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Día: 10 de diciembre de 2014 (página 1 de 1)

Tintín en el país de los soviets

El autor de la serie de ilustraciones juveniles Tintín, Georges Prosper Remi, alias Hergé, nació en Bruselas en una familia burguesa católica ultramontana. En 1918 se afilió al movimiento reaccionario scout.

Empezó a publicar sus primeras historietas en la revista “Le Boy-Scout Belge”. En vísperas de las elecciones de 1929 realizó una historieta de una página para el diario reaccionario “Le Sifflet”, propiedad del Partido Católico, donde simbolizaba al socialismo en la figura de Émile Vandervelde, presidente del Partido Obrero Belga, en la que aparecía realizando equilibrismos andando sobre una cuerda que le lleva a una bolsa de dinero mientras saluda a la izquierda y a la derecha, así como a los capitalistas y la iglesia.

Durante la ocupación nazi de Bélgica, Hergé se incorporó a un diario colaboracionista, “Le Soir”, controlado por los ocupantes nazis, financiado por el gobierno belga y dirigido por un fascista reconocido y seguidor de Mussolini, Raymond De Becker, con el que Hergé trabó amistad en 1929 al comenzar a colaborar en “L’Effort”, y al que ya había ilustrado algunos de sus libros, además de haber trabajado para otro periódico suyo, “L’Ouest”.

Su trabajo más conocido fue en “Le XXème Siècle, diario católico nacional de doctrina e información” dirigido por el padre Norbert Wallez, otro fascista admirador de Mussolini. Por encargo del cura, Hergé puso en marcha el suplemento infantil del periódico, “Le Petit Vingtième”, que apareció el 1 de noviembre de 1928.

En el diario el dibujante se hizo amigo de Léon Degrelle, creador y dirigente del partido fascista belga (rexista), para quien diseño las portadas e ilustró varios de sus libros.

La publicación de Las Aventuras de Tíntin se inició en 1929 con un viaje al país de los soviets por órdenes de Wallez para contrarrestar el apoyo masivo que el comunismo estaba adquiriendo entre la clase obrera de Bélgica.

Con un aire infensivo, el proyecto Tintín trataba de lavar el cerebro de los niños desde su infancia. El cura quiso empezar denunciando las atrocidades de los bolcheviques con unos dibujos que entonces eran sólo en blanco y negro.

Tintín representa a un reportero del propio periódico al que, durante su viaje en el tren, le explota una bomba colocada por un agente ruso del servicio secreto. A Tintín le acusan del atentado terrorista y le envían a prisión, pero consigue escabullirse y, después de muchas peripecias, llega a Moscú. Mientras los bolcheviques muestran a la prensa extranjera una imagen idealizada del país, la realidad es muy distinta. Tintín descubre horrorizado que los soviets:

— obligan a la gente a votar apuntándoles con armas
— las fábricas más productivas son en realidad edificios vacíos empleados para engañar a los visitantes
— los soviets solamente dan de comer a los jóvenes si aceptan llamarse comunistas
— la población tiene hambre porque los alimentos se envían al exterior para su utilización propagandística por parte de los malvados comunistas

Rusia es el país del cuchillo entre los dientes, de las iglesias o sinagogas convertidas en establos o almacenes y, sobre todo, de la GPU, una policía secreta sanguinaria y omnipresente.

Cuando el gobierno soviético se dispone a robar alimentos en las granjas, Tintín se pone del lado de los campesinos y les avisa del avance de las hordas rojas. Los ogros de la GPU le detienen pero consigue escapar de nuevo y en su marcha por las desiertas y gélidas estepas encuentra el escondite secreto que oculta las riquezas que Lenin y Stalin habían robado al pueblo ruso (incluyendo un copioso almacén de trigo).

Sabedor del secreto, Tintín logra llegar hasta Berlín donde vuelve a encontrarse con agentes soviéticos, de los que escapa para regresar a Bruselas donde una multitud enfervorecida lo espera aclamándolo.

El gran éxito que tuvieron las entregas semanales de “Tintín en el país de los soviets” y las grandes posibilidades propagandísticas y económicas de estas publicaciones llevaron al cura Wallez a encargar a Hergé una nueva aventura, esta vez en el Congo “belga”. Entonces al anticomunismo se le sumó el racismo, la apología del colonialismo y de los crímenes cometidos por el rey Lepoldo II en el país africano.

El fascista Hergé murió en 1983, pero los ecos de su lavado de cerebro no acabaron entonces. En 2011 el diario oficial del Vaticano, “L’Osservatore Romano”, calificó a Tintín como “Un héroe católico”.

En 2007 un ciudadano congoleño, Bienvenu Mbutu, inició un proceso legal para que la segunda entrega de Hergé sobre el viaje de Tintín al Congo fuera catalogado como racista, algo que los tribunales belgas rechazaron. Pero la cosa no quedó ahí: los tribunales denegaron incluso que en las ediciones se pusiera una advertencia a los lectores sobre el contenido racista de la ilustración.

Una verdadera basura ideológica aprobada por los tribunales belgas. Cuando alguien pregunta por qué tanta gente es anticomunista o por qué defiende el racismo, aquí puede encontrar alguna de las muchas explicaciones: porque desde su infancia han sido adoctrinados en el fascismo más brutal vestido con los ropajes más inocentes, bajo la excusa del entretenimiento y de unas aventuras divertidas. Pero no hacen ninguna gracia.

La Resolución 758 es una declaración de guerra contra Rusia

La Cámara de Representantes de Estados Unidos acaba de aprobar la Resolución 758, un compendio de todo lo malo que se puede decir contra Rusia en 16 páginas. El antiguo candidato a la presidencia, Ron Paul, la ha calificado como «propaganda de guerra».

En 1998 Ron Paul ya se opuso a los planes de invasión de Irak y ahora dice lo mismo: que la resolución del Congreso conduce a una guerra con Rusia «que podría causar una destrucción total». Es una ley que puede conducir a la Tercera Guerra Mundial, dice Paul. Se trata de una resolución llena de mentiras y medias verdades, añade.

Según el político republicano, todos los ingredientes para una nueva guerra ya están en marcha. La parte más inverosímil de la resolución es la que refiere una supuesta «intervención militar» de Rusia en Ucrania, a la que considera como una amenaza para la paz y la seguridad internacionales. Se tata de un declaración belicosa que servirá para otra sucesivas aun más agresivas por parte de Estados Unidos.

Para Paul se trata de una gigantesca mentira: los verdaderos invasores de Ucrania son los autores de esa resolución, dice el antiguo representante de Texas. Son ellos los que planificaron el golpe de Estado que obligó al presidente constitucional de Ucrania a exiliarse. Son ellos -dice Paul- lo que eligieron a los personajes clave que han tomado el relevo del gobierno legítimo.

La propaganda de guerra afirma que Rusia y China están aislados de eso que llaman «comunidad internacional». Lo cierto es que sucede exactamente al revés. Se vio con la propuesta de Rusia a la ONU de condena al nazismo, que sólo logró tres votos en contra (Estados Unidos, Canadá y Ucrania) contra 115 a favor de la condena. ¿Quién está aislado?

La votación para condenar el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba ha tenido el mismo resultado: sólo tres países votaron a favor del bloqueo. ¿Quién está aislado?

Hablar del aislamiento de un país como Rusia que mantiene estrechas relaciones con China, donde vive una cuarta parte de la población del mundo, es una estupidez como pocas.

Cuestión distinta es que Estados Unidos trate de aislar a Rusia, una política en la que está poniendo un empeño digno de mejor causa. Los métodos son los consabidos. Hace poco impusieron sanciones a capitalistas y funcionarios húngaros tratando de castigar a Budapest por su aproximación a Rusia y su apoyo activo al proyecto South Stream.

La vieja política del palo y la zanahoria no son dos alternativas diferentes porque, como dijo a Der Spiegel Kissinger el 13 noviembre: «El anti-putinismo histérico que llega de Estados Unidos no es una política sino la ausencia de política».

(*) Reckless Congress ‘Declares War’ on Russia, Ron Paul Institute for Peace and Prosperity, 4 de diciembre, http://www.ronpaulinstitute.org/archives/featured-articles/2014/december/04/reckless-congress-declares-war-on-russia/

La verdad es una tarea propia de héroes

Tras varios años destapando los abusos cometidos por el espionaje estadounidense tras los atentados del 11-S, en enero de 2013 la cineasta Laura Poitras comenzó a recibir mensajes de correo electrónico cifrados de alguien que se identificaba como «Ciudadano 4», Citizenfour. Era el alias usado por Snowden.

A raíz del contacto con Snowden, la directora reconstruyó la manera en la que se había elaborado la noticia de la filtración del espía al corresponsal del diario “The Guardian” en Brasil, Glenn Greenwald. También reveló cómo la maquinaria gubernamental estadounidense respondió a la filtración. De esta manera el periodista pasa sin quererlo a ser objeto de noticia tras ser espiado, e inclusive llegan a detener sin motivo a sus seres queridos.

«Ciudadano 4» trata sobre el espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional. Cuenta los tensos días de Snowden en un hotel de Hong Kong y sus encuentros con periodistas a medida que se publicaban detalles de que el espionaje recababa datos de las actividades de internet y telefónicas de millones de estadounidenses y decenas de dirigentes mundiales.

El documental ha recibido el premio a la mejor película para la Asociación Internacional del Documental. Se suma al de mejor documental en los premios del Círculo de Críticos de Cine de Nueva York esta semana. También es candidato a un premio independiente Spirit y está entre los 15 filmes en la carrera para el Oscar al mejor documental.

La cineasta  Poitras compartió el premio Pulitzer este año por su papel en la publicación de los documentos de Snowden. Recibió un premio de la asociación de documentales el pasado año por su «valentía para conseguir la verdad».

Cuando se doble al castellano, «Ciudadano 4» se debería titular «Ciudadano de Cuarta», uno de esos millones de personas, casi todo el mundo, que han perdido todos y cada uno de sus derechos, casi sin darse cuenta, esos a los que cada vez les cuesta más averiguar la verdad. ¿Por qué es cada vez más difícil diferenciar la verdad de la mentira?, ¿por qué hay que ser valiente, casi un héroe, para defender la verdad?, ¿por qué hay que esforzarse tanto por algo tan sencillo?

Hasta hace muy pocos años nadie preguntaba por la fuente de la que había obtenido determinada información. Ahora lo que pedimos no es que nos informen sino que nos demuestren. Tenemos mucha información pero sospechamos que la mayor parte de ella es mentira. ¿Quién es el autor de toda esa sarta de mentiras que circulan por el mundo?

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