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Mes: septiembre 2014 (página 2 de 2)

Teoría marxista de la alienación

Una de las maneras de diferenciar a un idealista de un materialista es que mientras el primero habla del mundo en primera persona, el segundo habla de la persona en función del mundo. El idealismo se empacha de conciencia, e incluso inventa tantos paraísos como conciencias existen acerca de él. El mundo -dicen los idealistas- no es tan importante como la conciencia que tengamos de él. Entonces el discurso del idealista desvaría por todos y cada uno de los meandros de esa conciencia y, sobre todo, de los desvaríos de la conciencia o de la ausencia de conciencia.La alienación es uno de los recursos favoritos del idealismo, y mucho más: es algo casi siquiátrico, hasta el punto de que a veces el alienado es un enajenado, un perturbado mental. Incluso grandes materialistas como Feuerbach resbalaron por esa pendiente al poner a la religión como ejemplo típico de alienación, un fenómeno pernicioso, un engaño, con el que hay que acabar. Por no hablar ya del idealismo, incluso el materialismo burgués juzga la alienación como algo inmoral, rechazable, y a partir de ahí la bola de nieve sigue creciendo imparablemente, al concebir que la tarea revolucionaria debe consistir, lógicamente, en poner lo cierto en lugar de lo incierto en la conciencia de cada cual pero, especialmente, en la de los trabajadores, con un empeño que es típico de los misioneros y evangelizadores religiosos, es decir, a la vez, propagandístico y pedagógico.

Los seudomarxistas toman del idealismo esas concepciones. Por ejemplo, Reconstrucción Comunista, que son los cheerleaders del oportunismo, hace gala de ello en una reciente publicación que convierte a la alienación en la “forma principal de control” y en el “instrumento principal de la dominación” en un Estado democrático. En un confuso lenguaje idealista sostienen que un régimen democrático es “mejor envoltura” que una “dominación autoritaria” porque la burguesía se impone por medio de la alienación que ejerce sobre el proletariado, controlando el Estado, el sistema educativo y los medios de comunicación (1).

En este tipo de concepciones hasta el lenguaje es absurdo. Un régimen político no es ninguna “envoltura”, ni la dominación de clase puede depender de algo -la alienación- que conciben como un fenómeno subjetivo, ideológico. Es como decir que una clase, el proletariado, está sometida porque otra clase, la burguesía, le engaña o le mantiene en una especie de atontamiento a través de los medios de comunicación. Aunque errónea, es una concepción bastante extendida. Parece que la burguesía conoce la verdad pero cuenta algo distinto: una mentira. La consecuencia de este planteamiento idealista es que -a la manera de Feuerbach- la lucha de clases se reduce a una tarea pedagógica que tiene como objetivo destapar el fraude, sacando a los explotados del error en el que viven.

En contra de lo que Reconstrucción Comunista afirma, la burguesía no “ejerce alienación” sobre el proletariado porque ella misma está alienada. Pero los coletivos pequeño burgueses se caracterizan porque denuncian la alienación de los trabajadores, pero nunca su propia alienación como clase. Esto es típico -sobre todo- de la intelectualidad, que considera que quienes están alienados son los que carecen de formación, estudios o eso que llaman “preparación”, que conciben siempre como algo anterior a la acción. Pocos sectores sociales hay más alienados que los intelectuales y, en particular, quienes creen que no se puede salir a la calle sin leerse antes “El Capital”.

Mientras el idealismo pone los fenómenos cabeza abajo el marxismo, que es el materialismo científico, sostiene que la alienación no se origina en la conciencia sino en la actividad y, por consiguiente, en el trabajo: “Nosotros partimos de un hecho económico, actual”, dice Marx (2). Las relaciones de producción capitalistas son inmediatamente relaciones de dominación, de poder. El poder es económico, social y político, y de ahí deriva un poder ideológico en el que la clase que lo detenta no engaña sino que transmite las concepciones de su clase a toda la sociedad: “las ideas dominantes son las de la clase dominante”, dice Marx en una frase conocida. No son, pues, la causa sino más bien la consecuencia.

El marxismo analiza, además, la alienación como una característica de la actividad económica bajo determinadas circunstancias históricas bien definidas, que son el capitalismo y su antecedente inmediato, el mercado, con lo que ello supone, fundamentalmente la propiedad privada. La alienación, pues, ni siquiera tiene que ver exactamente con mercancías, como sostuvo Lukacs (3), sino con la propiedad de las mismas, o sea, con determinadas formas de relaciones de producción mercantiles que surgen en un momento determinado de la historia.

El mercado aparece porque alguien produce no para sí mismo sino para otros. Hay un desdoblamiento de la sociedad entre vendedores y compradores, es decir, una ruptura de la unidad (sociedad) en dos fragmentos (uno se divide en dos). A ese desdoblamiento, que es puramente mercantil, el capitalismo añade otro aún más importante: el de quienes no sólo producen sino que trabajan para otros, por cuenta de otros: “Hasta ahora hemos considerado el extrañamiento, la enajenación del trabajador, sólo en un aspecto, concretamente en su relación con el producto de su trabajo. Pero el extrañamiento no se muestra sólo en el resultado, sino en el acto de la producción, dentro de la actividad productiva misma” (4). Es lo que los idealistas no quieren admitir: la alienación no es nada diferente de la explotación y el trabajo alienado es el trabajo explotado.

Marx no fue nada original. De la economía mercantil y del desdoblamiento entre el valor de uso y el valor de cambio ya habló Aristóteles. Lo que Marx dice es que con el desarrollo de las fuerzas productivas y la división del trabajo, la economía y la sociedad se fragmentan aún más profundamente: el trabajo se desdobla como fuerza de trabajo, el valor de cambio como dinero y el dinero como capital.

Cuando Marx alude a la alienación utiliza una batería de expresiones en alemán que no siempre se traducen de la misma manera y que han creado otra batería de expresiones en castellano verdaderamente laberínticas. Pero todas ellas tienen en común un desdoblamiento y se suelen ilustrar con el ejemplo de la compraventa. Si somos finos, cuando vendemos nuestro coche decimos que lo hemos “enajenado” porque la propiedad privada separa lo propio de lo ajeno (alienus).

Pero con “enajenado” nos podemos referir también a una persona que no es ella misma sino que está “fuera de sí”, que se cree otra distinta, que se desdobla en ella. Lo mismo le ocurre a cualquier creador, que se realiza en su creación, el pintor en su pintura o el poeta en su poema, y entonces decimos que la obra es un desdoblamiento de su creador, hasta el punto de que adquiere vida propia, como el Quijote trasciende a Cervantes o la Quinta Sinfonía a Beethoven.

Ante todo la alienación es objetivación, materialización. Si el trabajo se analiza desde ese punto de vista, como creación, la alienación pierde ese sentido moral repudiable que ha adquirido en el pensamiento burgués. Entonces el trabajo es todo lo contrario, “autoproducción”, como decía Hegel, que es la máxima expresión de la realización personal. El hombre se manifiesta en sus obras, en su actividad, en la práctica.

Para los marxistas la alienación no es unilateral sino una contradicción. No se trata -en absoluto- de erradicarla sino de modificar las condiciones históricas actuales en las que se desenvuelve. Si en lugar de modificación hablamos -más bien- de superación, que es el término que Marx utiliza, podríamos decir que como cualquier otra situación histórica, no es posible suprimir la alienación sino que se trata de superarla a partir de la propia alienación. Para lograrlo lo que hace falta, en palabras de Marx, no es precisamente pedagogía sino “un movimiento que se supera a sí mismo” (5), acabar con la propiedad privada o, para ser más claros: acabar con el trabajo explotado.

La propiedad privada no sólo crea una dualidad recíproca entre lo mío y lo tuyo, sino una dislocación entre lo individual y lo social, entre yo y todos los demás, donde parece que lo de los demás no es mío o no me corresponde a mí. Esa ideología edificada sobre lo cercano e inmediato, característica de la burguesía española desde siempre, ha impregnado profundamente todos los poros de la sociedad, empezando por el “¿Qué hay de lo mío?” y acabando en el provincianismo cutre, también característico, de “¡Viva Cartagena!”

El desdoblamiento de las cosas es paralelo al de las personas. El desarrollo de las fuerzas productivas forma sociedades cada vez mayores (cuantitativamente) pero más fragmentadas (cualitativamente), siendo las clases y la lucha entre ellas la máxima expresión de dicha fragmentación. Pero no es la única y en los “Manuscritos” expone Marx otras muchas consecuencias de dicha fragmentación: la propiedad privada crea necesidades e intereses igualmente privados a los que se subordina el interés público, que debería ser el de la mayoría, e incluso el de toda la sociedad.

Las relaciones mercantiles (el mercado, la compraventa, la propiedad privada) crean la falsa impresión de que todos somos iguales, todos estamos en un mismo plano. Pero las relaciones capitalistas que de ahí surgen son todo lo contrario: donde hay un propietario de medios de producción hay un expropiado. A veces al trabajo explotado se le llama “por cuenta ajena” o sea por cuenta de otro (“alienus”), el propietario de los medios de producción. También se le llama trabajo “dependiente” porque crea dependencia, hace a una parte de la sociedad (proletarios) dependiente de otra (burgueses).

En la sociedad capitalista el trabajo alienado es, pues, el soporte de cualquier otra forma de subordinación (social, política, cultural), la esencia misma del poder de la burguesía como clase. A eso -a la explotación- se refería Marx, y no a otra cosa.

(1) Reconstrucción Comunista, De Acero, núm.4, agosto de 2014, pgs.5 y 7.
(2) Marx, Manuscritos economía y filosofía, Madrid, 1968, pg.105.
(3) Lukacs, Historia y conciencia de clase, México, 1969, pg.123.
(4) Marx, Manuscritos, cit., pg.pg.108.
(5) Marx, Manuscritos, cit., pg.pg.164.

Una de deportes

Nicolás Bianchi

Buenos días, esto es el Telediario de las tres de la tarde (¡) y abrimos dando paso a nuestro corresponsal en Düsseldorf, Alemania, para que informe sobre la rabiosa actualidad que más acucia a los españoles, a ver, Pepito Trola, ¿me recibes?, sí, ahora sí, puto retorno, dínos, ¿cuántas tuercas ha fabricado hoy el trabajador español Pepe Luis en la empresa Benz? ¡1.500 tuercas! Extraordinario, de Guiness, eso demuestra que nuestros obreros son los mejores del mundo mundial haciendo tuercas, de nota y para sacar pecho. Y no como los baloncestistas españoles (catalanes, en realidad) que juegan en la NBA para forrarse y llevárselo crudo.

Conectamos ahora, cuando son las tres y pico, una hora menos en Canarias (se dice una hora ANTES porque, que sepamos, en Canarias no se viven 23 horas), con Finlandia porque queremos saber, y así lo demanda nuestra ansiosa audiencia, cuántos tornillos ha hecho por hora durante ocho horas (en Canarias serían siete, allí la gente se muere una hora antes, gente educada) nuestro compatriota Pepe Domingo, adelante, te escuchamos, alégranos el día, sorpréndenos… ¡Cómorrr! ¡500 tornillos por hora! ¡Increíble! Eso es hacer patria y españolear enseñoreándose por esos mundos de dios, ele, arsa, ojú, arte, viva la madre que nos parió y lo demás es envidia puñetera, digooo. Pero no se crean, amigos televidentes, que nos olvidamos de nuestras lindas mujeres trabajadoras españolas, no somos machistas en este canal, aunque, a fuer de sinceros, tienen los mejores culos y tetas del orbe equinoccial y espectral y latitudinario, sin mencionar, somos gente modesta, que cuando una española besa, besa de cojones, o sea, de verdad, o sea, mirusté.

A ver, sí, te recibo, cuéntanos, ¿cuántos ladrillos ha puesto al minuto la albañil Felisa Pérez? ¿Trescientos, dices? Impresionante, otro récord. ¡Eso es trabajar y españolear y no tocarse el comino, dicho sea con perdón, pero, entiéndanos, la emoción nos embarga, permita el televidente esta licencia grosera que, seguro, nos perdonará contagiado de estos desmayos y deliquios transverberantes y sinalagmáticos.

Son ya las tres y veinte y conectamos con Moenchengladbach según se mira a la izquierda y donde al fondo hay sitio siempre que no empujes, ¿sí?, queríamos saber cuantas veces ha utilizado el productor u operario (los obreros ya no existen) Pepe Coitao, la llave alen y, ya puestos, si ha echado (sin hache, sí) mano de la broca del 10 o, haciendo alarde como cumple en un gallardo español, de la llave estrella, estamos intrigados, la verdad… ¡Cómorrrrr! ¡Qué me dices! ¡Que se ha vestido de torero y, enfundándose la roja, ha prescindido de esos utensilios y aparejos y lo ha hecho todo a pelo y a martillazo limpio y cabezazos? Olé, olé y otra vez olé, vivan tus cojones, y viva Franco y arriba Gpaña y vivan los cuatro puntos cardinales de mi Gpaña, Rusia es culpable, Gibraltar español, cagondios!

Y ahora, amigos, pasamos a los Deportes, pero ¿a quién le importan las hazañas de nuestros viriles deportistas en la NBA, los Gasol y cía, Nadales y Alonsos? Nosotros estamos con la clase obrera, como se puede ver a lo largo de este informativo. Así son las cosas y así les hemos informado. Buenas tardes y que os den…

Movilizaciones contra las vacunas en el norte de Colombia

El Carmen de Bolívar es una ciudad colombiana de 67.000 habitantes cercana al puerto caribeño de Cartagena de Indias que desde comienzos de este mes se ha puesto en pie con protestas y manifestaciones por un motivo poco habitual: los estragos de la vacuna contra el virus del papiloma humano.

Más de 200 niñas y adolescentes vacunadas forzosamente de la ciudad padecen los mismos síntomas: desvanecimientos, dolor de cabeza, engorde de las extremidades, manos heladas y tez pálida. El Hospital local de Nuestra Señora se ha colapsado. Algunos días han llegado a ingresar simultáneamente hasta 70 niñas.

Aunque los expertos dicen desconocer las causas del fenómeno, a los afectados no les cabe ninguna duda de que es consecuencia de los efectos secundarios de la vacuna administrada a las jóvenes. Incluso el presidente de la República, Juan Manuel Santos, se ha visto obligado a intervenir, imputando los sucesos a un «fenómeno de sugestión colectiva». Desplazado a la región como consecuencia del problema, al ministro de Salud Alejandro Gaviria le han recibido con manifestaciones en las calles. La ira de la multitud ha subido de tono cuando, para ocultar la gravedad del hecho, los expertos y los políticos les han tratado como si fueran histéricos.

En la mayor parte de la prensa colombiana el tratamiento de la noticia ha sido repugnante, como cabía esperar. «La vacuna contra VPH no afectó salud de niñas», titulaba el diario El Universal (1) haciéndose eco de los responsables del Ministerio de Salud sin que hubieran emprendido ninguna investigación.

En Colombia, la vacuna contra el virus del papiloma humano se ha administrado a 2,9 millones de jóvenes comprendidas entre los 9 y los 16 años. Se trata del Gardasil, un producto de la multinacional farmacéutica Merck que ya ha causado la muerte de tres niñas en España e incontables enfermedades en miles repartidas por todo el mundo.

En la ciudad, la imagen más corriente de las últimas semanas es la de un padre atemorizado que llevaba en ambulancia a su hija al servicio de urgencias del hospital. Sólo en el fin de semana 120 niñas han sido ingresadas en urgencias. Los afectados se empiezan a organizar y la semana pasada se manifestaron por las calles exigiendo que se formara una comisión de investigación. El alcalde de la localidad, Francisco Vega, que también es médico, ha explicado que el problema comenzó en el mes de mayo y que desde entonces se ha ido agravando progresivamente.

El gobierno ha enviado expertos que han tomado muestras de sangre de las adolescentes locales. Pero antes de saber los resultados ya han adelantado que no hay pruebas de que la vacuna de Merck sea la causante del problema y que quienes afirman lo contrario se basan en «opiniones y prejuicios». Veronica Trulin, portavoz de la multinacional Merck para América Latina se ha negado a realizar comentarios sobre lo que consideran como «especulaciones» sobre el Gardasil (2), una vacuna que -como tantas otras- también utiliza aluminio como coadyuvante.

Actualmente los laboratorios de Merck se encuentran trabajando sobre otra vacuna que sustituya a la anterior y evite sus efectos secundarios. Las estimaciones son de 10.000 afectados por los efectos del Gardasil en todo el mundo, de los cuales 142 han fallecido, la mayor parte de ellos en el Tercer Mundo cuyos habitantes son utilizados como cobayas por los laboratorios.

Varios países, como Japón, han retirado la vacuna y en noviembre del pasado año el Estado francés reconoció oficialmente que a una niña de 15 años el Gardasil le causó una reacción de inflamación aguda del sistema nervioso, obligando a la multinacional farmacéutica a indemnizarla lo cual, a su vez, provocó una avalancha de demandas judiciales. En España también se ha formado una Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma que ha interpuesto varias reclamaciones judiciales.

La vacuna no sólo tiene consecuencias indeseables sobre la salud de las jovénes sino que, además, provoca esterilidad. Hace décadas que la estrecha asociación entre numerosas vacunas y la esterilidad ha conducido a sospechar que detrás de las sucesivas campañas de la Organización Mundial de la Salud, a pesar de los variados pretextos sanitarios, se encubra una política mundial malthusiana de control de la natalidad en el Tercer Mundo.

En todo el mundo las campañas masivas de vacunación contra el virus del papiloma se explican como consecuencia de los beneficios de la multinacional que fabrica el Gardasil, cuyas ventas superan los 1.000 millones. Producir una dosis cuesta 68 centavos de dólar. Si se comprara en una farmacia su precio sería de unos 60 dólares, excepto en Estados Unidos, donde su precio es de 200 dólares. Pero el negocio no es la venta privada, que tiene un mercado muy reducio a causa del precio, sino que el Estado la imponga masiva y «gratuitamente». Colombia ha gastado 300 millones de dólares, de los cuales casi 299 millones son beneficios para la multinacional: un negocio redondo a costa de la salud de las jóvenes del país.

Una medicina sometida al capitalismo funciona al revés: descuida la atención de los enfermos y se preocupa por los que están sanos.
(1) El Universal, 30 de agosto, http://www.eluniversal.com.co/regional/bolivar/vacuna-contra-vph-no-afecto-salud-de-ninas-de-el-carmen-de-bolivar-invima-169398
(2) CBS News, 28 de agosto, http://www.cbsnews.com/news/mystery-illness-hits-girls-in-small-south-american-town/

Opiniones y gustos

Nicolás Bianchi

Un síntoma inequívoco en las formaciones socioeconómicas decadentes, donde nada es lo que aparenta ser, es la distancia entre la certeza y la ignorancia en el campo del conocimiento. Entre ambas categorías, los antiguos griegos idearon un concepto intermedio, dispépsico y emoliente, que llamaron “doxa”, es decir, ”opinión”.

Hoy casi nadie afirma tener la certeza de algo o ignorar nada sino, simplemente, tener una… opinión, la suya, la propia, la opinión como propiedad privada, ¿no es cierto? Y por mucho que yo diga que la opinión “propia” y/o la “pública”, no son sino ecos y existimaciones de la ideología dominante, mera reverberación y diapasón del discurso dominante –el pensamiento débil, el único e, incluso, el ya olvidadísimo posmodernismo del carpe diem o todo vale con tal de no aburrirse-, se me acusará de antidemócrata y antioclóclata. Y ello porque me opongo a la ideología dominante, a la opinión pública predominante, a la “doxa” ortodoxa y participo de la “paradoxa” heterodoxa (pero ayer ortodoxa, dialécticamente hablando, pues nunca me baño dos veces en las aguas del mismo río), es decir, de los que “opinan” que el Estado español es fascista por origen y carácter.

Lo democrático es que haya “opiniones para todos los gustos”, pero dentro de un paradigma dominante (hace años, en la cadena SER, Iñaki Gabilondo, paladín del “buen vasco” y vendedor de modélicas transiciones españolas, ídolo e icono de jóvenes periodistas potenciales y reales reproductores –siempre que paguen- de la “doxa” e ideología dominante y del capitalismo imperante, decía así, más o menos: ”sacamos nuestros micrófonos a la calle para ver qué piensa la gente sobre el asunto que ahora nos ocupa y tal y tal… como han podido comprobar, queridos oyentes, hay opiniones PARA TODOS LOS GUSTOS”). Es decir, sólo hay “doxa”, opinión, pero no “paradoxa” como, por ejemplo, quienes han votado a BILDU, votantes “paradójicos” (=paradójicos) y no dóxicos. Y, sin embargo, la paradoja real era impedir el voto a un centón de ciudadanos en nombre de la democracia y el cacareado Estado de Derecho. Los votantes de BILDU no eran “paradójicos”; la paradoja es esta “democracia” que impone una “doxa”, una opinión, dominante que dice que el Estado español se divide entre demócratas y “terroristas” o violentos. Y no entre fascistas y demócratas. División antipática la mía, no se me escapa, de “antipathos”, antipatética, antidestino fatal marcado y pautado por el logos dominante.

Sócrates –que no era precisamente un “demócrata” como hoy se entiende este anfibológico y camaleónico término, como tampoco lo era su discípulo Platón- no se siente aislado de la multitud exactamente sino más bien de la opinión (la “doxa”) de la multitud de la cual confiesa no hacer mucho caso. ¿Un elitista que menosprecia a las masas? ¿O uno que dice la verdad a las masas y no lo que éstas quieren escuchar? ¿Un paradójico o un dóxico sofista adulador del amo? Acabó mal. No era del Athletic como yo, ese exutorio.

Las tropas de Estados Unidos ya combaten otra vez en Irak

En cada rueda de prensa Chuck Hagel, secretario de Estado de Defensa, repite infatigablemente: «Las botas no volverán a pisar el suelo de Irak». Se refiere a las botas que utilizan los militares. El envío de tropas sobre el terreno está, pues, fuera de la agenda del imperialismo.

No obstante, Obama ha ordenado el envío de 350 soldados adicionales, lo que oficialmente eleva a 820 el número de tropas oficialmente desplegado en Irak desde la caída de Mosul, en el mes de junio. La excusa es la protección de la embajada de Estados unidos en Bagdad.

Las fuerzas especiales de Estados Unidos están colaborando con los kurdos. Lo cuenta Ford Sypher, un periodista del Daily Beast y las fotos (1) muestran a los soldados estadounidenses con uniforme militar pero sin distintivos en Zumar, un pequeño pueblo ocupado en junio por los yihadistas del Emirato Islámico.

Poco antes los peshmergas kurdos habían bloqueado un puesto de control y sus oficiales en el Ministerio de Defensa kurdo en Erbil no dieron ninguna clase de explicaciones. Dijeron al periodista: «Sí, queremos informarles a ustedes pero no podemos… Tenemos visitantes, usted los va a ver».

Poco después Sypher vio a los visitantes, llegando a la conclusión de que, sin duda, eran miembros de las fuerzas especiales de Estados Unidos.

El Daily Mail ha retomado la información de Sypher, reconociendo su validez (2), ya que Sypher «sabe lo que dice» porque fue miembro de los rangers en Irak y Afganistán.

Además, el servicio de inteligencia kurdo ha confirmado que las fuerzas especiales de Estados Unidos y alemanas estaban colaborando con los peshmerga kurdos en Zummar. Su función es la de dirigir el fuego de los aviones estadounidenses sobre las posiciones del Emirato Islámico.

Situado a 60 kilómetros al noroeste de Mosul, Zumar forma parte del territorio en disputa ya que está cerca de la presa Saddam y de un pozo de petróleo. Fue reconquistado por los peshmerga kurdos.

(1) http://www.thedailybeast.com/articles/2014/09/02/are-american-troops-already-fighting-on-the-front-lines-in-iraq.html
(2) http://www.dailymail.co.uk/news/article-2740793/American-forces-ground-Kurds-say-US-commandos-fighting-ISIS-northern-Iraq-Obama-said-no-combat-troops-fight.html#ixzz3CKPbR0Zo

La decapitación de Steven Sotloff tiene su lado oscuro

Juan Manuel Olarieta
Un portavoz del ministerio israelí de Asuntos Exteriores reveló a través de su cuenta de Twitter que Steven Sotloff, el segundo periodista estadounidense decapitado por el EIIL, había nacido en el seno de una familia judía sionista de Miami y que compartía su nacionalidad estadounidense con la israelí.

Inicialmente los detales biográficos se habían mantenido en secreto para no poner en riesgo la vida del supuesto reportero secuestrado que colaboraba con las revistas Time y Foreign Policy. Pero tras su fallecimiento algunos medios han desvelado nuevos datos del pasado de Sotloff: hizo su aliya (retorno a Israel) en 2005, seguido tres años después por un curso de formación en el Centro Interdisciplinario de Herzliya.

Esta última parte, su estancia en Herzliya, desapareció muy pronto de los medios digitales, pero se puede recuperar de la caché de Google. La desaparición tiene su importancia para quienes conocen el mundillo del espionaje: Herzliya es un semillero del Mossad.

De 2008 a 2013 Sotloff viajó por Oriente Medio como periodista independiente. Sus primeros empleos fueron en el Jerusalem Post y en Media Line, dos órganos próximos a la extrema derecha sionista.

Entre 2011 y 2013 Sotloff mantuvo una amistosa correspondencia con un viejo colega de la misma escuela de Herzliya, el  periodista israelí-estadounidense Oren Kessler (1), que vive en Londres, es miembro de la Henry Jackson Society, un influyente equipo de los sectores británicos más reaccionarios e islamófobos.

En una conversación con la revista digital Politico, Kessler reveló que durante sus viajes por los países árabes su amigo Sotloff había fingido ser musulmán. Otros testimonios corroboran que para explicar el origen de su apellido Sotloff afirmó ser de origen checheno.

Site Intelligence Group, el organismo que difundió el vídeo de su decapitación tiene su sede en Bethesda, Maryland, y también está ligado a la inteligencia militar de Estados Unidos e Israel, así como a la ultraderecha sionista. Requerido por varios medios para dar cuenta del origen del vídeo, Site ha afirmado que estaba en un servidor de intercambio de archivos, lo cual es falso.

La fundadora de Site es Rita Katz, hija de un judío irakí ejecutado en la plaza central de Bagdad por espionaje a favor de Israel. Katz creó Site en 2002 y durante seis años se albergó en los mismos servidores que acogen a varios medios digitales judío-estadounidenses.

Desde su llegada a Estados Unidos Katz colaboró tanto con el espionaje imperialista como con organizaciones sionistas, como el «Investigative Project on Terrorism». Se dio a conocer públicamente en 2003 cuando publicó su libro «Cazadora de terroristas» (Terrorist Hunter) en el que relata su infiltración en grupos islamistas.Rita Katz mantiene estrechos vínculos con Richard Clarke, el antiguo jefe de la lucha antiterrorista en Estados Unidos, así como investigadores en el Departamento de Justicia, el Departamento del Tesoro y el Departamento de Seguridad Nacional.

Su tinglado virtual Site sirve de referencia a las unidades antiterroristas de las policías del mundo ya que se dedica a la vigilancia de sitios islamistas de internet, publicando los documentos más truculentos que se atribuyen a Al-Qaeda, o incluso falsificándolos. En 2008 Site presentó una supuesta foto con la que los islamistas ilustraban los estragos de una explosión nuclear en Washington. En realidad la habían tomado de un vídeojuego (2)

Habitualmente Site colabora con un grupo denominado IntelCenter, una rama de iDefense, una empresa de Virgina de seguridad informática que forma parte de Verisign. IntelCenter está dirigido por N. Ben Venzke, que en enero de 2001 publicó un informe minucioso sobre el «ciber-conflicto palestino-israelí». Su personal forma parte de la inteligencia militar. Uno de ellos, Jim Melnick, es un antiguo responsable de operaciones psicológicas en los tiempos en que Donald Rumsfeld era secretario de Defensa, es decir, el encargado de fabricar mentiras.

La empresa analiza las publicaciones de internet sobre Oriente Medio y rastrea su origen y alojamiento. A veces IntelCenter también crea y difunde información, hasta el punto de que parece ser la empresa creadora  del sello As-Sahab, la supuesta editorial videográfica de Al-Qaeda, lo cual conduce a sostener que no sólo Al-Qaeda como organización es un tentáculo del Pentágono sino que el imperialismo produce y difunde sus truculentos vídeos cuando necesita justificar su política intervencionista.

(1) http://www.politico.com/magazine/story/2014/09/mourning-my-almost-friend-steve-sotloff-110525.html

(2) http://www.dcjunkies.com/showthread.php?4927-SITE-mistakes-video-game-image-for-terrorist-planning

La telaraña desinformativa de la CIA

Los espías de la CIA se han enfadado mucho al enterarse de que están perdiendo la guerra de la propaganda. El canal internacional de noticias de 24 horas de Russia Today ha superado a la CNN en visionados en YouTube. El canal ruso llega a unos 100 países con una audiencia potencial de 644 millones de personas. En Reino Unido es la tercera cadena extranjera de mayor audiencia, con 2,5 millones de espectadores, solo después de la BBC Sky News.

A veces no se tiene en cuenta que la CIA no sólo quiere obtener información sino que quiere difundir información, y lo que es más importante: quiere ser la única fuente de información. Es un órgano de propaganda porque la propaganda forma parte de la guerra y la CIA es un instrumento de guerra. La central de espionaje nació en 1948 como una agencia de intoxicación y (des)información durante la guerra fría contra la URSS, y esa ha sido siempre su tarea primordial. En todo el mundo es la CIA la que crea opinión, así como el lenguaje, las palabras, las fotos e incluso los gestos que la acompañan. Cuando escuchas a un periodista o lees el artículo de un “experto” (normalmente un profesor universitario) sobre asuntos tales como la URSS antiguamente o el terrorismo hoy, no te quepa duda: habla la CIA.

Por eso la diferencia entre un periodista y un espía (o un policía) es cada vez menor. Los periodistas informan a los espías (o a los policías) y los espías (o los policías) informan a los periodistas. No hay más que encender la tele para observar que los espías, policías, guardias civiles e incluso la policía local no sólo se dedican a buscar información, que es su trabajo, sino a crear (des)información. Cada vez más. La policía española está al nivel de Belén Esteban, Paquirrín y Jesulín de Ubrique. Ellos saturan la pantalla de noticias; son la fuente de la que manan las noticias.

El enfado de la CIA les ha lanzado a la desesperada a tratar de desmontar el andamiaje propagandístico de los rusos fuera de Rusia, aunque no dicen nada del suyo. Esa parte se la callan. También se callan que el mundo está harto de 70 años de embustes y mentiras de sus sicarios (periodistas, profesores universitarios, tertulianos, columnistas), por lo que buscan otras fuentes de información, que es la base de una opinión libre.

Gracias a la CIA nos hemos enterado de que Russia Today tiene 2.500 periodistas en su nómina y que, además, sus emisiones han convertido a Putin en un tipo “muy popular”, con porcentajes que alcanzan ya al 87 por ciento de los espectadores, algo que contrasta poderosamente con el descrédito de la totalidad de los políticos en Estados Unidos y en toda la Unión Europea.

Desde 1948 nadie ha hecho más por la (des)información que la CIA: por la novela, la pintura, el teatro, la historia, la sociología, el cine… Ha creado periódicos, radios, agencias de corresponsales, editoriales, bibliotecas, universidades… una infatigable labor esparcida por todo el mundo que llega hasta la actualidad: desde hace 70 años seguimos respirando los malos humos de la CIA.

Para desestabilizar, crear descontento social y dar el golpe de Estado en Irán en 1953, una de sus primeras faenas, la CIA entregó sistemáticamente noticias y fotos a la prensa iraní, publicó cuatro libros de lujo sobre temas históricos, políticos o de ficción, con una tirada de diez mil ejemplares cada uno, fundó una revista mensual en farsí destinada a campesinos y personas de bajo nivel cultural, creó 20 bibliotecas móviles e inundó de libros las ya existentes, envió sistemáticamente revistas como Time, Life, Newsweek y Reader’s Digest a los consejos de redacción, a intelectuales, a escritores…

Tras la Operación Mockingbird la CIA puso a todos los medios de comunicación de Estados Unidos a su servicio. Los artífices de aquel Operativo fueron Allen Dulles (creador de la CIA), Richard Helms (periodista y director de la CIA), Philip Graham (editor del Washington Post, el del Watergate) y Frank Wisner, que fue quien puso en marcha el dispositivo. En 1951 se incorporó al programa Cord Meyer, quien llegó a convertirse en su coordinador principal.

A principios de 1950 ya trabajaban para Wisner periodistas en el New York Times, Newsweek y CBS. Entre los nombres de importantes periodistas fichados para la Operación Mockingbird y que, por consiguiente, recibían dinero por cumplir sus indicaciones, estaban periodistas muy conocidos de Estados Unidos, como Joseph Alsop, Steward Alsop (New York Herald Tribune), Ben Bradlee (Newsweek), James Reston (New York Times), Chales Douglas Jackson (Time Magazine), Walter Pincus (Washington Post) y William Baggs (Miami News).

En 1953 la operación ya permitía influir sobre 25 periódicos y agencias de todo el país, entre ellas Time Magazine, dirigida por Henry Luce. En su libro “Mockingbird: The Subversion of the Free Press By the CIA”, Alex Constantine escribió que en los años cincuenta “más de 3.000 personas contratadas por la CIA se vinculaban a este tipo de propaganda”.

Lo que la CIA lamenta de Russia Today es cierto, pero lo que oculta de sí misma también es cierto. Lo más interesante es que, después de 70 años de escuchar las mismas cosas, estamos saturados de sus embustes y nos gusta leer otras noticias diferentes… aunque también sean mentira.

Mississippi en llamas

En los años cincuenta Mississippi era el Estado con mayor índice de población negra de Estados Unidos y, al mismo tiempo, el Estado donde la oposición a la integración era más fuerte. Hasta 1956 el Tribunal Supremo no declaró que la segregación en las escuelas era contraria a la Constitución.

Para impedir la aplicación efectiva de esta conquista del movimiento por los derechos democráticos, el Estado reaccionó creando una comisión secreta denominada “Mississippi State Sovereignty Commission”. No se trató sólo de una decisión del gobernador Coleman sino de todo el aparato político y los altos funcionarios del Estado, cuya identidad permanece oculta hasta el día de hoy. Una parte de los archivos relativos a los políticos involucrados y sus crímenes fueron destruidos y el resto se ha declarado secreto hasta 2027.

La comisión colaboró estrechamente con el Ku Klux Klan para incitar al odio racial, el asesinato, urdir denuncias falsas, secuestrar y incendiar y también infiltrar los movimientos por los derechos civiles, grabando sus reuniones privadas y apoderándose de sus documentos internos. Los negros que se inscribían en el censo electoral para poder votar eran incluidos en una lista como “enemigos del Estado”, desahuciados de sus viviendas y despedidos de sus trabajos.

Un caso típico fue el de Clyde Kennard, un joven negro, veterano de la Guerra de Corea, que a finales de los cincuenta intentó matricularse en la Universidad del Sur de Mississippi en tres ocasiones diferentes. La comisión secreta investigó a Kennard y su familia, su educación y su hoja de servicios en el ejército en busca de cualquier indicio que pudieran utilizar para impedir que asistiera a una universidad totalmente blanca. Al no encontrar nada, la policía, con la ayuda de la comisión secreta, acusó a Kennard de un delito inexistente. Fue detenido y condenado a siete años de prisión. Le liberaron en 1963 dos meses antes de que muriera como consecuencia de un cáncer contraído en la cárcel.

Un reciente documental “Espías de Mississippi” (Spies of Mississippi) del director Dawn Porter denuncia que la comisión reunió más de 160.000 páginas de informes sobre los movimiento por los derechos civiles para hostigar a sus militantes. En total, unas 87.000 personas fueron espiadas por el organismo, que a veces compartió sus informes con la policía, que a menudo pertenecían a los grupos locales del Ku Klux Klan.

La película argumenta que los informes de la comisión desempeñaron un papel decisivo en el infame asesinato de militantes como James Chaney, Andrew Goodman y Michael Schwerner, durante el llamado “Verano de la Libertad” de 1964, cuando los militantes que defendían los derechos civiles estaban en plena campaña de movilizaciones.

Jerry Mitchell, periodista del Clarion-Ledger de Jackson, dedicó casi toda su vida a investigar los crímenes racistas en Mississippi. En 1989 consiguió que se publicaran más de 2.400 páginas de los registros de la comisión, que utilizó para reabrir muchos sumarios de la época de los derechos civiles que habían quedado archivados. Su trabajo contribuyó a que en 1994 se condenara al asesino de Medgar Ever, dirigente de los derechos civiles en Mississippi, y abrió la puerta para 23 condenas más.

En 1988 el triple asesinato del Ku Klux Klan inspiró el rodaje de la extraordinaria película “Arde Mississippi”, de Alan Parker.

(¿Hemos hablado de la Stasi? ¡No! ¡Nos referimos a Estados Unidos hace sólo unos pocos años!)

A. Turing y la criptología

Nicolás Bianchi

Si en la I Guerra Mundial, de la que este año se cumplen cien años de su inicio, el espionaje se reduce a rocambolescos y peliculeros episodios tipo «Mata Hari» u «Operación Cicerón», entre otros, con arrebatadores damas que sonsacaban información al enemigo entre saraos, cameos y chuflas, en la II Guerra Mundial, sin abandonar estos «artesanales» medios, se modernizó el contraespionaje.

Durante la guerra, la Alemania nazi basaba sus comunicaciones secretas en la máquina cifradora «Enigma». Este esquema fue desbaratado inicialmente por criptólogos polacos y, luego, en Inglaterra, el proyecto llamado «Ultra» quebró sus variaciones. Alan Turing fue el cerebro del grupo de criptólogos en «Ultra» que rompió los cifrados alemanes. Su contribución al triunfo aliado fue, ciertamente, considerable.

Con el Tratado de Versalles se reconoce a Polonia como Estado. Su Gobierno estableció una especie de Buró para interceptar las comunicaciones de la URSS y Alemania. Fue la primera vez que un centro criptológico incorporó a matemáticos: Mazurkiewicz, Sierpinski y Lesniewski, entre otros nombres que suenan más a futbolistas.

En 1926 los polacos descubrieron que se estaba utilizando un procedimiento mecánico para cifrar las comunicaciones alemanas. Hugo A. Koch, holandés, y Arthur Scherbius, alemán, fueron los inventores de «Enigma», alrededor de 1923, con el propósito de cifrar -no descifrar- comunicaciones bancarias e industriales, el capital financiero, como quien dice. La máquina no atrajo la atención de los circuitos comerciales y la fábrica montada por Scherbius colapsó. Pero los militares alemanes recuperaron ese invento desde 1925 y fue utilizado hasta 1945 cuando perdieron la guerra.

«Enigma» se basaba en permutaciones de orden dos, llamadas «involuciones», sobre un alfabeto de 26 caracteres. A fines de los años veinte del siglo pasado, la criptología en Polonia -históricamente «mosqueada» por expansionismos rusos (zaristas) o alemanes (del Reich)- se desarrollaba bajo el mando del profesor Zdzislaw Krygowski junto con tres exalumnos suyos: Rejewski, Zygalski y Jerzy Rozycki, quienes en los años 30 descifraron el código de «Enigma». Hay que decir que siempre trabajaron para el Gobierno polaco en el exilio, o sea, en Londres, cuando ya estalló la guerra.

En Bretchley Park, al noroeste de Londres, el Gobierno británico estableció en agosto de 1938 la «Estación X» con la misión de detectar comunicaciones secretas enemigas. La Estación X constaba de varias barracas: la nº 8, dirigida desde sus inicios por Turing, se encargaba del desciframiento de la «Enigma» naval, la nº 6, de la «Enigma» de aire y tierra. Hay que decir que Turing visitó en 1938 Princeton (donde recalara Einstein) donde le ofrecieron una plaza que no aceptó regresando a Cambridge. El 3 de septiembre Inglaterra declara la guerra a Alemania y desde entonces Turing se dedica sólo a Bletchley Park. En octubre de 1940 entra en funcionamiento la primera «bomba criptológica» inglesa, llamada Ultra o «bomba de Turing».

Se tiene y valora el «proyecto Ultra» como el de mayor secreto en la II GM, sólo detrás del proyecto Manhattan de la bomba atómica.

Al término de la guerra, en 1945, se le concedió a Turing -aficionado a correr maratones, por cierto- la Orden del Imperio Británico (la misma que le concedieron a Los Beatles en 1965 o a Mick Jagger en 2002, lo decimos sarcásticamente).

Turing era homosexual en una época en que era muy difícil salir del «closet» (del armario, como se dice ahora). Le hicieron la vida imposible y acabó suicidándose.

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