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Día: 9 de noviembre de 2014 (página 1 de 1)

25 años de la caída del Muro de Berlín

Hoy se conmemora el 25 aniversario de la demolición del muro de Berlín, construido en 1961 por el gobierno de la República Democrática Alemana. El muro dividió la ciudad de Berlín en dos mitades, una capitalista de otra socialista, y la intoxicación imperialista siempre dijo que lo hicieron para impedir que los alemanes que vivían en la parte oriental escaparan a Berlín occidental y conquistaran así la libertad.

Es una verdadera estupidez. Antes de levantar el muro, miles de alemanes del este viajaban todos los días a la parte oriental para trabajar y por la noche volvían al este. ¿Por que no se quedaron en el oeste cuando pudieron hacerlo?

El muro fue construido por dos razones principales. La primera es que la parte occidental empezó a contratar en masa a los trabajadores altamente calificados de Alemania oriental, que se habían formado a expensas del presupuesto público de un país socialista. Esto se tradujo en una grave crisis de trabajo y producción en la parte oriental. El 27 de junio de 1963 el New York Times escribió que «a causa del muro, Berlín occidental ha sufrido económicamente la pérdida de cerca de 60.000 trabajadores cualificados que, cada día, dejaban su casa en Berlín oriental para llegar a su trabajo en Berlín occidental»(1).

La segunda es la Operación Splinter Factor, ideada por Allen W. Dulles, uno de los principales dirigentes de la CIA en Europa y, más tarde, su director. Se trataba de una violenta campaña de sabotaje y subversión desatada por la CIA contra todos los paises del este, pero especialmente contra Alemania oriental para contrarrestar la situación económica y administrativa en la parte occidental. Contando las redes nazis de un lado y otro del muro, la CIA dirigió tanto grupos terroristas como delincuentes al por menor para hacer la vida imposible a los ciudadanos del este y socavar su apoyo al gobierno socialista.

La CIA colocó explosivos y provocó incendios para destruir las fábricas, plantas de energía, astilleros, canales, muelles, edificios públicos y puentes. Descarrilaron un tren de carga, hiriendo gravemente a los trabajadores ferroviarios, prendieron fuego a doce vagones de otro convoy de carga, sabotearon las turbinas de una central de energía, que tuvo que cerrar, incendiaron una fábrica textil, envenenaron a 7.000 vacas de una cooperativa lechera, arrojaron jabón a la leche en polvo destinada a las escuelas infantiles…

Cuando detuvieron a un grupo terrorista, le ocuparon grandes cantidades de cantaridina, un veneno con el que querían envenenar los cigarrillos y causar estragos en las reuniones políticas. Trataron de interrumpir el Festival Mundial de la Juventud en Berlín oriental enviando invitaciones falsas, promesas de alojamiento y comida gratis, seguidas de un aviso de cancelación del acto, etc. Al fracasar el sabotaje atacaron a los participantes del festival con explosivos, bombas incendiarias y pinchando los neumáticos de los coches.

Falsificaron cartillas de racionamiento para crear confusión y descontento entre la población a causa de la escasez. Enviaron cartas falsas reclamando impuestos y falsificaron muchos documentos más del Estado para fomentar el caos y la huida.

La lista está muy lejos de ser completa. A lo largo de los años cincuenta, la República Democrática Alemana pusieron un sinnúmero de quejas, especialmente en la ONU, contra las potencias imperialistas por el espionaje y los sabotajes. Pidieron el cierre de los organismos de la parte occidental que eran responsables de dichas acciones criminales, incluso poniendo nombres y direcciones. Todas estas denuncias quedaron en letra muerta.

Al gobierno de Alemania del este no le quedó más remedio que controlar muy estrictmente las entradas en el país desde el otro lado.

El 11 de octubre de 1999 el diario USA Today escribió: «Cuando cayó el Muro de Berlín, los alemanes orientales imaginaron una vida en libertad donde los bienes de consumo serían abundantes y el malestar desaparecería. Diez años más tarde, sorprendentemente, el 51 por ciento de ellos dijo que eran más felices bajo el comunismo».

Fuente: William Blum: Killing Hope. U.S. Military and CIA Interventions Since World War II, 2004, pgs.57 y stes.

Inminente ofensiva contra las posiciones del Califato Islámico en Siria

En esta última semana los ataques de la resistencia contra las posiciones del Califato Islámico en la estratégica colina de Mussa, a 2.400 metros sobre el nivel del mar, se han multiplicado.

Las milicias libanesas de Hezbollá y el ejército de Siria están coordinando una ofensiva contra Mussa, el punto más elevado de la región de Qalamun, desde la que se divisan las ciudades de Yabrud, Jabbeh, Ras Maarra y otras, como Yunin, situadas en el Líbano.

Además de los ataques de la aviación y la artillería sirias, la colina está siendo sistemáticamente bombardeada con obuses por las milicias chiítas libanesas desde varios frentes. Los ataques han logrado alcanzar la cumbre de la montaña y los takfiristas han tenido que refugiarse en cuevas.

La ofensiva se está produciendo después de que hace unos días una unidad del Califato Islámico tratara de abrirse camino en el valle, un intento fallido que les costó decenas de muertos.

La ofensiva no esperará a la llegada a Siria de los misiles antiaéreos rusos S-300, sobre los que ayer se pronució el ministro sirio de Asuntos Exteriores Walid al Muallim, desmintiendo la información aparecida en agosto en el sentido de que Rusia nunca suministraría dicho armamento avanzado a Siria (1).

No sorprenden las muestras extraordinariamente afectuosas con las que Muallim se refiere a Rusia en su entrevista. Dice que los rusos ven a Siria “no sólo como un aliado sino como parte de la familia”. Sin embargo, también expresa su desacuerdo con ellos en lo que respecta al uso que hacen de la expresión diplomática “nuestros socios occidentales”, porque considera que estos “no son los socios de Rusia, sino sus enemigos”.

El ministro ha desmentido que hayan pedido a Rusia un préstamo de 1.000 millones de dólares ya que su crédito procede de su otro aliado regional, Irán. “Lo que hemos pedido, y que ha sido recibido con comprensión y aceptación por parte de los rusos, es algo más importante que el préstamo: una serie de acuerdos económicos y comerciales que darán un impulso a la economía siria, reforzarán nuestra resistencia y ayudarán a nuestra reconstrucción”.

Irán y Siria se apoyan mutuamente, lo cual tiene un carácter estratégico para ambos países. Según Muallim la resistencia siria es lo que está permitiendo a Irán negociar con el imperialismo sobre el tema nuclear “desde una posición de fuerza”.

En lo que respecta a Turquía, Muallim no cree en la posibilidad de una agresión contra su país “en un futuro previsible” porque el imperialismo ha rechazado las condiciones que exige Turquía para una intervención. Además, Arabia saudí también se opone. Este campo está plagado de contradicciones de las cuales nos beneficiamos, dice Muallim. La firmeza de los kurdos en Ain al Arab ha frustrado la política de Erdogan, según el ministro. “La postura turca en el asalto del EI contra Ain al Arab [Kobani] ha llevado a que los kurdos de todas partes se unan en contra del gobierno de Erdogan”.

La coalición imperialista -continúa Muallim- puso a Siria frente a dos opciones. La primera era rechazar estos ataques -sin ser capaz de traducir esta posición en una acción militar exitosa-, lo cual habría dado al imperialismo y a los aliados regionales de Washington el pretexto que buscaban para lanzar una guerra contra Siria. “Y no les daremos esta excusa”, dice Muallim. La segunda opción era la aceptación política de estos ataques, lo cual contradiría “nuestra postura sobre la soberanía y nuestra visión política”.

De este modo, fuimos a por la tercera opción, dice Muallim, que es “la aceptación realista”, sin oponernos a estos ataques, pero tampoco darles un apoyo político. “No existe una coordinación o un acuerdo entre nosotros y los norteamericanos”.

Muallim es cauteloso respecto a las verdaderas intenciones del imperialismo hacia Siria: “No sabemos como actuará Obama bajo una creciente presión”, que ha aumentado después de que los republicanos hayan obtenido la mayoría del Congreso. “Tenemos que estar preparados. Esto es lo que hemos explicado con franqueza a los rusos y les hemos pedido que nos suministren armas avanzadas”(2).
(1) Russia cancels Syrian S-300 deal, http://www.janes.com/article/41819/russia-cancels-syrian-s-300-deal
(2) Esperamos recibir pronto el S-300 y otras armas avanzadas rusas, http://www.almanar.com.lb/spanish/adetails.php?fromval=1&cid=23&frid=23&eid=76129

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