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Día: 18 de febrero de 2015 (página 1 de 1)

El negro que cagó en el calabozo y el policía que cogió la fregona para limpiar la mierda

Aunque los hechos no han trascendido hasta ahora, el pasado día 16 de enero un senegalés detenido en la Comisaría de Delicias, en Valladiolid, denunció que un policía le arrojó encima seis garrafas de agua a través de los barrotes de la celda. El Juzgado de Instrucción número 2 de la capital pucelana «investiga» los hechos (o al menos eso es lo que dice).
Los sindicatos de la policía han reaccionado como siempre: cerrando filas al estilo corporativista, o sea, fascista. Luego se quejan de que siempre metemos a toda la policía en el mismo saco. Dicen que en la policía, como en todas partes, hay buenos y malos, pero según ellos, los policías siempre son buenos y por eso salen en defensa de su colega. En un comunicado el Sindicato Unificado de Policía y la Confederación Española de Policía aseguran que los hechos no son constitutivos de delito.
Pero veamos, señores policías: ¿por qué se meten Ustedes en camisa de once varas? Si tirar seis garrafas de agua encima de un detenido es o no delito, eso le corresponde decidirlo a un juez, para lo cual primero tendrá que ponerse a investigar y a Ustedes les pagan para ayudarle en esa tarea. Lo que Ustedes nos quieren decir es que si no hay delito no hay nada que investigar, o sea, que Ustedes disponen de alguna ciencia infusa que, de antemano, les lleva a investigar unas cosas, mientras que otras las dejan de lado. ¿Acaso se consideran Ustedes juez y parte?, ¿creen que el más capacitado para juzgar a un policía es otro policía o que el más capacitado para juzgar a un corrupto es otro corrupto?
En su comunicado los mencionados sindicatos muestran su «total y absoluto apoyo» a la actuación del policía, a la que habría que calificar -incluso- de «higiénica» ya que, en palabras de Jorge Morante, responsable provincial del SUP, se limitó «a limpiar con agua la celda después de que el detenido hiciera en ella sus necesidades».
El sindicalista no aclara si la limpieza de la celda se hizo con el negro dentro o fuera de la celda, es decir, si el policía se dispuso a limpiar ambas cosas a la vez, o si sólo trataba de limpiarle el culo al sucio negro, o si le mojó por descuido mientras se afanaba en pasar la fregona a la celda, o si… Hay varias hipótesis.
La escena que ha quedado grabada por las cámaras de seguridad de la comisaría debe ser maravillosa: ¿se imaginan Ustedes a un policía limpiando la cagada de un negro dentro del calabozo?, ¿le imaginan llenando el cubo de agua, añadiéndole luego un poco de lejía, echando ambientador con olor a pino y pasando la fregona a las baldosas?
Cuando los hechos han trascendido, el subdelegado del Gobierno en Valladolid, José Antonio Martínez Bermejo, ha apelado a la presunción de inocencia y a la prudencia hasta que las investigaciones queden esclarecidas. El subdelegado también ha aprovechado los micrófonos para asegurar que se trata de algo aislado.
En efecto, tiene razón el subdelegado; es un hecho muy aislado. Nunca hubiéramos imaginado a un policía limpiando la cagada de un negro en el calabozo, salvo que los recortes presupuestarios estén alcanzando tales extremos.
Estamos impacientes por ver las grabaciones de vídeo.

Rajoy lleva de nuevo a la División Azul al Báltico

El ministro de la Guerra, Pedro Morenés, ha salido de viaje esta mañana para visitar a la Nueva División Azul que el gobierno del PP ha enviado a la frontera de Rusia. Desde finales de diciembre un contingente de más de un centenar de militares españoles forma parte de la misión de acoso de la OTAN contra Rusia en la base aérea de Amari, en Estonia.
La Nueva División Azul está formada por cuatro cazas Eurofighter y unos 115 efectivos, entre los que hay pilotos, personal de mantenimiento, un médico, un equipo de rescate, controladores aéreos y un equipo de protección.
Pero desde 1939 los colores han desteñido. Ahora la Nueva División Azul vende la moto de otra manera para seguir haciendo lo mismo que en 1939. Las directrices de la OTAN han impuesto al gabinete de imagen del Ministerio de la Guerra otra manera muy distinta de presentar oficialmente el ataque. Ya no se trata de combatir la expansión del comunismo sino de «vigilar el espacio aéreo ante la presencia constante de aeronaves militares rusas, que se ha incrementado notablemente a raíz del estallido del conflicto en el este de Ucrania».
Otra manera de contar la misma farsa en las notas de prensa es la siguiente: la misión española quiere dejar claro a los rusos que vuelan desde el norte de su territorio, en San Petersburgo, hacia Kaliningrado, al sur de Lituania, que los países bálticos son miembros de la alianza militar imperialista.
El radio de acción de esta misión aérea ocupa alrededor de 60.000 kilómetros cuadrados en el Mar Báltico y junto con España también están desplegadas tropas de Polonia e Italia, en una base de Lituania, y Bélgica, en otra base polaca.
Aunque esta misión se puso en marcha hace diez años y los países imperialistas se van rotando en turnos de cuatro meses, sus efectivos se han incrementado en el último año debido a la intensificación de la presión contra Rusia iniciada con el golpe de Estado en Ucrania. La rotación que le correspondía a España en esta misión no empezaba hasta 2016, pero la guerra ha obligado a que los imperialistas intensifiquen su presencia en la zona e incorporar una base más, la de Estonia, para albergar a otro contingente adicional.
El Ejército del Aire estonio ha reconocido que se han producido lo que califica como «incidentes» con aviones rusos que vuelan hacia Kaliningrado que en ningún caso son «actos hostiles» por parte de Rusia. Lo que no dice es que ni siquiera se podrían calificar como «incidentes» si Estonia no hubiese cometido la provocación de llevar la OTAN a las puertas mismas de una ciudad con una enorme densidad de tráfico aéreo, como San Petersburgo.

Estados Unidos ya está suministrando armas a Ucrania

Ayer Putin anunció que después de haber insistido en resolver la crisis a través de medidas políticas y no militares, Estados Unidos está suministrando armas a Ucrania: «Según nuestras informaciones, esas armas [estadounidenses] ya están en Ucrania. Su uso puede aumentar el número de víctimas, pero no va a cambiar la situación», aseguró el Presidente ruso en una rueda de prensa conjunta con el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, en Budapest, la capital húngara.
También expresó su esperanza sobre una rápida aplicación del nuevo acuerdo de Minsk de manera completa, en especial, la realización de una reforma constitucional que prometió Kiev para dar la autonomía a las regiones orientales de Donetsk y Lugansk.
Asimismo, exhortó a las fuerzas gubernamentales sitiadas en Debaltsevo a deponer las armas mientras que urgió a las autoridades ucranianas a no obstaculizar el proceso. Por otra parte, pidió a los independistas que permitan a las tropas ucranianas abandonar la localidad.
El 6 de febrero Estados Unidos declaró que estaba estudiando la posibilidad de prestar ayuda militar directa a Ucrania. Sobre el caso, ayer el primer vicepresidente del partido “Rusia Justa”, Mijail Yemelianov, aseguró que la medida convertirá a Kiev en un “terrorista internacional”.
“Dentro de cierto tiempo estas armas llegarán a Ucrania y el país se irá transformando en un terrorista internacional dispuesto a combatir a Rusia, un terrorista pobre, hambriento, pero listo para ir a la guerra”, dijo el parlamentario ruso.
En reiteradas ocasiones, Moscú ha advertido a Washington sobre el suministro de armas a Ucrania, ya que cree este paso solo conducirá a una escalada del conflicto.
Las relaciones entre Rusia y Estados Unidos empeoraron a raíz de las crisis de Crimea. Estados Unidos, la Unión Europea y otros países occidentales han impuesto sanciones económicas contra Rusia, tanto contra individuos y organizaciones, como contra los sectores bancarios, energéticos y de defensa, ya que acusan a Moscú de expansionismo.
En Estados Unidos las declaraciones públicas de altos dirigentes de la Casa Blanca aseguran que la guerra de Ucrania no es más una excusa: las sanciones económicas no se van a levantar nunca, ni con los acuerdos de Minsk-2 ni con ninguna otra medida que Rusia pueda adoptar para relajar la tensión. Lo mismo que Cuba, Rusia está abocada al bloqueo económico, que es siempre una medida de guerra, un «casus belli», lo cual indica que en la guerra de Ucrania el objetivo de los imperialistas sigue siendo Rusia.
A un lado y otro de las trincheras los discursos cambian de tono radicalmente. En Rusia los medios no hablan de otra cosa que no sea una guerra inminente. Incluso en las redes sociales, entrevistas y tertulias, la preocupación primordial es la escalada bélica, envuelta en rabia y en una fuerte carga emocional: «Rusia no capitulará», decía ayer un tuit.

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