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Mes: septiembre 2012 (página 1 de 1)

Una vez más sobre Pablo Iglesias

Una vez más ha llamado nuestra atención un peculiar personaje que
desde hace tiempo anda confundiendo a la juventud revolucionaria con sus ideas
reformistas y claudicantes, junto a la camarilla que lo acompaña y laurea.

Se trata nada más y nada menos que de Pablo Iglesias
Turrión, quien, tras verter mierda sobre los presos del PCE(r) y GRAPO, con cuya
lucha muchos nos sentimos identificados, nos ha ilustrado hace poco con un
curioso artículo. Nos parecía que este individuo ya había sido lo
suficientemente rebatido por otras personas (véase las declaraciones públicas
al respecto de Pablo Hasel o este otro artículo [http://rsamadrid.wordpress.com/2012/09/12/contra-el-revisionismo-tuerkista-y-en-defensa-de-lxs-presos-del-pcer-y-grapo-dos-feminas-que-se-solidarizan/
]), pero ha dado una nueva vuelta de tuerka
y otra vez se ha pasado de rosca.


Hace unos días, como todos los buenos comunistas saben, hemos
celebrado la muerte de Santiago Carrillo, quien fue un traidor al
marxismo-leninismo y un lacayo de la oligarquía financiera al dirigir la
destrucción del PCE y la conciliación de clases, no importándole así pactar con
los fascistas y entregar a comunistas a los mastines de la burguesía. No en
vano todos los medios de propaganda al servicio del gran capital han
engrandecido su figura. Y a ellos se les ha sumado este individuo, Pablo
Iglesias, que, apoyado por sectores del PCE e individuos tan defensores de la
revolución socialista como Nega, y creyéndose de algún modo “de izquierdas” y
“anticapitalista”, ha engrandecido la figura del dirigente revisionista del PCE.


En dicho artículo [que se puede leer aquí: http://blogs.publico.es/pablo-iglesias/98/el-ultimo-secretario-general/],
comienza contándonos la situación en la que se hallaba al recibir la noticia.
Este señor dice que la noticia le “había sorprendido en una reunión de
comunistas”, para afirmar acto seguido que quien tomaba la palabra en el
momento en que supieron la noticia fue “la candidata de la Syriza galega”. Está
claro que: o es un despiste o la coherencia no es un don que el señor Iglesias
sepa plasmar en sus escritos.

A continuación, nos asegura que los asistentes a la reunión
no guardaban mucha simpatía por Santiago Carrillo, pero que, tras recibir la
noticia, sí que le guardaron respeto, respeto que el autor del artículo hace
suyo cuando afirma que Carrillo “fue siempre merecedor […] de respeto”. De esto
ya no hay duda: el señor Iglesias ha declarado contundentemente que Carrillo
merece su respeto. El mismo respeto que hoy día le brinda toda la prensa
fascista controlada por los grandes monopolios ¡Enhorabuena! Esa declaración es
muy “alternativa” a las del resto de la prensa, de la que el articulista se
suele mofar asegurando que su programa de tertulianos es el más variado, plural
y de izquierdas de todo el Estado.

Ese respeto que hoy Pablo Iglesias profesa hacia Santiago
Carrillo será justo el sentimiento contrario al que tendrán las masas obreras
cuando hayan derrocado al Estado monarco-fascista y se hayan hecho con el
poder. El señor Iglesias sabrá entonces que los “experimentos” que ayer
realizan y hoy siguen realizando los militantes del PCE(r) y GRAPO se habrá
tornado en verdad a través de la práctica revolucionaria y de la actuación
consciente de la vanguardia del proletariado en conjunción con las masas
alzadas en armas.

Pero, al margen de la ciencia del materialismo histórico que
puede ser tachada de futurología por
algunos… ¿Qué respeto nos puede merecer aquel hombre que, junto a su camarilla,
se dedicó a traicionar a los comunistas, entregarlos, maniatarlos, asesinarlos,
etc.? ¿Qué respeto nos puede merecer ese hombre que, cuando los obreros paraban
las fábricas y luchaban resueltamente en la calle contra la policía, andaba de
trapicheos con los fascistas? ¿Qué respeto nos puede merecer este personaje,
que vomitaba cosas como que “los del GRAPO son de extrema derecha”? ¿Qué
respeto nos puede  merecer el que firmó
los pactos de silencio a cambio de una poltrona, el mismo que se tomaba
plácidamente cigarros con Fraga?


Señor Iglesias, usted respeta a este tipo. Bien, es su opinión
y su posicionamiento. Pero no intente hacer pasar su posición por una “de
izquierdas” o incluso “anticapitalista”. En la lucha de clases, hay dos bandos:
el de la revolución y el de la contrarrevolución. Y al parecer no estamos
en el mismo. Nosotros, los marxistas-leninistas, odiamos y rechazamos
categóricamente a Carrillo por razones antes mencionadas y por otras muchas más
que darían para comentarlas en treinta programas de los suyos.

¡Pero oigan! ¡Esto no es todo! ¡Queda lo mejor! El señor
Iglesias, aunque si bien “no estaba de acuerdo con él en muchas cosas”,
confiesa que la entrevista que tuvo con él le “hizo admirarle (sic)”. El
respeto pronto se torna en admiración y el señor anticapitalista y de
izquierdas se postra de rodillas ante la figura del gran “secretario general” (¡socialfascista!)
y le confiesa que “nadie estuvo a su nivel”. No obstante, todo esto lo dice no
sin afirmar antes que, en su caso, “tiene su mérito admirar a Carrillo”, “arguyendo”
para ello su militancia y que su padre fue militante del FRAP. No creo que haga
falta rebatir tan magnífico argumento como puede ser el del ejemplo de su
padre, pero desde luego el hecho de que nombre su militancia, que supuestamente
debe ser antagónica a Carrillo, me ha hecho soltar alguna que otra carcajada ¿Este
señor considera militancia el socialismo de cátedra? Es cierto que, como decía
aquel genio alemán tan olvidado entre estos personajillos “de izquierdas”, la
historia se repite: “una vez como tragedia y otra vez, como farsa”. Huelga
decir que la farsa es el triste teatro que nos ofrece Pablo Iglesias. Ahora
andamos empeñados en volver al socialismo de cátedra, al pre-marxismo…

“Nunca fue un mediocre”, aunque “pudo tener muchos defectos y
es seguro que fue responsable de decisiones innobles contra otros comunistas”.
Aun reconociendo parte de sus “hazañas”, tiene la desvergüenza de admirarlo. En
fin, dejemos que estos auténticos revolucionarios admiren a quienes entregan
revolucionarios.

Acaba diciendo que “nadie ejerció con tanta altura la
dignidad de ser Secretario General” y que “a pesar de todo, Santiago era uno de
los nuestros”. Al final ha terminado haciendo de Carrillo su imagen y semejanza
ideológica, un “camarada” con el que intercambiar cigarrillos hablando de lucha
de clases y al mismo tiempo de reconciliación nacional. Suena chistoso, a la
vez que vomitivo. Se olvida de quienes se templan cada día al calor de la lucha
de clases en su militancia abnegada, de quienes han pasado a la
clandestinidad o de quienes están entre rejas.

El título del artículo, “El último secretario general”, a
muchos nos recordará a quienes quieren poner punto y final a la historia, pero
no dejaremos esta tesis como nuestra, no vaya a ser que nos tachen de “dogmáticos
sectarios”… Para nosotros, las “Arenas” han borrado a los “Carrillos” del mapa
desde hace tiempo en la práctica revolucionaria diaria.

¡Que la rueda de la historia siga y no pare!

Breve historia de la lucha armada de los GRAPO

Publicamos a continuación un breve esbozo sobre la historia de esta organización armada que hemos encontrado por internet en inglés. Pese a que es algo antiguo, consideramos que aporta una visión general de lo que supone la existencia de esta organización guerrillera que aspira a convertirse en el futuro Ejército Popular. Hemos omitido la traducción de algunas aclaraciones del texto original al considerarlas obvias para cualquier persona residente en el Estado español.



Los Grupos de Resistencia Antifascista
Primero de Octubre (GRAPO) nacieron en el verano de 1975. En ese momento veinte
miembros del Partido Comunista de España (reconstituido) – PCE(r) -, partido
clandestino formado cinco meses antes, llevaron a cabo su primera acción armada
contra las fuerzas de seguridad fascistas. El 2 de agosto de 1975, dos guardias
civiles (un cuerpo represivo militar y policial) fueron tiroteados en el centro
de Madrid. Uno de ellos murió en el acto y el otro resultó gravemente herido.
Era el primer golpe de los GRAPO devuelto a la ola de terror fascista conocida
como “el verano del terror”.

El PCE(r) tenía su
propia sección técnica creada para
llevar a cabo expropiaciones a bancos para apoyar la lucha revolucionaria y
castigar a los soplones de la policía; desde el núcleo de esta sección
surgieron los GRAPO.

El 1 de octubre de
1975 cinco comandos diferentes de los GRAPO ejecutaron a cuatro policías e
hirieron gravemente a otro en Madrid. Era la respuesta a los asesinatos de
cinco antifascistas (dos miembros de ETA y tres militantes del FRAP – una
organización ya desaparecida) fusilados por la policía el 27 de septiembre en
aplicación de las penas de muerte ordenadas por las autoridades militares.

Los GRAPO no
reivindicaron la autoría de todas estas acciones hasta el 18 de julio de 1976,
cuando sesenta bombas volaron blancos fascistas por todo el país. Era el 40
aniversario del comienzo de la guerra civil (1936-39) en la que los fascistas
salieron victoriosos.

En enero de 1977 la
policía arrestó a cuarenta miembros del PCE(r) y de los GRAPO en Madrid y en
Barcelona y consiguió liberar al Teniente General Villaescusa y al oligarca
español Oriol, que estaban secuestrados por comandos de los GRAPO desde hacía
sesenta días para intercambiarlos por presos políticos con el fin de forzar al
gobierno para que concediese la amnistía. Unos días antes dos comandos de los
GRAPO habían ejecutado a dos policías y a un guardia civil en Madrid y dejaron
heridos a tres guardias civiles más en dos ataques distintos a las fuerzas
represivas fascistas en respuesta al asesinato de cinco abogados de izquierda
por una banda paramilitar que actuaba a las órdenes de la Guardia Civil.

El 4 de junio dos
guardias civiles murieron tiroteados en Barcelona en el mismo día en que se
celebraban las primeras elecciones generales desde 1936 y la farsa reformista
continuaba. Esta acción era una clara señal que demostraba que las
organizaciones revolucionarias no iban a aceptar la renovación del fascismo
bajo ninguna máscara “democrática”.

El 27 de septiembre
el capitán de la Policía Nacional, Herguedas, murió tiroteado por un comando de
los GRAPO en Madrid. Había sido uno de los voluntarios fascistas que habían
ejecutado a los cinco antifascistas justo dos años antes.

En 1977 y 1978 las
acciones de los GRAPO siguieron adelante, principalmente bombas contra
comisarías de policía y edificios militares y también contra centros
gubernamentales. Pero también se llevaron a cabo algunas ejecuciones selectivas. El 22 de marzo de 1978 moría tiroteado cerca de su casa en Madrid
el director general de prisiones Jesus Haddad. Era responsable del asesinato de
un preso anarquista en la prisión de Carabanchel, muerto apaleado hasta la
muerte por los directores de la prisión que intentaron sacar información de él
sobre un plan de fuga de los presos del PCE(r) y GRAPO.

1979 fue el año en
que los GRAPO llevaron a cabo más acciones: el 9 de enero un juez del Tribunal
Supremo fue tiroteado en Madrid; el 5 de marzo un general del ejército fue
ejecutado cuando un grupo de los GRAPO abrieron fuego contra su coche en una
calle del centro de Madrid; el 6 de abril el jefe de la Brigada anti-terrorista
de la Policía Nacional fue ejecutado en Sevilla; en total, veinte miembros de
la policía fascista fueron ejecutados ese año en una combinación de acciones de
guerrilla urbana por todo el país; explotaron muchas bombas ese año también.

Por otro lado, los
militantes del PCE(r) y GRAPO pagaron un alto precio por ello: cien personas
fueron encarceladas acusadas de pertenencia a dichas organizaciones (la policía
aseguraba que tanto el PCE(r) como los GRAPO eran lo mismo y muchos militantes
del PCE(r) fueron detenidos sin ninguna prueba contra ellos – el Partido
comunista revolucionario siguió estando perseguido como en la dictadura de
Franco). Siete miembros del PCE(r) y GRAPO fueron asesinados por la policía ese
año: el 28 de junio Martin Eizaguirre y Fernández Cario fueron asesinados por
un equipo especial de los servicios secretos militares españoles en París. Eran
miembros del Comité de Relaciones Internacionales del PCE(r) y estaban
exiliados. Martin Eizaguirre era también miembro del Comité Central del PCE(r).

El 20 de abril Juan
Carlos Delgado de Codes, un miembro del Comité Central del PCE(r) fue tiroteado
por la policía secreta en Madrid, no poseía armas ni pertenecía a la guerrilla.
Sólo entre abril y mayo los GRAPO llevaron a cabo treinta acciones armadas en
respuesta al asesinato de Delgado de Codes. Esto fue luego criticado por el
PCE(r) por caer en una táctica militarista. A partir de ese momento, los GRAPO
pusieron todos sus esfuerzos en mantener la luchar armada y darle un carácter
prolongado, asumiendo que no sólo es posible sino necesario seguir la
estrategia de la Guerra Popular Prolongada y que es posible desarrollar esta estrategia
en un país capitalista desarrollado europeo.

La represión
emprendida contra el PCE(r) desmanteló sus organizaciones de masas como ODEA,
Pueblo y Cultura, UJA, etc. Muchos de sus miembros y simpatizantes fueron
arrestados y la mayoría de ellos encarcelados. 
(…) La mayoría de sus miembros tuvieron que elegir entre abandonar la
lucha o entrar en la clandestinidad.

El 17 de diciembre
de 1979 cinco dirigentes de los GRAPO se fugaron de la prisión de Zamora usando
un túnel excavado durante meses por presos del PCE(r) y GRAPO (algunos de ellos
eran mineros). Fue un duro golpe para el gobierno, que intentó detenerlos de
nuevo a cualquier precio. Tres de ellos fueron finalmente asesinados por la
policía (en 1980, 1981 y 1982) y los otros dos fueron detenidos pronto porque
todos ellos volvieron a la lucha.

En 1980 y 1981 los
GRAPO eran una organización débil debido a la represión descargada contra sus
simpatizantes. En esos años los GRAPO llevaron a cabo ocho ejecuciones,
incluyendo dos generales del ejército y un coronel, para denunciar el papel
jugado por el ejército en la guerra sucia y la contrainsurgencia. Algunos
policías y guardias civiles fueron también ejecutados. Los GRAPO, como una
organización que aspira a convertirse en el núcleo del futuro Ejército Popular
nunca ha tenido como objetivos civiles inocentes ni ha usado tácticas
peligrosas para los civiles en sus acciones militares y sabotajes.

En 1980-81 nueve
miembros de los GRAPO fueron asesinados por la policía en una clara política de
“tirar a matar”. El militante del PCE(r) José España Vivas murió mientras
estaba siendo torturado el 6 de septiembre de 1980. El 19 de junio de 1981 Kepa
Crespo Galende, preso del PCE(r), moría en su 94º día de huelga de hambre
contra la política de tortura, aislamiento y exterminio de los presos
políticos. El gobierno fue forzado a reunificar a los presos y a permitirles
mantener comunas en las cárceles (La Comuna Carlos Marx, de 80 hombres presos
del PCE(r) y GRAPO, en la prisión de Soria duró hasta 1989. Entonces el
gobierno socialfascista del PSOE la desmanteló. Las mujeres presas del PCE(r) y
GRAPO mantuvieron la Comuna Carmen López en Yeserias, Madrid, que duró hasta el
mismo año).

En octubre de 1982
los socialfascistas del PSOE llegaron al gobierno. El PSOE empezó matando a
Juan Martín Luna, dirigente de los GRAPO, muerto siendo tiroteado hasta seis
veces en Barcelona en una operación encubierta. Estaba desarmado. Algunos años
después tres policías fueron acusados de asesinato, pero después fueron
absueltos. En la víspera de las elecciones generales, que se celebraban el 28
de octubre, los GRAPO plantaron treinta bombas en Madrid, Barcelona, Valencia y
otras veinte zonas del país; las explosiones estaban dirigidas a promover el
boicot y a denunciar la farsa electoral.

En 1983 y 1984 los
GRAPO se recuperaron de su anterior debilidad y llevaron a cabo muchas acciones
armadas. En esos años plantaron alrededor de setenta bombas contra objetivos
policiales, en apoyo a las huelgas obreras, en apoyo a revolucionarios de otros
países, etc. y también contra los reaccionarios mass media burgueses (por
ejemplo, en el consulado alemán en Barcelona en apoyo a los presos de la RAF,
bombas contra la patronal, etc.).

En esos años los
GRAPO también llevaron a cabo algunas ejecuciones: en abril de 1983 un teniente
de la policía nacional y un guardia civil fueron ejecutados en Valencia y la
Coruña, el primero con una explosión en su coche y el segundo muerto de un
disparo. Esas acciones fueron llevadas a cabo en apoyo a los obreros de los
astilleros que estaban en huelga y estaban siendo salvajemente reprimidos por
las fuerzas policiales.

El 2 de enero de
1984 dos policías fueron abatidos a tiros en Madrid. En todo ese año los GRAPO
hicieron auténticos esfuerzos para apoyar las luchas del proletariado por todo
el país (cuarenta y seis bombas explotaron ese año) para devolverle el golpe a
las fuerzas represivas y cobrar el impuesto revolucionario necesitado para
proseguir la lucha (alrededor de cien empresarios españoles pagaron el impuesto
revolucionario ese año).

El 5 de septiembre
tres comandos de los GRAPO lanzaron una ofensiva para obligar a los explotadores
a pagar el impuesto revolucionario. En Madrid un empresario que se había negado
a pagar murió tiroteado; en Sevilla, otro comando de los GRAPO ejecutó a
Padura, conocido explotador y presidente de la patronal; y, finalmente, en la
Coruña el responsable de la radiodifusión de RNE fue gravemente herido en
respuesta a su propaganda contrarrevolucionaria. Era una advertencia a los
medios reaccionarios que continuamente desacreditaban la lucha revolucionaria. Uno
de los militantes de los GRAPO que había llevado a cabo la acción en la Coruña
fue asesinado por la policía varias horas después y otro resultó herido y
capturado cuando un grupo de los GEO asaltó la casa donde se escondían.

La represión lanzada
contra los GRAPO y el PCE(r) ese año fue muy dura. En junio Manuel Pérez
Martínez, camarada Arenas, secretario general del PCE(r),  salió de prisión después de haber estado
preso desde 1977 acusado de asociación ilícita (la expresión legal utilizada
por el Estado fascista español para perseguir a los revolucionarios cuando no
tenían pruebas contra ellos). Arenas, como otros muchos ex-presos del PCE(r),
tuvo que pasar a la clandestinidad de nuevo siendo esta la única manera de
desarrollar la lucha sin el control policial. Desde los 70 parte de la
dirección y la organización clandestina del PCE(r) y GRAPO había tenido su base
en Francia, la policía española nunca había podido acabar con ella.

El 19 de enero de
1985 la policía política española consiguió capturar a la mayoría de los
militantes de los GRAPO en España: diecinueve de ellos fueron capturados en
nueve provincias diferentes, la policía descubrió diecisiete pisos, muchas
armas y munición y dinero cobrado a través del impuesto revolucionario. Este
hecho fue posiblemente debido a que se saltaron muchas de las normas de
seguridad y clandestinidad de los GRAPO cuando llevaron a cabo tantas acciones
en apoyo a las luchas obreras. La estricta compartimentación dentro de la
organización había sido rota y esto permitió a la policía asestar este duro
golpe en sólo cuarenta y ocho horas.

La reorganización de
los GRAPO fue lenta y dificultosa. En 1985 casi había dejado de existir pero el
espíritu de sacrificio de los nuevos militantes, la mayoría de ellos sin
ninguna experiencia anterior en la guerrilla, permitió seguir en la lucha. En
1985 y 1986 llevaron a cabo expropiaciones a bancos. Algunas se torcieron y
siete miembros de los GRAPO fueron detenidos. El dinero se había convertido en
el principal problema de la organización ya que no eran lo suficientemente
fuertes como para cobrar el impuesto revolucionario; los GRAPO necesitaban
pisos francos, coches y todo tipo de infraestructura para desarrollar la
guerrilla urbana con éxito desde la clandestinidad. Las armas también se necesitaban urgentemente.

1987 fue un pequeño
punto de inflexión. En ese año se llevaron a cabo seis acciones armadas según
fuentes policiales. Hubo algunas expropiaciones exitosas de bancos y una
comisaría de la policía local fue asaltada en Málaga para hacerse con armas: un
comando de los GRAPO asaltó la comisaría, desarmó a tres agentes y los ató (no
fueron ejecutados ya que no eran considerados objetivos adecuados. La policía
local se ocupa principalmente del tráfico y no juega un papel especial en la
represión). En otra operación un comando de los GRAPO intentó asaltar una
comisaría de la policía nacional en Valencia para hacerse con DNIs en blanco,
hubo un tiroteo y un policía fue gravemente herido.

En 1988 los GRAPO
llevaron a cabo de nuevo acciones armadas para cobrar el impuesto
revolucionario. El 27 de mayo Claudio Sanmartín, presidente del Banco de
Galicia, murió tiroteado en su casa en la Coruña. Se había negado a pagar,
alertando a la policía de la actividad de los GRAPO, y fue también un conocido
explotador que había empobrecido a muchos, especialmente a pequeños campesinos,
con créditos. Era también responsable del cierre de muchas fábricas debido a la
especulación bancaria. Dos meses después otro empresario que se había negado a
pagar el impuesto revolucionario fue gravemente herido en la Coruña.

El 4 de octubre los
GRAPO consiguieron hacerse con ochocientos DNIs en blanco de una comisaría en
el centro de Madrid. Durante el asalto un policía murió tiroteado y su arma fue
tomada (la mayoría de las armas de los GRAPO provenían de sus acciones contra
la policía y los guardias de seguridad).

El 10 de marzo de
1989 los GRAPO ejecutaron a dos guardias civiles en Santiago el mismo día que
el grupo TREVI estaban dando un mitin en Madrid (TREVI era en ese momento la
cabeza visible de la represión en Europa occidental). En julio de 1989 los
GRAPO solventaron sus problemas económicos expropiando 148 millones de pesetas
de un banco de Castellón.

En noviembre los
presos políticos de PCE(r) y GRAPO comenzaron una huelga de hambre indefinida
por el fin de la dispersión y su reunificación en una sola cárcel (las comunas
de presos políticos habían sido desmanteladas por el gobierno del PSOE en
1987). En apoyo a esta lucha de los presos, los GRAPO lanzaron una ofensiva
guerrillera en diciembre: el 13 un comandante del ejército fue tiroteado en
Madrid, siendo gravemente herido; el 15, un coronel de alto rango del ejército
fue tiroteado tres veces y quedó discapacitado; el 18, un miembro de la policía
secreta murió tiroteado cerca de Barcelona y, finalmente, el 28, dos guardias
civiles fueron ejecutados en Gijón mientras custodiaban un edificio oficial. El
gobierno respondió arrestando a dos miembros del PCE(r), encarcelándolos e
intentándolos implicar en estas acciones armadas (una de las mentiras difundida
por los medios de masas reaccionarios dice que los miembros de los GRAPO son
sólo reclutados desde las filas del PCE(r), intentando presentar este partido
comunista clandestino como el brazo político
de los GRAPO).

Como la huelga
siguió, muchos presos fueron llevados a hospitales donde les amarraron a las
camas, fueron molestados por la policía y obligados a someterse a la alimentación
forzosa, medida desesperada y torturadora del gobierno para evitar las muertes
de estos revolucionarios en ese mismo momento (el gobierno prefería
aniquilarlos lentamente y silenciosamente en las prisiones).

El 27 de marzo de
1990, un comando de los GRAPO ejecutó al doctor Muñoz en Zaragoza. En el
comunicado en el que reivindicaban la acción, los GRAPO lo calificaron como un
torturador dispuesto a seguir las órdenes y las políticas del gobierno para
conseguir que los presos se rindiesen por la fuerza a la agonía y la tortura de
la llamada alimentación forzosa. Él no había aceptado las órdenes de un juez de
detener este tipo de tortura y era un firme partidario de los planes de
exterminio del gobierno (casualmente era el primo del Fiscal General del Estado).
Como resultado de la alimentación forzosa, la huelga de hambre se hizo muy
larga. El 25 de mayo de 1990, el preso José Manuel Sevillano moría después de
177 días en huelga de hambre. Era miembro de los GRAPO y estaba en prisión
desde 1987. Los GRAPO decidieron evitar entrar en la táctica del ojo por ojo
porque esto sólo podía beneficiar a las ya alertadas fuerzas de seguridad y
después de una acción de respuesta (la ejecución de un coronel del ejército en
Valladolid el 15 de junio), los GRAPO se centraron en llevar a cabo una
ofensiva para tomar la iniciativa de nuevo en el septiembre próximo.

En septiembre de
1990 los GRAPO plantaron seis bombas en Madrid, Tarragona, Barcelona y Gijón.
El 6 explotaron tres bombas en Madrid: una en el edificio de la bolsa, otra en
el Tribunal Supremo y la última en el Ministerio de Economía). En ninguna de
estas acciones hubo víctimas civiles. El 8 de septiembre una bomba explotaba en
instalaciones de petróleo en Tarragona, causando a la compañía monopolista
Repsol daños valorados en 400 millones de pesetas; el 10, una bomba estalló en la
sede central del PSOE en Barcelona causando daños valorados en 100.000 dólares.
Ese mes terminó con una acción de los GRAPO en Gijón el 28 cuando un comando
asaltó un edificio oficial haciéndose con mil carnés de conducir en blanco y
luego plantó una bomba que hizo volar las instalaciones. En noviembre de 1990,
dos bombas más volaron dos edificios oficiales en Barcelona.

En 1991 y 1992 los
GRAPO continuaron con la campaña de atentados contra edificios oficiales e
instalaciones monopolistas: dieciséis bombas explotaron en esos años causando
importantes daños. En febrero de 1991 una bomba de los GRAPO cortó durante seis
horas el oleoducto militar de la OTAN que suministraba a las bases militares
estadounidenses en territorio español. Esta acción tenía la intención de
sabotear este oleoducto que estaba siendo usado por la aviación militar
estadounidense para devastar ciudades iraquíes durante la Guerra del Golfo. En
abril de 1992 los GRAPO plantaron una bomba en el Instituto Nacional de
Industria y en el Ministerio de Empleo en Madrid. Dos guardias civiles
resultaron heridos. También se llevaron a cabo algunas expropiaciones de bancos
en esos años.

El 7 de abril de
1993 tres militantes de los GRAPO murieron en Zaragoza en un ataque contra un
furgón blindado que fue atacado con explosivos para expropiar los fondos que
contenía. Un guardia de seguridad también murió y dos más resultaron gravemente
heridos. En 1993, un total de siete bombas explotaron en edificios oficiales en
Madrid: en la patronal, las sedes del PSOE y en otras sedes implicadas en la
reconversión industrial que habían despedido a miles de obreros en los últimos
años.

En 1994 las acciones
de los GRAPO tenían como objetivo hacerse con fondos, los cuales se necesitaban
con urgencia. Se llevaron a cabo algunas expropiaciones de bancos. En enero dos
bombas explotaron en Madrid en la víspera de una huelga general: en una oficina
de taxistas y una oficina de desempleo. En julio y diciembre asaltaron dos
furgones blindados usando explosivos en Gasteiz (Vitoria) y Barcelona, y se
expropió dinero (sobre medio millón de dólares) y armas.

En 1995 los GRAPO
llevaron a cabo una de las más acciones más importantes y decisivas de los
últimos años. El 27 de junio los GRAPO secuestraron a Publio Cordón en
Zaragoza; Cordón es un rico empresario, presidente de la compañía de seguros
PREVIASA; fue liberado el 17 de agosto en Barcelona después de pagar 400
millones de pesetas. Tenía que pagar otros 800 millones de pesetas a los GRAPO
después de su liberación pero prefirió volar (sus negocios no eran muy limpios,
también era cónsul de Guatemala y tenía un negocio importante en ese país. En
noviembre la policía arrestó a tres miembros de los GRAPO en Barcelona y
Valencia pero no pudieron recuperar el dinero.

El 9 de enero de
1996 los presos políticos del PCE(r) y GRAPO comenzaron una huelga de hambre indefinida
por su reunificación en una sola cárcel, la liberación de los presos enfermos y
de todos los presos que habiendo cumplido sus condenas todavía estaban en
prisión. Los presos detuvieron su protesta el 1 de febrero después de haber
recibido promesas del gobierno de que iban a poner fin al aislamiento y a
liberar a los presos enfermos, pero todo esto demostró ser una mera triquiñuela
para obligar a los presos a abandonar la lucha, la cual estaba teniendo lugar
en medio de elecciones generales. La huelga de hambre fue retomada el 15 de
febrero después de saber que el gobierno no tenía ninguna intención real de
negociar. Concluyó el 21 de marzo debido a la grave salud de la mayoría de los
presos y después de haber recibido informes favorables para la liberación de
los presos enfermos.

Hoy en día parece
que los GRAPO están sumidos en una nueva reorganización y una cosa es clara: el
Estado fascista español ha perdido la batalla en el sentido de que no ha podido
aniquilar a la organización armada ni al partido revolucionario, el PCE(r).

Durante esos
veintiún años, tres mil personas han sido arrestadas en relación con los GRAPO
y el PCE(r), de las cuales 1400 han sido encarceladas. Hoy en día, hay
cincuenta y cuatro presos del PCE(r) y GRAPO en las cárceles españolas.

Desde 1975 a 1995,
los GRAPO han llevado a cabo alrededor de 60 ejecuciones, han plantado más de 300
bombas y han llevado a cabo unas 3000 acciones (el gobierno español reconoce
oficialmente 545).

Veinte militantes de
los GRAPO han muerto por acción de la policía o como consecuencia de
explosiones. Siete militantes del PCE(r) han sido asesinados por la policía y
grupos paramilitares. Según fuentes policiales alrededor de 100 miembros del
PCE(r) y GRAPO están en la clandestinidad.

Esperamos que os guste esta breve historia de la lucha
armada de los GRAPO, única en Europa occidental debido a su estrategia de
Guerra Popular Prolongada seguida por el PCE(r) y GRAPO.

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