En Italia quemaron la sede del sindicato CGIL y los reformistas pusieron el grito en el cielo, seguidos de sus monaguillos “radicales”. Trataron de convencernos de que eran “fascistas” y no sus propios afiliados, hartos de las traiciones de los caciques amarillos. En Francia aún no han quemado la sede de otro sindicato histórico, CGT, […]
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