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Día: 18 de enero de 2015 (página 1 de 1)

Francia quiere enterrar a los hermanos Kouachi en… Argelia

Seguramente quieren demostrar así su absurdo «choque de civilizaciones», porque la petición francesa dice que los hermanos eran «de origen argelino». Los europeos no cometen ese tipo de crímenes horrendos, que siempre llegan con las pateras. Son propios de otros países, otras culturas y otras religiones.
Argelia ha rechazado tajantemente la petición francesa, según la agencia de prensa turca Anadolu. Los hermanos, dicen los argelinos, nada tenían que ver con Argelia. No tienen familia en Argelia. Tampoco tuvieron nunca la nacionalidad argelina.
¿A qué viene esta farsa?
No hay más que leer la manera de informar que tienen las agencias de intoxicación del imperialismo, que siempre se han referido a los hermanos como «franco-argelinos». Pero, ¿qué tiene que ver Argelia en este asunto?
Los vínculos de ambos hermanos eran exclusivamente franceses. Ni siquiera conocieron jamás a sus padres, ya que eran huérfanos y fueron criados en hospicios franceses y educados luego en escuelas francesas.
Durante la guerra de la independencia, Francia combatió ferozmente la descolonización con la consigna de la «Argelia francesa», pero ahora esa propaganda ya no les interesa. Argelia dejó de ser francesa y los argelinos se han convertido en apestados.
Así es el imperialismo. Cuando interesa las cosas son de una manera, pero si no conviene las pueden convertir en su contrario de la noche a la mañana.
Luego se lamentan de que los inmigrantes no se integran. Sin ir más lejos ayer Ignacio González, presidente de la Comunidad de Madrid, propuso expulsar a aquellos inmigrantes que no se integren. ¡Qué falta de vergüenza! Pasará una generación, y luego una segunda, y luego varias más, y seguirán quejándose de lo mismo, cuando en realidad ni queremos ni dejaremos que se integren jamás. Nunca dejarán de ser ciudadanos de segunda. Siempre les reprocharemos que no son exactamente como nosotros: blancos, nacional-católicos, europeos y amantes de la OTAN.
Lo que ocurre es que a veces podemos ser magnánimos con algunos de ellos, si nos conviene. Por ejemplo, cuando se muera Zidane no dejaremos que le entierren en Argelia porque él no es de origen «franco-argelino» como los Kouachi, sino auténticamente francés. Seguro que ni siquiera come cuscús.

Los judíos europeos exigen llevar armas

El diario La Libre Belgique informa (1) de que la Federación Europea de Asociaciones Judías exige que les entreguen armas para defenderse de los ataques de que son objeto en los países de Europa.
El rabino de Bruselas, Menachem Margolin, presidente de la Federación Europea de Asociaciones Judías ha llamado a los diferentes ministros del Interior europeos a fin de que modifiquen la legislación sobre control de armas para permitir portar armas a los miembros de las comunidades judías. El llamamiento se publicó el martes en el sitio de la Federación como reacción tanto a los atentados perpetrados en París el 7 de enero como al incremento de los ataques antisemitas en Europa.
Al mismo tiempo el periódico World Net Daily informó el viernes de que la policía belga pudo poner en marcha el reciente operativo contra la red fundamentalista en Verviers, Bélgica, gracias a las informaciones procedentes del servicio secreto argelino.
Las mismas fueron transmitidas el martes a los ministros europeos de Interior, permitiendo desencadenar las operaciones policiales de Bélgica y Alemania.
El servicio secreto argelino descubre la existencia de 20 células salafistas repartidas por Europa con un total de 120 a 180 terroristas, así como la inminencia de un atentado de gran envergadura en Bélgica y Holanda, en la que fueron detenidas 15 personas.
También asegura que los fundamentalistas se han entrenado en el norte de África y que la columna vertebral del movimiento son algunas mezquitas europeas, identificando con nombres y apellidos a 100 imanes de ellas.
Parece necesario poner este informe en relación con otro anterior en el que, con un día de antelación, Argelia avisó de que estaba a punto de perpetrarse un grave atentado en París, al que el gobierno francés hizo caso omiso (2).

(1) http://www.lalibre.be/actu/belgique/la-federation-d-associations-juives-demande-de-permettre-aux-juifs-de-porter-une-arme-54b8f54c3570c2c48ada0c91
(2) https://mpr21.info/2015/01/los-servicios-secretos-argelinos.html

Los griegos han dejado de pagar impuestos

El día 11 el diario griego Kathimerini informaba de que los ingresos del Estado griego se han hundido los últimos días a causa de la incertidumbre ligada a los próximos resultados de las elecciones previstas para el 25 de enero. La mayor parte de los griegos han dejado de pagar impuestos en espera de que se modifiquen con posterioridad.
Syriza, a quien los sondeos dan como ganador de las elecciones, ha prometido anular el impuesto sobre la propiedad inmobiliaria así como las deudas que pesan sobre los contribuyentes.
Según Kathimerini el Estado griego esperaba recaudar 4.500 millones de euros en este mes de enero, pero los pagos percibidos en los diez primeros días se habían reducido entre un 70 y un 80 por ciento en relación a las sumas recolectadas en esta misma época hace un año.
En el mes de diciembre del año pasado, la recaudación de impuestos ya acusó un descenso de 620 millones de euros y para la totalidad del año el descenso suma 1.300 millones de euros.

Rumores no confirmados apuntan a que, lo mismo que durante la crisis de 2011, dos bancos griegos habrían solicitado el los últimos días ayuda del ELA, un préstamo urgente que los bancos centrales de la zona euro, con el aval del Banco Central Europeo, pueden conceder a bancos que experimentan problemas de liquidez transitorios que pueden perturbar gravemente el sistema bancario.

Las penurias de liquidez pueden llegar cuando un gran número de ahorradores se presentan simultáneamente a recuperar sus depósitos, lo que se considera como un pánico bancario (bank run).

En diciembre la retirada de fondos de las cuentas de empresas y particulares de los bancos griegos ascendió a 3.000 millones de euros. El movimiento ha continuado este mes de enero y está en claro proceso de aceleración.

Según Euractiv, desde 2010 los bancos grigos han perdido 69.000 millones en depósitos, lo que supone cerca del 30 por ciento del total.

Fuente: Ekathimerini, 11 de enero, http://www.ekathimerini.com/4dcgi/_w_articles_wsite2_1_11/01/2015_546111

‘Doctor Zhivago’, una novela del gusto de la CIA

Recientemente la CIA desclasificó 130 documentos que son una parte de los archivos referentes al escritor soviético Boris Pasternak. Su lectura confirma que fue el espionaje estadounidense quien publicó y difundió la novela “Doctor Zhivago” en 1958. Según el libro “The Zhivago Affair”, escrito por los periodistas Peter Finn y Petra Couvée, fue el mayor arma cultural contra el comunismo durante la guerra fría, sobre todo porque, en cumplimiento del plan de la CIA, la mano del gobierno de Estados Unidos no apareció de ninguna forma forma hasta fechas muy recientes.

Una de las consignas del espionaje, fechada en diciembre de 1957, recomienda prestar a la obra de Pasternak una atención especial. “La tirada de ‘Doctor Zhivago’ debe ser máxima y publicarse en el mayor número de redacciones para una ulterior discusión por la opinión pública internacional así como nominarse para los premios Nobel”, dice el documento.

La novela formó parte del programa de distribución de libros que la CIA puso en funcionamiento durante la guerra fría. La agencia de espionaje gastó millones cada año en la traducción y publicación de todo tipo de obras. Entre 1958 y 1991 el programa propagandístico del imperialismo difundió unos 10 millones de libros y periódicos, no solo literarios, sino también de historia, economía e historia del arte, entre otros temas. Los documentos de la CIA señalan que los autores como Pasternak ayudaban activamente con sus obras a destruir el socialismo en la URSS.

Como principal punto de distribución del libro, el espionaje escogió la Exposición Universal que se celebró en Bruselas en 1958, donde participaron 45 países. La CIA no podía distribuir el libro desde el pabellón estadounidense, por lo que utilizó el pabellón del Vaticano, dirigido por un grupo de católicos rusos, sacerdotes y seglares. Para ello la CIA tuvo que imprimir en su propio cuartel general una edición limitada, clandestina y de bolsillo de la novela, lo que se llevó a cabo en julio de 1959, cuando unas 9.000 copias salieron de sus rotativas.

A Pasternak (1890-1960) no se le conoce por sus poemas sino casi exclusivamente por su única novela, “Doctor Zhivago”, que los instrumentos de propaganda del imperialismo convirtieron en un símbolo, un ariete con el que mentir, engañar y criticar hasta el agotamiento a los países socialistas.

Gracias a “Doctor Zhivago”, a Pasternak le dieron el Premio Nóbel de literatura en 1958 y poco tiempo después se rodó una película basada en la novela, que se tradujo a 18 idiomas. Incluso lanzaron colecciones de cromos para que los niños de todo el mundo aprendieran a odiar al socialismo en una operación propagandística que hasta entonces nadie había sido capaz de poner en marcha.

Pero los Premios Nobel son los galardones más manipulados y corrompidos que existen y por eso la propaganda imperialista les da un realce que no tienen. El caso del “Doctor Zhivago” no es una excepción.

Según el reglamento, para optar al Premio Nóbel de literatura, la novela debía estar editada en su idioma original en su propio país y “Doctor Zhivago” estaba aún sin publicar porque la editorial soviética que tenía prevista su difusión la rechazó finalmente en 1956 a causa de la contrarrevolución en Hungría. Pasternak recibió una carta en la cual la editorial le explicaba las razones por las cuales no le publicaban la novela. Dicha carta se difundió en las revistas Novi Mir y Literaturnaia Gazeta y, además de exponer los motivos por los que rechazaban su publicación, contenía una crítica de la novela. Luego también intervino el diario Pravda con una reseña negativa de Doctor Zhivago firmada por D. Zaslavski.

La CIA decidió tomar cartas en el asunto organizando una operación rocambolesca. Pasternak había enviado el manuscrito de la novela a sus amigos en Occidente y la agencia de espionaje se dispuso a robarlo de un avión al que obligaron a aterrizar en Malta durante dos horas, el tiempo suficiente para fotografiar el original que luego editaron en ruso con el sello de la editorial Mutón de La Haya. Para evitar sospechas, utilizaron el mismo papel de imprenta que era corriente en la Unión Soviética. Asimismo, emplearon un tipo de letra especial, común en Rusia, e imprimieron los capítulos de que consta la novela en diferentes lugares con el fin de evitar que se descubriera la falsificación.

Tras la maniobra el libro fue presentado justo a tiempo al comité de los Nobel y los miembros de la Academia Sueca se mostraron muy sorprendidos ante el hecho de que les obsequiaran con varios ejemplares de una novela cuya existencia hasta entonces desconocían, justo a tiempo para que tuvieran en consideración a Pasternak como candidato al Nobel de 1958.

La CIA financió con fondos propios la primera edición en ruso de la novela. Poco después una editorial italiana con fama de izquierdista, Feltrinelli, fue la primera que editó una traducción, contribuyendo a dar carta de legalidad a la trampa al estampar su sello.

Pasternak nunca recibió el Nobel, premio que rechazó públicamente cuatro días después del anuncio. Debió resultar frustrante para él que le premiaran por lo más flojo de sus escritos. En efecto, Pasternak es un escritor cuyo punto fuerte no es la narrativa, sino la poesía. Es uno de las más grandes poetas rusos del siglo XX, pero no recibió el premio gracias a sus versos, que al imperialismo le importaban un bledo, sino a una novela y sólo por el contenido político contrarrevolucionario de la misma.

“Doctor Zhivago” es la única novela de Pasternak. En 1965 fue llevada al cine por el británico David Lean, con Omar Shariff (Yuri Zhivago), Julie Christie (Lara) y Geraldine Chaplin (Tonia) en los papeles principales, con una soberbia banda sonora de Maurice Jarré. La película fue rodada en la España franquista, que no puso más que facilidades para que pudiera realizarse, con gigantescos decorados en el camino de Canillas en Madrid que simulaban al Petrogrado de 1917 y los campos de Soria como magnífica estepa siberiana. Obtuvo cinco Óscar de Hollywood.

Narra los avatares de un médico y su familia durante los últimos años de la Rusia zarista, la guerra civil, la revolución de Octubre y los albores de la URSS. Además del trasfondo político, la obra relata el dilema sentimental de Zhivago, un poeta burgués, además de médico, que se debate entre su esposa y su amante.

La ambigüedad sentimental del doctor Zhivago corre paralela a su ambigüedad política. La novela expone, pues, el punto de vista de un intelectual desbordado por la furia de los acontecimientos revolucionarios de 1917. Es la mirada desconsolada del propio Pasternak, que no es capaz de diferenciar entre la feroz violencia contrarrevolucionaria del zarismo y la justa respuesta de las masas oprimidas. Pero, como suele suceder, el pacifismo no es más que una hipócrita cobertura lanzada, no en contra de los bolcheviques, como a veces se dice, sino de las propias masas oprimidas que se han convertido en protagonistas de su destino gracias a la revolución.

Pero el médico no quiere formar parte de esas masas; no quiere ser actor sino espectador de los acontecimientos porque cree que es eso lo única que le puede permitir convertirse en juez, falsamente imparcial, situado por encima de los bandos en lucha. El intelectual burgués que es Zhivago ya no es dueño de su vida privada, asaltada por el tumulto de los acontecimientos: la guerra mundial, la revolución, la guerra civil… Fuerzas exteriores a su propia persona le arrastran hacia lugares que no son los suyos y le impiden disfrutar de una vida propia, apacible.

El distanciamiento es el emblema de la intelectualidad fría. Los padres y hermanas de Pasternak emigraron a Berlin después de la guerra civil entre rojos y blancos que siguió a la revolución, una época de grandes hambrunas. Leonid se les había adelantado. Viajó para recibir tratamiento médico de los ojos, pero luego decidió quedarse en Alemania en busca de un futuro mejor, para terminar sus días en Gran Bretaña después de la entrada de los nazis al poder. Como buenos intelectuales, los Pasternak huían de la realidad porque se podían permitir ese lujo.

El personaje de Lara está inspirado en Olga Ivinskaya, la amante de Pasternak. Éste había contraído matrimonio en 1922 con Zhenia (Eugenia), una pintora, con quien tuvo un hijo. Pero en los años treinta se enamoró de Zina la mujer de su mejor amigo, con la que terminó casándose y tuvo otro hijo. Al cabo de los años Olga Ivinskaya, junto con su hija, fueron condenadas por cobrar derechos de autor ilegales procedentes de la publicación en el extranjero de “Doctor Zhivago”. Ivinskaya fue condenada a ocho años de trabajos forzados en Siberia y su hija a tres. La oleada de protestas que desencadenaron los países imperialistas logró que fuera librada cuatro años antes de cumplir su condena.

Aunque ha transcurrido más de medio siglo, la manipulación contra la URSS no se ha detenido ni un instante. Una noticia de la BBC de 22 de febrero de 2004 decía que Pasternak había sido un autor prohibido durante 30 años en la Unión Soviética y que sus obras completas iban a ser publicadas por primera vez al año siguiente, es decir, en febrero de 2005, para conmemorar los 115 años del nacimiento del escritor. Es completamente falso. Ya en 1933 se publicaron todos sus poemas en un volumen.

Así sufrían los autores prohibidos y perseguidos en la URSS.

El verdadero sufrimiento es el de los lectores que cada día tienen que soportar la basura propagandística del imperialismo, como la Wikipedia.

Pidiendo la hora

Nicolás Bianchi

Pedí cívicamente la hora a un peatón y me dijo que yo no tenía derecho a saberla hasta que no condenase la violencia. Sentí la pulsión de zarandearlo pero recordé mis títulos universitarios y me contuve. Discurrí que no había ilación (sí, sin hache) lógica entre saber la hora -pedirla, preguntar por ella- y execrar la violencia. Pero mis reflejos son premiosos. Entretanto, telefoneé a un amigo con la esperanza de que tuviera la gallardía de darme la hora pero, en lugar de eso, y recordándome que él era un ciudadano de un país libre, me recriminó mi desfachatez por importunarlo sin antes haberme desmarcado de la violencia. No entendí, pero tampoco indagué. Recordé que fui versificador y noté gazuza. Resolví -no tenía parné- dirigirme a un Banco y rogar un préstamo de tres euros para vino y pan. Como poseo un alto y, según creo, desarrollado sentido y concepto de la justicia, debo confesar sin remilgo que el Banco se portó y comportó con exquisita corrección y no hizo aspaviento (por lo irrisorio de mi petición monetaria). Era un Banco sin ideología. Quizá por eso no me puso la condición de que negara -y «condenara» como si yo fuera un cura o un juez en un púlpito o un tribunal- la violencia. Es posible que el empleado observara en mí un estado de ánimo que lo indujera a creer que yo era un tipo digno de lástima -curiosa dignidad, pardiez- e incapaz de distinguir entre acto y potencia o saber qué cosa era la violencia y su fase suprema, la teología. Mi mente es muy simple. No hago alardes. Sólo pido la hora en la vida. Me urge el hambre. Me negaron la pitanza en el bar en que entré argumentando que yo y mi circunstancia era un indeseable que no ponía en solfa la violencia y que sólo si me arrepentía accederían, solícitos, a mi pedido. No fue bastante que mostrara mi menguado peculio en una economía libre de mercado pues, ofendidos, alegaron que ellos actuaban por ética, y que no todo en la vida consistía en el metal.

Luego esputó al suelo de madera alabeada. Deduje que era un idealista y yo un ser vil. Salí del local, culposo, doloso y avergonzado, y doné mis monedas, que parecían de Judas, a un menesteroso. Fue algo instintivo, irreflexivo, lo admito.
Una señora vio mi postulación, que un jurado neutral calificaría de altruista, y me dijo que yo era un ente -no una persona- despreciable y poco «heideggeriano» (sic)-. supongo que por eso me llamó «ente»– por tratar de lavar mi infame conducta de no condenar la violencia entregando mi dinero -mi «capital»– a un pordiosero. Medio enajenado agradecí a la madama que me redimiera y la pregunté si era miembro de alguna secta para que me admitiera. En este trance haré un punto y aparte, véanlo. 
Deambulé -hay quien camina y quien deambula- unos metros y una bota me aplastó. Esa grosería de muy mal gusto me hizo ver que yo era un insecto imaginado por Kafka. Dí orden a mi albacea para que destruyera estas borrajas pero, para mayor oprobio, me desobedeció, como Max Brod a Franz. Y pasé a la posteridad.

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