prueba otra vez más que la CIA estaba detrás de estos ataques terroristas.

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